Crónica: Kike Suárez & Kike Planelles (Avilés 5/12/2024)

El pasado jueves 5 de diciembre se daba cita en Avilés el dúo curiosamente compuesto por dos Kikes; Kike Suárez (Roza, Flying Padres) a la voz y guitarra acústica y Kike Planelles (The Nap, Roza) a los coros y guitarra eléctrica. Eran casi las nueve cuando empezaron a sonar los primeros acordes de ambas guitarras en el coqueto Clapton Rock Bar. Nos iban a regalar un más que agradable viaje a través de los clásicos eternos del rock and roll.

El ambiente era bullicioso y cálido, colmado de gente reunida alrededor de las mesas conversando animadamente. A medida que sonaban las primeras notas, se iban sumando curiosos a los que ya nos habíamos posicionado en primera fila para no perder detalle. Aunque poco a poco se iban apagando las voces, no así el murmullo de fondo que deslucía los progresos de los artistas. Algo que siempre me ha parecido una falta de respeto hacia los profesionales. Amén de las continuas idas y venidas al baño que tenían situado a su izquierda y que no logró desconcentrarlos en ningún momento; se notan las tablas.

Si bien en un primer momento, ambos Kikes mantenían la cabeza baja concentrados en su tarea, no tardaron mucho en empatizar con el público gracias a las chanzas que Suárez intercalaba en las pausas, recibidas con tímidas oleadas de risas benevolentes. El ambiente, al poco totalmente distendido, fue ganando calor a ritmo de clásicos de lujo que comenzaba con Prince y Bob Dylan. Una vez hecha la conexión, ésta fue continua hasta el final, reflejada, entre otras cosas, en los intercambios de sonrisas entre ellos y con los presentes.

Un inicio suave con temas como «Purple Rain» que dio paso enseguida a «Roadhouse Blues«. Puñetazo en la mesa por si quedaba algún despistado en la sala. Personalmente, escuchar cualquier canción de The Doors, es como encontrarme con un viejo amigo. Kike Suárez remató el tema con el speech final de Jim: “Hey listen, listen…”, con lo que terminó de meterme en el bolsillo.

Se agradeció mucho una aportación no tan recurrente de los Rolling Stones como «Dead Flowers«, con el encantador toque sureño de la guitarra acústica. Para un par de temas, Kike Suárez animó a unirse a un amigo de entre el público, que se hizo un poquitín de rogar: “Vamos Pepe ho, venir a Avilés y que no cantes una, echa un cantarín oh, echa un canciu de esos…un aplauso pa Pepe, vecinu vuestru, experto en tonada vaqueira…”. Le pasó el testigo de la guitarra, cantando un primer tema a trío y quedando a continuación solos Pepe y Planelles. Se estaban preparando cuando sentí un respigo escuchar el inicio de «For What It’s Worth» de Buffalo Springfield, pocos riffs son tan profundamente evocadores como esas dos sencillas notas, y llegar al estribillo es como si tu canoa se acercara a la orilla en un plácido día soleado. Las formas del fortuito cantante parecían hechas para ese tema.

Entramos en el mundo de Pulp Fiction con «Girl, You’ll Be A Woman Soon» de Urge Ovekill, una apuesta segura cuando se quiere entonar a un público que ya estaba más que ganado… solo calentando motores para el clásico «Misirlou» de Dick Dale & His Del-Tones que no dejó a nadie quieto. Imposible evitar que el cuerpo siguiera los riffs de Planelles como ratones al flautista. Le siguió (como no podía ser de otra manera) «You Never Can Tell» de Chuck Berry con la que muchos nos arrancamos a bailar emulando a la pareja Uma Thurman / John Travolta en el escaso espacio del que disponíamos. Ya más calmados, cambiamos de registro a la profundamente emocional «Heroes» de David Bowie, transportándonos a la Berlín dividida.

No podía faltar la siempre bien recibida «Sympathy For The Devil» con los consiguientes coros de búhos del público (servidora, la primera curuxa) con la guitarra de Planelles dando réplica a Suárez que rematan con un crescendo de guitarras finiquitado con una explosión final espontánea de aplausos mientras el vocalista concluye con un “Que la paz del Señor sea siempre con vosotros”. ¡Y con tu espíritu! contestó alguien.

Disfrutona «Born To Be Wild» de Steppenwolf con una audiencia totalmente entregada a voz en grito a unos Kikes algo sorprendidos y plenamente a sus anchas. Interpretaron «Rockin’ In The Free World» del maestro Neil Young para ponernos los pies en tierra y la cabeza en las nubes. Una molona «Sweet Home Chicago» continuó con el ambiente festivo que culminó con «(I Can´t Get No) Satisfaction«, resultando imposible no desgañitarse en los coros (hay pruebas gráficas de ello).

Entre los bises, Suárez nos regaló una descarnada versión de «El Último Trago» del cantautor mexicano José Alfredo Jiménez como despedida y que no pudo dejar mejor sabor de boca. Ambos Kikes, totalmente compenetrados, forman un tándem perfecto de actitudes donde se equilibran la fuerza y desenfado de Suárez con la tranquila timidez de Planelles. Una noche inolvidable, en definitiva. Una forma de vivir y transmitir la música como lo que realmente es. Donde sales de un concierto con una sonrisa de oreja a oreja, es ahí.

Texto y Fotos: Susana Alberich

Crónica: Jam Session 2.0 (Oviedo 28/8/2024)

Nada más y nada menos que cuarenta entregas en el momento de juntar este puñado de letras son las que contemplan la denominada Jam Session 2.0 que aglutina todas las semanas a un buen puñado de apasionados de la música en el ovetense Small Dreams.

Heredera de aquellas jam’s en la antigua Gong y el gijonés Savoy, bajo la batuta del infatigable Nacho Felipe una homogénea variedad de músicos, al fin y al cabo esa es su definición, dan rienda suelta a su pasión a través de una variopinta colección de canciones con una conexión instantánea, casi orgánica, con un público siempre fiel a la cita.

En esta ocasión, el «protagonista» de la velada era el guitarrista Kike Planelles, actualmente enrolado en las filas de Roza, el nuevo proyecto de Kike Suárez. Quizás protagonista no sea el mejor calificativo en un evento en el que el ego parece no tener cabida, siendo un mero vehículo para el disfrute personal de los casi medio centenar de artistas involucrados en el show y colectivo para los situados frente al coqueto escenario del local.

Un total de 26 canciones, a través de un viaje sonoro con paradas en himnos de Black CrowesRage Against The Machine, Iron Maiden o Rainbow, sin dejar de lado joyas de Amy Winehouse (espectacular el dúo vocal que la interpretó), Abba o Thin Lizzy. Y que decir de los participantes, todo un lujo para ojos y oídos contemplar a Leo, apenas 12 años, que con cada golpe a la batería nos insufla esperanza y es que el rock siempre estará ahí. Para mi sorpresa, gente muy joven en la Jam, creí reconocer varios rostros que habían participado el pasado sábado en el tributo al rock del festival Unirock en Puerto de Vega. Siempre es gratificante comprobar que el añorado relevo generacional parece expandirse en nuestra región.

Músicos locales, foráneos, maestros, alumnos, profesionales, autodidactas, cualquier calificativo simplemente reducido al amor por la música en vivo y a una propuesta que engancha. A por las siguientes 40 etapas. Como diría el añorado Freddie Mercury, the show must go on.

Texto y fotos: José Ángel Muñiz