Crónica: Geoff Tate + Josh Watts + Sunset Blvd. (León 6/3/2025)

No todos los días ocurre que una auténtica leyenda de este mundillo como Geoff Tate se presenta a apenas una hora de casa. La que fuera voz de nada menos que Queensrÿche, banda clave en el desarrollo y posterior implantación del metal progresivo, se presentaba en León con un repertorio integrado por los grandes clásicos de la banda de Seattle. Nuestra presencia allí, aún a pesar de que el siguiente era “día de escuela”, tornaba en poco menos que ineludible. Carretera y manta, que diría aquél y en comandita con Nacho Asturias (Keep The Flame), qué podría salir mal.

Como es costumbre en esta casa, llegamos pronto. Trámites para los que (en ocasiones) uno ha de emplear más tiempo del esperado. Gajes del oficio, diría un clásico, pero que sin mayor demora en este caso nos permitieron finalmente desbloquear un escenario más: el Espacio Vías de la ciudad leonesa. Un recinto que, si se dan una serie de circunstancias favorables y el público responde, lo tiene todo para convertirse en punto de referencia en el noroeste peninsular.

Como día laborable que era, uno puede excusar que el público llegara tan con cuentagotas al recinto. La formación local Sunset Blvd, con quienes teníamos una cuenta pendiente desde el Lion Rock Fest de 2023 (crónica), fueron los encargados de inaugurar la velada. Quinteto con voz femenina al frente que dispuso un heavy hard al gusto de los más clasicómanos. Firmes en la inicial “Revenge”, que enlazan con “Heartbreaker”, el clásico de Pat Benatar, donde José Triskel tiene un percance durante el solo. Resuelto eso sí con prontitud, el típico cable que se suelta sin que uno acierte a encontrar los motivos.

Me gustó la diversidad que le insuflaron al set. Porque mientras el medio tiempo “Sea Of Clouds” transita entornos más oscuros, “Jim Beam” desciende hasta los setenta con buen tino. “Una lenta”, anunció entonces su vocalista Luz García, y la banda procedió efectivamente con la tranquila “Summer Memories”, de la que me agradó su trazo en crescendo y que, pienso, descubrió a los mejores Sunset Blvd. Era una ocasión de oro para ellos, con buenos amigos abajo del escenario, y supieron aprovechar el rato del que dispusieron. Por ahí quedaron buenos duelos solistas, Luz mandando a la gente al suelo y las presentaciones de rigor. Supieron sudar (también sangrar, literalmente hablando, en la figura del batería Héctor G. Mayorga) y cumplir con un papel nunca fácil.

Le llegaba el turno entonces a Ivory Lake. O más bien, a su integrante principal Josh Watts, quien acústica en mano y en solitario irrumpía por el Espacio Vías para anunciarnos, en un más que decente castellano, que su banda no podía estar hoy (por el jueves) en León. “So fuck it”, comentó irónico, y procedió con un set que a buen seguro pilló con el pie cambiado a la mayoría.

Y es una pena porque al chico se le ven buenas hechuras. De carisma y buena voz parece ir sobrado. Un timbre de lo más agradable al oído. Y a tenor de lo visto redaños para enfrentar una situación como esta tampoco le faltan. El de Sheffield, de hecho ex batería de la propia banda de Geoff Tate, entregó una tranquila “Pillows” mientras uno se preguntaba cómo sonaría un corte como este en su versión eléctrica. La música en vivo ni es una biblioteca ni debería serlo nunca. Pero aún así, uno no termina de entender a la gente que va a los conciertos… a charlar. Sea como fuere y volviendo a Ivory Lake, desde luego no fue este el show más animado que hemos cubierto en esta casa, pero aún en su orgánica desnudez nos picó lo suficiente el gusanillo como para seguir bien de cerca al joven músico.

Son las 21:50 cuando suena la intro y llega el plato fuerte de la noche. De la puesta en escena, desnuda de toda clase de monitores, llaman la atención el gran telón de fondo y esa batería de platos eléctricos. También una formación que, a falta de teclista, cuenta con tres guitarras de manera simultánea sobre el escenario. Se va la intro y el sexteto enfrenta “Empire” para gozo absoluto de los presentes. Tate, camisa abierta, gorro y gafas, pareció bastante cómodo ya desde el comienzo, risueño incluso, sabiendo modular su voz sin excesos, que ya habría tiempo más adelante, pero sacando brillo de ese timbre tan particular y característico.

El sonido, aun en primeras filas, era estupendo. Equilibrado pese a lo nutrido de la formación y con pegada. Geoff Tate se desvivió animando a la gente en “Desert Dance” y sus chicos, sobrados de talento, dieron la impresión de estar pasándolo en grande ya desde estos primeros envites. El primer cambio de tercio llega con “I Am I”, que desata alguna de las guitarras más crujientes de la noche. En “Sacred Ground” quien ruge, o mejor dicho, desciende hasta tonos más oscuros es el propio Tate, dejando a las claras el gran momento de forma que atraviesa. Los coros de dos de sus guitarras, también del bajo, sumaron y de qué forma aquí.

Es entonces cuando el de Seattle echa mano del saxo y nos entrega “Thin Line”. La imagen con el saxo en las manos, el gorro, las gafas, las cadenas y el pañuelo poco o nada tenía que ver con la de aquél Tate que apabullara allá por los ochenta y noventa. Su voz, en cambio, parece no haber perdido un ápice de brillo y carisma de los años dorados de Queensrÿche. Huelga decir que el público de León respondió aquí y la banda supo devolver ese cariño con unas interpretaciones de gran nivel. Pequeño speech de Geoff porque había que coger algo de aire antes del gran clásico: “Operation: Mindcrime”. Oés del público aquí, que visto el nivel de eficacia técnica de la banda de Tate no era para menos. Se puede argüir que parece mentira que hagan falta hasta tres guitarristas para suplir a todo un Chris DeGarmo pero pocas dudas caben del desempeño de los chicos.

Sobre todo porque ya digo que dieron la impresión de disfrutar con lo que hacían. Pues llega “Breaking The Silence” y las sonrisas que uno observa arriba del escenario compiten con la fuerza con la que grita el Espacio Vías, entregado ya sin remisión al músico estadounidense y su banda. Buenos adornos aquí del batería y un duelo solista de gran nivel. Esto concierne más a la parte gráfica, pero qué juego dieron los tres guitarras de la banda. Ejecutando riffs y solos a gran nivel y buscando siempre la interacción con la gente. Desde luego buen ojo el de Tate a la hora de elegir compañeros de viaje. Claro que en esas llega “I Don’t Believe In Love” y el recinto poco menos que se viene abajo. “NM 156”, de aquél “The Warning” de 1984 sin duda pasa más inadvertida. Sirve en cualquier caso para destapar la cara más cruda de la banda, alimentando así la diversidad del set. Batería enmascarado ahora y otra sección solista para el recuerdo.

Esa vena un tanto más oscura prosigue a lo largo de “Screaming In Digital”, con la voz ahora filtrada de Geoff Tate al comienzo. Tanto él como su banda se movieron, con total suficiencia, en todos los registros planteados. Pero el de Seattle se reserva un pequeño speech sobre su amor por la tecnología. También sobre lo de crecer en los ya lejanos años ochenta. Y ya fuera por el pequeño parón, o por el propio ímpetu del frontman, lo cierto es que el mejor Tate emerge aquí para una deslumbrante rendición de “Walk In The Shadows”, con el vocalista dando ya muestras de esa voz torrencial que le convirtió en un verdadero icono del icono del género. El público coreó el riff inicial de “Another Rainy Night” y se entregó ya sin medida al sexteto. Cabe decir que el comportamiento de la gente y salvo algún exaltado, que casi siempre hay, fue estupendo. En “Jet City Woman”, de hecho, supo llevar en volandas a la propia banda, creando uno de los mayores momentos de comunión de toda la jornada.

Tate se permitió otra pequeña charla aquí. Esta vez sobre el hecho de que, el pasado año, apenas estuvo once días en casa. Sesenta y tres países visitados, se dice pronto, y bromeó con que mucha gente “se ha casado con esta canción, ha nacido con ella, ha sido enterrada o incluso concebida con ella” (acompañando de un elocuente gesto con ambos brazos). Era el turno, claro, de “Silent Lucidity”. Se hizo entonces una calma en la cual las pregrabaciones vinieron a adquirir un mayor peso y Tate optó por llevarla adelante sin mayores excesos ni otro derroche que no fuera el de la enorme clase que atesora.

Se fueron entonces para después volver y enfrentar unos bises que comienzan con una particular re interpretación del “Welcome To The Machine” de unos tales Pink Floyd. La tourné solista aquí, iniciada por James Brown y su llamativo sombrero, fue de las más vibrantes de todas cuantas ejecutaron. León (y una buena representación asturiana) bramó con “Take Hold Of The Flame” y Geoff hizo lo propio durante una “Queen Of The Rich” para la que el norteamericano dejó alguno de sus agudos más imposibles. Un cierre por todo lo alto para un show muy milimetrado y sin apenas sorpresas, pero en el que tanto banda como vocalista rayaron a un nivel altísimo. La gran ovación final así lo atestigua. Es cierto, puede que echara en falta un tema como “Eyes Of A Stranger”, pero siendo esa la mayor pega, os podéis hacer una idea del nivel que ofrecieron. Repetiría en cualquiera de las dos citas restantes del tour sin dudarlo un ápice. Sensacionales.

Nos recogimos en lo que tardamos en guardar nuestros bártulos, quedaba carretera por delante y de ahí que abandonáramos el recinto a la mayor brevedad. Por ello quería reservarme este párrafo para saludar a la marabunta de amigos, de León y también de Asturias, que se dio cita en el Espacio Vías. Sin duda fue una noche que tardaremos en olvidar. Ojalá que a InterTour Music Agency y etinproduccions les hayan salido los números porque de verdad que poco más se le puede pedir al recinto. Si las circunstancias nos son propicias, tened bien claro que volveremos por allí. Agradecidos como siempre por las facilidades que se dispusieron en favor de la confección de esta crónica, ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Decadent Metal Fest (Avilés 22/2/2025)

Nace un nuevo festival de metal en Asturias. Siguiendo la estela de Otero Brutal Fest y Wolfest ovetenses: el Decadent Metal Fest.

¿El creador? Rafa Howler (Outreach, Flat Earth Society), guitarra en World Of Decay, banda local anfitriona en la sala avilesina Paseo Malecón. Con Txeffy a los mandos, garantizando la buena calidad del sonido.

A las 18 horas ya se podía pasar y disfrutar de las últimas pruebas de las bandas degustando cervezas a 1€. Teniendo que salir de nuevo al frío, hasta las 19 horas no empezaría la sangre. Alegremente pregunté “¿Es aquí la boca del lobo?” y tras comprobar que sí, me adentré canturreando…

Siempre es difícil salir los primeros, los ánimos aún fríos del público, la gente buscando su espacio…le tocó esta difícil labor a la banda logroñesa de hardcore thrash, Stigma, con Miguel a la batería, Aritz a la guitarra, Ion al bajo, y Lucas a la voz. Tras un brindis con chupitos, para inaugurar la velada, arrancó, y lo hizo con fuerza: a sangre y fuego, la primera muestra de potencia que iba a imperar sin descanso durante toda la descarga. Además de comentarios aleccionadores para empezar a mover las filas: “Venga, vamos a pelear, hostia”, dando paso al tímido primer pogo de la noche.

Atacan sin piedad con temas como «Akelarre«, de Muerte Segura, su último EP, lanzado en 2020. En algún momento, bromas acerca de la guitarra “desafinada” acortan la distancia entre ambos lados del escenario. Cierran su descarga con todo el peso y la rabia de «Muerte Segura«, añadiendo «Grillete Mental» como bis. El frontman, como buen iniciador, tuvo unas palabras de agradecimiento para la organización y el público presente. Energía y caña en definitiva. Y una forma excelente de sacarnos del ensimismamiento inicial y lo huesos del sitio.

En segundo lugar, los anfitriones, World of Decay , banda de deathcore que presentó su disco debut, el EP Four Paths Throug Hell, editado en 2023. Con Rafa Howler y Alejandro «Mr. Champy» Díaz a las guitarras, Óscar Risanchez (Diligence) a la batería, Kotard (Nazgash, Strigon, Eisenkreuz) y Flo (Rorshack, Tarabika) a la voz. Mientras los compañeros se preparaban en el escenario, Flo se sentó tranquilamente al borde y empezó a departir, micro en mano, con los allí presentes, felicitándose por no tener que pelear con cables y trastos. Y permitiendo que el público interviniese con valiosas aportaciones. Una vez preparados, brindan con chupitos, en una entrevista reciente para los compañeros de Noche De Lobos, Rafa confesaba ser su ritual contra el miedo escénico. Flo, en esta misma entrevista, bromeaba prometiendo intensidad con frases aleccionadoras tipo “te vamos a romper el culo” “recibirás una ostia en la cara, vas a participar en el concierto te guste o no”, y efectivamente…bueno no, no nos rompieron nada pero sí que hubo intensidad y densidad, voz apisonadora cuya inspiración es Phil Anselmo (vocalista de Pantera). Sonaron temas como «The Fucking Road«: donde brilló el solo de Howler, con la peculiaridad de que nunca lo hace de la misma manera.

Flo bajó varias veces a mezclarse, cantar, pogear con los presentes, está a gusto entre la gente, y nosotros con él. No fue el único, durante toda la noche, componentes de distintas bandas participaron activamente entre el público, durante las descargas de sus compañeros de cartel, señal del buen ambiente reinante y del hermanamiento entre bandas, un logro para el festival.

Era el turno de la propuesta, para mí, más sorprendente de la noche: Cockoroch, banda de slam death metal de Murcia compuesta por Nyria Thunder al bajo, Leo Dato en los parches y Carlos Ferreira aka Achokarlos a la guitarra y voz. Presentan su último trabajo «Carrot Skull» (EP 2024) Temáticas irreverentes como el vegecidio (las plantas también tienen sentimientos, caray) arrancaban las ganas de fiesta.

El frontman meciéndose con el sonido sostenido por el bajo y la batería. Sonidos guturales se combinan con gruñidos porcinos y silbidos…sonrisas y ganas de juerga. Se echó de menos el outfit más animal de la banda, temas como «Circle Pig« clamaban por Cerdo Persona, alter ego de Archokarlos. Desenfado y potencia. Estupefactantes. La peculiaridad de su merchan: cd’s ya firmados, a la compra añadían un encantador obsequio: un sobre cuidadosamente decorado, con una piruleta, pegatinas del último disco, una tarjeta comercial de Nyria como tatuadora (@nyriathundertatts) y unos consejos para cuidar los tatuajes.

Pasado el ecuador del festival, seguimos descendiendo círculos…

De la irreverencia de Cockorock pasamos a la profundidad de Mano De Piedra, grupo de Vigo con músicos provenientes de bandas como Supa Scoopa, Sem Resposta, N.O.T., Carcomedhi; que combina stoner, hardcore, metal, hard rock , crust… Con Nano Galez (voz, guitarra), David Durán (voz principal, batería), Fran Álvarez (bajo, coros) y Mano García (guitarra, coros). Combinaron con contundencia temas de su primer trabajo «Mano De Piedra» (2017) y de su último álbum «Today’s Ashes» (2019) con temática profunda: la decadencia humana, la transición de la luz a las sombras y el final del viaje.

Se me antojaba cierta gravedad, quizá por contraste con la anterior banda. Un cambio de tornas que se agradece y da coloratura al desarrollo de la velada. Debido al pequeño escenario, el bajo y las guitarras formaban un muro infranqueable entre nosotros y David Durán, “behind man” lo llamaría. Me atrajo especialmente «Ancient Gods«, tema inicial de «Today’s Ashes» que inaugura el primer acto: The Shadows te lleva a dejarte balancear por la cadencia de las guitarras por donde ellas quieran llevarte.

Cierran el Decadent Amenaza (antes Amenaza De Muerte, lo componen Rafa Garabal (batería), Héitor Pose (guitarra), Mario Blanco (bajo) e Iván Ponte (voz). No es la primera vez que los cimientos de la Malecón son puestos a prueba por esta banda. Entre otros, temas de su penúltimo trabajo «False Prophets» (2017) presentado en esta misma sala en abril de 2019, siendo semifinalistas ese mismo año de la W:O:A Metal Battle. También de «Huulet» (2021), su quinto y último trabajo hasta la fecha.

Sobrios atuendos, quizá para focalizar la atención en el sonido: uniformada camisa para guitarra, batería y bajo, el frontman con camisa negra remangada e inusual y bello tatuaje en el brazo… Los acólitos (incluida) rendidos al trance creado por la voz de Ponte y la coreografía de la banda. Contundencia de una pesada losa negra cerrándose sobre nosotros. Una vez terminada la descarga, agradable primera vez que me ofrecen, con una amplia sonrisa, el setlist sin yo pedirlo. Especialmente cuidado: fuentes con un diseño artístico, marca de agua, el nombre del festival y la fecha…detalles muy a valorar, como dice un compañero, detalles que suman.

Profundas y potentes voces guturales, infiernos desatados poblaron la Malecón haciendo pensar sabe Dios qué a cualquiera que pasara por la acera de enfrente de la ría. Muy buenas sensaciones de esta primera edición de la Decadent. Caras agradablemente conocidas, y visitas de apoyo como la buena gente de Aneuma y de Brutalfly entre otros. Calidez, buen rollo y ganas generales de comedia. Puedo decir que he sobrevivido a mi primer concierto de slam doom metal con todos los huesos en su sitio, la cámara intacta, y apenas un poco despelurciada. Haber sido rescatada, por algún compañero, de más de una vorágine incipiente y de verme, en mi despiste, repentinamente rodeada por algún que otro circle pit. La gente ha sido respetuosa a pesar de haber estado bastante en medio con la cámara, y de los lógicos niveles de alcohol en sangre, muestra de la verdadera naturaleza personal y del espíritu del festival.

En esta primera, esperemos que de muchas, edición, cinco bandas como cinco bombas de racimo han reventado y tirado a la ría a la Malecón. Hemos tenido que volver a nado sorteando escombros. Por último, saludar a las caras conocidas y felicitar a las bandas, a la sala, al público por el ambiente conseguido. Agradecer especialmente a Rafa Howler su amabilidad y todas las facilidades brindadas. Y felicitarle a él y al resto de la organización por el éxito de la edición.

Texto y Fotos: Susana Alberich

Agenda: Onza + Fuet! en Gijón

Reconocidos en la pasada gala de los Premios Amas como los autores del mejor disco rock cocinado en Asturias en el 2024, el quinteto hardcore/rock Onza realizará cumplida presentación de «Segundo Aliento» en directo el próximo viernes 14 de marzo en la gijonesa Sala Acapulco.

Editado en noviembre del pasado 2024 el segundo trabajo de estudio de Onza se grabó en el mes de mayo en Ovni Estudio con producción y mezcla obra de Pablo Senator y masterizado por Daniel Muñoz Ritcher.

La cita contará con la participación de los madrileños Fuet! como banda invitada. Nacidos en el año 2000 presentarán en su primera visita al Principado sus nuevas composiciones. Entrada anticipada online 15€ a través del siguiente enlace:
https://www.wegow.com/es/conciertos/concierto-onza-gijon

Tsunami Xixón Festival 2025: Cartel Por Días

La próxima edición del Tsunami Xixón Festival desvela el reparto de bandas por días. Se suman al cartel Hot Water Music, referentes del post-hardcore y punk americano, Bad Nerves, una de las bandas de punk rock y garage inglés más queridas de los últimos tiempos, los combos punk rock asturianos Flashback y Los Bárcenas, que actuarán el sábado 19 de julio en el skatepark de Cimadevilla, donde también habrá un «secret show» y una exhibición de skate.

La cita tendrá lugar de nuevo en el Parque Hermanos Castro de capital de la costa verde los días 18 y 19 de julio con  Thirty Seconds To MarsSex Pistols y Refused como primeras espadas tendrá como novedad una nueva actividad como arranque del festival, el Rock Away San Lorenzo Beach, el concierto de Ramoñas, banda tributo a Ramones, el jueves 17 de julio en la playa de San Lorenzo.

Entradas y abonos disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.tsunamixixon.com/entradas/

Reseña: Ravenblood «Absence» (Autoproducción 2025)

Tras un lacónico “Absence” se esconde el nuevo trabajo de los catalanes Ravenblood, primero desde la entrada de Darío García en baterías. A su alrededor completan la formación Arnau Vallvé Gispert y Jose Luis Gil Hidalgo en guitarras, Raúl Romero al bajo y Daniel Pérez en voces. La banda no ha tenido a bien facilitarnos quién se encuentra detrás de las distintas labores de grabación, mezcla y masterización, así como del artwork. Sí que el álbum salió, en rigurosa edición limitada, allá por el quince de enero.

La pequeña “Intro” que abre la puerta a lo nuevo de los catalanes tiene un nosequé que me recuerda a alguna de las muchas bandas sonoras que ha compuesto el bueno de Danny Elfman, conjugado con tonos más épicos (y esperables) de una banda como esta. El caso es que da pie al tema título, un “Abscence” donde Ravenblood pronto se adhieren a esa corriente del melodeath más épico y fulgurante. Despachada con velocidad, también con buen gusto, hay estrofas realmente trabajadas aquí. Las baterías tienen un papel, quizá, a ratos algo predominante sobre la mezcla, que viene a oscurecer alguna de las buenas melodías que trazan Jose y Arnau. En cualquier caso, muy eficaz ese tono más melancólico de los estribillos y el doble bombo que los soporta. Agradable construcción del tronco central, que desemboca en ese cuidado solo final. Una interesante dupla inicial.

“Fracture” no se aleja de esa misma senda pero parece confluir hacia contornos que me recuerdan, particularmente en el prólogo, a los primeros trabajos de gente como Children Of Bodom, Norther, Kalmah… Ravenblood añaden algo más de groove y picante a la composición, atenúa las comparaciones y camina así por una senda más reconocible. La mezcla equilibra bien entre arreglos sinfónicos y los elementos puramente metálicos y la banda emerge con personalidad y fuerza. Hay buenos dibujos de Raúl al bajo en la partes más tranquilas. Un buen solo de guitarra antecede al epílogo. Y aunque echo en falta una línea de batería más rica en detalles, huelga decir que ésta no ahorra ni en blast beats ni tampoco en el uso del doble bombo, mostrándose más servicial que efectista. Otro buen añadido al tracklist.

In Our Veins” resulta en un artilugio que trae al frente el lado más técnico de los catalanes. Colisiona un power alemán con su habitual death melódico y el resultado es, pienso yo, uno de los más lúcidos del álbum en lo que a amalgama de ritmos se refiere. Y es que la banda acierta al hilvanar ese trote más directo con entornos más crudos y desolados, con Dani exhibiendo tonos realmente oscuros. Tanto el trazo sobre el que se apoya el solo, como el solo en sí mismo, son estupendos. Uno de esos cortes diversos y bifocales pero que gana peso con cada escucha.

Marked By Madness” se adhiere en mayor medida al libro de estilo del género. Por ahí puede haber quien eche en falta algo más de riesgo. De picante. Composición puede que algo previsible, salvada si acaso por el buen nivel técnico de la banda. También por el cuidado uso de arreglos. Un poco a la contra del corte anterior y aquél trazo más intrincado, “Marked By Madness” representa una adhesión casi total a los primeros días del género, destapándose finalmente como una apuesta tan disfrutable como predecible.

Notable el cambio de sonido que entrega la caja de batería en esta “Ravenblood” que viene a dar nombre a la banda. Otra andanada de death melódico en la más pura tradición del género, con la producción otorgando gran peso ahora a la voz de Dani. Buenos cambios de ritmo, con la base rítmica empastando al centímetro. Un trazo, a modo de montaña rusa, de lo más certero y eficaz. Tanto la construcción del puente, como el fuerte peso que adquieren los arreglos aquí, potencian la cara más sinfónica de la banda, que acierta a trazar un tramo final con un gancho de mil demonios. Fácilmente uno de mis momentos favoritos de todo el largo. Estupenda.

Devourer Of Tales”, que “Intro” al margen pasa por ser el corte más rácano de todo el álbum, mantiene altas las pulsaciones a lo largo de un prólogo vibrante y descosido, rematado por unas más que vistosas líneas de guitarra. Composición que de nuevo vuelve a echar mano de un death melódico veloz y directo con la (fuerte) carga sinfónica como gran contrapunto. Hay momentos casi marciales junto con baterías realmente ágiles y veloces. El epílogo, con ese doble juego entre voz y guitarras, es estupendo. Por ponerle algún pero, bien merecía un final no tan abrupto. Un corte que disfruto en cualquier caso.

Arreglos mediante, “Throne Of Fire” ofrece el prólogo más épico del álbum. Sorprende sin embargo que la banda lo abandone después en favor de un metal más cercano a los distintos vértices sobre los que pivota este “Abscence”. Hay tonos realmente oscuros de Dani durante estribillos. Son estos de un cariz que sorprende por rocoso y pesado. También por el hábil contrapunto que suponen las distintas melodías que los acompañan. Llamativo uso de coros durante el puente pero, en resumidas cuentas, otro de los cortes que se queda a la cola del vagón de cabeza.

Trapped In Silence” arranca desde un prólogo que rezuma elegancia entre el fuerte poso sinfónico que dejan los arreglos. Es precisamente esa carga sinfónica la que acompaña a Dani durante estrofas para luego dejar paso a los buenos engarces que realizan Arnau y Jose. Es un corte por donde se traslucen algunos momentos de calma. Nunca una calma tensa, sino más bien un anticipo de esos momentos más vibrantes y enfebrecidos. Me gusta el equilibrio que consigue la banda aquí. También como la mezcla acierta a equilibrar la voz de Dani con respecto al resto de líneas. Todo parece estar donde debe y la nota final se beneficia de ese esmero en las distintas labores de grabación y mezcla. Otra de mis favoritas de entre las once.

De lo más juguetón y pegadizo ese arranque de “Reborn In Darkness”, quizá uno de los momentos más amables de todo el largo. Que me agrada por la forma tan elegante en que la banda va circulando hacia unas estrofas con poca (diría que ninguna) rima con todas cuantas pueblan estas once nuevas composiciones. Representan el momento más cercano al goth que les recuerdo, oxigenando una cara B del álbum que corría cierto riesgo de reiteración. No dudo será uno de los cortes que más diversidad de opinión genere entre sus habituales. Algo a lo que quizá contribuya la fuerza sinfónica del puente central. El clímax final, enfangado por la suma de todas las líneas, supone uno de los pocos debes en cuanto a producción de este nuevo trabajo. Con eso y con todo un corte a buen seguro diferente a casi todo cuanto hayan hecho y fácilmente el que mayor personalidad posee de esta nueva cosecha.

La final “Leaving In Sanity”, con la caja volviendo a aquél sonido más plano de la propia “Ravenblood”, ofrece de primeras a los Ravenblood más amables, también los más atmosféricos, para lo que termina siendo un interesante juego entre los Ravenblood más furibundos y los más elegantes y casi podría decir pomposos. Un cierre bien equilibrado, que si bien no resume al disco, sí que ofrece pinceladas de algunas de las ideas que lo preñan. La buena ración solista que entregan en su parte final, el buen trato de los arreglos durante esa demostración técnica y el calmado fade out final suponen el toque final a otro interesante trabajo de los barceloneses.

No he comentado nada al respecto durante toda la reseña pero es cierto que el apartado lírico del álbum puede pecar de una cierta acumulación de lugares comunes. Orgulloso disco de género al fin y al cabo. En cuanto a composición se refiere, sus fans de siempre tienen razones más que sobradas para estar contentos. La banda vuelve a contener y resumir lo más granado de la escena nórdica, alcanzando incluso una cierta brillantez en cortes como la inicial “Abscence”, “In Our Veins” o la propia “Ravenblood”, sin olvidar el cierto atrevimiento de “Reborn In Darkness” o la distinción final que procura “Leaving In Sanity”. Sin que me conquiste en su totalidad, una más que interesante y cuidada adición a su cada vez más interesante catálogo.

Texto: David Naves

Soil & Sea: Meltem + No Sanctuary + Doce Fuegos en Oviedo

De la mano de Northern Blaze Prods y bajo la denominación Soil And Sea tomarán posesión del escenario de la ovetense Lata De Zinc el trio doom Meltem, el combo crust punk vasco No Sanctuary y el proyecto dark ambient Doce Fuegos.

Meltem aterriza por primera vez en Oviedo para presentar su nuevo disco «Mare Nostrum» editado en junio del pasado año. Cita ineludible para todo fan del doom/stoner más pesado. No Sanctuary bebe del estilo Amebix para ofrecer una fórmula personal  entre la industrial Bizkaia y el oscurantismo postpunk DIY. Debutan en Oviedo tras su gira balcánica. Por su parte Doce Fuegos suplen la caída del cartel de los gallegos Can Vello. De la mano y mente de Miguel Palou, músico residente en Asturias, Doce Fuegos recrea pasajes y atmósferas sonoras a través de violines, mandolina y percusiones. Con el drone y el dark ambient como leitmotiv, improvisa y experimenta a través del post-rock y el metal extremo atmosférico. Con apertura de puertas a partir de las 20 horas, entrada 15€ únicamente disponible en taquilla.

XXI Vidiago Rock: Cartel Final y Reparto por Días

La 21ª entrega del festival Vidiago Rock ya tiene cartel oficial. Los días 2 y 3 de mayo La Bolera acogerá la apuesta de la organización por las propuestas más interesantes de la escena nacional e internacional en una edición protagonizada por las bandas The MovementThe LizardsTotengottWeakNiña Coyote Eta Chico Tornado, The Wizards, Grippers, Malverde y Aneuma.

Viernes 2 de Mayo
– Niña Coyote Eta Chico Tornado
– The Lizards
– Totengott
– Malverde

Sábado 3 de Mayo
– The Movement
– The Wizards
– Grippers
– Aneuma
– Weak

Punk rock, metal y stoner serán los sonidos de referencia que harán vibrar Vidiago durante dos jornadas espectaculares. Abono 35€ + gastos disponible a través del siguiente enlace a Entradium:
https://entradium.com/es/events/vidiago-rock-festival-vidiago