Reseña: Moloken «Unveilance Of Dark Matter» (The Sign Records 2020)

Moloken

Sludge metal incandescente y mestizo de parte de estos oriundos de la ciudad portuaria de Holmsund, en Suecia. Ellos son Nicklas Bäckström (bajo y voz), Kristoffer Bäckström (guitarra y voz), Patrik Ylmefors (guitarra) y Jakob Burstedt (batería). “Unveilance of Dark Matter” es su cuarto disco largo y, sintiéndolo por quienes quieren saber hasta el nombre de la persona que se encarga del catering, del suministro de café y/o bebidas espirituosas, por no hablar de otras sustancias, hasta aquí llega la información aportada por el sello (The Sign Records) sobre la grabación del disco.

This Love Is a Curse” para empezar. Apenas dos minutos donde ya salen a relucir unas guitarras muy preponderantes en la mezcla final. Con aparición tardía de voces y coros, funciona más como introducción al álbum que como tema completo en sí mismo. “Surcease” aumenta en duración y también en intensidad. Testiculina que decía aquél. Se mueve dentro de los parámetros del sludge, pero más cerca de las atmósferas de sus paisanos de Cult of Luna, que de la mala baba teñida de desesperanza de los norteamericanos Eyehategod. El arranque de “Shadowcastle (pt. 1)” suaviza esa rabia y la tamiza con un bajo muy presente ante unas voces algo más enterradas. Es más rebuscada y goza de bonitas guitarras limpias en varios pasajes, subyugadas y enterradas por una miríada de cambios de ritmo. Atmosférica a un tiempo, brutal a otro. Fenomenal. En contraposición, el escueto interludio “No Ease, No Rest”, apenas un piano repitiendo las mismas notas de forma incesante que sirve únicamente para dar paso a “Hollow Caress”, con la dupla vocal en los registros más cavernosos de todo el trabajo. Dos voces que desaparecerán pronto para dar paso a un largo desarrollo instrumental donde aparecerá la faceta más decididamente progresiva del álbum.

Arranca “Venom Love” y en mi cabeza resuena un nombre: The Ocean. Muchas reminiscencias al “Precambrian” de los alemanes. Nuevamente un largo injerto instrumental como corazón y un final engañoso que deja intuir un “crescendo” que no llegará. Vuelta a los temas cortos/interludios con “Repressed”. Es extraño cómo donde sus primeros trabajos había cortes muy por encima de los diez minutos ahora aparecen despieces, introducciones y cierta dispersión en los tracklists. Sea como fuere, aparece el tema más largo de todo el disco, “Lingering Demise”, que arranca abrupta y entrecortada para transitar más tarde por parajes repletos de guitarras tibias y voces cristalinas. El corte irá transitando de la calma a la rabia con tino pero sin sorpresa. Ora voces y guitarras chirriantes, ora pasajes instrumentales relajados y tranquilos. Te lo sabes. Lo has escuchado un montón de veces ya. Por eso “Unbearable”, más tranquila pero también más caótica en su estructura, resulta tan satisfactoria a estas alturas de disco. Calor y color. Un bajo otra vez muy arriba y voces entre el susurro primero y la rabia más profunda. El tramo instrumental del tema traerá de cabeza a quienes busquen única y exclusivamente sludge a palo seco, pero servidor la degusta satisfecho.

One Last Breath” es el último de los temas cortos de este “Unveilance of Dark Matter”. Corto, también tranquilo. Tanto, que intuyo no desentonaría en un álbum de post-rock al uso. El final de idéntico nombre al disco es en principio profuso en gritos, en doble bombo y en riffs directos sin más complicaciones. La cosa, claro, se complica y se calma en su parte final en un descenso que culminará un cierre perdido entre tinieblas.

Está bien. Es un disco mestizo como dije al principio. Cabalga ente dos tierras como podéis ver. A los fans del prog más académico les sonará quizá demasiado rebuscado y los que lleguen a él buscando sludge cafre y desesperanzado se perderán en los largos pasajes instrumentales que posee. Pero yo, al menos, lo he disfrutado aun a pesar de sus pequeños bajones.

Texto: David Pérez Naves