Crónica: Eden + El Plan (Oviedo 23/11/2024)

Nuestra añorada Sala Sir Laurens, convertida ahora en Espacio Estilo, fue el lugar elegido por los asturianos Eden para la puesta de largo de su impresionante último trabajo “Alma De Libertad” (reseña).

Tenía ganas de ver, tras la escucha del impecable trabajo realizado en el estudio, cómo la renovada banda lo defendía en directo. El grupo cuenta en sus filas con Fernando Argüelles (Northwind, Vendaval, Omenomejodas, Nuevecondiez) en baterías, Juanjo Díaz al bajo, Fernando González “Dini” (Decibel Race, Darkkam) en voces, Álvaro Cocina (Intermezzo, Nuevecondiez) y Javier Díaz (Notredame, Warcry) a las guitarras, siendo este último el único miembro de la formación original, que ya cuenta con más de veinte años de trayectoria y seis discos a sus espaldas.

Pero antes de disfrutar de la descarga de Eden se presentaban, a modo de teloneros El Plan, banda de reciente formación con músicos más que experimentados como Juan Carayol (Marvel, Omenomejodas) en guitarra y voces, Toño García al bajo y voces y Charly (Madera Rock) a la batería en lo que sería su primera descarga en directo.

Como estaba previsto, a las 19:45 salían a escena comenzando con la instrumental “Hey”, dejando claro que lo suyo es hard rock con toques heavy de la vieja escuela. Siguieron con “Mentirosa Compulsiva”, uno de los temas que había podido escuchar, y que muestra otra de sus señas de identidad, sencillos riffs que enseguida se meten en la cabeza con unos estribillos pegadizos y vacilones.

Primeros agradecimientos por parte de Juan para sus compañeros de Eden transmitiéndonos las ganas que tenía de verlos en directo, para pasar a “Lo Importante” y “Amy Jade”, en la que Juan y Toño intercambian el peso vocal. Presentan “Inalcanzable”, un tema dedicado a un coche de lujo pero que podría aplicarse a cualquiera de esos sueños que todos tenemos.

En “Si No Te Puedo Tener”, aprovechando que Toño se volvía a hacer cargo de la voz principal, Juan bajó del escenario a darse un pequeño baño de multitudes para, rápidamente, subir y retomar su labor en los coros. El público, aunque no muy numeroso, ya estaba completamente metido en la actuación con numerosos fans coreando los temas y moviéndose al compás que Charly marcaba en la batería. Con la presentación de su siguiente tema “Un Buen Plan”, nos sugieren que no se le ocurre un plan mejor que lo que se está por venir con la actuación de Eden.

Siguen los riffs cuidados y pegadizos, que en ocasiones recuerdan a AC/DC o a esos primeros grupos de heavy rock español, en su particular oda a la cerveza titulada “Doble Rubia” para despedirse con la socarrona “Un Buen Cachopín”, asegurando que a más de uno nos apetecería al finalizar el concierto.

Pese a su reciente creación y a los nervios que a buen seguro tenían al ser esta su primera actuación, sonaron muy compactos y compenetrados. Si hubo algún error para nada eclipsó el buen hacer de estos grandes músicos, que contaron con un sonido excelente durante todo el concierto. Se les vio disfrutando sobre el escenario de poder presentar sus composiciones. Me parece digno de elogio que salieran al escenario a defender sus propios temas y que lo hicieran con tanta solvencia. Al acabar el concierto el mismo Juan me aseguró que seguirían trabajando en nuevas composiciones para publicar, en breve, al menos diez canciones en plataformas digitales a modo de primer disco. Será un buen plan escucharlo.

Faltando 15 minutos para las 20 horas entraba en acción Eden. Empieza a sonar “Cenizas” que sirve como introducción, al igual que en el álbum que presentan, y arranque del concierto del cabeza de cartel. Continúan con la apropiada, por ese renacer que está viviendo la banda, “Ave Fenix”. Una potente intro de batería nos mete de lleno en “Nunca Más”. Gran pegada en todo el tema en el que Dini, haciendo alarde de su poderío vocal y gran puesta en escena, animó a que fuera muy coreado por el respetable.

Primeras presentaciones para transmitir lo felices que estaban, doy fe de que se les notaba, de presentar su nuevo disco y decir que lo tocarían en su totalidad, aunque tampoco faltarían temas de trabajos anteriores como “Desde El Aire”, perteneciente a “El Despertar De Los Sueños”. Retoman al trabajo que presentan con la más épica, que también da título al disco, “Alma De Libertad” y un público entregado a su estribillo.

Momento de bajar las revoluciones para realizar un alegato en favor de la lucha a la que se enfrentan las personas con discapacidad y dedicar su “Puede Ser” de manera muy especial a Patrizia Terrones, presente en la sala, que fue vitoreada y a cuyo alrededor se formó un círculo para que pudiera bailar en su silla de ruedas. Imposible no emocionarse en ese momento.

Con “El Fin” tenemos de vuelta a los Eden más hard para enlazar con el poderoso riff de “Corazón”, un tema que en la garganta de Dini gana enteros respecto a la versión de estudio que registraran en su anterior trabajo, que dedicó al público más joven allí presente, curiosamente muchos eran alumnos suyos, como al finalizar el concierto me comentaría.

Sobre el escenario presentan una imagen compenetrada, pura energía la de Dini que no deja de moverse de un lado a otro, al igual que Juanjo. Cuando su labor en los coros se lo permite, se acerca a Javi y a Álvaro para acompañarlos en sus interpretaciones. El sonido es impecable durante toda la actuación y la pegada de Nando, con elegantes giros, hace temblar la sala dando muestras del poderío que tienen en directo.

Dini, que cuida en cada detalle a sus compañeros, aprovecha para presentar al nuevo guitarra, el jovencísimo Álvaro Cocina, que acompaña en la sección rítmica y elabora algunos solos de puro virtuosismo. Turno para “Muerte Carmesí” y justo antes de “Junto a Ti” presentación, según sus palabras, a la mejor persona del mundo, Juanjo el vikingo, al bajo. Como apertura a “666” hace lo propio con Nando, agradeciéndole su implicación en toda la parte organizativa, además de resaltar su labor a la batería.

Encaran la parte final del concierto con el clásico “Sangre De Metal”, pegadizas guitarras y ese estribillo que haría cantar a las piedras, tras la cual amagaron con irse provocando los tradicionales coros de “otres tres”, así que sin tiempo para tomar aire acometen “Perdido estoy” para pasar a presentar al alma mater de la banda, Javi.

Turno después para “Ella”, uno de los singles de adelanto del trabajo que presentan, en la que Dini bromeó acerca del gran número de reproducciones que tiene en Youtube. Sea o no cierto ese dato, la verdad es que la canción contó con gran participación del público.

Tras comprobar si quedaba tiempo para una más y preguntar al público si aún nos quedaban fuerzas, con clara respuesta afirmativa, acometieron el tema más inesperado del repertorio, una versión de “Rebel Yell” de Billy Idol también muy coreada, para retirarse dejando la impresión del trabajo bien hecho, lo que se reflejaba en sus felices rostros.

En definitiva, la nueva alineación de Eden y sus grandiosas nuevas composiciones dejaron muy buen sabor de boca en la audiencia que, a buen seguro, se quedó con ganas de más. Quiero aprovechar la ocasión para desearles la mejor de las suertes en la gira que ahora comienzan, y a ti que me lees pedirte que vayas a verlos si pasan por tu zona, no te arrepentirás. Muchas gracias al grupo por la invitación, a la organización por las facilidades y nos vemos en la siguiente. Hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto: Miguel Rubio
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Hiranya «Hiranya» (Autoproducción 2024)

A finales del mes de mayo veía la luz el nuevo material de los melodeath / metalcore madrileños Hiranya. La banda, que debutara allá por 2016 con un primer largo “Breathe In” al que seguiría “Breathe Out” tres años más tarde, está formada por Iván Méndez en baterías, Daniel Martínez (Phoenix Rising) y Johnny W (Dawn Of Tears) en guitarras, Jio al bajo y Sara Bowen en voces.

Este trabajo homónimo, que presentarán el próximo sábado en la ovetense Lata de Zinc en compañía de los renovados Unexpectance (más info aquí), cuenta con la colaboración del Hibernia Gabriel Jester, fue grabado y mezclado por Carlos Santos (Aathma, Wormed, Toundra, Saor, Barbarian Prophecies, Hamlet….) en los Sadman Studios de Verín (Ourense) y finalmente masterizado por Jens Bogren (Amorphis, The Ocean Collective, Arch Enemy, Borknagar, Haken, Soilwork…) en los Fascination Street Studios de Örebro (Suecia).

Acherontia” es la pequeña intro tras la cual se abre paso este nuevo trabajo de los madrileños. De su corto desarrollo, a la par que de sus relajados aires electrónicos, uno intuye por dónde pueden ir los tiros en esta nueva obra. Para cuando “Poison” se abre camino, el nombre de Absalem puede ser fácilmente el que primero acude a mi subconsciente. Muy elegante Bowen en estas primeras estrofas, en un tono cálido que, más tarde, habrá de dar paso a su lado más rugiente. Es un primer corte con gancho, apoyado firmemente en riffs tan recurrentes como pegadizos. Y mientras que el puente desata la cara más agria de la formación, todo vuelve a su cauce a través de un cuidado epílogo.

Bad Dream” parece querer extraer de la banda algo más de contundencia. También de retorcimiento. Sin llevarles a las lindes del progresivo pero, desde luego, entregando riffs más trabajados y diversos. Algo más producida que su predecesora, ofrece a una Sara Bowen al límite de sus posibilidades, alternando entre registros en una línea de voz que en ocasiones me recuerda a la buena gente de Ankor. Me agrada esa rotundidad del puente, también el buen solo que irrumpe a continuación. El epílogo, cuyo deje electrónico viene a lindar con la introducción del álbum, extrae ahora a los Hiranya más amables. Quizá eche en falta algo más de duración. Por contra, uno de los temas que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Nombraba antes a Ankor y puede ser “Defeated” el corte que más acerca a estos Hiranya a la banda que lidera Jessie Williams. El quinteto madrileño propone aquí un prólogo de marcado pulso atmosférico, que dará paso a alguna de las estrofas más diferentes y llamativas de todo el trabajo. Equilibrada y con gancho, arrimada en buena medida a su cara más melódica, viene rematada por un solo tan escueto como rebosante de feeling. El crescendo final, con la producción regresando aquél deje más atmosférico del prólogo y fundiéndolo con una cuidada melodía de guitarra, amén de la magnética voz de Sara, pasa por ser otro de los momentos cumbre del álbum.

Broken Bones” ofrece de primeras a unos Hiranya en una clave más tranquila y sosegada. Medio tiempo de poso melancólico, que no triste, donde sale a relucir una estupenda línea de batería por parte de Méndez. Sin florituras ni excesos pero terriblemente eficaz. Cuidada igualmente en lo que a riffs y melodías se refiere, se eleva finalmente gracias a otra gran labor de Sara Bowen en voces. Buenas armonías las que entrega en estos estribillos y llamativo ese puente casi desnudo y la forma en que trasciende hacia el pop sin temor alguno. Poderoso contraste el que produce éste contra los Hiranya más desgarrados que descubre el epílogo. Redonda, estupenda.

Paradox” por su parte nos devuelve a los Hiranya más contundentes y vibrantes. También a los más retorcidos, mostrando uno de los trazos más atractivos de todo el tracklist. Con la producción sumando sintes de corte retrofuturista, aportando pequeños destellos alternativos incluso y Méndez dibujando ahora una laberíntica línea de batería, todo casa para entregar a la banda en su mejor versión. Caben desde breakdowns descosidos a flirteos con el melodeath más casual. Armonías que alternan los dos registros de Bowen. Es el corte más extenso de los siete y ciertamente da la sensación de que la banda ha querido echar el resto aquí. Cruzo los dedos para que no falte en su setlist del sábado.

The Greatest”, versión de la cantante y compositora australiana Sia y donde cuentan con la colaboración de Gabriel Jester, transforma el pop electrónico de la original en un metal de contrastes, con una fuerte alternancia entre registros mientras la banda traza (violentos) crescendos lo suficientemente hábiles como para reverenciar a la fuente sin olvidarse de su propia personalidad como banda.

Más un Ep que un álbum completo si nos atenemos al reloj, apenas veintidós minutos, lo cierto es que sirve a la vez como toma de contacto con el combo madrileño y testimonio de su buen momento de forma. Al menos en lo que a composición se refiere y si bien hay algún corte (“Bad Dream”) que siento merecía un recorrido algo más ambicioso. Sea como fuere encuentro buenos trazos en estos temas. También riffs hábiles y un gran trabajo de Sara Bowen al micro. A la versión de Sia no le falta agilidad y “Paradox” resume por sí sola de qué es capaz una banda como esta. Salvo causa de fuerza mayor este sábado comprobamos qué tal suena Hiranya en vivo.

Texto: David Naves

Crónica: Total Death (Gijón 23/11/2024)

Noche de extremos la que nos propuso el Tizón Sound gijonés con la venida de los locales Burnt To Death, los madrileños The Ancient Arrival y los burgaleses Nasty Surgeons. Como quiera que tampoco queríamos perdernos la presentación de Eden en la remozada Sala Estilo, al equipo de Heavy Metal Brigade le tocó una noche más separar sus caminos. En lo que al bolo de Gijón concierne, lo primero que llama mi atención es la cantidad de gente que espera en la puerta dado el carácter extremo y underground (en este caso literalmente hablando) de una cita como esta.

No es una propuesta amable la de Burnt To Death pero había muchas ganas de comprobar de primera mano qué tal funciona la actual iteración de la banda con Javi Pity en baterías y Alex Kai al bajo. El trío proclama con su intensidad habitual ese death metal de acentos black y lo cierto es que parecen bien ensamblados ya desde el inicio. Incluso me atrevería a decir que se denota una cierta química entre ellos a pesar de lo reciente del line up.

The Real Horror (Begins)” arrastra de inicio algún guiño más melódico. Lo cierto es que Solarfall parecía como niño con juguetes nuevos, haciendo tapping y deslizando solos loquísimos en cortes como “Just a Carcass”. De Javi Pity poco que contar que no se sepa. Es un seguro de vida en estas situaciones, manejando los altos biorritmos del trío con total seguridad y eficacia. Y si bien el propio Solarfall adujo ciertos problemas con monitores, lo cierto es que hacía fuera (y considerando que el Tizón no es el Wizink, ni falta que hace) el sonido que desarrollaban era más que óptimo.

Parte del público respondió con pogos. En mitad de una última pausa para afinar, también con unos vítores cargados de una cierta sorna. Muchos eran los amigos del trío la otra noche en Gijón y ya se sabe que donde hay confianza… el remozado trío descerraja entonces “Germinating The Seed Of Doubt” y “Deepest Sea” como colofón a un buen set. Anunciaron nuevo Ep y ellos ya saben que desde aquí somos todo orejas.

Son las nueve y media cuando le llega el turno a los madrileños The Ancient Arrival. Su música, enmarcada dentro de las lindes del deathcore de gente como Thy Art Is Murder o Whitechapel, también Worm Shepherd o Mental Cruelty, tenía algo de salto al vacío entre dos bandas de raíz mucho más clásica. Fue algo que saltó a la vista cuando el cuarteto tomó el coqueto escenario, pues cabe destacar que no fuimos muchos quienes nos quedamos a disfrutar de sus evoluciones.

La banda, que carece de bajista y forman Ángel Antón y Eduardo Palomo en guitarras, Saúl Sánchez en baterías y Roberto Fernández en voces, acudió a Gijón a presentar temas de su último Ep “Servants Become Death”. También a dejar algún que otro adelanto. En lo personal agradecí cuando lindaban con el death metal más vibrante. Sobresalió ahí Saúl mientras Roberto se convertía en el perfecto maestro de ceremonias del cuarteto. El propio vocalista aseguró que “I, Abomination” se trataba de su tema más “bruto”. Y lo cierto es que extrajo una versión descarnada y cruda de los capitalinos.

Agradecí lo orgánicos que sonaron. En contrapunto a propuestas más artificiosas y aún con la falta de un cuatro cuerdas en escena, se desenvolvieron bien y apuesto a que más de uno se quedó con la copla. “La parte guapa del show empieza ahora” prometió entonces el activo vocalista como anticipo a “Purification Season”, corte que amalgama muchos de los vértices sobre los que pivota el contemporáneo sonido de los madrileños. Adelantaron incluso algún tema de su futuro Ep “Disillusion Devastation” y cerraron con “The Myth” tras un show sin grandes alardes ni mayores errores.

Llegaba entonces el turno de Nasty Surgeons. Los de Burgos, con el polifacético Raúl Weaver al frente, han conseguido, en apenas ocho años de trayectoria, posicionarse como uno de los nombres más interesantes del death grind patrio. Gracias a buenos álbumes, siempre adornados por el fino arte de Juanjo Castellano, pero sobre todo a buenos shows como el del pasado sábado.

Ramón Mur en baterías, Fabián A. Hernandez al bajo, Gonzalo Navazo en guitarras y el mencionado Weaver en guitarra y voces hacen suyo el Tizón pasadas las diez y media. Suena una pequeña intro, seguida de “Fetal Hunt”, y el cuarteto no podría sonar más intenso y potente. Sorprende que en una sala pequeña como esta se puedan alcanzar tales niveles de contundencia.

Ataviados con el correspondiente atuendo de cirujanos y bañados en la sempiterna luz roja de la sala, Nasty Surgeons no hicieron prisioneros. Su primera vez en Asturias, si no entendí mal a Raúl, y la seguridad de que venían con las pilas bien cargadas. Si tal y como me comentaría Fabián después, la banda no se encontraba al cien por cien, solo cabe preguntarse cómo de arrolladora es su mejor versión. Porque para cuando la dupla “Cotard Delusion” & “Liston Knife” cae sobre nosotros, desde luego pocas dudas caben al respecto de su desempeño.

Weaver derrochó tanto carisma como mal café. Pero si algo sorprende en el cuarteto es la impasibilidad de Ramón Mur tras baterías mientras descerraja un blast beat tras otro con total solvencia. Para “Coronary Artery Bypass Surgery” y su final ardiente y descosido ya se pudieron ver algunos tímidos pogos en el Tizón. “Vamos con una más lenta, que se os ve muy cansados” ironizaba Weaver previo paso a descargar “Intracraneal Bleeding”, pura demencia y vitriolo en forma de death grind. Fue no obstante en “Ogre Of Aptos” y no sin que antes Weaver se acordase de Noel Kemper (Gruesome Stuff Relish) donde rebajaron (en parte) los pulsos, acertando a sonar más rockeros. Más carcassianos si cabe, con el propio Raúl dejando uno de sus mejores solos de la noche.

Tuvieron tiempo incluso de ir adelantando nuevo trabajo a través de una “Vagina Dentata”, imprescindible esa segunda voz de Fabián, que ni mucho menos compromete su furibunda propuesta. Al contrario, me atrevería a decir que resultó en uno de los cortes más violentos y abruptos del set. Violencia que mantendrían en “Dr. Death” y en parte abandonarían a través de los ritmos más d beateros de “Multiple Organ Dysfunction Syndrome”, a buen seguro el corte más distinto (que no diferente) de toda su descarga.

Para el final fueron quedando “The Executioner’s Song”, inolvidable e inconfundible su fugaz pero cachonda intro, una “Open Cadaver” donde Weaver mandaría los debidos agradecimientos y una “The Resurrectionist” en la que los más valientes se atrevieron con un pequeño wall of death. La sensación final que quedó fue la de que esta es una de esas bandas cuya encarnación en vivo mejora de manera sustanciosa con respecto al estudio. Era su primera visita a estas tierras y, a tenor de lo visto, esperamos que no sea la última.

El metal extremo parece seguir gozando de buena salud en la región. No fue poca la gente que se acercó el sábado al Tizón y desde aquí solo cabe felicitarse por ello. Una de esas noches que vienen a borrar el fatalismo que nos inunda a nada que un par de bolos no salen como uno espera. Sea como fuere y pese a los inevitables solapes, una carnicería de lo más gozosa y divertida. Agradecer a bandas y sala todas las facilidades, mandar un cariñoso saludo a los muchos habituales con quienes departí en mayor o menor medida y disculpas por lo repentino de mi huida. El búho aguardaba. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto y Fotos: David Naves

Reseña: Eveth «Sellando El Destino» (Maldito Records 2024)

Es el quinto trabajo de los mallorquines Eveth, la banda que forman David Kamstedt en guitarra y voz, Alberto Barrientos en baterías, Biel Recio al bajo, David Dalmau en voces y Rafa Socias en guitarras. “Sellando El Destino” se compone de doce cortes producidos y grabados por Miquel Àngel Riutort “Mega” (Æolian, Angelus Apatrida, Trallery, Perpetual Night…) en el Psychosomatic Recording Studio de Inca y masterizados finalmente por el Pyramaze Jacob Hansen (Anubis Gate, Xandria, Rob Rock, Sinner, Crystal Gates…) en sus propios Hansen Studios de Dinamarca. Adornado por el arte de Fernando Ricciardulli (Chromatic Chaos), se encuentra en la calle desde el tres de abril vía Maldito Records.

Un Nuevo Mundo” ahorra en introducciones artificiales y nos conduce casi de inmediato hacia un power de ritmos medios al que soportan una serie de riffs recurrentes pero muy eficaces. Por contra, hay algo en la forma en que Dalmau afronta estas estrofas que, a ratos, logra sacarme de la composición. Eveth se elevan, no obstante, en unos estribillos directos y con gancho. También por la buena ración solista que proponen y ejecutan Recio y Kamstedt. Un arranque con altibajos. Con luces y sombras que diría aquél.

Despiértame” sí que dispone de un riff de garantías para adornar un prólogo de puro power enaltecido y triunfante. Dalmau parece ahora mucho más cómodo y el empaque de la base rítmica, si bien desprovisto de artificios de ningún tipo, parece acertar a la hora de comandar un corte ágil por escritura y también por ejecución. Me agrada de igual forma el solo que acude en el tronco central y ese pulso más tranquilo que subyace. Quizá porque me recuerda a los chicos de Tálesien. Clase y pegada bien conjugadas en segundo corte algo rácano con el reloj.

Aunque Me Cueste La Piel” sorprende ahora con ese extraño arranque pero más con la oscuridad que muestran ahora sus primeros riffs. El juego que proponen sus estrofas, primero desnudas, luego poderosas, ni es nuevo ni puedo afirmar que esté mal construido o ejecutado. El estribillo acude pronto a la cita para redondear uno de esos cortes que parecen haber nacido con el directo como principio y fin. Ciertas armonías vocales podrán recordar a la forma en que Rob Halford construye sus líneas en estudio para Judas Priest, con Dalmau eso sí moviéndose en tesituras mucho más terrenales que las del británico. Ni tan siquiera cuatro minutos de duración pero unos Eveth que parecen la mar de cómodos aquí.

Más minutaje y también más nervio el que ofrece “Hijos De Las Estrellas”, con los baleares derivando ahora hacia un power metal a ratos poderoso, a ratos elegante, apoyado en una suerte de riffs aquí y allá algo manidos, pero que en su mezcla de músculo y sentimiento logra trazar uno de los cortes más atractivos de este quinto álbum. Hay una idiosincrasia muy cañí en la forma en que la banda traza estos estribillos y los conjuga con esa letra optimista y alentadora. El tipo de canción que el power patrio lleva facturando desde hace décadas, lo que no quita para que la banda gane la batalla gracias a un buen trabajo a nivel técnico y también de producción.

Mi Verdad” rompe con la tónica imperante en esta primera mitad del álbum al construir una balada / medio tiempo con no pocos guiños a los Iron Maiden más tranquilos y reposados. La banda vira más adelante hacia un metal más nervudo, que me recuerdan sobremanera a la buena gente de Argion. Noto más cómodo a Dalmau conforme el corte adquiere una mayor intensidad mientras transita hacia su tronco central, donde se dan cita unos solos un tanto discretos. Extraña elección como adelanto, desde luego.

Porque quien sabe si “Dueña Del Amanecer”, con esos ritmos más vivos y ese heavy / power más energizado y vibrante, no engancharía en mayor medida con el público más casual del género. Hay un estupendo trabajo de guitarras aquí, en los riffs que soportan las estrofas, las melodías con que las engarzan y finalmente con la obligada explosión solista del tronco central. Por trazo nada que sorprenda pero un corte que cumple con sus objetivos al fin y al cabo.

Aprendiendo A Partir”, con Marc Riera (Azrael, Dark Elf) a bordo, continúa en esa senda más vibrante, adornada por otra buena labor de Kamstedt y Recio, donde más que a Iron Maiden, a quien encuentro cierto parecido es a los riojanos Tierra Santa. Me agrada el riff más musculoso que anticipa al solo de guitarra, y desde luego le habría otorgado algo más de presencia o desarrollo. Sea como fuere un corte que acabará por sobresalir más por el aire fresco que proporciona la voz invitada que por los propios méritos de la composición en sí.

Lazos Rotos” calma de nuevo las aguas, arranca en balada desnuda y sin artificios para después trascender hacia un medio tiempo de mayor carga emocional en la mejor tradición del género. Un buen Dalmau y el buen trazo que muestra su solo de guitarra no logran, sin embargo, desposeerla de un cierto aire a déjà vu.

Espejo De Luna”, con la producción otorgando ahora gran protagonismo al bajo de Biel Recio, funciona a la hora de ofrecer la cara más chulesca y ochentera del combo balear. Hay un deje muy marcado a los mejores Accept en los riffs en que apoyan las distintas estrofas y, desde luego que Dalmau traza sobre ellas alguna de las mejores líneas de voz de todo el trabajo. Bien es cierto que la sección solista palidece, pienso yo, en relación a muchas otras dentro del CD, pero con eso y con todo una de mis favoritas de “Sellando El Destino”.

Y ejerciendo casi como negativo de esa cara más despreocupada, “El Mandato” opta en cambio por ofrecer a Eveth en su encarnación más veloz y poderosa. Power metal del de toda la vida. Del que ahorra en sutilezas y no necesita de producciones rimbombantes ni arreglos recargados para cumplir sus propósitos. Del mismo modo Dalmau traza unas líneas de voz desprovistas de excesos innecesarios ni alardes imposibles. Firmes y vibrantes.

De nuevo muy Maiden el prólogo de “Versos Al Diablo”, con el bajo de Biel Recio convertido en debido émulo de Steve Harris. Y aunque luego el corte acoge una viveza de heavy metal de toda la vida, todo deriva de nuevo hacia una idiosincrasia más castiza. Aquí me agradan sobremanera las armonías vocales del estribillo y la mayor pesadez sobre la que se desarrolla. Clásica en construcción pero eficaz en cualquier caso.

Viento y Fuego” viene a sellar el álbum desde un prólogo en clave de balada clásica que, más pronto que tarde, deriva hacia el habitual metal vivaracho de los mallorquines. Sita a medio camino entre los primeros Tierra Santa y Avalanch, Vhäldemar… agradará, o más bien debería, que uno nunca sabe, a todo fan del género con su profusión de riffs cabalgantes, sus hábiles cambios de ritmo y la manera en que Dalmau afronta sus diferentes líneas de voz. Un cierre a lo grande.

Casi cincuenta minutos de un heavy metal de guiños power que viene un poco a resumir lo mejor, a veces también lo peor, del metal facturado dentro de nuestras fronteras. Hay muchos riffs aquí que no deberían coger de nuevas al oyente habitual del estilo. La buena noticia es que, de tanto en cuanto, contribuyen a crear buenos temas. Pienso en cosas como “Aunque Me Cueste La Piel” , “Espejo De La Luna”, “Despiértame”, “Hijos De Las Estrellas” o la final y muy resultona “Viento y Fuego”. Orgulloso y a ratos eficaz disco de género.

Texto: David Naves

Premios Amas 2025: Abierto el plazo de inscripción

El viernes 7 de marzo del próximo año 2025 tendrá lugar en el Teatro Filarmónica de Oviedo la XX edición de los Premios AMAS, los galardones de la música asturiana.

La recepción de candidaturas se encuentra abierta a través de amas@premiosamas.com para todos los trabajos editados entre el 1 de enero y 31 de diciembre del 2024 ya sean discos, videoclips, diseños y toda referencia a cualquiera de las categorías que conforman los premios.

Agenda: The Electric Buffalo en Oviedo

El jueves 21 de noviembre la asociación estatal de salas de conciertos (ACCES) conmemora el día de la música con 12 conciertos por la geografía estatal. En Asturias la ovetense Sala Tribeca Live acogerá el protagonizado por The Electric Buffalo.

A partir de las 21 horas con acceso libre hasta completar el aforo tendrá lugar una nueva oportunidad para disfrutar de la presentación en vivo de «Patrolman» el último trabajo discográfico de los ovetenses, editado en abril del pasado 2023 a través de  Boomerang Discos.

Crónica: El Castru Gargantá Vol. 15

No pasa nada por empezar diciendo la verdad: no era nuestro plan inicial. La cancelación, la misma mañana del sábado, del bolo de Celtian provocó que moviéramos ficha y optáramos por una segunda opción que, además, nos permitiría desbloquear un escenario más. El Castru Gargantá juntaba a los locales Green Desert Water con los chipriotas Stonus y los cántabros Wet Cactus para un verdadero atracón de stoner rock.

Abrían Green Desert Water cuando aún buscábamos un sitio dónde dejar el coche. El local no podría ser más apañao. Una primera sala que hace las veces de bar y acoge el puesto de merchan. Otra, donde se desarrollan los conciertos propiamente dichos, más cuidada de lo que cabría esperar. Ni mucho menos el peor local que hemos visitado en estos años. El caso es que, sí, sin que sirva de precedente llegamos con el tiempo justo. Para cuando nos encontramos con el trío, andan enfrascados nada menos que en “Black Harvest”, el temazo que da nombre a su último disco.

A ratos costaba escuchar la voz de Kike. Que dio igual porque “Too Many Wizards” nos la sabemos de memoria. Riffazo aquí y gente muy por la labor. La cercanía, la sala recuerda por momentos a un local de ensayo, agiganta la propuesta de los asturianos. En “Sacred Tree”, justo cuando la banda desarrollaba su mejor versión, Kike vino a tener algún problema durante el solo. Percance del que sale airoso porque, como ya bien sabréis, tablas le sobran.

Elegante la sempiterna base rítmica, Dani Bárcena en baterías y Juan Arias al bajo, durante las partes más tranquilas y rotunda cuando suben las revoluciones, la banda acierta a equilibrar un set que extrae su mejor cara cuando atacan la fenomenal “Shelter Of Guru”. Que Bárcena por petición popular terminase el bolo sin camiseta, puede ser un detalle que ponga de relieve el buen ambiente que se vivió en El Castru. Tan hábiles y carismáticos como nos tienen acostumbrados, cerrarían con “Solar Plexus”, el tema que daba título a aquél debut de 2018. Pronto emprenderán una nueva aventura por los States y desde esta casa solo cabe desearles lo mejor.

Desde Nicosia, turno entonces para los también hard rock / stoner Stonus. La formación, un quinteto se amoldó como buenamente pudo a la sala del Castru y por lo general nos dejó muy buenas sensaciones. Kyriacos Frangoulis comanda en voces a los chipriotas. Era su primera visita a estas tierras pero nos animó con un “vamos amigos” al que no llegan otras bandas que llevan cuarenta años girando por la península y no alcanzan a un triste gracias.

En lo musical había concomitancias con los propios Green Desert Water, si bien tuve la sensación de que, a ratos, lindaban en mayor medida con el metal de afinación gruesa y riff crudo y cortado. Entre esas partes más iracundas y en la más pura tradición del género, sobresalen pequeños escorzos de rock psicodélico y alucinado. Finalmente, en el equilibrio entre esas dos variantes fueron tejiendo buenos temas. La banda contrarresta el inicio tranquilo y calmado de “Aphasia” con un epílogo en el que incluso se deja notar el doble bombo del batería Kotsios Demetriades.

No obstante una del par de guitarras se había quedado muda. Revivida para “Mania”, que dibuja uno de sus riffs más interesantes. Se desvivía por agradar el cuatro cuerdas Andreas Aristides, con mucho el integrante más efervescente (en lo gestual) de la agrupación mediterránea. Porque la dupla de guitarras Pavlos Demetriou y Nicky Ray tienen un comportamiento algo más frío. Sin menoscabo eso sí, de los buenos riffs y solos que dibujan. El propio Demetriou deja de hecho uno estupendo en “Hope Dose”, que ayuda a mantener unas pulsaciones altas que ya no abandonarían hasta el final del show, con un cierre que ya abraza el metal sin ningún tipo de cortapisa. Desde luego nos agradaron.

Si Stonus habían abrazado una mayor rotundidad camino del final del set, Wet Cactus y decibelios mediante, recogieron el guante de sus compañeros y pusieron a prueba los (por lo visto) sólidos cimientos del Castru. Desde Suances y con el propósito de peinar a todos los presentes, el cuarto descerrajó sus temas sin piedad alguna por propios y extraños.

Y el público respondió en consecuencia. La buena gente del Castru nos comentó de hecho que pocas o ninguna han sido las citas con afluencia semejante. La banda, si bien costaba oír al bueno de Daniel Pascual, enfrentó solos alucinados mientras un enérgico Jaime Pérez a los parches percutía líneas de batería de las que taladran el pecho a cada patada al pedal del bombo. Por lo poco que nos llegaba de la voz de Pascual pero un poco también por no haber tenido tiempo material de hacer los deberes, lo cierto es que me costó identificar los temas. No así las muchas ganas con las que afrontaron la cita.

En una de las instrumentales que deslizaron emergió la cara más lisérgica de los suancinos, el nombre de mis paisanos Acid Mess sobrevoló tímidamente, Justo lo que tardaron en pisar el acelerador y encarar su versión más corajuda. Los propios Demetriou y Ray de Stonus no quisieron perder ripio de las evoluciones del cuarteto, contemplando a sus colegas desde primera fila. La intensidad iría subiendo de cara al final del set. Se desató incluso algún pequeño pogo. El más grande que permite un recinto de estas características, a buen seguro. Y aunque es cierto que la voz fue ganando presencia de cara al final, qué duda cabe que nos queda pendiente el verles con unas condiciones de sonido más óptimas.

Como dije arriba, a priori no entraba en nuestros planes. Pero Asturias siempre da segundas opciones (a veces incluso terceras y hasta cuartas) y como bien sabréis no somos del todo amigos de pasarnos un sábado durmiendo la mona. Así pues y tras tres buenos shows, cada uno con su propia personalidad pero unidos por una raíz común, tocó recoger y encarar esta crónica que tenéis ante vuestros ojos. No queríamos eso sí despedir sin mandar afectuosos saludos a la buena gente de El Castru Gargantá, que nos acogió como si de fieles correligionarios se tratase. Otro tanto a los músicos implicados (muchas gracias Kike por el detalle) y ya sabéis: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Total Death en Gijón

Velada de sonidos extremos la que tendrá lugar el próximo sábado 23 de noviembre en el gijonés Tizón Sound. Bajo la denominación de Total Death tendrá lugar la primera parada en Asturias del combo deathcore The Ancient Arrival, los death grinders Nasty Surgeons y la formación local Burnt To Death.

Los madrileños The Ancient Arrival tras dos fechas este pasado fin de semana en Portugal presentarán sus nuevas composiciones en la sala gijonesa. Por su parte los burgaleses Nasty Surgeons suman un nuevo escenario a la gira promocional de su última obra de estudio «Anatomy Lessons» publicada en julio del pasado año. En cambio Burnt To Death además de nuevo material presentan su renovada formación con la llegada de Javi «Pity» (Legacy Of Brutality) a la batería y Alex «Kai» San Martín (Mortal Coil) al bajo.

Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/es/events/burn-to-death-nasty-surgeons-the-ancient-arrival

Crónica: Vargas Blues Band (Corvera 8/11/2024)

Tras su paso por la Semana Negra gijonesa el pasado año el bluesman Javier Vargas regresaba a los escenarios asturianos. La excusa, la presentación de «Blues Magic Live» su nuevo lanzamiento discográfico grabado en vivo el 9 de diciembre del pasado 2023 en la Sala ReviRock de Madrid y que veía la luz en el mes de mayo. La cita, en el Teatro El Llar de Corvera, habitual sede del festival Rockvera y el los últimos tiempos del Monorock. Un lujo de escenario para el que desde este medio reivindicamos una programación más extensa.

La enésima reencarnación de la Vargas Blues Band, recordemos que por sus filas han pasado apellidos del calibre de Allman, Jagger, Bogert, Appice o Shortino, llegaba a Corvera en formato trío con Peter Kunst a la batería y Luis Mayol al bajo, que se repartirían la labor vocal durante el concierto. Casi 2 horas para repasar una trayectoria tan excepcional como dilatada bajo el término acuñado a la figura de Javier Vargas, el blues latino. Arrancaron su tiempo con «Rumble«, tema instrumental original del guitarrista estadounidense Link Wray y «Same Old Thing«, dupla inicial de sus directos desde hace años.

Alternando piezas más blueseras con ramalazos más cercanos al hard rock iban cayendo temas como «Mojo Hand«, «Sin City» o «Texas Tango«. Agradecimientos a los presentes, confirmar que un próximo álbum está en camino y el recuerdo a las victimas de la dana en el levante estatal arrancan una sentida ovación del buen número de asistentes al Llar. El combo se mostró como una máquina de precisión, tanto Peter como Luis bordaron sus temas a la voz y Javier una vez más su maestría a la guitarra y el slide.

Presentaron uno de los temas que formará parte del próximo álbum y entre las escasas pausas que tuvo el show, hacer partícipe a la audiencia del buen momento que vive la formación al anunciar el extenso tour promocional que les llevará a tierras australianas entre los meses de marzo y abril del 2025. Avanzado el concierto el carácter latino se vio acrecentado con la interpretación de temas en castellano como «Chill Out – Sácalo«, genial aquí Mayoll a la voz, y «Blues Local«, reivindicando la siempre denostada escena musical casera. Durante este impás Mayoll cambiaría de instrumento por un precioso diseño que me recordó al Chapman Stick que ha popularizado el virtuoso bajista Tony Levin.

Apuntar el gran trabajo desde la mesa de control de Nefta Vázquez que hizo cabalgar al trio a lomos de un sonido superlativo durante la velada. No hubo matiz que se escapara al oído como reflejaban las caras de satisfacción de los espectadores al termino del show. Tras 18 temas remataron la faena con «Blues Pilgrimage«, que curiosamente no ocupaba dicho lugar en el setlist del show, y que sirvió igualmente para dejar la impronta de calidad, destreza y oficio de unos artistas tan gigantes como currantes de la música.

Y es que eso es el blues, la banda sonora del planeta Tierra, como bien apostillaba en uno de sus escasos soliloquios el bueno de Javier Vargas. Habría tiempo después para fotos, hacer acopio de material en el merch y charlar con los protagonistas, tan amables en las distancias cortas como profesionales encima de las tablas. Agradecer a Etin Produccions y Toni Ramone las facilidades para realizar esta crónica y como siempre, nos vemos en el próximo sarao.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz