Resumen gráfico del paso por la 25º edición de la fiesta de los exconxuraos en el Recinto Ferial de Llanera.
























Fotos: José Ángel Muñiz
Resumen gráfico del paso por la 25º edición de la fiesta de los exconxuraos en el Recinto Ferial de Llanera.
























Fotos: José Ángel Muñiz
Y nos echamos a la carretera una jornada más. Mägo De Oz hacían acto de presencia en los Exconxuraos de Llanera, a la vuelta de la esquina como quien dice, y qué mejor antídoto contra la rutina. Lo cierto es que el público asturiano tenía aún reciente a la banda de Txus Di Fellatio (crónica), lo que ni mucho menos fue obstáculo para que reunieran a un gran número de fieles frente al escenario.

Lo primero que llama la atención (o no, según se mire) es precisamente lo ecléctico del público que, a eso de las doce y media, aguarda a la numerosa formación madrileña. El tipo de banda que son pero muy especialmente que fuese una cita que no requería pasar por caja, influye sobremanera. El caso es que sí, la banda fue puntual y es de agradecer. El electrónico de fondo hace las presentaciones. Vídeo introductorio a una “Alicia En El Metalverso” donde ya la banda suena de lo más redonda. En especial un Rafa Blas muy activo en lo gestual, bastante entero en lo vocal. El ex Nocturnia fue recibido con gran calor por los suyos. Xana Lavey (Celtian) haría las veces de Diva Satanica aquí, aportando su registro más grave a un buen arranque de show…

… que de pronto vira hacia uno de sus grandes clásicos, no otro que “Molinos De Viento”, fácilmente la más coreada de esta parte aún incipiente del set. El escenario se teñiría luego de rojo para recibir a la “Luna De Sangre”. Pero si hubo un corte que me agrado aquí fue “Diabulus In Música”, de aquella secuela del “Gaia” que la banda editara dos décadas atrás. El modo en que Rafa Blas la llevó a su propio terreno, el gran solo de un inspirado Salán o las voces, limpias ahora, que aportó Lavey. Mägo De Oz en su mejor versión. Blas nos habló entonces de la importancia de cuidar nuestro planeta. Era el turno de “La Venganza De Gaia”, uno de los cortes más extensos de la noche, y en el que la banda da lo mejor de sí en lo que a interpretación se refiere. El frontman de origen albaceteño pareció en su salsa aquí. Tanto a la hora de afrontar su línea de voz como en sus intentos de implicar a la gente. Y si bien las comparaciones con sus predecesores, en una y otra dirección, siempre serán algo odiosas, de justos es reconocer que parece haber caído de pie en el seno de la banda.

“Te traeré el horizonte”, que llegó precedida de una pequeña (e improvisada) felicitación cumpleañera, trajo al frente a los Mägo más radiofriendly. El público, en especial el más joven, disfrutó de lo lindo aquí. Para mí representó un cierto bajón. Ya sabéis aquello de que nunca llueve a gusto de todos. Ellos abrazan entonces el formato acústico para la más íntima “Por Si Un Día Te Pierdes”, escritura de Txus para su hija pequeña, y que vino a poner la nota más sentimental al set. Brilló Salán a la guitarra aquí. Nadie va a descubrir sus capacidades a estas alturas. Solo faltaba.

Vuelta entonces al formato eléctrico y a “Gaia II: La Voz Dormida” para recuperar “La Posada De Los Muertos” y, a la vez, reconducir al set hacia lo que uno espera de una banda como esta. Otro de sus temas más gancheros y que Llanera bailó y gritó hasta desgañitarse. Todo parecía ya a favor de obra. Pero la banda vuelve a tomarse un pequeño descanso aquí. El ex Zenobia Víctor De Andrés dejaría entonces un pequeño speech, un tanto tribunero si me preguntan, y que pienso aún hoy se alargó más de la cuenta. Pero me gustó que recuperaran “Hasta Que El Cuerpo Aguante”, probablemente una de las composiciones que mejor resume la particular idiosincrasia de la banda, si bien eché en falta que Lavey interpretara los versos que Pacho Brea dibujara en el original de 2000.

Llegó entonces el turno de que el ex Avalanch Jorge Salán demostrase sus muchas habilidades con la guitarra. Momento de pasmo y gozo para algunos, un cierto bajón para otros. Tras la demostración llegó el turno de las presentaciones, que como quiera que esta banda no es precisamente pequeña, llevaron un buen rato. Además Rafa optó por llevar a cabo un pequeño juego con la gente al final. Así pues, entre unas cosas y otras, el show se ralentizó de lo lindo en este tramo final. Quedaban dos, muy obligadas de hecho en el contexto de esta banda. La primera, “La Costa Del Silencio”, provocó que el público se dejase las gargantas hasta sus últimas consecuencias. Curiosamente, el turno de la llamada foto finish llegó aquí. Mohamed había felicitado antes a su técnico de monitores por su cumpleaños.

Pero quedaba el final, que como no hay dos sin tres, no podía ser otro que “Fiesta Pagana”, la canción que les catapultara al mainstream y a la que la banda estará atada hasta el final de sus días. Explosión de confeti y Víctor De Andrés haciéndose cargo del clásico solo de guitarra, coreado por la gente, para un final conforme manda el libro de estilo del género.
La gente que tenía alrededor se lo pasó en grande. En lo personal he de reconocer que disfruté más la primera mitad del set que la segunda. En líneas generales y aunque es un directo y siempre habrá ciertos desajustes, nos gustó cómo sonaron. Lejos quedan aquellos tiempos en que ver a esta banda en vivo era casi como jugar a la lotería. Si hasta fueron puntuales ¡quién te ha visto y quien te ve! Queridos y odiados a partes iguales, se fueron de los Exconxuraos con la satisfacción del deber cumplido. Volverán y llenarán. Siempre lo hacen.

Por nuestra parte nada más. Mandar un saludo a la buena compañía de la que disfrutamos tanto antes como durante y después del concierto y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz