Segundo largo para los heavies melódicos vigueses Unchosen Ones. “Divine Power Flowing” viene a suceder a aquél “Sorrow Turns To Dust” del que diéramos buena cuenta allá por 2023 (reseña). Ellos son Christian Marco (teclado), José Fernández (batería), Pablo Álvarez (bajo), Fran Romero (guitarra) y Javier Calderón (voz), a quienes hay que sumar la colaboración de Anxo Silva (Iron Hunter) en el corte que da título al disco. Un trabajo para el que de nuevo han contado con el arte de Abigail Fernández y que fue grabado por la propia banda, amén de algunas guitarras adicionales que vinieron al mundo en los estudios SMHQ. Con mezcla y master de José Fernando Tercero en los Estudios JFT Producciones, el disco ha de ver la luz el trece de febrero.

“Idols & Kings” va a la carga con un prólogo épico y grandilocuente. Toda vez la composición transita hacia las primeras estrofas, adopta un power metal ligero, muy melódico, donde Fran Romero está creando melodías pegadizas y con gancho. El álbum, desde estos primeros compases, hace gala de un sonido más que digno. Me gusta la línea de voz que Javier Calderón ofrece aquí. También los coros que le acompañan en estribillos. Se puede acusar a este primer corte de recordar a un largo etcétera de discos previos dentro del género, pero no de que las distintas ejecuciones sean más que solventes. Romero recupera protagonismo con el estupendo (y extenso) solo de la parte final y todo se conduce con un marcado orden hasta el cierre. Pienso que un más que correcto arranque de disco.
En “The Void” surge un riff algo más sucio y a la vez clásico. A él se enfrenta toda cuanta parafernalia la producción ha sido capaz de introducir. Es un corte a ratos muy recargado, pero Calderón vuelve a estar más que fino al micro. Sin alardes exhibicionistas pero sin acomodarse tampoco. Siento que su registro resulta agradable en todo momento. Del mismo modo me agradan los cambios de ritmo y el modo en que José Fernández los apuntala tras baterías. Fran Romero vuelve a dejar otro gran solo en el tramo final y todo se conduce hacia un epílogo elegante. Ahí emerge y reina la cara más melódica de la banda. Y aunque a ratos sienta que se trata de un corte al que, desde el papel, se le podría haber sacado algo más de jugo, tampoco puedo decir que me desagrade. Al contrario.
Turno entonces para el corte más extenso de los nueve. “Cursed Without A Cause” apacigua los ánimos, recubre su prólogo de una épica muy acusada y transita después hacia las primeras estrofas con un deje casi progresivo. Un guiño, apenas, pues pronto la composición adopta un power metal asequible, bien construido y mejor ejecutado. El de los estadounidenses Kamelot es un nombre que va y viene con las sucesivas escuchas. Aquí surge uno de los estribillos con más gancho de todo “Divine Power Flowing”. Todo me funciona. Además tengo la sensación de que Christian Marco está de lo más acertado tras las teclas. A destacar su labor, al alimón con Fran Romero, durante el (nuevamente) épico puente del tramo final primero, y durante el duelo solista después. Es un corte que exhibe el músculo que eché en falta en el corte previo y que, huelga decir, deja la mejor cara de los gallegos.
El de “Whirligig Saw” es un riff que bien me podría recordar a muchos momentos de Judas Priest, pero filtrado a la manera Unchosen Ones. Y de todos modos, cualquier parecido con la banda de Birmingham salta por los aires toda vez acometen las primeras estrofas. Ahí los gallegos adoptan un metal colindante con el power, una vez más revestido de una cierta épica, y donde resulta vencedor otro estribillo redondo y con gancho. El solo de Fran Romero, esta vez, tiene algo que me recuerda al bueno de Michael Romeo, lo cual nunca es mala señal. Y si bien todo el andamiaje de la composición puede resultar un tanto recurrente, no niego que la canción funciona.
“Caught By The Wind”, que busca inspiración en la legendaria saga de videojuegos “Castlevania” ahonda en esa vena más power. Y lo hace, claro, sobre una base rítmica trotona y directa. La banda pone todos sus argumentos a funcionar: la pegada de José Fernández tras los parches, los escorzos de Christian Marco desde el teclado, el bajo rugiente de Pablo Álvarez. Y por supuesto el buen hacer de Fran Romero en guitarras y Javier Calderón en voces. Me agrada cómo, aún en esas revoluciones altas, la banda nunca abandona los buenos riffs, las buenas melodías. Quizás el solo final merecía algo más de espacio. El dibujado aquí por Romero aquí, si bien no me desagrada, sí que me deja con ganas de más. En todo caso un corte que disfruto.
Inspirada en el manga “El Puño De La Estrella Del Norte”, “Divine Power Flowing” apacigua ese metal trotón y redirige hacia un hard emborrachado de buenas melodías. Cuentan aquí con la colaboración del Iron Hunter Anxo Silva, quien ejerce de bronco contrapunto, con su voz rasgada, al siempre impoluto registro de Javier Calderón. Corte de puro hard rock melódico (unos Be For You podrían firmar un corte como este sin problemas), supone a la larga todo un soplo de aire fresco dentro del tracklist.
Me agrada la manera en que “Synthetic Wave Horizon” juega con las estructuras en contraste con el resto del álbum. Parte de un tranquilo prólogo para que después irrumpa su cara más contundente y Fran Romero despliegue todas sus habilidades a las seis cuerdas. El riff que dispone para las primeras estrofas, de hecho no podría funcionar mejor. Tiene un gancho de mil demonios. Y si bien los que se suceden en estribillos puede que no tengan ese brillo, da igual porque el trabajo melódico tanto suyo como de Javier Calderón es poco menos que excelente. Hay mucha calidad aquí dentro y cortes como este son testimonio de ello. Otra de mis favoritas.
“Midnight Mass” le vuelve a cambiar el paso al disco. Es un metal algo más sucio, oscuro incluso, de marcado contraste con el resto del álbum. Y si bien por sus estribillos sí que se cuela algo más de luz, ahí están esas estrofas de una crudeza apenas desconocida en todo el tracklist. Javier Calderón alterna susurros con voces elegantes y armoniosas. La producción se atreve a dejar un par o tres de detalles que otorguen una mayor personalidad y en definitiva todo me funciona. Desde esa escritura que parece querer guiñar al prog más leve hasta la cuidada labor de Christian Marco tras las teclas. Fran Romero remata con otro gran solo de guitarra y, al final, Unchosen Ones trazan otra de las composiciones verdaderamente ganadoras de este “Divine Power Flowing”.
El cierre es para “Death & Deliverance”, que no le anda lejos en cuanto a ambientaciones al corte previo, esos dejes tan Symphony X, recuperando a su vez aquél deje más melódico de temas como el que da título al álbum. Y si bien me cuesta conectar con el estribillo que Javier Calderón dibuja aquí, no puedo negar que los gallegos están, de nuevo, a gran nivel en lo que a despliegue técnico se refiere. En especial un Fran Romero que se desfogará con otro lúcido solo de guitarra en este rush final. Perfecto broche.
Y es que “Sorrow Turns To Dust” ya nos había dejado un buen sabor de boca en su día. Este nuevo trabajo no viene sino a apuntalar las buenas ideas que poseía aquél. Añadiendo algo más de mordiente a la mezcla, dejando que su nivel técnico fluya de forma natural, sin excesos contra natura, otorgando personalidad a cada uno de los temas y, en definitiva, dejando la sensación de que saben muy bien lo que se hacen. Metal melódico de altura, regado con solos de gran mérito, voces que derrochan elegancia, una base rítmica más que firme y todo para un disco que bien merece una escucha o dos. Avisados estáis.
Texto: David Naves

