Ocurre a veces que ciertas historias terminan nada más comenzar. Tal cual parece ser el caso de los rockeros asturianos Ekliptika, quienes decían adiós poco después de este debut, quien sabe si también epitafio, “Made In El Coto”. Ellos son Anteo Pende (guitarra y coros), Iker Garciargüelles (guitarra y voz), Iyán Varillas (batería y coros) y Samuel Fernández (bajo y coros). Los seis temas que componen este trabajo fueron grabados por Sergio Firu, Santi Ordax y Andrés Fomchenko, mientras que de la mezcla se encargaría Pablo Senator. Las fotos de David Rodríguez y el diseño de Enaya Fernández completan el obligado repaso a los créditos.
El modo en que arranca “El Coto” no podría recordarme más al rock americano de los noventa. La manera en que ese bajo inicial va marcando la pauta. Luego ellos adoptan tesituras a caballo entre el rock urbano, ciertos coqueteos con el pop más guitarrero y, siempre, un cuidado tratamiento de las líneas de voz. No es rock nervioso, ni apurado, pero tiene clase y sabe llegar a buen puerto. Más sentimental que rabioso, sentido canto a su patria chica, no exento de crítica afilada y nada panfletaria. Siendo como es el corte más extenso del trabajo, bien merecía un solo algo más ambicioso. Con eso y con todo, un buen arranque.
“El Santi” añade una pizca más de nervio a su propuesta. Y lo que en principio podría derivar hacia el punk más seminal, vira sin embargo por medio de un riff de los de la vieja, vieja escuela, que me recuerda a la re interpretación del “Deltoya” de Extremoduro que llevaron a cabo Fito & Fitipaldis. Por ahí surge un contraste (creo que inteligente) entre lo apunkarrado de sus líricas (“Santi roba, y miente, mata, corrompe y engaña, y limpia la sangre con la bandera de España”) y ese aire tan rockabilly. Rematan, ahora sí, con un bien tirado solo de guitarra. Un corte con todos los visos de haber funcionado muy bien en directo.
En lo que a letras respecta, son las de “La Revolución” las más auto reivindicativas (“Somos de lo que ya no hay”) de este pequeño trabajo. Que opta por otra llamativa selección riffera, en esto los chicos parecen haberse puesto pocas barreras, mientras nos conduce a contornos más melancólicos, captando mi atención por lo que tiene de pasional este ahogado grito por ofrecer algo ajeno a los rigores del mainstream. Aunque no deje de ser rock and roll sencillo (y sentido) del de toda la vida. El contexto importa y de qué manera. Las últimas estrofas les definen.
“Sus Ojos” es rock reposado y sencillo, sin grandes complicaciones, vehículo para que emerjan los Ekliptika más equilibrados y brille la buena labor de Garciargüelles tras el micro. Siento que los coros que acompañan a estribillos merecían algo más de peso, pero todo conduce hacia un buen final, no sin que antes se produzca una de las estrofas más socarronas de todo el trabajo.
“Peppermint” parece recuperar ese aire más lúdico de “El Santi”. Se desarrolla sin mayores complicaciones mientras nos devuelve a esos Ekliptika más lúdicos y desenfadados. Corte más rácano del trabajo, alberga no obstante un cuidado duelo solista durante el puente central y llega a buen puerto entre letras socarronas y el eficaz crescendo final.
“Nada Importa” reconduce hacia un rock alternativo, de nuevo deudor de la escuela noventera, donde llaman la atención esas estrofas desnudas en contraste con los estribillos más guitarreros. Es un corte que has escuchado mil veces, pero Ekliptika parecen pisar terreno seguro. Y aunque no sea el corte que más capta mi atención de los seis, bien está la línea de voz que ha tejido Iker aquí y la buena línea de bajo que lo soporta.
“Made In El Coto” son seis temas de rock a caballo entre las escuelas clásica y alternativa, con canciones en general bien construidas y una producción que nunca resta a los propósitos de la banda. Puede que su encaje resulte complicado en un medio como este, pero no negaré que en sus poco más de veinte minutos procura eficaz diversión a quienes busquen compañía a los rigores estivales.
Programada originalmente para el pasado mes de mayo y aplazada a última hora por enfermedad, la presentación del álbum debut en solitario de Javi «Paxta» Navarro, voz de U.T.M.,Valhalla y AD Eternum, tendrá lugar el sábado 15 de noviembre en el avilesino Paseo Malecón de nuevo con los localesIn-Sanity como invitados.
«Just Heavy Metal» veía la luz en octubre del pasado 2024 a través de Maldito Records. Un disco conceptual cuyas letras hablan diferentes temas relacionados con el metal, grabado en los Chromaticity Studios con Pedro J. Monge a los mandos. Doble presentación ya que In-Sanity editaban su álbum debut «Searching» a través de El Subko Producciones en el mes de marzo.
Largo tiempo ha transcurrido desde que los thrashers asturianos In-Sanity debutaran en esto con la demo “Searching” allá por 1994. Compuesta por cuatro temas que la banda recupera y actualiza ahora con una formación en la que encontramos a Salvador “El Poyo” García (batería), Chus (bajo), Diego (guitarra y voz) y Víctor Casado (guitarra). Este álbum debut que hoy nos traen, y que lleva el mismo título que aquella demo de mediados de los noventa, ha sido grabado por la propia banda en su estudio, Diego a los mandos, para ser posteriormente mezclado y masterizado por Dani Sevillano (Unexpectance, Azure, Malverde…). El artwork corresponde a Tony Nekrosia y las fotos vienen firmadas por Eva Bustamante.
Toda vez supera esa introducción de tintes operísticos, “Wounded” va directamente al grano con un thrash metal de tintes heavies de lo más funcional. Directo, sin grandes florituras, con Diego moviéndose cómodo por tonos altos, que no imposibles. Me gustan esos engarces entre estrofas y los riffs que la banda dispone en ellos. Equilibrada una mezcla donde, si acaso, echo en falta un bajo con algo más de presencia que termine de apuntalar esa buena base rítmica. En cualquier caso In-Sanity dibujan aquí una vistosa y bien trazada sección solista. Un arranque directo y sin grandes complicaciones.
El tranquilo prólogo de “End of Wait” anticipa un metal más pesado y rugoso, con Diego moviéndose ahora en tonos ahora más amables. Medio tiempo donde el bajo de Chus gana ahora el peso y la presencia que eché en falta en el tema inicial. El cuarteto reivindica aquí su vena más heavy, acertando a sonar más americanos, con riffs que me recuerdan a según qué momentos de Metal Church en las partes más vibrantes. Me agrada la sección solista por el trazo tan diverso en que se apoya. También por ese deje tan maidenesco que dejan las guitarras dobladas camino del epílogo y la firme pegada de Salvador. Ágil por diversa.
“Suffocated”, que ya se encontraba en aquella vieja demo de 1994 y parece querer recobrar ese pulso más thrash de “Wounded”, acierta a fundir ese nervio con las influencias más heavies del cuarteto. De resultas de ello surge uno de los cortes con más gancho de todo el largo. Parte de la culpa reside en la fina elección de riffs. También en unos cambios de ritmo ágiles por donde asoman trazos no muy distantes del power metal más iniciático. Fácilmente el tema que más brilla de los nueve en lo que a producción y mezcla se refiere, rematado por una sección solista de las que ya no se estilan.
De la más breve “Insanity” podría esperarse unas revoluciones más altas. La banda aprovecha para dibujar un prólogo que siempre me recuerda a la primera etapa de los alemanes Rage. Apenas un guiño pues los asturianos optan aquí por una instrumental donde funden su amor por el thrash más incipiente al tiempo que lo inundan de solos que, a ratos, me traen de nuevo a la memoria a la banda de Steve Harris. Un corte en el que la banda parece disfrutar pero con el que conecto solo a ratos.
“Gloomy” se desliga del resto de temas del tracklist al ofrecer ahora un metal más pesado y en cierto modo oscuro por donde parecen colarse las influencias más alternativas de la banda, esos adornos que acompañan a Diego en las estrofas, construyendo otro de los cortes con más personalidad de “Searching”. Casi a modo de contrapunto, la sección solista se apoya sobre ritmos más vivos, enseñando finalmente un trazo de lo más clásico. Aún con lo diferente del tono. Estupendo Chus aquí, dibujando finas líneas de bajo tanto en esas partes más pesadas como en las más veloces del puente central. Quizá la que más ha llamado mi atención de las nueve.
“Before” resulta mucho más predecible, lo que no tiene por qué ser necesariamente algo malo. In-Sanity retornan al thrash / heavy más al uso, mostrando sin embargo alguna de las guitarras más rotundas y potentes de todo “Searching”. Acompaña Poyo con el doble bombo. Pero por si algo me gusta este sexto corte es por ese puente tranquilo, en la más pura tradición de los mejores Metallica. La forma en que implementan un mayor nervio ahí, el pequeño solo de bajo primero y el más ambicioso de guitarras después consolidan otro de los grandes hallazgos de este debut.
“Searching & Victimized” sorprende ahora con un nervio casi punk. Curiosamente, la forma en que Diego construye estas primeras estrofas y el riff en que se apoyan suele recordarme al clásico de la Reina “Stone Cold Crazy”. Más allá de peculiaridades, es un corte de trazo sencillo, casi elemental, que hace todo y más por derivar hacia la vertiente más despreocupada y thrash de los asturianos. Si bien pienso que el solo final merecía algo más de desarrollo, un corte que ya venía en aquella demo de 1994 y con toda la pinta de funcionar en directo.
“The Balance”, que por prólogo y primeras estrofas parece escapada de una sesión de grabación del mismísimo Ronnie James Dio, nos inunda ahora de un hard / heavy por el que se colará lo más granado de la escuela ochentera. Me agrada la línea de batería que trama Poyo aquí. Las guitarras no dudan en entregar dejes que me recuerdan a Europe, Dokken, primeros Def Leppard y compañía. Noto a Diego más exigido aquí, en especial durante el tranquilo puente. Por contra, me agrada la forma en que construyen todo el tramo final. Junto con “Gloomy” lo más diferente de todo el tracklist.
De ahí tal vez que hayan querido cerrar con la mucho más nerviosa y thrash “Living In Fever”, también de aquella iniciática demo de 1994. Un corte que no sorprenderá en cuanto a construcción pero que sirve a In-Sanity para sacar todo el pecho posible en cuanto a técnica. La última sección solista del álbum resulta tan extensa que el corte casi parece una excusa para su propio esparcimiento. Divertido broche final.
Qué son treinta años. La banda asturiana, resucitada en 2020 tras dos décadas en dique seco, entrega un debut que ejerce de pinza entre aquella primera demo y un puñado de nuevas composiciones donde se dan cita no pocas influencias. “Searching” abraza primeramente el thrash más clásico y formal para después picotear entre el heavy y el hard sin olvidarse de la cierta oscuridad de “Gloomy” o el nervio casi cercano al punk de “Searching & Victimized”. Imperfecto pero funcional debut.
El sexteto post metal ovetense Honara presenta «Covenant» como anticipo a su próxima ópera prima «Resemblance» que verá la luz el 7 de enero.
La formación compuesta por Guillermo Villán (batería), Antonio Alcaide (bajo), Raúl Fernández, Moisés Fernández, Carmen García (voz) y Robert Smith ha desvelado varios detalles del trabajo. El proceso de mezcla y masterizado ha corrido a cargo de Nacho Angulo (Treeline Audio). La portada es un diseño de Francisco Sánchez (Wildlife Frankie) y han contado con la colaboración de José Mora (Totengott, Mad Rovers, Humo) a las voces.
El próximo sábado día 4 de enero presentarán el tema y el resto de composiciones de su álbum debut en la Sala Telva de La Felguera (Langreo) junto a los progresivos avilesinos Narwhale.
Los avilesinos In-Sanity nos presentan los primeros detalles de un álbum debut que llevará por título «Searching» y verá la luz a principios del 2025 a través de El Subko Producciones. Recordamos que la formación compuesta los ex- Westhia Chus (bajo) y Diego (guitarra y voz), Víctor Casado (Lycosa Tarantula) a la guitarra y Salvador «El Poyo» García a la batería regresó a la actividad en el 2020 tras un parón de más de 20 años.
01 WOUNDED 02 END OF WAIT 03 SUFFOCATED 04 INSANITY 05 GLOOMY 06 BEFORE 07 SEARCHING & VICTIMIZED 08 THE BALANCE 09 LIVING IN FEVER
Un total de 9 canciones de las que «SUFFOCATED«, «SEARCHING & VICTIMIZED» y «LIVING IN FEVER» formaban parte originalmente de la demo del mismo titulo editada allá por 1994. La grabación del álbum se llevó a acabo en el estudio de la propia banda con Diego, guitarra y voz, a los mandos. La mezcla y posterior masterizado ha sido realizado de Dani Sevillano. En el apartado gráfico tenemos que el artwork y la portada son obra de Tony Nekrosia mientras que las fotos interiores han corrido a cargo de Eva Bustamante. El pasado mes de noviembre el cuarteto estrenaba el vídeo lírico «Wounded» como primer anticipo del disco.
Tras el frío y los chaparrones de la jornada anterior, el sábado amanecía con un cielo soleado y un clima perfecto para el buen desarrollo de un evento como este. Otro cartel de grandes proporciones con una oferta de lo más variopinta y que prometía la venta de un buen número de entradas. El segundo día del Karma Fest arrancaba no obstante con una mala noticia: la cancelación de los set acústicos de Teksuo y Debler Eternia anunciados para la hora del vermú. Así pues aprovechamos para sumar un par de horas de descanso y llegar para dar cuenta de Chamako Wey!
Una banda que se engrasa a base de mantenerse siempre activa sobre los escenarios, no son pocas las veces que les hemos visto en fechas recientes, y que siempre da la impresión de disfrutar de lo que hace. Sobre el escenario pequeño del Karma Fest dejaron su habitual metal pendejo cuando el sol más apretaba en Pola de Laviana.
Jandro lucía camiseta de Brujeria, el patrón nos había dejado hace unas semanas, y la banda volvió a tirar de temas propios (“Debacle”, “Indomable”, gran solo de Mostro aquí) y versiones (“Edgecrusher” de Fear Factory, “Take My Scars” de Machine Head…) para que fuéramos entrando en calor. Estupenda línea de batería de Mike Jiménez en “Terror Sonámbulo” y recuerdo final a la figura de Juan Brujo con “La Migra”, de los propios Brujeria. Un buen arranque de sábado.
La espina que tenía clavada con los gallegos Barbarian Prophecies era ya del tamaño de un tenedor. Varias ya las veces que habían visitado Asturias del confinamiento para acá e imprevistos y solapes varios me habían impedido dar cuenta de sus descargas en suelo astur. Por ahí que la cita con el cuarteto estuviera marcada a fuego en mi calendario. Sobre “La Salve Stage”, el escenario grande, la banda de origen lucense se mostraría como una de las ofertas más técnicas de todo el cartel, donde sorprende no obstante el arranque tan tendido que proponen como prólogo del set.
“Somos pocos pero estamos locos”, proclama Alicia antes de presentar “Among Us” y la banda se enfrasca en otra de esas composiciones que tanto y tan bien conjugan intensidad y atmósfera. Tras los agradecimientos de rigor por parte de Óscar Besteiro llegaba el turno del tema que da nombre a su último trabajo, “Horizon” y esos leves pero sensibles dejes a los franceses Gojira. En primeras filas, el bajo de Alicia se llevaba por delante el buen hacer de sus compañeros. En descargo de los técnicos del festival, cabe decir que más lejos de la llamada valla antipánico el sonido ganaba en equilibrio y daba la verdadera medida de Barbarian Prophecies. “The Answer” me agradó por rotunda y “Supreme Vampire”, primer tema que compusieran como banda, dibujó el abroche perfecto al set. Sin duda de lo mejor de todo cuanto el metal extremo tiene para ofrecer dentro de nuestras fronteras.
Teníamos ganas de ver qué tal funcionaba la nueva formación de Monasthyr, que con la base rítmica que ahora forman Aurelio González (bajo) y Maxi Valdez (batería), tomaban por las armas el pequeño “Senderos Del Carbón Stage” prestos a repartir un poco de heavy metal. Me sorprendió que optaran por “Seis Infiernos” como arranque en lugar de la más habitual “Cómplice De Traición”. Como suele suceder en estas citas, como de hecho había ocurrido con Barbarian Prophecies, el sonido en primeras filas no era ni mucho menos óptimo, con una batería que atropellaba al resto de elementos. En cualquier caso la banda se mostró tan disfrutona como siempre y Jorge no se quiso olvidar de su habitual dedicatoria a este medio a cuenta de “Checking For Death”.
Tras los agradecimientos sí que le llegaría el turno a “Cómplice De Traición”, con buenos coros de los guitarras Javy y David. Precisamente mi tocayo sería el encargado de hacer las veces de Pacho Brea primero y de Pablo García después en “Eteno Linaje”, que vino a confirmarle como la elección perfecta para el puesto en el seno de la banda asturiana, pues salió más que airoso de ambos envites. Como quiera que el sonido no terminaba de convencerme, quise alejarme de las primeras filas y observar el show más cerca de la mesa, con tan mala suerte que casi atropello a Laura, vocalista de Aneuma, a quien pido de nuevo disculpas. Más atrás sí que el sonido ganaba en equilibrio, algo que vino a reforzar el solazo que Javy entregaría en “Solitario”. Jorge en voces estuvo a un rato voluntarioso y al otro divertido, como viene siendo habitual en él. Javy y David dejaron unos buenos solos doblados en “Ángel Vengador” y la nueva alineación pareció más que bien asentada.
Los valencianos Opera Magna irrumpían entonces en «La Salve Stage» prestos a dar una buena ración de power metal sinfónico. La banda que comanda en voces José Vicente Broseta se mostró pletórica a su paso por Pola de Laviana, satisfaciendo a todo buen fan del metal más recargado y ampuloso. Termina la intro y “Donde Latía Un Corazón”, de aquél Ep de 2015 “Del Amor y Otros Demonios – Acto II” y la banda no podría sonar mejor. Los solos de corte neoclásico que iba dejando Javier Nula fueron fácilmente los más dinámicos y veloces de todo el fin de semana. El propio Broseta la pediría en repetidas veces que tocara aún más rápido. El encaje de una banda como esta en un festival de espíritu tan acentuado como el Karma Fest puede sorprender a primera vista, pero lo cierto es que no poca gente se arrimó a seguir las evoluciones del combo sinfónico.
Y ellos respondieron como mejor saben, que es conjugando ese metal a lo Rhapsody (Of Fire) con brillo épico y mucha velocidad. Me gustó, además, que se presentaran a la cita con un teclista de carne y hueso. También que su labor no se limitase a ejercer de mero colchón para sus compañeros sino que, al alimón con Nula, dejara solos realmente vibrantes. “Es un placer haber venido desde tan lejos” comentaría Broseta, que introduciría entonces “Corazón Delator”, de aquél “Poe” de 2010 como una de sus favoritas del set.
La banda intercala un medio tiempo, “Volver”, donde anidaba su faceta más épica. Por contra, “Historia” destapa a unos Opera Magna en clave folk, que terminó por redondear un primer tramo del set agradable por diverso. En “Para Siempre” se agigantan de nuevo las figuras de Nula y Sánchez Soler, con sendos solos de gran nivel. Aún agradando, reconozco que el tramo final de su descarga, esa donde destaca la reciente “Que El Amor, La Vida y La Muerte Así Te Encuentren”, se me hizo algo más cuesta arriba. En cualquier caso una más que notable versión de los sinfónicos valencianos la que se dejó ver en el décimo Karma Fest.
Los barceloneses Astray Valley serían a la larga una de las más agradables sorpresas de la jornada del sábado. Ya desde su peculiar puesta en escena hasta su llamativo ejercer técnico y el buen sonido que desplegaron en el escenario pequeño del festival. Un escenario al que hicieron grande enfatizando la mejor cara de su metal de corte moderno. Me los había perdido en su anterior visita a Asturias, todavía no puede uno estar en dos sitios a la vez, por lo que no quise (no quisimos) perder ripio de sus evoluciones.
La frontwoman Clau Violette comentó que la de Laviana era su última cita antes de viajar a tierras chinas. Pese a ello y si en ellos cabía algún tipo de nerviosismo, desde luego no se apreció. Introdujo “Northlights” comentando lo apropiado del marco en el que estábamos para un tema que habla sobre “los gigantes del norte” y poco a poco fueron enganchando a la gente gracias a lo versátil y heterodoxo de su propuesta. Vimos algunos pogos y mucho movimiento durante su descarga, qué mejor manera de combatir el frío del septiembre tardío, y con un set que deja los temas más descosidos para el final como perfecta receta contra el aburrimiento, a buen seguro se fueron del Karma Fest con la satisfacción del deber cumplido. Mucha mierda en la gira junto a Infected Rain y Bloodhunter.
As Life Burns, banda local y otra de las grandes instituciones del festival, a buen seguro querían quitarse la espinita de su anterior paso por el Karma Fest en el que, por una desafortunada serie de infortunios, vieron drásticamente reducido su set. De ahí que la banda se tomara este nuevo paso como una merecida revancha contra el infortunio. Y podemos decir que salieron más que ganadores.
Anticipándose de hecho al horario oficial, para cuando descargan “The Prophecy”, Laviana es un mar de pogos y circle pits. “Again This Brightness” desató de hecho alguno de los tonos más hoscos que le hemos escuchado a Mikel en mucho tiempo. “Ayer fue duro ¿eh? llovió un pucuñín” exclamaría irónico el de la cuenca. La verdad es que sonando tan bien como lo estaban haciendo y con la suma en el bajo y también en las voces del Where The Waves Are BornGuille Rodríguez, son una banda de mucho nivel. En la más tranquila “Bring The Torch” encendimos las linternas de nuestros móviles y “Awaken The Madness”, precedida de cierto corte perteneciente a «The Shining«, de Stanley Kubrick, entregó de nuevo a los As Life Burns más rotundos. Deslizaron tema nuevo y contaron para la catarsis final con Felipe Alemán de Brothers Till We Die. Una gran versión de As Life Burns que se desquitaron del mal sabor de boca entregado en la anterior edición del festival y que, a tenor de lo visto, se encuentran con la flechita para arriba. Que siga así.
Sonaban Black Sabbath antes de que los onubenses Bolu2 Death irrumpieran en el escenario pequeño. Una propuesta distinta en forma pero con similitudes en fondo con los propios As Life Burns. Un metal que funde la modernidad del metalcore con influencias que van desde el flamenco a la electrónica o incluso del nu metal y que supuso una de las apuestas más curiosas de la jornada sabatina.
De hecho congregaron a un buen número de seguidores frente al «Senderos del Carbón Stage» y dejaron breakdowns realmente agrios y profundos. Tienen buenos cortes, “Somos El Fuego” puede ser un buen ejemplo, pero en lo personal y por curioso o incluso contradictorio que pueda resultar, me engancharon cuanto más melódica se tornaba su propuesta. Tuvieron tiempo de contar con un buen amigo como es Diego Teksuo arriba de las tablas y en general se las arreglaron para poner a bailar al Karma Fest dejando muy buenas sensaciones. Que me agradaran en la manera que lo hicieron, aun cuando se encuentran tan fuera de la que podría ser mi zona de confort habla mucho y bien de ellos. Cerrarían con “Dystopia”, si mis notas no me engañan, dejando en general muy buenas sensaciones.
Con la banda de Milton Keynes (Reino Unido) Heart Of A Coward llegaba el turno de la gran apuesta del Karma Fest para la edición de este año. Era un buen momento además para comprobar de buena mano qué tal ha encajado en la disciplina de los británicos un Kaan Tasan que viene a suceder en el puesto a Jamie Graham.
Y lo cierto es que la banda salió, como diría un clásico, a revientacalderas. Su forma de entender el metalcore se presta a ello. Y si bien no llegan a la oscuridad y la gravedad que entregarían más tarde los Brothers Till We Die, sí que vimos una nutrida representación de músicos y fans frente al «La Salve Stage» cuando “Drown In Ruin” puso la primera piedra del set. La banda sonó como una maldita apisonadora y fue bastante pronto ya que vimos algún que otro wall of death entre el animoso público del festival.
Desde el minuto uno y si bien Tasan no se reveló como un frontman de gran intensidad física sobre el escenario, pocas dudas caben en su desempeño vocal, tan ágil y diverso en registros como exigen las retorcidas pero elegantes composiciones de la banda. Algo que se hizo patente en la tremebunda “Hollow”, uno de los cortes más populares de la agrupación británica. En ciertos momentos rozan el djent, sus guitarras ganan en gravedad y cortes como “Mouth Of Madness” suenan realmente potentes. Ahí encajó como un guante la más tendida y atmosférica “Decay”, con la banda tomándose un pequeño (pequeñísimo) respiro. Cabeza de cartel, con el permiso de la buena gente de Hora Zulú, ejerciendo como tal.
En un momento dado nos quedamos sin sonido por PA. Algo de lo que la banda, in ears mediante, pareció no percatarse. Aquello y por suerte, quedó en mera anécdota. “Vamos Cabrones” grita Tasan, como si la gente no estuviese ya muy a favor de obra, como introducción a “Collapse”, aunque sería el tema que da nombre a su último álbum, “This Place Only Brings Death”, el que creo que daría la verdadera medida de la banda británica. En gran forma.
Llegaba el turno entonces para los madrileños Brothers Till We Die, a buen seguro una de las propuestas más brutas, también más divisorias, de esta décima edición del Karma Fest. Su salida a escena, desplegando un metalcore amargo y bruto, recordé a aquellos Bonecarver que pasaran por el festival en su edición de 2023. Pero si bien puede haber ciertas semejanzas entre ellos, son las suyas dos propuestas bien diferentes. Algo que queda patente a poco que atacan con “Hand To Hand” de aquél “The Thin Line Between Death And Immortality” de 2017.
Lo cierto es que con el frío haciendo mella y el cansancio acumulado tras dos días a pie de escenario, aquí nos tomamos un pequeño descanso cara a reponer fuerzas. Falta hacía. En lejanía intenté no perder ripio de su descarga y me llamó la atención la forma en que fusionan (o mejor dicho, colisionan) la electrónica y el deathcore más sucio y gorrino con total libertad. Tan profundamente eclécticos como inevitablemente divisores. Una de esas bandas incapaces de dejar indiferente a nadie.
Batería recargada y vuelta al escenario grande para recibir a los chicos de Hora Zulú, otra de esas cuentas pendientes que uno arrastraba casi desde el origen de los tiempos. El cuarteto granaíno funcionó a base de destellos y un uso y abuso del wah por parte de Paco Luque, guitarra de toda la vida de la banda. Las bromas del vocalista Aitor Velázquez para con su compañero serían una constante a lo largo de todo el set.
Con temas como “Tango” se nos iban los pies a más de uno, y fíjate que servidor los tiene casi de madera, mientras que otros como “Dice El Poniente”, particularmente con versos como:
“Es sorprendente lo que cuesta echar palante llevando un rollo decente. Y manteniéndose elegante”
… sonarían a pura reivindicación. “Toma y Obliga” conquista en su fusión de estilos y la banda, si bien no la más activa de todas cuantas pasaran por el escenario grande, a buen seguro agradó a más de un fan casual de todos cuantos aún quedaban por el recinto. Tuvo buena culpa de ello lo tan equilibrados que sonaron. También que su particular forma de entender el metal diera un respiro ante la avalancha de metalcore que el cartel había entregado desde la descarga de Opera Magna.
“En graná hace otro frío, otra humedad. Esto es precioso, pero…” exclamaría Velázquez en relación a lo idílico del entorno y los rigores que ya imponía el frío a aquellas horas. No faltaría el paseo por “Camarada”, uno de sus grandes emblemas, para un final en el que acometerían “Andaluz De Nacimiento” y “A Ver Si Me Entiendes”. ¿Nos gustaron? Sí. ¿Esperamos no pasar tanto frío en nuestro próximo encuentro? También.
Para el final quedaba el thrashcore de los vascosFrakture, un cierre lleno de nervio, mala baba y mucha reivindicación para poner un final atronador e intenso al décimo aniversario del festival. Al igual que saldé algunas cuentas pendientes con determinadas bandas a lo largo del fin de semana, espero poder ver a Frakture en circunstancias más propicias en un futuro no demasiado lejano.
A grandes rasgos estas serían nuestras impresiones acerca de la edición más ambiciosa del festival lavianés. Una décima edición que, comparando con la anterior, ni mucho menos satisfizo en lo tocante a venta de tickets. No me compete a mí buscar culpables, tampoco es mi intención, pero negar este punto sería de necios. Lo cierto es que ambos días se sucedieron sin mayores inconvenientes más allá de los que impusieron los rigores de la meteorología. La apuesta por los dos escenarios agiliza y reduce esperas entre bandas, pero nos sigue pareciendo un cartel al que le pesa el culo en determinados momentos, con jornadas que derivan en maratonianas. Si el cartel del año que viene vuelve a tener semejante amplitud habrá que hacer acopio de toda clase de bebidas energéticas (o de otro tipo de aditivos) así como dos buenos pares de calcetines bien gordos.
Porque sí, pese a que la venta de entradas estuviera por debajo de la idea que (al menos) nosotros teníamos en mente, nada nos haría más felices que estar de hoy en 365 días contándoos lo bien que se ha dado la décimo primera edición del Karma Fest. Palabra.
En todo caso gradecer a la organización el trato tan exquisito que nos dispensaron un año más, todas las facilidades que pusieron cara a la realización de esta crónica y el trabajo, imaginamos poco menos que titánico, que conlleva levantar una doble cita como esta. Mandar también un saludo a los numerosos músicos, compañeros de medios, técnicos de sonido y amigos con que nos cruzamos a lo largo de ambas jornadas. Siempre que estáis por ahí todo nuestro trabajo, si es que a esto se le puede llamar trabajo y no pura afición, resulta mucho más sencillo y llevadero.
Que el año que viene sea más y mejor. Ya sabéis: nos vemos en el siguiente.
Apenas 7 días para la edición más ambiciosa de unKarma Fest que nos presenta novedades y complementos al impresionante cartel de su décima entrega.
Por los dos escenarios principales, La Salve Stage y Senderos de Carbón Stage, pasará una más que interesante selección de bandas nacionales e internacionales. El viernes 27 de septiembre tendrá el show especial de Leo Jiménez como principal reclamo mientras que la jornada del sábado 28 de septiembre el protagonismo será para los británicos Heart Of A Coward. Horarios completos y reparto de bandas por día aquí.
El festival contará con dos zonas de acampada libre, la Zona A situada a 5 minutos a pie, rodeada de naturaleza y con acceso al río Nalón que contará con baños, no duchas. La Zona B ubicada a unos 20/30 minutos del recinto, ideal para disfrutar de Pola de Laviana y los conciertos acústicos gratuitos de Teksuo y Debler en horario vermut que ofrecerá la localidad. En esta área se habilitarán duchas en las instalaciones deportivas.
Otra novedad de esta edición es el Karma Guajes, un espacio limitado para que los más pequeños puedan disfrutar de un ambiente seguro y divertido, con actividades organizadas por monitores especializados. Así, los padres podrán disfrutar del festival sabiendo que sus hijos están bien cuidados y entretenidos. Solicitud de plaza hasta el 20 de septiembre aquí.
Los amantes del skate, dispondrán de una zona habilitada denominada Skate Zone para disfrutar entre conciertos. Habrá dos zonas de relax a la sombra disponibles para que los asistentes puedan descansar. Contarán además con una zona habilitada para minusválidos, asegurando que todos puedan disfrutar cómodamente del evento. También una zona gastro en la que dos restaurantes locales ofrecerán una amplia variedad de comida.
El principal método de pago del festival será el cashless en barra, zona de comida y tienda de merchandising del festival, en cambio para el «merchan» de las bandas el pago será en efectivo. En el mercado del festival, se aceptarán tanto efectivo como tarjeta. Se podrán recargar las pulseras en los puntos de recarga disponibles, tanto con tarjeta como en efectivo. El saldo al final del festival será reembolsable tras el evento a través de la página web.
La escena musical asturiana no descansa ni detiene. Acid Blizzard son una nueva agrupación que se suma al espectrostoner rock astur gracias a su flamante EP debut «Sleepless» autoeditado el pasado 17 de mayo.
01 Sugar Cane 02 Outta My Brain 03 A.I Baba
La banda que ya ha pisado escenarios en este 2024, allá por enero en la inauguración del Castru de Gargantá y nuestra querida LatadeZinc junto a Malverde y Oklahoma, despacha 3 temas grabados en los Kathedrale Studios de Gijón con producción de Alex Gato y Gonza Whiplash. La mezcla y masterización ha corrido a cargo de Juan Martín Van Keulen. La formación está compuesta por Jim Connelly a la voz, Javi Prado y Nacho Arteaga a las guitarras, Berto González al bajo y Pablo Regueiro a la batería.