In-Sanity: Primeros detalles de «Searching»

Los avilesinos In-Sanity nos presentan los primeros detalles de un álbum debut que llevará por título «Searching» y verá la luz a principios del 2025 a través de El Subko Producciones. Recordamos que la formación compuesta los ex- Westhia Chus (bajo) y Diego (guitarra y voz), Víctor Casado (Lycosa Tarantula) a la guitarra y Salvador «El Poyo» García a la batería regresó a la actividad en el 2020 tras un parón de más de 20 años.

01 WOUNDED
02 END OF WAIT
03 SUFFOCATED
04 INSANITY
05 GLOOMY
06 BEFORE
07 SEARCHING & VICTIMIZED
08 THE BALANCE
09 LIVING IN FEVER

Un total de 9 canciones de las que «SUFFOCATED«, «SEARCHING & VICTIMIZED» y «LIVING IN FEVER» formaban parte originalmente de la demo del mismo titulo editada allá por 1994. La grabación del álbum se llevó a acabo en el estudio de la propia banda con Diego, guitarra y voz, a los mandos. La mezcla y posterior masterizado ha sido realizado de Dani Sevillano. En el apartado gráfico tenemos que el artwork y la portada son obra de Tony Nekrosia mientras que las fotos interiores han corrido a cargo de Eva Bustamante. El pasado mes de noviembre el cuarteto estrenaba el vídeo lírico «Wounded» como primer anticipo del disco.

Studio Report: Automatic Kafka «Immortal» (Tunguska Media Factory 2025)

Primera visita de esta casa a los estudios de Tunguska Media Factory en Lugones con motivo del próximo trabajo de los asturianos Automatic Kafka. Una cita en la que, ya de entrada, nos llamó la atención el poder de convocatoria de la banda. Medios, músicos y algún que otro clásico eminente de nuestra escena que no quisimos perdernos hacia donde apuntan las miras de la banda.

Broonko Lee ejerce de maestro de ceremonias. Un pequeño speech en el cual nos pone al día de la actualidad de la banda, amén de comentar que los cambios producidos en el seno de la banda y particularmente en lo referido al micro, han sido amistosos y de buenas maneras. La cita sirve, claro, para presentar en sociedad a su nuevo vocalista Adolfo Alonso (Half Black, Electric Alligators, Black Coffee…). También un videoclip, el que corresponde al tema “The Taster”, que intercala imágenes de la banda con otras del malogrado Bon Scott y que estará disponible en todas las plataformas el próximo 20 de diciembre.

Precisamente sobre “The Taster” puede decirse que ejerce como ancla entre el sonido que desarrollaron en el debut “Metamorphosis” y el más clásico y setentero hacia el que la banda parece haber virado de cara a su segundo trabajo. “La banda ha cambiado. En el debut éramos más 90 y menos 70 y ahora es al revés” puede ser la frase que mejor resuma y defina su particular evolución. Un matiz para el que han contado con la producción de Barry Sage, ingeniero de sonido reconocido por su trabajo para The Rolling StonesMadnessPet Shop Boys.

De igual forma pudimos disfrutar de un pequeño show en directo de estos remozados Automatic Kafka. Antes nos habían repartido folios con las letras correspondientes tanto en su versión original como en castellano, así como una pequeña explicación referida a cada una de ellas. A saber:

— “Crazy Horse”, por el nativo americano (no me gusta eso de “indio”) Tasunka Witko.
— “Immortal”, que dará nombre al álbum y versa sobre el personaje de Uma Thurman en el díptico TarantinianoKill Bill”.
— “Doc”, por Emmet Brown, el personaje de Christopher Lloyd en la trilogía “Regreso Al Futuro”.
— La ya comentada “The Taster” sobre la figura imborrable del legendario Bon Scott.

En esta última hay ramalazos que les acercan al heavy metal más iniciático, pero en fondo y forma esta sigue siendo una banda de rock and roll con todas las letras. Quizá ahora más que nunca. Los cuatro temas que descargaron dieron para verles bien conjuntados y con química pese a los muchos cambios en el line up. Tampoco me puedo olvidar del bueno de Pablo Canalís. Las flautas y los distintos sonidos de corte étnico e indígena que introduce en “Crazy Horse” no podrían ir más en consonancia con el propio espíritu de la composición. Todo un acierto. Aún nos dejarían una bola extra de nombre «Burn«, “una raruna” en palabras del propio Broonko, y que en honor a la verdad vino a sonar un tanto más errática que las anteriores. Nada que no remedien los obligatorios ensayos.

Por la calidad que tenía el debut. Por lo que se intuye que puede ofrecer este nuevo trabajo, esta es una banda que merece mayor repercusión. El viernes se pudo ver que la mediática desde luego la tienen de su lado. Tanto de los que estábamos allí como de quienes no pudieron acudir por temas laborales, y es algo de lo que harán bien en presumir. La pelota está ahora en el tejado de los fans.

A falta de darle unas cuantas vueltas a “Immortal”, sí que todo apunta, tal y como nos dijeron, a que la banda suena ahora mucho más clásica. La propia grabación del álbum ha sido llevada a cabo con la intención de sonar lo más clásica posible, buscando ese “grano” que se difumina en esta época de excesos digitales. Aquella “Analogic Return” del debut (“somehing needs to return to the simple way”) cobra ahora un especial sentido. Ardiendo en deseos pues de escuchar el álbum completo y traeros la correspondiente reseña aquí, en Heavy Metal Brigade.

Como siempre, agradecimiento enorme a la banda por la invitación, un saludo a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Golgotha «Spreading The Wings Of Hope» (Ardua Music 2024)

Sexto trabajo para los baleares Golgotha dentro de una trayectoria que arrancara allá por la década de los noventa con el largo “Melancholy”. Activos hasta 1998, reactivados momentáneamente en 2005 y ya de nuevo en 2014, conforman la banda a día de hoy Vicente J. Paya (guitarra y voz), Tomeu Crespí (baterías), Andrew Espinosa (bajo) Dan García (guitarra) y María J. Lladó (voz). La banda cuenta además con el Nexus 6 y TodoMal Javier Fernández a las teclas, encargado además de producir, mezclar y masterizar las grabaciones de los propios Paya y Crespí. En la calle vía Ardua Music desde el pasado mes de junio.

Predomina la parsimonia y la elegancia propias del género en “For Every Tear”. Doom melódico de cuidados arreglos y buenas melodías de guitarra que, duelo vocal al margen, bien podría recordar a muchos momentos de los americanos Novembers Doom. A su vez, el cierto goticismo que emana de las teclas que adornan esos engarces entre estrofas no deja de tener sus semejanzas con los seminales My Dying Bride. Lladó, a quien ya escucháramos en el anterior álbum de la banda, también al frente de otro de los múltiples proyectos de Paya, los stoner Bis•nte, entrega una interpretación contenida, constreñida incluso, amparada en el contraste que su voz produce con el registro roto del también integrante de los thrashers Holycide. Arranque en la más pura tradición del género, en cierto modo orgánico y desde luego de lo más funcional.

Gilded Cage”, que fuera una de las cartas de presentación de este sexto largo, entrega unas mayores pulsaciones que de inmediato siempre me recuerdan a los temas menos áridos de Saturnus. Conforme se sucede ese animoso prólogo, Golgotha desnudan su habitual doom para que Lladó sitúe su cadencioso registro sobre apenas una tímida batería y un igualmente timorato piano. Por ahí me agrada la forma en que estas reconducen hacia estribillos, así como el brusco contraste que los gruñidos de Paya provocan aquí. Es un corte agradablemente engañoso, que tira del manual del estilo pero se permite una serie de guiños en cuanto a estructuras que la convierten al mismo tiempo en una entrega con gancho y, a la vez, vistosa y ágil. Acertadísima su traslación al terreno del videoclip, aunque fuera en forma de vídeo lírico.

A Solitary Soul” ofrece en cambio un inicio mucho más pesado. Rotundo incluso. Ese riff inicial, tan sencillo como machacón, ofrece toda una gama de contrastes con la voz de Lladó. La banda ofrece sin embargo tonos más livianos que acompañan con sus habituales voces rotas. Una dualidad que la banda acierta a alimentar con alguno de los arreglos más llamativos de todo el redondo. Siempre de manera más casual que tímida, alimentando por ahí el rango sonoro del disco, convirtiendo a esta tercera entrega en una de las más personales de la banda. Firme Crespí al doble bombo y elegante Javier Fernández en teclas. Pero si algo me engancha sobremanera aquí es el solo de guitarra que precede al potente epílogo, lleno de clase y feeling. Estupenda.

Hear Their Cries” nos transfiere de pronto a la cara más nervuda de los baleares. Son estos unos Golgotha que, sin salirse de las a veces estrictas lindes del género, se adentran en un juego de intensidades que viene a construir otro de los cortes más llamativos del tracklist. Pequeña porción de blast beats inclusive. Quizá eche en falta algo más de nervio por parte de Lladó, si bien los tonos más altos que despliega aquí no me desagradan en absoluto. Todo se apacigua camino del epílogo, momento en el que irrumpe uno de esos solos de guitarra que siempre me dejan con ganas de más. Un corte finalmente con altos y bajos, interesante por el juego de contrastes pero a ratos irregular.

Human Vultures” propone de entrada un doom crudo y orquestado que me recuerda a bandas del ramo como Mourning Beloveth o incluso propuestas más funerarias como pudieran ser Mournful Congregation o Evoken. Apenas un pequeño guiño de la banda pues toda vez Lladó irrumpe en las primeras estrofas, Golgotha reconducen hacia un doom melódico mucho más amable y convencional. Sin abandonar en ningún caso el clasicismo, apostando de nuevo por el doble juego vocal y entregando una gama riffera que me engancha solo a ratos. Todo lo contrario que esas estupendas melodías del tronco central, así como el cuidado solo posterior:

Closed Heart”, corte más rácano del álbum, engancha desde el primer momento gracias al gran trabajo de Paya y García, especialmente inspirados a la hora de construir un prólogo tan elegante y vistoso como clásico. Ejerce este gran contraste con las estrofas que proponen después. Angostas, acompañadas de un riff seco, casi marcial. Golgotha entregan así la que es, con mucho, la composición más diferente de todo el tracklist. Hábil a la hora de proponer una particular relectura del género sin que ello signifique perder del todo su propia identidad. Todo un ejercicio de equilibrio que la banda aprovecha para reconducir en un epílogo que, de nuevo, vuelve a recordarme a la banda de Paul Kuhr.

Sobre parecida raíz construyen una “Spreading The Wings Of Hope” que de nuevo entrega a unos Golgotha en su faceta más melódica, apostándolo todo a otro ejercicio de contrastes donde destacará Crespí tras baterías. Es la suya una labor de lo más eficiente aquí a la hora de amalgamar las distintas intensidades por las que transita la composición. Paya, por su parte, está particularmente oscuro en su interpretación vocal. Y mientras que Fernández viene a aportar las teclas más cinemáticas de todo el álbum, todo termina encajando cara a construir uno de mis cortes favoritos del trabajo al que da nombre.

Es el propio Fernández quien sugiere desde el piano “Hope As Guide”. El cierre del álbum parece querer reconducir de nuevo hacia un doom mucho más canónico, que ejemplifica la crudeza de sus primeras estrofas. Su contraste con Lladó no va a coger por sorpresa a estas alturas del álbum, lo que no quita para que la mallorquina entregue una gran interpretación. El crescendo que conduce hacia el epílogo funciona por sutil, mientras que las voces filtradas de la propia Lladó aquí me llevan de nuevo a pensar en Bis•nte. Interesante broche final.

El doom metal como principio y final. No obstante la banda, formación asentada mediante, se permite ciertos picoteos fuera del género que llenan de matices lo que, a grandes rasgos, no deja de ser un disco de género hecho y derecho. No negaré que siento el registro de Lladó más apropiado para su otra banda, Bis•nte, lo que no quita para que la mallorquina entregue aquí unas cuantas interpretaciones de nivel. Al final un disco ameno, quién dijo que el doom era algo aburrido, y que muestra a una banda, casi treintañera ya, en gran estado de forma. Ya podían aprender algunos.

Texto: David Naves

Crudo: La regrabación de su debut también en vinilo

Editada el pasado 19 de julio, la regrabación de la ópera prima de los combativos Crudo tendrá también versión en vinilo de 180 gramos.

Una edición muy limitada que hace mucha ilusión en esta casa, que aporta una instantánea al interior del lanzamiento. Recordamos que la regrabación se llevó a cabo en el estudio de la Fábrica de Músicos de Avilés con Rubén Álvarez, componente de la formación original, a los controles para ofrecer un sonido totalmente actualizado sin perder un ápice de la fuerza original. Disponible a través de la tienda de Ataque 360 y mensaje directo en las redes sociales de la banda.

State Of Crime And Science: Nuevo EP y fechas en vivo

State Of Crime And Science (S.O.C.S.) presenta la portada de su próximo EP y desvela las primeras fechas de presentación en directo.

Grabado, mezclado y masterizado con Diego Teksuo a los mandos, será editado a través de Tunguska Media Factory. El primer sencillo promocional verá la luz el próximo 25 de octubre en todas las plataformas digitales.

El sábado 12 de octubre arrancará la presentación del nuevo material con el paso de la banda por la Sala Telva de La Felguera (Langreo) en la que compartirán escenario con la formación local Dr. Nekro, inmersos actualmente en la grabación de su próximo disco de estudio.

Entrada anticipada 8€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/socs-dr-nekro

En la segunda parada del tour promocional que tendrá lugar el sábado 26 de octubre en el gijonés Tizón Sound S.O.C.S. estarán acompañados por The Magus, que retoman los escenarios asturianos tras una larga temporada, para presentar su primer larga duración «Shinin’» (reseña aquí) editado el pasado año.

Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/socs-the-magus

Reseña: Eden «Alma De Libertad» (Thornado Music 2024)

Nuevos comienzos para las huestes de Eden, que presenta una remozada alineación para este “Alma De Libertad”, sexto largo de la banda asturiana, compuesta por Fernando Argüelles en baterías, Juanjo Díaz al bajo, Fernando González “Dini” en voces, Álvaro Cocina y Javier Díaz guitarras, quedando éste último ya como único superviviente de aquél “Polvo De Diamantes” con el que debutaran en 2005.

Las baterías de este nuevo trabajo se registraron en Estudio ACME (Avilés) a las órdenes de Miguel Herrero y Pedro Luis Álvarez, mientras que voces, bajos y guitarras se materializaron en el también asturiano Fortress Studio. Las pistas resultantes serían finalmente mezcladas y masterizadas por el Everwake Alfredo Arold. El disco cuenta con teclados de Jesús Pérez y Vicente Fernández (“666”) y viene adornado por el diseño y la foto de Nacho GS, autor además de los tres videoclips promocionales que adornan esta reseña. En la calle vía Thornado Music el cuatro de octubre.

Cenizas” ejerce de introducción al nuevo álbum de los asturianos. No me engancha, es cierto, pero más por manías personales que no por su propia factura. A través de una pequeña narración da paso a “Ave Fénix”, donde ya va quedando claro el buen sonido y la equilibrada mezcla de los que disfruta este “Alma De Libertad”. Aquí se dan cita los mejores Eden, esos que tejen un heavy metal con cierto regusto al hard de los ochenta y en el que la voz del otrora Decibel Race Dini no podría encajar mejor. Muy cumplidor éste en estrofas y de lo más esforzado en los tonos altos de los estribillos. Me gustan las teclas que vendrán a anticipar al solo. La propia línea de batería que Argüelles traza bajo él. También lo cuidadosamente estructurado que resulta el propio solo en sí. Uno de los temas grandes del disco.

Nunca más” añadirá algo más de picante a la mezcla. Partiendo de la animosa línea de batería, Eden trazan otro corte con gancho y pegada. Destaca igualmente el buen soporte que entrega el notable colchón de teclas. Adorna a alguna de las mejores estrofas de todo el largo, con un Dini en su clave más elegante. Tanto el mayor vigor que la composición adquiere camino de estribillos como las buenas armonías que ahí se suceden creo que funcionan. El solo de guitarra, virguero en su justa medida, anticipará un buen epílogo.

Esta “Alma De Libertad” que da nombre al disco dispone del arranque más abiertamente épico del mismo. Eden traducen ese prólogo en un metal por el que se colarán ciertos destellos a lo Symphony X en arreglos. Medio tiempo bien macerado y mejor ejecutado, con un Dini en tonos ahora más firmes y rotundos. Sí, a estas alturas del cuento la letra puede pecar de recurrente. Con eso y con todo me gusta la entrega del vocalista aquí, especialmente en estribillos. Acompaña Argüelles con el doble bombo y el solo, de extraño comienzo, se alza finalmente como uno de los más llamativos del disco homónimo.

Muerte Carmesí” rompe con la tónica vivaracha que arrastraba el álbum para ofrecer unas primeras estrofas más a medio gas, que irán dando paso a otro metal alegre y trotón marca de la casa. Quizá los riffs de esas partes más intensas puedan pecar de recurrentes. No quisiera decir simplones. Pero me gustan las melodías que acompañan a los estribillos. También los coros con los que Dini anticipa el solo de guitarra. Que me agrada por cómo, a pesar de esa confección duelista tan dada al exceso ególatra, opera sin embargo en favor de la composición en sí. Una de las que más peso ha ido ganando tras cada una de las escuchas.

Ella” transfiere un hard heavy pleno de gancho y buenos arreglos. Sobre un marcado colchón de aires sinfónicos, irrumpen los Eden más elegantes. Todo me funciona. La forma en que Dini enfrenta las estrofas y que me recuerda a los primerísimos Avalanch. El solo de su tronco central. Los cambios de ritmo que conducen hasta estribillos. Y aunque puede que la rima de estos se me atragante más de lo que me gustaría, un corte bien construido, de lo más pegadizo y que a buen seguro no faltará en futuros shows de la banda.

Puede Ser” parte desde una cuidada introducción al piano para más adelante pisar el terreno de la balada más recurrente y desembocar en un metal que llega a bordear las lindes del power. Por ahí uno de los cortes más diversos del disco pero donde echo en falta la duración que tienen otros cortes del tracklist. “Ella” sin ir más lejos. Vuelve a dejarse notar en todo caso el doble bombo de Argüelles y los (breves) riffs trotones que aparecen por aquí vuelven a confirmarse como la “vieja confiable” del metal de toda la vida. Ojo también al estupendo solo de guitarra que la banda traza aquí.

666”, esta vez con Vicente Fernández a cargo de las teclas, revela un prólogo que, de nuevo, me recuerda a unos Avalanch de “Llanto De Un Héroe”. Apenas un guiño pues, a pesar de una cierta oscuridad durante estrofas, estos siguen siendo los Eden de toda la vida. De hecho podría decir que este estribillo de Dini, cuidadosamente apoyado por unas buenas melodías de guitarra, pasa por ser mi favorito de todo el álbum.

De “El Fin” me agrada en gran medida ese inicio tan melódico, por mucho que los riffs puedan pecar de planos. Da igual, porque Dini traza unas cuidadas estrofas y la banda inserta buenos cambios de ritmo camino del agudo estribillo. Eden abrazando sin complejos su vena más hard. Puede que el pequeño guiño de teclas que precede al solo mereciera algo más de desarrollo. El propio solo en sí, de hecho. Pero en líneas generales es un corte que me agrada.

La final “Como Un León” vendrá a partir de otro de mis riffs favoritos de todo el largo, quizá porque deja traslucir a los Eden más heavies. Es el corte más extenso del disco y su letra, obra de Javier Díaz, tiene mucho de reivindicación, particularmente en su estribillo:

“Como un león lucho feroz. Sigo adelante no existe el temor”.

La pequeña pausa de su tronco central precede a un efervescente solo de guitarra. El pequeño acelerón final desata a los Eden más veloces y, en líneas generales, pocas pegas se me ocurren para este cierre.

Sabiendo el tipo de disco que uno tiene en frente, pocas pegas que poner a este “Alma De Libertad”. De hecho y como habréis podido leer, estas tienen que ver con ciertas manías de quien escribe que con errores de bulto de la banda. Dini parece haber caído de pie en el seno de los asturianos. No solo arregla y escribe las letras de “Cenizas”, “El Fin”, “Nunca Más”, “Ave Fénix”, “Puede Ser” y “666” sino que su propio registro se amolda como un guante a la clásica propuesta de la banda. Entre medias caben buenos solos, temas bien producidos y con gancho pero sobre todo la sensación de que los chicos ha meditado profundamente este nuevo álbum. Y obrado en consecuencia.

Texto: David Naves

Reseña: Apotropaico «Reborning» (Demons Records 2023)

Tras debutar en 2018 con un primer largo de nombre “A Reason To Exist” y continuar con aquél “Under Control” del que diéramos buena cuenta allá por 2020, por fin tenemos de vuelta a los chicos de Apotropaico: Manuel Guerra (batería), Iván Tamarit (guitarra), Teo Mochen (bajo) y Pablo Kiaro (voz). “Reborning” se grabó en Ibiza a lo largo del verano de 2023 por el propio Tamarit, a excepción hecha del par de bonus que cierran el Ep, grabados en el Antiestudiopro en 2022. Con mezcla y master de Artem Efimov en el Red Ghost Studio de Kiev (Ucrania) a excepción hecha de “Scars”, el cual sería mezclado y masterizado por Omar Gisbert en los Magrana Studios, se encuentra en la calle vía Demons Records desde el pasado dieciséis de noviembre.

Anger Slice” engancha desde el retorcido prólogo hasta el brío de las primeras estrofas con un metal orgánico y funcional. De producción crujiente pero que no desestima en pegada mientras se arrima a unas líneas de voz muy a la americana. Metal con un pie en las escuelas más clásicas y otro, más disimulado, en las más contemporáneas, que transgrede expectativas gracias a un buen trabajo tanto de escritura como de ejecuciones. Buen síntoma que Apotropaico parezcan seguir donde lo dejaran con aquél interesante “Under Control”. La sección solista primero y el epílogo después arrastran un pulso casi cercano al thrash para que todo confluya en un corte inicial competente y con gancho.

Beer ´N´ Mosh” parece recoger ese guante thrash de su predecesora para reconducir hacia un metal que, si bien mantiene ese nervio más marcado, reduce tiempos y comprime estructuras cara a desplegar la cara más inquieta de los ibicencos. Fugaz como promesa de político, poco más de dos minutos y medio, pero coronada igualmente por un buen solo en su parte final dueña de no pocas razones para darles más que buenos réditos en directo. La disfruto más con el corazón que con la cabeza.

Me gusta la forma en que “My Name” va transformando los ritmos vivos del prólogo en un metal rugoso y pesado, tan deudor de Pantera como de Exodus o Testament. Y si bien a ratos echo en falta a un Kiaro más encabronado, que deslice algo más de mala baba, en cualquier caso me agrada este metal a ratos vibrante y descosido. Atractivo, sugerente incluso, el solo con el que Tamarit adorna el tronco central y eficaz esa mayor pesadez que implementan durante el epílogo. Que sin llegar a ser puro breakdown, sí arrastra cierta querencia por el crujir de cuello con pie a tierra. Solvente.

Kiaro canta altísimo en ciertos momentos de una “The Trucker” que viene en parte a recuperar aquél trazo más retorcido y laberíntico que impulsaba al tema apertura. Hay otra gran labor de Tamarit aquí. Quizá no tanto en solos pero desde luego sí en riffs. Me funciona esa base rítmica por cómo gana en presencia, acertando a la hora de coser primero y dar empaque después a las líneas de voz, como digo, más peculiares de todo “Reborning”. Fácilmente mi favorita de las siete.

Premium Vivere” da inicio arrimándose con descaro hacia posiciones más lentas y arrastradas, con un cierto deje a los Slayer del “Seasons In The Abyss”. Por ahí me agrada la forma en que se las arreglan para sonar más personales. Si bien abren un paraguas que a ratos me recuerda a lo más granado del thrash alemán, Kiaro despliega aquí el mal café que eché en falta allá por “My Name”. Tamarit aprovecha el paso tan marcado del puente para situar un solo más que correcto y, al final, el corte da cierta sensación de corrección. Sin dobleces, tampoco sin sorpresas, coronado eso sí por un estribillo nada vulgar.

Para el final quedan el par de bonus: “Trapped” es, no obstante, el corte más ambicioso de los siete. Al menos en cuanto a duración se refiere. Aquí me engancha ese bajo tan alto en la mezcla y tan crujiente en afinación. También ese trotar que parece querer rimar con los Metallica más vibrantes, si bien los distintos registros que Kiaro despliega aquí en poco o en nada te recordarán al bueno de James Hetfield.

Scars” procede de una mezcla diferente y por ahí entiendo ese poso más rabioso y llameante que pronto exudan sus estrofas. Más groovies que nunca pero tan centrados como siempre, Apotropaico trazan un metal sin grandes alardes ni tampoco mayores concesiones. Kiaro se retuerce a placer en esta línea de voz al tiempo que siento su base rítmica algo más disociada que en los seis cortes precedentes. Sin desagradarme, encuentro proposiciones más atractivas dentro de este más que interesante “Reborning”.

En lo que a bandas patrias se refiere, Endernity podría ser una rima cercana para el ahora cuarteto balear. No sabíamos de ellos desde que reseñamos su “Under Control” de 2020 y parecen haber vuelto donde lo dejaran con aquél, destilando la acostumbrada mezcla de heavy y thrash más o menos contemporáneo, guiñando con igual finura a las escuelas clásica y moderna. Ahí es donde se labran su propio sonido y resultan personales e identificables. En un panorama trufado de propuestas clónicas, resulta un gusto encontrarse con propuestas híbridas como la suya. Siguen en forma.

Texto: David Naves

Reseña: Free City «Ingravidez» (DDB Music 2024)

Ahora que cumplen sus primeros diez años como banda, nos llega “Ingravidez”, sexto trabajo de los pujantes vallisoletanos Free City. Un álbum grabado en el Gaztein Estudioak de Zestoa, con el guitarra de Ezpalak Eñaut Gaztañaga a los mandos y que promete entregar su tracklist más heterogéneo hasta la fecha. Ellos son Miles Blossom “Maus” en baterías, Alex Fajardo en guitarras, Pablo Marinas “Peib” en voces y guitarra acústica, Sam Blossom en bajo y voces y Álex Bocos “Cagu” a la guitarra. Adorna su portada la foto de Ibai Acevedo.

Me gusta el arranque tranquilo, también elegante, que propicia la introducción “Caballo Salvaje”. El aroma a western que desprende, también cómo anuncia la estupenda producción de la que goza el álbum. Conduce hacia una “Puntos De Sutura” donde todos los cilindros parecen estar en funcionamiento. La banda en su encarnación más vivaracha para conjugar un doble ataque inicial que debería hacer las delicias de los suyos. Mandan las buenas melodías, especialmente en estrofas, así como un inteligente tratamiento de las voces que habrán de confluir en el ágil estribillo. Como digo estupenda dupla inicial.

Hermano” añade algo más de picante a la mezcla a través de una encarnación más cercana al hardcore. De nuevo ágil a la hora de construir (y enfrentar) líneas de voz, sin descabalgar nunca del tronco común del álbum. Tremendo juego el que dan los coros aquí, cuesta poco y menos intuir que será una fija en próximos setlists. Pero me gustan también esas estrofas más desnudas que se suceden y cómo la banda construye, en ni tan siquiera dos minutos y medio, uno de los cortes más literalmente memorables de todo el redondo. Más que digno solo final, por cierto.

Pero es “Burbuja Dorada” la que viene un poco a dar la medida del actual estado de forma de los chicos. Free City redirigen ahora hacia un rock apaciguado en donde resuenan ecos urbanos, muy cuidado en cuanto a construcción, esos hábiles crescendos camino de estribillos, y donde la producción de este “Ingravidez” brilla más que nunca. La banda se hace fuerte en temas vivarachos como los previos pero también aquí. El solo que encamina hacia el epílogo puede ser fácilmente mi favorito de todo el trabajo. Por ponerle algún pero, el deje más atmosférico que surge en apenas un guiño durante esa parte final bien merecía algo más de espacio y desarrollo. Con eso y con todo una de mis favoritas de entre las doce.

Tus Armas”, que amenaza con profundizar en esos Free City más relajados, reconduce sin embargo hacia las altas vibraciones de comienzos del álbum. Y vuelve a sobresalir en base a la buena producción de la que goza el disco. La manera en que distingue cada línea en total equilibrio. El punch nada impostado o artificial que le otorga a estos estribillos. Incluso el cuidado con el que trata a la cara más melódica del combo vallisoletano. El cierre, tremendamente hábil, devanea entre el pop y el post-rock para, finalmente, desembocar en un último tramo descosido y “libre”. De entre los temas rápidos de este nuevo álbum el que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Odio El Mundo” sorprende con su indisimulado acercamiento al grunge. También por cómo, a pesar del grave viraje en su rumbo, es capaz de mantener un nexo común con el resto de composiciones aquí presentes. Abiertamente desesperanzada, triste incluso, la banda construye aquí con algo más de clasicismo. Lo que no quita para que por el camino queden buenos detalles. Como ese hábil build-up hacia el interesante solo final. Una de las ofertas con mayor personalidad de todo el largo.

Intro al margen, “Mil Historias” es uno de los cortes más fugaces de todo el álbum. Free City de nuevo en su versión más vivaracha pero uno de los temas con los que más me ha costado conectar de todo el tracklist. Lo que no quita para que encuentre buenos detalles: ciertas rimas dentro de la letra, algún que otro riff de un mayor peso específico, el buen solo de su tronco central o la hábil línea de batería. Pero, al menos a día de juntar estas líneas, cosas como “Puntos De Sutura” o “Tus Armas” han arraigado en mayor medida dentro de mi cabeza.

A pachas con la gente de Ezpalak, “Laberinto” entrega la cara más metálica de los pucelanos, especialmente en unas estrofas que contienen alguna de las guitarras más graves de todo el álbum. El riff que acomodan ahí puede no rozar la excelencia pero sirve sobradamente a sus propósitos. El metal euskaldun y el punk multi-influencial de Free City amalgamados para otra de las ofertas más cuidadas, y creo también que conseguidas, de todo “Ingravidez”. Fue uno de los adelantos del trabajo y a buen seguro hará las delicias de los fans más metaleros del ahora quinteto.

Zenit” no sorprenderá tanto por construcción, el habitual juego entre estrofas calmas y estribillos a voz en grito. Pero resulta de lo más llamativa en cuanto a la mucha gravedad y mayor distorsión que ofrecen ahora sus guitarras. Una vez más la producción de Eñaut Gaztañaga captando con sumo acierto y cuidado las intenciones de la banda. El resultado no podría ser mejor. Es cierto que su estribillo puede adolecer de una cierta sencillez. Por contra, resulta de lo más pegadizo. Uno de esos coros que entran a la primera y merodean por tu subconsciente durante días. Otra de mis favoritas.

Otra que sorprende es “Lucharé”, que transita desde su vivaracho arranque hacia tonos más livianos que bien podrían recordar al mejor Juan Valdivia de, sí, Héroes del Silencio. Luego el corte coge rumbos más asimilables al resto del disco. Sin destacar entre la docena, sin tampoco palidecer, quedándose mansamente en una algo difusa zona media. Con eso y con todo, no descarto se trate de uno de los cortes que gane más enteros de cara al directo. En su encarnación de estudio no negaré que me deja un tanto frío.

Sí que me engancha en mayor medida “Pastillas y Gasolina”. Quizá por cómo desarrolla, aquí y allá, tonos más cercanos al metal. Y es que la cabra, al final, ya se sabe. El corte alberga buenos riffs, también un trazo muy cuidado, en especial en lo tocante a estrofas, solidario a un estribillo de aires urbanos que le sienta como un guante a esta penúltima entrega. El mayor grosor que van adquiriendo sus guitarras camino del epílogo, el hábil (y potente) puente central y el punzante solo final. Entiende uno enseguida los motivos por los que ha sido otra de las cartas de presentación de este “Ingravidez”.

La propia “Ingravidez” es un cierre a rezumar de clase y buen gusto. Un medio tiempo de aires melancólicos pero nunca gélidos. Desgarrado a ratos, siempre elegante y que brilla con luz propia. Trazado con gusto desde su calma inicial hasta esa furiosa y bien armada eclosión del epílogo. Todo carbura para configurar un fantástico cierre al álbum al que da nombre.

Una banda en un momento de su carrera en el que no solo no teme la fusión sino que, cada vez más, la abraza como principal razón de ser. Como principio y fin. Ramalazos urbanos, coqueteos con el grunge, guitarras que no desentonarían en un álbum de metal y muchas y muy buenas líneas de voz. Todo bajo la estupenda producción de Gaztañaga presto para hacer las delicias de su cada vez mayor legión de fans. Nosotros les vimos en el Rockvera de 2022 y nos llamó la atención tanto la energía que desplegaban sobre las tablas como la cantidad de gente joven que se agolpaba en las primeras filas para verles. Salvo causa de fuerza mayor, esperamos repetir el próximo 31 de agosto.

Texto: David Naves