Galería fotográfica del paso por la Lata de Zinc de Oviedo de la formación hard rock The Magus.











Fotos: José Ángel Muñiz
Galería fotográfica del paso por la Lata de Zinc de Oviedo de la formación hard rock The Magus.











Fotos: José Ángel Muñiz
Curiosa triada la que se planteó el pasado viernes en la ovetense Lata De Zinc con los locales Caballo Moldavo y The Magus acompañando a los madrileños de Sun Of The Dying. Hard rock y metal dándose la mano para alegrar (o no) nuestros sufridos corazones. No era el único evento de la jornada. Otra fecha rebosando oferta. Pero el debut en nuestra tierra del combo doom terminó por desequilibrar la balanza.

Así pues rumbo de nuevo a la capital para encontrarnos con la llamada del establo. El de Caballo Moldavo iba a ser un show algo especial, como demostró ya el hecho de que mutaran momentáneamente en quinteto para la intro. Kalari Geest aportó teclados primero y dio pie después a “Réprobos”, un corte que se ha convertido ya en pura idiosincrasia moldava. Arrancando siempre “de frente” y con las pilas bien cargadas. En el “Blues Del Innombrable” hay un buen solo por parte de Lionel Hooves. Reverendo G. Throat incluso se paseó por entre la gente. Muchos y buenos amigos abajo del escenario, la ocasión lo merecía.

“El Pantano” enfanga consecuentemente a la Lata. El equino desciende su pegada y magnifica el arrastre. Al final los sets de Caballo Moldavo resultan interesantes por diversos. Comandados siempre por el inquieto Reverendo, apoyados por la fiable base rítmica de Jhonny Liver (batería) y el Hermano Lynnot (bajo). Que no mordían, aseguró el propio Reverendo. No al menos con mala intención, pensó alguien entre el público. “El Cuervo” emprendió entonces el vuelo para que el Caballo se arrastrase por el fango. Buenos coros de Hooves aquí y una banda que apareció por la capital en buena forma.

Aún tuvieron tiempo de introducir una novedad, “El Valle”, de nuevo con Geest arriba del escenario. La voz moldava había aprovechado para agradecerle que les salvara en su visita a tierras gallegas, haciéndose cargo del bajo con apenas dos ensayos. El tema nuevo, por cierto, parece seguir donde lo dejara aquél Ep “Réprobos” de 2021, si bien sorprendió con un puente que se cuenta ya entre lo más elegante que les hayamos escuchado. Volviendo al mencionado Ep, “Misa Negra” pudo ser fácilmente una de mis favoritas por su parte. Muy redondos aquí. Para el cierre quedaron los debidos agradecimientos y esa “Green Machine” de Kyuss sobre la que han trotado en tantas ocasiones. Expectantes ante el nuevo material.

La oscuridad se iba a cernir entonces sobre la Lata De Zinc. El elegante doom / death de los madrileños Sun Of The Dying pisaba la capital asturiana con la pretensión de escudriñar nuestras almas y purgar nuestros pecados. Formación al completo, seis músicos arriba de las tablas, pero la seguridad que otorga el contar con Ovana a los mandos de la nave. Termina la intro y “The Tide” ya da muestras de esa pesada elegancia en la que se manejan. Eduardo Guilló se agarró al micro para dar una verdadera lección de cómo afrontar estas líricas sin perder un ápice de emotividad ni tampoco de fuerza. Tan furioso en los tonos más rotos y descosidos como seguro en los más limpios. A destacar igualmente los buenos coros que dejó ya aquí el guitarra Daniel Fernández. Entiende uno que su propuesta puede no ser del gusto de una mayoría. Pero nadie puede negar hoy que la afrontaron cohesionados y con total convicción.

El inicio bronco de “The House Of Asterion” pone a prueba los cimientos de la Lata. Diego Weser percute tras baterías y proyecta la banda hacia su versión más compacta. Sorprende, eso sí, cuán inmersivos se tornan más adelante, transitando su conocido doom metal hasta las fronteras del gothic. Sin imposturas ni ataduras. De forma natural y con la confianza por las nubes. “A Cold Unnamed Fear” puede ser una de mis favoritas de su (aún escasa) discografía. Guilló brilla de nuevo aquí, al tiempo que Daniel Fernández y Roberto Rayo dejaban riffs hábiles a lo largo de una de sus composiciones más interesantes. Parcos en palabras, la música fue la verdadera protagonista. Así pues en “Monolith” acertaron a conjugar el doom más pesado con una carga ahora más atmosférica. Surgen entonces los Sun Of The Dying más emocionales. Valga la redundancia. Su directo magnifica las sensaciones que su música produce. Cualquiera que estuviera en la Lata el pasado viernes podrá dar fe.

Guilló se deshizo entonces del pie de micro. Y una vez con el llamativo micrófono en sus manos, encaró la que sería la recta final del set. Las de “Black Birds Beneath Your Sky” pueden ser las estrofas más desgarradas (desgarradoras) de todo el set. Partiendo desde la elegantísima introducción al piano, “White Skies And Grey Lands” puede pasar por uno de sus cortes más distinguidos. También más melancólicos. Y ya es decir. El propio Guilló da de rodillas en el suelo mediado el corte, sumando un pequeño plus de teatralidad a la descarga. Para el final quedaría “From The Dead Stars”, de su debut de 2017 “The Roar Of the Furious Sea”, y en el que la banda lograría un equilibrio entre teclas y guitarras casi perfecto. “Vaya gordura” exclamó alguien tras de mí en un momento dado. No seré yo quien le contradiga. Mucha ruidera en ese epílogo, abandono del escenario inclusive, y una banda que convenció en su primera venida a Asturias. Ojalá no sea también la última.

De la fuerza melancólica de Sun Of The Dying a la diversión de The Magus, la noche iba a dar un giro de ciento ochenta grados. Ouleia, punta en blanco esta vez, (“fumata blanca, chavales”, exclamaría) comandó una noche más a los hard rockeros asturianos. Y así, “Rock’s For Pussies” ya demostró que el sonido iba a estar a la altura del par de bolos precedentes. Redondeada por el buen solo del también Malverde Tamo, la sensación ya de inicio fue la de estar ante una buena versión del quinteto. Ellos enlazaron un tema tras de otro. El reloj imponía su habitual tiranía y no había segundos que perder. Aún así no se olvida Ouleia de las maracas para “Type 2”. Tampoco de buscar la implicación con quien tiene delante.

El guitarra rítmico Ernesto, que en su día fuera miembro de The Punishers, parece uno de esos tipos que realmente disfruta con lo que hace. En “Fester”, tanto él como quienes le acompañan arriba de las tablas están entregando la versión más potente, cruda incluso, de su habitual rock and roll. Un rock orgullosamente orgánico y old school. Ya digo que hubo pocas pausas. En una de ellas aprovechó Ouleia para dejar los habituales agradecimientos. En “Like A Hammer” suenan muy rotundos. Aquí destacó el solo, pie al wah, que dejó Tamo. La base rítmica de un Laria (que dejaba coros de tanto en cuanto) y el batería Bronco resultó tan fiable como siempre. La propia Ouleia brilla en “Pills”, que deja de paso otro de sus estribillos más reconocibles y gancheros.

Así las cosas, a buen seguro agradecieron el cierto descanso que supone “Dead Eyes”. “Woman” fue una noche más pura auto reivindicación. La Lata se arrancó por palmas y llevó en volandas al quinteto. Si un show se mide por el grado de implicación de la gente, desde luego que el combo hard rock aprobó a su nuevo paso por la capital. La voz de The Magus bromeó entonces con que “Weirdo” había dejado de ser su tema favorito de la banda. Según sus propias palabras, ha cedido el puesto a “Hair”, su obra más reciente, que rebusca en las esencias del rock más clásico, sólo faltaba, para que el futuro se les abra de par en par sin olvidar el pasado. A término, Ernesto echó mano del micro de Laria. “Sabéis que no hablo nunca”, exclamó, aprovechando a continuación para acordarse de su ex compañero en The Punishers Charlie Günner. Porque todo recuerdo a su figura es poco.

Quedaban pocos minutos para la medianoche y un par de cortes en el set. “Punished By God”, con Tamo dejando un solo a puro tapping y Ouleia de rodillas al final. “No por nada pero esto ye heavy metal” dejaría dicho Laria. Encararon entonces “Shinin’”, con la frontwoman del quinteto buscando una vez más el engarce con la gente y cerrando la que fue otra buena jornada para ellos. Siempre tan fiables como divertidos. Mientras queden The Magus habrá motivos para abandonar el nido y abrazar el rock and roll.

A nadie se le escapa que fue una noche de contrastes. La Lata, semana a semana, sigue reivindicando su lugar dentro del panorama de salas asturianas. Una noche más buen sonido y mejor trato. Es un gusto para nosotros aparecer por allí siempre que los idus lo permiten. Por nuestra parte nada más que mandar un saludo a las tres bandas, también a los buenos amigos con quienes departimos antes, durante y después y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
La formación doom/death Sun Of The Dying recalará en la Lata De Zinc el próximo viernes 16 de mayo. La primera parada en Asturias para los madrileños contará con Caballo Moldavo y The Magus como compañeros en el escenario ovetense.

Con nuevo disco a punto de ver la luz, Sun Of The Dying presentarán las nuevas composiciones de un álbum grabado en los estudios The Empty Hall (Madrid) cuyas mezclas finales se han llevado a cabo en los catalanes Moontower Studios.
Por su parte Caballo Moldavo y The Magus vuelven a unir fuerzas. Viejos conocidos de este medio, The Magus continúa con la presentación en directo del notable «Shinin’» (reseña) autoeditado allá por diciembre del 2023 mientras que Caballo Moldavo de los que esperamos ansiosos su segundo trabajo discográfico en este 2025 presentará algunas de las nuevas composiciones que formarán parte de la continuación de aquel «Réprobos» (reseña) con el que nos sorprendieron en el 2021. Entrada 10€ en taquilla.
Tras más de 3 años de programación musical El Club de los Acordes Subterráneos se mudará del gijonés Tizón Sound a una nueva ubicación para mantener su apuesta por el bien social al lucro personal y la cultura al negocio. Mientras tanto en los estertores de esta etapa nos seguirán ofreciendo propuestas siempre atractivas, en esta ocasión un nuevo paso por su escenario de Caballo Moldavo y The Magus y el estreno en Asturias del combo melodeath gallego The Goat.

Viejos conocidos de este medio The Magus regresan al Tizón para continuar con la presentación en directo del notable «Shinin’» (reseña) autoeditado allá por diciembre del 2023.
Caballo Moldavo que publicará su segundo trabajo discográfico este 2025 dejará pinceladas de esta nueva obra. Un disco cocinado a fuego lento continuación de aquel «Réprobos» (reseña) con el que nos sorprendieron en el 2021.
Primera visita a nuestros escenarios para The Goat, formación melodeath afincada en Santiago de Compostela. Laura (batería), Joaquín y Marcos (guitarras), Louro (bajo) y Adrián (voz) presentarán su ópera prima «The Beginning Of The End«.
Apertura de puertas 20:30 horas
Entrada 10€ solamente en taquilla
Resumen gráfico de la actuación de The Magus en el gijonés Tizón Sound.









Dos maneras muy distintas de entender el rock and roll. La cara más hedonista y soulera de The Magus frente a la más introspectiva y alternativa de State Of Crime And Science (SOCS), se dieron cita en el Tizón como eficaz antídoto al dichoso clásico. Un par de formaciones más que interesantes dentro de nuestra escena y una cita que no nos queríamos perder.

“Rock’s For Pussies” abrió así la fiesta ante una tímida entrada. Ouleia se desvivió al micro desde las primeras acometidas y la banda sonó tan bien como acostumbra. Se pueden decir muchas cosas del Tizón. Esa perpetua luz roja que ilumina el escenario. Pero en lo referente a sonido rara vez sale uno decepcionado de la coqueta sala gijonesa. Sin solución de continuidad, “Type 2” entrega la cara más vacilona de la banda y, pie al cry baby mediante, también un buen solo del Malverde Tamo. “Fester” sería la última de esta primera arremetida de la banda. Disfrutones y muy en forma. Asentándose concierto a concierto como punta de lanza del mejor hard rock de la región.

Ouleia no se olvidó de agradecer la presencia a los más pequeños. Y si el gusanillo pica, eso que habremos ganado. “Like A Hammer” sonó más desértica a ratos. Sin abandonar el nexo que la une al resto del set pero de pronto alzándose con una personalidad más afianzada. Y mientras que “Pills” descubre a (quizá) la mejor cara de su frontwoman, “Dead Eyes” calma los tempos para dar una muestra más de la propia versatilidad que atesoran. Se dejaron sentir los coros de Laria en una “Bother” en la que la gente acompañó con las palmas. Éramos pocos pero había ganas de romper con los rigores de la rutina y disfrutar de un poco de rock and roll.

The Magus responden entregando uno de los cortes más enérgicos del set, no otro que “Woman”, con la base rítmica de Bronco y el mencionado Laria aportando el debido empuje. Ouleia preguntó a Tamo si había traído el slide. Este respondió afirmativamente y procedió a dibujar el que sería, a la postre, uno de mis riffs favoritos del set, no otro que el de “Weirdo”. Y no me quisiera olvidar de Ernesto, el siempre aplicado guitarra rítmica del quinteto y, Ouleia al margen, el Magus más animado de la noche. Para el final quedaron la estupenda “Punished By God” y una “Shinin’” que daba título a su último álbum con la vocalista reconociendo que se trataba de su favorito del mencionado trabajo. De nuevo una buena versión de la banda. Uno de nuestros secretos mejor guardados. Esperemos que para cuando algunos se enteren no sea demasiado tarde.

State Of Crime And Science, o SOCS, son un animal bien diferente. También con voz femenina al frente. También en proyección de cotas mayores. Algo que demuestra ya lo enchufados que se les ve en el primero de los cortes, no otro que el homónimo estrenado hace unos días en su canal de Youtube. Mientras escribo esto, y perdonen que me vaya por las ramas, supera las quinientas visualizaciones. Muchas menos de las que merece, si me preguntan.
Divagaciones al margen, la banda se presentó sin novedad sobre el escenario del Tizón. Les teníamos relativamente recientes, aquél concierto en La Traviesa (Infiesto) allá por el mes de julio (crónica) pero el set del sábado poco tuvo que ver con aquél. Para “Lost” ya vemos a Osana desviviéndose por meterse a la gente en el bolsillo. Insisto a riesgo de parecer pesado, el escenario de la sala no da para muchas alegrías. Pero la vocalista de SOCS pareció en su mejor forma el pasado sábado. Aprovechó la banda para ir deslizando temas nuevos y que irán dando a conocer de manera periódica. Uno de ellos, ¿Puede ser que se llamara “Last Day”? es fácilmente uno de los más intensos que les recuerdo. Arrimándose al metal sin por ello abandonar su propia esencia. Estupenda.

Arrinconados en uno de los laterales, Víctor Pérez y Marc Segond pusieron de relieve una noche más lo bien que se complementan sobre las tablas. La clase de uno, el nervio del otro, conforman una dupla de lo más personal y reconocible. Volviendo al territorio conocido, no faltó “Through The Mirror”, una de las favoritas de quien escribe y donde la banda alcanza mejor sonido de toda la noche. Osana no se quiso olvidar de pedir un aplauso para The Magus, amén de mostrar su cara más desgarrada en una “Release” que ganó en aridez con respecto a ocasiones precedentes, y que contrastó con otro corte de nuevo cuño, que en una primer contacto me dejó un regustillo a post-grunge de lo más agradable. Estupendo riff aquí y muchas ganas de que estos temas se vayan dando a conocer en sus redes.

La propia vocalista nos contó cómo surgió “Hole”, dichosa pandemia, con un Iván Fernández siempre confiable tras los parches. La banda engancha entonces dos temas en castellano, siendo el primero el estupendo “Tanto Por Hacer” (que me recuerda a los más de cien discos que tengo pendientes ahora mismo) y otro que habrá de salir en próximas fechas. Este último, igualmente intenso, ya fue dando muestras de por dónde pueden ir los tiros del próximo Ep. Si la idea era crear expectativas, desde luego dieron en la diana. En “Should I?” no faltaron unas ¿improvisadas? presentaciones, mientras que el cierre llegó mediante un “Come As You Are” de Nirvana convenientemente adaptado al imaginario SOCS. Si una palabra les define esa es regularidad. State Of Crime And Science, nos los hemos cruzado unas cuantas veces, rara vez fallan. Si su nuevo trabajo trae aparejado un paso hacia delante para ellos tened por seguro que seremos los primeros en alegrarnos.

En resumen otro buen sábado de rock and roll. Saludar y agradecer a ambas bandas y a la buena gente del Tizón las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica y mandar sendos saludos a Noel Llamazares (Expropiazión, Metalversion), Javier De Coupaud (Mad Rovers, Last Days of Eden) y Jhonny Liver (Caballo Moldavo) y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
State Of Crime And Science (S.O.C.S.) presenta la portada de su próximo EP y desvela las primeras fechas de presentación en directo.

Grabado, mezclado y masterizado con Diego Teksuo a los mandos, será editado a través de Tunguska Media Factory. El primer sencillo promocional verá la luz el próximo 25 de octubre en todas las plataformas digitales.
El sábado 12 de octubre arrancará la presentación del nuevo material con el paso de la banda por la Sala Telva de La Felguera (Langreo) en la que compartirán escenario con la formación local Dr. Nekro, inmersos actualmente en la grabación de su próximo disco de estudio.

Entrada anticipada 8€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/socs-dr-nekro
En la segunda parada del tour promocional que tendrá lugar el sábado 26 de octubre en el gijonés Tizón Sound S.O.C.S. estarán acompañados por The Magus, que retoman los escenarios asturianos tras una larga temporada, para presentar su primer larga duración «Shinin’» (reseña aquí) editado el pasado año.

Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/socs-the-magus

Largamente esperado debut de los hard rockeros asturianos The Magus, banda a la que hemos tenido el placer de cubrir en varias ocasiones y que presenta ahora una ópera primera que lleva por nombre “Shinin’”, fraguada con todo mimo en el OVNI Estudio con Dani Sevillano a los mandos. Recordemos que forman la banda Bronco (batería), Tamo y Ernest (guitarras), Laria (bajo) y Ouleia (voces). Adorna la portada el arte de Paulo Fernández.
Rock sin grandes complicaciones el que viene a dar la bienvenida en “Rock’s For Pussies”. Introducida por la ágil batería de Bronco y deudora de un hard de aires setenteros, entregando una producción bien equilibrada, no iba a fallar el OVNI en esto y donde, claro, sobresale la poderosa voz de Ouleia. En especial a la hora de trazar unas estrofas ágiles que entran a la primera. El solo camina con clase, sin alardes fuera del tiesto, y si algo me agrada aquí es el pequeño puente que conduce al epílogo. Un arranque tan clásico como efectivo.
“Shinin’” vendrá a añadir algo más de nervio a la mezcla. Bronco vuelve a comandar la mayor carga energética de un tema título donde centellean el rock más clásico en estribillos y pequeños devaneos con el punk en estrofas. En los engarces entre estas observa uno buenos riffs de Ernest y Tamo. Breve, algo más de tres minutos, dueña por tanto de uno de los solos más fulgurantes de todo el largo. Otro pequeño puente, marca de la casa, vendrá a anteceder al epílogo, y los Magus se enredarán en su clave más encendida y vibrante.
Pero si hay un riff que me agrada sobremanera en este primer largo de los asturianos es el que da la bienvenida en “Type 2”. Del mismo modo, la forma en que Tamo y Ernest se doblan aquí, imprescindible el uso de auriculares para apreciar el juego entre canales, así como el aire más vacilón y chulesco de este medio tiempo hábil y sugerente. El disco va así conformando una rica paleta rítmica, que pasa del hard más clásico a juguetear con el punk y desembocar finalmente en una composición tan ágil como orgánica. Cierto que el epílogo quizá reclamaba un desarrollo algo más ambicioso, pero no es menos cierto que pasa por ser una de las que más terreno ha ido ganando con el correr de las escuchas.
“Pills” entrega uno de los prólogos más llamativos de todo el redondo. Tamo y Ernest juegan a encontrarse antes de que irrumpan las primeras estrofas, construyendo por ahí otro de los cortes más llamativos de este “Shinin’”. Con la base rítmica de Laria y Bronco muy presente en la mezcla, el corte resulta de nuevo vacilón al particular modo The Magus, con una estupenda Ouleia en estribillos primero y bajo voz filtrada después. El epílogo siempre me recuerda a Guns N’ Roses del ineludible “Appetite For Destruction”. A buen seguro otra de mis favoritas.
“Bother” es otra de esas grandes ofertas que pueblan el álbum. Más tendida, bordeando la balada en un prólogo para después mutar en un medio tiempo de aires melancólicos, comandado por una gran Ouleia al micro. La forma en que va adquiriendo mayor intensidad camino del epílogo no podría resultar más clásica ni tampoco estar mejor resuelta. El álbum sigue ampliando su rango tonal y si he de poner alguna pega, esa sería lo “breve” de algunas de las composiciones que lo integran.
Véase por ejemplo “Like A Hammer”, por debajo de los tres minutos, y donde los asturianos recuperan parte de aquél nervio que abría el disco. Una pena ese desarrollo algo rácano pues vuelve a ser recipiente de otro de los riffs más redondos de “Shinin’”. Ouleia estira su registro en estrofas y se muestra tan o más ágil en esos estribillos repetitivos y machacones. Llamativa esa repentina desnudez del puente central, así como bien ejecutado epílogo final. Sigo pensando que daba para algo más de esos ni siquiera tres minutos.
“Dead Eyes” viene a rimar con la anterior “Bother” a la hora de ofrecer esa cara más calma y reposada del quinteto asturiano. De nuevo entre la balada y el medio tiempo, donde siento que nada sobra ni falta, con una estupenda línea de voz trazada sobre un crescendo clásico y a la vez bien resuelto. Me agradan esas guitarras dobladas de Tamo y Ernest durante el tronco central. La pausa que acude después y ese epílogo desatado, enfebrecido incluso, que destapa la mejor cara de los asturianos. Estupenda.
Reclamaba antes composiciones más atrevidas en lo que a duración se refiere. Pues bien, “Weirdo” acude presta a poner remedio. Oferta más extensa de las diez. De todas la que arrastra un poso más sureño. Ese clásico slide deslizándose por el mástil. Con ese tronco central, tan cuidado como desnudo, emergen los The Magus más próximos al soul, en claro contraste con ese epílogo más vibrante. Sobresale una vez más aquí la buena producción del OVNI. Otra de mis grandes favoritas.
Casi por contraste irrumpe “Woman”, por duración el corte más rácano del disco, y también uno de los más crujientes, con Ouleia jugando a alternar nervio y sensibilidad para unas líneas de voz repletas de carisma. Se puede achacar al combo asturiano el no arriesgar algo más en lo que a trazo se refiere, manejándose siempre fieles al libro de estilo. Por contra, buena parte de sus temas resultan sólidos, poco dados a dobleces. Siempre funcionales.
Es algo se observa mientras suena la final “Punished By God”. Todo parece estar donde debe. Si acaso, uno aprecia ahora una mayor presencia del bajo del bajo de Laria en la mezcla. Por lo demás, es una pieza de rock and roll clásica y enérgica, con Ouleia reservándose alguno de sus tonos más altos cara a construir un último corte realmente vibrante y con gancho. Bien está lo que bien acaba.
Uno, que ha visto ya estas canciones varias veces en vivo, ha ido retrasando esta reseña por aquello de poder juzgar al disco por sí mismo, sin la contaminación propia del directo. Y reescuchado en estos días, pienso que el oyente que no conozca aún a The Magus debería encontrar asideros suficientes de los que echar mano. Empezando por la fina producción de Dani Sevillano, siguiendo por el gusto tan clásico a la hora de componer y terminando por el buen nivel ejecutivo que desprende el disco. Un “Shinin’” que ni inventa la rueda ni lo pretende, divirtiendo sobremanera en el proceso. Ni tan mal para tratarse de un debut.
Texto: David Naves
No es que el Tizón gijonés nos resultase ajeno a estas alturas pero sí podemos decir que era nuestro primer concierto allí en toda la existencia de la web. Por tanto y en cierta manera nuevo escenario desbloqueado y de paso un reencuentro con un par de buenas bandas como son Caballo Moldavo y The Magus, que en el caso de estos últimos venían presentando lo que será su primer álbum “Shinin‘”, por lo que nuestra presencia allí era poco menos que obligada.

Pasan quince de las nueve cuando Caballo Moldavo irrumpen con su particular trote sobre el escenario del Tizón. El cuarteto, fácilmente la banda más activa sobre las tablas en 2023, arrancó con la habitual “Réprobos” para dejar claro, ya desde el inicio, que el rodaje extensivo al que se han sometido desde luego da sus frutos. Es inevitable.
Ayudó el buen sonido que es capaz de concitar la coqueta sala gijonesa. Quizá algo precaria en cuanto a iluminación, ese rojo persistente convirtiendo en obligatorio el uso del flash para las fotos que adornan esta crónica. Pero volviendo a lo que ocurría sobre las tablas, también frente a ellas, lo cierto es que los “Moldaviers” concitaron un nutrido público en la noche del pasado sábado. Al tiempo, dejaron cortes con cierto aroma ya de clásicos dentro de su repertorio como “El Blues Del Innombrable” y ese final característico por alucinado.

Tampoco faltaron versiones, la ya habitual “Dirty Black Summer” de Danzig. El reverendo Jorge G. Throat, camiseta de Misfits inclusive, parece agigantado con respecto a nuestros primeros encuentros con ellos. Y es que como digo, el amplio rodaje de la banda, al final, termina por salir a la luz. Aún bajo esa rojez inamovible del Tizón. Sea como fuere el establo aprovechó para deslizar algún tema de los que vendrán a conformar su próxima entrega de estudio (¿Cadáver?) entre clásicos de siempre como “El Cuervo”, con un Lionel Hooves a las seis cuerdas más enchufado que nunca.
Otro tanto se podría decir de Héctor Lynnot al bajo durante “Misa Negra”, que en especial durante el puente de este corte postrero, dejó buenas muestras de su saber hacer tras su imperturbable y casi siempre hierática pose. Se despedirían con una versión* que no logré identificar, esta cabeza mía no alcanza a todo, y lo cierto es que volvieron a dejar un muy buen sabor de boca. Su trayectoria corre casi de forma paralela a la de servidor en este medio y no seré tan necio de negar que, por ahí, surge cierta sensación de empatía hacia ellos. En cualquier caso, nadie puede negar tampoco que siguen creciendo y labrándose su peculiar camino con dedicación y esfuerzo. Sea por mucho tiempo.
* «Green Machine» de Kyuss

Ni veinte minutos habían transcurrido desde la despedida de Caballo Moldavo y ya teníamos a The Magus en escena. Fue tal la brevedad que el arranque con “Rock’s For Pussies” pilló a muchos en la calle. De hecho la propia Ouleia, frontwoman de la banda y por puro despiste, se dejó la sudadera puesta durante este primer corte. Ya con la llegada de los últimos rezagados, el quinteto nos llevó con “Fester” a aquél “Collotoland” de 2020.
Al igual que había sucedido con sus de nuevo compañeros de cartel, podemos decir que el sonido, en líneas generales, estuvo a la altura de las circunstancias. También una banda por la que si corren nervios o inseguridades, desde luego no se transmiten al público frente al escenario. The Magus se divierten y contagian su buen rock and roll a una audiencia muy por la labor. Bronco en baterías y Laria al bajo conforman una elegante y firme base rítmica durante “Type 2”, al tiempo que “Bother” supone un pequeño cambio de tercio dentro del show.

“Woman”, a buen seguro uno de los cortes más redondos del futuro larga duración, fue la que finalmente supo cómo engarzar a banda y público. Sería la propia Ouleia la encargada de recordarnos que era su primera vez en tierras gijonesas. Y lo cierto es que no pudo darse mejor. Porque The Magus proponen en gran medida temas cortos y fácilmente asimilables, pero lo hacen a través de un cancionero diverso y atractivo, lleno de subidas y bajadas bien tejidas y mejor ejecutadas.
Porque ahí está la fuerza de “Like A Hammer” o el deje más sexy que exuda la inspirada “Pills”. Con Tamo como maestro de ceremonias a la guitarra solista y un clásico como Dr. Hangover (The Punishers) a la sempiterna Les Paul, fuimos testigos de una banda en la rampa de salida para convertirse en punta de lanza del género en nuestra región. Lo que no quita para que el quinteto pasara momentáneamente a dúo, el formado por Ouleia y Dr. Hangover, y aprovechase para recordar los primeros y muy tímidos pasos de la formación.

The Magus encararían entonces el final del set, con el slide de Tamo en el medio tiempo “Weirdo” convirtiéndose en otra de mis favoritas de la jornada. El guitarra solista de la banda dejaría quizá el solo más exuberante de la noche en “Punished By God”, mientras que Ouleia volvería a calzarse los exigentes zapatos de Robert Plant en una nunca fácil “Babe I’m Gonna Leave You” de unos tales Led Zeppelin. Al igual que sucediera en mi anterior encuentro con ellos, la voz de The Magus salió más que airosa del envite. Algo que habla y no precisamente mal del rango y las capacidades que posee la vocalista de la agrupación astur.
El final con “Shinin‘” plantó una sonrisa en nuestros rostros. La banda evidenció su buen estado de forma con hora y diez minutos de rock and roll atractivo por diverso y divertido por bien ejecutado. Sin olvidar las raíces ni tampoco olvidarse de mirar al futuro más cercano, que no es otro que la esperada edición física de su primer largo. Estaremos atentos.

No queremos decir que última salida de 2023 porque con Heavy Metal Brigade uno nunca sabe pero mentiríamos si dijéramos que la cita del sábado se dio mal. Caballo Moldavo siguen labrándose su particular trayectoria y The Magus confirman todas las buenas sensaciones que me dejaron allá por el mes de abril en el marco del Spring Rockers ’23. Y el Tizón resultó una sorpresa agradable en una ciudad muy necesitada de salas que ejerzan como núcleo irradiador, que diría Íñigo Errejón, de todo lo que se cuece en nuestra escena. Que, como bien sabréis, del metal extremo al hard rock y pasando al heavy metal, no es precisamente un bien escaso. Dan fe de ello el torrente de crónicas que os hemos traído a estas páginas a lo largo del año.
Así pues, solo queda despedirnos mandando un gran abrazo a las dos bandas implicadas así como una vez más a la familia Veloz (qué marcaje, ni Danny Blind), Michael Arthur Long, Txeffy, Elma, Poyo y todos los que mi sufrida cabeza no acierte ahora a recordar. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz