Entrega homónima para los hard rockeros valencianos de Jolly Joker, de seguro una de las grandes realidades del género en nuestro territorio. Ellos son Daniele Panucci en baterías, Andreas Siegl “Andy” al bajo, Yannick Bonora en guitarras y Lazy Lane en voces. Compuesto por una decena de temas, adornado por el arte de Kako Navarro y puesto en circulación por la gente de On Fire Records.

La pequeña, vivaracha y pegadiza “World Collapse” se encarga de inaugurar las hostilidades. Siempre bajo el reconocible timbre de Lane, la banda pone todos sus cilindros a funcionar en un corte con todos los visos de funcionar como un tiro en sus directos. La producción se las compone para discernir entre todas las líneas presentes, atención especial al bajo de Andy y su buen hacer a lo largo de todo el álbum, y todo alcanza a un estribillo clásico, de los de puño en alto, con Lane en su versión más explosiva. Con él rivaliza, es un decir, el buen solo dispuesto por Bonora. Más que eficaz opener al homónimo de los Joker.
Me gusta la chulería que desprende “Shotgun” ya desde su mismo arranque. Un prólogo apoyado en un riff cuyo gancho parece residir en su propia sencillez. Aquello de “es solo rock and roll pero me gusta” que habré escrito en decenas de reseñas. El corte, claro, adquiere una mayor pegada toda vez alcanza las primeras estrofas e irrumpen alguno de los guitarrazos más contundentes de todo el álbum. Buenos detalles, adornos si lo prefierís, los que dibuja aquí y allá el propio Bonora y un estribillo que, a ratos, me recuerda a mis paisanos de Leather Boys. Formaciones ambas más que afines. Hay un estupendo duelo solista aquí. También cierta sensación de que la banda está más a gusto que nunca.
“I Just Wanna (Kiss You)” abandona ese mayor nervio para virar hacia territorios más ligeros y acomodados. Un tema bien cargado de feeling, algo a lo que contribuyen las buenas líneas de guitarra que ha dibujado Bonora. También esa interpretación un tanto más leve por parte de Lane. Uno del trío de temas por encima de los cuatro minutos dentro de este “Jolly Joker”, porta un buen solo de guitarra como anticipo del mayor nervio final. Un epílogo que vendrá a añadir algo más de picante a la mezcla, conformando un cierre tan clásico como eficaz.
Jolly Joker sorprenden no obstante con la más pesada “What The Hell”, un corte donde los valencianos se permiten el lujo de arrastrar su habitual hard rock, amplificando así el rango sónico del tracklist. Y sin que, a estas alturas, me parezca el corte más redondo del álbum, Lane parece más que cómodo a lo largo de su particular línea de voz. El solo de Bonora, nada comedido, casa a la perfección con ese aura más oscuro de la composición. Otro tanto podría decir de una producción que desde luego entiende la clase de tema que tiene entre las manos. Sin desagradar, ni mucho menos, lo cierto es que hay días en que me cuesta llegar a conectar del todo.
Caso contrario de la más tranquila y muy sentida “Broken Glass”. Jolly Joker en su faceta más tierna, sin caer en lo meloso o autocomplaciente, componiendo un corte en el que todo me funciona: la construcción de las estrofas, que van desde una cierta desnudez hacia el mayor nervio de los estribillos de la forma más cuidada y natural posible. Es el corte más extenso de la decena y, por ahí, se vislumbra el cariño con el que el cuarteto ha cuidado cada detalle. El solo de Bonora se adhiere con sumo cuidado al propio espíritu de la composición y fluye sin traicionar ni faltar ese alma tan marcada. Nada de manifestaciones egocéntricas o fuera de lugar. Estupendo desempeño de toda la banda aquí. Allá donde estén, Rob Turner y John Coleman, a cuya memoria dedican esta quinta entrega, tienen motivos de sobra para sentirse más que orgullosos.
“Demons Dance”, que puede tal vez engañar con un prólogo un tanto disociado del resto del álbum, hace por regresar hacia la cara más chulesca, hedonista incluso, de los hard rockeros valencianos. La banda recupera un mayor nervio aquí. Y lo hace sin excesos, tramando buenas estrofas primero y procurando una mayor pegada en estribillos después. Después hay llamativos coros, también un tono algo disociado de la propia composición. Un brevísimo puente y un Bonora que aprovecha para trazar uno de mis solos favoritos del álbum. Aún siendo como es uno de los temas más extensos de este “Jolly Joker”, pienso a veces que el epílogo bien merecía algo más de desarrollo. Otra de mis preferidas en cualquier caso.
Ruge la guitarra de Bonora en “Enough”. También Lane, que vendrá a situar aquí su registro más árido y gritón. Todo ello contribuye a que asome la cabeza la cara más metálica del cuarteto. En estribillos y aunque sea de forma tímida, hay detalles que les acercan incluso al rock alternativo más casual. Por ahí una de las composiciones con más personalidad de este “Jolly Joker” y una muestra más de la propia versatilidad de la banda.
“My Little Cadillac” ahonda en esa misma idea. El disco pega otro volantazo y la banda profundiza en sonidos cercanos ahora al rockabilly más seminal. Aquí no obstante lo que me sorprende es el cambio de ritmo que se produce en el puente central y el llamativo solo que Bonora dispone sobre él. Tan curiosa como escueta.
Otro corte que sucede en poco más que un suspiro es “Sweet Pleasure Pie”, donde la banda recupera un tono más habitual para entregar un rock nunca carente de feeling. Particularmente en estribillos. El tono por el que Lane opta ahí, así como los hábiles riffs de Bonora vendrán a contrastar con el mayor nervio hacia el que se conducen más adelante… y a una pequeña sección solista que, siento con cada escucha, me deja con ganas de más. Con mucho el corte del álbum que más acusa lo escueto de su duración.
En cualquier caso “Sweet Addiction” supone un corte final en el que los valencianos parecen dar su mejor versión. Lane está fantástico tras el micro, la producción acierta con esos coros que revisten los estribillos y Bonora parece habérselo pasado en grande componiendo y a falta de un solo más protagonista, bien está ese mayor nervio que el corte acoge en su tramo final. Trazo clásico y por ahí de lo más eficaz.
No diré que me decepciona la que vendría a ser la cara B del álbum pero cierto es que, al menos a día de hoy, cortes de comienzo del disco me agradan (o me enganchan) en mayor medida. “World Collapse” es un gran tema apertura y “What The Hell” sorprende con ese tono árido y contundente. “Broken Glass” es uno de los grandes hallazgos de este nuevo trabajo, reluce todo el cariño que parecen haber puesto en esa composición, y “Demons Dance”, aunque se me quede algo coja al final, me parece otra de las más redondas. Luego hay cosas como “Enough” o “My Little Cadillac” , que me gustan más por lo que tienen de refractario al resto del álbum pero algo menos en cuanto a composición. “Sweet Pleasure Pie” de hecho creo que daba para un desarrollo algo mayor (al fin y al cabo, el disco apenas supera la media hora) y “Sweet Addiction” cierra abrazando orgullosa el libro de estilo del género. Y todo esto, al final, da un poco igual pues estamos ante un animal de directo como habrá pocos en nuestro país. Así nos lo han hecho saber en alguna ocasión y del mismo modo esperamos ser testigos en la próxima edición del Luarca Metal Days. Os citamos a todos allí.
Texto: David Naves
