Crónica: Angra + Opera Magna + Arwen (Gijón 15/3/2024)

Danmificados por la accidentada edición del 2023 del Z! Live, los brasileños Angra se desquitaban en este 2024 como cabezas de cartel de la mini gira estatal orquestada por el festival zamorano. Acompañados por Opera Magna y Arwen previo paso por Madrid y Vigo llegaban a la gijonesa Sala Acapulco para repasar sus grandes himnos y temas de nuevo cuño fruto de su último álbum de estudio «Cycles Of Pain«, editado en noviembre del pasado año a través de Atomic Fire Records.

La siempre ingrata labor de abrir un concierto de estas características recaía en Arwen. Cuando arrancan su set con «Hollow Days» gran parte del público aun se encontraba en la cola de acceso a la sala. No decayeron en el esfuerzo, encomiable José Garrido en dicha labor, por presentar sus credenciales a pesar del «runrún» de una audiencia que en estos primeros instantes tardaba en conectar con los tintes progresivos del power metal de los madrileños. Curiosamente tampoco les acompañó el sonido en una sala de la que somos habituales y podemos afirmar que es garantía de calidad en ese aspecto. Hay días en que las cosas salen torcidas y el pasado viernes bien podría entrar en esa definición.

Sin nuevo material que defender ante la audiencia asturiana, su último disco hasta la fecha “The Soul´s Sentence” data de un lejano 2019, repasaron temas de diferentes épocas en los apenas 40 minutos que dispusieron. «Dreamland» o «Dance Of Souls» pusieron la nota nostálgica en un show que por entrega y actitud merecía mejor reconocimiento y acústica ante una audiencia aún distraída ante la meritoria descarga del sexteto.

Tras una ágil aunque accidentada renovación de escenario, un teclado besaba el suelo aunque sin mayores consecuencias, llegaba el turno para Opera Magna. Con nuevo disco en la calle, «Heroica» veía la luz el pasado 1 de marzo, gozaron de un mejor sonido que sus predecesores y el calor de un público muy por la labor, llegando a corear un buen puñado de temas del repertorio. Paladines del power metal sinfónico patrio los valencianos interpretaron solamente 2 temas de su nueva obra, «Muerte De un Poeta» homenaje al gran Federico García Lorca y «Volver«, entre clásicos de su extensa trayectoria como «La Herida» en la que fueron uno con la audiencia o «El Pozo y El Péndulo«.

Con José Broseta como punto focal gracias a la pulcra interpretación de los temas cabe destacar la labor de Jorge Alcázar a los parches. Ocasional batería de la formación, despachó un set digno de mención. Con shows como el ofrecido en Gijón demostraron su estatus y por qué grandes festivales como Rock Imperium, Z! Live o Leyendas del Rock cuentan con su presencia.

La veterana formación brasileña era la encargada de poner el broche a la velada asturiana del tour. Ha llovido mucho por estos lares desde su accidentado concierto en Langreo allá por junio del 2005, para nosotros y para unos Angra en los que solamente repiten cita con el público astur el guitarrista original Rafael Bittencourt y Felipe Andreoli al bajo. Afortunadamente el sonido que disfrutaron mejoraba respecto a sus predecesores y es que contar con nuestro vecino Dani G. a los controles es toda una garantía en esa faceta. No dan tregua desde el inicio y es que arrancar su tiempo con «Nothing To Say» de una obra maestra como es «Holy Land«, es toda una declaración de intenciones y más cuando Fabio Lione expone su gran estado de forma a la voz.

Ya es una década la que lleva el italiano al frente de la formación carioca con 3 álbumes en su zurrón por lo que está desterrada cualquier comparación con predecesores, aunque siempre añoraremos al gran Andre Matos (D.E.P.). La banda mira al futuro con optimismo gracias a un nuevo disco a la altura de su legado y que defienden con entereza en vivo gracias a temas como el homónimo «Cycles Of Pain«, «Ride Into The Storm» o «Vida Seca» intercalados inteligentemente en el set.

«Angels Cry» pone patas arriba a la Acapulco con un dueto de guitarras que nos transporta al pasado siglo, cuando la banda gozaba por primera vez de fama mundial y se convertía en referencia del emergente power metal. El combo es una máquina perfectamente engrasada, cada uno excelso en su papel y solventes cuando lo abandonan, caso de Rafael a la voz en varias estrofas de «Vida Seca«. Digna de mención la labor de Marcelo Barbosa a la otra guitarra, quien a la sombra ejecuta a la perfección su labor dejando para el recuerdo detalles de maestría como una espectacular recreación solista en «Morning Star«.

Anticipa la parte final del show una breve conversación de Fabio Lione con un hiper motivado espectador, Andy Flores, rostro reconocido en la escena asturiana por su labor a la guitarra en bandas como Omenomejodas, Vendaval o Kuarentena, arrancando un buen puñado de risas entre el respetable. En lo estrictamente musical tras «Waiting Silence» llega una imbatible traca final protagonizada por «Carry On» y «Nova Era» para cerrar algo más de 90 minutos de concierto.

Demostraron que el paso del tiempo no ha influido en su posición como una de las bandas más influyentes del power metal sinfónico global y una gran capacidad para lidiar con éxito a traumáticos cambios en su alineación. Posiblemente su actual «line-up» sea uno de los más compactos de su extensa trayectoria, su poder de convocatoria así lo demuestra y el poso de satisfacción que dejan en cada concierto. Que no pasen otros 19 años para repetir.

Texto y fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Zålomon Grass (Factoría Cultural Avilés 3/2/2024)

Llegaban los Zålomon Grass a nuestra querida Factoría Cultural avilesina inmersos aún en la presentación de “Space Opera”, del que os dimos cumplida cuenta hace escasas fechas por aquí, y la cita bien valía sobreponerse al pequeño proceso gripal que me lleva acechando desde mediados de semana. «Sold Out» en la puerta, casi una constante ya en los conciertos que plantea el recinto, y la casi total seguridad de tener un bolo de los buenos ante nosotros.

El arranque cuando pasan pocos minutos de las diez no puede ser más eléctrico, en forma y fondo, vemos a un trío (G. Mckenzie en voz y guitarras, David Rodd en bajo y coros y Mauro Comesaña en batería y coros) decidido a divertirse y divertirnos. Responde una Factoría muy por la labor ya desde los primeros instantes. Público siempre fiel y disfrutón y una banda que si bien arrancó con un sonido algo enmarañado, iría ganando enteros con el correr de los temas.

Temas como “Heard It On The News” de ese estupendo primer largo nos dejan bien a las claras el nivel que atesoran como músicos. Es aquí que Rodd luce sobremanera desde su Fender de cuatro cuerdas para regocijo de los más puristas. La banda, con una puesta en escena de lo más básica y elemental, lo fía todo a sus ganas de comerse el mundo y parecen vencer en el cometido. Aquí G. Mckenzie aprovecha para los obligados agradecimientos y Avilés responde con el calor que en él es habitual.

Es precisamente G. Mckenzie quien abusa de sus seis cuerdas primero en “All Hands On Deck” para después terminar por los suelos al tiempo que despliega solos de feeling casi inabordable. El trío vigués parece tener en él a un frontman de altura, pues no fue menor el nivel de entrega que mostró en tareas vocales. Zålomon Grass vinieron a sonar más poderosos y contundentes que en su encarnación de estudio y uno no puede por más que pensar el cabreo que tendrán a día de hoy quienes se quedaron sin entradas para el concierto.

Esa encarnación más nervuda vino a manifestarse a través de una “Cosmic Relief” con G. Mackenzie haciendo uso y abuso de su CryBaby. Enganchó el trío aquí, pues no fue pequeña la ovación que se llevaron al término de la misma. “Vamos a tocar algo más suave”, anuncia el espigado guitarrista, y la banda brinda un tremendo “Private Show”, no exento de percances, pues el parche del bombo poco más y entrega bandera blanca. Al final nada que no arreglase un poco de cinta americana.

Se sucedían los temas y los vigueses no parecían capaces de desfallecer. No fueron pocas las veces que agradecieron el apoyo de la gente. La importancia de mantener viva la llama de la música en directo. Algo que en la Factoría cuidan con sumo cuidado. A la vista están los resultados. “Too Late Now”, una de mis favoritas del “Space Opera”, llena el recinto de ritmos calmos y tranquilos, amplifica el aire más bluesero de su encarnación de estudio y da cumplida muestra de la cintura que poseen los chicos a la hora de ampliar el rango de influencias que manejan.

Groove To Prove”, huelga decir que con la banda sonando redonda pese a los pequeños percances por otro lado habituales del directo, se convierte en un verdadero pildorazo. Uno se pregunta cómo una banda con apenas cuatro años de vida es capaz de mostrar tantas tablas en vivo. Hay formaciones que parecen nacer con estrella y Zålomon Grass desde luego la mostraron el viernes. El final, como no podía ser de otra forma, correspondió a una “The Drill” a la que, parece, será muy difícil destronar de su privilegiada posición como broche final de sus shows. Si pasan por vuestra ciudad ni lo dudéis e id a verles. Ya nos lo agradeceréis después.

Es verdad que fue uno de esos shows que van de menos a más. Especialmente en lo tocante al sonido. Pero en cuanto encarrilaron y el público conectó con ellos, fue otro bolo para el recuerdo. Uno piensa que si en apenas cuatro años han demostrado ya tal nivel de cohesión, feeling e incluso pegada, inasequible al desaliento Comesaña tras baterías, qué no tendrá el futuro reservado para ellos.

Por nuestra parte nada más. Agradecer una vez más a Omar Fernández por todas las facilidades y mandar saludos a Michael Arthur Long (Drunken Buddha), Oscar Osmow, Carlos Suárez y Javier de Coupaud (Mad Rovers), José Antonio Fernández y a quien mi cabeza, embotamiento mediante, no acierta ahora a recordar. Ahora si me disculpan voy a tomarme un «requemao» caliente como la piel del sol. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Zålomon Grass «Space Opera» (RockCD Records 2023)

En colaboración con Hendrik Röver (guitarra clásica europea, Fender Rhodes y percusión), David Rodd (bajo eléctrico Fender, sintetizador y coros), Mauro Comesaña (batería, percusión y coros) y G. Mckenzie (voz principal, coros, guitarras eléctricas, guitarra de doce cuerdas y guitarra acústica) están detrás de “Space Opera”, el primer largo de la agrupación psicodélica gallega Zålomon Grass. Un compendio de ocho temas grabados en los Guitartown Recording Studios de Muriedas (Cantabria) por el propio Röver y posteriormente mezclados y masterizados por David Rodd sus Rodd Studios de Vigo (Galicia). Lo adorna un arte de María Llauger y Mauro Comesaña sobre la ilustración de Archibald IngramEl Buque De Su Majestad Real Decapitator En Persecución”. Recordar asimismo que la banda se encuentra actualmente en gira con parada en la avilesina Factoría Cultural el próximo tres de febrero.

Cosmic Relief” ataca desde el primer instante con un riff principal repleto de gancho y ese groove entendido a la manera clásica que tantos y tan buenos resultados acostumbra a dar. El orgullosamente sonido retro de la banda reverbera en un interesante y cuidado juego entre canales y mientras que la voz destila con gusto y clase los estribillos, la producción pone todo de su parte cara a discernir cada línea. Buenos cambios de ritmo aquí y allá, auténtico subibaja en lo que a trazo se refiere, si bien siento que el pequeño escorzo de calma que irrumpe a modo de puente bien merecía algo más de espacio. En cualquier caso por ahí surgen estupendas líneas de bajo, la desgastada producción y un epílogo que se atreve a bordear el funk, como si el resto del corte no fuese, ya de por sí, una verdadera maraña de sonidos. La manera en que tanta ida y venida cabe en apenas tres minutos y medio sin que nada suene forzado ni artificial no deja de tener su mérito.

Por ahí que “The Drill”, carta de presentación de esta peculiar ópera espacial, resulte mucho más acomodada. Que no fallida. Porque si “Cosmic Relief” brillaba en lo que a riffs se refiere, esta lo hará en lo tocante a solos. Concisa, directa, orgullosamente rockera, sin el pulso tan vitriólico ni aquella escritura casi dislocada de su predecesora. Pero hábil sin embargo a la hora de destapar a los Zålomon Grass más crudos y viscerales.

“I know just how you feel but I know that you know the drill”,

All Hands On Deck” emerge de la calma y para conducirse por ella mientras destapa ahora a unos Zålomon Grass a medio gas, calmos y elegantes, abandonando toda gravedad, comandados por la fina línea que marca Comesaña tras los parches. Se elevan después mientras deriva hacia un aire más blues rock que parece les viene como anillo al dedo. Y es que si por algo destaca no ya este corte en concreto sino el álbum en su conjunto es por la propia versatilidad de la banda, que siempre en el terreno del más puro clasicismo, sabe acoger ese amplio abanico de influencias y apostarlo en unas canciones que, sin embargo, nunca suenan ajenas ni forzadas. De las ocho que componen este “Space Opera”, puede pasar “All Hands On Deck” por mi favorita. Por ese trazo tan cuidado, por los buenos detalles que surgen de sus guitarras o por lo certero del estribillo.

Inicio igualmente tranquilo el de “Harder To Rise”, que sin embargo transita más adelante hacia una versión un tanto más épica de su habitual vintage rock. Se hace la calma sin embargo toda vez acuden las primeras estrofas. Aquí me agrada la construcción de estas y la forma en que se van elevando de cara a los distintos estribillos. Clásico, funcional, no es la primera vez que has oído algo así pero los Grass se las arreglan para que el recurso suene, de algún modo, fresco y vibrante. Una melancolía casi palpable recorre el cuidado estribillo. Y mientras que al puente acude aquél deje más épico, casi sinfónico incluso, apenas intuido en el prólogo, el solo que irrumpe después se amolda al corte al que adorna con precisión cirujana. En opinión de este humilde juntaletras, otra de las grandes del redondo.

Sin llegar a aquella versión descarnada de la anterior “The Drill”, lo cierto es que “Heard It On The News” hace por recuperar parte del nervio perdido. Se mantiene por ahí en un curioso equilibrio entre el innegable gancho que ofrece su riff principal y una escritura, esta vez, algo más apaciguada, que no plana. De resultas surge un corte más sencillo, que me afecta en mayor medida al corazón que a la cabeza, y con el que conecto solo a veces. El solo final es de mérito, así como esos coros casi mistéricos que lo acompañan. Pero ya digo que, en líneas generales, encuentro otros cortes aquí presentes mucho más interesantes y atractivos.

Me encanta sin embargo “Too Late Now” y el aire a antro a media luz que de él se desprende. Es esta una versión casi desnuda de Zålomon Grass, por ahí diferente al resto del tracklist, que se roza con el blues más formal mientras teje una cuidada, casi delicada línea de voz, para en la mayor tradición del género, desembocar en un solo en fade out. Disculpo ese final algo abrupto si su encarnación en directo, de haberla, nos lleva a al tan mágico como enigmático terreno de la improvisación.

Con un bajo casi predominante en la mezcla se presenta una “Groove To Prove”, que de nuevo vuelve a poner la aguja de la intensidad en zona roja. Estrofas casi desnudas, estupendos guiños de guitarra aquí y allá pero sobre todo un riff capaz de derribar montañas. Me enganchan los gallegos aquí por construcción y, consecuencia segura de lo mucho que les he estado escuchando los últimos meses, el nombre de los californianos Rival Sons sobrevuela casi a cada golpe de caja. Uno de los cortes que más hace por destapar la buena nota de estos Zålomon Grass como músicos…

… pero de todos los que componen este primer largo, “Don’t Let Me Go Down (Space Opera)” es hasta el momento el que más huella ha dejado de todos. Porta ya de entrada un riff tan simple como efectivo. La entrada de la base rítmica y como la mezcla vuelve a jugar con los canales, fundamental a veces el uso de auriculares a fin de apreciar según qué detalles, suben ya la nota con el corte apenas iniciado. Sucede después que las estrofas acampan en el territorio de la balada, con Mckenzie en su encarnación más dulce, que no sacarina, y los gallegos construyen un crescendo que divaga entre la balada clásica y un psych algo alucinado primero y más vibrante después. Es cierto que todo parece anticipar un final más grave que finalmente no llega. No menos verdad es que la alternancia entre guitarra y coros que precede a su epílogo es estupenda. Riada de buen gusto como poderoso broche final.

Psicodelia clásica de la que tanto gusta en la querida y apreciada Factoría Cultural de Avilés. Reconozco tenía fuera de mi radar a estos Zålomon Grass y que he disfrutado como un enano con este primer álbum. También con la escritura de una reseña como esta. El suyo es un género algo ajeno a quien escribe, no creo pase nada por reconocer el hecho, y sin embargo encuentro en él bastantes asideros a los que agarrarme. Empezando por el buen nivel técnico que han demostrado aquí, continuando con el abanico de influencias que aglutinan, amén del buen gusto a la hora de implementarlo a lo largo de los ocho cortes. Cierto que entremedias hay trazos e ideas con las que no he llegado a conectar del todo. Pero en suma siento que son muchos más los aciertos que los errores. Queda por tanto nada más que comprobar qué tal los defienden en vivo el tres de febrero. Si nada ni nadie lo impide por allí estaremos.

Texto: David Naves

Agenda: Zalomon Grass en Avilés

Dentro del nuevo ciclo de conciertos para el 2024 orquestado por Factoría Sound recordamos el paso por el escenario de la Factoría Cultural de Avilés de los vigueses Zålomon Grass. El trio compuesto por Mauro Comesaña (Soul Jacket, Los Naipes) a la batería, David Rodd (Jaguars, Karma Animal, You Dog!) al bajo y Gabriel McKenzie (Spoonful, You Dog!) como guitarra y voz abraza como estandarte un hard rock aderezado de buenas dosis de blues y psicodelia para ofrecer una de las propuestas más interesantes actualmente en el panorama rockero estatal.

El sábado 3 de febrero tendrá lugar la presentación en Asturias de su primer larga duración «Space Opera«, un álbum conceptual rico en matices analógicos con guiños velados y sutiles a obras clásicas del género, tanto lírica como musicalmente y del que tenéis cumplida reseña aquí.

Entrada anticipada disponible a través del siguiente enlace:
https://uniticket.janto.es/palaciovaldes/public/janto/main.php