Repaso gráfico a la actuación de Alto Volto en el ovetense Gong Galaxy Club con motivo de la presentación de su nuevo disco «Luna Negra«.














Fotos: José Ángel Muñiz
Repaso gráfico a la actuación de Alto Volto en el ovetense Gong Galaxy Club con motivo de la presentación de su nuevo disco «Luna Negra«.














Fotos: José Ángel Muñiz
Presentación en solitario de “Luna Negra”, el nuevo trabajo del trío asturiano Alto Volto, que recibiría la calurosa acogida de un entregado Gong Galaxy Club. Allí se plantó el equipo de Heavy Metal Brigade dispuesto a no perder comba del evento. El álbum pasó hace escasas fechas por la web (reseña) y tocaba comprobar qué tal sonaban sus nuevas obras en vivo.

De entrada en la sala ya nos llaman la atención un par de detalles: los teclados a un lado del escenario, anticipando invitado, y la pequeña silla al frente del mismo. Cuando pasan diez de las nueve, salimos de dudas: Borja García irrumpe en solitario sobre las tablas, echa mano de la acústica y comienza el show por el cierre de su último trabajo, esto es, la acústica “India”. Ya con la banda al completo (Diego Motta al bajo, Juan Villamil a la batería) arrancan el set en eléctrico con una pequeña intro de puro rock and roll.

De ahí saltan a “Baila” y el sonido en la Gong parece el de las grandes ocasiones. La notable presencia del bajo de Motta, la pegada de Villamil atrás y ese acelerón que le imprimen al final. Parecía que todo iba ir sobre ruedas. Motta y no es novedad, de nuevo se iba a revelar fundamental no ya con su cuatro cuerdas si no que también con sus coros. En “Atontado” añaden color a la cara más ruidosa del trío. Es solo rock and roll pero Alto Volto demostrarían tener un discurso musical lo suficientemente amplio como para desplegar canciones de personalidades bien diferenciadas. Siempre con clase y carisma. Villamil brilla igualmente en “Veneno” mientras Borja deja alguno de mis riffs favoritos de la jornada.
El propio vocalista y guitarra sería quien nos anunciara que tocaba irse “veinte años atrás” a aquél primer álbum homónimo para recuperar “Before You Came”. García exprimió a placer su Gibson negra y dio la impresión de que no ha pasado el tiempo por ese riff. La sala comenzó a animarse aquí, aunque ya digo que todos estábamos muy por la labor el pasado viernes. Siguiendo con el recuerdo a aquella primera obra, Borja echa mano del slide en “One”, deshaciéndose de él, curiosamente, justo antes del solo. “Xuan Villamil a la batería, un puto crack” exclamaría el rizado frontman a término.

Es entonces que, “Insomnio” mediante, volvemos a “Luna Negra”, con Borja García echando mano de aquella Fender rojiblanca que inmortalizamos el año pasado en Vidiago. “El insomnio si te pilla en casa estás jodido, pero si te pilla fuera de puta madre” había dejado dicho el vocalista. Sea como fuere, son estos Alto Volto más vibrantes quienes propician que la temperatura en la sala empiece a bullir. En “Ojo Chaval” sería Motta quien cambiaría de bajo. Un corte en el que deja un pequeño escorzo en solitario antes del solo de guitarra. Que Alto Volto sea una de esas bandas que no para de derrochar clase y buen hacer no quita para que, sobre las tablas, se sucedan todo tipo de bromas entre canciones. Como cuando Borja reconoce haberse dejado la toalla en el backstage. “Somos Babylon Chat” se oyó entonces. Ya convenientemente aseados, el trío daría un giro al set con la tranquila “Maldita Mi Suerte”. Igualmente cómodos en esta cierta calma, Borja García dejaría aquí su mejor cara como vocalista.

Llegaría entonces el momento de que el The Electric Buffalo Sam Rodríguez irrumpiese sobre el escenario y, así, el eventual cuarteto enfrentaría “Wake Up”, a buen seguro uno de sus grandes himnos. La presencia de Sam amplifica el rango sonoro altovoltiano y la sala se entregaría en consecuencia aquí. En especial cuando se alargan según qué solos y uno siente gritos y vítores entre el público. Para “On The Road” iban a sonar más norteamericanos que nunca. Muy efusivo en solos aquí Borja. Y es que como apostilló al final: “Gracias amigos, el blues nunca falla”. No será Heavy Metal Brigade quien ponga en contradicho sus palabras. Borja volvería a la Les Paul para “Hey, Hey!!”, donde por aquello del título, no faltaron bromas con Julio Iglesias (“julio se acerca, vigilad vuestros culos”). Brillaba el trío y Sam Rodríguez con ellos. Quizá una de las nuevas composiciones que más enteros ganó con respecto a su encarnación de estudio.

La banda encarrilaría entonces el repaso final a “Luna Negra” como cierre del set. Aquí puede que “La Celebración” pasara un tanto inadvertida. Todo lo contrario que “Habitaciones Frías”, con un Borja muy fino en el uso del wah. Las bromas en las presentaciones no opacaron “Ella”, la mayor aproximación al funk (con matices) de todo el set. Se irían al backstage entonces, no sin que antes Borja bromeara diciendo “ahora es cuando cantáis lo de otres tres y todo eso”.
Y precisamente tres serían los cortes con que cerrarían el set, siendo “Ramblin’ Rose”, original de MC5 el primero de ellos. Auténtica banda fetiche de Borja. De vuelta a la producción propia, “Now You Know” confirma nuevamente su estatus de clásico ineludible. Y con Sam de vuelta arriba del escenario, todo culmina en “Border Song”, que cerraría el set rezumando clase y feeling a raudales. Hora y tres cuartos de puro y auténtico rock and roll.

“Luna Negra” quedó pues debidamente presentado, augurando buenos tiempos para el trío asturiano. La gente respondió, acompañó y vitoreó finalmente a la banda y nosotros estamos hoy felices por haber sido testigos. Mandar nuestro agradecimiento a la banda por haberlo hecho posible, a ti por leer esta crónica y a la gente con la que charlamos antes, durante y después del concierto. Salvo catástrofe, nos vemos en Zamora.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
Decía Bob Dylan que los tiempos están cambiando y desde luego lo han hecho para el trío asturiano Alto Volto. Toni Tamargo (batería), Sergio Tutu (bajo) y Borja García (guitarra y voz), trasladaron en el estudio la propuesta lírica de la banda al idioma de Cervantes. “Luna Negra” vino al mundo en los Tutu Estudios con Sergio Tutu (Deltonos, The Electric Buffalo) como productor. Los once cortes que ahora nos presentan cuentan además con las inestimables colaboraciones de Sandra Álvarez en coros y Sam Rodríguez en teclas. Alineación de lujo que completan Dani Sevillano, encargado de la masterización en Ovni Estudio, y el arte del Ossobüko Studio para la portada.

“Habitaciones Frías” supuso el adelanto de este “Luna Nueva” y, más allá del cambio en cuanto a letras, resume y afianza la idea que un tiene de una banda como esta. Rock conciso y sin artificios. Elegante más que amable y producido con un mimo y cuidado exquisitos. Unas estrofas que a ratos me recuerdan a Corazones Eléctricos, aquella escisión de Uzzhuaïa con Pau Monteagudo al frente. El uso del wah al comienzo, la firme batería de Tamargo, el pegadizo estribillo de García y su buena ristra de solos. Un arranque eficaz y disfrutón.
En “Baila” el trío suena algo más sucio y arrastrado. Me gusta esa construcción alterna de las estrofas. Tan clásica. Tan funcional. También la forma en que las guitarras acompañan al fino estribillo de Borja. Como digo es rock sin estridencias, sin desmanes, pero rebosante de buen gusto en la confección de solos. En los finos engarces entre estrofas brilla igualmente la base rítmica de Tutu y Tamargo. La mezcla acierta a otorgar a cada línea su debida cuota de protagonismo y por ahí caben pocas pegas. Hay un solo rebosante de carácter en su tronco central y Borja García no podría parecer más cómodo con su línea de voz. Más clase que una universidad.
“Hey, Hey!!” son los Alto Volto más libres y dinámicos. Un rock de nuevo más vibrante, siempre dentro de su habitual rango de acción, pero revestido ahora por el piano de Sam Rodríguez. Acompaña en estrofas y estribillos, otorgando una dimensión mayor a la acendrada propuesta del trío. En consonancia con ese ritmo más vivo, Borja dibujará solos más efusivos aquí. La banda acomete después un puente calmo y elegante, cortado por ese clásico crescendo final. Uno de los cortes de más pronta digestión de todo “Luna Nueva”, de esos que entran a la primera y que, pienso, no debería faltar en sus directos.
Se percibe una mayor gravedad en “Veneno”. En efecto las guitarras se envenenan en el prólogo, pero la banda reconduce hacia una mayor desnudez en las primeras estrofas. Así las cosas, estos son los Alto Volto más sucios y compactos. Construyendo de nuevo buenos estribillos pero también una de las secciones solistas más llamativas de todo el tracklist. Si bien pienso que su epílogo tal vez merecía una pizca más de desarrollo, que no de picante, otra de las que entran como cuchillo en mantequilla.
“Maldita Mi Suerte” supone entonces un marcado cambio de tercio. Composición a caballo entre la balada y el medio tiempo, sobresale aquí la buena producción de Sergio Tutu. En especial durante los tonos más amables de esas primeras estrofas. También en el tratamiento que le otorga a la propia voz de Borja. El trabajo en cuanto a guitarras es de una clase y una finura incontestables. Todo se enfanga y endurece en un tronco central que sorprende por lo abrupto de sus guitarras. Me gusta el solo que irrumpe a continuación. También el modo en que el epílogo retorna de nuevo hacia aguas tranquilas. En opinión del abajo firmante una de las propuestas más llamativas ya la vez sólidas de todo “Luna Nueva”.
“La Celebración” nos devuelve entonces a los Alto Volto más vivarachos. Hay un gran riff aquí, bien secundado por el bajo de Tutu. Puro y añejo rock and roll en un corte hedonista y alegre. Las distintas secciones solistas, que adquieren una mayor suciedad ahora, me recuerdan a los también asturianos Amon Ra. Supone uno por que, al final, las influencias de unos y otros no son tan distantes. Sin disgustarme, cierto es que no me engancha en la medida en que lo hacen otros cortes del estilo dentro del álbum.
En una onda aún más vivaracha, “Atontado” ofrece a unos Alto Volto de nuevo vibrantes y alegres. De tan elemental, el riff tiene un gancho de mil demonios. La letra, ataque frontal al universo de las redes sociales, viene acompañada de alguno de los tonos más altos de Borja. Y si bien su duración (3:25) pueda saber a poco, bien está el solo de guitarra con el que rematan en su tramo final, así como el modo en que acompaña la firme base rítmica. Agradable.
El disco sigue cogiendo altura gracias a cortes como este “Insomnio”. Ritmos vivos, buenos riffs y un bajo que ruge ahora como si le fuera la vida en el empeño. Me gusta especialmente esta línea de voz para otra de esas canciones que huelen a directo ya desde sus primeros compases. Su estribillo, sencillo pero eficaz y los buenos solos de su tramo final conforman otra de las grandes ofertas, pienso yo, de este “Luna Nueva”.
“Ojo Chaval” vuelve a la senda de los Alto Volto más sucios. Una rotundidad más acusada que no va en menoscabo de sus buenas estrofas, sus riffs pegajosos y los buenos detalles de Tamargo a los parches. Cabe casi de todo aquí. Incluso pequeño solo de bajo por parte de Tutu. Muchas son las ideas que el trío introduce en estos tres minutos largos. Que aún con ello, la composición no suene descompensada o mecánica creo que habla muy bien del cuidado con el que han tratado a esta novena entrega.
Hablando de Tutu, vuelve a brillar el bajista a lo largo de “Ella”. Al alimón con Tamargo compondrá una cuidada base rítmica para un corte que me agrada primero por construcción y después por cómo juega entre muchas de las influencias que dominan la propuesta del trío. Y si bien no encuentro un estribillo del todo redondo, todo el aspecto puramente instrumental de esta penúltima entrega brilla con inusitada fuerza. También la producción de Tutu, el juego entre canales que propone a ratos, o la forma en que juega con las voces de Borja. Estupenda.
La instrumental “India”, a la sazón corte más extenso de los once, cerrará este “Luna Nueva” desde una óptica radicalmente distinta al resto del álbum. Entrega semiacústica entre lo tenue y lo desértico. Llamativa seguro y una insospechada sorpresa durante la primera escucha de este nuevo trabajo.
Un trabajo en el que Alto Volto parecen haber echado el resto. Caben muchas influencias, ritmos y colores a lo largo de estos once cortes. Todos elegantemente producidos y, los más, llenos de buenas ideas. También de manos hábiles a la hora de trazar buenos riffs y solos. El cambio de idioma supone un giro brusco. Pero Borja García, salvo momentos muy puntuales, ha sabido trazar unas líneas de voz ajustadas y con gancho. La base rítmica de Tutu y Tamargo no se limita a acompañar a la guitarra y de resultas de todo ello encuentro uno de esos discos que terminan enganchando por su propia diversidad. Hay calma, suciedad, brío y elegancia. Y aunque alguno de estos temas ya los hayamos oído en vivo, bien estará el reencontrarse con el trío el próximo viernes 6 de junio en el Gong Galaxy Club. Salvo catástrofe, allí estaremos.
Texto: David Naves
«Luna Negra«, el cuarto álbum de estudio para Alto Volto ya tiene fecha de presentación en directo. El trio compuesto por Borja García (voz y guitarra), Diego Motta al bajo y Juan Villamil a la batería arrancarán la promoción en vivo del nuevo álbum el viernes 6 de junio el el ovetense Gong Galaxy Club.

«Luna Negra» se grabó en Tutu Estudios con Sergio Tutu (The Electric Buffalo, Deltonos) en labores de producción. Cuenta con la colaboración de Sam Rodríguez a los teclados y coros de Sandra Álvarez. Masterizado por Dani Sevillano en Ovni Estudio contiene 11 temas por primera vez en castellano. Lo que repiten es su querencia por el hard rock de los 70.
Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/alto-volto/
Trece años después del lanzamiento de «PLAY IT HARD, PLAY IT LOUD!» el trio ovetense Alto Volto estrena mañana su cuarto álbum de estudio que llevará por título «Luna Negra«.

Anticipado con la publicación de 4 sencillos en los últimos meses, «Atontado«, «Maldita Mi Suerte«, «Veneno» y «Hey, Hey!!«, el nuevo trabajo cuenta con portada de Ossobüko Studio y la distribución de Ataque!. Acompañará al lanzamiento el estreno del videoclip realizado por Titi Muñoz de su próximo sencillo promocional «Habitaciones Frías«.

El multinstrumentista valenciano Javier Ruiz es quien se encuentra detrás de esta curiosa opera rock de una banda, Luna De Sangre, que completan Noelia Gala y Jordi Vocal’s (voces), Julio Pérez Oliver (guitarras), Marcos Tarín (bajo) y Pakitolobo (baterías y percusiones). Álbum grabado de forma individual por cada uno de los componentes y posteriormente editado, mezclado y masterizado por el propio Ruiz. Llegaba a nuestras manos gracias a The Fish Factory.
El arranque “Lo Mejor De Esta Noche” inunda de pronto los oídos con un cierto aire de vodevil. La idea que proponen Luna De Sangre aquí, esa historia contada desde dos vértices, masculino y femenino, funciona mientras eso sí la música tiene poco o nada de metal. Diría incluso que es el rock más liviano que haya pasado por esta página desde la crónica de Tarque & La Asociación Del Riff. Lo cual no tiene por qué ser algo malo. Y es que la banda hará por huir de etiquetas a lo largo y ancho de la peculiar ópera rock que proponen. Por ahí añade color y destaca el saxo de Francisco Sanchís. El corte parece no tener cortapisas más allá de lo socarrón de la letra.
“Fuego y Pasión”, con las teclas de Jorge Juan Martínez “Chamake” aportando una mayor enjundia a lo que a ratos parece un indisimulado homenaje a los viejos Rainbow. Y es que si Luna De Sangre aparecen finalmente por una web como esta es gracias a cortes como este. Que destila clasicismo por todos sus poros, profundiza en esa curiosa forma de armar las líneas de voz del tema apertura, algo que termina por conferirle un aire más personal a sus composiciones. El riff que soporta los estribillos puede resultar un tanto obvio pero me agrada en gran medida la afinación de las guitarras. Quizá porque me recuerda, sí, a los primerísimos Mägo De Oz. Estupendo epílogo de guitarras que se retan en armonías ágiles y solos ni enfebrecidos ni tampoco casuales.
Luna De Sangre suenan algo más terrenales a través de una “Quiero Probar” que alberga una de las mejores interpretaciones tanto de Jordi como de Noelia. Y aunque siento que al sonido le falte algo de equilibrio, en especial durante alguna de las estrofas, cuenta con uno de esos estribillos positivistas y buen rolleros que tanto y tan bien calan entre los fans de este tipo de propuestas. Estupendo solo de guitarra aquí, apoyado en una mayor gravedad que termina por amplificar el impacto del buen desempeño de Ruiz a las seis cuerdas. Aseada, optimista y muy clásica.
Es la propia Gala quien introduce en el prólogo de “Como Duele El Amor” una mayor dosis de dramatismo. Sigue la banda en esos tonos lindantes con el heavy / hard más clásico, derivado ahora hacia tonos más tristes y melancólicos. Hay pequeñas líneas de piano dando lustre a esas partes más calmas, que desaparecen toda vez el corte alcanza los más pesados estribillos. Se propone así un doble juego de nuevo tan clásico como bien resuelto. Con Gala declamando sin grandes florituras ni mayores errores. Jordi irrumpe como contrapunto en el largo epílogo y hay algo en la interpretación de este que me siempre me recuerda a Ángel Belinchón de los (no poco) infravalorados progresivos castellonenses Dry River. No puede ser mala señal.
“El Destino”, pequeña narración del Lyra Mortem Sergio Bermúdez mediante, nos introducirá en una “Esta Vez No” donde la banda cuenta con el inestimable apoyo de Alfonso Samos en guitarras. Con Gala en una interpretación ahora más chulesca, apoyada por una curiosa línea de batería en estrofas y culminando en unos estribillos orgullosamente ochenteros, al final el corte deja traslucir el lado más metálico del proyecto. Siempre sin abandonar sus propias señas de identidad y con buenos detalles en lo que arreglos se refiere aquí y allá. Estupendo el solo de su tronco central y más aún la carga más sinfónica del epílogo, donde Luna De Sangre parecen de pronto imbuidos del espíritu entre teatral y grandilocuente del mejor Meat Loaf.
“Un Mal Recuerdo Será” rompe con ese final ampuloso y se imbuye de tonos tranquilos, ritmos pausados y un inequívoco aroma al viejo aunque siempre confiable blues. Es un corte que no ofrece sorpresas en cuanto a trazo. Un pronunciado impás antes del corte más extenso del álbum. La irremediable calma antes de la tormenta.
“Buscando La Luz”, dividida en tres actos, parte de un prólogo tranquilo, con un Jordi en tonos casi emotivos, rotos de pronto por un metal a medio tiempo que, a destellos, me recuerda a los Iron Maiden de finales de los ochenta. Hay después buenas armonías entre voz y guitarra, algo de épica y tonos que, ahora, me vuelven a recordar a Mägo De Oz. Igualmente apesadumbrada la irrupción de Noelia aquí, bien remarcada por pequeños arreglos de aires sinfónicos. Puede que la producción pierda aquí cierto equilibrio y las transiciones entre los distintos actos resulten por ahí un tanto deslucidas. No es menos cierto que Luna De Sangre parecen haber cuidado con sumo mimo cada rincón de la composición. Y es que detalles de producción al margen, todo respira con naturalidad. Nada resulta nunca forzado, mecánico, automático si lo quieres así. Estupendo tronco central y el deje más grandilocuente que se desprende de él. También el solo que irrumpe a continuación y la manera en que ambas voces armonizan con él. Tan ambiciosa como bien resuelta.
Y no es que “Siento En Mí” suponga un descalabro en comparación con su inmediata predecesora pero es verdad que siempre me cogen de improviso esos tonos dulces de su prólogo. Balada de armazón clásico, rematada con mimo pero que vuelve a poner en primer plano una producción con cierta falta de equilibrio. Una pena pues Luna De Sangre traman un corte que, en su orgulloso clasicismo, deja pocas dobleces.
“Vencerá El Calor” aporta a la mezcla una mayor teatralidad. Luna De Sangre se apoyan aquí en tonos más abiertamente sinfónicos y grandilocuentes, trazando estrofas con gusto clásico donde, de nuevo, el nombre de Meat Loaf vuelve a sobrevolar mi subconsciente. Que tal vez por trazo no me sorprenda pero sí por la apasionada interpretación de Gala en su primera mitad. Irrumpe luego una mayor carga sinfónica con la que la mezcla del álbum lidia lo mejor que puede. Pero si apasionada es la labor de Gala aquí, no lo es menos el solo que precede al epílogo, así como los tonos más poderosos de este último.
“Rebelión” resulta en otra pequeña narración que habrá de introducirnos a su vez en una “El Peor Final” donde la banda cuenta con Josechu Sanchís en baterías. Es un corte de tonos amables y alegres, melodías fácilmente digeribles y tonos orgullosamente despreocupados. Acierta ahora la mezcla del propio Ruiz a la hora de amalgamar las distintas líneas que ocupan este rock amable y sencillo.
“La Luna Su Sangre Lloró”, de nuevo en tonos lindantes con la balada clásica, de toda la vida, le sirve a Noelia Gala para tramar otra estupenda línea de voz. Cuidadosamente arreglada, me agrada por el crescendo tan clásico como efectivo que propone. Clásica, sencilla, casi te la sabes de antemano lo cual no tiene por qué ser algo malo si está hecho con un mínimo de gusto, que pienso es el caso. El final corresponde a la pequeña narración de “Epílogo”.
Hora y cuarto de música en un disco un tanto a la contra de estos tiempos inmediatos que nos ha tocado vivir. Despreocupado en cuanto a géneros. Luna De Sangre parten desde el rock más primigenio para después abrazar el blues, el hard rock, incluso el sinfónico, en una amalgama de tonos y colores que contribuyen a la fácil digestión del mismo. Es este uno de esos álbumes que requieren unas cuantas escuchas para apreciar todos y cada uno de los detalles que alberga. Y aunque sea precisamente ahí donde a veces la mezcla juegue malas pasadas, perdiendo a ratos algo de equilibrio, lo cierto es que se las arreglan para salir adelante con buenas interpretaciones y distinguidas colaboraciones. Una agradable sorpresa.
Texto: David Naves

Pues ya tenemos de vuelta a la buena gente de Saedín. La banda, que ya ocupara estas líneas con su debut “Entre Ríos”, regresa ahora con un Ep de cuatro temas producidos por Leo Jiménez y al que han dado en llamar “Luna Nueva”. Recordemos que forman la banda granadina Carlos M. Calvente en baterías, Zoraida Vidal en teclas, Antonio Ortiz Castillo al bajo, Juanjo Mesbailer en guitarras y Ángela Mesbailer en voces. Grabado, mezclado y masterizado en AntiStudio (Fuenlabrada) con Anti Horrillo (Stravaganzza, Lords of Black, Dark, Saratoga…) a los controles y adornado por el arte de José Antonio Vives (Ankhara, Herética, Canker, Deimler…) “Luna Nueva” se encuentra en la calle desde el pasado veintitrés de junio vía Demons Records.
“Despierta” sirve como carta de presentación del Ep y en su marcado clasicismo esconde trazos sencillos y letras optimistas, alegres incluso, que por algún motivo me recuerdan a las que Víctor García acostumbra a trazar para los asturianos Warcry. Ángela las interpreta con clase, también con cadencia, siendo (o pareciéndolo) consciente tanto de sus capacidades como de sus limitaciones. Producción sin grandes errores, si bien es cierto que la batería, particularmente el bombo, suena a ratos algo disparado. Nunca de forma catastrófica, pienso, si bien lo suficiente como para empañar los habituales tonos orientalistas del combo granadino. En cualquier caso un arranque alegre y optimista para los fans del metal más alegre y también grandilocuente.
De lo más sinfónico el arranque de una “Embrujo” que apacigua los ritmos vivos del corte previo para entregar una suerte de “Kashmir” a lo Saedín con Ángela moviéndose casi en susurros. La banda torna luego al heavy metal más clásico para estribillos, donde inevitablemente uno piensa en Medina Azahara, para después insertar una serie de ritmos, también de arreglos e incluso de riffs que no desentonarían en un álbum de Orphaned Land. Hábiles a la hora de amalgamar tanto esos toques más populares como de echar mano de un mayor sinfonismo sin que la producción se resienta, impecable labor de Horrillo aquí, el corte termina emergiendo como gran triunfador de este pequeño Ep del combo andaluz.
“Puertas A La Soledad”, o la balada de este “Luna Nueva”, se conduce con elegancia. Tanto en lo que a arreglos se refiere como en lo tocante a una escritura clásica, que no acomodada. El corte refugia sorpresas. Al menos más de las que adiviné en primeras escuchas. A lo que se ve algo distraídas. Buenas líneas al piano de Zoraida Vidal aquí, alternas a una preponderante uso de los arreglos. Pero si algo me agrada es la forma en que Juanjo Mesbailer acompaña al corte sin llegar erigirse nunca en protagonista, operando siempre en favor de la composición y no en el de su ego. Dejando buenos adornos melódicos a lo largo y ancho del corte, así como un buen riff durante ese pequeño crescendo que precede al epílogo. Insistiré: ha ido ganando muchos enteros con las escuchas.
“Vamos A Volar”, no era para menos con ese título, entrega la cara más metálica de Saedín. Ahora sí con un Juanjo Mesbailer erigido en gran protagonista con ese buen solo que ocupa el llamativo puente central. Riffs con gancho, letras optimistas, poderosos arreglos y una cuidada base rítmica, ya sin aquél sonido un tanto artificial de la anterior “Despierta”. Por construcción puede resultar algo predecible, cierto es, pero es en todo caso un corte más que útil a la hora de exhibir a los Saedín más potentes. A buen seguro una fija en sus directos.
En su mezcolanza de metal sinfónico, aires orientales y heavy metal de pequeños acentos power, Saedín van poco a poco buscando su lugar en una escena necesitada de bandas que rompan un statu quo a veces un tanto cuadriculado y conformista. Disponen para tal fin cortes interesantes, particularmente “Embrujo”, en torno al cual surgen ideas que me interesan más y otras que no tanto. No obstante el Ep continúa con las buenas sensaciones que nos proporcionara aquél primer largo de hace ahora un par de años, por lo que deberían estar más que contentos. Ojalá verles asomar por el norte más pronto que tarde.
Texto: David Naves