Teksuo: Nuevo Disco y Presentación en Directo

Bajo el nombre de «The Glow Before I Go» verá la luz el viernes 13 de marzo el nuevo disco de la formación metalcore asturiana Teksuo. El que será su quinto larga duración constará de 12 nuevas canciones y portada obra de Patricia López Amorós.

01 Thirst For Tears (VIDEO)
02 All You Wanted
03 Sailing To The Unknown
04 Sanctify My Ache
05 Monochrome
06 Where The Noise Can’t Reach
07 De Piedra
08 Shadows Die Twice
09 Erased By Mistake (VIDEO)
10 Dogma
11 Let (Me) Go
12 Nothing Stays

La presentación del nuevo álbum en casa tendrá lugar el sábado 21 de marzo en las instalaciones del ovetense Kuivi Almacenes a partir de las 21 horas. Compartirán escenario con una banda amiga como son As Life Burns y el combo punk rock mierense Maverick.

Entrada online anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://kuivialmacenes.es/event/teksuo/

Crónica: Rockvera Fest (Corvera 30/8/2025)

Regresó el  Rockvera Fest y lo hizo por todo lo alto. La alta afluencia de publico, ya desde la sesión vermú de la mañana, vino a confirmar por un lado la buena salud del festival, de la cual nos alegramos, pero también el acierto del cartel elegido. A saber: Ochobre y Tribute Against The Machine por la mañana, Maverick,  November, La Tarrancha, Leize y Dünedain. Una oferta, como viene siendo santo y seña de la casa, de lo más diversa, que se desarrolló en una jornada de altas temperaturas. El calor llegó a ser sofocante a lo largo del día, pero nada en comparación con el cariño que la fiel audiencia brindó a las distintas formaciones del cartel.

Nosotros cumplimos con lo nuestro y llegamos pronto. Recogimos nuestras acreditaciones, atento y raudo el equipo del Rockvera ya desde primeras horas, y bajo un sol de justicia nos acercamos a ver a la buena gente de Ochobre. “Entamaremos esto, peña”, nos pregunta Reichel Machinee. La también voz de La Mørgue derrochó fuerza y carisma ya desde el arranque. La gente se fue sumando gradualmente y su particular manera de entender el punk rock cayó de pie el pasado sábado en Corvera. La descarga, que se produce en la calle, en la puerta misma del teatro el Llar, iba sobre ruedas, aunque muchos buscaron la sombra de los árboles o del propio recinto y no seré yo quien les culpe.

Sea como fuere, Ochobre no perdieron la oportunidad de traer de vuelta a Java, anterior batería de la formación, para tocarse un tema con la banda. Punk rock contestatario y mucha energía para empezar el día de la mejor manera: disfrutando de buena música en vivo y de una banda que realmente parece disfrutar sobre las tablas. O, en este caso, el asfalto. Ochobre se despedirían con su ya habitual “¡Autodefensa, muyer!”. Al igual que sucedería más adelante con La Tarrancha, su sonido se encuentra en las antípodas del tipo de bandas que os solemos traer por aquí. Aun con eso, siempre es un gusto encontrárselos.

Tribute Against The Machine son ya unos clásicos del certamen. El cuarteto, en riguroso homenaje a Tom Morello y cia, ofreció en la matinal corverana muchas de las razones que convirtieron a R.A.T.M. en una de las bandas más excitantes del planeta música. Apuesta segura para la organización, ya era mucha la gente que se agolpaba a aquellas horas. “Bombtrack” dio una vez más el pistoletazo de salida y T.A.T.M., que gozaron de un gran sonido ya desde las primeras notas, pusieron a bailar a Corvera. A los propios que ya estábamos, a algún que otro extraño que pasaba por allí.

Al set le faltan pocas joyas del repertorio original. “Bulls On Parade”, “Guerrilla Radio”… Los Azure Nacho (batería), Rojo (bajo) ponen la base rítmica, J.M. Navarro “Nava” se mete en la piel de Zack De La Rocha y el Onza Markos hace las veces de Tom Morello. Puede ser que “Snakecharmer” pase algo inadvertida, que es justo lo contrario que ocurre con “Take The Power Back”. En “Township Rebellion”, Nava puso a prueba nuestras articulaciones mandándonos al suelo. En el corazón mismo del set iba a tener lugar un pequeño homenaje a Daniel “Danielín” Jiménez de Anarquía Positiva, recientemente fallecido. Don Nadie se sumó al cuarteto y juntos interpretaron “Toma El Poder” de la histórica formación asturiana.

Puede que echara en falta un corte como “Sleep Now In The Fire”, por lo mucho que el riff invita a mover nuestros desgastados cuerpos. Pero cuando ves al público volverse totalmente loco (y mira que era temprano) con “Killing In The Name” (“¡la lechuga está pocha!” cantaron algunos), caben pocas quejas más allá de aquellas achacables a las bandas tributo.

Maverick nos parecen una banda en constante crecimiento y su paso por el Rockvera vino en gran medida a refrendar esta idea. No es ya el ímpetu con el que hacen suyo el escenario del Llar, algo que se presupone en una formación joven como ellos. Es la forma en que han sabido dar forma a un setlist que bebe del punk pero se alimenta de influencias muy diversas. Es algo que explica la mucha gente que, cuando faltan cinco para las siete, está sin perder ripio en el teatro.

Pero como los duendes del directo son así de puñeteros, ellos se quedaron sin sonido por PA en uno de sus cortes iniciales. Toda vez resueltos los inconvenientes, recordaron sus primeros pasos como banda a través de la iniciática “La Espiral”. En “Cometas” su habitual punk multi influencial se alimentó de riffs más contundentes, mientras que “Luces De Ciudad” ofrece ahora a unos Maverick más diversos, alternando calma y melancolía con rabia y sentimiento. No faltó su ya habitual revisión del “All I Want” de A Day To Remember, ni tampoco sus buenos pogos y bailes durante “Travis Bickle” o los agradecimientos al gran Felipe Suárez, fotógrafo oficial del festival y mierense como ellos. Lo dicho, andan con la flechita para arriba y nos alegramos infinitamente.

A November, superbanda de hard rock de reciente creación, les iba a tocar lidiar con los nervios del estreno. Venían además con sorpresa, la presencia de Kay Fernández (compañero del guitarra Diego Riesgo en Drunken Buddha) tras la batería y un disco, “The Long Way Home”, que pasó con buena nota por esta página. Dice algo bueno de la nueva banda de Dani G. (Darksun, Last Days Of Eden) la mucha gente que se acercó a verles, aun cuando al disco le faltan unos días para su presentación en sociedad.

Pero es que “Tear Down The Kings” ya demuestra que Dani G. está de lo más cómodo en esta nueva piel de puro hard rock. Con la chaqueta y las gafas, dirigió a los suyos con gesto risueño, entregando buenas líneas de voz ya desde el comienzo y sabiendo delegar en sus compañeros según la ocasión lo precisara. Como cuando Diego Riesgo toma la tarima (y el podio) para su primer solo de la tarde. Ellos se traían muy estudiado el set. “One Of A Kind” suena chulesca incluso. November enlazan con “Egomaniac” y, por entrega tanto de ellos como del atento público del Rockvera, todo parece estar donde debe.

Alex Tilles, Gibson SG en ristre, echaría mano del slide para el riff de “Vegas Queen”, quizá uno de los cortes que más creció en esta traslación al directo. Estábamos en Las Vegas, después de todo, como bien se encargó Dani G. de recordarnos. Del mismo modo, comentó la suerte que tuvieron de tener nada menos que a Bumblefoot colaborando con ellos en el corte “Never Lose Your Hopes”. Aquí Diego haría de nuevo suyo el podio y deleitaría a Llar con uno de los mejores solos del set. Me atrevería a decir que de la jornada incluso. Dani G. haría suyo entonces el teclado que se encontraba junto al kit de batería, asegurándonos que, “aunque nunca llueve eternamente, a veces el cielo se nos cae encima”. Era el momento, claro, de “Skyfall”. Inciso en clave de balada, que amplió los márgenes del show dejando su nota más emotiva. Nos agradó lo profundamente orgánicos que sonaron. No hubo más coros aquí que los que Fer Espina, Alex Tilles y, ocasionalmente Diego Riesgo, nos brindaron.

Tuvo que ser precisamente durante una estupenda interpretación del tema que da nombre al debut, “The Long Way Home”, que una cuerda de la preciosa Les Paul de Riesgo dijera basta. Él no se achicó ante el percance, quienes le conocéis sabéis de sus muchas tablas, y toda vez concluido el corte echó mano de otra seis cuerdas y encaró la recta final como si nada hubiera pasado. Dani G. aprovecharía entonces para llevar a cabo los obligados agradecimientos. También las presentaciones. Y comentar lo curioso que resultaba montar “un proyecto de rock americano y presentar el disco en Las Vegas”. Para el final quedó producción propia, “When The Door Is Closed” y ajena, con el clásico de GotthardAnytime, Anywhere”. No se nos ocurre mejor puesta de largo. Un acierto y grande de la organización y una banda con mimbres suficientes como para conseguir grandes cosas. Esperamos ser testigos.

La Tarrancha supondría entonces un giro radical al cartel. Su ska punk pondría a saltar y bailar al Rockvera, empastando reivindicación y fiesta con soltura y decisión. Un poco como sucediera con Ochobre a la hora del vermú, su sonido tiene difícil encaje en un medio como este. A decir verdad, sus conciertos siempre resultan agradables y, por ahí, nos ganan.

El trombón de Fabien Díez echa humo. Ellos llevaban veinte años sin tocar en el Llar, como bien se encargó de recordarnos Delfo Valdés, voz de la numerosa formación asturiana. En lo personal y de las veces que he coincidido con la banda, podría decir que la del sábado pasado fue la que más me enganchó de todas. La conexión con la gente, el sonido tan redondo que ofrecieron. Todo fraguó para ver una gran versión de ellos. Hubo recuerdo a Las Seis de la Suiza, cantos antimilitares, pogos, bailes, fusión y mucha energía. Incluso una pequeña re interpretación de “Cherry Coke”, sintonía de cierto refresco de los años noventa. Se despidieron con “Aprendiendo A Correr”, mostrándose infalibles una noche más.

A Leize le tocaba llenar el Rockvera con su clásica encrucijada entre rock urbano y heavy metal. Banda con cierto estatus de culto, que no se prodiga en exceso por nuestra región, pero que recibió un calor y un cariño por parte del público como hemos visto muy pocas veces. De entrada llama la atención la intro que utilizan, no otra que la sintonía de “El Hombre y La Tierra”, la celebre docuserie del malogrado Félix Rodríguez De La Fuente.

Tras ella, “Acosándome” supone un pistoletazo de salida de puro rock and roll enérgico y vibrante. Félix Lasa, puro carisma, dirigió al cuarteto sin perder la sonrisa. Muy risueño, mostrando su característico registro y dejando claro, ya desde el arranque, que esta iba a ser una noche para el recuerdo. Y es que Leize, visto lo visto el sábado, parecen atravesar un momento más que dulce. Porque cuando atruena el doble bombo de Ibi Sagarna en “La Rueda”, el Llar corea aquello de “por tu libertad nadie luchará” y ellos enlazan con el pulso más hard de “Caminando”, no queda otra que rendirse.

Fue un gran inicio de show. Y Mikel Lazkano, preciosa Epiphone blanquinegra en ristre, disfrutó de lo lindo sobre el escenario. O sobre la oportuna tarima. “Futuro Para Mí” mostró entonces un cariz más urbano. Leize fueron construyendo canción a canción, riff tras riff, un set atractivo por diverso. Es algo que se hace notar cuando enfrentan “Mi Lugar”, de aquél “Deriva” de 2019, y de pronto emerge un rock and roll clásico y elemental, con quizá el Lasa más chulesco de todo el set. El siempre inquieto bajista Toño Rodríguez y Lazkano se harían uno en la tarima durante el solo. Alberto P. Velasco, bajista de Dünedain, no perdía ripio desde un lateral del escenario.

Hundiéndome En La Noche” pondría altas dosis de feeling al set. Del solo aquí se encargó el propio Félix Lasa. Al público se le contagió el buen rollo que se respira entre ellos. También su energía. Toño no paró un solo instante, sudando de lo lindo, dejándose la piel con un único propósito: defender el legado de Leize tal y como se merece. Pero es que además, el de “No Me Da La Gana”, con esa catarsis grupal en la tarima, pudo ser otro de los mejores solos de todo el festival. Ellos pondrían entonces una pizca de calma. Lasa se quiso acordar de quienes han sufrido la devastadora ola de incendios de las semanas anteriores, dedicándoles “A Tu Lado” del ineludible “Buscando… Mirando” de 1989. La gente se desgañitó de lo lindo aquí.

La más reciente “Imparable”, es pura idiosincrasia Leize en forma y letra, pero es “No Podrán” la que entrega una versión más poderosa del cuarteto, inasequible aún al desaliento. El final, no por esperado resulta menos contundente. Y es que quien más quien menos se volvió absolutamente loco cuando enfrentaron cortes como “Sospechoso”, o los emblemáticos “Buscando… Mirando”, “Devorando Las Calles” y “Muros”, con todo el recinto coreando aquello de “Si sobrevives, cuéntame la verdad”. Unos Leize por los que no parece pasar el tiempo. Rejuvenecidos con la entrada de Mikel Lazkano en 2019 y que pasearon su legado sin mácula por el Rockvera. Toda una lección de rock and roll.

El heavy / power metal de Dünedain iba a suponer el broche a esta nueva (y creemos que triunfal) edición del festival. Sin embargo, no iba a ser una cita fácil para ellos. O, por ser más precisos, para su vocalista Nano, quien aparecía el sábado por Corvera con su pierna derecha completamente inmovilizada. Cualquier otro habría cancelado el show. Pero, como quedó demostrado el sábado, Nano no es cualquiera.

Y es que termina la intro y Dünedain irrumpen a revientacalderas en escena con “A Un Paso Del Cielo”. Miguel Arias iba a dar una lección de doble pedal durante toda la noche. Desde luego que no traicionarían su esencia, conduciéndose por caminos tranquilos y reposados. En absoluto. Su power metal brilló en Corvera como nos tiene acostumbrados. Y si bien Nano vio inevitablemente mermados sus movimientos sobre las tablas, ahí estaba el bajista Alberto P. Velasco para recorrerse el escenario de lado a lado sin dejar de buscar la conexión con la gente. “Legado” deja voces agudísimas, marca de la casa, mientras que “Vuela” entregó alguno de los riffs más llamativos de todo el set. La reciente “Fénix”, estrenada el pasado mes de junio, ya apunta a que podría quedarse largo tiempo en su setlist.

La que lleva tiempo instalada en ellos es “1000 Golpes”, a día de hoy su canción con mas reproducciones en su canal de Spotify, y que desde luego no me esperaba a estas alturas del set. Antes de “Unidos” hay un agradecimiento a “la gente que sigue creyendo en el heavy metal”. Es uno de sus cortes más definitorios e idiosincráticos, pero también un pequeño soplo de aire fresco en un set sustentado, en gran parte, por sus cortes más trotones y rotundos. Buenos solos doblados de Tony Delgado y Mariano Sánchez aquí. Detalle de buen jugador el no querer olvidarse del resto de bandas del cartel. Para ellos fue “La Misma Canción”. Y es que, al final y diferencias estilísticas al margen, estamos todos en el mismo barco.

Pero yo sufría cada vez que el lesionado Nano se subía a la tarima. El frontman fue todo esfuerzo y pundonor en la noche del sábado y de justos es insistir. Ellos encararon la recta final, ya con un calor cercano al agobio en el Llar, pero sin dejarse un ápice de energía por el camino. “Mi Alma Sigue En Pie”, como es natural, recordó a los Dünedain más pretéritos, pero es “Tu Sueño” la que pone a saltar al público del Rockvera. Eran muchas las horas que el equipo de Heavy Metal Brigade llevaba al pie del cañón. Pero cómo abandonar cuando uno ve los esfuerzos de Nano por sacar adelante el set. El empuje de la gente. Los puños al viento…

En “Por Los Siglos” hubo un pequeño agradecimiento al bueno de Jorge Sanz (Monasthyr), y la banda encaró la recta final con “Corazón De Invierno”, poniendo el broche a un nuevo Rockvera cuando faltaban cinco para las dos de la madrugada. Bastante bien considerando las circunstancias en las que habían acudido a la cita.

Y qué cita. Da gusto ver que se montan iniciativas como esta y ver cómo el público responde. Es un festival ya con solera y se nota. Los fallos, que los hubo y son inevitables, apenas alcanzaron el rango de meras anécdotas. Una propuesta gratuita, de baldre, siempre preocupada de ofrecer un cartel diverso y atractivo. Una jornada en la que te cruzas con mucha buena gente y en la que resulta físicamente imposible tener un rato para saludarles a todos. Vaya desde aquí el abrazo para todos.

También, como es obligado, para una organización que de nuevo nos trató seguramente mejor de lo que nos merecemos. Siempre es un placer sumar a causas como esta, aunque sea con una humilde crónica como la que tenéis ante vuestros ojos. Si el festival mantiene intacto el espíritu que le ha hecho grande, por nosotros no va a quedar. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Los Conciertos del Patio del Ateneo (Villaviciosa)

Fieles a la cita, el Ateneo Obrero de Villaviciosa en colaboración con Tunguska Media Factory presenta la nueva edición de los conciertos de verano que se celebrarán en sus instalaciones.

Viernes 22 de Agosto
American Idiots (Tributo a Green Day)
Maverick

Sábado 23 de Agosto
Vertigo (Tributo a U2)
Rodrigo Mercado

Entrada anticipada 12€ / Taquilla 15€ / Socios 8€
https://tickety.es/event/los-conciertos-del-patio-del-ateneo-220825

Agenda: Against The Waves + Where The Waves Are Born + Maverick en Oviedo

Triple oferta musical la que ofrece el ovetense Gong Galaxy Club el próximo sábado 26 de abril. Parada en nuestros escenarios para los madrileños Against The Waves que para la ocasión se hacen acompañar por Where The Waves Are Born y Maverick.

Los de la capital del estado presentarán sus nuevos temas a través de su apuesta por el metalcore de tintes electrónicos. Desde su formación, Against The Waves ha dejado huella en algunos de los festivales más importantes, como el Download Festival, Rock Al Parque en Colombia o el Resurrection Fest.

Por su parte Where The Waves Are Born retoman la actividad en vivo tras su paso por la EmptyCore Party. Muy activos también en directo los mierenses Maverick que presentarán los temas que formarán parte de su segunda obra de estudio de próxima publicación. Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/against-the-waves-where-the-waves-are-born-maverik/

Crónica: Festival Internacional de la Cerveza Artesano d’ Asturies (11/4/2025)

Nueva edición del Festival Internacional de la Cerveza Artesano d’ Asturies y, con él, motivos más que suficientes para coger nuestras herramientas y poner rumbo a Llangreu. En un día que se presumía soleado y tornó en desapacible, tuvimos la oportunidad de presenciar las descargas de Maverick, Fer Espina & The Riders, Lady Llagar, País Punk Rock, Skontra y Havenlost. Todo ello en el entorno de la Pinacoteca Eduardo Úrculo, en el barrio de El Puente.

Pese a ciertas polémicas que han derivado en la alteración de la denominación del evento, el recinto vino a ser el de siempre: Un par de escenarios, numerosas mesas en las que sentarse y degustar cervezas de todo tipo, food trucks… todo lo que un evento de estas características necesita para atraer a un buen número de amantes tanto del lúpulo como de la buena música.

Desde el escenario Roces le tocaba a Maverick ser los primeros del turno de tarde. Y lo que podemos decir de ellos es que parecen haber aprovechado bien el tiempo. Son varias ya las veces que les hemos visto y su progresión no podría tener mejor pinta. Quizá porque algunos detalles que dejan ahora sus temas se arriman cada vez más al metal, alternado con ese punk a la americana que les caracteriza. “Somos de Mieres, la otra cuenca”, exclamó su frontman Misael, “y es un placer estar aquí hoy”. Hubo gente insultantemente joven que no perdió ripio de las evoluciones del renovado quinteto. Y es que tal y como rezó una de sus letras, “siempre hay razones para pelear”. Y tanto que sí.

Ya digo que parecen una banda cada vez más entera. Aún a pesar de las alteraciones en su line up con las nuevas incorporaciones de Saúl en guitarras y Oriol al bajo. Se podría decir incluso que “El Miedo En Vuestros Ojos” muestra unas hechuras muy metálicas. Sorprendieron no obstante con la versión del “All I Want” de A Day To Remember y dejaron su cara más vibrante en “Travis Bickle”, por el personaje de Robert De Niro en la inmortal “Taxi Driver”. Pensaba mientras veía a Misael bajar a mezclarse con la gente que cada vez me recuerdan más a bandas como Free City o Sinaia. La gente se lo pasó bien, incluso los más peques. Hubo algunos pogos y en general mucha diversión frente a ellos. Esperando repetir en la próxima edición del Rockvera Fest y confirmar su crecimiento.

Sin movernos del escenario Roces le iba a llegar el turno a Fer Espina & The Riders, esta vez con todo un Sergio Álvarez en baterías y, como siempre, Dany León en guitarras. “Todo Está Bien” pronto dispone el habitual sonido clásico del trío. Aquí Espina comanda con voz amable y buen hacer al bajo. Sin alardes ni dobleces. Y esta puede ser una apreciación particular pero hacía tiempo que no veía tan risueño a León sobre un escenario. No faltó “Gong”, cuya letra de nuevo se vio convenientemente alterada conforme al lugar en el que discurría el evento. Muy fino León aquí con el slide y de lo más participativo Espina buscando la interacción con el público al final. Me gustó la revisión del “Son Como Hormigas” de Barón Rojo por la forma en que la trasladaron a su particular modo de entender el rock and roll.

Dany León se calzaría entonces los zapatos de todo un Jeff Beck en “Going Down”, dibujando así una de las aportaciones solistas más vibrantes de toda la jornada. Alternando producción propia con cortes como “A La Primera” y versiones como esa “Yer Blues” en la que el propio Espina pide un aplauso para su compañero en mitad del solo. “Canción Del Pantano” nos inundó de blues sureño mientras que el cuento orwelliano que supone “El Ojo Que Todo Lo Ve” puede ser lo más cerca que estuvieron del hard rock. “Fuego y Carbón”, de hecho, depara a los Fer Espina & The Riders más vibrantes, mientras que “Volteretas” desata una estupenda línea de bajo. El trío vería finalmente acortado el show con respecto al que anunciaba su setlist, lo que no quita para que pasáramos otro buen rato en su presencia.

Llegó el turno entonces de Lady Llagar, alter ego de Mariajo Baudot cuya propuesta tiene poco o ningún encaje con la música que solemos tratar en un medio como este. Ello no quita para que su propuesta, nos resultase amena cuanto menos. Reivindicación y mucha sororidad por su parte. También un punto entre lo canalla y lo tradicional que bien podría rimar con la figura del omnipresente Rodrigo Cuevas. Lady Llagar no deja títere con cabeza y hace bien. En solitario, a veces a modo karaoke, otras con el único apoyo de una pandereta, se atrevió a masacrar “Ay Mamá” de Rigoberta Bandini o “Du Hast” de Rammstein, pero no “Como Una Ola” de la más grande. Porque a Rocío Jurado se la respeta, señores. O como diría la propia Llagar: “pacones”.

País Punk Rock nacía para la ocasión con la idea de rendir tributo al punk rock regional. Un evento único que levantó no poca expectación en el recinto del festival. La alineación de la banda era la formada por Dany León y Juan Bertrand en guitarras, José Manuel Tejedor a la gaita, Luis Vázquez De La Torre en baterías y Carlos Álvarez al bajo. Y junto a ellos, una ristra de vocalistas que tuvo en la figura de Sandra Luisquiños a una de las dos mujeres del show. “Autodefensa Muyer” de Ochobre inauguró así el set. También la certeza de que el sonido en el Escenariu Revibeer iba a estar a la altura de las circunstancias. Se fue Luisquiños e ingresó Bertón (Skontra) para dejarnos una “Y Sigo En Pie” de su propia banda. Fue entonces que le llegó el turno a Pablo Martínez (Desakato), quien honró a otro de nuestros grandes nombres: Mala Reputación.

Hubo mucha implicación por parte de un público bastante joven, tanto que se debate siempre sobre si hay o no relevo en nuestro rock and roll. No quiso Pablo olvidarse de los obligados agradecimientos. Tampoco de comentar, no sin cierto grado de ironía, que hacía tiempo que no se subía a un escenario “a facer tantu ruíu”. Llegaba el turno entonces de rescatar “Foriatu Na Mio Ciudá” de Misiva, que este 2025 cumple precisamente su primera década de vida. También de Misiva es una “Invencibles” en la que quien irrumpe al micro es un Diego Teksuo al que (seguramente) nunca habíamos escuchado tan alto de revoluciones.

Le llegaba entonces el turno al propio voceras de Misiva, un risueño Humber Sierra que afrontó el clásico de DixebraNun Llores”, no sin antes dejar claro que la banda de Xune Elipe era una de las razones por las que cantaba en asturianu. La gente se implicó de lo lindo aquí. Solo faltaba. Volvió entonces Bertón, esta vez para un muy bien recibido “Fálame” de Mala Reputación. Aunque si hubo un corte que de verdad encendió a la gente en esta primera parte del set, este fue “Cuando Salga El Sol” de Desakato, con el propio Pepo arriba de las tablas. Se hacía algo raro ver a Maxi (Fe de Ratas) sin su habitual guitarra, pero puede que “Miseria Frente A Miseria” no haya sonado nunca tan potente y rotunda. Se fueron Pepo y Maxi e ingresó Marisa Valle Roso para rescatar “El Monstruo De Mi Habitación” de los pujantes La Mørgue. “Ahora en escenario orgullo de la cuenca, orgullo de Asturies: Ramón Blanco” anunció. Y allí que se subió la voz de Los Berrones con su inseparable Stratocaster. “La Del Estudiante” nos retrotrajo a la adolescencia a muchos. Blanco tiró aquí de ironía: “vamos a hacer una pequeña oración por la salud de Bergoglio”. Se fue Valle Roso y retornó Diego Teksuo para, quién lo iba a pensar, “La De Sindo El Cabreru”.

Se fue entonces Blanco y retornó Maxi Compán para un corte que, dado el entorno, epicentro mismo de la minería en nuestra región, tenía un centenar de significancias: “Mañana Fría” de Dixebra. Ni que decir tiene que fue una de las mejor recibidas de toda la noche. Volvió Marisa para cerrar el prólogo de “Cada Vez”, momento muy sentido en Llangreu. Tanto o más cuando regresa Pepo para el resto de canción. Él mismo sería el encargado de animar al resto de compañeros a que regresaran arriba de las tablas para el gran fin de fiesta. Ocasión única que respondió a todas nuestras expectativas, desde luego.

Llora la gaita de Kristian al son de “En el Pozo María Luisa”, emblemático himno popular de los valles mineros asturianos, como arranque del set de Skontra. La banda vino a Llangreu a dejar clara su actual posición como punta de lanza del más combativo punk astur. Con Bertón como maestro de ceremonias y aún ante un nutrido grupo de seguidores supieron sacar punta a los oscuros tiempos que nos ha tocado vivir. Enlazando un tema tras de otro, siempre con ritmos vivos y sin dejar una sola proclama por el camino.

Bertón no se quiso olvidar de los habituales agradecimientos. Y la banda acertó a doblar gaita y guitarras con no poca pericia. Su propuesta está a bastantes millas del tipo de música que escucho habitualmente, por lo que tomé algo de distancia con respecto a sus evoluciones. Sea como fuere no fue poca la gente que se quedó a verles. A pesar de lo muy desapacible de la jornada y las altas horas. De hecho hubo quien se implicó en buena medida durante “Sal A La Cai”. Un set que no estuvo exento de sorpresas, como lo fue ver a Juan Bertrand (Söax, La Tarrancha) subiéndose a las tablas para “Y Sigo En Pie”. Más que cumplidores.

En los madrileños Havenlost iba a recaer la siempre ardua tarea de cerrar la jornada. Con los relojes marcando las tres de la madrugada y practicando un hardcore melódico ajeno al resto del cartel, aquello pintaba a desolación total. Algo que, no obstante, en ningún caso amilanó al quinteto. Es una pena que éste tuviera un sonido tan enfangado al comienzo. Pero honra a los chicos que no se amilanasen frente a toda esa serie de circunstancias. Sergio Andaluz se mostró de hecho muy activo tras el micro y la banda fue, tema a tema, mejorando sus prestaciones. Poder verles en un escenario en condiciones, y no en las estrecheces de una sala como la Ángeles y Demonios (con todo nuestro cariño, grandes momentos vividos allí) nos dio un poco la verdadera medida de la banda que pueden llegar a ser.

Cuando el sonido se aclaró, brilló la hábil alternancia entre sus partes más tranquilas, que lindan casi con el post rock, con las más furibundas y enrabietadas. Tuvieron tiempo de desgranar cortes de su último Ep, un “Memories & Pleas” estrenado este mismo año, y de mostrar que, en el fondo, son una banda profundamente orgánica. Me agradó sobremanera “Wanderer”, quizá una de sus composiciones más diversas, y en general pienso dejaron buenas sensaciones a su paso por Llangreu.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Corazones Eléctricos + Maverick (Gijón 26/7/2024)

Inmersos de lleno en temporada alta de festivales, tocó hacer un alto en el camino y volver a una de nuestras queridas y apreciadas salas. De hecho y salvo inconveniente de muy última hora, no sería la única del fin de semana. Digo yo que habrá que dar cumplida cuenta de Baja California y Sex Museum en los conciertos del Patioh. Pero vayamos por partes, pues toca juntar cuatro palabras sobre la venida a tierras gijonesas de Corazones Eléctricos, la banda del ex Uzzhuaïa Pau Monteagudo, acompañados del combo punk mierense Maverick.

Una cita que nos tuvo en ciernes con un retraso sobre el horario establecido y que a más de uno le hizo temer lo peor. Así las cosas, son ya casi las nueve cuando el quinteto mierense se ajusta como puede al coqueto escenario del Tizón gijonés y emprende con su habitual punk de toques melódicos. Digo siempre en estos casos que el suyo puede no ser nuestro negociado, el nombre de la web es el que es, lo que no quita para que nos merezcan el mismo respeto que cualquiera que se suba a un escenario a defender lo suyo (y no lo de otros).

Porque lo cierto es que supieron defender su parcela con fuerza y ganas. La intensidad inherente al género. Pero también porque saben trazar buenos temas y amalgamar un amplio abanico de influencias dentro de su habitual punk rock. Una banda bien arropada bajo el escenario, con gente en platea que demostró saberse los temas más allá de los estribillos.

El hecho de que una cuerda de guitarra no aguantara el envite trastocó sus planes. Y ni tan mal porque la banda, ahora en formato cuarteto, procedió a descargar una “Travis”, por Travis Bickle, el protagonista de “Taxi Driver”, que sorprendió por su fiereza. Por momentos me recordaban a Free City o Desakato. Y aunque ya menos, también a Berri Txarrak durante los momentos más encorajinados. Que los hubo, ya digo su música parece beber de muy distintas fuentes, lo que redunda en un set ante el que resulta complicado aburrirse.

No Sabrás” o “La Espiral” fueron finiquitando una descarga que me dejó la impresión de que la banda ha crecido una barbaridad desde mi anterior encuentro con ellos, hace ahora dos años. Algo de lo que nos alegramos.

Cinco faltan para las diez cuando “Canción Urgente” arranca el set de los Corazones Eléctricos, la banda valenciana que venía a defender en tierras gijonesas su “De Amor y Rabia” del pasado octubre. Y todo lo que se pueda decir del show que desplegaron parecerá poco. Lo cierto es que el trío apareció por el pequeño escenario perfectamente engrasado, con un Pau Monteagudo que derrochó carisma y tablas casi a cada acorde de su preciosa guitarra. Me disculpan los entendidos en la materia por no reconocer la marca de la misma.

El público, algo frío de entrada, supo aullar con ellos. Ayudó el buen sonido que desplegaron. La presencia de todo un Nefta Vázquez (Sound Of Silence, Blast Open, Escuela de Odio…) a los mandos de la pequeña nave era toda una garantía de éxito. No se olvidó Monteagudo de pasar lista. Y de dejar patente su buena memoria, recordando algunas caras que ya estuvieron presentes en su anterior venida al Principado, y que repitieron el pasado viernes.

Alguna crítica leí durante el transcurso de la pasada semana, ya no recuerdo dónde, que acusaba al trío valenciano de “falta de nervio”. Las opiniones, ya se sabe. Porque lo cierto es que para cuando la banda vuelve a su primer disco y recupera “Camino Al Sur”, cualquier duda al respecto de su desempeño termina por disiparse. Desde luego no serán la formación más técnica que ha pisado los escenarios asturianos porque tampoco lo necesitan. Sin necesidad alguna de despliegues onanistas por reiterativos, la banda recoge aquí una de las mayores ovaciones de la noche.

Monteagudo dedica “Todo Por El Aire” a los músicos, tanto los presentes, aludiendo aquí a Maverick como a todos en general. Al fin y al cabo, “todos los músicos” están “en crisis” como bien aseveró el carismático vocalista. “Cama De Faquir” sonó más natural y no tan sobreproducida como en el debut homónimo de 2017, algo que agradecí. Destacó Pete Sala al bajo. Por la forma tan elegante en que se manejó y su semblante siempre risueño. Incluso por el atrapasueños que colgaba del mástil. Tan discreto como fundamental. Pau cambió de guitarra para “Volver a Empezar” y la banda siguió desplegando ese rock sito en un punto indeterminado entre el hard, las corrientes más clásicas e incluso pequeños escarceos con el alternativo.

Es el propio vocalista quien dedica “¿Quién Salvará Al Rock´n´Roll?” particularmente a Maverick, pero también “a todas las bandas que no hacen lo de siempre”. Aquí destacó sobremanera Quique Cuquerella a la batería. Muy sobrio, elegante incluso, durante todo el set, desplegó aquí todo el arsenal, procurando uno de los mejores ejercicios de pegada de la noche. El riff de “Fuera De Sí”, que me recordó de inmediato a Wolfmother, a Corazones Eléctricos les sirvió para llevar un paso más allá la intensidad del set. Sudaba el trío y gozaba el público. No era para menos.

Disfruté en gran medida de “Cimarrón”, por mucho que echase en falta el piano de la original. La banda, centrada y engrasada, enfiló una recta final del set donde la comunión con su gente sería total. Pero si hay un corte que destapa a los Corazones Eléctricos en su encarnación más nervuda y poderosa, esa es “Érase Una y Otra Vez”, que desata y amplifica aún más el ruido que produce la original de estudio. Tremendos.

Contó el propio Monteagudo que al día siguiente tenían bolo en Ribadeo y que la idea era no desgastar demasiado en la víspera. Pero al final uno se deja llevar, es la magia del rock and roll. El caso es que la banda deja aquí la más tranquila “”, no sin que antes el curtido líder del trío se la dedicase a todos los enamorados. Fue una última isla de calma antes de un final descosido y ardiente, echando mano de una “La Destilería” con el vocalista por los suelos. “Valentina”, auténtico pildorazo de su anterior “Arte y Oficio”, rubricó un gran cierre para ellos. Se fueron prometiendo volver y desde esta casa sólo les pedimos que no dejen transcurrir otro sexenio hasta entonces.

Mereció la pena romper la tónica festivalera y pasar un poco de calor en el Tizón. Dos bandas bien distintas pero un par de sets que nos hicieron disfrutar más allá de pequeños inconvenientes o de lo engorroso de los retrasos. Si además comparte uno charla tanto con amigos, como con músicos e incluso compañeros de gremio, pues qué más se puede pedir. Por nuestra parte nada más. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Corazones Eléctricos + Maverick en Gijón

El trio valenciano Corazones Eléctricos presentará también en Asturias su último disco de estudio «De Amor y Rabia«. La cita tendrá lugar en el gijonés Tizón Sound el próximo viernes 26 de junio acompañados como banda invitada por el combo punk rock mierense Maverick.

La formación compuesta por el Uzzhuaïa Pau Monteagudo a la voz, Quique Cuquerella a la bateria y Pete Sala al bajo apuesta en este tour por acercar el rock a los jóvenes arriesgando su propia supervivencia, ofertando el acceso gratuito al show a los menores de 25 años. La iniciativa será hasta completar aforo, priorizando a quien haya adquirido anticipadamente la entrada anticipada que tendrá un coste de 10€ y está disponible a través del siguiente enlace:

https://www.notikumi.com/2024/7/26/concierto-de-corazones-electricos-en-gijon