Crónica: Festival Vidiago Rock (Viernes 2/5/2025)

Veinte más una edición del Vidiago Rock con nutrida representación Brigadier. Es una hora por carretera la que nos separa pero mucha la cercanía que nos une con un evento como este. El trato que siempre nos dispensan y el modo en que la localidad llanisca acoge a gentes venidas de diversos puntos de la geografía siempre invitan a regresar. El cartel del viernes, además, se presentaba de lo más jugoso con las descargas de Malverde, The Lizards, Niña Coyote eta Chico Tornado y Totengott. Una macedonia sónica en la más pura tradición del festival.

Como viene siendo habitual en esta casa, llegamos con el tiempo sobrado para socializar y hacer algo de eso que ahora llaman turisteo. Aunque fuese del coche al bar. Pero nos acercamos al recinto a recoger las correspondientes acreditaciones y el festival es el de siempre. Su carpa, su barra, el coqueto puesto de merch y un escenario lo suficientemente amplio para que las bandas se desenvolvieran sin mayores ataduras.

Ataduras que no tuvieron los chicos de Malverde a la hora de romper el hielo. Menos cuando suenan los primeros acordes de “The End Is Nigh” y el sonido, aún en primeras filas, es tirando a sobresaliente. Muy cómoda la banda y muy frio el público, peajes que apareja el abrir un evento de estas características, pero desde luego volví a disfrutar con los buenos solos de Tamo. También el modo en que plantearon el setlist, llevando su rock de aires stoner desde la pura calma a un mayor nervio camino del final. En esa escalada funciona como un reloj suizo “Golem”, de aquél Ep “II” (reseña) de 2024.

Laria ejerció una vez más de maestro de ceremonias. Y aunque Malverde no pasen por ser la banda más activa de nuestros escenarios, hay una sensación de aplomo y seguridad en sus gestos que no creo nadie les pueda negar. La voz de Malverde tuvo además el detalle de dedicarle el show al tristemente desaparecido Charlie Günner, a la sazón ex compañero del propio bajista Hermes en los siempre reivindicables hard rockeros asturianos The Punishers. “Santa Muerte” viene a afianzar la línea ascendente del show y el Vidiago Rock fue entrando en calor. Ellos no obstante no se olvidan del rock más alucinado y hay un puente en “Mexica” que sirve perfectamente a este propósito, dejando volar su lado más próximo a la psicodelia.

Laria aprovechó para saludar a su vástago desde el escenario y la banda aún tuvo tiempo de presentar un tema nuevo, “Believe” si no me engaña el setlist, que vino a destapar a los Malverde más intensos y vibrantes. Se animó la parroquia con “Now I Know”, buenos coros del batería Bronco aquí, casi en la misma medida en que se sorprendió con su versión del inmortal “21st Century Schizoid Man” de King Crimson. Despedirían con la adrenalina de “Sisyphus” el que, pensamos, fue otro buen show para ellos.

Pasaban doce de las diez cuando suena la intro de The Lizards. El trío, siempre infatigable, arrancan desde “Burning City” el que vendría a ser, fácilmente, uno de los mejores shows del fin de semana. Por lo activas que estuvieron Carla Santacreu (voz, guitarra) y Judith Jordan (bajo) delante, también por la pegada de Edgar Beltri (batería) detrás. Pero sobre todo porque el sonido, con la buena gente de la Casa Furia a cargo, que dese luego estuvo a la altura. “Somos The Lizards, venimos de Barcelona y estamos muy contentas de volver por aquí” aseguró entonces Santacreu. Después arremetieron con “Beware” y ya aquí se pudo ver cierta algarabía y movimiento en primeras filas.

Y sí, se habían hecho ochocientos kilómetros. “Pero en avión”, ironizó Beltri. The Lizards, y puede sonar a tópico, es una de esas bandas que sabe transmitir su buen ambiente al público que tiene delante. Y la cita en Vidiago no sería la excepción, si bien el set iría encadenando una serie de percances que amenazaron con quebrar el buen desarrollo del mismo. Nada que no solventaran con tablas e incluso ciertas ironía y retranca. Lo primero en dar problemas sería la batería del propio Beltri. Solucionado ya digo a la mayor brevedad, tocó enfrentar una vez más “Dead City”. Santacreu comentó lo difícil que se está volviendo para bandas como esta tocar en su ciudad natal. Recuerdo de hecho que cuando pasaron por el (a día de hoy) difunto Rock Nalón ya comentó algo similar. La situación parece no haber cambiado por la ciudad condal.

Hay un cierto aura en el Rickenbaker que porta Jordan. Su compañera exprime un gran riff en “Give Me All You Got” y, pese a los pequeños percances, parece estamos viendo una más que óptima versión del trío. En lo personal quizá son estas las Lizards con las que más conecté a lo largo del set. Y fíjate que Beltri está fantástico en “I Told You So”. Se sucedían los cortes casi sin descanso. Ese hard rock de alma punk. O viceversa. “Fake Reality”, que comentaron nació en pandemia, muestra sin embargo un mayor músculo, obviando esa vena más punk para insuflar algo de aire al set. El trío aún tuvo tiempo de rendir tributo a Johnny Cash (“Folson Prison Blues”) o de inundar Vidiago de pura adrenalina sin cortar (“Freak Show”), demostrando estar en un gran momento de forma.

Santacreu dedicó “Everybody Sucks” al ingrato que hackeó su perfil de Instagram, llevándose por delante un buen montón de fotos y recuerdos. Encarando ya la parte final del set y siendo esta la segunda vez que las veía, lo cierto es que quedó la sensación de que, en este preciso momento de su trayectoria son un engranaje prácticamente perfecto. Si las ninguneas aún cuando nunca las has visto en vivo, pues allá tú.

No me duelen prendas en reconocer que iba un poco a la expectativa con Niña Coyote Eta Chico Tornado. El dúo donostiarra que forman Úrsula Strong (bateria) y Koldo Soret (guitarra y voz) llegaba a Vidiago con las pilas cargadas y la intención de poner al festival patas arriba. Ángel Cueli, al igual que haría con todas y cada una de las formaciones del cartel, introduce al dúo y pronto queda claro que la expectación es máxima. La batería, ladeada ahora al borde del escenario, iguala en importancia ambos músicos y promete un show un tanto fuera de lo habitual.

Así es que ya para la inicial “Atea” es mucha la gente que se agolpa en primeras filas. Y que baila al son del dúo casi desde los primeros acordes. Los riffs infecciosos de Koldo, las sencillas y sin embargo juguetonas líneas de batería de Úrsula. Era apenas el segundo concierto de la gira, en palabras del vocalista, pero en honor a la verdad hay que decir que aparentaron estar ya perfectamente engrasados. Y por más que sus líricas en orgulloso euskera planteen barreras en lo tocante al entendimiento, o más allá de los gustos de cada cual, para nosotros siempre supone un gozo contemplar derroches de adrenalina semejantes.

Porque se suceden los temas y Koldo apenas tiene tiempo para unos escuetos agradecimientos, afinar su guitarra y continuar con esos pildorazos de rock pegadizo y bailable. El suyo es un rock que alterna cortes con lírica con otros en formato puramente instrumental. En ellos, Koldo quita razones a quienes piensen que es poco más que un mero surtidor de riffs. La banda se permite pequeños escarceos de una técnica más depurada que ayudan a lustrar, también a oxigenar, el que a la sazón sería otro de los sets más atractivos del fin de semana.

Tuvieron tiempo de dedicarle un tema a unos amigos que habían hecho antes del concierto, con los que estuvieron hablando de la historia de Motörhead, contó Koldo. Hubo ocasión igualmente de revisitar el “I Wanna Be Your Dog” de The Stooges. Y mientras que en los momentos más abiertamente punk estuve cerca de desconectar, lo cierto es que Vidiago se rindió ante el dúo. Máxime cuando ambos se sitúan al frente del escenario y retan a la audiencia para luego encarar los bises. Agradaron a los suyos y de seguro se llevaron algún incondicional más en la buchaca.

Se cernía la oscuridad en Vidiago y no porque los relojes pasaran de la una de la madrugada. El trío arribaba a la localidad llanisca con intención de seguir presentando su última obra de estudio. Un “Beyond The Veil” (reseña) que viera la luz vía Hammerheart Records allá por julio del pasado año y que, pienso, viene a confirmar la trayectoria ascendente de la banda. Un par de telones adornan los laterales del escenario y todo parece listo para cerrar la primera jornada del Vidiago Rock a lo grande.

Ellos irrumpen bañados en luz roja y, tras la debida intro, acometen la vibrante “Inner Flame” con todos sus cilindros en funcionamiento. En especial un José Mora muy aplicado tras el kit de batería. Delante suyo, Chou Saavedra parecía tener algún pequeño percance con el monitor. En cualquier caso, deja ya aquí un buen primer solo y pienso, de pronto, que mucho ha mejorado el frontman de la banda en este sentido. Su aspecto, la ya ineludible capa tras la que se esconde, estuvo rodeado de su hieratismo habitual.

Marija Krstevska, espigada efigie envuelta en un manto azabache, irrumpe para “Sons Of The Serpent” y Totengott, eventual cuarteto con ella en el centro, ofrecen ahora su cara más rocosa y arrastrada. Nacho, en otra imagen ya clásica, da con sus rodillas en el suelo durante el puente. En él abrazan una encarnación más alucinada y doom. A día de hoy son ya muchos los registros que manejan y uno puede argüir en su contra que su sonido, a ratos, tiene algo de inasible. Pero cuando de nuevo vuelven los Totengott más trotones de “Marrow Of The Soul”, queda claro que se manejan igual de bien sea cual sea el registro. De hecho Chou Saavedra deja aquí otro de los solos más redondos del set.

Regresa entonces Marija para la más enigmática “The Architect” y entre sus voces y su gama gestual es esta una encarnación nunca vista de la banda. Místicos, oscuros y con Nacho dejándose el alma en coros. Coincidimos con él cuando volvíamos a por el coche y nos reconoció estar atravesando por un proceso gripal. Sorprende tras lo antes visto arriba del escenario. Se suceden entonces las dos partes de “Beyond The Veil”, siendo la primera esa “Mirrors Of Doom” donde Marija Krstevska pone su presencia y su voz a la cara más ocultista de Totengott

… y la segunda esa “Necromancer” siempre fulgurante y descosida, de nuevo con Mora firme en el doble bombo y el particular registro de Saavedra retumbando en Vidiago. Con Marija de vuelta, Totengott encaran “The Golden Crest”, finiquitando así el repaso íntegro a su tercer obra de estudio. El set sería de este modo un testimonio en firme sobre lo mucho que confían en un disco como este. De los salmos del prólogo a la pura pesadez. Del éxtasis al desasosiego y la intranquilidad. Y aunque a lo largo de la noche se dejaran sentir algunas pistas pregrabadas aquí y allá, lo cierto es que la banda sonó tan orgánica como acostumbra.

Pudiera parecer para entonces que ya estaba todo el pescado vendido. Que, si acaso, echarían mano de algún tema rápido y se irían a descansar. Pero entonces José Mora preguntó que si queríamos un tema largo, respondimos que sí y ellos volvieron a su anterior álbum de estudio para recuperar el extenso cierre “Doppelgänger II: The Abyss”. ¿No queríais caldo? El corte puede ser en cierto modo un compendio de todo lo que el trío, mutado a ratos en cuarteto, tiene para ofrecer. Dedicada a la buena gente de Noche de Lobos, con Juanjo presente por allí, fue el perfecto broche a una estupenda primera jornada.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Green Desert Water + Big Muff Brigade + Malverde en Oviedo

El triunvirato formado por Green Desert Water , Big Muff Brigade y  Malverde unen fuerzas para ofrecer una velada de hard rock y stoner el el ovetense Gong Galaxy Club. Una cita que tendrá lugar el viernes 11 de octubre a partir de las 21 horas.

Green Desert Water que se encuentran inmersos en la grabación de su tercer álbum de estudio para el sello internacional  Small Stone Records retoman las tablas tras compartir escenario hace escasas fechas con Phil Campbell & The Bastard Sons y engrasar la maquinaria con vistas a su próxima participación en el festival Planet Desert Rock que se celebrará en Las Vegas (EEUU).

Desde Bizkaia Big Muff Brigade llegan a Oviedo para presentar su primer disco “π” grabado en Koba (Bilbao) y que verá la luz a través de Argonauta Records. Nacidos en el año 2023 la formación esta compuesta por Aitor Granadero (voz), Joseba Martínez (bajo) y Mikel Becerra (guitarra), David Fernández (guitarra) y Manu Forte (batería).

Malverde por su parte también se encuentra de presentación, su segundo trabajo discográfico «II» veía la luz en marzo (reseña). Formados por ex componentes de bandas astures como Punishers o Hangin’ Balls desarrollan un stoner rock de corte noventero con guiños a Monster Magnet.

Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/green-desert-water-malverde-big-muff-brigade/

Reseña: Malverde «II» (Furia Discos 2024)

Ep para las buenas gentes de Malverde bajo el lacónico nombre de “II”. La banda, recordemos, viene formada por Bronco en baterías, Tamo en la guitarra solista, Laria en la rítmica y en voces y Hermes al bajo. Los seis temas que componen el trabajo vinieron al mundo en los estudios OVNI de Bonielles, Llanera, con todo un Dani Sevillano a los controles. Adornado por el precioso arte de Godless Design y fabricado con su buen hacer habitual por Furia Discos, se encuentra ya en la calle.

Nosotros nos vinimos con nuestras respectivas copias para casa y os podemos asegurar que todo el diseño del digipack es digno de cualquier colección afín al rock and roll que se precie. Detalles que siempre suman, como el hecho de que estas canciones hayan sido plasmadas en formato directo. Se nota ya desde que echas a rodar la inicial “Golem” y su realmente totémico riff inicial. Uno, que siempre anda buscando rimas con bandas de la región, encuentra paralelismos aquí con los muy queridos Amon Ra. En particular cuando la producción filtra la voz de Laria. Me agrada ese solo alucinado que puebla el puente, así como esos Malverde más nerviosos del tramo final. Un buen arranque.

Engañan los primeros acordes de “Find My Way” con esa repentina falta de distorsión. Apenas un guiño inicial para introducir otro corte de rock arrastrado y deudor a un tiempo del doom rock y el mejor stoner. Tamo parece especialmente inspirado aquí. Tanto a la hora de incrustar solos entre estrofas como en apoyo de las líneas vocales del propio Laria. Precisamente en las estrofas más desnudas se deja sentir en mayor grado la presencia de Hermes en la mezcla. Aquella fugaz calma del prólogo regresa, o mejor dicho irrumpe, antes de dar pie al solo del tronco central. Los chicos desde luego saben como trazar buenas piezas de rock vibrante y aguerrido. Bronco está muy presente en este tramo final y por ahí todo termina cuadrando para construir una de mis favoritas de todo el Ep.

Santa Muerte” viene a destapar a los Malverde más intensos. Casi coléricos. Altas vibraciones y un riff de esos que entran a la primera para la oferta más descosida del tracklist. Cierto que el riff en que apoyan las estrofas puede pecar de una cierta simpleza. Por contra, qué bien está el mayor grosor que desprende y el modo en que acerca al cuarteto a las lindes del metal. Desde luego que se le puede achacar su brevedad, apenas dos minutos y medio, pero no la forma en que destapa la cara más intensa de los asturianos.

Más breve aún si cabe es una “Now I Know” que viene a reincidir en esa versión nervuda e intensa de la banda radicada en Oviedo. Tamo y Laria juegan de nuevo a encontrarse sobre el ritmo, directo y vivaracho, que marca Bronco tras los parches. Buenos coros en estribillos y desde luego una pieza agradable pero algo coja por lo escaso de su desarrollo.

Más ambiciosa, al menos sobre el papel, “Mexica” se sustenta sobre otro de mis riffs favoritos de este “II”. Y puede que por trazo, sea también la que más llame la atención. Aquí sale a relucir la buena producción que porta el disco, centelleando en cada cambio de ritmo, numerosos en esta penúltima entrega. Cómo combinan las distintas líneas de guitarra entre estrofas o ese tronco central más desnudo resultan desde luego atractivos. Pero si algo termina de decantar la balanza es ese largo epílogo y el poso más intenso que de él deriva. Estupenda.

Sisyphus”, por el fundador y rey de Éfira en la mitología griega, supone la irrupción de los Malverde más pesados primero, ese prólogo rocoso y arrastrado, en nada sutil contraste con los más vibrantes, que llegarán antes de las primeras estrofas. Es el corte más extenso de los seis y realmente parece que la banda ha echado el resto aquí, por tópico que pueda sonar. Tamo está especialmente acertado a la hora de adornar las distintas estrofas con solos lúcidos y vibrantes. También a la hora de doblarse con el propio Laria. Precisamente ahí es donde me agrada este cierre por cómo deja traslucir la propia naturaleza de la grabación. Sinceridad sobre precisión. Un gran cierre.

En un ecosistema donde las ventas en formato físico se han reducido hasta lo meramente testimonial, el Ep resulta el camino indicado para un montón de bandas de nuestro underground. Ejemplos a decenas. El último en llegarnos es este “II” donde el cuarteto ovetense Malverde viene a sumar una muesca más al cada vez más amplio panorama hard rockero astur. Precisamente ahí, entre el hard, el stoner y pequeñas pizcas de doom y metal se sitúan seis temas a su manera diversos y en gran medida atractivos. Suma además, pienso yo, el hecho de que lo hayan grabado en directo. El Ep no desmerece ni mucho menos a una encarnación en directo de la que disfrutamos (y dimos buena cuenta) hace escasas fechas, por lo que la decisión se me antoja todo un acierto. No les perdáis la pista.

Texto: David Naves

Crónica: Malverde + Caballo Moldavo (Oviedo 26/4/2024)

La Salvaje y sus mejores galas se prepararon para recibir la presentación de “II”, flamante nuevo Ep de los chicos de Malverde, acompañados esta vez de los ínclitos Caballo Moldavo para una noche que prometía riffs gruesos y mucho voltaje. En un ecosistema donde la venta anticipada adquiere tintes casi mitológicos y lo muy desapacible de la jornada, quien más quien menos se esperaba una venta de tickets tirando a raquítica. No fue el caso. El público ovetense demostró tener ganas de rock and roll. Si algunos sacan pecho de cada fracaso, por qué no hacer lo propio de cada suceso.

Faltan veinte para las diez cuando toca reencontrarse con el establo. Caballo Moldavo, enfrascados en la grabación de su nuevo álbum, Breakdown Studios mediante, decidieron hacer un alto en sus obligaciones y dejarse caer por una Salvaje que, ya decimos, presentaba una gran aspecto para cuando deslizaron la inicial “El Cadáver”.

Y lo hicieron con uno de los mejores sonidos que les hemos disfrutado, y fíjate que, a día de hoy, no son precisamente pocas las veces que nos los hemos cruzado. El coqueto escenario de la sala, por tamaño, no ha lugar a muchos aspavientos. Pero la banda, pese a hallarse como digo en mitad de la grabación de nuevo material, hizo disfrutar de lo lindo en la fría noche ovetense.

Lionel Hooves dejó un gran solo en “El Demente” y la certeza de lo mucho que ha crecido como músico desde nuestro primer encuentro con ellos. Disfruté en buena medida de “El Cuervo”, con la frondosa base rítmica de Héctor Lynott y Jhonny Liver marcando el paso a uno de los temas más rotundos del cuarteto. También de “Réprobos”, que ha terminado por convertirse en una de mis favoritas del Ep al que daba nombre. Y mientras que “El Blues del Innombrable” descubre al mejor Reverendo G. Throat al micro, todo casa para que Caballo Moldavo nos aleje de cualquier estado cercano al letargo.

Ayudó en ello, siempre lo hace, “El Pantano”. También su habitual revisión del “Dirty Black Summer” de Danzig. Un tema “para arrimar cebolleta” que diría la voz moldava. De esas sesiones de grabación a las que aludía antes emergió “El Sueño”, corte de nueva confección y que apunta a fijo en futuros setlits, dueño como es de muchos de los tics que han ido configurando a la peculiar banda asturiana. Tanto o más se podría decir de “El Valle”. Desde luego que si pretendían meternos el gusanillo por su nuevo trabajo, cumplieron con creces.

No faltó a la cita su habitual “Misa Negra”, acompañada de un final “a serruchar”, que vuelve a corresponder al “Green Machine” de los estadounidenses Kyuss. El establo se escapaba por una noche de sus obligaciones y se presentaba en gran forma…

… pero esta era la fiesta de Malverde. O lo que es lo mismo: los The Magus Bronco en baterías y Tamo en guitarra solista, el ex The Punishers Hermes al bajo y Laria en voz y segunda guitarra. Presentaban su reciente Ep “II”, que se vino ayer para casa y del que pronto tendréis cumplida reseña por aquí.

Mientras llega ese momento, toca hablar del show del pasado sábado. Un set que arranca “Find My Way”. Porque qué mejor forma de presentar “II” que con el segundo tema de dicho trabajo. Al menos en la parte más cercana al escenario donde nos encontrábamos, el sonido no habría podido ser mejor. Parece mentira lo mucho que han crecido según qué salas de la región en un aspecto este tan fundamental como tantas veces ignorado.

La banda enlaza con “13” y es que, como dijo el propio Laria, “qué mejor forma de presentar el nuevo Ep que con temas viejos”. Se mueven entre el hard rock y el stoner y, por ahí, la rima con sus compañeros de cartel no va del todo mal tirada. En especial cuando “Pigs” deja uno de los mejores solos de la noche, a la par que extrae la versión más nervuda del cuarteto.

Lo decía antes, el escenario de La Salvaje puede no dar pie a mucho movimiento, pero realmente la banda sonó tan intensa y potente como esperábamos. Y el público lo pasó de lo lindo. Inclusive David Fernández e Godless Design, encargado del artwork del Ep y que, aun a pesar de las muletas, no quiso faltar a la cita. Las bromas entre banda y público fueron una constante, que es lo bonito de tocar para buenos amigos, pero nunca al punto de desvirtuar lo que no dejaba de ser un concierto de rock and roll con todas las letras.

Así las cosas, mientras “Santa Muerte” extrae de hecho la cara más intensa y ágil de los asturianos, “Mexica” hace lo propio con la más alucinada. No quisiera decir psicodélica, pero ciertamente uno de los cortes más exógenos del setlist. “The End Is Nigh”, con Laria reconociendo que es uno de los temas que más disfrutan tocando, nos encaramó en la parte final del set. La banda apenas dio descanso más allá de las habituales pausas para afinar entre tema y tema. Sonando tan sólidos como lo estaban haciendo, no había tiempo que perder.

Llegó el turno entonces de “Golem”, con Laria dando gracias por venir, comentando la grabación en OVNI Estudio con Dani Sevillano y saludando a David de Godless Design. Todo para confluir en una “Now I Know” que extrajo a los Malverde más veloces. Hechas las debidas presentaciones, también los agradecimientos a Caballo Moldavo, llegó el turno de encarar la dupla final: nada menos que una revisión malverdiana del “21st Century Schizoid Man” de los seminales King Crimson y una “Sisyphus” que viene a concentrar muchos de los vértices sobre los que pivota la propuesta de los asturianos. Estupendas guitarras dobladas en el solo para un gran final.

Y es que la oferta de grupos asturianos en las amplias lindes del hard rock no deja de crecer. Talento, buenas bandas y mejores conciertos. El del viernes lo fue y nos alegra que la gente respondiera en consecuencia, aún cuando las circunstancias no eran para nada propicias. Desde aquí nada más que mandar un gran abrazo a las buenas gentes de Caballo Moldavo y Malverde, también a los habituales que no fallan nunca y ya sabéis: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Malverde + Caballo Moldavo en Oviedo

La presentación oficial en vivo de «II» el nuevo trabajo de estudio del combo stoner Malverde tendrá lugar el próximo viernes 26 de abril en la ovetense sala La Salvaje. Una cita que contará con la participación de Caballo Moldavo, inmersos actualmente en los Breakdown Studios para dar forma a la continuación de su EP debut.

La formación compuesta por Bronco a la batería, Tamo a la guitarra, Hermes al bajo y Laria como voz y guitarra ha grabado este nuevo trabajo en los Ovni Estudios con Dani Sevillano en labores de producción. «II» consta de 6 temas que marcan la inevitable evolución de la banda pasados 5 años de la publicación de su ópera prima.

Con apertura de puertas a las 21 horas el precio único en taquilla es de 10€.

Malverde estrena «Golem» como primer adelanto de «II»

El cuarteto fuzz rock ovetense Malverde estrena «Golem» como presentación de su segundo lanzamiento discográfico «II» que verá la luz el 22 de marzo.

La formación compuesta por Bronco a la batería, Tamo a la guitarra, Hermes al bajo y Laria como voz y guitarra ha grabado este nuevo trabajo en los Ovni Estudios con Dani Sevillano en labores de producción. «II» consta de 6 temas que marcan la inevitable evolución de la banda pasados 5 años de la publicación de su ópera prima. El diseño ha corrido a cargo del estudio gráfico Godless Desing (Absalem, Sound Of Silence, Dumange…).