Crónica: Tim «Ripper» Owens + Baja California (Gijón 4/10/2025)

Once años hacía que Tim Owens no pisaba Asturias. Quiso la casualidad, de hecho, que lo volviera a hacer en la misma sala que antaño: nuestra querida Acapulco de Gijón. Acompañado para la ocasión de la buena gente de Baja California, la dupla nos prometía una noche más para el recuerdo. Lo suyo sería empezar por la buena entrada que registró la sala. A ojo de buen cubero uno nunca sabe la cifra con exactitud. Si el de Battle Beast fue la mayor venta de tickets de todas cuantas he presenciado allí, la del pasado sábado fue sin duda una de las que más se le acercó. Al menos en lo que a una banda de heavy metal se refiere.

Enésimo encuentro de esta casa con la buena gente de Baja California. Los asturianos, siempre en línea ascendente, y a quienes habíamos visto hace escasas fechas como teloneros de unos tales Europe, acudían a la cita con el Soldier Dani Villamil ocupando el puesto del habitual Javi Monge. Suena esa intro, que tanto me recuerda a The Night Flight Orchestra, mientras la base rítmica de Javi Hernández “Cete” al bajo y Gus Velasco tras baterías acude a tomar posiciones sobre el escenario. Una vez ya con la banda al completo, arremeten con su habitual “Caída Libre”. Un arranque de incendiado hard rock que acostumbra a funcionar para los asturianos. Manu Roz no dejó de animar a la gente, tampoco de jugar con su adornado pie de micro. Y Villamil se mostró bastante hábil en sustitución de Monge. Unos Baja California de circunstancias se podría decir. Nada más lejos. Incluso me atrevería a decir que el sábado se pudo oír una versión algo más contundente del quinteto.

Puede ser algo que salte al oído en una “Tiempo Suicida” que pocas veces habrá sonado tan redonda. Porque la banda sigue creciendo y se nota. Roz se la había dedicado a “todas esas pasiones que no llegaron a ninguna parte”. El frontman de los California se mostró tan activo como de costumbre. Y aunque en algún momento hubo dificultades (al menos en primeras filas) para oírle como merece, por lo general pocas dudas caben sobre su desempeño. El propio vocalista sería quien agradecería a los medios por el apoyo desinteresado que reciben. Había llegado el momento, como dijo Roz de “brindar por el rock and roll”. Aunque si hay un tema que recibe grandes dosis de calor por parte de la gente ese es “Indomable”. La banda supo responder con clase pero sin perder un ápice de contundencia. El habitual Aarón Galindo introduciría en solitario “Reina De Hielo”, otra de esas que parece inamovible en sus setlists. Aún cuando Cete tuvo algún que otro percance con su (ya icónico) bajo, buena versión de la banda la que estábamos viendo.

No iba a ser un set exento de sorpresas. Y es que la banda no iba a perder la oportunidad de subir al escenario al bueno de Javi Monge y, toda vez mutada en sexteto, entregar “Polvos Mágicos” a una entregada Acapulco. En “El Mejor Error”, Roz bajaría a saludar a su progenitor a las primeras filas. Muy emocionado el espigado vocalista aquí y no era para menos. Para el cierre quedaban un par: “Dueños De La Noche”, con petición de aplauso para Monge antes del solo, y esa versión más potente de la banda que siempre ejemplifica “Electricidad”. Su techo no sabemos dónde está, pero siguen dando pasos en la dirección correcta.

Son alrededor de las once cuando arranca a sonar la intro de “Jugulator”, la canción que daba nombre al primer álbum de Tim “Ripper” Owens en la disciplina de Judas Priest. Una de las líneas de voz más exigentes de la carrera del norteamericano y que supone, de inicio, toda una declaración de intenciones por su parte. Cincuenta y ocho años le contemplan, era su noveno show en diez días, pero ello no quitó para que ya desde el inicio mostrase cuánta voz queda aún en su garganta.

Junto al de Akron (Ohio, Estados Unidos) están los andaluces Pulsa Denura, mostrando un nivel mucho más que digno junto al ex Iced Earth. El set siguió con la versión de la que ya fuera una versión (de Fleetwood Mac), no otra que “The Green Manalishi”, con un Owens cogiendo algo de aire tras el violento arranque y Acapulco coreando a gusto. El frontman, que había irrumpido con su inseparable gorra y oculto bajo las gafas de sol, abandonó estas para preguntarnos primero si nos gustaba el heavy metal, y después si sabíamos cuál era su nombre. Era el turno, claro, de “The Ripper”. Llama la atención cómo, dos décadas más tarde, sigue presentando los temas a la manera en que lo hacía a su paso por Judas Priest. Las mismas coletillas, las mismas preguntas, incluso las mismas poses. Como esa con los brazos extendidos con la que da la bienvenida a, claro, “Burn In Hell”, con otro gran desempeño vocal y unos Pulsa Denura en su encarnación más cruda y rotunda. Una sucesión de riffs capaces de detener la rotación de la tierra tanto en este corte en particular como en aquél disco en general. Tan odiado por unos, tan amado por otros entre los que me incluyo. Solazo de José Pineda aquí, quien hacía las veces del legendario Glenn Tipton sobre las tablas de Acapulco.

Owens tendría entonces un par de detalles. El primero para con los chicos de Baja California y el segundo, para la recientemente desaparecida leyenda Ozzy Osbourne. Había llegado el turno de rememorar a Black Sabbath con “Children Of The Grave”. Gracias a “Hellfire Thunderbolt” el set vira momentáneamente hacia KK’S Priest, el proyecto que vuelve a juntar al americano con el que fuera su compañero en Judas Priest, el no menos legendario K.K. Downing. Con la banda sonando realmente potente aquí y un duelo solista entre José Pineda y Miguel Salvatierra de lo mejorcito de la noche. Ripper introdujo entonces (calcando el modo en que lo hiciera en “98 Live Meltdown”) una de mis grandes favoritas del vastísimo repertorio Priest: “Beyond The Realms Of Death”, del magnífico “Stained Class” de 1978. Algunos ni habíamos nacido. Estupenda interpretación de Owens aquí, gran ejecución de la banda y solazo final de Salvatierra para uno de los momento álgidos de la jornada. Lo siento así.

El set volvería entonces al primero de los discos que Ripper grabó con la banda británica para extraer de él el thrash contundente y conciso de “Blood Stained”. Otra gran amalgama de riffs y un Owens como pez en el agua a través del que puede ser el corte más pesado de todo el show (y que gocé lo más grande, para qué mentir). Llegó entonces el momento de volver la vista atrás, concretamente a su paso por los ahora caídos en desgracia Iced Earth, y recuperar “When the Eagle Cries” de aquél “The Glorious Burden” de 2004, con el vocalista llevándose la mano a su hebilla del cinturón con la bandera de su país y la guitarra de Salvatierra muriendo justo en mitad del solo. Peor timing, imposible. Sea como fuere, no niego me sorprende la gran acogida de “One More Shot At Glory”, el guiño de KK’S Priest al “Painkiller”, y que es lo más cerca que está el set de tan icónico álbum. Tremendo Owens al final con una serie de agudos realmente portentosa.

El ex Beyond Fear no quiso olvidarse de otra voz desaparecida recientemente, no otra que la de Paul Di’Anno, aprovechando para recuperar “Wratchild” de Iron Maiden y abrochar así a las tres grandes del heavy metal británico (Sabbath, Priest, Maiden). “You guys are loud”, reconocería un sonriente Owens. Luego volvería entonces a su segundo y último álbum con Priest, “Demolition”, aprovechando para reconocer que se trata de su favorito junto a la banda. Tampoco es que hubiera mucho donde elegir. Pero lo que llama la atención es lo mucho que gana una canción como esta con una afinación en condiciones, y no con la que aquél disco y no digamos ya el subsiguiente álbum en directo “Live In London” salieron al mercado. Aquí se produjo un pequeño solo de batería, con un buen juego con la gente, y donde más de uno se relamió pensando en la legendaria “Painkiller”. No fue el caso, pero raro si la no menos legendaria “Electric Eye” enfurruñó a alguien. Owens, pese al cansancio acumulado del encadenado de fechas previas, aguantó el tipo más consciente que nunca de sus fortalezas pero también de sus debilidades.

“Living After Midnight” pondría la fiesta, con una Acapulco rendida a la banda, y “One On One” supuso un cierre que muchos, seguramente, no se esperaban. Con eso y con todo, la ovación final que la sala dispensa a la formación, los vítores incluso, hicieron pensar en que tal vez cupiera una bola extra. No fue el caso, pero creemos que Owens aprobó con nota en este su segundo paso por la región. Se ha rodeado de buenos músicos y construido un set que abarca no solo su tiempo en Judas Priest sino pequeñas píldoras de algunas de las bandas más grandes de esto. Así cualquiera.

Otra buena jornada en Acapulco. Una buena entrada, dos buenos sets, unas cuantas anécdotas más en el zurrón y el deseo de que no haya que esperar otros once años para tener al destripador en nuestros escenarios. Agradecer una vez más al personal de Acapulco por el trato y las facilidades, mandar un saludo a los muchos habituales con quienes nos cruzamos y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Corazones Eléctricos + Tinnitus (Black Bourbon León 4/10/2025)

Hay un refrán que dice: «nunca juzgues a un libro por la portada». Pues algo parecido nos ocurrió el pasado sábado 4 de octubre en la acogedora sala leonesa Black Bourbon, donde fuimos al concierto de dos grupos, según el cartel eran TINNITUS y CORAZONES ELÉCTRICOS, en ese orden, y nos llevamos algunas sorpresas.

Al llegar, nos chocó un poco ver en el escenario dos taburetes, y enseguida lo entendimos: la banda a la que por ahora llamaremos TINNITUS abría el concierto, y al empezar salió solo Daniel G. Lagunar con su guitarra acústica, saludando de forma simpática y agradable. Después fuimos entendiendo todo: TINNITUS es la versión acústica del grupo SIN CORAZÓN. Resulta que solo un par de días antes, SIN CORAZÓN, o TINNITUS, o llámalo X, se quedó sin su batería, lesionado en un accidente deportivo. ¿Y qué decidieron los dos vallisoletanos que quedaban sanos y enteros? ¿Cancelar? Ni soñarlo, decidieron presentarse la noche del viernes en Zamora y la del sábado en León como TINNITUS, acústicos, sí, pero cumpliendo compromisos.

Y su compromiso era abrir cada noche para los valencianos CORAZONES ELÉCTRICOS, y cumplieron lo mejor que pudieron. Sí eché de menos al batería ausente, eso es verdad, porque en la escasa media hora que nos pudieron ofrecer, me dio la impresión de que aquello sonaba bien, pero en eléctrico habría sido mucho mejor. Nos contaron que éste era en realidad su segundo concierto y el último como TINNITUS, que ellos son SIN CORAZÓN… mira, decidí que era mejor escuchar la música y pasar de nombres y logos. Así que pasamos media hora escuchando a los desconocidos pucelanos SIN CORAZÓN en acústico.

Primero salió solo Daniel, la única voz cantante y guitarra. Bajo la lluvia de los destellos de la bola de cristalillos de la sala, inició una corta serie de canciones que nos hablaban sobre todo de perder, empezando con una versión de «Mi Sucio Corazón», del grupo DIKERS de Iker Piedrafita. Ya con Rubén Gómez al bajo en el segundo taburete, siguieron con «Luciérnagas». En «Dime», un tema que seguro que en eléctrico será muy pegadizo, nos pidieron colaborar con coros, y la sala, ya con una aceptable afluencia de público, colaboró tímidamente. Ya casi llegábamos a la recta final, con «Lo Siento», canción algo más sensible y sentida, y, tras los agradecimientos a todos los presentes (sala, público y colegas valencianos), llegó el final algo más animado con «Nada».

No juzgues al libro por la portada. Este «libro» se llama TINNITUS o SIN CORAZÓN según las circunstancias, y esta noche les faltó la electricidad y el ritmo de la batería, pero nos ofrecieron un primer vistazo de algo que casi seguro que las próximas veces, ya al completo, sonará mucho mejor, tendremos que estar atentos.

Ya rozando las diez y media de la noche, saltaban al escenario el trío que compone el grupo CORAZONES ELÉCTRICOS. No juzgues al libro por la portada. El nombre de esta formación valenciana puede llevar a confusión. ¿Corazones? ¿Nos ponemos románticos? Sí, y no. ELÉCTRICOS, y ¡vaya descargas pegan en directo! Al menos esta noche, en una Black Bourbon con una muy aceptable entrada de público, conquistaron y electrificaron a muchos fans, anteriores y nuevos. Claro, que si te documentas un poco y descubres que CORAZONES ELÉCTRICOS es el ya casi veterano proyecto de Pau Monteagudo, cantante de la añorada banda UZZHUAÏA, ya no sorprende tanto y este libro con portada «nueva» ya te atrae un poco más, ¿verdad?

Tras una tenue intro atmosférica, arrancaron con «Por Ti», de su disco «Arte Y Oficio» (2019), ya con una energía y una fuerza que, si bien tendría momentos menos duros y más melódicos, ya no cesaría hasta el final. El propio Monteagudo derrochaba vibración y potencia en su voz, en su afilado guitarreo y en sus irrefrenables bailoteos. León es una ciudad de clima frío y a veces se nos contagia un poco a los leoneses ese frío, pero con «Cama De Faquir» y la reflexiva «Cimarrón» (una condena descarnada a los maltratadores de animales) ya fuimos entrando en calor. Y a partir de ahí, desgranaron casi todos los temas de su exitoso último trabajo, el LP «De Amor Y Rabia» (2023), pero bien mezclados con algunos cortes de sus dos álbumes anteriores.

Lo de CORAZONES queda claro en la sensibilidad de muchas de sus letras. Lo de ELÉCTRICOS queda claro en su sonido vibrante, electrificante, salvaje y hasta descarnado. Recordaron a los que ya no están en la sensible pero enérgica «En Las Estrellas». Bajaron ligeramente el tono en «Sueño De Una Noche De Verano», para volver a la carga en la sensual «Fuera De Sí», más rítimica, igual que «A Contra Luz» y la rocanrollera «Quién Salvará Al Rock N’ Roll» (valga la redundancia). Se solidarizaron con el difícil papel que les queda a las nuevas generaciones que vendrán, en la ya popular «Todo Por El Aire», tal vez la canción más coreada de la noche. Y no solo eso, como ya vienen haciendo últimamente, los menores de 25 años no pagaban entrada para ver este concierto, eso sí que es un acto de empatía. Hicieron otro acto de compañerismo parecido en «Contra Las Cuerdas», que en este caso habla de su propio gremio y de la difícil tarea que tiene en estos tiempos actuales cualquiera que se quiera dedicar a esto del rock. Y si esto era poco, encima tuvieron un cálido recuerdo para las tremendas pérdidas causadas por los terribles incendios que asolaron León, Zamora y Galicia este pasado verano. Si es que hay que quererles…

Otro momento destacado fue la aclamada «Aullar Contigo», recibida por sus fans con muchas ganas, y muy coreada. Siguieron con su ironía divertida en «El Monstruo», dedicada al personaje de Hannibal Lecter, que no necesita presentación ni la tuvo, no hizo falta, con un tono algo más melódico que acentuaba la sátira y el misterio. En una montaña rusa de sonidos modernos, recordando a veces a los rompedores sonidos grunge de los 90, la vibración volvió en «Érase Una Y Otra Vez» para volver a tonos más románticos en «Tú», toda una declaración de amor, muy bien recibida por una ya divertida audiencia.

Y vuelta a la energía, la vibración, la visceralidad, hasta la distorsión y una potencia frenética en los temas que iniciaban la recta final, como «Canción Urgente», también con buena participación y coros del público, y «Camino Al Sur», algo más «tranquila», por decirlo de alguna manera, pero sin bajar la intensidad. «Valentina», igual de picante que la salsa a la que homenajea, y sobre todo «La Destilería», cantada ya por todo el público presente, fueron un cierre frenético y desmadrado perfecto.

Se hizo muy corto, aunque fue una hora y media muy intensa. Pau Monteagudo lleva la voz cantante y acapara buena parte del protagonismo, con su afilada guitarra y sus movimientos irrefrenables. Pero, sin duda, se apoya en una potente base rítmica, en el efectivo bajo del aparentemente tranquilo Juan Fortea, y en la brutal potencia de la batería de Joan Chilet. Si bien el ex cantante de UZZHUAIA tuvo más conexión con los ya entregados presentes, los tres demostraron empatía con el público, y sobre todo mucha entrega y muchas ganas de hacer que todos lo pasáramos bien, y lo hicimos, de principio a final.

Por eso, no podemos finalizar esta modesta crónica sin agradecer esa gran entrega a los valencianos que viajaron tantos kilómetros para darnos una gran noche, y a los vallisoletanos que nos volvieron medio locos con sus cambios de nombre, jejejee…. Y por supuesto, a la cálida sala Black Bourbon, que siempre nos da una gran acogida. Repetiremos con unos y con otros, seguro.

Texto y Fotos: Mar Fuertes

Agenda: Adam Bomb en Avilés

El incendiario guitarrista norteamericano Adam Bomb regresa un año después a los escenarios asturianos para repetir parada en el avilesino Route 66.

Dueño de una extensa trayectoria además de sus trabajos en solitario en su currículum cuenta con 4 álbumes para Michael Monroe, un par con John Paul Jones y Black N’ Blue, además de haber sido candidato a formar parte de los mismísimos Kiss y Poison. Llegará a Avilés inmerso en su gira europea «Fire Blood & Glitter Cabaret Tour 2025» tras abrir en el mes de junio para Scorpions el concierto celebrado en Tampere (Finlandia). La cita tendrá lugar el sábado 18 de octubre a partir de las 20 horas con acceso libre hasta completar aforo.

Crónica: Hellfest (19-22/6/2025)

Una vez más el pequeño pueblo vinícola de Clisson, en el oeste de Francia, volvió a transformarse en el epicentro mundial del metal con la celebración de la 18ª edición del Hellfest Open Air. Del 19 al 22 de junio, lo que comenzó en 2006 como una continuación del Fury Fest y que se ha consolidado como uno de los festivales más importantes del circuito global volvió a dejar patente su poder de convocatoria al colgar de nuevo el cartel de “entradas agotadas” meses antes de su inicio.

Más de 180.000 asistentes acudieron a una cita donde la diversidad del público fue mas que notable. Desde veteranos del metal hasta nuevas generaciones que acudían por primera vez, atraídos por un cartel que conjugaba leyendas consagradas con propuestas emergentes. Temperaturas que superaron los 30 grados, convirtiendo el recinto en un auténtico infierno metálico. Las fuentes de agua se convirtieron en puntos neurálgicos, con largas colas de metalheads buscando un alivio que la organización supo aportar gracias a medidas adicionales de hidratación y zonas de sombra, demostrando un verdadero compromiso con su público.

En lo estrictamente musical el cartel de esta entrega apostaba por una mezcla explosiva de estilos y generaciones en sus seis escenarios y más de 180 bandas. Una oferta musical tan vasta como intensa en la que destacaron el retorno a los escenarios de Linkin Park con una actuación cargada de emoción y nostalgia. Su repertorio no dejó atrás clásicos como «In The End» y «Numb«, rescatando temas más recientes que marcaron su evolución sonora.

Judas Priest, en plena gira de despedida, ofreció un show épico que repasó sus cinco décadas de trayectoria con un Rob Halford, de imponente presencia, que demostró que aun es verdadero “metal god”. Muse, apuesta arriesgada que resultó ser todo un acierto, sorprendió con una puesta en escena futurista y un sonido impecable, fusionando rock alternativo con elementos electrónicos. En su su primera participación en Hellfest ofrecieron un set cargado de clásicos como «Plug In Baby«, «Supermassive Black Hole« o «Knights Of Cydonia«. Por su parte bandas como Scorpions, Pentagram, Cypress Hill y Korn reafirmaron su legado con unas actuaciones más que solventes.

Como comentamos anteriormente Hellfest no vive solo de grandes nombres. Alcest, Knocked Loose, Chat Pile o Gutalax ofrecieron actuaciones memorables en los escenarios secundarios, demostrando que el festival también apuesta por la vanguardia y la diversidad sonora. Una de las novedades más celebradas fue la programación del Mainstage 2 del viernes, dedicado exclusivamente a bandas lideradas por mujeres o compuestas íntegramente por ellas. Más de 40 grupos femeninos participaron en esta edición, reivindicando su espacio en un género históricamente dominado por hombres a través de las actuaciones destacadas como las de Jinjer, Brutus, Venus Syndrome que fueron recibidas con entusiasmo y grandes ovaciones. Por ejemplo, la banda canadiense Spiritbox, liderada por Courtney LaPlante, presentó su nuevo trabajo «Tsunami Sea«, que fue recibido como una revelación. Su mezcla de metalcore atmosférico y voces etéreas les posiciona como una de las bandas del futuro. Su actuación fue uno de los momentos más intensos del festival.

Hellfest 2025 no solo mantuvo el nivel de ediciones precedentes, sino que lo expandió hacia nuevas fronteras. A través de la diversidad sonora, que abarcó desde el black metal más crudo hasta el death-pop industrial, pasando por el garage disco y el metal sinfónico, esta edición rompió barreras estilísticas. Una entrega que abordó la inclusión real con una programación femenina que no fue simbólica, sino protagonista, con un escenario completo dedicado a ellas. Ofreció momentos inesperados como el dueto entre VOWWS y Gary Numan o la presencia de Cypress Hill en un festival de metal además de conmemorar el legado de bandas como Judas Priest y Scorpions a través de actuaciones cargadas de historia. Una celebración del pasado, el abrazo al presente y la proyección de lo que será el futuro del metal. Si el infierno tiene banda sonora, sin duda sonó en Clisson este pasado mes de junio.

Texto y Fotos: Jaime García Pérez

Agenda: Nine Pound Hammer en Oviedo

Con 40 años de trayectoria musical a sus espaldas Nine Pound Hammer regresan a los escenarios asturianos este 2025. De la mano de El Beasto Bookings la cita con la formación liderada actualmente por el cantante Scott Luallen y el guitarrista Blaine Cartwright (Nashville Pussy) tendrá lugar en el ovetense Gong Galaxy Club el domingo 2 de noviembre.

Reconocidos por su particular mezcla de punk, hard rock y música country, una propuesta sonora calificada como cowpunk, definieron el camino al country alternativo a finales de los 80 y principios de los 90. Su última obra de estudio «When The Sh*t Goes Down» veía la luz en el 2021 a través de Acetate Records con la producción de Daniel Rey (Ramones, Misfits, Gluecifer, Entombed).

Entrada anticipada 20€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/nine-pound-hammer/

Crónica: Salduie (Gijón 27/9/2025)

Teníamos relativamente recientes a los chicos de Salduie, aquella soleada tarde del mes de junio en el zamorano Z! Live Rock Fest (crónica), pero su venida en solitario a Gijón y la promesa de un set completo de parte de los maños, bien merecían la pena. La gijonesa sala Acapulco iba a ser la encargada de acogerles en la jornada del sábado, con Heavy Metal Brigade al quite de sus evoluciones.

Dos telones a ambos lados del escenario nos dan la bienvenida. Un mar de leds toman la parte trasera del mismo junto con un par de podios. Delante, una llamativa osamenta adorna el pie (en este caso) de gaita de David Serrano. Todo dispuesto pero la nutrida formación folk se hizo de rogar. Y es que no es hasta apenas pasadas las diez que atruena la intro y emergen desde el backstage, afrontando “Dvatir”, corte que da nombre a su más reciente Ep (reseña). Lo que me llama la atención desde este comienzo es el buen sonido que despliegan. Algo nada fácil, intuye uno, dados los diversos elementos que nutren sus composiciones: gaitas, flautas, guitarra, base rítmica y las voces de Nehemías Sebastián (limpio) y Diego Bernia (rasgado). Otro hecho que vino a marcar la descarga serían los pocos descansos que se permitieron. Apenas unas pequeñas proclamas precedían a cada corte, que sí teníamos “sed de sangre romana” preguntó Sebastián, y ellos se fueron raudos a ofrecer su cara más potente con “Tvrma Sallvitana”, retrotrayendo a aquél “Belos” de 2016.

Ya habían pasado por Asturias anteriormente, aquél Karma Fest de 2023 (crónica), pero era esta la primera vez que pisaban Gijón, como bien se encargó Sebastián de recordarnos. Les iba a llegar el turno entonces para demostrar su lado más versátil en “Caraunios”, del álbum “Ambaxtos” de 2021 (reseña). Sebastián con la flauta, Víctor Felipe con el bouzouki irlandés, David Serrano con las gaitas y esa particular conjunción que nace del choque entre los registros del propio Sebastián y Diego Bernia. Quizá uno esperase una mejor entrada. Cierto no obstante que la propia fisionomía de la sala engaña a veces. En cualquier caso los chicos no se amilanaron, dando lo mejor de sí y sonando de manera más que aceptable pese a lo complicado, por diverso, de la propuesta.

La Profecía De Clunia” nos devolvía entonces a “Dvatir”. Con Sebastián echando mano de la gaita primero y cantando en tonos altísimos después. El frontman de la voz limpia de Salduie no cejó de animar ni moverse de un lado del escenario a lo largo de todo el set. Aguantando el envite con una suficiencia que habla muy bien del estado de forma con el que se presentó en Gijón. Un corte que, en esta traslación al directo, amplificó en gran medida la cara más épica del sexteto. Así las cosas, como todo buen concierto de folk metal que se precie, no iba a faltar la alusión a las bebidas espirituosas (que diría un clásico) que iba a proponer Bernia. “A Brindar” pues, aunque fuese de manera simbólica en el mayor de los casos. Se podría decir que eran los Salduie más desenfadados, también los que buscaron un mayor contacto con la gente.

Acapulco se iría animando, bien con gritos, bien con bailes, mientras se sucedían los temas. En cualquier caso, y contra lo que pueda pensarse de una banda como esta, lo cierto es que su sonido fue bastante orgánico. En “Carus De Sekaiza” dividieron al público en dos facciones, consiguiendo con ello un wall of death al modo Salduie. Tras la pequeña batalla, iba a llegar una cierta calma al set. Felipe cambiaría su preciosa guitarra blanquinegra por el bouzouki y entre “Caelia” y “Ambaxtos”, iluminada esta última por los flashes de nuestros móviles, aprovecharían para ganar un cierto y merecido respiro. La labor de Sergio Serrano (batería) y Daniel Galbán (bajo) puede pasar algo desapercibida. Lo cierto es que suyo fue el pegamento que unió al set en todo momento, seguros y, sobre todo, versátiles. Tras el pequeño impasse regresó la electricidad en una “El Canto De Las Madres” donde Sebastián dejó una de las mejores líneas de voz de la noche.

Diego Bernia, que se había ido a camerinos antes de que sus compañeros arremetieran con “Imbolc”, emergió después con un llamativo atuendo, máscara inclusive, poniendo la nota de color a estas alturas del set. Aún cuando lo suyo es folk metal directo y vibrante, a ratos sorprenden los breakdowns que introducen. Y aunque no sean Lorna Shore (ni falta que hace), el de “Netón” pudo ser fácilmente el más agrio y marcado de la jornada. Pero si hay un corte que quizá destaque de todo el set, ese es “El Agua Del Tejo”. Puede ser una apreciación puramente subjetiva, pero en su versión en vivo sentí que, con él, Salduie han encontrado uno de esos temas destinados a permanecer en sus setlists durante años. Tremenda respuesta de la gente aquí. No faltan una pequeña performance, Sebastián dándole de beber a Bernia, ni siquiera el cuerno de David Serrano. Fácilmente mi momento favorito de la noche.

Para el cierre quedaban tres que nunca fallan: “Descarnatio”, con Felipe llamando al moshpit y Galbán bajando a perderse entre la gente. Sebastián no se quiso olvidar de los habituales agradecimientos y la banda enfrentó otro de sus grandes himnos, “Numancia”, pura idiosincrasia Salduie, para después cerrar con la siempre festiva “Hidromiel”, con Acapulco a sus pies (literalmente hablando) y Bernia dándose su particular baño de masas. Vinieron y convencieron.

Y es que a todos nos gustan los festivales pero la temporada de salas sirve para ver de verdad el estado de forma de una banda. Y Salduie se fueron de Gijón con nota. Un gran sonido, aún en las siempre problemáticas primeras filas, unos cuantos buenos temas, mucha conexión con la gente y hora y media (minuto arriba, minuto abajo) en la que dieron su mejor versión. Ahora mismo, lo sentimos así, una banda que parece llamada a hacer grandes cosas.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Volbeat: Spain Tour 2025

El combo danés Volbeat regresa a nuestros escenarios para presentar su nueva obra de estudio «God Of Angels Trust«, editada el pasado mes de junio, a través de 3 citas imperdibles en Bilbao, Barcelona y Madrid. Compartirán escenario con los alternativos británicos Bush actualmente inmersos en su primera gira europea completa en más de 8 años tras el lanzamiento el pasado verano de su nuevo álbum de estudio «I Beat Loneliness» y el cuarteto Witch Fever, muy influenciado por el sonido de los primeros Nirvana y la actitud riot grrrl, con especial predilección por la banda californiana L7 que llegarán con «Fevereaten» su nuevo trabajo discográfico en el zurrón ya que que verá la luz el 31 de octubre.

Martes 28 de octubre – Sala Cubec (Bilbao)
ENTRADAS
Jueves 30 de octubre – Sant Jordi Club (Barcelona)
ENTRADAS
Viernes 31 de octubre – Palacio Vistalegre (Madrid)
ENTRADAS

Agenda: Astrodome + Piedra + Phoenix Cvlt en Oviedo

De la mano de Northern Blaze Prods y Sombra Psych Dealers la gira «End Of Summer Tour» de la banda psicodélica portuguesa Astrodome recalará en Asturias el próximo viernes 3 de octubre. Con epicentro en la ovetense Lata De Zinc el cuarteto presentará su nueva obra de estudio «Seascapes» editada en noviembre del pasado 2024.

Compartirán escenario con el power trio instrumental vasco Piedra, donde convergen punk, hardcore, rock y metal en explosivas capas sonoras y el combo doom prog langreano Phoenix Cvlt que tan buenas sensaciones nos dejaron en el pasado Stonefest. Entrada 10€ únicamente en taquilla.

Rock Imperium Festival 2026: Iron Maiden Cabeza De Cartel

La 5ª edición del Rock Imperium Festival que tendrá lugar del 3 al 5 de julio en Cartagena se presenta como la más ambiciosa de su trayectoria tras la confirmación de Iron Maiden como cabeza de cartel para la jornada del sábado 4 de julio.

Una nueva entrega que contará además con los suecos Sabaton en la jornada del domingo, también uno de los referentes del metal moderno como son Trivium, The Gathering que celebrarán el 30º aniversario de su icónico álbum «Mandylion» , el retorno al Parque El Batel de H.E.A.T y con los pioneros del metal progresivo Queensrÿche. Otra banda que regresa a Cartagena serán los italianos  Lacuna Coil, otro de los grandes alicientes del festival será la presencia de la formación progresiva de culto Crimson Glory, el combo femenino Dogma y su propuesta musical que aúna misterio, oscuridad y fuerza, el harmonic metal de las japonesas Hagane y la formación folk metal local Triskel cierran una primera batería de confirmaciones a la altura de los paladares más exigentes.

Entradas y abonos disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.rockimperiumfestival.es/es/entradas/