Crónica: Elizabeltz + Ritual (Gijón 30/3/2024)

Primera parada del Demonic Tour que vino a juntar en la Sala Acapulco al tributo a Ghost Ritual junto con las huestes de Elizabeltz en una intempestiva, lluviosa y en definitiva horrible tarde de sábado. Una fecha, además, algo extraña. Nunca sabe uno a qué atenerse en la dichosa semana santa, y si bien el jueves había salido cara, nos temíamos que la cita sabatina pudiera sufrir su peculiar vía crucis en lo que a venta de entradas se refiere. Finalmente no fue el caso y si bien ha habido shows allí con audiencias mucho mayores, tampoco se puede decir que estuviéramos en familia.

Porque lo cierto es que vimos unas cuantas caras nuevas, mucha gente joven, ávida de disfrutar de la cara más teatral de este gran invento que es el rock and roll. Son alrededor de las siete y media cuando “Anarkangela y los señores de la plaga roja” hacen suyo el remozado escenario gijonés. Batería a un extremo y en el centro lugar para un gran crucifijo del que cuelga un pequeño sintetizador. Ropajes raídos y velos ocultando sus caras. El propio Anarkangela, maquillado y de punta en negro, carga con una corona de espinas en su cabeza. Es su escenografía y uno casi pudo sentir el asombro de quienes, en las primeras filas, no conocían aún al combo vasco. Nosotros sí. Aquella jornada en el Kuivi PopUp de 2022 junto a Totengott (crónica).

Y aunque uno iba ya sobre aviso, no puede más que volver a sorprenderse por su puesta en escena y su conexión con la gente, aún a pesar de la infranqueable barrera que supone el enfrentar todo un setlist en euskera fuera de las lindes de su tierra natal. Aquí es donde sale a relucir la buena presencia de la banda, algo que va más allá de la mera imagen, y es que aparentan ser músicos de gran clase. Como queda claro ya desde los primeros cortes como “Levitico 15” que, además, van a gozar de gran sonido, todo parece ir sobre ruedas.

La versatilidad para saltar entre registros de Anarkangela, los buenos riffs que desglosaron o el mayor empaque técnico de “H Arra”, de aquél Ep homónimo de 2019, terminan por decantar la balanza en su favor con esos pulsos más grandilocuentes del epílogo. El inicio tenebroso de “Bele Beltz Baten Kanta” y su marcado desarrollo ambivalente amplifica la teatralidad del conjunto.

En “Mantra BerriAnarkangela abandona el escenario de forma repentina y, quien más quien menos, no sabe qué está pasando. Y lo que sucede finalmente es que el frontman aparece por una de las salidas de emergencia de la Acapulco calzado sobre aquellos zancos con los que sorprendiera a propios y extraños en el Kuivi de hace un par de años. Pudimos ver aquí, además de la versatilidad del resto de miembros de la banda al micro o también que se habían traído a alguno de los suyos desde su tierra, quienes micrófono mediante, no dudaron en cantar tan pegadizo estribillo.

Fue el punto álgido del show. Y si bien en la parte final quizá no fueran capaces de concitar tales niveles de atención, qué duda cabe que sigue albergando temas de gran calidad. Uno es ese “Gabriel Ala Deabrua?” que ya captó en gran medida mi atención cuando escuché el álbum (y escribí la correspondiente reseña)

Instalados ya en el tramo final del show se atrevieron a dejar un tema de aires tranquilos como es “Kurtzio Udazkenean”, también de último álbum que desde luego deberíais escuchar. Demostraron tener cintura aquí y, desde luego, saber construir un set lo suficientemente heterogéneo para que no sea sólo la imagen y la puesta en escena aquello que capture la atención, también la emoción, de quien religiosamente ha pagado su entrada. Por cierto, el detalle que la banda tuvo al final con para con su líder, quien sufrió la pérdida de su abuelo hace escasas fechas, denotó el gran compañerismo y humanidad de los chicos. Vaya para él desde aquí nuestro más sincero abrazo.

Faltan pocos minutos para la nueve cuando suena “Masked Ball”, aquél tema de Jocelyn Pook que adornaba una de las escenas centrales de “Eyes Wide Shut”, la engañosa, oscura y terriblemente infravalorada última película del maestro Stanley Kubrick. Sobre las tablas toda la escenografía de la que no pudimos gozar en nuestro último encuentro con ellos, aquél en el Spooky Fest de 2022 junto a Sandford Music Factory y Green Desert Water (crónica).

La banda, con aquellos mismos ropajes y en formato sexteto, se mimetizó con los Ghost más primigenios para un setlist que vino a ensalzar en gran medida los primeros álbumes de la banda radicada en Linköping. Así pues, “Per Aspera Ad Inferi” es la que rompe finalmente el hielo. Y nos congraciamos con ellos más allá de todas las reservas que nos producen las bandas tributo en parte por el buen sonido que despliegan ya desde los primeros acordes pero también por la cantidad de gente joven que se agolpa en las primeras filas. Es el cuento de siempre. Mucho se critica el proyecto de Tobias Forge desde muy distintos ámbitos y, a la vez, no poca es la gente de corta edad que está cayendo bajo su influjo. Los mismos que se quejan de la falta de relevo bramando contra quienes lo propician. La pescadilla sigue mordiéndose la cola. Hay cosas que no terminaré nunca de entender.

Pero ya digo que la gente se lo pasó en grande. Y desde luego vino con los deberes hechos. Porque “Con Clavi Con Dio”, de su álbum debut, es coreada a voz en grito por una audiencia, cabe decirlo también, de casi todas las edades. Como lo son las de los propios Ghost, baste ver cualquiera de sus muchos vídeos en directo. Disfruté en gran medida de “Prime Mover” en esta parte inicial del show pero muy especialmente de un corte tan juguetón como “From The Pinnacle To The Pit” de aquél “Meliora” de 2015, gran punto de inflexión en la trayectoria de los suecos.

Se puede argüir que Ritual tienen olvidado (aún) el último álbum de la banda, un “Impera” que el pasado once de marzo cumplió los dos años de edad. Pero cuando atacan un corte como “Secular Haze”, a nadie parece importarle. “I am Papa, you are not” le responde el frontman de la banda a alguien del público, imbuido también del peculiar humor del propio Forge. “Cirice” y “Zenith” propician quizá el momento de mayor parecido entre la voz de éste y la de aquél al que replica. Algo que destaca igualmente del tributo es la batería en que se apoya. Intensidad y fuerza a la par que respeto por el original en un cuidadísimo ejercicio de equilibrio. Cumpliendo expectativas, desde luego.

Quien destaca sin embargo en “Absolution” es el dúo de guitarras, que descuelga una serie de twin guitars que para sí quisieran muchos, aunque en honor a la verdad es “Elizabeth” la que termina por ganarse el favor del público, muy enchufado ya en esta parte final del set. Y no, nuestro particular Papa, siempre hierático y ceremonial, no ejecuta los mismos pasos de baile que el original en “Rats”, pero nadie puede poner en duda la forma en que cantamos, voz en grito, su facilón estribillo. Por contra, sí que reconoció que “la siguiente” era “una que nos habéis pedido mucho”, que resultó ser no otra que “Mary On A Cross” de aquella edición limitada del “Prequelle”. Y desde luego que ni estábamos ante los originales ni éramos tantos como en el fenomenal vídeo en directo en Tampa pero, os aseguro, la disfrutamos de todas maneras.

Otra que logró semejante impacto fue, claro, “Dance Macabre”. Infalible estribillo en la mejor tradición no ya del rock en sí, sino diría de la música sueca en general. Desde ABBA para acá, ejemplos a miles. Tras ella llegaría el momento de entregar los premios del sorteo. Y como quiera que los tres premiados no estaban presentes, o les entró miedo escénico, lo cierto es que se produjo un momento algo incómodo.

Así las cosas, qué mejor que “Year Zero” para salir de él. Sería además el punto final del show de no ser porque la banda vuelve, solo faltaba, para el bis final. Una fiesta donde se dan cita tres que sabemos de carrerilla: “Square Hammer”, la estupenda “Ritual” de su primer álbum y finalmente, no sin que antes cupiera un pequeño recuerdo para la buena gente de Elizabeltz, “Monstrance Clock”. Gran fin de fiesta.

Porque sí, fue una fiesta. Lo decía antes, son muchas las reservas que nos producen las bandas tributo, máxime de una banda aún joven y en activo como Ghost, con los ríos de tinta que corren, además, con solo mencionar su nombre. Pero como nosotros estamos para contar las cosas que pasan, pues lo que pasó fue que Elizabeltz se ganaron a los extraños y Ritual colmaron el apetito de quienes, por unas razones u otras, aún no han podido disfrutar en vivo de la banda de Tobias Forge.

Por nuestra parte nada más. Agradecer a la promotora todas las facilidades puestas de cara a la realización de esta crónica y mandar un abrazo a los habituales de siempre. Ya sabéis, nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Bewitcher + Absalem (Gijón 28/3/2024)

Cita en jueves para la parada asturiana del tour de los estadounidenses Bewitcher por la península. Acompañados por la buena gente de Absalem, la cita se nos antojaba uno de los mejores planes para esta semana santa. Coincidía con la venida de los también norteamericanos Ignite a Oviedo, quienes de hecho colgaron el cartel de no hay billetes en el Gong Galaxy Club, por lo que no las tenía uno todas consigo al acercarse a la puerta del Tizón y ver que, a apenas diez minutos de la apertura de puertas, no había allí ni un alma.

Algo que, finalmente, quedaría solo en un susto. Y es que para cuando la banda con base en Salamanca Absalem hacen suyas las tablas del recinto gijonés, mucha es la gente que se agolpa frente a ellos. Con mucho el show más multitudinario que este medio ha tenido la suerte de cubrir allí. Un show que arranca cuando faltan doce para las nueve y trae a un cuarteto, el formado por Vic en baterías, Mike Gómez en guitarras, Gin en voces y Carolina García en bajo y coros.

Con un telón de fondo con el logo de la banda bajo la coletilla “Melodic Alt. Metal” y toda vez suena la introducción “Anima” que da nombre a su más reciente Ep, “Obscura” reproduce una vez más la cara más técnica y también poderosa del cuarteto, con una Carolina García que nos dio la impresión de haber crecido una barbaridad desde nuestro primer encuentro con la banda (Rock Nalón 2022).

Parapetados en las técnicas líneas de batería del siempre risueño Vic, iniciaron entonces un recorrido por su primer álbum, aquél “Chaosvolution” de 2017, extrayendo de él “Burned To Ashes”, no sin que antes Gin hablase brevemente de los orígenes de la banda. Y si bien en los primeros compases del set, la guitarra de Mike ofrecía un sonido casi indescifrable, lo cierto es que tras pequeños ajustes todo vino a sonar en la medida que el público demandaba. Gin no paró de moverse mientras recorría sus siempre exigentes líneas de voz, haciendo buen uso del ineludible podio y mejorando con respecto a la versión que vimos de ella en aquél Fuck Mateo ’23 junto a Soldier y Beast Inside.

Pero sería la propia “Chaosvolution” la que sin duda extraería a la mejor Gin. Impecable en voces y un verdadero torbellino sobre las tablas y el podio. La respuesta a su petición, “quiero ver un poco de movimiento”, fue obedecida por la audiencia en la medida en que una sala coqueta como la Tizón gijonesa lo permite. Tras “Fear My Wrath” llegaría el turno del corte que lo empezó todo, la primera canción que compusieron como banda, no otra que “The Forest”, que encauzaría ya la parte final del set con un Vic incansable desde el doble bombo, en especial cuando transcurre sobre ese final arrebatado y fulgurante.

Cumplido el debido repaso al debut, tocó volver a “Anima”, con la banda realmente enganchando a los presentes, deslizando la más oscura “Lord Of The Flies” tras la que llegarían las obligadas presentaciones por parte de Gin. La final “Haunted” nos mostró el buen estado de forma de Absalem aun cuando venían de encadenar tres fechas seguidas con sus correspondientes trasnoches, kilómetros y demás. Andan tramando ya nuevo Ep y desde aquí somos todo orejas.

En cuanto al obligado desgaste de la carretera, otro tanto se podría decir del trío radicado en Portland Bewitcher, quienes harían todo por poner a prueba los cimientos del subterráneo recinto gijonés con su infatigable mezcla de black, speed y heavy metal de la vieja escuela. Tres sólidos trabajos en la buchaca (el debut homónimo en 2016, “Under The Witching Cross” en 2019 y “Cursed Be Thy Kingdom” en 2021) y un cierto estatus de culto adquirido desde entonces.

Estatus que a a tenor de lo visto el pasado jueves tienen de hecho bien ganado. Porque termina de sonar la intro, cuando pasan apenas tres minutos de las diez, y “Death Returns…” mediante, el trío sale a comerse el Tizón como si éste fuera su último propósito en vida. Hasta el último aliento. Brama la preciosa Flying V blanquinegra de Unholy Weaver of Shadows & Incantations (en realidad Matt Litton, yo esto de los apodos…) mientras descerraja riffs y solos sin piedad. Si bien puede que la etiqueta black metal puede quedarles algo grande, la suya es una propuesta de hecho más enraizada en el speed más crudo y sucio, lo cierto es que el directo amplifica con creces la pegada del trío.

Hablaba antes de la importancia de los coros de Carolina García y otro tanto se podría decir de su homólogo estadounidense Infernal Magus Of Nocturnal Alchemy (Andrew Mercil para los amigos) quien se manejó a través del setlist sin negociar un solo esfuerzo. Encadenaron una canción detrás de otra (“Our Lady Of Speed”, “Too Fast For The Flames”…) mientras Aris Wales percutía su kit de batería con una vitalidad, una mala leche y una energía inquebrantables.

La banda se avino a sonar muy Motörhead en “Electric Phantoms” pero es “Valley Of The Ravens” la que termina por convertirse en uno de los puntos álgidos del set. Corte más a medio gas en el que el trío toma aire y que, aún con ello, logra una sólida conexión con el nutrido público del Tizón. Pero el apaciguamiento dura poco. La calma, si es que la hubo, se diluye toda vez atacan “Manifesting Darkness” y se manifiesta, valga la redundancia, la cara más velocípeda del trío con base en el estado de Oregón. Era su “first time in Spain” y ciertamente salieron a ganarse un hueco en esta nueva tierra para ellos. Y ya fuera en el curioso medley de su segundo álbum o muy en especial con la propia “Bewitcher”, se pude decir que cumplieron con su misión, finiquitando con “Sin Is in Her Blood” un set realmente fulgurante.

O no, porque la banda vuelve para el par de bises (“Cursed Be Thy Kingdom” primero, “Satanic Magick Attack” después) y queda claro que esta es una formación a seguir bien de cerca. Habrá quien pueda echar en cara que el show no alcanzase a durar siquiera sesenta minutos, pero nadie pude dudar del esfuerzo y la entrega que mostró el trío a su paso por tierras asturianas. Si el resto de citas de su actual turné ibérica salieron tan bien como la gijonesa, que a nadie le extrañe verles en recintos mayores en un futuro no muy lejano. Se lo tendrían bien merecido.

A día de redactarse esta crónica no tenemos noticia de cómo anduvo de público el bolo de God’s Funeral y Niebla Funeraria en la Lata de Zinc, dichosas coincidencias, pero no puede ser mala señal que tanto el show de Ignite como el que es objeto de este texto vendieran tantos tickets. Gasolina para seguir adelante contra viento y marea, desde luego.

Por nuestra parte nada más que agradecer a la promotora todas las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica, mandar un saludo a Absalem, Diañu, Azu, Andrés, Manuel Hernando y Angie, José Mora y todos aquellos que mi atribulada cabeza ahora no recuerda. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Jim Jones All Stars (Avilés 24/3/2024)

Nunca las tiene uno todas consigo en lo tocante a los conciertos en domingo pero Avilés, por segundo día consecutivo, volvió a responder a la llamada del rock and roll. Lo cierto es que no era para menos. Todo un Jim Jones llegaba a la Sala Club del Centro Niemeyer con sus All Stars y, a tenor de lo visto, nadie quiso perderse tan indicada cita.

Porque es mucha la gente que aguarda la salida del combo británico a eso de las siete de la tarde, apenas nueve entradas quedaban sin vender en taquilla según nos contaron por línea interna, y el runrún era más que notable cuando “Cement Mixer”, de The Jim Jones Revue rompe el hielo e inunda de adrenalina e intensidad la privilegiada sala avilesina. La amplia formación, dos saxos, teclado, batería, bajo, guitarra y Jim Jones alternando voz, segunda guitarra y hasta maracas salieron dispuestos a meterse en el bolsillo a todo el mundo.

Es cierto que, al menos en las primeras filas, los saxos resultaron un tanto inaudibles, en especial el que ocupaba las manos de Stuart Dace. Vino a dar un poco igual porque la pegada de Chris Ellul impulsó a la banda hasta convertir la noche en una fiesta. Una amalgama de rock primario, andanadas garajeras y muchas ganas de bailar. Porque se bailó y se dieron palmas. Se jaleó y se mostraron sentidas ovaciones al septeto en las, por otro lado, pequeñas pausas que propiciaron.

Porque lo importante no dejó de ser el rock and roll. Nada de las largas peroratas que tenemos que soportar a veces. Jim Jones, perro viejo ya, sabe bien lo que su público reclama y aunque a ratos la barrera idiomática fuese más que sensible o Ellul se fuera largo, mínimo en un par de ocasiones, desde luego que a nadie le importó. Llama la atención la vitalidad del propio Jones, que cantó, nos animó, se revolcó por el suelo y no cejó en mostrar un talante entre lo chulesco y lo risueño. Derrochando el carisma y la clase que solo dan las décadas en la carretera.

Fundamental e impecable labor de Elliot Mortimer tras las teclas. Oculto tras sus oscuras gafas de sol, acompañó con igual vitalidad a una banda que se comía la velada a pequeños sorbos en cortes tan rotundos como “Run, Run, Run”, original de The Velvet Underground. Nada menos. “Satan’s Got His Heart Set On You”, o más bien “Satan Got A Hardon 4 U” como bien indicaba el setlist, extrajo al Jones más socarrón. Ese que vuelve a los Revue para rescatar “Shoot First”. Sorprenden aquí las graves afinaciones por las que discurre la descarga, con la llamativa Billy Boy del ex Thee Hypnotics haciendo temblar los cimientos del Centro Niemeyer.

En “I Want You (Any Way I Can)” la banda asemeja recuerda a un viejo vapor rodando sobre vetustos raíles de acero. Y si bien la tremenda “Rock ‘N’ Roll Psychosis” vino a hacer honor al nombre, no quiso Jones olvidarse de las obligadas presentaciones. Tampoco de dedicarle un “You’re A Beautiful Audience” al entregado público avilesino. “Shakedown” pondría así la guinda a otra gran noche de rock and roll.

O no. Porque el público, aupado por el propio Toni Ramone, impulsor del evento, sacó a los All Stars del backstage con el bien conocido grito de “otres tres”. Di que estás en un concierto en Asturias sin decirlo. Así pues la banda volvería para descerrajar, “Big Bird” de Eddie Floyd primero y “512” de los Revue después para cerrar así la velada no sin que antes Jones tuviera el detalle de agradecer a los técnicos de sonido y luces su imprescindible labor a lo largo del set. Enérgicos, torrenciales, inasequibles al desaliento, muchos harían bien en tomar nota del desempeño de los británicos.

Avilés se tiene bien ganada la coletilla de Rock City. Volviendo a demostrar que, cuando las cosas se hacen como deben, el público acaba por responder. Véanse las dos citas de este pasado fin de semana, llenas hasta la bandera. Desde Heavy Metal Brigade no podemos hacer otra cosa que no sea congratularnos por ello. Agradecer pues al departamento de comunicación del centro las facilidades para la redacción de esta crónica, a Sergio Blanco una vez más el apoyo logístico y saludos a la buena gente de Leather Boys, Fernando Casas y José Antonio Fernández. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Demonic Tour Codex I: The Awakening

El Demonic Tour arranca el sábado 30 de mayo en Gijón. Primera etapa de una gira de conciertos con trasfondo novelesco y esotérico, buscando la interacción con el público y fomentar su autoexpresión. La cita en la Sala Acapulco contará con la presencia de Ritual para rendir homenaje a la formación sueca Ghost y Elizabeltz que presentarán su nuevo disco «Alabaren» y una impactante puesta en escena.

Entrada anticipada online 13€ a través de Wegow:
https://www.wegow.com/es/conciertos/demonic-tour-xixon-30-marzo
Venta física en Shameless y Vendetta (Gijón)
Precio en taquilla: 15€