Crónica: Saratoga en Oviedo (18/1/2025)

Nueva parada de la iguana en la capital del Principado, en este caso dentro de una gira “El Clan De Los Lobos” que viene a recordar dos álbumes fundamentales en su trayectoria como banda, “El Clan De La Lucha” (2004) y “Tierra De Lobos” (2005) que analizamos hace escasas fechas a través de la siguiente retrospectiva. La formación actual la conocéis de sobra: los sempiternos Niko del Hierro (bajo, coros) y Jero Ramiro (guitarra, coros) junto con Tete Novoa en voces y un cada vez más asentado Arnau Martí en baterías llegaban a Tribeca tras cosechar una más que generosa venta anticipada.

El show, que tenía previsto su arranque para las ocho de la tarde, comenzó unas horas antes para nosotros. Y es que desde la banda tendrían el detalle de invitarnos al pequeño meet & greet que la banda ofrecía a un selecto y reducido número de fans. Con Tete, micro en mano, respondiendo a las distintas preguntas que le formulaban pudimos pudimos saber que entrarán a grabar el nuevo álbum en abril y que éste verá la luz ya en 2026.

Tras Las Rejas” fue el primero de los dos cortes que nos brindaron. A término, alguien comentó al propio Tete que la voz no llegaba de forma nítida, a lo que éste no dudó en ofrecer una pequeña explicación sobre por qué el sonido siempre es mejor cuanto más cerca de la mesa de mezclas, amén de comentar las diferencias entre PA, monitores, in ears, etcétera. “A Morir” sería finalmente la segunda de las elegidas, otro de sus grandes clásicos y que no ha entrado en el set de una gira tan especial como esta.

Así las cosas, pasan seis de las ocho cuando una abarrotada Tribeca recibe al cuarteto en loor de multitudes que diría un clásico. Una pantalla a modo de videowall tras el kit de Arnau, el parche del bombo específico para esta gira, un par de podios a cada lado del escenario, cada uno con su propia luz, y el habitual pie de micro retroiluminado de Tete en forma de iguana. El propio vocalista regresa de camerinos con un tímido maquillaje alrededor de los ojos. Jero, esta vez con una Stratocaster blanquiroja y Niko con bajo rojo de cinco cuerdas. “San Telmo 1940” sería el primer aldabonazo de un set que se alargaría más allá de la hora y media. Y que continuaría con aquél álbum de 2004, del que dejaron una “Lejos Del Tiempo” donde ya Arnau dejaba bien claro que tiene poco que envidiar a los muchos y buenos baterías que han ocupado el mismo puesto en el pasado.

Quizá porque es un tema por el que tengo especial cariño, no esperaba “Tierra De Lobos” tan pronto en el set. Desde luego una de mis favoritas del álbum al que da nombre. Aquí brilló Jero soleando a placer desde uno de los podios. “Hay momentos en la vida en que hay que caer y levantarse, caer y levantarse…” explicaba Tete. Era la hora de “Ave Fénix”, con mucho una de las mejor recibidas de este (fulgurante) arranque de set.

Huelga decir que el sonido, ya con la sala completa, estuvo a la altura de una banda como esta. Tete se defendió como gato panza arriba ante la que, me parece, una de las líneas de voz más exigentes de todo el extenso catálogo de la banda. Aquí llegó el primer balón de oxígeno para el cuarteto en forma de una “Decepción” para la que Tete se deshizo ya del chaleco de cuero. Empezaba a apretar el calor en Tribeca. El pinteño ondearía aquí una bandera de Asturias, convenientemente adornada para la ocasión. A estas alturas del set la comunión entre público y banda, al menos en primeras filas donde nos encontrábamos y para sorpresa de nadie, era casi total.

Uno, que tiene predilección por los buenos bajistas, disfruta siempre que tiene a alguien como Niko del Hierro a escasos centímetros. El de Carabanchel se deja notar también con los coros en otro de sus grandes clásicos, “Ángel De Barro”, que Tribeca voz en grito eleva a otro nivel. Escribí en la retrospectiva de hace unos días que “Contigo, Sin Ti” tiraba de uno de los estribillos más curiosos de toda su trayectoria. No faltó el sábado, destapando a esos Saratoga más clásicos. Aquí llegaría un pequeño descanso para todos, que no para Arnau, que entregaría un pequeño solo. Viéndole pensaba en cómo esta banda parece no haber tenido un mal batería desde que me alcanza la memoria.

A la vuelta de backstage, Jero había dejado la Stratocaster rojiblanca, echando mano de la clásica “Blanco y Marfil” con la que enfrentaría ya todo el tramo final del show. “Para aquellos que a veces perdemos el rumbo”, explicaba Tete, “hay canciones que nos ayudan a mantener la esperanza… y la fe”. Tete, benditos inalámbricos la interpretó, subido en una de las barras de Tribeca e iluminado por las luces de decenas de teléfonos móviles. Fue un pequeño impasse, necesario si me preguntan, pues se venía “Buscando El perdón”. Arnau imparable aquí y Jero brillando una vez más en el solo.

Cambio de pie de micro mediante, el set volvería entonces a entornos más tranquilos con “Siento Que No Estás”, no sin que antes el de Pinto hubiese mandado un abrazo a toda su crew. La voz de Saratoga interpretó aquí cogido de la mano de una más que fiel seguidora (nos consta) del combo madrileño. Y es que cuando una pasión la llevas en la sangre, se nota. “El heavy metal no somos nosotros”, explicó luego el vocalista, “sois quienes pagáis una entrada” y no le faltaba razón. Era el turno, de hecho, de otro de los cortes más exigentes para el frontman, “Barcos De Cristal”, que dejó al Novoa más rasgado y esforzado de la noche. Es este un vocalista que provoca opiniones enfrentadas pero al que no recuerdo aún una mala noche. Y a día de hoy han sido unas cuantas.

Otro tanto se podría decir del incansable Niko del Hierro, que le buscaría las cosquillas aquí a su Tribe Headless 5 String Bass rojo con un pequeño solo. Quizá sea contrario a la opinión mayoritaria pero siempre me quedo con ganas de más. Para el rush final Saratoga optarían por salirse del guión establecido, viajando ahora hasta aquél “Secretos y Revelaciones” de 2009 para rescatar otra que se ha ido ganando su condición de favorita, “No Sufriré Jamás Por Ti” y luego al más reciente “Aeternus” para recuperar una “Acuérdate De Mí” donde Jero trazaría otro de sus mejores solos de la jornada. En la vibrante “Mi Venganza”, el inalámbrico de Niko dejaría tirado al de Carabanchel, percance solventado con tal celeridad por uno de sus técnicos que apenas se notó. “Perro Traidor” finiquitaría un set que superó la hora y media de duración y que, me atrevería a decir, fue el más sólido que recuerdo al cuarteto desde la pandemia para acá.

Quizá por lo diferente del set, sí, pero no es menos cierto que les noté más asentados que nunca. Arnau tras baterías parece haber caído de pie en el seno del cuarteto y aunque su desempeño se aleje de la afectada espectacularidad de otros, éste siempre cumple con las expectativas en él depositadas. Charlando al cierre con los habituales de siempre, las sensaciones en general eran más que buenas por lo que, desde aquí, no cabe más que agradecer tanto a banda como a FNR Promotora el buen trato, el detalle y las facilidades. En lo personal mandar también un agradecimiento a Aurora, Miguel y Yolanda por la afable compañía y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio

Retrosprectiva: «El Clan De la Lucha» / «Tierra De Lobos»

La nueva gira de Saratoga, montada por el cuarteto en recuerdo de los álbumes “El Clan De La Lucha” (2004) y “Tierra De Lobos” (2005) parecía una excusa tan buena como cualquier otra para volver sobre dos álbumes clave en la trayectoria de los madrileños. La banda, disfrutando aún del aldabonazo que supuso arrancar el siglo con el tremendo “Agotarás”, echaría mano del productor Big Simon con visos a darle una vuelta de tuerca al sonido que el cuarteto venía desarrollando desde la entrada de Leo Jiménez al micro y Dani Pérez a las baterías.

El resultado de aquellas sesiones de grabación fue la edición vía Avispa de un álbum que, escuchado hoy, parecía querer servir de punto de inflexión para la banda. Partiendo de un artwork de Manuel Manrique, la sensación es la de estar ante una banda más oscura. Más sucia incluso. “San Telmo 1940” se atiene ahora a un sonido sin duda no tan diáfano. Este segundo tema del álbum portaba de hecho uno de los estribillos más llamativos y diferentes de toda su trayectoria hasta entonces.

Las guitarras de Jero ganaban en rotundidad en “Lejos Del Tiempo”, con esas inconfundibles voces dobladas de aquél Leo Jiménez al que dieron en llamar “La Bestia”. Una “bestia” que brillaba en “Maldito Corazón”, fácilmente una de mis composiciones favoritas de Jero Ramiro en toda su extensa trayectoria, que llevaba al cuarteto a lindar con las fronteras del power metal. Impecable Dani Pérez durante todo el álbum. Verdadero “núcleo irradiador” que diría el ahora caído en desgracia Íñigo Errejón.

Y mientras que “Decepción” siempre me recordó a otro de los proyectos de Jímenez, los (pienso) algo infravalorados Stravaganzza, con “Ángel De BarroNiko del Hierro iba a parir otro de los clásicos imborrables de la banda. Las baterías de Pérez aquí pueden contarse dentro de las mejores que llegara a registrar al albur de la iguana. Pero es que las de “No” pueden ser las estrofas más cercanas al thrash de Exodus o Megadeth que hayan firmado nunca.

Si Amaneciera”, obra de Jero Ramiro, es por pleno derecho la gran balada de la banda. Ninguna, que mi atribulada cabeza recuerde mientras escribo esto, ha alcanzado a medrar de la misma manera en el imaginario colectivo. Fuera incluso de los círculos afines al heavy metal, lo que explica que, aún hoy, pase por ser el tema con más reproducciones en Spotify.

Así las cosas, cierto es que escuchados hoy, cortes como el agrio “Quizá El Sol No Saldrá” (Niko) o la más clásica “Blanco y Marfil”, de Jero para su inseparable Stratocaster, palidezcan ante la pujanza de la primera mitad del álbum. Pero “Nuevo Mundo” tenía riffs interesantes y “Tu Nombre Mi Destino” proponía un interesante juego entre el tono luminoso de su prólogo y ese desarrollo más oscuro y pesado, rimando en lo lírico con aquella “San Telmo 1940” de comienzos del álbum. Un álbum que se cerraba con el power arrebatado de “Buscando El Perdón”. La pequeña colaboración del Mägo de Oz Mohamed es casi tan emblemática como esos pequeños guiños (pienso) del riff al “Detox” de Strapping Young Lad. Uno de los mejores cierres de su ya larga trayectoria.

Pero “Tierra De Lobos” era otra historia. La banda parecía querer recuperar un sonido más cercano al de “Vientos De Guerra” o “Agotarás”, lo que puede explicar que Niko regresase a la producción, con Big Simon relegado únicamente a tareas de mezcla y master.

En cualquier caso el disco se abre con “Barcos De Cristal”, ataque frontal de Leo Jiménez a los trolls de internet que, ya entonces, la tenían tomada con el madrileño. El sonido que despliega el álbum, desde luego, resulta un tanto más luminoso, lo que viene a contrastar con los tonos más rasgados que el vocalista de Fuenlabrada desarrolló en alguna de estas estrofas. “Necrophagus” ampliaba esa senda tan metálica, lindando con los momentos más thrash del disco anterior sobre una poderosa base rítmica de Niko y Dani.

Contigo, Sin Ti” rimaba sin embargo con los Saratoga más clásicos, afianzada por esa producción más “limpia” que poseía el álbum. ¿Puede ser este uno de los estribillos más curiosos de su carrera?. ”Ave Fénix”, composición del propio Leo, reincidía en esos Saratoga más pesados y agrios, guiñando a Pantera incluso, desembocando finalmente en uno de los estribillos más memorables del tracklist, con Leo entregando tonos verdaderamente rasgados y Jero enfrascado en uno de los mejores solos del álbum.

Del propio Jero era una “Quinto Infierno” que, un poco al alimón con aquella “Blanco y Marfil” del disco anterior, sonaba a pura auto reivindicación. Una de tantas líricas sobre lo que supone la vida en la carretera para una banda como esta. “Fe”, firmada por Niko, suponía el primer momento de calma del álbum, situado hábilmente en el corazón mismo del mismo (y con la dichosa rima “camino, destino” a cuestas, sí). Leo primero y Jero después brillando aquí en sus respectivas facetas.

Fuerza De Choque”, obra de Jero y que entroncaba a su vez con aquél espíritu de la anterior “Quinto Infierno”, suponía un heavy metal vibrante en la más pura tradición de la iguana. Igualmente trotona, “Prisión En Vida” nos introducía en la segunda mitad del álbum dejando en su prólogo unos llamativos detalles técnicos por parte de un siempre vibrante Dani Pérez a los parches, pieza fundamental e indisociable del sonido de Saratoga durante aquellos años.

El Jardín De La Niebla”, que se apoyaba en un más que interesante riff de Jero, puede pasar por ser uno de los cortes más infravalorados de los dos álbumes. Aunque, por la propia construcción de alguna de sus estrofas, de difícil traslación al directo. “Siento Que No Estás” viene un poco a ser la “Si Amaneciera” de este álbum. Obra de Leo Jiménez, siempre he pensado que pasa por ser una de las mejores baladas que jamás salieran de su bolígrafo.

Firmada por Jero, “Tierra De Lobos” daba nombre al disco a fuerza de poner todos los cilindros en funcionamiento. Esa pesadez de las estrofas en directo contraste con el metal más desbocado que acompaña a los estribillos. Dani brillando con el doble bombo y, doy fe, uno de los grandes pepinazos en vivo durante aquellos tiempos ahora lejanos. Una efervescencia que quizá venga a jugar en contra de otra composición del guitarrista, esta “Pura Sangre” en una clave un tanto más clásica que cerraba el CD.

Es de perogrullo pero dos álbumes fundamentales en la trayectoria de los madrileños. En lo personal reconozco que, tras tanto tiempo transcurrido, he vuelto en mayor medida a “El Clan…” y no tanto a su continuación. El añorado productor Big Simon dejó una huella imborrable ya en el seno de Saratoga, acompañando al cuarteto en uno de sus momentos de mayor efervescencia creativa. “Tierra De Lobos”, que no obstante deja (en mi opinión) buenos momentos, sería la última creación de un line up que, gustos al margen, resulta imprescindible a la hora de conocer, explicar y entender el heavy metal de nuestro país. Si nada se tuerce, un buen puñado de estos temas que hoy revisitamos volverán a la vida este próximo sábado en la Sala Tribeca Live. No quepa duda de que allí estará Heavy Metal Brigade.

Texto: David Naves

Agenda: Saratoga de nuevo en Asturias

La próxima gira estatal de Saratoga denominada «El Clan De Los Lobos» tendrá parada en Asturias. La cita con los madrileños centrada en los discos «El Clan De La Lucha« y «Tierra De Lobos» editados en el 2004 y 2005 respectivamente tendrá lugar el sábado 18 de enero del próximo año en la ovetense Sala Tribeca Live.

14 Diciembre – Córdoba (M100) Entradas
11 Enero – Alcobendas (Zoser) Entradas
1 Febrero – Bilbao (Stage Live) Entradas
22 Febrero – Barcelona (Salamandra) Entradas
1 Marzo – Granada (Sala El Tren) Entradas
8 Marzo – Valencia (Rock City) Entradas
15 Marzo – Zaragoza (C. M. Las Armas) Entradas
22 Marzo – Valladolid (Porta Caeli) Entradas
10 Mayo – Murcia (Garaje Beat Club) Entradas
24 Mayo – Santiago De Compostela (Capitol) Entradas

Un tour que la banda alternará con la grabación de su próximo disco de estudio compuesto íntegramente por canciones inéditas y que verá la luz en el 2025. Entradas para Oviedo disponibles a través de Wegow:
https://www.wegow.com/es/conciertos/saratoga-tour-el-clan-de-los-lobos-en-oviedo

Premium VIP: 90€
VIP: 40€
Taquilla: 27€
Anticipada: 22€

Puntos Físicos:
Cervecería Lúpulo Feroz (Oviedo)
Librería Paradiso (Gijón)
Cervecería Cabanón (Avilés)