Crónica: Honara + Narwhale (Langreo 1/5/2026)

Narwhale & Honara repetían en la Sala Telva año (y unos meses) después de aquél cuatro de enero de 2025 (crónica). Una buena ocasión para medir la temperatura de unos, comprobar cómo ha sentado el cambio a la voz de los otros. Sí, los primeros siguen enfrascados en el estupendo “El Espacio Interior” aunque miran ya al futuro. Y los segundos estrenan voz en la figura de Lara, quien viene a tomar el testigo de Carmen García. Veamos cómo se dieron las descargas de unos y otros.

Pasan cinco de las nueve cuando “Los Anillos De Saturno” disparan a los Narwhale más tranquilos y atmosféricos. Es un inicio tendido, casi relajado, desde luego a la contra de lo que viene dictando el libro de estilo desde el albur de los tiempos. Pero en una banda como esta, y en especial cuando Aitor Lucena acompaña con sus coros a la voz principal de Javier Fernández, todo encaja. Entre Diego Aparicio y el propio Aitor traman buenos riffs y solos llamativos, acertando a teñir todo de una cualidad casi espacial.

Todo resuena por la Telva como en un ensalmo. Buen sonido del que disfrutó la banda el pasado viernes. En “Océanos De Tiempo”, también de aquél “El Espacio Interior” de 2022. Narwhale transitan con un deje más melancólico imbricado en su particular visión del rock / metal progresivo. Un poso algo más tristón que viene a confluir con esa mayor gravedad final, con el Rickenbacker de cinco cuerdas de Javier retumbando por cada rincón de la sala. A este punto no creo que nadie pueda poner en duda la pericia técnica, me atrevería a decir que incluso el buen gusto, con el que se manejan.

“Suenan guay” exclamaba alguien a mis espaldas. “Nebulosa Barnard 33” deja de entrada uno de mis riffs favoritos y también un mayor músculo progresivo. Largos desarrollos, composición concienzuda y no poca habilidad a la hora de llevarlo todo al directo. Siempre con el pulso firme de Víctor Puente tras baterías. Todo hasta confluir en esa estupenda turné solista entre Diego y Aitor. Y no, ni son la banda más activa arriba de las tablas ni tampoco el escenario de nuestra querida Telva da para mucho más. Pero resultan todo lo concisos y precisos que exige una propuesta como la suya.

La sorpresa entonces iba a llegar con la recuperación del corte que daba título a su álbum de 2019 “Heart Of the Corpse-Whale”, traducido ahora a nuestro idioma, y que dispuso ante nosotros a los Narwhale más tensos y oscuros. También a los más graves y rotundos, con ciertos dejes que por momentos me retrotraían a los primeros álbumes de las luminarias suecas Opeth. La banda vibra, y nosotros con ellos, en un tramo central algo desbocado, muy nervioso, que propulsó al cuarteto hacia su cara más hiriente. Víctor Puente está fantástico a través de la instrumental “Pantanos De Neptuno”, corte con el que el show va abrazando ya su recta final. Ésta invoca en “Los Rojos Vientos De Marte” la mejor cara del cuarteto asturiano. Con Javi llevándosela más que nunca a su terreno en voces y la banda al completo redondeando la que, pienso, es una de sus composiciones definitivas. Desde lo lírico hasta lo musical. Un gran cierre y unos versos que me gusta tener siempre presentes.

Este medio fue testigo de los primeros pasos de Honara, recién estrenado el estupendo “Resemblance”, y vuelve a serlo ahora que la nutrida formación asturiana estrena frontwoman. Lara renueva a la banda, pone voz al habitual maridaje entre rock progresivo y fino post-metal del sexteto y, lo mejor de todo, es que ya desde el comienzo parece plenamente integrada en la disciplina. En los rigores que exige una propuesta como esta.

En el juego entre las voces de la propia Lara y el bajista Antonio Alcaide reside uno de los muchos vértices sobre los que pivota todo su argumentario musical. No, como dije arriba, tampoco es un escenario este que dé para mucho aspaviento. Máxime con una alineación tan numerosa. Pero cuando inundan todo de un mayor rigor progresivo, a ratos pensaba en los ineludibles Tool, todos los engranajes funcionan. De todas maneras, es esta una banda que parece fiar más en la construcción de atmósferas que al desbarre solista más auto indulgente. Por ahí una de las líneas que les separan de sus compañeros de cartel, si bien no son pocas las que los unen.

Lara se presentó a ella misma y nos animó a pasar una buena noche. Alcaide introdujo “Sonar” y entre aires post-metálicos y un deje que, sí, me seguía recordando a la banda de Maynard James Keenan, ellos fueron transitando tranquilos pero seguros. Conscientes en todo momento, o tal parecía, del terreno que pisaban. Sin gestos de cara a la galería. Con una cierta organicidad incluso. Animaron a la gente a acercarse y en “Coil”, intro de teclas mediante, emergió su faceta más atmosférica. Todo sobre una cuidada línea de batería, con la banda alternando entre esa creación de capas y un post-metal elegante, tendido, rebosante de clase. El de Cult Of Luna era un nombre que iba y venía durante la descarga. ¿Lo mejor? Que si en Lara anidaba algún tipo de nerviosismo, que a buen seguro que sí, desde luego apenas se notó. Punto para ella.

Vipassana” son desde luego los Honara más graves y rotundos. Una solidez que magnificó el buen sonido del que disfrutaron. La Sala Telva no es el Movistar Arena (ni falta que hace) pero se agradece que cuiden detalles tan importantes como este. La banda encaró esta recta final decidida a dejar negro sobre blanco su cara más potente. Es algo que ponen de relieve toda vez atacan “The Cage”. Antes, habían quedado sendos agradecimientos a la sala, al técnico de sonido (estupendo trabajo), a sus compañeros de Narwhale… dice mucho de ellos, pienso yo, que se decidieran a cerrar con la que, siento, resulta una de sus composiciones más ambiciosas. Es un cierre que, desde luego, permite vislumbrar de qué es capaz una formación como esta. Solo esperamos que consigan afianzar el actual line up y que el obligado rodaje, el sábado se irían rumbo a tierras madrileñas, entregue los debidos frutos. Crecer y crecer, es así como va esto, por lo que espero que vuelvan a transcurrir otros dieciocho meses hasta que nuestros caminos se crucen de nuevo.

Descarga espejo de aquella que os contamos en enero del pasado año. Dos bandas pertenecientes a generaciones completamente distintas pero unidas por unos cuantos nexos comunes. Juventud y veteranía al servicio de dos de las propuestas más llamativas y personales que la vieja Asturias tiene para ofrecer ahora mismo. Vaya un abrazo para todos ellos, un saludo a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Honara + Narwhale en Langreo

Quince meses después Honara y los avilesinos Narwhale regresan a la Sala Telva de Langreo para repetir una velada de clara querencia por los sonidos progresivos.

La formación ovetense regresa a la cuenca del Nalón inmersa en la presentación en vivo de su destacada ópera prima «Resemblance» editada en enero del 2025 (reseña) como previo paso por Madrid. Al día siguiente recalarán en la Sala Barracudas con los locales Onirya como anfitriones. Por su parte Narwhale retoma la actividad en vivo tras el mentado concierto del pasado año.

Entrada anticipada 7€, venta online a través del siguiente enlace:

https://salatelva.es/web/

Reseña: Syberia “Quan Tot S’Apagui” (Silent Pendulum Records / Moment Of Collapse Records 2026)

Oscar (guitarra), JordiOnly (guitarra y sintes), Quim (bajo) y Manel Woodcvtter (batería) integran Syberia. Agrupación instrumental con origen en Barcelona y que nos presenta un “Quan Tot S’Apagui” pensado íntegramente en su catalán natal, y donde se acompañan de la colaboración del actor Lluís Soler , recitando unos versos en el epílogo del álbum. Trabajo que verá la luz el próximo 16 de enero vía Silent Pendulum Records (Estados Unidos) y Moment Of Collapse Records (Alemania).

En La Foscor Una Llum Que Brilla” guarda un cierto misterio en su prólogo. Un arranque roto por unas teclas igualmente tensas, casi minimalistas, que a ratos me recuerdan al bueno de Hans Zimmer. Pero cuando las guitarras toman el mando, estos parecen los Syberia que todos conocemos. Si acaso algo más densos, algo más oscuros, pero con el mismo buen nivel técnico de anteriores entregas. Esa construcción por capas, casi inherente al género, esas estructuras en crescendo, están soportadas por riffs hábiles. Con gancho incluso. Vibra aquí, toda vez la batería de Manel adquiere un mayor brío, un cierto acercamiento a territorios más extremos. Perfectamente integrado en el andamiaje de la composición. A principio y a término. Me agrada el grosor que emana de las partes más pesadas. Ahí la producción, tengo la impresión que algo más “sucia” que en trabajos anteriores, casa a la perfección con los nuevos horizontes que buscan. Estupendo primer corte.

Es precisamente la batería de Manel la que marca el inicio de “Llampecs D’Oblit D’Uns Records En Vida”. A él se suma el crepitante bajo de Quim y, solidarias las guitarras, Syberia traman un prólogo directo y ágil. Quizá el impacto global que me produce esta segunda entrega sea menor que aquella que inauguraba el álbum. Aún así, encuentro una buena creación de atmósferas. Campo este que la banda ha ido macerando con el paso del tiempo, llevando a Syberia a contornos mucho más metálicos, arrastrando consigo una cierta melancolía en las melodías y transmitiendo una mayor desesperación cuando irrumpen, casi cual elefante en cacharrería, las partes más angostas y pesadas. Camino del cierre, la composición adquiere un paso más vivo primero, un mayor nervio después, y los chicos le andan cerca al black metal más leve. Detalle este, de hecho, explicitado en la propia nota de prensa, y que uno intuye del todo premeditado.

Puede ser el de “Naixença D’Una Mort Tranquil·La” el prólogo que más me recuerda a los Syberia de álbumes como (el estupendo) “Resiliency”. De primeras es un corte del que, en comparación con predecesores, emana una mayor cantidad de luz. Hay buenos riffs y melodías de Oscar y JordiOnly. También ciertos arreglos que no vienen sino a acentuar esa mayor luminosidad de la composición. Incluso pequeños remansos de paz donde, de nuevo perfectamente integrados y que fluyen con total naturalidad. Toda vez el corte supera su ecuador y las guitarras se vuelven inevitablemente más graves y crudas, un disco como “Requiem From Hell” de los japoneses Mono acude inmediatamente a mi subconsciente. Lo que me agrada de este caminar hacia el tramo final es la cierta épica que brota de repente, ayudada por las guitarras pero también por los sintes, y que otorgan un marcado poso grandilocuente a su conocido post-metal.

Desde luego que si el prólogo de “Naixença D’Una Mort Tranquil·La” era luz, el de “Dins La Meva Ánima La Sang Em Bull…” destila un carácter mucho más tenue y oscuro. Y sin embargo, de entre esa oscuridad va surgiendo un post-rock entre tenue y sombrío, elevado crescendo mediante, con melodías atravesadas por una cierta tristeza. Una encrucijada rota de pronto por guitarras de una melancolía, también de una fuerza, que por pura colisión construyen alguno de mis momentos favoritos de todo el álbum. Ese momento puede que salte en mil pedazos antes de lo que me gustaría. Sea como fuere, todo va redirigiendo hacia un post-metal que, de nuevo, parece jugar a hibridar a los Syberia pasados con los actuales (quien sabe si futuros) con una buena amalgama de riffs hábiles y base rítmica de precisión casi milimétrica. La composición se arquea y contorsiona sin por ello perder un ápice de gancho. Más bien al contrario. Puede que sean los Syberia más orgánicos, más telúricos, pero el recuerdo a bandas como Isis o Amenra se resuelve como (casi) inevitable. En otras palabras: puede que mi favorita de las cinco.

El arranque de “Quan Me’n Vagi No Em Tanqueu Els Ulls” porta un cierto clasicismo. Un post-rock postrado en las raíces mismas del género. Elegante, tendido, bien dibujado y del que se desprenden una delicadeza y (casi diría) un refinamiento roto, de manera abrupta, por una estupenda línea de batería de Manel y una gama riffera de nuevo igualmente clásica. El trazo dibuja un cierto vértigo. Partes más acomodadas que colisionan con otras más violentas, no lejanas de un post-black que a ratos podría llegar a rimar con el shoegaze de gente como An Autumn. En lo que a mí respecta, ha sido el corte que más escuchas ha requerido de cara a la redacción de esta reseña. No quisiera decir que su escritura resulte laberíntica, pero sí que esta resulta estar llena de virajes y recodos ante los que no cabe pérdida de atención. Con todos los sentidos puestos en este último corte, la recompensa son unos Syberia, aparentemente, en un momento más que dulce. Acompañados de esa mayor oscuridad sin perder conexión con sus propios orígenes. Un ejercicio de funambulismo sonoro a la altura de los compositores más avezados. A tres minutos del final se aviene la calma. El cuarteto rebaja los biorritmos para introducir la comentada narración del actor Lluís Soler y tramar su poético final. Estupendo broche.

La nota de prensa que adjuntan avisa y “Quan Tot S’Apagui” lo confirma: estos son los Syberia de siempre pero el poso más oscuro que se deja sentir a lo largo y ancho de muchos cortes otorga una marcada personalidad a este nuevo trabajo. La jugada, pienso, funciona, aunque como siempre, en esto habrá opiniones para todos los gustos. En cuanto a composición le encuentro pocas pegas. Menos aún en lo relativo a ejecución. La producción, como digo algo más “sucia” ahora, casa con ese espíritu más sombrío y Syberia huyen de su pasado sin olvidarse de él. Habiendo comprobado en el pasado lo mucho que esta banda gana cuando traslada sus obras al directo, solo queda, pues, disfrutar de estas nuevas composiciones en vivo lo antes posible. Guiño, guiño.

Texto: David Naves

Reseña: Marasme «Fel» (Discos Macarras / Eternal Juggernaut / Nafra / Quebranta – 2025)

Fel” es el cuarto disco para los post-metaleros baleares Marasme, la banda que integran David Álvarez “Dubi” (batería), Timothy Llompart (bajo), Tomeu Canyelles y Jordi Carrasco (guitarras) y Joan Rigo (voces). El disco, que vio la luz el pasado julio de manera conjunta entre los sellos Discos Macarras, Eternal Juggernaut Records, Nafra Records y Quebranta Records, fue producido por Toni Salvà (Diorama Sound) y posteriormente masterizado en Suecia por el Cult Of Luna Magnus Lindberg (Dvne, Wode, Obsidian Kingdom, Tribulation…). Los seis cortes que componen el disco vienen acompañados por el diseño de los propios Llompart y Rigo, así como por las fotos del batería Dubi. El trabajo en su conjunto está dedicado a la memoria de Pere-James Llompart Collins.

Hay cierta tensión en el prólogo de “Espurna”. Una tensión que Marasme rompen poco después, abrazando así la cólera y el desgarro. Joan Rigo se desgañita a placer durante estas primeras estrofas. Incluso cuando la batería de Dubi atempera las revoluciones y la composición divaga entre el post-metal más incendiario y un black metal cercano (que no limítrofe) al shoegaze. Buena mezcla la que ofrece este primer corte, equilibrada pero con pegada, discerniendo entre líneas y ofreciendo la debida importancia a cada elemento presente en las misma. Es algo palpable conforme nos encaminamos al epílogo y surge la cara más atmosférica de los baleares. Un buen arranque.

Urpa” funciona a base de confrontar a los Marasme más enrabietados con pequeñas islas de metal sosegado y paciente. De ese contrapunto surge inevitablemente una composición híbrida, que se arrastra entre el nervio y la pesadez. Subyace ahí una cierta desesperanza, una rabia heredada del sludge más cerril, en especial si uno atiende al modo en que Rigo “declama” muchos de sus versos. Aún cuando el puente se permite una cierta calma, “Urpa” sigue sonando tensa y desafiante. El de los durangueses Ikarass, banda que nos sorprendiera gratamente en el último StoneFest (crónica) es un nombre que me viene al subconsciente tras varias escuchas.

Metzina” proporciona algo de resuello con ese prólogo calmo y sosegado. El propio corte transita hacia postulados más cercanos al doom en sus primeras estrofas. Amplifica el discurso de este disco, mostrando a los Marasme más atmosféricos, pertrechados ahora sobre posiciones más tranquilas, menos perturbadoras, aunque igualmente tensas. Esa calma, personificada en un puente cuidado y tranquilo, salta de pronto por los aires y el quinteto ofrece ahí su vena más feroz. Atruena la batería de Dubi mientras Marasme aluden a postulados propios de bandas como Ghost Bath, An Autumn o unos Sólstafir en sus momentos más crudos. Elegancia pero también nervio y contundencia para uno de los cortes, en mi opinión, más redondos del disco. Por lo amplio del discurso pero también por lo interesante de sus riffs. En la rabia pero también en la calma. Estupenda.

Quimera”, a la sazón corte más rácano de este “Fel”, desciende entonces de nuevo hacia las procelosas aguas del sludge, echa mano de una vena muy Cult Of Luna y la confronta con violentas arrancadas de metal rotundo y lacerante. Trazas de Isis o incluso Pelican en las partes más relajadas un trazo cargado de atmósfera después, y que (pienso) saca a relucir la mejor cara de la banda, cosido a otro cierre con el tacómetro en zona roja. Aun cuando lo disfruto, quizá un corte que bien merecía algo más de desarrollo.

Boira” es en principio un medio tiempo rotundo y compacto, de riffs a caballo entre un post-metal al uso y el black más leve. Por ahí la desesperanza parece ganarle terreno a la pura rabia. Más adelante, la banda arrima sus contornos a un black desesperado, casi agónico, mientras posa su mirada, aunque sea en lejanía, en los Xasthur, Harakiri For The Sky, Karg… Otra composición atractiva por lo híbrido de la misma, haciendo fuerte el amplio discurso que manejan los baleares a base de buenos riffs, una base rítmica compacta y una voz cuya rabia parece no cesar nunca.

Larva” coge el testigo de ese post-black metal a lo H.F.T.S. mientras Marasme producen el corte más extenso de todo el álbum. Arrimado a ese metal más vibrante, surge ahora la cara más grandilocuente (no quisiera decir “pomposa”) para amplificar aún más el rango de acción del disco. Por ahí surge otro de los cortes que más captan mi atención en lo que a riffs se refiere. Incluso cuando la composición se apacigua y emergen los Marasme más atrevidos y enigmáticos, Tomeu Canyelles y Jordi Carrasco no pierden oportunidad de plasmar su buen gusto sobre este último corte. Y aunque no me desagrade ese descenso hacia el vacío que propician en su parte final, sí siento que se le podría haber sacado algo más de jugo a este epílogo.

Sea como fuere, el post-metal estatal sigue entregando buenas obras. Una de las escenas que goza de mejor salud ahora mismo, y a la que Marasme vienen a añadir un cuarto álbum corto en duración, no llega a treinta y cinco minutos, pero donde composiciones muy personales se dan la mano con buenos riffs para crear una serie de atmósferas de lo más diversas. Sobre ellas, Joan Rigo despliega por igual rabia y desesperanza. El resultado es un álbum que, aún cuando adherido de forma orgullosa a una corriente puramente post-metal, sabe buscarse las cosquillas para labrarse una personalidad a la que poder llamar propia. Algo que no abunda en estos tiempos que corren y que, pienso una vez más, debería cuanto menos celebrarse.

Texto: David Naves

Agenda: Honara + Eyes Of Paradise + Testus (Oviedo 7/6/2025)

Nueva parada en casa para el sexteto post metal ovetense Honara en la presentación de su ópera prima «Resemblance». La cita en la que estarán acompañados por la formación metalcore malagueña Eyes Of Paradise y los progresivos sevillanos Testus tendrá lugar el próximo sábado 7 de junio en el Gong Galaxy Club de la capital asturiana.

Con apertura de puertas a las 20:30 horas, el precio de la entrada anticipada online es de 12€ a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/eyes-of-paradise-testus-honara/

Reseña: Adrift «Dry Soil» (Monolito Records 2025)

Bajo la denominación “Dry Soil” se esconde el cuarto trabajo de los madrileños Adrift. Un total de seis temas producidos al alimón entre la propia banda y Santi García, quien se encargó de grabar y mezclar estas pistas en el Ultramarinos Costa Brava entre enero y febrero del pasado 2024. La formación actual se compone de Jaime García en baterías, Daniel Chavero al bajo, David López en guitarras y Jorge García en guitarra y voces. Con masterización de Víctor García (Aathma, Toundra, Ikarie, Bloodhunter…) y diseño y fotos de Jorge García (Ból! Estudio), el disco vio la luz vía Monolito Records el pasado 31 de enero.

Irrumpe denso “Overload” para sentar así las bases (o algunas de ellas) sobre las que se desarrollará el álbum. Hay cierta tensión en esos primeros riffs, en el juego que proponen ambas guitarras durante el prólogo. También una cuidada línea de batería de Jaime García. Me agrada la construcción de las estrofas, que vienen a contrastar con el desgarrado, indómito y definitivamente árido registro de Jorge García. Etiquetados a veces como “death metal experimental”, es esta una formación que no se doblega al blast beat incesante, que surca caminos más próximos al sludge más atmosférico. La producción, o cómo la mezcla acierta a equilibrar todos los elementos presentes, pone a estos Adrift, perdonen el tópico, a la altura de cualquier banda foránea. Sirva el poso más espacial que precede al epílogo como muestra.

Todo resulta de lo más orgánico. Sin maniqueos trucos de salón capaces de pervertir su manera de entender el metal extremo. Y “Concrete” es la mejor prueba de ello. Adrift arremeten más vivarachos ahora, con un bajo que percute con insistencia en ambos canales. Jaime García vuelve a dejar otra inquieta línea de batería, que acompaña a unas guitarras que ganan peso y crudeza aquí. Es el corte más rácano, en cuanto a duración, de todo el álbum, lo que no quita para que la banda lo recubra de buenos cambios de ritmo, apostados siempre en ese post metal crudo y arenoso. Lo mejor es el modo en que la banda parece terriblemente cómoda en este registro algo más vivaracho, entregando por igual atmósfera, músculo y desgarro.

Edge” toma el testigo a base de reincidir en esos biorritmos más altos. En un riff que, tras cada escucha, no deja de recordarme a los (tristemente) desaparecidos Moho, Adrift proponen un viaje inclemente en el que cruzan guitarras de un poso casi psicodélico con riffs heredados directamente del black metal. Contorsionando géneros, tejiendo cuidados cambios de ritmo sin olvidar su cara más descosida y visceral. Sorprende, aún en un álbum como este, la tensa calma de su extenso tronco central, con Adrift transitando por un páramo inhóspito y desolado. Desesperado festín riffero, que Jorge García recorre en su habitual registro ominoso y descosido. Toda esa amalgama sónica viene a contrastar con la más acusada calma que irrumpe más adelante, con el bajo de Chavero superpuesto ahora a ambas guitarras. Guitarras algo efectistas aquí, que toman en este tramo final sonoridades más próximas al stoner, sin que ello venga a traicionar el espíritu mismo del tema que las acoge. Que pese al amplio abanico de influencias que manejan sean capaces de mantener un nexo común entre todas ellas creo que habla muy bien tanto de la producción de la que gozan estos seis temas como de su buen hacer como compositores.

Restart” puede ser la que inicia de forma más amable de todo el tracklist. Es metal algo trotón, que despliega un nivel técnico sin florituras ni excesos. Operante siempre en favor de la propia composición que las aloja. Lo que sorprende aquí sin embargo son esas voces limpias, de aire casi ritualista, y la forma en que conjugan con el siempre árido y roto registro de Jorge García. Un corte que viene a romper con muchas de las ideas preconcebidas del álbum a estas alturas, siendo lo suficientemente hábil para mantenerse dentro de las propias fronteras del género. Hay riffs que tranquilamente pueden recordar a King Crimson, engarzados por unas baterías de Jaime García ahora un tanto más lineales. El tramo final se empecina en devolvernos a esos Adrift más atrevidos y atmosféricos sobre unas baterías casi marciales, desembocando finalmente en un curioso epílogo. Estupenda.

Agradecida calma la que propone el prólogo de “Blood Kills The Soil” con esas guitarras ahora algo tímidas, que vendrán de nuevo a contrastar con el iracundo registro de Jorge. Un penúltimo corte que afianza la cara más atmosférica de los madrileños, apoyada en una producción que parece entender a la perfección el material que tiene entre manos. Hay un poso algo más psicodélico aquí, que imbuye unas estrofas por momentos atrevidas e incluso desafiantes. Hay una mayor linealidad aquí y sin embargo puede que se trate del corte más excéntrico y diferente de los seis.

La final “Bonfire” parte desde un prólogo de fuerte poso atmosférico, aupado por una serie de arreglos de un cariz casi cinemático. Adrift se toman su tiempo ahora, de hecho composición más ambiciosa del álbum, y pronto dibuja guitarras que, sin ir más lejos, podrían recordar a los Tool más recientes. La voz de Jorge aparece ahora algo más hundida en la mezcla, generando una cierta extrañeza conforme transcurren las primeras estrofas. Las baterías de Jaime García recuperan aquél brillo de comienzos del álbum, ayudando a que la banda teja pequeños pero hábiles crescendos. Todo confluye en un puente central cercano a la ensoñación onírica. No diré que me recuerda a Alcest pero sí que intuyo un lejano guiño al shoegaze en estas atmósferas ahora apaciguadas. El cuarteto trama un largo epílogo en el que brillan sobremanera los riffs de Jorge y David, que terminarán por confluir en el cierre más abrupto que recuerdo en mucho tiempo. Un final estupendo en cualquier caso.

Uno de esos discos que solo entrará a una primera escucha a los muy duchos en el metal más desesperado y sofocante. Un viaje atmosférico por contornos a veces nada amables, que desafía al oyente casi a cada paso pero que, aún ahí, sabe tejer pequeños remansos de calma y sosiego. Con una gama riffera capaz de tender puentes entre el progresivo más clásico, el death a veces aberrante y el black más avezado, (casi) siempre bajo la angustiosa voz de Jorge García, Adrift han trazado un álbum que les debería confirmar como punta de lanza del post metal dentro de nuestras fronteras. Si tanto “Dry Soil” como estas palabras os llaman la atención, el próximo jueves día 6 de febrero tenéis una cita con ellos en el chigre cultural ovetense La Lata de Zinc.

Texto: David Naves

Agenda: Adrift + Jacques Mornand en Oviedo

La presentación en vivo de «Dry Soil» el nuevo disco de los madrileños Adrift arrancará el próximo jueves 6 de febrero en la ovetense Lata De Zinc. La parada asturiana contará con el cuarteto hardcore local Jacques Mornard como invitados.

El combo post rock capitalino que editaba el pasado mes de enero su cuarto trabajo de estudio llega a la capital del principado capitaneada por el cantante y guitarrista Jorge García, reciente fichaje de Toundra. Un tirada de 300 copias publicada a través de su propio sello Monolito Records que nos atrapa en su atmósfera característica, llena de riffs pesados, repetitivos y retorcidos, llevando un paso más allá la evolución natural de la banda tras 25 años de trayectoria. Un tratado sobre los límites a los que se llevan los aspectos más básicos de la humanidad, sobre cómo lidiamos con los conflictos y contradicciones que enfrentamos a diario y sobre cómo secamos absolutamente todo, exprimiéndolo hasta la última gota.

Jacques Mornard por su parte llegan con el EP «Dientes» en el zurrón. Su última obra de estudio veía la luz en agosto del pasado 2024. Los de Turón son una banda nacida de las experiencias colectivas y amistades de sus miembros, ex componentes de bandas como The Constant, Dumange, Amplify o Redset, canalizando la transformación y la resistencia que se siente en el antiguo enclave minero en un visceral e intenso compendio de canciones.

Horarios:
Jacques Mornard: 21:15 horas
Adrift: 22:15 horas

Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/adrift-avern

Agenda: Terrestre + Azure en Oviedo

Apenas 24 horas después del paso de S.OC.S. y Automatic Kafka por la Lata De Zinc retomamos las presentaciones con el paso del trio post rock Terrestre. Los madrileños visitan por primera vez Asturias para presentar su nueva obra de estudio «Maere«, editada en agosto del pasado año a través del sello americano A Thousand Arms Music.

Compartirán tablas con unos viejos conocidos de esta casa, los avilesinos Azure que continúan llevando «Oxîmoron» a todo escenario ávido de degustar una propuesta visual y sonora que susurra emociones sin necesidad de palabras.

A partir de las 21 horas.
Precio en taquilla 10€.

Agenda: Santacreu + Humo + Honara En Oviedo

Velada en la que confluirán distintas maneras de entender el metal progresivo la que acontecerá el próximo sábado 11 de enero en la ovetense Lata de Zinc, con el combo catalán Santacreu y las bandas asturianas Humo y Honara como protagonistas.

Santacreu, trío nacido en Barcelona compuesto por Eugeni Pulido, Kandro Ruiz y Guillem Bosch desplegaran sus influencias folk, post y prog rock con el catalán como vehículo expresivo. Presentarán su primer álbum «Cançons D’Amor, Dol i Enyorança«, editado en enero del pasado año.

Humo retoman los escenarios para presentar las composiciones que formarán su segundo disco de estudio, que verá la luz muy pronto. Un álbum conceptual sobre la llegada de visitantes del planeta Ummo a nuestro país. Para abrir boca la banda ofrece para descargar su disco debut totalmente gratis a través de bandcamp.

Cierra el cartel la joven formación Honara en que será la segunda fecha promocional de su ópera prima “Resemblance” publicada el 7 de enero (crítica aquí) y que presentaban en la Sala Telva de Langreo el pasado fin de semana (crónica aquí).

Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/humo-honara-santacreu