Crónica: Raposu Rock (Gijón 6/12/2025)

El rock and roll y la solidaridad volvieron a cruzar sus caminos. La Sala Acapulco acogía una edición más del Raposu Rock. Un evento que ya es, más que una tradición, un verdadero emblema de nuestra escena. Con epicentro en Gijón y a beneficio de la cocina económica de Oviedo, el evento juntó esta vez a las bandas Pripyat, Jeremías El Babuino, Sacavera y Drunken Buddha.

Cada una de las formaciones iba a disponer de un tiempo aproximado de cuarenta y cinco minutos, siendo los locales Pripyat los encargados de romper el hielo. El trío, practicantes de un punk de la vieja escuela, con un punto entre reivindicativo y socarrón en sus líricas, emprendió el set con una llamada de atención sobre la sociedad que hemos construido entre todos. La gente, que aún llegaba a la sala acarretando sus bolsas de comida, y mostrando su lado más solidario, quizá pueda contradecirles. Desgraciadamente, somos solo una pequeña gota en el océano.

Aquello de “la policía del punk” es la cara más auto consciente, y como digo socarrona, de los gijoneses, y con “1945” nos recuerdan que sí, está feo ser un nazi, pero también ser amigo de uno. Se preocuparon de dedicarle un corte a un buen amigo, y de entregar una “Radiactividad” con un deje desde luego más arrastrado y melancólico. Pero cuando irrumpe “Déja Vù”, corte de nuevo cuño, estamos viendo a los Pripyat más enérgicos. Incluso un solo de guitarra más que apañao. “Laberintos”, otra de las nuevas, incluso parece atreverse con dejes más alternativos.

Por supuesto cupo el recuerdo a Rheme, impulsora y principal responsable de todo esto. Y es que de “pacones” y “pisa praos” iba la cosa. Son una banda punk en esencia, pura y dura, pero picotean de otros géneros con la inteligencia suficiente para trazar una senda a la que poder denominar propia, y por ahí me agradaron. Pero “Clickbait” fue puro nervio punk de toda la vida. Ellos no quisieron olvidarse de Brutalfly, banda a la que reemplazaban el cartel. A fin de cuentas, tal y como apostillaron, “el rock o ye solidario o no ye rock”. Razón no les falta. Supieron dejar su cara más irónica para el cierre y fueron, pienso, un buen arranque para el festival.

Jeremías El Babuino iban a poner entonces la nota hardcore al Raposu. El quinteto, era mi primer encuentro con ellos, me sorprende con ese groove que emana de “Asfixiado”. Es una banda que parece picotear de un buen puñado de influencias. S.A. puede ser una de las rimas fáciles, pero también gente como Habeas Corpus, los inevitables Escuela De Odio, Kop… el hardcore como principio, que no como final.

Tienen riffs concisos y líneas de bajo realmente demenciales. Y mucho discurso. Sin pelos en la lengua, sin perderse en metáforas. Crudos, directos y tremendamente orgánicos. Hay tiempo de tramar un wall of death. También de presentar temas nuevos y comentar que el directo estaba siendo grabado de cara a una futura edición. Buen solo al wah aquí, por cierto. Tal vez “Redención” pasó como una de sus composiciones más abiertas y redondas. La banda, pienso que mejorando bastantes enteros con respecto a su versión de estudio, parecía estar dejando su mejor cara en Acapulco.

Guti, voz del quinteto, tendría a bien bajar a mezclarse con la gente y dejar así de sentirse en “Clandestinidad”, mientras que en “Indomable” quien brilla de nuevo es Just con unas líneas de bajo casi demenciales. El momento emotivo del set iba a llegar con el recuerdo a Les Candases, grupo de 8 mujeres asturianas que el 2 de junio de 1938 fueron fusiladas y posteriormente arrojadas al mar. Entre ellas se encontraba Rosaura Muñiz González, bisabuela del propio Guti. Fue precisamente él quien enfrentó (es un decir) los pulmones femeninos contra masculinos de entre la audiencia. Se despidieron finalmente con el canto anti belicista “Sangre y Dinero”, y sin hacer el tipo de música que más acostumbro a escuchar, lo cierto es que me agradaron.

Le iba a llegar entonces el turno a Sacavera, el trío que forman Javier Garrido al bajo, Arturo “Turo” Fernández en baterías y Michell Ardura en guitarra y voz. Venían presentando un Ep de reciente edición y de nuevo acertaron a moverse a medio camino entre el rock urbano, el punk y el metal. Una amalgama que ya da buenos réditos al comienzo del set. Toda vez se extingue la sintonía de “El Hombre y La Tierra”, la celebre docuserie del tristemente desaparecido Félix Rodríguez De La Fuente, (curiosamente, los gigantes Leize la eligieron también en su último paso por la región) las tablas de Acapulco se preparan para una buena dosis de rock and roll y mucha reivindicación.

Letras más contestatarias que (pienso) huyen de lo panfletario y canciones construidas sobre riffs hábiles. Hay muchos momentos en que el alma de Barricada sobrevuela la sala. En otros en cambio, y doble pedal de Turo mediante, Sacavera se acercan a un ideario puramente motörheadiano. Ardura dedicó entonces “Mentiras” a un “personaje al que odiamos profundamente. Un tipo muy despreciable. Un genocida” y quien más, quien menos, se hizo sus cábalas al respecto. Ciertamente, y si uno se atiene a lo que vomitan los informativos, esta parece una civilización cercana al colapso. “Extinción” resulta en un fino aunque duro retrato de una realidad que nos ahoga y atenaza.

De cara al final sorprende un aire casi cercano a Black Sabbath que atraviesa, casi cercena, uno de sus cortes. Por ahí aún cupo algún guiño al asturianu. Recordaron el corte que cierra el reciente Ep (“El Hombre Del Saco”) y supieron abrochar el set a pachas entre su cara más metálica y potente. La manera en que hibridan géneros e ideas puede ser, a día de hoy, su mayor valor. Por cierto que el mencionado Ep se vino con servidor para casa y pronto tendréis cumplida reseña del mismo.

Hay un detalle que resume a la perfección el set de Drunken Buddha, y es el recibimiento que la sala brinda a Mario Herrero toda vez aparece por el escenario. El set ni siquiera había comenzado, él había salido nada más que a preparar los bártulos de cara al set, pero la gente sabía de la importancia de la cita para el cerebro detrás de la banda.

Pero antes de la descarga del Buddha, iba a tener lugar un pequeño sorteo. Rheme, principal impulsora detrás de este maravilloso tinglado, tomaba el escenario acompañada de un pequeño a modo de mano inocente. Aprovechó para los debidos agradecimientos y también para comunicar que, a lo largo de la tarde noche, se habían recogido alrededor de 2.300 kilos de comida. No está pero que nada mal. La cara más solidaria de la tantas veces denostada escena asturiana, que siempre sabe estar donde hay que estar, volvió a ser protagonista un año más. Si esto no es motivo de orgullo, no sé qué lo será.

Pero volviendo a lo musical, Drunken Buddha estaban en el edificio para darle una despedida de altura al Raposu. Atruena la intro “March To Dementia” y la banda se prepara para brindar otra lección de hard rock y actitud. Esta vez, era una noche especial para ellos, no enlazan con “Sea Of Madness” sino con su más reciente “The Battle Within”, a buen seguro una de sus composiciones más redondas hasta la fecha, con la banda sonando como un verdadero cañón, arrasando Acapulco a su paso. Vitales esos coros del bajista Fran Fidalgo aquí. Con un Mario Herrero, sentado esta vez frente a las teclas y ocultos sus ojos tras las gafas de sol, todo engranó para encontrar una gran versión del quinteto. Oh sí, se venía un cierre de altura.

En “Can’t Hold Your Gaze” veríamos los clásicos juegos de Michael Arthur Long con el micro, o cómo termina subido a la valla después. Aquí sucede un solo, de Mario Herrero, que la gente ovaciona con fulgor. Estábamos entregados a ellos y aquello apenas había hecho que comenzar. De otro tema nuevo que presentaron me llama la atención el ritmo tan vivo que mantienen. La labor de Kay Fernández a los parches, puede que no acapare tantos focos, pero se revela en efecto fundamental. Y es que “Hang ‘Em High” iba a ser uno de los pelotazos de la noche. La intro de Diego Riesgo primero, Arthur Long siendo llevado a lomos de la cuadra moldava después y el mencionado guitarrista soleando junto a la valla al final. Todo iba cuadrando a la perfección.

Porque a esa intensidad vinieron a anteponer el poso más elegante y tranquilo de “Back Where I Belong”. Que después de todo, como había reconocido irónico el propio frontman, “igual estamos muy flipados hoy”. Elegancia, feeling, de seguro uno de sus temas definitorios. 14 de enero de 2012 es la fecha en la que el Buddha dio su primer concierto. El del sábado, comentó Arthur Long, cerraba un círculo en cierto modo. Pero como no había tiempo que perder, ellos recuperaron el brío con la siempre demencial “Sea Of Madness”. La gente como loca y Diego Riesgo de rodillas ante el solo de teclado de Mario Herrero. Pero es que sin un solo momento que perder, enlazan con “Monster”, hasta la fecha su corte más pesado y rotundo, que siempre disfruto como niño con juguetes nuevos. El vocalista fue llevado de nuevo en volandas y en los rostros de la gente no vislumbré más que sonrisas.

Dance Of The Serpent Queen” tiene un gancho facilón y siempre resulta de lo más disfrutona. Público muy entregado aquí. No esperaba menos. Tras ella llegan los debidos agradecimientos. Y otro de los rituales habituales en los sets de la banda: el baño en champán de Arthur Long durante “Medicine Man”. Antes, Riesgo había tenido oportunidad de mezclarse con decenas de raposos durante el solo. Es una banda que se divierte con lo que hace. Pero, sobre todo, que se esfuerza por hacer partícipe a la gente de esa misma diversión. Ninguna duda de por qué son tan apreciados entre el público asturiano. El cierre fue entonces para “Strangers & Fools” y su vibrante acelerón final. El solazo que dibujó Mario Herrero le proporcionó no pocos aplausos. Vítores incluso.

No obstante, previa pregunta a jefatura, aún hubo tiempo de una bola extra, que no fue otra que su ya clásica rendición del “Highway Star” de Deep Purple. Colofón redondo a otra gran edición de nuestro festival solidario por excelencia. Un evento para cerrarle la boca a ciertos pacones televisivos, Robert Plants del Temu, Coverdales wannabe (y podría seguir).

Nuestra denostada escena, esa que algunos solo utilizan como coletilla hiriente cara a lograr Dio sabrá qué fin, volvió a mostrar su mejor cara. En lo musical y gustos personales al margen, pasamos buenos ratos. Pero en lo verdaderamente importante, que es la parte solidaria del Raposu, se cumplieron un año más todas las expectativas. Es para estar orgullosos, joda a quien joda.

Por último y como siempre, agradecer la distinguida compañía antes, durante y después del festival. Siempre es un gusto. También a la organización por todas las facilidades, a las bandas por su compromiso y a la gente por acudir. El año que viene más, pero de momento ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Ethiva + Automatic Kafka en Mieres

El cuarteto progresivo Ethiva presentará el sábado 20 de diciembre en los Locales Mercurio de Mieres su nueva obra de estudio «Beaten Track«. Una velada que contará con los infatigables Automatic Kafka como compañeros de escenario. Ocho años después la publicación de su anterior trabajo «Sublime Island» Camil Cinnamon en voces, Javi Lorenzo a la guitarra, Ramón Fernández en baterías e Iván Muñoz al bajo han confeccionado 6 nuevas canciones en Ovni Estudio y Tutu Estudio y que veía la luz a través del sello alemán Clostridium Records. Por su parte los Kafka repiten paso por Mieres para presentar su último lanzamiento discográfico «Immortal«.

A partir de las 17 horas arrancarán los conciertos. Con la entrada anticipada (10€) se participa en el sorteo de un LP y camiseta de cada banda, disponible la venta en los siguientes puntos físicos:

Reseña: The Ominous Circle “Cloven Tongues Of Fire” (Osmose Productions 2025)

Cloven Tongues Of Fire” es el segundo largo de los death black metaleros de origen portugués The Ominous Circle, continuación del debut de 2017 “Appalling Ascension”. Ellos son Z.P. en bajo, M.A. en baterías, A.C. y M.S. en guitarras más S.L. en voces. Siete cortes producidos por João Ribeiro, masterizados por el Cruciamentum Dan Lowndes (Caustic Wound, Blood Incantation, Imprecation, Pallbearer…) en el True Resonance Studio y finalmente adornados por el arte de Ars Alchymiae. El álbum vio la luz vía Osmose Productions a finales del pasado mes de noviembre.

No se me ocurre mejor título que “Thus Beckons The Abyss” (“así llama el abismo”) para esta intro de apenas un minuto. No sienta las bases pero sí el tono, oscuro y verdaderamente ominoso, que domina al álbum en su totalidad. Produce una opresión que culmina en el cierto caos controlado de “Lowest Immanations”, con la banda entregando unos primeros instantes de una tensión casi inusitada. Se dibujan algunos pequeños solos. Caóticos y asfixiantes. Y cuando irrumpe la voz de S.L., en alguno de los tonos más cavernosos que le recuerdo al también frontman de Legacy Of Brutality, el quinteto apuesta por un acercamiento a ratos hiriente en su propia pesadez. Monolíticos, ciertamente disonantes, me agrada la forma en que ese registro tan hosco se enfrenta al negruzco caos de las guitarras. Pero cuando las baterías de M.A. adquieren un mayor peso y velocidad y la escritura se vuelve más intrincada y retorcida, surge un cierto acomodo. Un puente que transmite, dadas las circunstancias, una cierta calma. Un pequeño respiro al oyente antes del despiadado epílogo. Al alimón con la introducción del álbum, una dupla inicial profunda, angustiosa y vibrante.

Through Tunnels Ablaze”, que M.A. introduce desde baterías, parece continuar ahí donde lo dejara su predecesora. Pero aún en su brutal interpretación del black death, deja algún detalle melódico digno de mención. Después, y en una onda que bien me podría recordar a los pujantes Teitanblood, serán la velocidad y la intensidad quienes tomen la iniciativa. Hay riffs matadores aquí, a caballo siempre de la firme base rítmica de Z.P. y M.A.. Desnudos algunos de ellos, nota curiosa dentro de lo agrio, lo oscuro, lo negruzco de la composición. Los solos, que no llegan al rango de concesiones, sí pienso que revisten a este segundo corte de un aura muy especial. En su desmesura, parecen sin embargo muy pensados con respecto al tema que los aloja. En el puente surgen un paso más lento y desesperado, coronado con voces verdaderamente agónicas, donde no parece haber lugar alguno a la esperanza. A la luz. Introdujo al álbum en formato vídeo y puedo entender los motivos que determinaron tal decisión.

In Ira Flammae Devoratur Qui Salvatur”, algo así como “el que se salva se consume en la ira de la llama”, es poco más de minuto y medio de pasajes desolados y malsanas emanaciones procedentes de unas guitarras por las que supura toda la iniquidad de nuestra decadente civilización. Enlaza con una “Black Flesh, Sulfur, And All In Between” que abrirá de forma abrupta para luego dirigirse hacia unas primeras estrofas de poso lento y casi monolítico, de nuevo con S.L. en su registro más deliberadamente sombrío y oscuro. Un corte que parece consagrar la cara más disonante de estos The Ominous Circle, sentando las bases sobre otra más que interesante línea de batería del ex Bloodhunter M.A.. De nuevo, me agrada la manera en que esas voces cavernosas se contraponen a un cierto brillo, tenue, controlado, que fluye desde de las guitarras. El grosor de las mismas conforme el corte alcanza su ecuador. O ese metal descosido, vibrante y para nada misericorde con el que se conjuga. Un juego de intensidades muy bien resuelto desde el papel, que alcanza su cenit en uno de los solos más vitriólicos y enfermizos de todo el disco.

Writhing, Upturning, Succumbing” arranca tras el prólogo más llamativo, por diferente, de todo “Cloven Tongues Of Fire”. Y aunque quizá no sorprenda por la forma en que luego deriva en la cara más despiadada, por veloz, de la banda, sí creo que lo hace por la firmeza con la que parecen encarar ese black death metal implacable y furibundo. Aquí llama la atención además la alternancia que se produce en cuanto a voces. Dos registros, uno más profundo, otro más rasgado, confrontándose sin ningún tipo de concesión. Eficaz y muy servicial gama riffera, en especial esa con la que la composición transita hacia su tronco central, y que concita la cara más retorcida, enrevesada y casi me atrevería a decir que atrevida del quinteto. La producción, deliberadamente fría y sucia, cumple con creces su papel. Si bien pienso que el solo que anticipa al epílogo merecía un desarrollo algo mayor, bien está ese metal pesado y cabrón con el que cierran esta penúltima y nada benévola entrega.

No estamos precisamente ante un disco amable, pero la final “Utterance Of The Formless” aún se atreve a llevar un paso más allá el crudo imaginario del quinteto. Y lo hace desde un largo tercio inicial, agrio y pesado, al que rematan voces agónicas, nada sutiles, en compañía de riffs pétreos, baterías pesadas, retorcidas y una producción al servicio de ese viraje hacia territorios más doom. Lo que me agrada es la naturalidad con la que implementan los cambios de ritmo. El marcado groove de baterías primero, lo frontal que resulta el riff después. Ahí vuelven a emerger esos The Ominous Circle más disonantes. Es en gran tramo central donde descubren su cara más violenta y despiadada. Un black metal veloz, cortado de raíz con inusitada violencia. Es en ese puente que surge un metal alucinado y oscuro primero, un largo y casi demente solo de guitarra después, para de nuevo recuperar esa velocidad y finiquitar el álbum, de nuevo, entre lo pesado y lo alucinatorio. Perfecto broche.

Si queda alguna esperanza a esta decrépita humanidad nuestra, desde luego ésta no se encuentra en el segundo largo de The Ominous Circle. Densos, furibundos y sí, ominosos, concitan las fuerzas del más feroz black / death para grosar cuarenta y pocos minutos de puro metal insondable, desesperado y agónico. Una luz negra que invade y contamina todo aquello que baña, dejando tras de sí un rastro de inequívoca destrucción.

Texto: David Naves

Crónica: 1945 + Jolly Joker (Lion Rock Fest 7/11/2025)

La capital leonesa se consolida como referente, al menos nacional, del hard rock y AOR con la tercera edición del Lion Rock Fest. Si bien el día grande del festival sería el sábado ocho de noviembre, presentaba actividades de lo más atractivo desde el día previo hasta el domingo, ofreciendo una nutrida carta que a buen seguro no dejó a nadie insatisfecho, ni mucho menos indiferente.

Sirvan de prueba los comentarios que me transmitieron algunos turistas sobre la anormalidad de ver tantos heavies por la antigua capital del reino, sorprendidos y desconcertados ante tanta chupa y camiseta negra que llenaban cada plaza y calle de la ciudad. Pese a lo extenso del programa, y tras la crónica de la jornada principal, toca, en esta ocasión, hacer un repaso de lo que dieron de sí las actividades de “calentamiento” y bienvenida ofrecidas en el Espacio Vías, lugar adecuado como pocos para la música en directo, el viernes siete de noviembre.

Ya desde tiempo antes de la hora prevista para la apertura de puertas se veía bastante ambiente por las inmediaciones del recinto y a partir de las 19:30 horas ya se podía acceder, habilitada una zona para canjear la entrada por la pulsera del festival y para adquirir la moneda oficial, los “Lions”, lo que provocó una larga cola en la fría tarde leonesa. El cartel preparado se alejaba sensiblemente de la esencia más pura del evento con los grupos 1945 y Jolly Joker, que ofrecieron actuaciones de gran nivel.

Comenzaría, con puntualidad británica, a las 21 horas, a sonar la intro que abría la actuación de los salmantinos 1945. Con una propuesta que rezuma heavy metal clásico, con un ligero barniz que les da un toque de actualidad, ofreciendo, según palabras del grupo, una mezcla de heavy metal/power/thrash ecléctico, vigoroso, lleno de fuerza y velocidad. Sin duda fue la banda más alejada de los derroteros del hard rock más melódico seña de identidad del festival.

El grupo lo forman la carismática Sheyla Sergio a la voz, Javier Rubio a las cuatro cuerdas, Gorka RC y Diego González en las guitarras y José Ángel Koko tras los parches, quienes se encuentran presentando su primer larga duración del 2022 de sugerente título “Heavy Metal Is Not For Sale”, del que darían un buen repaso.

The Last Battle”, de riff pegajoso que engancha desde el principio y donde ya dan indicios de los derroteros que tomará su actuación, con una Sheyla de voz desgarrada buscando la complicidad del público desde esos primeros compases. Prosiguen con “Horses Of Apocalypse”, publicado en su primer EP “Act I” de 2018, que han recuperado para este primer larga duración. Al igual que el anterior, su adictivo riff y pegadizo estribillo provocaron los primeros cánticos por parte del respetable. Brillante labor de los guitarras en el interludio.

Bajan las revoluciones, que no la intensidad sobre el escenario, con el medio tiempo inicial de “No Love”, que culmina con un desgarrador grito de Sheyla para volver a las cabalgadas guitarreras de sus predecesores con un endiablado ritmo de batería. Para “Perfect Final” ya se habían ganado el favor del público, que no dejaba de mover sus cabezas. Ayudaba, sin duda, la brillante labor de su forntwoman, quien con sus provocativos comentarios, sus carreras de un lado al otro del escenario y sus poses junto a los compañeros de batalla, hacía imposible no comulgar con su propuesta.

Llegaría a continuación el turno del tema que da título a su disco de debut “Heavy Metal Is Not For Sale”, invitándonos (y consiguiendo) a que todos participásemos, separando a la audiencia en dos sectores para recitar por separado las estrofas de su estribillo. Siguen con “Our Home” y “Lost Dream”. A estas alturas el combo ya atesoraba unos cuantos prisioneros a su propuesta, pero fue con la versión de “Aces Of Spades” cuando la locura se desató por completo. Para disfrutar de esa euforia compartida aún les quedaba una última bala en el cargador en forma de la speedica “From Hell”, que pondría punto final a su brillante actuación.

Una hora de actuación que a un neófito de la banda como era yo se le hizo escasa, y seguro que dejaron al respetable con ganas de más. Espero que nuestros caminos se vuelvan a cruzar en el futuro y ser testigo de la evolución de esta prometedora formación.

Respetando la puntualidad de sus predecesores a las 22:15 horas salieron como una locomotora y dispuestos a disfrutar y hacernos disfrutar los valencianos Jolly Joker. Su propuesta, tanto estética como musical, nos transporta a los años dorados del sleazy y el glam en Los Ángeles. Con una trayectoria de lo más interesante y cinco discos a sus espaldas llegaban a León dando un golpe encima de la mesa con esa actitud arrebatadora que arrastran por toda España, quizás no con todo el reconocimiento que merecen. Se encuentran inmersos en la presentación de su más reciente larga duración, el homónimo “Jolly Joker”, de este mismo año.

La formación que salió al Espacio Vías estaba compuesta por Lazy Lane en la voz, Yannick a la guitarra, acompañados por Joan Chilet, sustituyendo a Dani, en la batería y Andi al bajo. Ya desde los primeros compases quisieron poner toda la carne en el asador arrancando con “Sky Is So High” de su anterior trabajo, el maravilloso “Loud & Proud”, con el que los descubrí y me cautivaron.

Continúan con “Shotgun”, corte del disco que presentan, adictivo a más no poder y un estribillo que invita a corear. Viajan al pasado con “Perfect Life” de su disco de 2015, “Here Come The Jokers”. Un triplete ganador para empezar el concierto de la mejor de las maneras, con Andi y Yannick sin dejar de correr y cruzarse por detrás de Lazy, que dominaba los espacios a la perfección ofreciendo una escenografía que invitaba a no dejar de moverse. Pero tan solo estábamos calentando porque llegaría otra de las nuevas composiciones que tiene todas las papeletas para permanecer mucho tiempo en su repertorio, la rockera “World Collapse”, precedida por Lane cogiendo su Les Paul por primera vez en la noche y provocando a la audiencia al grito de “¿Queréis rock ’n’ roll, sí o no?”. La respuesta fue afirmativa y atronadora.

Siguen recuperando clásicos con “D.A.M.A.G.E”, de su primer disco, potente y directo tema que recuerda a los grandes del género, desde Guns N’ Roses” a L.A. Guns. Impresionante solo de Yanick aquí. Continúan con la agresiva “Fuck It All” del “Sex, Booze & Tattoos”. La actitud no disminuye ni un ápice, con Lazy arrodillado en parte del tema o regalándonos provocativas poses mientras Andi y Yannick no dejan de correr e intercambiar posiciones ofreciendo unas guitarras afiladas y unas líneas de bajo que te sacuden desde dentro.

Tocaba bajar un poco las revoluciones y volver a la senda más rockera e incluso bluesy con “My Little Cadillac” y “Motor”, en la que Andy destaca especialmente, con Lazy por el suelo gateando de forma provocativa hasta el borde del escenario para revolcarse desatado ante nuestros ojos. Sin dejar “Loud & Proud” continúan con “Blood Velvet”, con Lazy cogiendo de nuevo la guitarra dándole espacio a Yanick para otro brillante solo, siendo en esta ocasión el propio Yanick quien acabó por los suelos. Retoman su último trabajo con la más “romántica” y calmada “I Just Wanna (Kiss You)”, con Lane manteniendo su guitarra para ofrecer una dupla ganadora. Vuelven a sus raíces más sleazy con la adictiva “I Don’t Care”, en la que los coros de Andy y Yanick, siempre precisos, resultan especialmente brillantes. El público tampoco se quedaba atrás en los coros, acompañando a la banda que, a buen seguro, notaba el calor de los presentes.

Encaramos la recta final del concierto con “Hey You” y un Lane desgañitándose acompañado por una desatada audiencia empapada en sudor. De esa guisa recibimos el temazo “Rockin’ In Stereo”, con Yannick subido sobre su amplificador mientras el vocalista se bajaba al foso para repartir unos tragos de su Jack Daniels entre las primeras filas. Un fin de fiesta a la altura de la tremenda actuación que ofrecieron los valencianos, que no dejan de sorprenderme y a buen seguro de cosechar adeptos tras cada una de sus potentísimas presentaciones en directo.

Por mi parte con ganas de repetir la experiencia más pronto que tarde. Hasta entonces, salud y rocanroll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Novedad: La Batalla Interior de Drunken Buddha

Drunken Buddha presenta «The Battle Whitin» como primer sencillo promocional de «III» su próxima obra de estudio que contará con la distribución de Tunguska Media Factory.

La formación afincada en Gijón ha regresado a Magoo Studio para crear su tercer álbum de estudio con Juan Martínez en labores de producción, mezcla y masterización. Al igual que en obras anteriores el artwork ha corrido a cargo de Yori Moriarty. Retomaran su actividad en directo el sábado 6 de diciembre como parte del festival solidario Raposu Rock que tendrá lugar en la Sala Acapulco de Gijón.

Crónica: Crudo Presenta «mEtAnOIA» (Oviedo 29/11/2025)

«mEtAnOIA», la nueva obra de estudio de Crudo veía la luz allá por el mes de junio en plataformas digitales. No sería hasta el pasado sábado 29 de noviembre que llegaría su presentación en vivo en nuestro querido Gong Galaxy Club y el estreno del álbum en formato físico. Una fecha en casa que H.M.B. no se iba a perder contando además que el cuarteto llegaba a Oviedo con Abraham Díaz como nuevo guitarra.

Para la ocasión prepararon un repertorio especial, 24 temas repartidos en la interpretación integra de «mEtAnOIA» intercalando temas destacados de sus 16 años de trayectoria. Dos horas de show que no defraudaron a los incondicionales congregados para la ocasión. Rostros tan reconocibles de nuestra escena como son Víctor García, Alberto Ardines, Fernando Mon, Jorge Moldavo o Isaac Prieto no quisieron perderse las evoluciones de un cuarteto que se mostró enérgico y fiable toda la velada.

El sonido de las grandes citas no dejó de acompañar las evoluciones del combo sobre el escenario. Sin apenas pausas, una escueta bienvenida tras los primeros 4 temas, marcaron el primer tercio de concierto. No había tiempo que perder ni tregua que dar al personal. «Movidas«, uno de los primeros adelantos de la nueva obra daba el pistoletazo de salida a la noche para repasar a continuación sus inicios con temas tan reconocibles como «Leyendas Urbanas«, «Héroes» o «Bocazas«. Se hizo de rogar el siguiente tema de «mEtAnOIA» pero la espera mereció la pena, vaya que si. El alegato contra la inmediatez de los tiempos actuales en la música y las redes sociales de «Zapatillas de Cuadros» pone la alfombra roja a la colaboración de los Mala Reputación Daviz Rodríguez y Juan Santamaría en «Escenario de Guerra» y la Gong se aproxima a la ebullición con el momento.

No podía faltar una noche como esta la ganadora del Premio AMAS a mejor canción rock en el 2022, “Otro Ladrillo En La Pared”. Y es que hay temas que son santo y seña del cuarteto. La dupla Vivar/Melero se va repartiendo la faceta vocal mientras van cayendo composiciones tan reconocibles como «Mirando Hacia Arriba» o «Miedo A Caer«. La formación parece cómoda en el escenario en todo momento, Abraham Díaz se muestra totalmente integrado en la dinámica de la banda y Adrián «Petu» Simón sigue azotando la batería como si la vida le fuera en el empeño. Nada nuevo bajo el sol, Crudo siempre fiables en cualquier circunstancia.

Si hubo un momento de respiro llego bien avanzada la noche y es que Crudo no dio pie a tomar aliento hasta «Tiempo Perdido«, reminiscencia del paso de Luis Melero por Los Débiles hace la friolera de 25 años. No esconden sus influencias, las amplifican de manera que «Tras Tus Pasos«, su homenaje al tristemente desaparecido Boni y de cuyo estreno en vivo fuimos testigos en el Pravia Rock Fest celebrado allá por octubre de 2023, tiene pinta que será una de las canciones fijas en su repertorio en directo.

El ya habitual cierre con “El Avestruz” selló una presentación donde no escatimaron esfuerzos, Melero incluso se pegó una excursión entre el público. La propuesta es innegociable para ellos, se dejaron todo sobre las tablas (también debajo) como es habitual y el público lo agradeció efusivamente. Quizás se echó de menos algún tema, a estas alturas es imposible acertar pero lo importante es que no sobró ninguno. Presentación cumplida, colaboración de amigos y una sala que si bien merecía mejor aspecto aportó el calor y el empuje necesario para que la velada dejara sonrisas en los rostros y la satisfacción del deber cumplido en el zurrón.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Terminal Violence + In-Sanity en Avilés

El próximo 20 de diciembre el avilesino Paseo Malecón acogerá la parada en Asturias de Terminal Violence, una de las grandes referencias en la nueva oleada de bandas estatales de thrash metal. Inmersos en la gira “Moshocalypse Tour”, presentarán su último álbum hasta la fecha «Moshocalypse» editado en noviembre del pasado 2024. La parada contará con la formación local In-Sanity como invitados, que regresan a la sala apenas 15 días después de compartir escenario con  Javi «Paxta» Navarro.

Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace a Entradium:
https://entradium.com/es/events/terminal-violence-brutalfly-en-sala-paseo-malecon-aviles

Apertura de Puertas: 21 horas
Concierto: 21:30 horas

Crónica: Avalanch «Gira 30º Aniversario» (Oviedo 29/11/2025)

Dos citas se iban a disputar el favor del público ovetense en la noche del sábado: por un lado, Crudo presentando su flamante nuevo álbum “mEtAnOIA” y por otro, la enésima vuelta a su tierra de los heavy metaleros Avalanch, en plenos fastos de su XXX aniversario. La Sala Tribeca sería el epicentro de una nueva descarga de los asturianos, quienes iban a sufrir la baja del hijo pródigo Ramón Lage en los días previos, quedando reducidos así a la formación ya de sobra conocida: Alberto Rionda en guitarras, Bjørn Mendizábal en baterías, José Pardial en voces, Manuel Ramil a las teclas y Nando Campos al bajo.

Lo cierto es que hacía un día de perros. De aquellos tan invernales que solo invitan a tomarse un té caliente como la piel del sol, arrebujarse bajo la mantita y poner alguna de tus películas favoritas. Pero Avalanch venían a la ciudad y era una cita que no nos podíamos perder. Tercer encuentro del abajo firmante con la actual iteración de una banda a la que mis ojos han visto en salas, festivales o campos de fútbol, en eléctrico y en acústico, en Vigo, Madrid… tantas veces que, atribulada cabeza mediante, hace tiempo que perdí la cuenta.

Nada más ocupar posiciones en primeras filas, nos llama la atención la silla que ocupa el lugar de Alberto Rionda sobre el escenario. Se inicia la cuenta atrás, los miembros de la banda toman las tablas y, en efecto, vemos al alma mater del quinteto iniciar el show sentado. Hecho que, más adelante, tendría su debida explicación. La cuenta llega a cero y el electrónico de fondo dispara el videoclip de “Horizonte Eterno”. Y Avalanch dan cumplido inicio con un José Pardial fino en voces primero, y unos Campos y Ramil prestando una buena ayuda en coros después. Y sin ser ni mucho menos uno de sus cortes más potentes, que de todo habría a lo largo de la noche, me llamó la atención la pegada de Mendizábal en “El Dilema De Los Dioses”.

A término, Rionda himself explicaría los motivos por los cuales estaba dando el concierto sentado. Y que no eran otros que, al parecer, una serie de vértigos y mareos que venía sufriendo desde la víspera. Al igual que con Lage, vayan nuestros deseos de pronta recuperación para ambos. “Lilith”, de aquél “Malefic Time: Apocalypse” de 2011, vira en su nueva versión al idioma de Cervantes. Y demuestra que, al menos en primeras filas, la gente había hecho sus deberes. Alberto Rionda, rictus de máxima concentración, da lo mejor de sí, dadas las circunstancias, para introducir la ya legendaria “Delirios De Grandeza”. Quizá el corte que viene a contener uno de los solos con más feeling de su ya dilatada trayectoria. La disfruté como niño con juguetes nuevos una noche más, no voy a mentir.

También de aquél álbum de 2001 (¡cómo pasa el tiempo!), “El Ángel Caído”, es una “Xana” que Pardial introduce jugando con la gente. Ésta, huelga decirlo, respondió en consecuencia a uno de los grandes clásicos de la banda. Diría, porque así fue como lo sentí, que este fue uno de los momentos de mayor conexión entre audiencia y músicos de toda la jornada. Irónico Pardial, comentaría entonces que se le había olvidado la letra porque tenía a su muy querida madre haciéndole “ojitos” desde la platea. Y es que como diría alguien que yo me sé: “a quién no le ha pasao”. Anécdotas al margen, el coruñés Manuel Ramil se revela fundamental en “La Flor En El Hielo”. Rionda se destapó con otro gran solo aquí que, dadas las circunstancias, pienso tuvo doble mérito.

Aquí José Pardial quiso tener un detalle para con el otro convaleciente, Ramón Lage, a quien quiso dedicar “Lucero”. “Por él va todo esto”. Uno, que ya peina más canas de las que acierta a contar, aún recuerda los agrios, encarnizados debates que surgieron con aquél dramático cambio de formación y el subsiguiente estreno de un corte que, más de veinte años después, rinde Tribeca a sus pies. Lo que son las cosas. La actual voz de Avalanch, quien aún genera debate entre los fans, se la lleva a su terreno y desde luego hace bien. También de aquél “Los Poetas Han Muerto” es “Niño”, auténtica favorita de quien escribe y por la que siento algo más que abierta y pura devoción. Público realmente entregado aquí. Solo faltaba.

Los chicos no le iban a dar la satisfacción al fan que requería de forma más que insistente “Cambaral”, pero sí en cambio, y de boca del propio Pardial: “uno, dos, tres y mil motivos para estar allí” con todos nosotros. Con el videoclip proyectado en el electrónico de fondo, Avalanch están dando una buena versión de sí mismos aquí. Muchos han ido y venido al seno de la formación asturiana. Pero no creo que nadie pueda dudar de la calidad técnica que atesora su actual alineación. Una formación que, “aún respira”, y su público con ella. Otra de las que siempre recibo de muy buena gana.

Llegaría entonces un pequeño respiro para los chicos con el solo de Bjørn Mendizábal. Conciso, vibrante y de esos que acaban por conectar con el público. Me agradó. Maese Rionda volvió a tomar el micrófono. Y lo hizo para mandar un recuerdo a Lage primero, y para instar a que cantáramos la siguiente con él. “Santa Bárbara”, que con una mina que sigue sesgando vidas de honrados mineros, resultó más perentoria que nunca. Nuestras gargantas acompañaron pues a la guitarra del líder de Avalanch, por si cabía alguna duda. Este pequeño impás en el set se cerraría con “Vientos Del Sur”, que arranca con Ramil y Pardial solos sobre el escenario y que culmina con un tremendo agudo del pixueto. Buen acompañamiento de la gente aquí y gran ovación final.

Encarábamos ya la recta final. Y lo haríamos con uno de mis riffs predilectos del vasto catálogo avalanchero, ese sobre el que se construye “Otra Vida”, donde creo estar viendo al mejor Pardial de toda la noche. Videoclip de fondo mediante, echaríamos de menos al bueno de Ramón Lage, citándole para la futura venida de Adventus a su tierra. De vuelta al “Malefic Time: Apocalypse”, la traslación al viejo castellano de “Baal” me sorprende a estas alturas de set. Pero, en cualquier caso, me gusta la forma en que Pardial alterna sus tonos más leves con los más agrios aquí. También el soporte que ofrece Ramil tras las teclas. El mejor Rionda resurgiría entonces para otra de las ya infalibles, “Pies De Barro”, que junto con “Alas De Cristal” parece una buena traca final. Al menos, si uno atiende a la reacción que provocan dentro de Tribeca. Quedaba una, que sucede tras la marcha de la banda a camerinos, y que como viene sucediendo en esta última etapa de la banda, resulta ser “Torquemada”, con Bjørn Mendizábal desatado tras los parches pero donde, a buen seguro, más echo en falta una segunda guitarra que dé un mayor poso a este mítico y descosido power metal.

Ovación final e incluso vítores al cerebro de estos Avalanch. Una sala que registró una muy buena entrada (a pesar de la ausencia de Lage y el auténtico día de perros que vivimos el sábado) y unas sensaciones, por lo que pude constatar, que fueron más que buenas. Es un repaso amplio a toda su discografía. Obvio, que con una trayectoria tan larga a sus espaldas, siempre habrá quien eche en falta tal o cual canción. Es inevitable. Ellos, principalmente su guitarra y líder Alberto Rionda, pelearon contra las circunstancias y se superpusieron a ellas. Mientras escribo este texto, lo siento así. Y de hecho algunas de las reacciones en caliente que recogí al término del show así lo atestiguaban.

Por mi parte nada más. Mandar un abrazo grande a la agradable compañía de antes, durante y después del concierto, así como también un agradecimiento a Duque Producciones y FNR Promotora por las muchas facilidades dispuestas en favor de esta crónica. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio

State Of Crime & Science Banda Sonora De «Rock Invasion»

Rock Invasion, videojuego de realidad virtual que han creado por las startups andaluzas Rock&Change y Master Crowd Games con la misión de salvar el planeta de una invasión alienígena armado únicamente con una guitarra como arma, contará en su banda sonora con la canción «Through The Mirror» de la formación asturiana State Of Crime & Science.

El videojuego estará disponible en las plataformas Meta Quest 2, 3/S y Pro a partir del próximo 3 de diciembre.