Agenda: The Blackening + Sydius + South Misery en Oviedo

Velada protagonizada por el hardcore / metal la que ofrecerán el próximo sábado 26 de octubre los navarros The Blackening, Sydius y los madrileños South Misery en la ovetense Lata de Zinc.

The Blackening regresan a los escenarios asturianos para presentar su nuevo EP “Rough Sense Of Happiness” autoeditado en el mes de febrero.

Sydius ofrecerán su último concierto en este 2024 mientras confirman su participación en el festival Moshfest que se celebrará en el mes de marzo del próximo año en la Sala Acapulco de Gijón junto a bandas del calibre de Legacy Of Brutality, Opposer, Tyrant o Bellako.

Por su parte South Misery estrenarán su opera prima, que ve la luz hoy mismo. Un álbum que cuenta con la producción de Diego Teksuo.

Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/sydius-the-blackening-south-misery

Crónica: XVIII Festival Atalaya Rock (12/10/2024)

Décimo octava edición de uno de nuestros festivales más queridos, el Atalaya Rock en Pozal de Gallinas, lugar de encuentro de muchos de esos amigos que uno ha ido haciendo en el camino y una referencia en lo que a hacer las cosas bien se refiere. El evento, gratuito un año más, contó esta vez con la participación de las bandas Valkyria, Toxikull, Rage, Ankor & Iron What? e introdujo una novedad: el pequeño meet and greet por el que se irían dejando caer los distintos integrantes del cartel. Uno de esos pequeños detalles que siempre suman y que formó buenas colas dentro del polideportivo de la localidad vallisoletana.

Faltan dos para las ocho cuando Sonia Moraleja, jefa del festival, toma el escenario para darnos la bienvenida y presentar a la primera banda de la jornada. Unos Valkyria a quienes teníamos aún frescos tras su paso por la primera edición del Luarca Metal Days (crónica) y que, insisto, siguen en progresión ascendente. De primeras me llamó la atención lo de las tres baterías ya montadas sobre el escenario. Algo que entendimos como una forma de ahorrar tiempo y que, vistos los horarios sobre los que se desarrolló la jornada, acabaría dando la razón a la organización.

Volviendo a la banda vasca, bien es verdad que no fue mucho el tiempo del que dispusieron, pero desde luego que supieron aprovecharlo. Yeray Hernández es un frontman con carisma y la banda sabe cómo armar piezas de un power / heavy pegadizo y con gancho. “La Cuna Del Silencio” que abre su último disco de estudio sería la encargada de darnos las primeras alegrías de la jornada, con la banda sonando a buen nivel ya desde el comienzo y la confianza que otorga el saberse ante un público afín. Para “Ave Inmortal” ya vemos a una buena versión del cuarteto. Buenos temas y mejores interpretaciones para una letra con la violencia de género como trasfondo.

El Dünedain Carlos Sanz, que a última ahora afrontaría el reto de emular a un tal Bruce Dickinson, no quiso perder la oportunidad de subirse a escena junto a sus colegas de Valkyria y dejarnos su habitual derroche de voz y energía en una “Cenizas De Sangre” que en nada desmereció a su encarnación de estudio. Brilló de nuevo el duelo solista de Yeray y Borja en “Contracorriente” y, presentaciones mediante, la buena respuesta de la gente en “Abatido”. Su habitual final con “Código De Honor” volvió a demostrar que esta es una de esas bandas a seguir bien de cerca. A ve si con un poco de suerte la próxima vez que crucemos nuestros caminos es con un set completo.

Otros que andan en una onda parecida son los chicos de Toxikull. Los lisboetas, cada vez más habituales en nuestros escenarios, llegaban a Pozal De Gallinas con la intención de seguir confirmándose como uno de los secretos mejor guardados del heavy metal en el sur de la vieja Europa. En el seno del también cuarteto queda no obstante la sensación de que habitan dos almas. Una deriva hacia el speed metal. Ese inicio descosido con “Nightraiser”. La otra, la que entrega temas como “Around The World”, deriva a los del país vecino hacia las lindes del hard rock. Sea como fuere, “nosotros somos Toxikull y tocamos heavy metal” había dejado dicho Lex Thunder. Y tanto que sí.

La más vibrante “Killer Night” vuelve a destapar la marcada dualidad del set. Siempre a caballo entre la potencia del speed y la clase del hard / heavy. Pero la banda entrega buenas ejecuciones en ambos registros. Y aunque Lex Thunder llegara algo justo de voz a alguno de los temas, no creo que nadie pueda dudar hoy del desempeño de Toxikull en Pozal de Gallinas. En “Under The Southern Light” esgrimen de hecho su vertiente más épica En las cercanías del escenario al sonido le sobraban graves. Nada que no arreglasen unos pocos pasos hasta las proximidades de la mesa del sonido donde la mezcla mejoraba de forma considerable.

I Will Rock Again” de nuevo me recordó por momentos a los murcianos Hitten mientras que “Night Shadows” reveló hasta qué punto llegaron de engrasados los del país vecino. Pura zapatilla portuguesa se podría decir aquí. Y me hizo gracia que versionaran “Iron Fist” de Motörhead, de tanto en cuanto fueron Exciter quienes la tocaron a su paso por Oviedo en 2022, con los propios Toxikull como teloneros. Casualidad o consejo por parte de los canadienses, me temo que nunca lo sabremos. En cualquier caso, el final con “Metal Defender” y pese a que como digo Thunder llegase algo justo ya, entregó buena parte de la mucha clase que atesoran. Buenos riffs, mejores solos, una sólida base rítmica y la sensación de que van para arriba.

Con las huestes de Peavy Wagner sobran las presentaciones. Rage, que andan celebrando su cuarenta aniversario (se dice pronto) llegaron al Atalaya con la seguridad que da un setlist confeccionado a la medida de sus fans de toda la vida. No obstante la labor de reunir en un único set tan vasta discografía, treinta álbumes de estudio nada menos, se nos antoja un imposible.

A revientacalderas, “Cold Desire” sube la temperatura del polideportivo Samuel Rodríguez ya desde el primer momento. Tras Peavy (bajo y voz) y Jean Bormann (guitarra y coros) emerge un grandísimo Vassilios “Lucky” Maniatopoulos en baterías. La voz de Tri State Corner confirmó con su pegada estar a la altura de los no pocos ilustres que le han precedido en el puesto. Y mientras que el rubio guitarrista brillaba con luz propia en el solo de “Straight To Hell” (una de esas que no podían faltar), me asaltaba la pregunta de a cuánto cotiza la actual alineación de Rage entre las muchas de las que ha dispuesto a lo largo de cuatro décadas de existencia.

Porque lo cierto es que les vimos muy bien de forma y también de compenetración y ganas a lo largo de todo el set. Un set no exento de inconvenientes. Hubo que reemplazar uno de los pedales de la batería de Maniatopoulos. Peavy aprovechó para charlar con la gente. Para bromear incluso con que el siguiente tema lo compuso el mismo año en que Bormann vino al mundo. Un corte que resultó ser no otro que “Black In Mind”, a buen seguro uno de los más queridos de la camaleónica formación germana. La banda encadena entonces con otro clásico pretérito como es “Refuge” y Rage y Atalaya parecen casi un único ente indivisible. Especialmente cuando la intensidad desciende en la parte final y Rage apostillan un pequeño impasse que coqueta con el reggae. Pequeño guiño cómplice y la sensación de que la banda estaba disfrutando de lo lindo.

Porque vimos muy risueño a Wagner durante toda la noche y bastante bien de voz a pesar de los muchos años y el no poco desgaste que estos aparejan. Una banda que apenas ha parado de girar en todo este tiempo y un tipo carismático y querido donde los haya. El propio Bormann haría sus pinitos en nuestra lengua. Una pequeña muestra más del cariño que la actual alineación de Rage siente por el público de habla hispana. Hay algo en su manera de moverse sobre el escenario, en sus muchas poses y gestos, que me recuerda al bueno de Richie Faulkner (Judas Priest). En cualquier caso y al igual que sucede con el propio “Lucky”, un músico de sobradas garantías. El de Duisburg presentaría así otra de las grandes favoritas, “Back In Time” porque, aunque fuese a pequeños destellos, los Rage más sinfónicos no podían faltar en esta gran celebración de su amplio legado.

Uno vibraba ya con semejante setlist pero es que “Days Of December” sería aún más celebrada si cabe por el público del Atalaya. En lo personal disfruté en mayor medida de “Let Them Rest In Peace”, con Bormann tirando de guturales como si nada y destapando así a los Rage más sucios y abruptos de la jornada. También “Great Old Ones” de un disco, “Soundchaser”, por el que siento un cariño muy especial. Bormann se puso a hacer headbang en “End Of All Days” como si en el empeño le fuera la vida. Tan cómodo en el puesto que parece que llevara toda la vida. “Don’t Fear The Winter”, desde luego, no podía faltar en este amplio repaso. Atalaya la gritó con ganas y a servidor se le pusieron los pelos de punta en varios momentos, testimonio de la gran comunión entre público y banda que vivimos.

Para los bises Wagner tendría tiempo de recordar la génesis de Rage, no otros que Avenger, de los que vino a recuperar una “Prayers Of Steel” que pilló con el pie cambiado a más de uno. El final, como no podía ser de otra forma, entrega una “Higher Than The Sky” en la que Bormann adornaría su pie de micro con una bandera que le habían tirado desde el público serigrafiada con el logo de la banda. Wagner la enfrentó con púa, única de todo el set si mis ojos no me engañan, y quien más quien menos coreó con ellos hasta el último aliento. Un gran final para un gran derroche de cariño y nostalgia. A buen seguro una de las bandas foráneas más queridas por este medio.

Con Ankor llegaba el turno de la apuesta más diferente del cartel. Los tarraconenses llegaban al Atalaya con la intención de confirmar que siguen, como se dice ahora, con la flechita para arriba. La banda que comanda en voces Jessie Williams cuenta ahora con Eleni Nota (ex Nervosa) en baterías y prospera a base de entregar buenos directos tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Apoyados por la puesta en escena más cuidada de la jornada, quedaba la duda de cuanta gente se quedaría a ver una propuesta tan contemporánea e híbrida como la suya. Después de todo, en el cartel primaba cuatro contra uno el metal de corte clásico. Pero resultó que la buena gente del Atalaya Rock aún tenía ganas de fiesta. Y precisamente fiesta es lo que ofrece el quinteto desde que Williams arremete con las cuidadas y a la vez atrevidas líneas de voz de “Darkbeat”. A un tiempo descosida, al otro bailable, la banda ya dio muestras aquí de lo diverso de su propuesta.

El buen sonido del que gozaron les a agiganta. Williams nos dijo que aquél era su último bolo del año, por lo que sin duda venían a dejarse la piel. Y desde luego que lo hicieron. La pareja que forman Fito Martínez y David Romeu en guitarras es tan híbrida como la propia propuesta de Ankor. Inquieto y sonriente el primero, más serio y concentrado el segundo, se compenetraron a la perfección a través de composiciones tan curiosas como “Walking Dead”, con esa pequeña estrofa en nuestro idioma. De “Stereo” emergió la mejor Eleni Nota. Tan impasible en el gesto como segura en su desempeño, la de Serres parece haber caído de pie en el seno de la banda catalana. Que haya pasado del thrash sucio de Nervosa al metal de nuevo cuño de los catalanes sin perder un ápice de eficacia habla y no precisamente mal de su desempeño.

Un poco a pachas entre Romeu y Martínez nos contaron la historia que sirve como trasfondo a “The Legend Of Charles The Giant”, que sería a la larga una de las más celebradas de todo el set. Buen circle pit el que se montó aquí. Se notaba mucha complicidad entre los miembros de la banda. Y, gustos al margen, quiero pensar que se contagió su manera a veces tan bruta, a otras tan incluso bailable de entender el metal moderno. Se puede argüir en su contra la tremenda profusión de pregrabaciones de las que echan mano. Pero cuando Williams pide los coros del público para “Hill Valley” desde luego que los encuentra. “A nosotros nos da igual tocar en Wacken para 80.000 personas que hacerlo aquí” había asegurado Romeu. A juzgar por las ganas que le echaron, no seré yo quien contradiga al de Tarragona.

Buena se montó cuando tiraron un buen saco de globos a la audiencia. Más aún cuando acompañan con alguno de los temas más rotos e intensos del set como es “Prisoner”. Tanto o más con el marcado acento electrónico que porta la final “Embers”. La imagen de tantas melenas al viento bailando al son de la correspondiente pista pregrabada fue algo digno de ver. Muy disfrutones. Por estilo uno entiende que se le puedan atragantar a los fans más clásicos (no quisiera decir puretas) pero están en un momento de forma tal que no cabe sino rendirse. Más de uno bailó con el “Played-A-Live” de Safri Duo que dispararon a modo de despedida. Que salieran victoriosos ante un público (a priori) tan diferente al suyo creo que habla bien a las claras del tinglado que montaron. No quisiera olvidarme del gallo final de Fito Martínez. Estábamos en Pozal de Gallinas después de todo. Para no perdérselos.

Para el final quedaban Iron What? para rendir tributo a Iron Maiden. Una banda ya de larga trayectoria, nada menos que 20 años y que cuenta con los Dünedain Carlos Sanz en voces y Alberto P. Velasco en guitarras. Con la escenografía más trabajada de todas cuantas bandas tributo hemos visto, quizá a excepción hecha de los asturianos Ritual, no fue poca la gente que se quedó a ver a los pucelanos.

El ya mítico speech de Winston Churchill haría arrancar un set que entregaría “Aces High” con Carlos Sanz cantando ya a un nivel altísimo. Y sin dejar de moverse. Enfundado en la clásica imagen de Dickinson durante la gira del “Final Frontier” y aunque fuera con temas ajenos y a favor de obra, volvió a confirmarse como uno de los grandes vocalistas de heavy metal de este país. La banda, tres guitarras en escena donde el propio Velasco no podría parecerse más a Dave Murray, atacó entonces una “2 Minutes To Midnight” que rara vez va a fallar en una cita como esta. “Dieciocho años de Atalaya y veinte de la banda…. aunque yo llegué después” exclamó irónico Sanz. Enfrentaron entonces la más facilona “Wasted Years” y su tan coreable estribillo fue cantado a voz en grito.

En “The Trooper” no faltó la Union Jack en manos de Sanz. Puede que el vocalista no sea tan ducho en el ondeo de enseñas como lo es en el manejo de tonos casi imposibles pero pocas pegas más les podremos poner a los chicos. Nosotros nos íbamos ya. No por gusto, más bien por el cansancio acumulado (el concierto de Leather Boys y Nashville Pussy de la víspera, los desplazamientos, acumulados, los que aún quedaban por delante) pero en estas que la banda acometió “Rime Of The Ancient Mariner” y ni a patadas nos habrían echado de allí. Es por ello que podemos decir que la banda salió más que airosa del temible envite. En especial de la efervescente y difícil sección solista que ocupa buena parte de la composición. Más allá de las reservas que nos puedan provocar los tributos, máxime cuando son a bandas aún en activo, lo cierto es que la gente vibró de lo lindo con ellos.

Heavy metal para luchar contra eso que han venido en llamar “España vaciada” mediante otra gran edición del Atalaya Rock. Sin traicionar a su espíritu, albergando a un buen número de fans que supieron disfrutar en armonía del atractivo cartel. El buen sonido que entregaron los shows, la exquisita puntualidad con la que se desarrolló la jornada y la seguridad de que el año que viene y salvo causa de fuerza mayor, nos volverán a ver por allí. Por nuestra parte nada más. Agradecer de nuevo a la organización la grata acogida que nos brindó así como dar las gracias por las facilidades dispuestas de cara a la confección de esta crónica. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: In Vain «Back To Nowhere» (Autoproducción 2024)

Estamos ante el sexto trabajo de los madrileños In Vain, la banda que, a día de redactarse estas líneas, componen Mario Arredondo al bajo, Julio Abadía en guitarra solista, Teo Seoane en baterías y Daniel Cordón en guitarra y voces. Este “Back To Nowhere” que hoy nos traen consta de nada menos que once cortes distribuidos en cuarenta y cinco minutos de duración puestos en circulación vía Fighter Records, subsello de Xtreem Music. Del mismo modo aprovechar para recordar que se pasarán por los escenarios asturianos el próximo 25 de octubre acompañando a los valencianos Sylvania.

El inicio entre intimidante y artificioso de “Story Of A Lie” engaña con ese pulso casi marcial para después transitar hacia el bien conocido power de influencia norteamericana del cuarteto. Es uno de los singles presentación del trabajo y por ahí se denota un especial mimo en la creación de melodías. En particular las que adornan el paso hasta las primeras estrofas y después hacia estribillos. Cordón exhibe ya aquí una gama de registros que aún irá a más conforme avance el álbum. Hay riffs aquí, en particular camino del epílogo, que no pueden esconder el gusto de los chicos por Iced Earth, la banda del caído en desgracia Jon Schaffer. A grandes rasgos un buen arranque.

For The Fallen” aumenta los pulsos. Hay una batería más nerviosa aquí. Y si bien el sonido de la caja no me llega a enganchar del todo, tampoco puedo poner mayores pegas al desempeño de Seoane, que arma aquí una de sus líneas más llamativas de todo el largo. Son unos In Vain en una clave como digo más nerviosa y enfebrecida, lastrada en parte por lo rácano del minutaje, esos tres minutos pelados, pero en la que sobresale el buen nivel técnico de los chicos. Y es que el solo que colocan justo antes del epílogo es estupendo.

The Force Of Thunder” se entrega a la seguridad que ofrece siempre un riff trotón de los de toda la vida. Por por ahí me agradan esos tonos más oscuros que irrumpen cual pequeñas islas en la composición. Pero, sobre todo, un Cordón inmenso en tareas vocales. Segurísimo en los tonos más altos y muy firme en los más embravecidos. In Vain evolucionan así hasta un tronco central sinfónico primero y vigoroso después. También técnico, con ese extenso solo de guitarra adornando un estupendo transitar hacia el cierre. Una de las que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas, con la banda saliendo más que airosa de un más que atrevido choque entre influencias. Sobresale aquí la buena producción que porta el disco y, por ahí, no puedo más que lamentar que el sello no nos haya facilitado información alguna al respecto de la misma.

Never Live Again” vuelve a patrones mucho más elementales, con la banda apoyando buenas melodías sobre un riff que no podría resultar más canónico y fundacional. Pero hay estrofas construidas con sumo mimo y cuidado, aunadas a estribillos con gancho, rematados con una producción que acierta a la hora de dotar a la composición de un toque más épico y grandilocuente. Emana a ratos una cierta melancolía que me vuelve a retrotraer a los mejores Iced Earth. A ratos también a otra banda norteamericana que hace escasas fechas tuvo parada en escenarios asturianos, no otros que los thrashers de la bahía de San Francisco, Heathen.

No he mirado setlists de la presente gira pero “The Blind Man” es una fija en mis apuestas. Son de pronto unos In Vain en una clave mucho más power, que deja aquí y allá riffs vibrantes, coros grandilocuentes y voces agudísimas. El doble bombo de Seoane junto a la buena cadencia de los riffs con los que engarzan las distintas estrofas. Todo brilla en buena medida gracias al buen hacer de Cordón y Abadía. También, perdonen la insistencia, por la buena producción que tiene este “Back To Nowhere”. El epílogo, más tendido y en cierto modo épico, me parece la guinda perfecta. Qué duda cabe una de mis favoritas de las once.

El riff de “Metal Enlightenment” te lo firman unos Judas Priest del presente siglo sin grandes problemas. Y no pasa nada, al contrario, porque arrastra un gancho de mil demonios. Todo lo contrario que unos coros que, esta vez, siento no tan redondos como otros que pueblan este sexto trabajo de los madrileños. En cualquier caso me agrada ese doble juego rítmico que proponen aquí. También el hábil solo que encamina hacia la parte final. Al final y aún con sus peros, entiendo las razones por las que fue elegida como otro de los adelantos del álbum.

Otro riff que no va falto de gancho es el que adorna buena parte de una “Days Of Glory” con In Vain de nuevo en su encarnación más trotona y power. Tal vez le pediría a Cordón un registro más limpio en estrofas, pero en cualquier caso entiendo el doble juego que propone toda vez alcanzamos los tonos más limpios de los estribillos. Y es que al fin y al cabo, es la suya una voz con personalidad suficiente para salir airoso en ambos desempeños. Hábil ese juego entre canales que propone la mezcla ahora, con un Seoane infatigable tras los parches. Me gusta cómo no descabalgan de ese metal vibrante y enfebrecido llegado el momento de los solos, si bien estos me resultan algo más planos que otros homólogos dentro del disco. Aún con ello otra de mis favoritas.

Amenaza el tema título “Back To Nowhere” con romper los altos biorritmos que desarrolla el disco a través de un prólogo pesado y hasta ahora desconocido dentro del tracklist. Apenas un destello pues la banda pronto reconduce hacia su habitual metal de guitarras afiladas y estribillos a rebosar de nervio. De ahí lo bien que funcionan sus estribillos más pesados y recargados. Es un corte que no ofrece grandes novedades sobre el papel. In Vain no reinventan nada. De ahí que ofrezcan finalmente tan pocas sorpresas como dobleces.

The Last Breath Of Freedom” parte del arranque más disociado del disco, anclado en los páramos del folk más casual, para quebrar de forma dramática hacia un power sobre el que desarrollan alguna de las melodías más cuidadas de todo el álbum. La producción entrega ahora un sonido más sinfónico como anticipo del estupendo riff sobre el que habrán de apoyar las distintas estrofas. Cordón, desatado al micro, ofrece una línea de voz llena de fuerza y también de versatilidad, en la que me parece una de las interpretaciones vocales más redondas de todo el trabajo. Interesante además por cómo contrapone esas voces a los coros, en un juego que no deja de recordarme a otra banda estadounidense como Riot V (o como quiera que se llamen a día de hoy). De igual modo me sorprende, a la par que me agrada, el tono algo más alegre que se desprende del amplio solo de guitarra. Francamente estupenda.

El honor de corte más extenso del álbum le corresponde a una “Dreaming Awake” donde In Vain parecen mutar en una versión madrileña y muy castiza de los británicos Iron Maiden. Ya desde el tranquilo prólogo, pasando por los primeros riffs, siguiendo con las guitarras que colocan sobre estos y terminando por los habituales cambios de ritmo, todo me recuerda a la ineludible banda del siempre inquieto Steve Harris. Cordón no es Bruce Dickinson, ni falta que le hace, pues su desempeño aquí es el mayor punto de discordancia con la banda británica. Algo de lo que termina por beneficiarse una composición, por otro lado y como digo, muy en gran medida deudora de la banda a la que parece rendir tributo.

Sea como fuere In Vain parecen mucho más en su elemento a través de la furibunda “Sacred Bond”, echando el resto en lo que a altas revoluciones se refiere mientras bombardean un power que, por momentos, llega a bordear las barreras del speed metal. Más que digna desde el aspecto técnico y con un Seoane desbocado en consecuencia. Sencilla, predecible incluso, y aún así de lo más disfrutable.

Back To Nowhere” ofrece a unos In Vain en un gran estado de forma. Es verdad que el disco se adhiere con firmeza a unos patrones muy marcados y que, cuando se atreve a romperlos, lo hace abrazando otros en igual o incluso mayor medida. A “Dreaming Awake” se le ven las costuras, sí, pero a buen seguro los fans de Iron Maiden, en especial los de discos anteriores a “Somewhere In Time”, la agradecerán de muy buena gana. Junto a ella convive lo mejor del power / thrash americano de bandas como Metal Church, Heathen o Riot, empaquetado en canciones siempre hábiles en lo técnico que casi en ningún caso desdeñan estribillos memorables y con gancho. Gran trabajo.

Texto: David Naves

Crónica: Mojo Thunder (Avilés 4/10/2024)

Qué mejor que una buena ración de rock sureño para volver a asomar por la Factoría. Venían por segunda vez los chicos de Mojo Thunder y Heavy Metal Brigade no quiso perderse a la banda radicada en Kentucky. Cartel de todo vendido en la puerta y sensaciones inmejorables. Se presumía noche para el recuerdo.

Pero Mojo Thunder proponen un arranque de set algo atemperado. Chicos listos los estadounidenses, que fraguaron un show que, aún con altibajos, desde luego iría de menos a más. De primeras el sonido era algo embarullado. No al punto de dar al traste con sus evoluciones pero sí capaz de empañar sus primero compases. No es hasta que Sullivan y Willoughby empiezan a doblar solos que el sonido se equilibra y podemos al fin disfrutar de una gran versión de los americanos.

Quiso no obstante el infortunio que Sullivan rompiera una cuerda de su preciosa SG. Percance que solucionó prácticamente de inmediato, aprovechando para cambiar a Les Paul y dejar uno de los mejores solos de esta parte inicial del set. Mostró además una gran voz, que aguantaría toda la noche sin mayores problemas, aún cuando el esfuerzo que realiza a lo largo del mismo no es precisamente pequeño. Lo afronta además con la mayor de las sonrisas, uno de esos frontman que enganchan por ese talante tan risueño.

Para “Coming Back To You” ya estamos viendo una gran versión de los estadounidenses. Bien engrasados y muy precisos pero sin perder nunca ese feeling tan inconfundible de las bandas de rock sureño. Sin embargo a ratos surge una cara más blues, más pesada incluso, lo que confiere un marcado carácter heterogéneo a su directo. “Gettin’ On A Binge”, con el bajista Andrew Brockman sumando en coros, destapa sin embargo la cara más juguetona y rockera de Mojo Thunder. Uno de los temas mejor recibidos a estas alturas de la descarga y un testimonio claro de la propia versatilidad del cuarteto.

Caroline” nos embriaga de melancolía. En especial cuando la banda destensa en su parte más tranquila y, cual maestro de ceremonias, emerge un gran Bryson Willoughby. La banda abrazando el legado de Gov’t Mule y trasladándolo al siempre distinguido público de la Factoría. De la eficacia y el buen hacer del guitarrista da fe la gran sonrisa que mostraba Sullivan durante el fino desempeño de su compañero. Piel de gallina, francamente. Cargan con la etiqueta de sureño alternativo pero me dio la sensación de que, en su traslación al directo, la primera de estas dos facetas le come casi todo el terreno a la segunda. En cualquier caso una banda que disfruta de lo lindo con lo que hace y se nota.

En “Let It FallMojo Thunder pasarían momentáneamente a quinteto con la adición de una voz invitada. Era su primer sold out como banda, comentaría muy agradecido Sullivan. Visto lo visto, dudamos que vaya a ser el último. El público, además de agotando las entradas, respondió cantando con ellos esa “Holy Ghost” del estupendo “The Infinite Hope” y de nuevo se nos erizaría la piel con la pequeña jam que anticipa “Step By Step”, con un agigantado Zac Shoopman tras baterías. Un corte con un gancho que ríete tú de Mike Tyson. “Greetings From Western Art”, con Mojo Thunder abrazando orgullosos el legado de los mejores Lynyrd Skynyrd, daría la verdadera medida de Willoughby como guitarrista. Su Telecaster humeaba por momentos. El despliegue fue tal aquí que toda la Factoría vitoreó a la banda.

Que no tuvo más remedio que salir y entregar un bis verdaderamente flamígero con “Queen Of The Night (Papa Was A Rolling Stone)”. Total comunión con el público y ambos guitarristas disfrutando de lo lindo. Un final de altura y para el recuerdo, que dejó cierta sensación de que, si se dan ciertos condicionantes, lo tienen todo para subir un par de escalones. Feeling, carisma, buenos temas y un gran directo. Estupendos.

Por nuestra parte nada más que agradecer una vez más a la buena gente de Factoría Sound el trato recibido, a la compañía habitual por no fallar nunca en el recinto avilesino y a ti que estás leyendo esto. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Mind Driller: «The Void Tour» llega a Oviedo

Los industriales alicantinos Mind Driller regresan a los escenarios asturianos para presentar en vivo «The Void«, su nuevo disco de estudio para Art Gates Records. Siete años después de su paso por la ciudad retornan esta vez a la Sala Gong acompañados por los vitorianos Delenda Est y la formación local Bestia Negra.

Con producción a cargo de Raúl Abellán, «The Void» se grabó en los estudios The Mixtery. Han visto la luz los sencillos promocionales «Game Over«, «The Fallout» y «End Of The World«, los últimos en forma de videoclips de mano de Rocket26Films.

Con origen allá por el 2010 Delenda Est resultan ganadores en el 2018 del premio a mejor banda con componentes femeninas en el concurso Gazte Talent. Han compartido escenario con grupos como VA Rocks o The Amorettes y formado parte de proyectos como Rocking Ladies, En 2022 editan su ópera prima «The Odd One Out«, obra conceptual influenciada por bandas como Evanescent o Linkin Park y los riffs pesados ​​de la música de los 90.

Por su parte Bestia Negra continúa con la presentación en vivo de su disco debut «Animal Domination» que les ha llevado por gran parte de la geografía estatal. Para el 2025 ya tienen confirmada su participación en la segunda edición del Luarca Metal Days junto a bandas del calibre de Koma, Lujuria, Azrael o Legacy Of Brutality.

Entrada anticipada online 12€ + gastos a través del siguiente enlace. Entradas físicas en la cervecería El Lúpulo Feroz de Oviedo:
https://entradium.com/events/minddriler-en-oviedo-bestia-negra-grupo-invitado-sala-gong-20-00

Reseña: Absalem «Mortem» (Breakdown Productions 2024)

Nuevo Ep de cuatro temas para la gente de Absalem y que viene a continuar donde lo dejara su anterior “Anima” de 2023. Aquí sigue la base rítmica de Carolina García (bajo) y Víctor Villar (batería) junto a Miguel Gómez (guitarras) y Gina Barbería (voces). “Mortem” se grabó, mezcló y masterizó en los Breakdown Studios con el Sound Of Silence Nefta Vázquez (Bestia Negra, Beast Inside, Nicotine Bubblegum, Aneuma…) al mando y de nuevo cuenta con arte de David Fdz. de Godlessdesign. Estrenado en su perfil de Spotify el pasado 20 de septiembre.

Charcoal Heart” abre con el que quizá sea mi riff favorito de todos cuantos se dan cita en esta nueva entrega del cuarteto. Gómez insufla de melodías cada estrofa, que me agradan por construcción y también por ese ya tan característico registro roto de Gin. Lo vistoso de la base rítmica, esa inquieta línea de batería que traza Víctor, viene a rematar una hábil primera entrega. Da la sensación de que la banda al completo ha puesto su granito de arena aquí y se nota. El cuarteto suena cohesivo, en forma, inspirado. Y si bien puede que el breakdwon final mereciese un desarrollo más amplio, un primer corte que me agrada sobremanera.

Sad Since 1995”, por duración entrega más ambiciosa de las cuatro, ofrece ahora a unos Absalem más atmosféricos. Quizá algo sobreproducidos. Deja por el camino un tranquilo prólogo, que en su tránsito hacia las partes más vibrantes arroja cierto poso al mejor metal alternativo de los noventa. El habitual juego entre registros de Gin se amolda ahora a unos riffs más rotundos. Sea como fuere me agrada la forma en que la banda ha tejido este segundo corte. Los distintos tonos que ofrece y la forma en que estos configuran una canción que viene a dar la verdadera medida de una banda como esta. Hablaba antes del poco desarrollo que ofrecía el breakdown final de “Charcoal Heart” y Absalem parecen desquitarse ahora con un puente de una pesadez y un desgarro casi inéditos en su trayectoria.

Heads Will Roll” puede sonar menos ambiciosa, mostrando a unos Absalem ahora más accesibles. Con eso y con todo, Gin vuelve a ofrecer su registro más roto aquí, ayudada en las primeras estrofas por el aporte no menos agrio de Carolina García. Otro trazo ambivalente, tan habitual en el cuarteto y, en cierto modo, uno de los cortes más pegadizos que les recuerdo. Y sin embargo aquí sitúa Gómez algunos riffs casi monocordes. Tan pétreos como arrastrados. De las cuatro la que más pinta arroja a ineludible en sus directos.

Amplio prólogo el de una “Loyal To The Bone” que entrega unas primeras estrofas de un poso casi pop. Gin está fantástica en estos tonos limpios y la banda construye otro cuidado crescendo camino de estribillos. Llegados estos, Absalem conjugan tonos más heavies con una cara más rotunda y atmosférica. Acompañan buenos arreglos a esas partes más recargadas. Y me agrada el solo de Gómez aquí. El poso tan atmosférico que lo acompaña. Y finalmente el trazo más retorcido que conduce al epílogo y que me recuerda a muchos momentos de aquél “Chaosvolution” con el que debutaran allá por 2017. Fácilmente la que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas y un final más que notable para este “Mortem”.

Obra conceptual en dos fases y que alcanza su verdadero significado con la llegada de esta segunda entrega. Absalem en forma, tan atrevidos como siempre a la hora de mezclar sus distintas influencias, con una Gin que vuelve a dar muestras de su gran versatilidad, una producción que arregla y acompaña casi cada acorde y la seguridad y confianza que da, imagino, concebir ambos trabajos “en casa”. Siguen con la flechita para arriba.

Texto: David Naves

Agenda: «S» con miembros de Sugarless en Gijón

La reunión bajo el nombre de S” de varios de los fundadores de Sugarless desvela sus primeras fechas en vivo incluida para en Asturias.  El Reacción Tour 24/25” recalará la gijonesa Sala Buddha el sábado 23 de noviembre.

Frankie (guitarrista) y Samuel (batería) han unido sus fuerzas a Sammy (vocalista) y como resultado, el pasado 21 de junio, S publicaba «Reacción en Cadena» como presentación en todas las plataformas digitales, su primer tema oficial para marcar un punto y seguido al prestigio y la destacada repercusión que Sugarless tuvo en su momento.

GIRA ”REACCIÓN EN CADENA

VIERNES 11 OCTUBRE. VITORIA/GASTEIZ. JIMMY JAZZ
SÁBADO 19 OCTUBRE. VIGO. LA FABRICA DE CHOLOLATE
VIERNES 25 OCTUBRE. MURCIA. GARAJE BEAT
VIERNES 8 NOVIEMBRE. VALENCIA. ROCK CITY
SÁBADO 21 DICIEMBRE. SEVILLA. SALA X
VIERNES 7 FEBRERO. MADRID. SALA INDEPENDANCE

Entrada anticipada 20€ a través del siguiente enlace:
https://www.wegow.com/es/conciertos/s-en-gijon

Karma Fest 2024: Cartel por Días

La 10ª edición del Karma Fest que se celebrará en Pola de Laviana (Asturias) entre los días 27 y 28 de septiembre, desvela el reparto de bandas por día. Como principal novedad esta entrega contará con 2 escenarios, “La Salve Stage” y “Senderos del Carbón Stage” para agilizar la transición entre bandas.

Entradas anticipadas disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.karmafest.es/entradas/

Z! Live Rock Fest 2024: Cartel completo y reparto por días

El festival zamorano Z Live Rock cierra el cartel de su próxima edición a celebrar los días 13, 14 y 15 de junio de 2024 en el Recinto Ferial Ifeza y desvela el reparto de bandas por días.

Con Avantasia, Europe, Doro, Paradise Lost, KK’s Priest, Jelusick, Leo Jiménez y Obús como grandes reclamos en esta última batería de confirmaciones, el festival ha confeccionado un plantel más que atractivo. Abonos disponibles a través de su web al precio de 110€ + gastos.
https://zliverock.com/tickets.html