Reseña: Avlak «Blasphemous» (El Horno Producciones 2025)

Un par de años han transcurrido desde que los thrash death metaleros Avlak alcanzaran nuestras páginas con el debut “Portal” (reseña) y ya tenemos de vuelta a los madrileños con su segundo largo “Blasphemous”. Ellos son Caín Sánchez en baterías, Álvaro Idrogo al bajo, Jorge Fernández en guitarras y Aston Wirz a las voces. El trabajo consta de diez cortes grabados, mezclados y masterizados por Pablo Perezagua en El Horno Producciones. Adornado por el arte del ucraniano Daemorph (Avulsed, Vulvodynia, The Black Dahlia Murder, Abominable Putridity…) vio la luz el pasado uno de marzo.

From The Abyss” procura un arranque tendido hacia la vena más thrash del cuarteto, se construye a través de un paso casi marcial y agrada con buenos detalles técnicos. De hecho el riff que acompaña a las primeras estrofas tiene, pienso, gancho de sobra. Luego hay ecos en la línea vocal con los que conecto solo a ratos. Sea como fuere me agrada el juego entre registros que propone el breve puente. Avlak hacen por ocultar aquí su faceta más agresiva, conduciéndose a lo largo de la composición en unos ritmos más apaciguados. Un arranque a la contra del clásico trotar desbocado de tantos otros trabajos.

Waves Of Malevolence” sigue cosida a ese thrash pesado y machacón. Pierde el toque marcial del corte anterior al tiempo que constriñe su duración para entregar un corte ahora más diverso en ritmos e incluso diría que influencias. Buena línea de bajo la que perpetra Idrogo, quien en compañía de Sánchez trama una más que ágil base rítmica. Hay riffs, particularmente camino del epílogo, que fácilmente me pueden recordar a los Exodus más recientes. También un curioso juego entre canales y, en resumidas cuentas, un corte más retorcido de lo que uno puede llegar a intuir en una primera escucha. Más que digna carta de presentación de este segundo álbum.

Eradicate”, cuyas guitarras conducen ahora hacia territorios más melódicos, empastan al milímetro con la rugosa voz de Wirz en estrofas. Es otro corte con un gancho de mil demonios, que ataca directamente a las cervicales e, intuyo, invita a levantar el puño en los directos con su lacónico estribillo. Jorge Fernández parece haber echado el resto aquí. Tanto en la construcción de riffs como a la hora de aportar buenos detalles en lo melódico. Cabalga además sobre el firme doble bombo de Sánchez y, si algo echo en falta, es un solo algo más ambicioso. Ante el vicio de pedir, ya se sabe. Un corte que esos que se pegan sin remedio al subconsciente.

Adrenochrome” oscurece el conocido thrash death de los madrileños. Tras su ennegrecido prólogo acechan unas primeras estrofas que, sin embargo, conducen al cuarteto hacia sonidos algo más heavies. Siempre sin que la producción pierda pie en cuanto a agresividad ni Wirz contenga en absoluto su habitual forma de encarar las distintas líneas de voz. Pero ciertamente puede ser este el tema que más hace por separarse del resto. Cuando las revoluciones suben y la composición abraza un mayor nervio, Avlak parecen más que cómodos en ese trotar clásico pero efectivo. Bien es cierto que el solo de Jorge Fernández aquí me deja un tanto indiferente. En cualquier caso otra de las que apunta a fija en sus directos.

Trota “Hellbreaker” para recuperar a los Avlak más coléricos, que mezclan ahora un mayor músculo con una línea de voz que no esconde su amor por unos Sodom de principios de los noventa. Vuelve a brillar Jorge Fernández en la construcción de riffs. Y si bien el bajo de Álvaro Idrogo queda ahora algo hundido en la mezcla, desluciendo en parte la pegada de esta base rítmica, cuesta poco esfuerzo subirse a otro estribillo marca de la casa. El cierto groove con el que empastan alguna de las estrofas puede no ser del gusto de todos. No obstante la banda cierra abrazada a su encarnación más vibrante y trotona, con Fernández, ahora sí, dejando uno de los solos más vistosos de todo el álbum. Otra de las que ha ido ganando un cierto peso con el correr de las escuchas.

La pseudo instrumental “Terror Máximo” viene para alimentar la cara más técnica del cuarteto. Y me agrada por la forma en que lo hace. Sin excesos ni florituras de cara a la galería. Dejando que todo fluya con una cierta naturalidad a lo largo de sus (casi) tres minutos y medio de duración. Breve, concisa y rematada con un pintón solo de guitarra en su tercio final.

El tracklist contrapone esa brevedad a la mayor ambición de “Beyond The Damnation”. Composición que habrá de irse hasta los seis minutos y en la que la banda se arrima, sin tocar, sonidos y ambientes algo más progresivos. Como si unos Metallica de finales de los ochenta se tratase, el paso por las estrofas es más tendido ahora. Me agradan éstas por construcción. También unos estribillos en los que parecen haber puesto no poco cuidado. Hay buenos riffs por parte de Jorge Fernández además de una línea de voz que, sin perder un ápice de su habitual rugosidad, abraza un mayor rango ahora. La nota de color la deja el tranquilo y reposado puente, con la producción acertando a la hora de extraer a los Avlak más amables e introspectivos. Pablo Perezagua ya trabajó con ellos en el debut y desde luego da la sensación de banda y técnico que se conocen más que de sobra. Ese puente se rompe previo paso por un eficaz solo de guitarra y este séptimo corte echa el cierre convertido en uno de los grandes hallazgos de este segundo trabajo.

De todos cuantos aparecen a lo largo y ancho del álbum, el de “Hostile Resolution” puede ser fácilmente el riff más curioso de todos. Alimenta otro corte breve, poco más de tres y medio en el reloj, donde la banda funde a la perfección death & thrash para otro aporte directo y sin grandes complicaciones. Un trazo más directo y menos recóndito que los chicos excusan con otro estribillo pegadizo y con gancho.

Soul Ablation” es puro thrash machacón y a la vez enrabietado. Como si la banda hubiese encapsulado todo el mal café de la década de los noventa y nos lo sirviera orgullosa en forma de metal rocoso y a ratos casi monolítico. Ahí emergen los buenos detalles de Jorge Fernández en guitarras. Tanto en la construcción de riffs como a la hora de dibujar hábiles detalles melódicos. Wirz está rabioso y especialmente iracundo aquí, contribuyendo a este descenso al thrash más oscuro y maledicente. Me gusta la desnudez del solo, que éste no venga apoyado por una segunda guitarra, quizá porque me recuerda al bueno de Dimebag Darrell. Poderosa.

Mi subconsciente no puede pensar en otra cosa que no sea Slayer durante el prólogo de “Blasphemia”. Avlak se pierden en los efluvios del “Seasons In The Abyss” para dar comienzo desde la más pura oscuridad. Luego el corte, el más extenso de los diez, caminará por derroteros que poco o nada tienen que ver con la banda de Kerry King y compañía. Las estrofas, a estas alturas del álbum, pueden no resultar tan atractivas como otras que han ido poblando las distintas composiciones. Pero la diversa y rabiosa línea de voz, los buenos riffs que apoyan cada verso o el solo que irrumpe en el puente central muestran a una banda en la plenitud de sus facultades. Avlak despiden finalmente el álbum mostrando su cara más vitriólica y desgarrada para un cierre poco menos que incendiario.

Poca broma con el segundo de los madrileños. Con el thrash ganando terreno frente a sus influencias más extremas, “Blasphemous” construye buenos riffs en apoyo de una decena de temas de lo más diversos. Lo mejor es la forma en que la fusión entre sus muchas influencias, que van desde el thrash más trotón a páramos más oscuros e incluso a rozar una cierta agonía, véase el epílogo mismo del álbum, da la impresión de estar construida con total naturalidad. Poco o nada a lo largo de este segundo trabajo me resulta forzado o antinatural. Y esto es algo que, pienso, habla muy bien del cuidado con el que han tratado a estas nuevas diez canciones. En el viaje desde el vitriolo hasta la más pura calma casi todo me funciona. Es verdad que alguno de los solos podía ser algo más ambicioso o que la base rítmica no está siempre tan bien empastada como me gustaría. Con eso y con todo un más que digno segundo álbum camino de un tercero que termine por rematar las buenas sensaciones que ya dejaron en el debut y que ahora amplía este “Blasphemous”. Permaneceremos a la escucha.

Texto: David Naves

Reseña: Vidres A La Sang «Virtut Del Desencís» (2024)

Virtut Del Desencís” constituye el sexto disco para los catalanes de Vidres A La Sang. La banda radicada en Tarrasa, que ya pasara por estas líneas con aquél “Fragments De L’Esdevenir” de 2022 y que forman Cristian V.B. (bajo), Jordi Farré (batería) más los integrantes originales Albert (guitarra) y Eloi Boucherie (guitarra y voz), vuelve ahora con un álbum grabado, mezclado y masterizado por el propio Boucherie en su Farm Of Sounds al que adorna el arte del Suspiral Álex Tedín (Balmog, Teitanblood, The Spirit, Imperium Dekadenz…) y que ha visto la luz a través de los sellos Abstract Emotions, Nafra Records, Negra Nit, Discos Macarras y Eternal Juggernaut Records.

Tímido y muy atmosférico el arranque que proponen a través de “Màrtirs”, un prólogo que fácilmente podrían haber firmado An Autumn For Crippled Children (actuales An Autumn). Vidres quiebran con brusquedad hacia su versión más intensa y feroz, con un Farré muy firme en ese blast beat inicial. Las primeras estrofas descubren, sin embargo, la versión más atemperada del proyecto. O, si acaso, la más lindante con el progresivo más casual. Siempre con su inequívoco registro roto, Boucherie declama estas primeras líneas de voz con su hosquedad habitual. El trazado de estas mismas estrofas es laberíntico, plagado de cambios de ritmo. De ciertas disonancias incluso. La producción enfrenta (más que equilibra) las distintas líneas y para cuando llega el estribillo a pura voz limpia, no me puedo sacar de la cabeza el nombre de Borknagar. Y mientras que el largo solo del puente central descubre la cara más técnica de los egarenses, el retorcido tramo final encapsula por sí solo cuan de grande ha sido la evolución desde aquél trabajo homónimo de 2004. Tremendo arranque.

Podría esperarse un mayor nervio de “Sempre És Incert” tras el avanzar tan retorcido de “Màrtirs”. Pero tanto el prólogo como las primeras y enigmáticas estrofas sirven para que Boucherie muestre su registro más susurrante, confrontado por la voz prístina de un fantástico Arnau Tordera i Prat. Vidres A La Sang en su registro más tranquilo durante un primer tercio que exasperará a quienes busquen aquí el puro nervio del magnífico “Endins” de 2006. Me agrada la forma en que Farré impulsa ese crescendo de la segunda mitad, también el modo en que la mezcla del propio Boucherie acomoda este mayor impulso con el mejor de los equilibrios. Es cierto que el cuerpo me pedía un solo algo más ambicioso aquí, pero con eso y con todo uno de los cortes con mayor personalidad de este sexto trabajo.

Subyace un cierto atrevimiento en el hecho de que “L’Elegia Dels Innocents” fuera elegida como una de las cartas de presentación del disco. Nada resulta obvio aquí. Ni el curioso y tranquilo prólogo ni tampoco la cierta tosquedad de las primeras estrofas. La estupenda línea de batería de Farré amalgama las distintas capas con precisión quirúrgica. En las líneas de guitarra surgen (inesperados) ecos de los Gojira más atmosféricos, mientras que en lo tocante a riffs este puede ser el corte más atrayente de los seis. El trazo, siempre intrincado y nunca previsible, alcanza a un tronco central que bordea, sin tocar, el black depresivo de bandas como Forgotten Tomb, Nyktalgia, Austere para una de las pocas salidas del tiesto del tracklist. Un tema ágil en lo gramático y a ratos brillante en lo técnico que amplía en buena medida el ya de por sí amplio rango de influencias que la banda maneja en esta sexta obra. Estupenda.

Capricis De L’Atzar” redirige ahora hacia una calma por momentos casi espacial, que la banda rompe de manera brusca para, desde ahí, construir otro de esos cortes laberínticos y nada previsibles en los que ahora tanto se prodigan y tan bien se manejan. Hay una cierta tensión en esas primeras estrofas, con Eloi en un registro realmente agrio y rotundo. Hábil el contraste que esas voces tan oscas procuran con lo tendido de la instrumentación. Un primer tercio cosido a base de contrapuntos, con Cristian dibujando ágiles líneas desde el bajo. Camino del cierre llega un brusco cambio de ritmo pero el corte nunca llega a lindar con la gravedad que sí tienen otros temas del álbum, circulando siempre cerca de esa vena ya digo casi espacial y disruptiva. Es el corte menos extenso del álbum y sí creo que ese epílogo bien merecía algo más de desarrollo.

De las seis puede ser “Records A L’Oblit” la que más recuerde a los Vidres A La Sang más iniciáticos. Con matices, cabe decir. Furibundos y extremos en el prólogo, con Farré volando como en pocos momentos del álbum, las guitarras no obstante juegan en una liga completamente distinta a la que inundara sus primeros trabajos, optando ahora por una serie de pequeñas disonancias de mejor rima con el disco que las contiene. Me agradan esos estribillos a voz limpia, que a su manera me recuerdan a aquella estupenda “Els Vents Bufen A Favor” que abría su “Set De Sang” de 2018. Brilla el solo de guitarra aquí y la forma en que abre paso a los Vidres más descosidos del epílogo, que salvando las inmensas distancias, me recuerda a los Enslaved más recientes. Menos laberíntica y más directa, equilibrada amalgama de la banda que en su día fueron y la que son dos décadas después.

Sin abandonar su propia personalidad como banda, hay tímidos ecos floydianos en la final “Llàgrimes De Sang”. Principalmente en ese arranque tenue, casi tímido que proponen. Aquí vuelve ese entonar más desesperado y angustioso de Boucherie y nuevamente nombres como Nyktalgia o Forgotten Tomb retornan a mi subconsciente con cada escucha. Para cuando han transcurrido más de cuatro minutos e irrumpen las guitarras más graves, la banda deriva hacia su vena más progresiva en detrimento de la más violenta. Surgen riffs interesantes ahí. También buenos dibujos de Cristian a las cuatro cuerdas. El estribillo, una vez más intercalado de voces limpias, destila una épica cargada de melancolía que supone, en opinión del abajo firmante, otro de los momentos álgidos de este sexto trabajo. El amplio solo de guitarra que surge a continuación me resulta el broche perfecto a esta última entrega de los catalanes, si acaso empañado por ese fade out final.

Una banda siempre en el filo, que no se conforma con seguir el camino marcado y que parece disfrutar con el reto que supone cada nuevo álbum. Del nervio descosido de sus primeros trabajos poco queda. Vidres A La Sang transcurren por estos años veinte con la seguridad que da el saberse dueños de su negro destino. “Virtut Del Desencís” supone una marcada deriva hacia su vena más progresiva, revestida aquí y allá de influencias que lo mismo guiñan al black que al death, componiendo un álbum de innegable personalidad. Al alimón con otras bandas estatales dadas a procurarse su propia senda, pienso en gente como Balmog, Moonloop o Foscor (la otra banda de Albert Martí), consolidan la que, pienso, es una de las propuestas más llamativas e interesantes del pasado 2024. Que no es poco.

Texto: David Naves

Rage: Nuevo Disco En Septiembre

La veterana formación germana Rage, liderada por el carismático Peavy Wagner editará nuevo álbum de estudio el 26 de septiembre bajo el título «A New World Rising» a través del sello internacional SPV/Steamhammer. El trio que completan Jean Bormann a la guitarra y Vassilios «Lucky» Maniatopoulos a la batería que recordamos serán cabeza de cartel de la próxima edición del festival Unirock desvela además portada, tracklist y primer sencillo promocional del lanzamiento.

01 A New World Rising 
02 Innovation 
03 Against The Machine 
04 Freedom 
05 We’ll Find A Way
06 Cross The Line
07 Next Generation 
08 Fire In Your Eyes
09 Leave Behind
10 Paradigm Change 
11 Fear Out Of Time 
12 Behind The Shield Of Misery 
13 Straight To Hell ’25 

Casi 2 años después de su anterior álbum «Afterlifelines» estrenan «Freedom» como primer adelanto de un trabajo que promete canciones directas, pegadizas, divertidas y polifacéticas, siempre manteniendo la esencia de la banda.

Reseña: Grapeshot «Oblivion» (Autoproducción 2024)

Los thrashers madrileños de Grapeshot están de vuelta. La banda, que ya pasara por estas páginas con su último largo “Suckcess”, vuelve ahora con el Ep de cinco temas “Oblivion”. A la hora de juntar estas líneas integran la banda el nuevo bajista Miguel García-Monge, un Borja Cabello que ahora se pasa a la guitarra junto con Jose A. Poveda, Marcos De La Calle en baterías y Esteban Muñoz en voces. Grabado y mezclado en los Estudios 51 de Toledo, los cinco temas serían finalmente masterizados por Andy VanDette (Devin Townsend Project, Rush, Savatage, Bruce Dickinson…) y se puede encontrar en su perfil de bandcamp.

Anuncia el kit de prensa que la banda se ha deslizado ahora hacia terrenos “más suaves y rockeros” pero lo cierto es que “Lost My Way” parece no hacer caso. Grapeshot pisan el acelerador desde el primer momento y la composición resultante acierta a fusionar el doble bombo con esos riffs cortados al milímetro. La firme voz de Muñoz en estrofas contrasta con ese deje más sureño (más alternativo incluso) durante estribillos. Echo en falta unos engarces más trabajados entre las distintas estrofas. Por contra, la banda apenas deja descender la intensidad. Pero cuando lo hace, con ese puente más apaciguado y de corte casi grunge, surge un solo de guitarra directo y funcional, juguetenado entre canales durante el epílogo. Un arranque potente y descarado en la más pura tradición del género.

El prólogo de “Toxic Love” trae consigo alguno de los riffs más pegadizos y resultones de todo “Oblivion”. Me agrada la forma en que Grapeshot construyen sobre ellos un corte donde se pueden intuir efluvios de bandas como Down, sus hermanos de Crowbar o del metal alternativo más casual. El constante martilleo de riffs durante estrofas parece muy pensado de cara al directo. Buenas melodías de guitarra surgen tras la voz de Muñoz y es aquí donde se puede apreciar el giro hacia terrenos más calmos que anunciaba la nota de prensa. Son unos Grapeshot en una clave ahora más melancólica, que si bien no olvidan las partes más trotonas y metálicas, desde luego confluyen hacia influencias un tanto más livianas. Y no para mal.

Hay algo de los Pantera más tranquilos en el prólogo de “I Am Rock ‘N’ Roll”. Muñoz tiñe ese reposado prólogo de voces limpias que, sin ir más lejos, me podrían recordar al bueno de Danzig. Es un contraste que les funciona a los madrileños. El juego entre calma e intensidad que proponen aquí no podría resultar más clásico. A camino entre la balada pura y el medio tiempo, brilla la base rítmica de García-Monge y De La Calle con dibujos hábiles y cuidados. El quinteto se desquita en una segunda parte que se conducirá por terrenos más próximos al thrash más groovie en los que parece más que cómodos. Estupendos solos bajo las voces de Muñoz y una mezcla que acierta a la hora de equilibrar cada instrumento. Fácilmente la que más terreno ha ganado con el correr de las escuchas.

Vortex” sorprende con ese paso casi marcial del prólogo, que no con las buenas guitarras que lo adornan. Muñoz suena más desgarrado ahora. Más desesperado incluso, acorde con la propia letra que interpreta aquí (“Looking for some light in an abyssal pit. Water’s invading my breath”). Por ahí esta cuarta entrega puede ser la más diferente de todo el Ep, si bien no es menos cierto que este es un trabajo donde no abundan los lugares comunes. En solitario primero y acompañando a las voces después, para su parte final queda el solo más ambicioso de todos cuantos atraviesan “Oblivion”. Y un riff que me recuerda (aunque sea de manera vaga) al de “Keine Lust” de unos tales Rammstein.

Vuelven las altas revoluciones para el tema título “Oblivion”. La banda se descuelga en su primera mitad con una andanada de puro thrash noventero y efervescente. Entre ese vigor y sus inevitables influencias sureñas, Grapeshot trazan un monstruo de dos cabezas que entra a la primera y acaba resultando de lo más disfrutable. Estupendo de igual forma ese puente central más reposado y el buen solo que lo adorna. Y si bien al epílogo no le falta atrevimiento, sí que echo en falta algo más de nervio. Un buen final en todo caso.

El problema muchas veces con este tipo de Ep’s es que terminen sabiendo a poco. Grapeshot han luchado contra ello tramando cinco temas de personalidad bien marcada y definida. La raíz es común, ese metal a medio camino entre el southern, el groove y el thrash, pero los chicos se las arreglan para que, entre medias, quepan influencias cercanas al grunge o al alternativo. De resultas de ello, también de un cierto descenso en su bien conocida intensidad, surge ahora una banda que puede haber perdido en contundencia aquello que ha ganado en sonido propio. Agradable entrega para quien escribe, está por ver si también para quienes nos leen.

Texto: David Naves

Sound Of Silence: Primer Anticipo De Su Próximo Disco

El combo black/death Sound Of Silence nos presenta «A New Level Of Suffering» como primer adelanto de su próxima obra de estudio.

Grabada, mezclada y masterizada por Nefta Vázquez en Breakdown Studios la canción anticipa su próximo disco «A New Level Of Suffering» Chapter II» que verá la luz a finales de 2025 como continuación directa de su anterior EP «Primvs Capite«. Con esta composición la formación asturiana da un giro a su propuesta musical al abrazar por primera vez el inglés para el apartado letrístico.

Crudo: Rampa de salida para «mEtAnOIA»

El nuevo disco de los combativos Crudo llevará por título «mEtAnOIA» y verá la luz el próximo 20 de junio vía Ataque360!. El lanzamiento llega precedido por el estreno de un nuevo sencillo promocional «nO crEO En dIOs» que contará con la colaboración de Juankar, cantante de Boikot.

Con «nO crEO En dIOs» serán 9 los adelantos publicados de un álbum grabado, mezclado y producido por Rubén Álvarez en tándem con la propia banda en La Fábrica de Músicos de Avilés y masterizado por Dani Sevillano en los OVNI Estudio.

El renovado cuarteto tras la incorporación de Abraham Díaz a la guitarra ya se encuentra inmerso en la promoción en vivo del nuevo disco tras la reciente actuación en la fiesta de presentación del festival salmantino AbejaRock y el paso por la Black Bourbon leonesa. Su próxima parada será en El Molar (Madrid) como parte de la XII edición del Festival El Último Bus que tendrá lugar el 12 de julio.

Dunedain: Nuevo Disco En Otoño

Seis años después de su última obra de estudio «Memento Mori«, los avulenses Dünedain regresan con nuevo material. Un próximo álbum que verá la luz en otoño y llevará por título «Érase«. El 20 de junio se estrenará el primer adelanto «Fénix«, un single 100% Dünedain cuya portada es obra de Marcos Rodríguez (Mägo de Oz).

El disco ha sido grabado en Sonido XXI (Koma, Marea) con mezcla y arreglos de Dan Díez (Tierra Santa) en Rock Lab y masterizado por Leon Zervos (Aerosmith, Iron Maiden, Muse…). Recordamos que el sábado 30 de agosto estarán en el Llar de Corvera como parte de la nueva edición del Rockvera Fest.

Adventus: Primer Adelanto de su Próximo Álbum

Tras el reciente anuncio de la llegada de Ramón Lage como nueva voz, Adventus estrena «De Mi Corazón Y Otras Miserias» como primer adelanto de su próximo álbum de estudio del mismo título y que verá la luz el 28 de noviembre vía Maldito Records.

Producida, mezclada y masterizada por Manuel Ramil en Tercera Planta Estudios, la canción es una composición personal y sincera para contar una historia de tod@s conocida. La recreación realizada en forma de videoclip participan profesionales del ámbito de la sanidad pública. Tras el lanzamiento del álbum en vivo “Directo Piorno Rock”, en el mes de abril la formación compuesta por Ramón Lage (voz), Dani Arcos (guitarra), Manuel Ramil (teclados), Fernando Mainer (bajo) y Nacho Arriaga (batería) abre una nueva etapa en su trayectoria para enseñar que hasta de los momentos más difíciles y traumáticos de la vida pueden salir nuevas oportunidades para crecer, para crear grandes textos y música que llegue directamente al corazón. Una muestra real de que la música ayuda a sanar. Reserva disponible a través del siguiente enlace:
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Reseña: Aposento «No Safe Haven» (Xtreem Music 2024)

Es el cuarto disco para las huestes death metaleras riojanas Aposento. La banda, que ya pasara por Heavy Metal Brigade con aquél “Conjuring The New Apocalypse” de 2020, vuelve ahora con un “No Safe Haven” bajo el brazo en el que encontramos a Manolo Sáez y Manu Reyes en guitarras, Pablo Vázquez al bajo, Raúl Ceballos en baterías y Carlos García en voces. Diez temas grabados en los Rock Lab Studios con el Tierra Santa Dan Díez a los controles y posteriormente mezclados y masterizados por el Vomit The Soul Davide Billia (Aphotic, Putridity, Holycide…) en los MK2 Studios de Ivrea (Italia). Con fotos de Unai Endemaño y arte de Naroa Etxebarria (Centinela, Sönambula, Nakkiga…) el disco vio la luz vía Xtreem Music.

El arranque de “No Safe Haven” no podría ser más abrupto. Tampoco más leal al propio legado de la banda logroñesa. Death metal descosido y vibrante, con unas primeras estrofas realmente encolerizadas y violentas. Para cuando la composición toma un rumbo algo más próximo a la pesadez de unos Incantation, sale a relucir la mejor cara de estos Aposento, que insuflan de puro death de corte clásico una entrega de apertura en la que todos sus cilindros parecen en funcionamiento. Percute el doble bombo un incansable Ceballos. Si acaso, echo en falta una presencia más continuada del bajo de Pablo Vázquez, discernible en la mezcla sólo a ratos. Sea como fuere un más que buen arranque:

Para cuando llega “Tortured And Abused” ahí sigue Ceballos con el doble bombo a pleno rendimiento. Me agrada ese riff de las primeras estrofas. También la forma en que Carlos García despliega sobre él unas estrofas oscuras y rabiosas. En especial durante las partes más violentas y rápidas, hay riffs que me llevan a pensar en la primera época de Cannibal Corpse. También en Hate Eternal (lo que si uno ha seguido la trayectoria profesional de Erik Rutan no deja de tener su gracia). La producción otorga quizá un peso excesivo al doble bombo pero sin duda la banda ha sabido cómo conjugar aquí las distintas caras que alimentan su modo de entender el death metal.

Pero agradezco la forma en que “Uncertain Death” le cambia el paso al disco. No es que su trazo abandone los rasgos que configuran buena parte de los temas, pero sí que la pesadez desde la que parte y los mil y un cambios de ritmo que alberga en su desarrollo la convierten en una de las entregas más técnicas de este cuarto álbum. Se deja sentir por ahí el influjo de los mejores Suffocation, solidario a un puente central más trotón y que bien podría recordar a bandas como Possessed, primeros Sepultura, Malevolent Creation… Composición híbrida en todo caso y una de las que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Por contra, la más breve “A Texas Funeral” arremete de primeras con un death metal furibundo y descarnado para el que no deja de ser uno de los trazos más nerviosos de todo el largo. El de Autopsy es un nombre que revolotea por mi subconsciente con cada nueva escucha. Ceballos apenas tiene descanso a lo largo de unas primeras estrofas que Carlos García, inasequible al desaliento, descerraja a placer. El puente central opta por una bajada en la intensidad donde surgen una serie de riffs algo más recurrentes. Sí me agrada el trazo que conforma el epílogo y la forma en que construyen ese viraje hacia ritmos más ágiles primero y decididamente violentos después. Sin que me desagrade, a ratos siento algo descompensada la suma de sus partes.

The Bad Seed” conjuga su death metal más feroz con aquellas pequeñas andanadas casi lindantes con el thrash que dibujaba “Uncertain Death”. Lo que surge finalmente es un corte bien construido, equilibrado, con Ceballos dando una clase de velocidad pero sobre todo de técnica y la pareja Reyes & Sáez entregando riffs eficaces, memorables incluso. Ese que surge en las partes más pesadas tiene un gancho de mil demonios. Al final un corte que viene a dar la razón a quien fuera que optó por él como una de las cartas de presentación de este “No Safe Haven”.

Where Darkness Reigns”, entrega más rácana de este nuevo trabajo, ofrece de primeras un riff algo exógeno para un disco como este. Tras él, Aposento construye otra buena andanada de ese old school death metal sobre el que tan bien se manejan pero que sucede en apenas un suspiro. El buen nivel técnico que manejan se deja apenas intuir durante un tramo central que recupera aquél paso casi marcial del inicio. No descarto genere más división de opiniones que ningún otra canción de la decena.

Quien sabe si a modo de antídoto, los riojanos colocan aquí “Let It Bleed”, composición más extensa de “No Safe Haven”, y que da inicio con un riff que siempre me recuerda a “Seasons In The Abyss” de unos tales Slayer. Lo que sucede después, sin embargo, tiene poco o nada que ver con los estadounidenses. Es un death metal cerril y directo, dominado ahora sí por una estupenda serie de riffs y donde Ceballos vuelve a lucir tras los parches. Por velocidad, sí, pero también por la forma en que su línea de batería acierta a amalgamar sus muchos ritmos sin mayores problemas. Su tronco central me recuerda sobremanera a unos Avulsed de sus primeros álbumes. Quizá eche en falta un solo que termine de redondear la oferta pero aún así otra de mis favoritas.

The Devil’s Bargain” opta por otro prólogo machacón, casi marcial, mientras Reyes & Sáez dibujan en comandita otro estupendo riff de guitarra. Echo en falta un bajo más alto en la mezcla que termine de apuntalar la base rítmica. Especialmente en las partes más pesadas. En aquellas veloces, mientras la batería de Ceballos vuela, Carlos García entrega una interpretación todo lo agria y oscura que requiere un tema como este. Sin ser la entrega que más me enganche de las diez, sí que reconozco como aciertos su trazo ágil o varios de los riffs que la forman.

As Your Life Ends” entrega ahora a unos Aposento en una clave mucho más pesada. También técnica. Por ahí la mezcla recupera para la acción el bajo de Pablo Vázquez y el ex Valdûr aprovecha para revestir con detalle otra de esas composiciones un poco a la contra del resto. Buenos riffs los que dejan Reyes y Sáez, hábiles a la hora de conjugarse para una entrega, ya digo, alejada de los ritmos tan violentos que dominan otras ofertas de este nuevo decálogo. Con ese epílogo en fade out, a buen seguro habría optado por ella como último corte del álbum…

… y no una “Parásitos” que vuelve a recuperar a los Aposento más nerviosos. Un corte con García en tonos verdaderamente oscuros y que me recuerda a los Incantation más ennegrecidos. Pura oscuridad riojana para un cierre sin apenas concesiones. A ratos pienso en bandas como Father Befouled, Undergang, Dead Congregation… Me agrada, sí, pero me queda la sensación de que “As Your Life Ends” habría funcionado mejor como cierre.

La maquinaria sigue bien engrasada y a poco que gustes de death metal a la vieja usanza raro será salgas decepcionado de este “No Safe Haven”. Es además un disco más ágil y diverso de lo que puede parecer a simple vista (o escucha), con un ramillete de influencias que abarcar desde nombres clásicos y elementales como Incantantion o Possessed a rasgos más contemporáneos pero no por ello desleales a la tradición. Buena caza.

Texto: David Naves