
I. Antes Del Estallido — Los Bastard Sons Abren La Velada:
El pasado lunes 30 de junio, el Bilbao Arena – Miribilla, transpiraba expectación, mezclada con esa clásica incertidumbre de cómo responderá la audiencia a las leyendas del heavy en un día laborable. A pesar de eso, el pabellón presentaba una entrada más que decente, especialmente en pista y gradas bajas. La ingrata tarea de apertura corrió a cargo de Phil Campbell And The Bastard Sons, banda familiar con raíces en la historia más vibrante del rock. Phil Campbell, histórico guitarrista de Motörhead, acompañado por dos de sus hijos y el carismático vocalista Joel Peters.

Arrancaron con fuerza, combinando temas propios como “We’re The Bastards” o “High Rule” con herencia pura de Motörhead: “Going To Brazil”, “Born To Raise Hell” y dejar un contundente cierre con un “Ace Of Spades” que despertó el ambiente justo a tiempo, logrando una conexión potente a pesar de ser apenas el prólogo de la noche. Fue un show correcto y honesto, en el que demostraron que la chispa heredada sigue viva. El público respondió con entusiasmo, creciendo en ánimo y expectación conforme avanzaba su actuación.

II. El Estallido — Entrada Triunfal De Judas Priest:
Puntuales como un reloj suizo, poco antes de las 20:45 horas emergió el himno de Black Sabbath, “War Pigs” y un parpadeo lumínico desató al instante una atmósfera eléctrica. Con un escenario imponente y bajo luces potentes algo que, según comentarios de los asistentes, no se percibió en el concierto diurno ofrecido hace escasas fechas en el festival belga Graspop. Los Judas supieron sacar el máximo partido a la ocasión .
1. Descarga Sin Compasión:
“All Guns Blazing” abrió fuego, un golpe directo a la mandíbula de cualquier fan. A continuación, el riff imbatible de “Hell Patrol”, reafirmó su esencia ochentera y con “You’ve Got Another Thing Comin’” y “Freewheel Burning”, el recinto finalmente estalló en júbilo.
2. Himnos Coreables:
“Breaking The Law” fue coreada sin respiro, con Halford a la altura del desafío vocal. La garganta del «Metal God«, con 73 años, mostró algún matiz forzado, pero se mantuvo firme y emotiva, reforzada por una banda que suena compacta y llena de energía.

III. Un Viaje Por Dos Décadas De Gloria:
3. Heavy Metal Por Partida Doble:
El show evolucionó hacia cortes de una fuerza épica. “A Touch Of Evil”, esa joya escondida del «Painkiller«, estremeció el pabellón. “Night Crawler” a continuación, sació a los más intensos.
4. Lo Nuevo Encaja Con Lo Clásico:
Tras algunos himnos, llegó el guiño moderno con “Solar Angels”, “Gates Of Hell” y “Giants In The Sky”, cortes del reciente «Invincible Shield« que la banda interpretó con frescura e intensidad, integrándolos con toda naturalidad en el repertorio.
5. Vuelven Los Trallazos:
Con “One Shot At Glory”, “The Serpent And The King” y “Between The Hammer And The Anvil”, el show retomó el camino del metal clásico y potente. Y no faltó la impactante “Painkiller”, un corte imprescindible que no defraudó en directo, dejando la audiencia al borde del delirio.

IV. El Gran Cierre y Bises:
6. El Broche Perfecto:
La intensidad no remitió, mientras Halford agradecía desde el escenario, había sutiles signos de cansancio (vocales y físicos) que la banda supo gestionar con elegancia gracias a la aportación de la sangre nueva que personifican Andy Sneap y Richie Faulkner.
7. Vuelta Triunfal:
Los bises arrancaron con pista pregrabada, “The Hellion”, seguida de tres himnos de puro metal: “Electric Eye”, “Hell Bent For Leather” con Halford luciendo su característica gorra y látigo sobre la no menos representativa motocicleta y el ya indispensable “Living After Midnight”, coreado intensamente hasta el final. Tras más de hora y media, la comunión se cerró con aplausos y ovaciones, envolviendo al público en una combinación de nostalgia y renovación.

V. Impresiones Desde Las Gradas:
Muchos hablaban de uno de los mejores shows del año. Un asistente lo describía como “gigantes en el cielo bilbaíno” por energía, puesta en escena, repertorio equilibrado y un Halford con altibajos pero emotivo. También se destacaba la potencia de los aires renovados, mejor sonido y proyección visual respecto a conciertos anteriores. Se describió como una gran noche que la que se va a hablar durante mucho tiempo. Una experiencia intensa y memorable. Aunque es cierto que hubo alguna voz disparada, Halford tiene la voz en el mejor estado de revista de los últimos años. Si vienen, mañana mismo vuelvo.
VI. Conclusión: Una Misa Heavy De Renovación y Nostalgia:
En Bilbao, Judas Priest no solo cumplió, sino que renovó su leyenda. A pesar de las décadas, se ofreció un espectáculo lleno de pasión, sin recurrir a atajos imposibles. Halford mostró humanidad, y la banda brilló con riffs honrados y emotivos. Phil Campbell And The Bastard Sons abrieron la noche con ganas, entregando momentos memorables junto a su legado Lemmy. Luego Judas Priest combinó clásicos y novedades del «Invincible Shield», logrando un equilibrio que reforzó su vigencia sin traicionar su identidad.

Hubo poco espacio para la sorpresa en el setlist, muchos hubieran deseado algún tema menos conocido, pero la apuesta por un trayecto seguro, acabó coronando una noche sólida, emotiva y enérgica. En resumen, una homilía de heavy metal, una renovación de votos para los fieles, y un legado que sigue iluminando.
Texto y Fotos: Jaime García
