
Segundo largo para la buena gente de Ancient Settlers, la banda que integran a día de hoy Agustín Martínez y Rex Chiesa en guitarras, Miguel Herrera al bajo, Hermán Riera en baterías y Argen Death en voces. La formación, de raíces venezolanas pero afincada en nuestro país, nos ha tenido entretenidos con sendos Ep’s que vinieron a continuar donde lo dejara el debut de 2022 “Our Last Eclipse”, aún con Antony Hämäläinen en voces. Ahora vuelven con un álbum compuesto de diez cortes producidos, mezclados y masterizados en el Studio Fredman (Gotemburgo, Suecia) por el Dream Evil Fredrik Nordström (Arch Enemy, The Haunted, Crystal Eyes, Soilwork, Septicflesh…) a los que adorna el arte de Jon Toussas (Nightrage, Daylight Misery, Drama Noir…). En la calle vía Scarlet Records desde el pasado diecisiete de mayo.
“The Contemporary Circle Of Misanthropy” sorprende con ese arranque puramente circense, en una onda que me recuerda inevitablemente al bueno de Devin Townsend, pero también a los noruegos de Major Parkinson. En cualquier caso, toda vez la composición supera el prólogo, lo que nos encontramos es a los Ancient Settlers en su versión más angosta. Argen Death ataca estas líneas de voz con ciertos dejes que me recuerdan a Diva Satanica (Bloodhunter), si bien la venezolana adopta más adelante unos tonos limpios que vendrán finalmente a enriquecer el empaquetado final. La mezcla de Nordström, huelga decirlo, es estupenda. Otorga presencia pero también nitidez a cada una de las líneas existentes y sabe dotar de la personalidad suficiente a ese solo de guitarra, eso sí algo escueto, que anticipa el epílogo. Melodeath más que correcto y funcional.
“Oblivion’s Legacy” sigue por esa senda nervuda y encorajinada, atacando con buenos riffs una composición algo más enrevesada que la de su predecesora. Aquí resucitan aquellos tonos casi circenses que introducían al álbum, y que llevan a los Settlers a hibridar su habitual death melódico con trazas casi alternativas. Martínez y Chiesa han llevado a cabo un buen trabajo en cuanto a melodías de guitarra. Las más van en apoyo de alguna de las voces más agrias e hirientes de todo el largo. Un tema lleno de contrastes y en el que la banda parece, por momentos, partir peras con su pasado y mirar al futuro con un grado más de personalidad impregnando su habitual registro. Mención merecen de igual modo los tonos más limpios de una Argen Death que parece haber dado un par de pasos adelante desde su entrada en la banda allá por 2022.
Con el precioso título de “Stardust Odyssey” irrumpen la cara más clásica y nórdica del quinteto. Esa que parece rendir pleitesía a los primeros In Flames y nos transporta, riffs mediante, a una época seminal para el metal extremo europeo. Argen Death, en contraste con el corte anterior, irrumpe aquí con sus tonos más rotos. Sorprende, claro, la repentina calma del tronco central. El buen solo que entregan sobre esa calma y también la buena línea de bajo que ofrece ahí Miguel Herrera. Todo viene a reafirmar su buen gusto como intérpretes. Cierto es que se trata de un corte algo rácano, poco más de tres minutos, cuenta por contra con los matices suficientes como para no resultar simplemente un tema más dentro del tracklist.
“Wounded Heart”, que fuera uno de los adelantos del trabajo, trae consigo unos pulsos más heavies. Muy notables sobre todo en estrofas, arregladas con el punto justo de clasicismo, para que Argen Death sitúe su roto registro y la mezcla vuelva una vez más a dar la razón a quien se decantó por volver a trabajar a las órdenes de Nordström. Me agradan los estribillos y la buena labor melódica que esconden. El epílogo destapa la cara más sinfónica del quinteto. Unos Ancient Settlers casi orquestales en fuerte contraste con esa cara más nervuda y clásica que el corte arrastraba desde sus primeros acordes. De esas que han ido ganando peso con el correr de las escuchas.
Otro de los adelantos fue este “Subversive”, que juega al despiste con la tibieza que ofrecen sus guitarras durante el prólogo. Nada más lejos. Las distintas afinaciones pronto redirigen hacia texturas más agrias y la composición camina por sendas si bien algo trilladas, para nada carentes de gancho. Es un single adelanto y, como ocurre tantas veces, puede pesarle cierta autoconsciencia. Y da igual porque el buen hacer en parcelas puramente técnicas termina por salvar de la quema a esta quinta entrega.
Hermán Riera tras baterías marca con firmeza el paso de una “Coven Garden” que nos devuelve a los Settlers en su versión más encorajinada, contrapuesta eso sí a unos estribillos más depurados, también más pesados, con Argen Death una vez más alternando entre registros para una de las líneas de voz más ágiles y llamativas de todo el largo. Pequeños destellos groove preceden a un buen solo y este al acomodado epílogo. Un corte que parece construido a la contra de aquellos que inauguraban el álbum, y que nos entrega a la banda en posiciones mucho más clásicas.
“The Mechanical Threats Paradox”, con todo un Linus Klausenitzer (Alkaloid, Noneuclid, ex Obscura) a bordo, ofrece de nuevo esa versión más clásica de su bien conocido death melódico, contrapuesta a unos estribillos comandados por el registro más limpio de Argen Death pero apoyados por la rapidísima batería de Riera para un más que curioso contrapunto. Es finalmente otra composición llena de contrastes y matices, que quizá requiera de más de un par de detenidas escuchas cara a destapar todos y cada uno de sus secretos. A la contra de los temas facilones o predecibles que muchas bandas disponen para el invitado de turno, Ancient Settlers facturan una de las entregas más amplias, musicalmente hablando, de todo el nuevo álbum. Sorprende de hecho esa calma tan melancólica del epílogo. También esa voz desgarrada hasta la agonía que lo adorna. Si hubiera de ponerle algún pero, sería ese fade out final. Con eso y con todo, a buen seguro otra de mis favoritas de este “Oblivion’s Legacy”.
Pero lejos de tirar la toalla, “The Last Battle In The Earth” propone otra de las ofertas más redondas de este nuevo trabajo. Gracias en primera instancia al buen riff que adorna el prólogo, con un groove que no deja de lado el más puro clasicismo. La línea de voz es diversa sin perder un ápice de agresividad. Y es verdad que el riff que adorna alguna de las estrofas puede resultar un tanto recurrente. Pero Riera dibuja una cuidada línea de batería y la banda parece salir airosa en su marcado acercamiento al metalcore más leve. Absalem puede ser una rima no muy desencaminada aquí. Ancient Settlers reconducen en el largo epílogo hacia una encarnación mucho más evidente, sin dejar de lado ese influjo más contemporáneo. Trazo lleno de contrastes, bien adornado y mejor ejecutado.
El tranquilo inicio de “Cosmic Farewell” parece remitir a ciertos momentos de comienzo del álbum. Son las afinaciones más leves de todo el trabajo acudiendo al prólogo como antesala de unos Settlers pesados y rotundos a través de otro de mis riffs favoritos de todo el tracklist. Aquellas guitarras tímidas del comienzo volverán aquí y allá durante la composición. También el registro más limpio (y también más agudo) de Argen Death. A él contraponen Chiesa y Martínez guitarras gruesas primero y livianas después. Sintetizadores incluso. Sin tampoco liarse la manta a la cabeza, no es el caso, la banda traza un corte plagado de contrapuntos y, al mismo tiempo, extrañamente heterogéneo.
Para el cierre queda esta “Redemption”, que partiendo de un prólogo de marcado carácter atmosférico, traza unas líneas que en absoluto divergen del álbum al que finiquita. Es ese riff de las estrofas uno de los mayores aciertos de este final. También el toque melódico que aportan las guitarras durante estrofas. Y aunque después encuentro una mezcla no tan equilibrada, que entierra en parte el agrio declamar de Argen Death, bien está esa cara más técnica y retorcida que surge camino del tronco central. Buen cierre para un buen álbum…
… que pienso, sinceramente, lo es. Sin salirse en exceso del guión ni dejar que su buen nivel técnico opere en favor de egos individuales. Aquello de ponerte tú en favor de las canciones y no al revés. Por ahí la banda ha venido a ahondar en su habitual death melódico, sin olvidarse de teñir de metalcore algunas de sus composiciones (“The Last Battle in the Earth”). En el que es su primer largo con la banda, Argen Death ha puesto todo de su parte para enriquecer estas canciones. Hay voces realmente agrias aquí dentro. También tonos limpios que, muy especialmente en “Cosmic Farewell”, hablan de lo mucho que ha crecido como vocalista. Quien más, quien menos no las tenía todas consigo tras la salida de Hämäläinen y la caraqueña ha disipado dudas con una labor estupenda tras el micro. Al final me queda la sensación de que la banda está ofreciendo su mejor cara pero, como siempre, estoy abierto a debates (y aquí debajo tenéis una sección de comentarios la mar de maja). Recomendado.
Texto: David Naves












