Crónica: Lion Rock Fest II (León 9/11/2024)

Segunda, exitosa y multitudinaria edición del Lion Rock Fest. El llamado paraíso del hard rock melódico en nuestro país volvió a congregar a una nutrida representación de fans llegados desde los más diversos puntos de nuestra geografía, certificando por segundo año su buena salud. Las buenas sensaciones que había dejado la edición de 2023 sumadas a un cartel de lo más atractivo, Hardline, Jaded Heart, Treat, Hackers, Tyketto, Perfect Plan y The Night Flight Orchestra nos convencieron también a nosotros de echarnos a la carretera. Repetía además el recinto del año pasado, el inmenso Palacio de Exposiciones de León, con sus dos escenarios, León y Mahou, y a todo buen seguidor del género se le agotaban las excusas para faltar a la cita.

Aunque para nosotros, y al igual que sucediera en la edición de 2023, el festival empezaba mucho antes. Y lo hacía con unos viejos conocidos de esta casa como son Leather Boys, que volvían a su enésima sesión vermú, uno pierde la cuenta ya, para regocijo de los más madrugadores. Una cita que daría inicio aún con la batería a medio montar, añadiendo una anécdota más al inagotable caudal de entresijos y percances que rodean al quinteto. Fue poco el rato que les vimos, apenas tres temas, siendo “Rebirth” una vez más el encargado de abrir fuego. Un fugaz calentamiento para una jornada que se preveía tan larga como intensa.

Es algo que salta a la vista nada más Hardline hacen suyo el Escenario Mahou justo cuando faltan quince para las siete. Tras la presentación de rigor por parte de la organización, eso sí. “Fuel To The Fire” ya da muestras de que la emblemática banda americana ha venido a poner León patas arriba. Comandados por un efervescente Johnny Gioeli, los angelinos aparecieron por tierras leonesas en perfecto estado de revista.

A destacar también la gran labor de Alessandro Del Vecchio tras las teclas. También tras el micro. Sus alardes rara vez exceden lo necesario. Pone su saber hacer a favor de la banda y no al revés. El conjunto eleva así sus prestaciones y buenos cortes como “Everything” difícilmente podrían sonar mejor. “Takin’ Me Down” extrajo la vena más macarra de los estadounidenses. También un gran solo de un seguro Luca Princiotta. Mucha gente ya desde primera hora. Acertó la organización al colocar como primera banda a uno de los platos fuertes, si bien nos consta que hubo más de uno que, desplazamientos mediante, llegó con el tiempo muy pelado al recinto.

Pero volviendo a lo que nos ocupa, muy risueña una Anna Portalupi al bajo. En general la química y el buen rollo que parece haber en el actual line up de la banda norteamericana termina por contagiar al la audiencia. Algo que salta a la vista en “Dr. Love”, con todo el Lion Rock a coro con ellos. Gioeli incluso no perdería la ocasión de darse su particular baño de masas bajando a las vallas y afrontando desde ahí un pequeño guiño a “Who Wants To Live Forever” (Queen) que arranca una pequeña isla de calma en mitad del set. Con el único apoyo de Del Vecchio, “my italian brother”, el dúo puso de relieve su cara más amable.

In The Hands of Time” sería el último apunte de ese tercio más reposado. Pronto “Life’s A Bitch” nos devuelve a Hardline en su máxima expresión. Puede que el frontman de Brooklyn sea el último remanente de la formación original de la banda, pero el americano se desvivió en todo momento por agradar. En un estado de voz formidable, no cejó en darse sus buenas carreras sobre el escenario. Así las cosas, “I’ll Be There” de nuevo nos pone a coro con la banda. No obstante me sorprendió que, en esta recta final de su descarga, Gioeli reservara un pequeño espacio para dejarnos unas pocas estrofas del clásico “In The Air Tonight” de Phil Collins.

Qué duda cabe que era otra versión la que esperábamos de ellos. Esto es, claro, “Hot Cherie”, que la banda interpreta con grandes dosis de energía pero también de finura. Para cuando cierran con “Rhythm From A Red Car”, estupendo Princiotta aquí, y el infatigable Johnny Gioeli hace las debidas presentaciones, la sensación que queda es la de haber visto una gran versión de la banda. Pura nostalgia en forma de hard rock.

La elección de unos clásicos como Jaded Heart parecía a priori de lo más acertada dentro de un cartel como este. Eran, qué duda cabe, la opción más rayana en el heavy metal de toda la noche. Salta a la vista desde ese arranque encorajinado que proponen en “Stand Your Ground”. Johan Fahlberg, que celebra este 2024 veinte años al frente de la banda germana, apareció por León en óptimo estado de forma. Tras baterías se encontraba Johnny Dee, batería de Doro y que repetiría después con Tyketto, pero la banda dio síntomas de estar no del todo engrasada.

A conectar con la audiencia pueden ayudar los pinitos de Fahlberg en nuestro idioma. También los cortes más próximos al hard que deslizaron. Pero la sensación que iba quedando, alguna entrada en falso incluida, es la de que estábamos ante unos Jaded Heart algo desdibujados. “Tomorrow Comes” mejoró algo sus prestaciones, se afanaba Peter Östros en dibujar buenos solos e incluso contaron con voz invitada sobre las tablas para su reconocida revisión del “Paid My Dues” de Anastacia, pero en líneas generales quedó una sensación de lo más fría.

Y dio igual porque si algo tiene el Lion Rock Fest es que apenas da descanso. Tocaba recibir a los suecos Treat en el escenario Mahou y dejarse llevar por la que sería, a la postre, una de las grandes bazas de esta edición. Salta a la vista desde la inicial “Skies Of Mongolia”, con un Robert Ernlund por cuya voz parece no pasar el tiempo. Vimos muy animoso al frontman nórdico. Para cuando suena “Ready For The Taking”, a buen seguro tenemos ante nosotros la mejor versión del combo. El propio Ernlund comentaba que llevaban sin dejarse caer por nuestro país desde 2018. Presentó entonces “Papertiger” y con ella uno de mis riffs favoritos de todo el set. Casi me atrevería a decir que de toda la jornada.

Home Of The Brave” pondría la calma y la clase (a raudales) primero, y el brío y la conexión con la gente después. De hecho uno de los cortes mejor recibidos de esta parte del set. Con un Anders “Gary” Wikström opositando a mejor seis cuerdas del día, todo parecía de cara cuando la banda afronta uno de sus grandes clásicos, “Sole Survivor” y el león ruge en consecuencia. Se puede argüir en contra de la banda nórdica el uso (y abuso) de coros pregrabados. Pero más allá de ese detalle, lo cierto es que la banda vino a sonar más orgánica que en anteriores visitas. Y de hecho la más reciente “Freudian Slip” extrae su cara más contundente.

Que contrasta con la más clásica y algo acomodada “We Own The Night”, con un fantástico Ernlund. No negaré que en lo personal agradecí la mayor pegada de “Roar”. Al fin y al cabo, qué mejor lugar para rugir que un festival como el Lion Rock Fest. No faltó algo de peloteo por parte de un algo tribunero Ernlund previo a despachar un “Get You On The Run” donde público y banda fuimos casi un ente indivisible. En especial cuando dejan un espacio en blanco para sumarnos a su cuidado y bien moldeado estribillo. Tras las casi obligadas presentaciones llegaría el turno de “World Of Promises”, con el Lion Rock superponiéndose a las dichosas pregrabaciones. Aún con sus pequeñas aristas, una encarnación muy gozosa y disfrutable de la leyenda sueca.

Hackers, únicos representantes estatales de esta edición, no lo iban a tener tan fácil. Y fíjate que el arranque con “El Poder De Una Canción” no podría ser más elegante. Su estilo, que profundiza en el hard melódico más cuidado y elegante, parecía confeccionado a la medida de un festival como este. En este punto cabe defender la decisión de la organización de no relegar a la gente de casa a un mero papel de comparsas. Su situación en el epicentro mismo del cartel les granjeó una audiencia más que respetable a aquellas horas de la noche.

Y ellos respondieron sin alardes innecesarios ni florituras cara a la galería. Con clase y buenas melodías. Por ahí es una lástima los problemas de sonido que sufrieron. En un momento dado del set, dejaron de sonar por PA. El público del Lion Rock Fest, lejos de tomarla con ellos, supo estar a la altura animando y vitoreando a la banda. Gran gesto por parte del público. Ya podían aprender otros. El caso es que para cuando todo vuelve a unos cauces más normales, es el micro de Víctor Guardia quien no deja oír al frontman.

En el momento en que todo vuelve a su lugar y atacan “Respirar Rock & Roll”, vislumbramos a una banda que disfruta con lo que hace. Hay química arriba del escenario y también buenas ejecuciones. Algo que salta a la vista cuando recuperan “Historias Que Contar” de su debut de 2019. Sin embargo y ya en la recta final el escenario León vuelve a dejar colgados a los canarios. Difícil gozar de mayor infortunio. Una despedida al set que, desde luego, no merecían. Queda por ahí la deuda de verles en unas condiciones más favorables. Quién sabe si en la edición de 2025.

No cabe duda de que la devoción que generan Tyketto en un festival como este roza lo inmensurable. La banda de Danny Vaughn, con el batería Johnny Dee haciendo doblete, apareció por el Lion Rock en un grandísimo estado de forma. Da fe de ello lo magnético del arranque con una fenomenal “Nothing But Love”, con el propio Vaughn tirando de armónica. Puños y cuernos al aire ya desde los primeros cortes, con ese infalible “Reach” que pinta gestos risueños en cada uno de los músicos.

Gracias en buena medida al calor del público,“Wings” se agiganta con respecto a su versión de estudio. Pero el calor que recibe el combo norteamericano aún es mayor cuando el vocalista dedica “Tearing Down The Sky”, en un más que aceptable castellano, a las víctimas de la terrible Dana. Gesto que le honra, en especial además porque la banda sonó de lo más rotunda aquí. Para cuando el vocalista se calza la acústica en “Letting Go” por momentos me recuerdan a los Queen más primigenios. Los molinillos de Chris Green anticiparon un gran solo como colofón a uno de los momentos más distinguidos del set.

Tras pedir el aplauso de rigor a la organización, deslizaron una “Rescue Me” donde brillan los coros del teclista Ged Rylands. A gran nivel en cuanto a sonido se refiere, fácilmente el mejor de todas las bandas que pasaron por el escenario principal, la rendición que entregan de “Burning Down Inside” sería a la postre uno de los puntos álgidos de la presente edición del Lion Rock Fest. Con un Vaughn excelso a la voz, su presencia resultó todo lo magnética que de él se esperaba. No sorprende la interacción con la gente en “Lay Your Body Down” pero quizá sí el pequeño solo de bajo que insertó aquí Chris Childs.

Visto lo visto, la final “Forever Young” tiene algo de profecía autocumplida. Tyketto se irían del segundo Lion Rock Fest con la satisfacción del deber cumplido. A buen seguro uno de los grandes triunfadores de la jornada y una banda que parece tener cuerda para rato. Nos alegramos de que así sea.

Turno entonces para disfrutar de los suecos Perfect Plan, a quienes solo cabía desear mejor suerte que a los anteriores huéspedes del escenario Mahou. Los de Örnsköldsvik llegaban a León con los deberes hechos y la confianza de saberse en un entorno más que propicio para su hard melódico.

Pero como quiera que no es una banda a la que tenga muy controlada, que el cansancio de toda la jornada ya hacía mella para entonces y que el inicio del set fue tan tendido, calmado incluso, opté por tomar un pequeño descanso y disfrutar de su desempeño con una cierta distancia. Su propuesta casó en gran medida con la línea editorial del festival. A ratos quizá demasiado. Son una banda muy segura en lo que hacen. Aparentan además disfrutar de su labor arriba de las tablas….

… pero no caben sorpresas. Finos y elegantes, como buena banda sueca que son, pero a ratos algo fríos. En cualquier caso, sería la banda que mejor sonido desplegaría en el escenario “pequeño” y aunque fuera a paso tímido, fui conectando con su propuesta. Ayudaron temas como “Living On The Run”, muy fino y hábil Rolf Nordström aquí, o “Better Walk Alone”.

Entre el público había gente que, al contrario del abajo firmante, parecía haber hecho bien los deberes. Algo que salta a la vista en “Nobody’s Fool”, uno de los puntos cumbres de un set que despiden con mucho buen hacer en “Heaven In Your Eyes”. Finalmente el set resultó más ágil y diverso de lo que intuí en un primer momento, si bien por otro lado me dio la sensación de que muchos se quedaron guardando sitio para no perder ripio de la última banda del cartel.

El show, la tremenda fiesta que se preveía como colofón a esta gran jornada, vino precedida además de la confirmación de que el festival vivirá una tercera edición. Quien más, quien menos ya hacía sus quinielas al respecto de los elegidos. Pero antes cabía disfrutar de la “otra” banda del Soilwork Björn Strid, The Night Flight Orchestra, con las expectativas por las nubes.

Y fíjate que, al menos en mi caso, seis meses atrás ni siquiera les conocía. No alcanza uno a todas las cosas. Pero en lo que al show concierne y nada más ver aparecer al propio Strid envuelto en su habitual capa brilli brilli, la algarabía no puede ser mayor. Y con cierto aire a pura auto reivindicación entregan “Midnight Flyer”, uno de sus cortes más generosos en lo que a desempeño solista se refiere. La sensación que pretenden imbuirnos ya desde el principio es la de que, más que un proyecto paralelo, son una banda de pleno derecho…

… que puede no se tome muy en serio a sí misma, algo a lo que contribuyen esas melodías tan ochenteras que dibujan cortes como “Sometimes The World Ain’t Enough”, con la pareja de coristas (o de azafatas) llevando sus registros allí donde aún no alcanzaba el bueno de Strid. A buen seguro muchos no se esperaban “Divinyls” tan pronto en el set. Uno de sus cortes más efectivos y pegadizos, que pondría a bailar a una inmensa mayoría. Y no, no estaba Sharlee D’Angelo al bajo, pero su relevo, el Avatarium Mats Rydström, se mimetizó con la peculiar propuesta de sus paisanos y desde luego pocas dudas caben de su desempeño.

Al igual que el del propio Strid, que de su comienzo algo tímido desembocó en un derroche de fuerza y carisma que le confirman como el gran frontman que es. “Living for The Nighttime”, “Burn For Me”… pero es finalmente la estupenda “Gemini” la que pone a todo el recinto a dar palmas primero, a bailar después. Como diría cierta criatura amarilla: todo estaba saliendo a pedir de Milhouse. Y mientras que en “Something Mysterious” sobrevuela el nombre de Survivor, Strid abandona su capa para “Paralyzed” pero desde luego no las ganas de agradar y divertir. Que si estábamos vivos, preguntó, como anticipo a los T.N.F.O. más funkies de la noche. Y es que me atrevería a decir que “White Jeans” fue uno de los puntos álgidos no ya de la banda sino del evento en general. Desencadenó una conga entre el público. Detalle este que, pensamos, puede por sí mismo resumir el buen rollo que se respiraba en el recinto. Lo bien que lo estábamos pasando.

Era su último show del año y a buen seguro que la banda lo dio todo para cerrar este Lion Rock Fest por todo lo alto. Alegres y divertidos, habrá a quien se le indigeste tanto azúcar. Ello no quita para que, como demuestran en muchos momentos del set, esta sea una banda con todas las de la ley.

Como nota al pie, nada más despedirse los suecos comenzó a sonar el “Mary On A Cross” de sus paisanos Ghost. ¿Guiño de cara a la edición del año que viene o simple forma de hacer más llevadero el desalojo? Queda algo menos de un año para salir de dudas.

Problemas de sonido del escenario Mahou al margen, fue otra gran edición del Lion Rock Fest. Horarios cumplidos a rajatabla, muy buenos shows, gran ambiente, una organización prácticamente intachable y, ya lo dijimos el año pasado, un recinto de ensueño. Desde luego todos los mimbres necesarios para erigirse en una de esas citas obligadas dentro de nuestra geografía.

Muy mal se nos tiene que dar en Heavy Metal Brigade para que de aquí en doce meses no estemos dando cuenta de la futura tercera edición. Mientras llega no cabe más que agradecer a la organización el trato y todas las facilidades dispuestas de cara a la confección de esta crónica, así como mandar también un saludo a los habituales de siempre, ni siquiera fuera del Principado faltáis a la cita, y ya sabéis: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Raposu Rock (Gijón 2/11/2024)

Octava entrega en una década de trayectoria para el Raposu Rock. Cita obligada para Heavy Metal Brigade, una fecha que contó con bandas del calibre de Jethro Tull y Saurom en la capital de la costa verde y aún así congregó un buen número de asistentes. En la parte humana nada menos que 2 toneladas de solidaridad materializadas en alimentos no perecederos que obligaron a improvisar una cadena humana para su traslado al exterior y poner rumbo a la cocina económica de Oviedo. Un nuevo éxito para el equipo capitaneado por Rheme Peláez en la titánica labor de abrir conciencias en pro de los más desfavorecidos. Nuestro aplauso y admiración un año más.

Quizá lo menos «importante» sea la parte musical en el Raposu Rock. Da igual el cartel en cada edición, sabes que vas a disfrutar de metal, rock y punk a partes iguales, un ambiente de camaradería y buen rollo tanto arriba como debajo del escenario. La primera parada en la banda sonora de la velada serían Caballo Moldavo. Los 4 jinetes del equino eslavo desplegaron su habitual rock monolítico, presentando varios temas que formarán parte de su próximo trabajo de estudio, del que seguimos esperando fecha de lanzamiento. Interpretaron su EP debut al completo, pudiendo distinguir nuevos matices en dichas composiciones, posiblemente fruto al lustre alcanzado con las numerosas interpretaciones en vivo desde su publicación allá por febrero del 2021. En la Sala Acapulco volvieron a su formación clásica, es decir, el Reverendo G. Throat a la voz, Lionel Hooves como guitarra, Jhonny Liver tras la batería y el hermano Lynnot al bajo dejando patente la evolución sonora y aplomo sobre las tablas lograda en los últimos tiempos.

Cambio de enseres sobre el escenario para dar paso al rock urbano y reivindicativo de Polemika. Los gijoneses que cuentan con tres miembros de Chabacanos en la alineación, Ghe a la voz, Jorge a la guitarra y Berti al bajo, continúan inmersos en la presentación en vivo de su último EP «Santa Estupidez» editado a finales del pasado 2023. Arrastran una buena legión de fieles que no dudaron en catar el mágico elixir con que fueron agasajados por la banda mediado el set. Puede llevar a engaño la juventud de varios de sus componentes pero las tablas de Turo a la batería y Miguel a la guitarra despejan cualquier duda, ya son 12 años de trayectoria los que contemplan a una banda capaz de salir airosa de la meritoria tarea de llevar a su terreno el clásico de Neil Young «Rockin’ In The Free World» para poner colofón a su paso por el Raposu. Buen concierto en líneas generales a pesar que en algunos momentos la voz de Ghe apenas destacaba del resto de instrumentos.

Desde Las Merindades llegaban al Raposu los burgaleses Los Del Humo. Cuarteto que abraza el punk rock como forma de expresión pero que a juzgar por su sonido y las camisetas que portaban no hacen ascos al metal. Dos años después regresaban a los escenarios asturianos para presentar su cuarta obra de estudio «Apartheid» publicada en el mes de septiembre. Hiperactivos sobre el escenario, encabezados por el inconformista Chus a las voces, se mostraron agradecidos a la organización por su participación en un festival que apoya las causas sociales y solidarias poniendo énfasis en la figura de Rheme Peláez.

Tras el combo burgalés salía a escena la propia Rheme para agradecer el apoyo tanto a los congregados en la sala como a las donaciones de comida y monetarias en forma de «fila 0». El sorteo del habitual pack de merchan donado por las bandas recayó esta vez en la antigua gerencia de nuestra añorada Sala Sir Laurens.

Cerraron la noche Bestia Negra, recién llegados de su primera fecha internacional. Y es que la gira promocional de «Animal Domination» los ha llevado a pisar escenarios de todo pelaje. Varias paradas en Galicia, Cantabria, León, Madrid o Andalucía los han colocado como una de las bandas asturianas de heavy metal mas viajeras en el último año. Como pude escuchar desde el foso, los «Accept» asturianos salieron a pasarlo bien y la intención contagiar esa premisa a la audiencia gracias a sus característicos riffs, casi adictivos con los que conectas de inmediato. No inventan nada, tampoco lo pretenden, pero la dupla de guitarras y el carisma de Gil como maestro de ceremonias elevan la temperatura en la Sala Acapulco gracias a los largos desarrollos que contienen temas como «Angel Of Death» o «Fear«.

Invasión de escenario como colofón y es que su revisión del clásico «Killed By Death» es apuesta segura como cierre de un nuevo show divertido y disfrutón de la formación afincada en Oviedo. Aplaudir un año más la labor social del Raposu y la de visualización para las bandas. Y como no, mandar saludos a la cantidad de amigos y habituales que allí coincidimos. Nos vemos el próximo año y en cualquiera de los saraos con música en directo durante el resto de los 365 días.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Z! Live Rock 2025: Nueva Batería de Confirmaciones

El festival Z! Live Rock, que se celebrará del 12 al 14 de junio en Zamora, desvela una nueva tacada de bandas que formarán su 10ª edición, la más ambiciosa de su trayectoria.

Diez nuevos nombres que desglosamos a continuación. Los brasileños Sepultura ofrecerán en exclusiva su último concierto en España y la legendaria banda alemana Accept actuará por primera vez en el festival como uno de los cabezas de cartel del Silver Stage. Otro de los grandes nombres de esta entrega serán los italianos Rhapsody Of Fire, todo un icono del power metal sinfónico en Europa. Abiertos a todas las variantes del metal en el festival zamorano desplegará su característico y oscuro black metal los griegos Rotting Christ, el hard rock melódico los germanos Kissin’ Dynamite y los sonidos progresivos del combo británico Opensight. La escena estatal estará representada por Delalma, Ankhara, el blackened death metal de Noctem y el folk metal de Saduie. Entradas y abonos disponibles a través del siguiente enlace:
https://zliverock.com/entradas/

Crónica: Jethro Tull (Gijón 2/11/2024)

No todos los días tenemos en Asturias la suerte de poder disfrutar de una de las bandas de referencia del rock. Jethro Tull, con su peculiar forma de entender el rock progresivo, fusionado con elementos del folk británico, blues rock y pinceladas jazzísticas, son uno de los titanes del género, y el hecho de que las entradas se agotaran meses antes de la fecha del concierto evidenciaba las ganas de volver a disfrutar de Ian Anderson y sus chicos en Gijón, tal vez por saber que, con casi total seguridad, sería la última oportunidad de disfrutar de la banda en el Principado, así como por el buen sabor de boca que su concierto en el Jovellanos en el ya lejano año 2000 dejó entre el respetable. Con la fecha anotada en el calendario por muchos, solo quedaba esperar a que llegara el día y ver cómo se defendía en directo el quinteto británico y cómo les había sentado el paso de los años.

Ante un teatro de la universidad laboral a rebosar y cinco minutos después de las 20:30, los de Ian Anderson comenzaban su actuación previo aviso a la audiencia de que no estarían permitidas ni fotos ni videos durante la misma, a excepción de durante el “bis” que cerraría el concierto (petición que, sorprendentemente, fue mayormente respetada por el público). El comienzo con “My Sunday Feeling”, que suponía el primer corte del primer redondo del grupo “This Was”, seguida de “We Used To Know” del segundo disco “Stand Up” (con una “pullita” en forma de dedicación a The Eagles al entender que el mítico “Hotel California” estaba algo más que inspirado en esta canción), nos hacía esperar un ejercicio exclusivamente de nostalgia en cuanto a elección del repertorio, sin embargo quedaron representadas mas o menos todas las épocas del grupo en los 120 minutos de concierto (con un descanso de 15 minutos por medias) que la banda desgranó durante la velada.

Desde los primeros compases del show, se hizo evidente que el sonido durante toda la noche iba a ser excelente. La acústica del teatro de la Laboral, ideal para este tipo de conciertos, demostró haber sido una elección perfecta para recibir a estas leyendas del género, permitiéndonos disfrutar de todos los matices y colores que la música del quinteto ofrece. La formación, aunque buenamente se podría calificar desde hace tiempo de “Ian Anderson & Friends”, suena sólida y acompasada, con mucha clase y fiel a las interpretaciones originales, sin duda a la altura de la marca que defienden sobre las tablas. El bajista David Goodier y el teclista John O’Hara, que acompañan a Anderson desde 2007, mostraron que la química entre ellos sigue intacta. Aunque los seguidores clásicos del grupo no pueden evitar echar de menos el trabajo de Martin Barre a las seis cuerdas, el joven Jack Clark cumple a la perfección y cuenta con varios momentos de lucimiento durante el show que le hacen encajar perfectamente. El batería Scott Hammond, sólido y sin demasiados alardes, aporta el peso y el “groove” que la banda necesita en todo momento.

Sin embargo, es bien cierto que Ian Anderson pone el contrapunto en la parte vocal. Los años no pasan en balde y es innegable que al bueno de Ian le cuesta sobremanera mantener el tipo en ciertos temas. Va muy justo de voz, pero al fin y al cabo tiene 78 años y es “el padre de la criatura”, así que tampoco se puede ser excesivamente crítico con él en este aspecto. Sus limitaciones vocales quedan ampliamente compensadas con su maestría a la flauta (santo y seña del grupo), con su chanza inglesa y con su capacidad de comunicación con un público que, si bien por momentos no entendía todo lo que Anderson comentaba por la barrera lingüística, agradeció en todo momento su buen humor y actitud sobre las tablas.

Como decía anteriormente, el repertorio no dejó indiferente. Pese al comienzo visitando los dos primeros lanzamientos del grupo, la banda no se centra en sus años de “laureles”, si no que no duda en tocar temas de los 80 y 90, así como de los dos últimos lanzamientos del grupo, “The Zealot Gene” (2022) y “RökFlöte” (2024). Así, fueron cayendo clásicos como “Songs From The Wood”, “Too Old To Rock n Roll” o “Weathercock” así como “no tan clásicos” como la oscura “Roots To Branches” que nos retrotrae al disco de mismo nombre de 1995, o “Farm On The Freeway” del ochentero “Crest Of A Knave” que, si bien no eran tan celebradas como el material clásico, no bajaron el pulso del concierto. “Wolf Unchained”, “Mine Is The Mountain” y “The Navigators” representaron a los Jethro Tull más contemporáneos y con los que Ian se siente también más cómodo a nivel vocal.

De hecho, algunos echamos de menos referencias a discos que son clásicos de la banda y referencias absolutas del género como son “Thick As A Brick”, “Minstrel In The Gallery” o “A Passion Play”, pero como digo, la elección de temas dejaba claro que Ian Anderson quiere dar visibilidad a todas las épocas del grupo y por nuestra parte sólo nos queda respetarlo. Las referencias a la música clásica de Bach y Gabriel Fauré, reconvertidas en formato de folk rock tampoco faltaron en la velada. La recta final con una “Aqualung” un tanto rearreglada y adaptada a la formación actual y el bis de la inevitable “Locomotive Breath”, fue jugar a caballo ganador para despedirse por todo lo alto.

Y así concluía la noche que Jethro Tull se despedía de Gijón. La sensación generalizada entre un público que, por desgracia, no suele disfrutar de este tipo de grandes giras en la región, era de satisfacción por haber podido disfrutar una última vez de una de las bandas por excelencia del rock progresivo y que encima demostró que, pese al irremediable paso del tiempo y combinando nostalgia y vigencia, sigue ofreciendo conciertos muy solventes. Ojalá más giras como está hagan parada en Asturias en el futuro.

Repertorio:

Set 1:
My Sunday Feeling
We Used To Know
Songs From The Wood
Weathercock
Roots To Branches
The Donkey And The Drum
Wolf Unchained
Mine Is The Mountain
Bourrée In E Minor (Johann Sebastian Bach cover)

Set 2:
Too Old To Rock ‘n’ Roll, Too Young To Die
Farm On The Freeway
The Navigators
Pavane In F-Sharp Minor (Gabriel Fauré cover)
The Zealot Gene
Dark Ages
Aquadiddley
Aqualung

Bis:
Locomotive Breath

Texto: José Mora
Fotos: Jethro Tull

Crónica: Madera Rock (Candamo 1/11/2024)

El pasado viernes día 1 de noviembre tocaba reencontrarse con Madera Rock. Los avilesinos regresaban a los escenarios en enero del 2023 tras más de 20 años fuera de circulación y nuestros caminos no habían confluido en las dos citas en directo ofrecidas hasta el momento. La presentación en el Palacio De Santa Cecilia en Avilés de su cuarta obra de estudio “En El Cuarto” ni su paso por el festival La Mar de Ruido también el pasado año.

Prácticamente perdida la esperanza, la sorpresa de su paso por la 40º edición del festival de la castaña en Aces (Candamo) me brindaba una oportunidad, quien sabe si única, para rememorar aquella lejana y única ocasión en que los pude disfrutar en vivo. Una noche de agosto en Lugones recién arrancado el milenio en que compartían escenario con Avalanch en una de las últimas fechas de la gira promocional de “Llanto De Un Héroe” y los ovetenses Babylon Chat en la cresta de la ola de su popularidad.

El evento tenía lugar bajo una amplia carpa que cobijaba los distintos stands, la barra y un escenario coqueto, bastante más alto de lo que estamos acostumbrados por estos lares, adornado con una buena iluminación teniendo en cuenta nuestra ultima parada en gijonés Tizón Sound. Así que un cuarto de hora por encima del horario previsto, concretamente de las 11 de la noche, nos pusimos manos a la obra. Comentar que el anterior inquilino de las tablas, Faruk, banda afincada en Grado, remataba su actuación prácticamente con nuestra llegada y apenas pudimos catar una curiosa revisión en español de “Little Wing”, el clásico de Jimi Hendrix. Espero volver a coincidir con ellos y darles la atención debida.

Por Chiri Peláez, voz y punto focal de la banda con su característica actitud macarra y chulesca, Charly Menéndez a la batería, Sevi al bajo y Víctor Vivar y Rubén Álvarez a las guitarras parece no pasar el tiempo, mostrándose perfectamente empastados 15 meses después de su última actuación. Inevitables las referencias a los madrileños Burning y los primeros Platero Y Tú al arrancar el show con clásicos de sus inicios del calibre de “Sin Poder Parar” y “116”.

Lo atípico de la cita descubre la frialdad del publico, mayormente alejado de su propuesta musical y que se fue acercando a las tablas con cuenta gotas a pesar del buen hacer de la banda. Veteranos de mil batallas los Madera se mostraron ajenos al frio ambiente, fuera y dentro del recinto, repasando también composiciones de nuevo cuño como “Mis Amigos” o la homónima “En El Cuarto”, temas que mantienen el espíritu jovial y desenfadado con el que nació la banda hace más de 25 años en Avilés.

Ofrecieron un buen sonido en líneas generales, y una entrega digna de mención. Encima de las tablas desde nuestra posición apenas vislumbramos algunas miradas cómplices que achacamos al «óxido» que acarrea el largo parón en la actividad cara al público.

Casi 90 minutos para repasar una trayectoria que hizo las delicias del puñado de fieles presentes, que también los hubo. Un más que agradable viaje en el tiempo que tendría un cierre por todo lo alto gracias a temas tan emblemáticos como “Adelante y Atrás” , “Solo Tiene 16” o “Vamos De Culo”. Pioneros en la región de una manera de entender el rock ‘n’ roll estaremos muy atentos a una nueva parada en los escenarios. Aunque improbable, viendo los antecedentes, cruzamos los dedos para que la espera sea corta.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: The Mercury Riots (Avilés 26/10/2024)

Desde la primera escucha del que, para mí, es uno de los mejores discos de hard rock que se han publicado en este ya casi extinto 2024, el maravilloso “In Solstice, tenía ganas de ver a los angelinos The Mercury Riots defenderlo en directo, así que, cuando tuve la oportunidad de acudir a la avilesina Sala Malecón no lo dudé ni un momento.

La fecha enmarcada dentro del “Insolstice Tour 2024”, que los ha llevado a recorrer gran parte de Europa, incluyendo el festival alemán Wacken Open Air, les traía a Avilés como penúltima cita con los escenarios españoles. Con la crudeza del rock and roll y sin ningún aditamento, a las 21:15 horas, salieron a escena Justin Walker en voces, Kyle Graham al bajo, Jonny Udell a la batería y Felipe Rodrigo a la guitarra. La sala presentaba muy buen ambiente, muchos fuimos los que nos acercamos a ver y escuchar a estos chicos, y no defraudaron con las expectativas generadas.

Comenzaron al igual que el LP que presentaban con la majestuosa “Make It”, seguida por “Be Yours”, uno de los adelantos de este tremendo “In Solstice“, con su potente línea de bajo y ese ritmo que te engancha desde el principio. Estaba claro que los chicos venían a dejarse la piel y a ganarse a los asistentes y con su siguiente tema “L.A. Girls” ya nos tenían a todos en el bolsillo. La gente exclamaba asombrada “¡que pasada!”, o “¿de dónde han salido estos tíos?”, comentarios que, entre otros, me confirman que los chicos vencieron y convencieron.

Ayudó el grandioso sonido, gracias a Neftalí Vázquez a los mandos, del que disfrutaron en toda la actuación y la actitud de los músicos sobre el escenario, en particular Felipe, que no paraba de regalarnos preciosos solos con su guitarra y melodías adornadas con una puesta en escena magistral, y Justin que con su voz y carisma nos hizo a todos partícipes de su descarga. Continuaron con la más tranquila “Light It Up”, en la que las poses y la voz de Justin te mantenían la mirada fija en el escenario, para seguir con la suavemente groovy, “Sweet Melody”, con ese riff pegadizo y su estribillo glorioso que invita a cantar y en la que Felipe ofrece otro solo sobresaliente.

Dejaron a un lado el “In Solstice” para ofrecer el tema no editado “GTO” y volver por todo la alto con “Scream It Out” y “99 Degrees”, pasando a continuación a la que, para mí, fue una de las mayores sorpresas de la noche, la más tranquila y coreable “You’re Beautiful” que, pese a no estar publicada todavía, contagiaba a acompañarlos prácticamente durante todo el tema. Tiempo para una de las pocas versiones que interpretaron el “Everyone´s A Winner” de los ingleses Hot Chocolate, dejando clara la variedad de sus influencias.

Pocas palabras más allá de los agradecimientos, que en gran medida hacían en español, para seguir con otras de las nuevas composiciones que previsiblemente formarán parte de su próximo lanzamiento, “One Dose” y la claramente influenciada por AC/DC, “Make Love”, para volver al trabajo que presentan con la más heavy, por el potente trabajo de bajo y batería, “Take Me When You Go”, precioso solo de Felipe también aquí.

Llegábamos al final del show con la rockera “Save Me A Drink” que por momentos recuerda a los primeros Quireboys, donde aprovechan para brindar con los presentes y pedir la colaboración del público en el estribillo. Gran tema, muy sólido, donde Felipe de nuevo realiza una labor magistral. Se retiraron del escenario, aunque el ambiente, con la audiencia totalmente entregada, les obligaría a volver para interpretar otros dos temas nuevos “Paranoid” y “Keep Walkin” para cerrar la velada con “I Saw Her Standing There”, original de The Beatles con Felipe recibiendo el calor del público durante la canción.

En definitiva, una gran noche de hard rock con mayúsculas, un show sólido, compacto y sin errores, presentando una maquinaria totalmente engrasada. Un sonido excelente y unas composiciones, tanto las nuevas como las plasmadas en el magnífico “In Solstice”, que se te meten en la cabeza y no puedes dejar de tararear… Y no solo eso, además, en las distancias cortas los músicos dieron muestras de una amabilidad y generosidad pocas veces vistas. Con total naturalidad firmaban merchan, charlaban con los asistentes o se hacían fotos con quien se las pidiera, siempre con una sonrisa.

Prometen volver el año que viene, posiblemente con su siguiente trabajo bajo el brazo, así que, si en esta ocasión no pudiste verlos, te recomiendo que no te los pierdas, es una experiencia que disfrutarás y recordarás por mucho tiempo. Es de justicia agradecer a la organización y especialmente a Toni y Luismi las facilidades para realizar esta crónica, y saludar a los amigos allí congregados. Nos vemos en el siguiente, hasta entonces salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: S.O.C.S. + The Magus (Gijón 26/10/2024)

Dos maneras muy distintas de entender el rock and roll. La cara más hedonista y soulera de The Magus frente a la más introspectiva y alternativa de State Of Crime And Science (SOCS), se dieron cita en el Tizón como eficaz antídoto al dichoso clásico. Un par de formaciones más que interesantes dentro de nuestra escena y una cita que no nos queríamos perder.

Rock’s For Pussies” abrió así la fiesta ante una tímida entrada. Ouleia se desvivió al micro desde las primeras acometidas y la banda sonó tan bien como acostumbra. Se pueden decir muchas cosas del Tizón. Esa perpetua luz roja que ilumina el escenario. Pero en lo referente a sonido rara vez sale uno decepcionado de la coqueta sala gijonesa. Sin solución de continuidad, “Type 2” entrega la cara más vacilona de la banda y, pie al cry baby mediante, también un buen solo del Malverde Tamo. “Fester” sería la última de esta primera arremetida de la banda. Disfrutones y muy en forma. Asentándose concierto a concierto como punta de lanza del mejor hard rock de la región.

Ouleia no se olvidó de agradecer la presencia a los más pequeños. Y si el gusanillo pica, eso que habremos ganado. “Like A Hammer” sonó más desértica a ratos. Sin abandonar el nexo que la une al resto del set pero de pronto alzándose con una personalidad más afianzada. Y mientras que “Pills” descubre a (quizá) la mejor cara de su frontwoman, “Dead Eyes” calma los tempos para dar una muestra más de la propia versatilidad que atesoran. Se dejaron sentir los coros de Laria en una “Bother” en la que la gente acompañó con las palmas. Éramos pocos pero había ganas de romper con los rigores de la rutina y disfrutar de un poco de rock and roll.

The Magus responden entregando uno de los cortes más enérgicos del set, no otro que “Woman”, con la base rítmica de Bronco y el mencionado Laria aportando el debido empuje. Ouleia preguntó a Tamo si había traído el slide. Este respondió afirmativamente y procedió a dibujar el que sería, a la postre, uno de mis riffs favoritos del set, no otro que el de “Weirdo”. Y no me quisiera olvidar de Ernesto, el siempre aplicado guitarra rítmica del quinteto y, Ouleia al margen, el Magus más animado de la noche. Para el final quedaron la estupenda “Punished By God” y una “Shinin’” que daba título a su último álbum con la vocalista reconociendo que se trataba de su favorito del mencionado trabajo. De nuevo una buena versión de la banda. Uno de nuestros secretos mejor guardados. Esperemos que para cuando algunos se enteren no sea demasiado tarde.

State Of Crime And Science, o SOCS, son un animal bien diferente. También con voz femenina al frente. También en proyección de cotas mayores. Algo que demuestra ya lo enchufados que se les ve en el primero de los cortes, no otro que el homónimo estrenado hace unos días en su canal de Youtube. Mientras escribo esto, y perdonen que me vaya por las ramas, supera las quinientas visualizaciones. Muchas menos de las que merece, si me preguntan.

Divagaciones al margen, la banda se presentó sin novedad sobre el escenario del Tizón. Les teníamos relativamente recientes, aquél concierto en La Traviesa (Infiesto) allá por el mes de julio (crónica) pero el set del sábado poco tuvo que ver con aquél. Para “Lost” ya vemos a Osana desviviéndose por meterse a la gente en el bolsillo. Insisto a riesgo de parecer pesado, el escenario de la sala no da para muchas alegrías. Pero la vocalista de SOCS pareció en su mejor forma el pasado sábado. Aprovechó la banda para ir deslizando temas nuevos y que irán dando a conocer de manera periódica. Uno de ellos, ¿Puede ser que se llamara “Last Day”? es fácilmente uno de los más intensos que les recuerdo. Arrimándose al metal sin por ello abandonar su propia esencia. Estupenda.

Arrinconados en uno de los laterales, Víctor Pérez y Marc Segond pusieron de relieve una noche más lo bien que se complementan sobre las tablas. La clase de uno, el nervio del otro, conforman una dupla de lo más personal y reconocible. Volviendo al territorio conocido, no faltó “Through The Mirror”, una de las favoritas de quien escribe y donde la banda alcanza mejor sonido de toda la noche. Osana no se quiso olvidar de pedir un aplauso para The Magus, amén de mostrar su cara más desgarrada en una “Release” que ganó en aridez con respecto a ocasiones precedentes, y que contrastó con otro corte de nuevo cuño, que en una primer contacto me dejó un regustillo a post-grunge de lo más agradable. Estupendo riff aquí y muchas ganas de que estos temas se vayan dando a conocer en sus redes.

La propia vocalista nos contó cómo surgió “Hole”, dichosa pandemia, con un Iván Fernández siempre confiable tras los parches. La banda engancha entonces dos temas en castellano, siendo el primero el estupendo “Tanto Por Hacer” (que me recuerda a los más de cien discos que tengo pendientes ahora mismo) y otro que habrá de salir en próximas fechas. Este último, igualmente intenso, ya fue dando muestras de por dónde pueden ir los tiros del próximo Ep. Si la idea era crear expectativas, desde luego dieron en la diana. En “Should I?” no faltaron unas ¿improvisadas? presentaciones, mientras que el cierre llegó mediante un “Come As You Are” de Nirvana convenientemente adaptado al imaginario SOCS. Si una palabra les define esa es regularidad. State Of Crime And Science, nos los hemos cruzado unas cuantas veces, rara vez fallan. Si su nuevo trabajo trae aparejado un paso hacia delante para ellos tened por seguro que seremos los primeros en alegrarnos.

En resumen otro buen sábado de rock and roll. Saludar y agradecer a ambas bandas y a la buena gente del Tizón las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica y mandar sendos saludos a Noel Llamazares (Expropiazión, Metalversion), Javier De Coupaud (Mad Rovers, Last Days of Eden) y Jhonny Liver (Caballo Moldavo) y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Totengott + Marthyrium (Oviedo 19/10/2024)

Presentación por todo lo alto en el Gong Galaxy Club del tercer largo de los asturianos Totengott. Acompañados para la ocasión por los ferrolanos Marthyrium, ambos tríos supieron reunir una más que aceptable entrada en la noche del sábado 19 de octubre.

Armados con la seguridad que da venir con el estupendo “Through The Spheres Of Darkness” bajo el brazo, los gallegos Marthyrium emergen de entre las sombras justo cuando los relojes marcan las 21:00 para pronto arremeter con esa “Sightless” del mencionado segundo trabajo. Tharngrist, voz y guitarra, ejerció de punto focal de la banda. Los largos desarrollos, las disonancias que implementan a su bien conocido black metal, pilló con el pie cambiado a más de uno.

Y es que la recepción que tuvieron fue algo fría. No así su desempeño sobre el escenario. Con Balc (Balmog) ayudando en coros y más aún desde las cuatro cuerdas, no se echó en falta una segunda guitarra salvo en momentos muy puntuales del set. Las modestas pero elegantes pistas pregrabadas acompañaban al trío. Nunca como baza principal pero ocupadas en aportar el grado justo de atmósfera. Inapelable labor de Cannibal en baterías. Después de todo, cortes como “Rebirth In Death” así lo exigen.

Desde luego no la banda más activa arriba de las tablas. Tampoco la que más tiempo pierde en interactuar con la gente, más allá de algún puño en alto en determinados momentos del set. Tampoco es que lo necesiten. El público asturiano terminó por entrar en su particular forma de entender el black metal y la banda dio lo mejor de sí en unos cuarenta minutos de puro nervio e intensidad. Un lujo.

Turno para que Totengott presentaran un “Beyond The Veil” del que dimos cumplida cuenta allá por el mes de julio (reseña). Armados con nueva escenografía, esos dos paneles que adornan sendos laterales del escenario, amén de las distintas osamentas que coronan la parte frontal del escenario, “Chou” Saavedra se enfundó una noche más su capa negra y todo cuajó para ver una estupenda versión de los asturianos.

Una potente luz roja nos da la bienvenida. Firme con el doble bombo, José Mora nos recibe en una “Inner Flame” que da testimonio de la cara más acelerada del trío. Es un arranque atronador. Al menos en las primeras filas, el grosor que deriva de su propuesta, aún en un tema descosido y vibrante como este, ya da visos de la que se nos viene encima. Con el bajo de Nacho ganando en poso y presencia, la banda parece de lo más enchufada. Después de todo, un buen disco como este no se presenta en casa todos los días. De ahí que los chicos no tuvieran un segundo que perder. “Sons Of The Serpent” apuntala así su cara más atmosférica mientras que los coros de José Mora se revelan ahora fundamentales.

Que para la igualmente intensa “Marrow Of The Soul” ya viéramos algún tímido circle pit, pogos y mucho movimiento cervical da un poco la medida de lo bien que estaban sonando. El trío no es ajeno a las pregrabaciones. Nos reciben en una “The Architect” donde Saavedra pondría la voz limpia, Nacho la más rota y juntos dibujarían la cara más alucinada de la banda. Cuatro cortes de su nuevo álbum que hablan a las claras de la propuesta cada vez más personal e identificable que manejan.

Porque se produce cierto contraste cuando la banda recupera la más pretérita “Delusion Of Negation” y surge el mejor Saavedra de toda la noche. Con una entrada más que aceptable, hacía ya cierto calor dentro del Gong, Nacho echa rodillas al suelo y la banda ataca con su vertiente más thrash para de nuevo desatar pogos, circle pits y continuo agitar de puños y cabezas. Las propias paredes de la sala vibran con la extensa “Doppelgänger II: The Abyss” que daba nombre a aquél segundo álbum de 2019. Esta es una banda que nunca le ha temido a los desarrollos largos. Y a riesgo de parecer pesado, reiterativo, lo cierto es que hay cierta penitencia en unos riffs de un grosor como pocas veces hemos contemplado en la curtida sala ovetense.

La vuelta al tercer disco entrega otro uno de los cortes más crujientes de la noche. No otro que “Beyond the Veil Part II: Necromancer”, donde el humo y la propia condensación de la sala envuelven en bruma al flamante fichaje de Hammerheart Records. La extensa “The Golden Crest” vendría finalmente a cerrar el set del trío, entregando otra buena dosis de gordor y conjugándolo con su versión más trotona para otro de esos cortes híbridos en los que tan bien se manejan. Pero sería sin embargo “Ceremony II: The Way Of Sin”, a modo de bis, la que marcaría el final del set. Y tendría que repasar mis muchas crónicas de ellos pero creo que puede ser la primera en que no recurrieron a alguna de sus habituales versiones de Celtic Frost.

La sensación que trasluce una vez editado “Beyond The Veil” es la de que ya no lo necesitan. El trío ha sido capaz de traducirse desde la banda de versiones que era antes de la salida de “Doppelgänger” en una entidad de pleno derecho. Algo que ratifica el buen show que nos dejaron el pasado sábado. Es la linea a seguir, qué duda cabe.

Por nuestra parte nada más. Mandar sendos agradecimientos a ambas bandas por todas las facilidades y la nutrida compañía por el cariño y el buen rollo dispensados. Así da gusto. Ya sabéis: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Susana Alberich / Aurora Menéndez

Lion Rock Fest 2024: Actividades Complementarias

Apenas 15 días para la segunda entrega de un Lion Rock Fest que continúa desvelando novedades. En esta ocasión vuelve a sorprender con varias actividades complementarias de gran interés que desglosamos a continuación:

El Viernes 1 de noviembre tendrá lugar la fiesta de presentación en el Black Bourbon protagonizada por ALFREDLESS COVER BAND cuarteto formado a finales 2016 por músicos experimentados de la escena leonesa. 

El viernes 8 de noviembre será protagonista la fiesta de bienvenida con la formación local BE FOR YOU como maestros de ceremonia. La cita será en el Espacio Vías a las 21:00 horas para cerrar la jornada con la sesión de Jason Cenador en Studio 54 a las 23:30 horas

La jornada del sábado 9 de noviembre arrancará con el concierto de los asturianos LEATHER BOYS a las 13:00 en la Sala Babylon y un fin de fiesta especial tras el festival en el Black Bourbon con sesión de Rafa Basa a las 2:00 horas.

HARDLINEPERFECT PLAN, JADED HEARTTREAT, TYKETTO, THE NIGHT FLIGHT ORCHESTRA y HACKERS serán los protagonistas en los dos escenarios principales de un festival especial que tendrá su epicentro en el Palacio de Congresos y Exposiciones de León con la misión de superar la convocatoria de más de 3000 asistentes del pasado año. 

 Entrada anticipada online disponible a través de www.lionrockfest.com