
Tercer episodio de la saga del error que el músico asturiano Mike Stamper iniciara allá por 2016 con “Ended By Error” y continuara al año siguiente con “Extended By Error”. El ovetense diserta sobre el error y sus consecuencias. También sobre autosuperación y cómo dejar tras de sí la nostalgia y el dolor. “Emerge From Error” fue producido, grabado y mezclado en los Stampcore Studios IV y contó más tarde con masterización de Dani Sevillano. Cuenta con las colaboraciones de Andrés García (Yuggoth), Nathan Cifuentes (Vendaval, Argion), Dmitry Stalingrado (Soldier, Sound Of Silence) y Cristian Iglesias (Eden, Lakkra, The Feat).
La intro “(E)merge” funde arreglos más propios de la electrónica más casual con guitarras graves para conducir, en hábil y lúcido crescendo, hacia una “Deliria” donde el carbayón cuenta con la colaboración de Cristian Iglesias. Es un corte de arranque sorprendentemente reposado, que parte peras con el tono más arrebatado de la introducción para conducirse después a terrenos más propios y asimilables al disco instrumental que tenemos entre manos. Me agradan esas guitarras y el modo en que se funden riffs y melodías. Solos nunca arbitrarios, en gran medida solidarios al tema que los alberga. Pequeños arreglos sinfónicos enriquecerán la mezcla como anticipo de un comedidos solo de guitarra. Hay ecos aquí que me recuerdan a los Cynic más recientes. La dupla inicial no pervierte ni mucho menos el canon habitual de este tipo de entregas, pero mantiene un equilibrio en forma y fondo realmente exquisito.
“Hacker Of Nature”, especialmente durante el prólogo y también durante sus primeros riffs, por alguna razón que se me escapa, me recuerda a Unexpectance, la banda con la que Stamper editara el fenomenal “Vortex” allá por 2022. Este es un corte en cierto sentido más espacial. Algo a lo que ayuda esa mayor carga atmosférica que parecen otorgarle producción y mezcla. Algo más diversa en lo que a ritmos se refiere, le sirve al de la capital del Principado para sacar pecho en lo que a construcción de riffs se refiere, siendo estos algunos de mis favoritos de todo el redondo. El solo sí que ahora tiene algo más de nervio, vibrando en tendencias más puramente solistas, más desligado del tema que soporta si me paro a compararlo con el que ocupaba “Deliria”. En cualquier caso un corte que me agrada por su variedad rítmica y ese deje más espacial e incluso etéreo que emana de su producción.
“Ovr Legacy Ov Deprecation”, con Dmitry Stalingrado a bordo, sorprende por los aires orientales que dibuja durante el prólogo. También por unos riffs que, aunque sea de manera leve, me llevan a pensar en bandas como TesseracT, Meshuggah o Vildhjarta sin que ello llegue a disociar a este corte del resto del álbum. Stalingrado deja un solo a ratos flamígero, acentuado por la mayor vibración que emerge de la base rítmica en su parte final. Llamativa la calma que surge después, el piano que la alimentará y el tono parcialmente más épico que porta la composición camino del epílogo. Distintos solos revisten este tramo final, que habrá de teñirse de una cierta melancolía en un último tramo que termina por conformar uno de los cortes más diversos, completos y atrevidos de todo el disco. Por ahí habrá unas ideas que me conquisten más que otras, la cabra tira al monte, pero ha terminado por convertirse en una de mis favoritas tras las sucesivas vueltas al álbum.
“Ex Luminix (Dark Mode)” inprime desde un primer momento una mayor gravedad en lo que a riffs se refiere, con unas guitarras gordas como vena de cantaor. Muy presente la base rítmica en un corte que resulta puro retorcimiento, llevando a Stamper a lindar con tropos rayanos en el progresivo más casual y contemporáneo. Como si el álbum acogiera de pronto el ideario de unos Haken, unos Leprous, reinterpretándolo, haciéndolo suyo, confiriendo al tracklist una mayor riqueza en lo que a influencias se refiere, apoyándose en una variedad riffera que primero epata y después engancha. Bien es cierto que el solo, en comparación con otros que pueblan este “Emerge From Error”, no resulta tan llamativo ni redondo, si bien me agrada por cómo Stamper se atreve a situarlo sobre esa base rítmica a puro blast beat. Corte interesante aunque pienso que algo lastrado por esos cuatro minutos de reloj. Mal acostumbrado que está uno a temas cada vez más extensos, parece ser.
Sea como fuere el caso es que “Intercept & Handle” viene para representar la cara más árida por violenta del proyecto. El disco continúa por esa senda de baterías vibrantes del corte anterior, y la reviste de alguno de los riffs más dementes de todo el largo. Una composición de esas que pondrá a prueba la paciencia de los fans más clásicos, que me recuerda a ratos al Ihshan del fantástico “After” y que parece aferrarse a su propia demencia cara a construir uno de los cortes más atrevidos y disonantes de “Emerge From Error”. Intensidad y buen hacer en lo que a ejecución se refiere se dan la mano aquí, trasportándonos hasta rozar los páramos del metal extremo sin que ello signifique renunciar al buen gusto técnico, si bien hay alguna línea que otra demasiado predominante en la mezcla y el corte está por ahí cerca de descabalgar. No creo que sea el caso, pero sin ir más lejos siento que, por ejemplo, las melodías más ligeras del epílogo bien merecían algo más de presencia. Un corte que disfruto de todas formas.
“Dominion Of Error”, primer corte que conocimos de este trabajo, ya me agradó entonces con esa reposada introducción y la forma en que Stamper la rompe con guitarras graves y pesadas. Vuelve a emanar aquí ese aire casi espectral, que enfrentado a esas afinaciones tan gordas y revestido por esos finos arreglos sinfónicos termina por dotar de una gran personalidad al que pienso es uno de los cortes emblema del álbum. Por equilibrio, por clase, por abrazar en su medida justa al metal contemporáneo sin renunciar al clasicismo que fluye en cada solo de guitarra. Cynic es de nuevo un nombre que acude a mi subconsciente, curiosamente en las partes más calmas, mientras que las más ennegrecidas y vibrantes el abanico se ampliará de forma casi dramática. He llegado a pensar en Persefone o In Mourning con las distintas escuchas. Tiene que ser buen síntoma.
“Winterpark”, a la sazón corte más extenso de este tercer álbum, sorprende igualmente con un prólogo rociado de una cierta ternura, inédita a lo largo de todo “Emerge From Error”, que vira ahora hacia el territorio de la balada, clásica, sin olvidar no obstante que este es un orgulloso disco de metal instrumental. Pero es cierto que aquí Stamper y pese a los muy marcados cambios de ritmo, vibra en frecuencias más cercanas a los guitar hero de antaño. De ahí que me agrade por cómo equilibra ambas escuelas, profundizando en un uso de la técnica que nunca roza lo abusivo ni lo ególatra. Rozando a ratos el post-rock más al uso, We Lost The Sea o Explosions In The Sky son nombres en los que pienso con cada escucha, el corte va circundando las distintas escuelas al tiempo que un largo y bien calculado crescendo la lleva hasta su de nuevo reposado tronco central. De igual forma me agrada su parte final, ese largo epílogo donde vuelve a jugar con los distintos ritmos e influencias que han ido poblando la composición, poniendo sus habilidades en favor de la composición y no al revés, como si del negativo de Vinnie Vincent se tratase, y que el de Bridgeport me perdone por elegir su figura como diana siempre que pasa por mis manos el disco de un guitarrista. Estupenda.
Intro al margen, “Ninja Commit” pasa por ser la propuesta más rácana en cuanto a duración de este tercer corte. Una amalgama de aquellos riffs a la Meshuggah que ya entregase “Ovr Legacy Ov Deprecation” junto con fieras andanadas a puro blast beat que terminan por componer un corte algo desequilibrado. Con eso y con todo aprecio en ella buenos detalles. A saber: lo bien que Stamper ensambla los distintos ritmos, el porte a ratos atmosférico que entregan los arreglos y el acertado aunque tímido solo de guitarra. Con eso y con todo, fácilmente el corte con el que menos conecto tras las sucesivas escuchas del disco.
“Song Of Empowerment”, otro de los cortes más estirados en lo cronológico de este “Emerge From Error”, reduce en principio la intensidad mientras transita por un metal instrumental en cierta rima con la anterior “Winterpark”. La melodía de este primer tercio, con mucho una de las más pegadizas de todas cuantas propone el asturiano, ha estado dando vueltas por mi cabeza durante días. Stamper ensambla con ella una serie de solos de lo más elegantes y equilibrados. También ágiles cambios de ritmo. Y si bien a estas alturas el disco puede acusar cierta reiteración de ideas, nada extraño dada la amplia duración del mismo (casi 63 minutos) lo cierto es que vuelve a dibujar la mejor cara de Mike como ejecutor. Estupendo el solo que habita en su tronco central y también la forma en que la composición transita hacia su parte final. Irrumpe ahí un metal del que emana un poderoso sabor clásico, que el bajista de Unexpectance hace saltar por los aires blast beat mediante. Por ponerle un pero, el engorroso fade out final, pero más allá de eso otro de los grandes triunfos de este tercer trabajo.
“A Glitched Hero”, con colaboración del ex Vendaval y Argion Nathan Cifuentes, ciertamente vuelve a recordarme a la banda madre de Stamper. En particular al corte que abría “Vortex”, aquella “Guerra Interior” con la que sorprendieran a propios y extraños tres años atrás. El tiempo vuela y esta penúltima composición del álbum opera en gran parte dentro de los registros del metal contemporáneo, consolidándose como una oferta sólida pero a la que quizá le falte algo más de riesgo. Que lo tiene, en particular durante ese epílogo más nervioso y vibrante, pero en menor cantidad que otros cortes del tracklist.
“Asynchronous Me”, en la que habrá de sumarse Andrés García, apuesta por la calma en un prólogo reposado y elegante, que Stamper quiebra, huelga decir de modo nada brusco, para introducirnos en el metal más groovie de todo el tracklist. Lejos de parir un corte facilón, el ovetense opta por cerrar su tercer obra introduciendo un trazo retorcido, atrevido incluso, pero dejando claro que pretenciosidad y ambición pueden parecerse pero no son la misma cosa. Aquí me agradará la forma en que se contraponen piano y guitarras. Las partes tranquilas y cómo operan para dotar a la composición de equilibrio. La forma en que estas rozan un rock atmosférico no muy lejos de unos Katatonia, Antimatter, Klone, y como ambos afluentes se funden en el arrebatado y sentido epílogo. Un gran cierre.
Mike Stamper no ha perdido el tiempo. O, viéndolo de otro modo, lo ha perdido para que nosotros podamos disfrutar de un gran disco de metal instrumental. Largo, más de una hora como ya comenté por ahí atrás, pero lo suficientemente diverso, fresco y ágil como para que su escucha, que requiere no obstante de un cierto grado de atención, jamás resulte tediosa ni farragosa. Que por supuesto no sería el primer trabajo de estas características al que le ocurre. “Emerge From Error” da la impresión de ser un trabajo tan largamente meditado como cuidadosamente ejecutado. El de Unexpectance se rodea además de buenos amigos, que dibujan buenos solos aquí y allá, teje dos o tres cortes a mi modo de ver extraordinarios, pienso especialmente en “Winterpark”, y solo pierde mi atención durante una “A Glitched Hero” con la que, ya digo, no termino de conectar. Dada la duración del álbum, perdonad que insista, me parece todo un triunfo.
Texto: David Naves