Apenas se apagan los ecos de su paso por el Luarca Metal Days para Bestia Negra y ya hay fecha para su próxima parada en directo. La productiva gira promocional de «Animal Domination» le llevará el domingo 17 de agosto a Gijón.
La cita de carácter gratuito tendrá lugar en el Paseo de Begoña a partir de las 20 horas.
I. Antes Del Estallido — Los Bastard Sons Abren La Velada:
El pasado lunes 30 de junio, el Bilbao Arena – Miribilla, transpiraba expectación, mezclada con esa clásica incertidumbre de cómo responderá la audiencia a las leyendas del heavy en un día laborable. A pesar de eso, el pabellón presentaba una entrada más que decente, especialmente en pista y gradas bajas. La ingrata tarea de apertura corrió a cargo de Phil Campbell And The Bastard Sons, banda familiar con raíces en la historia más vibrante del rock. PhilCampbell, histórico guitarrista de Motörhead, acompañado por dos de sus hijos y el carismático vocalistaJoel Peters.
Arrancaron con fuerza, combinando temas propios como “We’re The Bastards” o “High Rule” con herencia pura de Motörhead: “Going To Brazil”, “Born To Raise Hell” y dejar un contundente cierre con un “Ace Of Spades” que despertó el ambiente justo a tiempo, logrando una conexión potente a pesar de ser apenas el prólogo de la noche. Fue un show correcto y honesto, en el que demostraron que la chispa heredada sigue viva. El público respondió con entusiasmo, creciendo en ánimo y expectación conforme avanzaba su actuación.
II. El Estallido — Entrada Triunfal De Judas Priest:
Puntuales como un reloj suizo, poco antes de las 20:45 horas emergió el himno de Black Sabbath, “War Pigs” y un parpadeo lumínico desató al instante una atmósfera eléctrica. Con un escenario imponente y bajo luces potentes algo que, según comentarios de los asistentes, no se percibió en el concierto diurno ofrecido hace escasas fechas en el festival belga Graspop. Los Judassupieron sacar el máximo partido a la ocasión .
1. Descarga Sin Compasión:
“All Guns Blazing” abrió fuego, un golpe directo a la mandíbula de cualquier fan. A continuación, el riff imbatible de “Hell Patrol”, reafirmó su esencia ochentera y con “You’ve Got Another Thing Comin’” y “Freewheel Burning”, el recinto finalmente estalló en júbilo.
2. Himnos Coreables:
“Breaking The Law” fue coreada sin respiro, con Halforda la altura del desafío vocal. La garganta del «Metal God«, con 73 años, mostró algún matiz forzado, pero se mantuvo firme y emotiva, reforzada por una banda que suena compacta y llena de energía.
III. Un Viaje Por Dos Décadas De Gloria:
3. Heavy Metal Por Partida Doble:
El show evolucionó hacia cortes de una fuerza épica. “A Touch Of Evil”, esa joya escondida del «Painkiller«, estremeció el pabellón. “Night Crawler” a continuación, sació a los más intensos.
4. Lo Nuevo Encaja Con Lo Clásico:
Tras algunos himnos, llegó el guiño moderno con “Solar Angels”, “Gates Of Hell” y “Giants In The Sky”, cortes del reciente «Invincible Shield« que la banda interpretó con frescura e intensidad, integrándolos con toda naturalidad en el repertorio.
5. Vuelven Los Trallazos:
Con “One Shot At Glory”, “The Serpent And The King” y “Between The Hammer And The Anvil”, el show retomó el camino del metal clásico y potente. Y no faltó la impactante “Painkiller”, un corte imprescindible que no defraudó en directo, dejando la audiencia al borde del delirio.
IV. El Gran Cierre y Bises:
6. El Broche Perfecto:
La intensidad no remitió, mientras Halford agradecía desde el escenario, había sutiles signos de cansancio (vocales y físicos) que la banda supo gestionar con elegancia gracias a la aportación de la sangre nueva que personifican Andy Sneap y Richie Faulkner.
7. Vuelta Triunfal:
Los bises arrancaron con pista pregrabada, “The Hellion”, seguida de tres himnos de puro metal: “Electric Eye”, “Hell Bent For Leather” con Halford luciendo su característica gorra y látigo sobre la no menos representativa motocicleta y el ya indispensable “Living After Midnight”, coreado intensamente hasta el final. Tras más de hora y media, la comunión se cerró con aplausos y ovaciones, envolviendo al público en una combinación de nostalgia y renovación.
V. Impresiones Desde Las Gradas:
Muchos hablaban de uno de los mejores shows del año. Un asistente lo describía como “gigantes en el cielo bilbaíno” por energía, puesta en escena, repertorio equilibrado y un Halford con altibajos pero emotivo. También se destacaba la potencia de los aires renovados, mejor sonido y proyección visual respecto a conciertos anteriores. Se describió como una gran noche que la que se va a hablar durante mucho tiempo. Una experiencia intensa y memorable. Aunque es cierto que hubo alguna voz disparada, Halford tiene la voz en el mejor estado de revista de los últimos años. Si vienen, mañana mismo vuelvo.
VI. Conclusión: Una Misa Heavy De Renovación y Nostalgia:
En Bilbao, Judas Priest no solo cumplió, sino que renovó su leyenda. A pesar de las décadas, se ofreció un espectáculo lleno de pasión, sin recurrir a atajos imposibles. Halford mostró humanidad, y la banda brilló con riffs honrados y emotivos. Phil Campbell And The Bastard Sons abrieron la noche con ganas, entregando momentos memorables junto a su legado Lemmy. Luego Judas Priest combinó clásicos y novedades del «Invincible Shield», logrando un equilibrio que reforzó su vigencia sin traicionar su identidad.
Hubo poco espacio para la sorpresa en el setlist, muchos hubieran deseado algún tema menos conocido, pero la apuesta por un trayecto seguro, acabó coronando una noche sólida, emotiva y enérgica. En resumen, una homilía de heavy metal, una renovación de votos para los fieles, y un legado que sigue iluminando.
La inminente nueva entrega del Tsunami Xixón Festival presenta sus horarios oficiales. La cita tendrá lugar en su habitual ubicación, el Parque Hermanos Castro de Gijón los días 18 y 19 de julio con la novedad de una nueva actividad, el Rock Away San Lorenzo Beach, protagonizado por el concierto de Ramoñas, banda tributo a Ramones, el jueves 17 de julio en la playa de San Lorenzo a partir de las 20 horas en los Jardines del Náutico.
Las bandas punk rock asturianas Flashback yLos Bárcenas actuarán el sábado 19 de julio en el skatepark de Cimadevilla, donde también tendrá lugar un «secret show» y una exhibición de skate.
Es el segundo largo para los chicos de Krypticy tras debutar en 2014 con el Ep “Necronomicon” al que siguió un primer álbum de nombre “Hideous Being” en 2020. Thomas Schenk (bajo y coros), Pancho (batería), Sergio Álvarez (guitarra) y Álex Warrior (guitarra y voz) componen una formación que entrega ahora un “The Non-Return” grabado y masterizado por José María Tornay (Metalize, Rebel Souls) en los Wave Nation Studios. Adornado por el arte de Cardaver Art (Ancestral, Intolerance, Slaughtercult, Dismortus…) vio la luz el 22 de julio del pasado 2024 vía Violence In The Veins.
Ni introducciones ni pompas de ningún tipo. “Infected Pharaoh” demuestra pronto las buenas hechuras que posee el disco en cuanto a producción, destilando un sonido claro y equilibrado, con fuerte presencia de un bajo que crepita solidario a las punzantes guitarras de Álex y Sergio. Me gusta el riff que acompaña a las estrofas. También la tensa y cuidada línea de batería de Pancho, velocísima tras los primeros versos, y que marca el ritmo de unas partes rápidas que me recuerdan, a ratos, a mis paisanos de Legacy Of Brutality. Death metal descosido pero no exento de técnica, que conjuga velocidad y pesadez y al que remata un llamativo solo de guitarra en su tramo central para un más que interesante arranque.
“Hypatia’s Heresy” no se desliga en gran medida de las mismas directrices pero vendrá a apoyar su arranque en uno de los riffs más redondos, también más memorables, de todo el largo. Contribuye crear un corte que, aún dentro de lo aguerrido de la propuesta, muestra un gancho innegable. En esa encarnación a medio gas pueden surgir ciertos patrones que me recuerdan a los polacos Vader. Por ahí me gusta el doble juego vocal que proponen aquí los malagueños. Y aunque el solo que irrumpe en su parte central no llame excesivamente mi atención, sí que lo hará esa vertiente más rota y pesada que irrumpe tras él.
Ha querido la casualidad que hace apenas unas semanas saldaba por fin mi cuenta pendiente con uno de los slashers más celebrados, no otro que “Texas Chainsaw Massacre”, que sirve de telón de fondo para que Krypticy entreguen su cara más frenética, adoptando aquí y allá un vértigo casi más propio del death grind al que adornan ciertos audios extraídos directamente del film de Tobe Hooper. Hay otro buen solo camino de un epílogo donde el cuarteto conjuga su metal más veloz con ritmos más marciales. Un corte que acierta a la hora de conjugar sus distintas influencias sin perder el nexo común que la une al resto de “The Non-Return”.
“The Void” puede llevar al engaño con una gama riffera a la que encuentro algo por debajo del resto del álbum. Por contra, ofrece una serie de cambios de ritmo, también de detalles técnicos, que demuestran el buen nivel que poseen los chicos en cuanto a ejecución. Pancho está tremendamente ágil (y hábil) a la hora de amalgamar las muchas capas de las que consta esta cuarta entrega. El contrapunto que precede al solo, que bordea (sin rozar) el slam deja paso a otro buen detalle solista. Al final otro corte con personalidad dentro del disco.
Como personalidad tiene ese arranque al bajo de “The Water Street Butcher”. Schenk se escabulle después bajo la mezcla y junto con Pancho vuelve a trazar otra más que interesante base rítmica. Hay riffs que, en las partes más veloces, me recuerdan a Suffocation, y que la banda conjuga con alguno de los momentos más atmosféricos de todo el disco. Pienso que las partes más pesadas, que irrumpen a cuentagotas en la composición, y que bien me podrían recordar a unos Cannibal Corpse, merecían algo más de espacio. Sorprende finalmente el pequeño solo de bajo que Schenk dibuja durante el epílogo. Un corte que, sin desagradarme, si que tengo la sensación de que merecía una duración algo mayor.
Todo mientras que “UGH!” pasa por ser la entrega más escueta del disco. Tres minutos y medio con la banda mostrando virulencia y agilidad a partes iguales. Vuela Pancho en baterías sobre una gama riffera que me ahora me agrada en gran medida. Y aunque sea un corte descosido, feroz incluso, tampoco se puede decir que la banda lo construya de un modo lineal. Ni mucho menos. De hecho su prólogo podría ser fácilmente uno de los más llamativos de todo el largo. Álex Warrior declama con suma fuerza estas estofas. Sin embargo no resulta en exceso complicado seguir los distintos versos que componen la letra. Tan fugaz como entretenida.
En “Krypticy” la banda resulta todo lo leal al género que corresponde a un tema homónimo. Pero hay algo en la forma de afrontar las distintas estrofas por parte de Álex que acerca esta penúltima entrega a las fronteras del brutal death. Curioso por otra parte, pues no deja esto de ser una propuesta más afín al death más clásico. Salta a la vista en esas partes más atemperadas y oscuras, que tanto me recuerdan a unos Morbid Angel del “Covenant”. Estupendo el solo que colocan a continuación, con la producción de Tornay entendiendo al dedillo el tono buscado por la banda. Estupenda.
El cierre “Virgins Recently Fucked Sacrifice” es puro Krypticy. Parte además de uno de los prólogos más descosidos y violentos de todo el largo para desde ahí transigir hacia un death metal feroz y efervescente, con Pancho dejándose la piel en una línea de batería que apenas dará descanso. Me gustan esas melodías que acompañan a la voz de Álex. También cómo el bajo de Schenk acentúa esos contornos más melódicos. Tan delicada como calmar un fuego con gasolina. Honesto y brutal cierre.
Pocas sorpresas en el segundo largo de los malagueños. También y como dije por ahí atrás, muy pocas dobleces. Los chicos tienen claros sus propósitos y este “The Non-Return” bien debería hacerles subir algún que otro escalón dentro de nuestra cada vez más fértil escena extrema. Un álbum bien producido y que cuando brilla, pienso en cortes como el que da nombre a la banda u otros como “The Void” o la final “Virgins Recently Fucked Sacrifice”, lo hace a muy alto nivel. Mi más sincera enhorabuena.
Nacidos en Lugones (Asturias) allá por 1989, Blackout se han caracterizado por los cambios en la formación y una intermitente trayectoria que ha dejado como fruto un par de maquetas (1996 y 1999) y un disco «Buma Yeah!!» en el 2009. Animales de directo, han compartido escenario con Obús, Lujuria, Avalanch, Dixebra o Los Suaves.
Tras más de una década de silencio la formación celebrará su 35º aniversario en casa con un concierto en el Lennon’s Bar el próximo viernes 11 de julio. Con acceso libre hasta cubrir aforo, la celebración arrancará a las 20 horas.
El videoclip «D.D.D.» obra de Wicked Army marca el estreno de nuevo material para los thrashers ovetenses Soldier antes de su vuelta a los escenarios.
Con audio grabado en los Breakdown Studios de Nefta Vázquez, es el primer material inédito de la formación desde su último álbum de estudio «The Sleeping Of Reason» editado en el 2018. El próximo viernes 11 de julio retomarán la actividad en directo con su paso por el Luarca Metal Days y poner rumbo a Fuengirola como parte de la primera entrega del festival Sun & Thunder que se celebrará del 17 al 19 de julio.
Lo que comenzó como una reunión local llega a su 20ª edición convertida en un festival internacional de rock de gran envergadura para seguir manteniendo vivo el espíritu de Bon Scott. Organizado por voluntarios y la organización benéfica DD8 Music, el Bonfest recauda fondos para seguir trabajando con la próxima generación de jóvenes músicos locales y crear oportunidades para la creatividad y el aprendizaje.
Y nos echamos a la carretera una jornada más. Mägo De Oz hacían acto de presencia en los Exconxuraos de Llanera, a la vuelta de la esquina como quien dice, y qué mejor antídoto contra la rutina. Lo cierto es que el público asturiano tenía aún reciente a la banda de Txus Di Fellatio (crónica), lo que ni mucho menos fue obstáculo para que reunieran a un gran número de fieles frente al escenario.
Lo primero que llama la atención (o no, según se mire) es precisamente lo ecléctico del público que, a eso de las doce y media, aguarda a la numerosa formación madrileña. El tipo de banda que son pero muy especialmente que fuese una cita que no requería pasar por caja, influye sobremanera. El caso es que sí, la banda fue puntual y es de agradecer. El electrónico de fondo hace las presentaciones. Vídeo introductorio a una “Alicia En El Metalverso” donde ya la banda suena de lo más redonda. En especial un Rafa Blas muy activo en lo gestual, bastante entero en lo vocal. El ex Nocturnia fue recibido con gran calor por los suyos. Xana Lavey (Celtian) haría las veces de Diva Satanica aquí, aportando su registro más grave a un buen arranque de show…
… que de pronto vira hacia uno de sus grandes clásicos, no otro que “Molinos De Viento”, fácilmente la más coreada de esta parte aún incipiente del set. El escenario se teñiría luego de rojo para recibir a la “Luna De Sangre”. Pero si hubo un corte que me agrado aquí fue “Diabulus In Música”, de aquella secuela del “Gaia” que la banda editara dos décadas atrás. El modo en que Rafa Blas la llevó a su propio terreno, el gran solo de un inspirado Salán o las voces, limpias ahora, que aportó Lavey. Mägo De Oz en su mejor versión. Blas nos habló entonces de la importancia de cuidar nuestro planeta. Era el turno de “La Venganza De Gaia”, uno de los cortes más extensos de la noche, y en el que la banda da lo mejor de sí en lo que a interpretación se refiere. El frontman de origen albaceteño pareció en su salsa aquí. Tanto a la hora de afrontar su línea de voz como en sus intentos de implicar a la gente. Y si bien las comparaciones con sus predecesores, en una y otra dirección, siempre serán algo odiosas, de justos es reconocer que parece haber caído de pie en el seno de la banda.
“Te traeré el horizonte”, que llegó precedida de una pequeña (e improvisada) felicitación cumpleañera, trajo al frente a los Mägo más radiofriendly. El público, en especial el más joven, disfrutó de lo lindo aquí. Para mí representó un cierto bajón. Ya sabéis aquello de que nunca llueve a gusto de todos. Ellos abrazan entonces el formato acústico para la más íntima “Por Si Un Día Te Pierdes”, escritura de Txus para su hija pequeña, y que vino a poner la nota más sentimental al set. Brilló Salán a la guitarra aquí. Nadie va a descubrir sus capacidades a estas alturas. Solo faltaba.
Vuelta entonces al formato eléctrico y a “Gaia II: La Voz Dormida” para recuperar “La Posada De Los Muertos” y, a la vez, reconducir al set hacia lo que uno espera de una banda como esta. Otro de sus temas más gancheros y que Llanera bailó y gritó hasta desgañitarse. Todo parecía ya a favor de obra. Pero la banda vuelve a tomarse un pequeño descanso aquí. El ex ZenobiaVíctor De Andrésdejaría entonces un pequeño speech, un tanto tribunero si me preguntan, y que pienso aún hoy se alargó más de la cuenta. Pero me gustó que recuperaran “Hasta Que El Cuerpo Aguante”, probablemente una de las composiciones que mejor resume la particular idiosincrasia de la banda, si bien eché en falta que Lavey interpretara los versos que Pacho Brea dibujara en el original de 2000.
Llegó entonces el turno de que el ex Avalanch Jorge Salán demostrase sus muchas habilidades con la guitarra. Momento de pasmo y gozo para algunos, un cierto bajón para otros. Tras la demostración llegó el turno de las presentaciones, que como quiera que esta banda no es precisamente pequeña, llevaron un buen rato. Además Rafa optó por llevar a cabo un pequeño juego con la gente al final. Así pues, entre unas cosas y otras, el show se ralentizó de lo lindo en este tramo final. Quedaban dos, muy obligadas de hecho en el contexto de esta banda. La primera, “La Costa Del Silencio”, provocó que el público se dejase las gargantas hasta sus últimas consecuencias. Curiosamente, el turno de la llamada foto finish llegó aquí. Mohamed había felicitado antes a su técnico de monitores por su cumpleaños.
Pero quedaba el final, que como no hay dos sin tres, no podía ser otro que “Fiesta Pagana”, la canción que les catapultara al mainstream y a la que la banda estará atada hasta el final de sus días. Explosión de confeti y Víctor De Andrés haciéndose cargo del clásico solo de guitarra, coreado por la gente, para un final conforme manda el libro de estilo del género.
La gente que tenía alrededor se lo pasó en grande. En lo personal he de reconocer que disfruté más la primera mitad del set que la segunda. En líneas generales y aunque es un directo y siempre habrá ciertos desajustes, nos gustó cómo sonaron. Lejos quedan aquellos tiempos en que ver a esta banda en vivo era casi como jugar a la lotería. Si hasta fueron puntuales ¡quién te ha visto y quien te ve! Queridos y odiados a partes iguales, se fueron de los Exconxuraos con la satisfacción del deber cumplido. Volverán y llenarán. Siempre lo hacen.
Por nuestra parte nada más. Mandar un saludo a la buena compañía de la que disfrutamos tanto antes como durante y después del concierto y ya saben: nos vemos en el siguiente.