El viernes 27 de septiembre era una fecha marcada en rojo en mi calendario por varios motivos. Por un lado, Secta se acercaba de nuevo a la Factoría Cultural de Avilés en lo que sería la puesta de largo de su último trabajo, “Panzer”, reseña aquí, que si bien ya habían realizado una premier hace unos meses en el Palacio de Santa Cecilia (crónica), representaban en esta ocasión anunciando que tocarían todos sus temas, además de gran parte de su primer trabajo, el fantástico “Nada Nos Va A Parar” y prometían alguna sorpresa. Motivos no faltaban para asistir a la cita.

Por otra parte, tenía el honor de asistir como representante de esta web, aprovecho estas líneas para agradecer a José Ángel Muñiz la confianza depositada, que si bien suponía una mayor responsabilidad a la hora de captar lo que estaba por llegar, también me llenaba de ilusión, y más tratándose de Secta, a los que sigo desde aquella ya lejana semifinal del FestiAmas celebrada en Luarca allá por 2021, donde salieron victoriosos.
La Factoría Cultural estuvo a la altura, como siempre, del acontecimiento que se celebraba. El apartado técnico se cumplió a la perfección, con un sonido magistral de principio a fin y unos juegos de luces que, aunque suponen todo un reto para los fotógrafos, dotaron junto al humo de un ambiente extraordinario a cada tema. Alabanzas también para ese escenario, con el logo de la banda proyectado sobre el fondo, donde los músicos campan a sus anchas con comodidad.

Juan Pablo Cotera, guitarra rítmica, a la izquierda del escenario proclama “Somos Secta y hacemos rock and roll” y los primeros acordes de la picante “El Herrero” comienzan a sonar. Pelayo Vázquez al bajo y Ger Gilsanz con su Gibson SG situados a la derecha junto a Pablo Pravia marcando los ritmos desde el fondo dan paso tras el riff inicial a la entrada de Michael Arthur Long, que no deja de moverse ni un momento.
Siguen con la adictiva “C’mon” y tras ella Michael se interesa por cuántos de los presentes les estaban viendo por primera vez y al ver que había menores en la sala (una de ellas la pequeña hija de Juan Pablo como él mismo le hizo saber) aseguró que controlaría su vocabulario… No lo cumplió, tarea imposible. ¡Quién se podía controlar ante la fiesta que empezábamos a vivir!

Visita a su primer disco con la dupla “La Sueca” y “Harto De Ti” con Michael haciendo su primera excursión a la torre de PA y, tras amagar en un principio, dar un auténtico salto mortal. !Madre mía, cualquier día se mata!. Vaya entrega, pura actitud.
Regresan al disco que presentaban con la vacilona “Caliente”, en este momento lo que se vivía entre el público era una autentica locura. Tras ello un pequeño respiro para los presentes, que no para la banda, ni mucho menos para Michael, bromeando sobre si queríamos verle caer en uno de sus saltos, con la más ácida de sus composiciones “El Sueño Americano” enlazada con “Todo o Nada” en la que el grito inicial de Michael pone los pelos de punta. A mi parecer la voz en directo suena más rasgada que en el disco lo que aporta una mayor crudeza a los temas y, junto a los coros de Juan Pablo, Pablo y Pelayo, les sienta de maravilla.

Turno el que fuera single de su primer disco “Dame Tu Miel” con Gilsanz desatado y un Michael al que el cable de su micro se le quedaba corto, provocando la caída de unos vasos. “Esto no pasaría si usase un inalámbrico” exclamó.
Siguen las rocanroleras “Fuera De Control” y “La Oveja Negra”, se veían a unos músicos disfrutando, sin parar de moverse, contagiando su energía al respetable que parecía enloquecer con cada acorde. Michael aprovechó el momento de euforia para hacer un guiño al epitafio de “Sea Of Madness”, tema de su otra banda, Drunken Buddha, afirmando “estáis todos locos”.

Pasan a su tema más diferente en cuanto a ritmo se refiere “La Casa Del Blues”, que Ger finaliza, al igual que en el disco, con un solo de puro blues enlazando con el medio tiempo bluesy de “No Quiero Llorar”, que encaja a la perfección con la precedente. Aumentan de nuevo las revoluciones con “Plan B”, en la que Michael hizo otra visita a la torre de PA con salto incluido. Alguien del público comenzó a cantar “Casi Me Mato” de Barón Rojo, a lo que Michael replicó: “¿queréis una de Obús? ¡Pues va a ser Panzer!”. Un guiño a esas míticas bandas, muy bien traído, que sirvió para presentar el tema que da título al disco que allí nos convocaba, sonando en directo mucho más arrollador.
Terminan el repaso a “Panzer” con el que fuera su primer single “Dulce Dinamita” tema de potente riff y pegadizo estribillo, que buena parte del público coreó a todo pulmón de principio a fin. Continuó la fiesta con Michael tirado por el suelo en la electrizante “Electroshock” y una audiencia totalmente desatada.
Tras esto, realizaron una invitación a quienes aún no tuvieran sus discos a pasar por el puesto de merch y bromearon sobre el disco al que pertenecía la siguiente canción, compuesta por Juan Pablo y Pelayo hace unos cuantos años, pero no editada en disco todavía, la divertida “Vaya Güevos”, con la sorpresa de una especial dedicatoria a un servidor.

Llegaron al final del show con “Nada Nos Va A Parar”, y vaya si lo cumplieron. Michael se subió hasta el lugar más alto que la Factoría y el cable de su micro le permitieron (miedo me dio que se le ocurriera saltar desde allí), y después se dio un baño de “multitudes” interpretando parte del tema entre el público para acabar en lo alto de la escalera que llevaba a la zona de proyección, interactuado, al más puro estilo de Freddy Mercury. Primero con el público y repitiendo el juego de espejos con la guitarra de Ger que se adelantaba continuamente al borde del escenario contestando en diálogo cómplice a Michael. Juan Pablo y Pelayo se acercaban el uno al otro corriendo de nuevo a su posición para los coros y la batería de Pablo acababa por los suelos. ¡Menudo fin de fiesta!
Dejaron claro que este “Panzer” arrollador está perfectamente engrasado y que saben ofrecer una gran velada de rock & roll sin aditamentos. Con su actitud y buen hacer son capaces de conseguir que tanto viejos conocidos como neófitos nos uniéramos sin dudar a la “Secta”.

Muchas gracias al grupo por la invitación a esta fiesta, por las facilidades, amabilidad y cercanía mostrada y un saludo a todos los amigos que allí nos reunimos. Espero que podamos disfrutar de muchas más noches así. Larga vida a Secta.
Texto y Fotos: Miguel Rubio