Crónica: Cain’s Dinasty + Brutalfly (Oviedo 15/3/2024)

Primera venida de los alicantinos Cain’s Dinasty a Oviedo en una fecha algo insidiosa, pues coincidía con la descarga de los brasileños Angra en Gijón. Acompañados del trío local Brutalfly, vinieron a reunir a unas treinta personas entorno al Gong Galaxy Club, que dicho así puede sonar algo rácano, y de hecho lo es, pero para como están las cosas no me resulta del todo desdeñable. Desde luego les honra el echarse a la carretera, más de ochocientos kilómetros, para traer su peculiar power metal en una fecha como la del pasado viernes.

Brutalfly fueron como digo los encargados de abrir la velada cuando pasaban pocos minutos de las nueve. Y lo hicieron con el tema que daba nombre a aquél debut de 2022 “I Was An Experiment”. Siempre sólidos, ayudados por un sonido que quizá no brilló tanto como otras noches en la sala ovetense pero que, desde luego, no empañó sus evoluciones sobre las tablas. Didi, guitarra y voz, de nuevo bajo el sombrero y las gafas, acompañado por la base rítmica de Lagarto y Mochy. No hacía mucho de nuestro anterior encuentro con ellos, aquél en tierras cántabras allá por diciembre del pasado año, y viene al caso porque anda inmerso el trío en una cierta encrucijada, mirando ya de cara a un próximo trabajo que venga a amplificar los muchos rasgos del debut.

Pero volviendo al show que nos ocupa, y como viene siendo ya tradición en la Gong, Txeffy no quiso perderse esta fiesta, irrumpiendo en escena para una “Thrashstorm” tan cruda y retorcida como siempre. El set miraría entonces al futuro con un par de cortes del próximo álbum, siendo “The Moon Hasn’t Blood” el primero y que ya escucháramos aquella fría noche en Los Bancos de Atrás en Unquera. “Train To Hell” fue el otro, que sorprende por una gama de riffs más clásicos, dentro de lo que cabe, para una banda como esta.

Pudimos disfrutar de “Brutalfly”, arranque en falso mediante. “¡Era broma eh!”. Esta banda tampoco sería la que es sin estos pequeños troleos entre ellos y que de alguna forma vienen a hablarnos de la química y el buen rollo que se respira dentro del trío. El trío recupera ahora “Shaman”, que ya aparecía en el Ep de 2015. Didi arroja al suelo sus gafas de sol y Gil (Bestia Negra) aparece sobre las tablas para acompañarle durante “Evil Room”. El propio frontman del trío nos habla de la importancia en el cuidado de la salud mental en la introducción de “The Oniric WhatsApp of High Bird” (si he transcrito correctamente desde el tracklist) y se dibuja aquella sensación de anticipación que comenté al principio. Esa encrucijada entre la banda que son y la que pretenden ser en un futuro.

Hubo tiempo hasta para pedir diversos brindis. “Por Txeffy, por Gil, por Leonidas” y todos los presentes en una fecha tan difícil como esta. “What Time Is It? It’s Time To Die” acercó por fin a público y escenario mientras que “Zerdatillium” sirve como cierre y también muestra de lo bien que empastan los hermanos Veloz en bajo y baterías. Huelga decir que Brutalfly tampoco serían lo que son de no ser por ellos.

Pasan de las diez cuando los alicantinos Cain’s Dinasty irrumpen en el escenario del Gong Galaxy Club. Su puesta en escena, telones laterales, máscaras de la peste negra del sigo XVII, maquillaje y, en definitiva, toda la imaginería que se le presupone a una banda como esta. El propio Rubén Picazo aparece en escena portando un lucero en su mano izquierda y oculto tras una máscara cornuta para sorpresa de algunos. Su power metal vira en ocasiones hacia territorios más extremos, voces mediante, con el propio Picazo acometiendo un hábil y meritorio baile entre registros. Es ahí donde los coros de los guitarras Joaquín Leal y Alejandro Ramírez se revelan poco menos que fundamentales.

Me reconozco recién llegado al peculiar modo de entender el power metal de la banda y por ahí me sorprendieron las letras en castellano, en contraste al inglés de sus discos. Sea como fuere la banda muestra un nivel técnico digno de mención a lo largo de cortes vibrantes como “Breaking The Bloodlines”, con Picazo aprovechando para perderse entre el público. “Cuando no quede sitio en el infierno, los muertos caminarán por la tierra” proclama el frontman, anticipando “March Of The Dead”, a la larga una de mis favoritas de la jornada, con Ramírez y Leal dando muestras de la mucha clase y la no poca química que existe entre ellos.

Tears Of Pain” nos teletransporta a su debut de 2008 con alguna que otra melodía de raíz muy Maiden y la banda parece estar pasándoselo en grande. Todo pese a pequeños percances de Picazo con el micrófono. Es el propio vocalista quien vuelve del backstage bandera en mano, la pasea por encima de nuestras cabezas y pide el apoyo del público tras sus llamativas lentillas azules. Fue quizá el momento de mayor enganche con la gente, a excepción hecha del corte con el que despedirían el set.

Screaming Lungs” o “Pulmones Que Sangran”, si entendí bien a Picazo, extrajo lo mejor de Ramón Valero (bajo) y Emilio Benavent (batería). Tras ella llegarían los agradecimientos para Brutalfly y el hecho de que se pegaran más de ochocientos kilómetros de furgo para estar con todos nosotros el pasado viernes. A veces da la impresión de que el metal todo lo puede. Y si no, un buen trago de “sangre” como el que se dio el vocalista antes de atacar “Legacy Of Blood”, a buen seguro el corte más excesivo por incendiario de todo el set.

El cierre al que antes aludía correspondería a su particular revisión del “Silent Night, Bodom Night” de, claro, Children Of Bodom, banda que se nos revela como influencia no capital pero qué duda cabe que sí muy importante para Cain’s Dinasty. Final con Leal y Ramírez a gran nivel y el público más entregado de la jornada.

Puede que la puesta en escena de los valencianos pida escenarios mayores. Lo cierto es que hay que agradecerles que se liaran la manta a la cabeza para presentarnos su peculiar performance en una fecha, perdón por la insistencia, tan complicada como la del viernes. Toca por tanto mandar un agradecimiento enorme a ambas bandas por facilitar esta crónica, saludar a Manuel Hernando, Angie, Leonidas, Diañu y Pelayo, Sandra y en especial a todos aquellos que mi cabeza ahora no recuerda. Nos vemos en el siguiente.

Texto y Fotos: David Naves

Crónica: The Picturebooks (Avilés 15/2/2024)

No pisábamos la Sala Club del Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer de Avilés desde hace casi un año por lo que la venida del dúo The Picturebooks (Fynn Claus Grabke en voz y guitarras, Philipp Mirtschink en batería y coros) a tierras asturianas bien merecía nuestra atención. Con una buena entrada pese a tratarse de un día entre semana, con caras conocidas de entre esos que no fallan nunca pero en general con un mayor eclecticismo que en eventos similares, nos dispusimos a disfrutar del show de los alemanes.

Adalides del autodidactismo, pasan cinco de las nueve cuando aparecen en escena. Con una puesta en escena muy elemental, donde destaca la amplia batería de Mirtschink, todo parte desde la inicial y proto-hímnica “PCH Diamond” con Flynn Claus empecinado en buscar la obligada conexión con la audiencia. Cabe destacar, claro, el gran sonido del que disfrutaron. La ahora remozada Sala Club aún ha sido capaz de ganar algunos enteros con respecto a su anterior disposición. Ahí se hicieron grandes los alemanes como digo ya desde los primeros compases. En especial cuando arremeten con una “I Feel You”, original de Depeche Mode, de la que se apropian en ritmo y forma. Ese riff tan pegajoso como inconfundible y Flynn cantando desde las cuerdas mismas de su guitarra.

Aprovechó aquí el risueño frontman para comentar que se trataba del primer show en 2024 para ellos. También para anticipar la salida de un próximo álbum de estudio. Y es que el dúo da la impresión de atravesar un gran momento de forma, algo de lo que dan cuenta los distintos singles que nos adelantaron. Uno de ellos, “Back To L.A.” quise entenderle a Flynn, retumbó por el Niemeyer con un verdaderamente iracundo Mirtschink, que golpeó su instrumento como si éste le debiese dinero. Y no una suma precisamente pequeña.

Aquí recordaría Flynn su anterior paso por tierras asturianas, en concreto Gijón, acompañados de unos tales Kadavar que os sonarán a más de uno. Aquello fue hace ahora casi diez años y la experiencia adquirida parece dar sus frutos. Es verdad que alguno de los monólogos del rubio guitarrista se pueden hacer pesados, al tipo le gusta hablar más que a Mikael Åkerfeldt (Opeth) pero no negaré que la historia de “I Need That Ooh” y la forma en que su propio padre casi pierde la vida en el rodaje nos tocó la patata. Pero la música siguió, serpenteando entre el rock de los setenta, el alternativo e incluso el rock de estadio, el dúo parece tener pocas cortapisas a la hora de crear. Y es que lo mismo recuerdan a Cream que a Muse o The White Stripes. Desde luego tendrán, porque la gente se lo pasó en grande.

Especialmente cuando Mirtschink se deja la piel en la marcada línea de batería de “State Trooper”, original de un tal Bruce Springsteen. No faltó el canto a la vida en la carretera, sus pros y contras, que supone “Howling Wolf”, tras la cual vendrían los agradecimientos de Flynn a Toni Ramone, promotor del evento. Presentarían aquí otro nuevo single, “Masquerade”, no sin que la guitarra de Flynn buscase su propia cuota de protagonismo, negándose a afinar en condiciones. “Well, Shit Happens”. Gajes del directo. El pequeño inconveniente pareció alimentar las ganas del vocalista, que proclamó aquello de “You Guys Are Fucking Amazing” a término de una incendiaria “The Rabbit And The Wolf” de aquél “Imaginary Horse” que allá por octubre del presente año cumplirá la década.

Pero todo tiene un final. Y aunque a Mirtschink no parecían fallarle aún las fuerzas, tremenda demostración de pegada durante toda la noche, qué duda cabe que la gente quiso una vez más “otres tres”, a lo que alguien de entre la audiencia tuvo a bien explicarle a Flynn qué significaban tan sencillas palabras. El caso es que “Your Kisses Burn Like Fire” hace honor a su nombre, mientras que “Zero Fucks Given” no pudo resultar más idiosincrática de un dúo como este. Íbamos quizá con las expectativas justas y ni que decir tiene que el dúo las sobrepasó con creces. Se fueron prometiendo volver y no podemos por más que esperar a que cumplan con su palabra.

Por nuestra parte nada más. Agradecer tanto a Toni Ramone como al propio personal del Centro Niemeyer por todas las facilidades y mandar un caluroso saludo a Sergio Blanco, José Antonio FD, Hector Lynott, Toni Bustamante y el resto de habituales que mi cabeza ahora no acierta a recordar. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Sylvania «Purgatorium» (Art Gates Records 2023)

Pues ya tenemos de vuelta a los chicos de Sylvania. La banda, que pasara por nuestros escenarios el pasado mes de septiembre dentro del marco del Karma Fest, regresa ahora con un cuarto álbum de nombre “Purgatorium” y en el que encontramos a Álvaro Chillarón bajo, Sergio Pinar en baterías, Sergio Garay y Alberto Montoya en guitarras y Alberto Sÿmon en voces, amén de las colaboraciones del Saratoga Tete Novoa y el Opera Magna Nacho Sánchez Soler.

A excepción hecha de las baterías, que vendrían al mundo en los Novo Estudios, serían los Fireworks Estudios quienes registrarían el resto de elementos bajo supervisión y posterior mezcla de Fernando Asensi (Lethargus, Zarpa, Dragonfly…). El material resultante sería masterizado finalmente por el propio Alberto Montoya y adornado por el arte de JM Design (Amadeüs, Dünedain, Daeria…). En la calle desde el pasado veintidós de diciembre vía Art Gates Records.

Pocas sorpresas con la introducción “Entre La Vida y La Muerte” y el tono casi cinemático en el que se desarrolla, con ecos que oscilan entre Danny Elfman y James Newton Howard. Que en cualquier caso me gusta por el crescendo que plantea pero sobre todo por la forma en que se introduce en una “Purgatorium” que terminara por dar nombre al disco. Corte de power metal clásico, casi señorial, con unas más que dignas guitarras dobladas durante el prólogo. Acierta la producción a la hora de mantener el equilibrio entre la cara propiamente metálica de la banda valenciana y todo el aparataje sinfónico con el que lo acompañan. El ex Nocturnia Alberto Sÿmon traza aquí un estribillo que me recuerda, y no poco, a la buena gente de Argion. Sencilla, directa, con gancho y, da la impresión de muy pensada con el directo en mente.

El Río De Los Lamentos” baja las revoluciones para apoyarse ahora en un riff a ratos cabalgante al que acompañan ahora unos arreglos que adquieren un mayor protagonismo con respecto al corte precedente. Colabora aquí Nacho Sánchez Soler al teclado pero si por algo sorprende esta tercera entrega es por el doble juego vocal que plantea durante estrofas. No es nueva esa dualidad en cuanto a voces pero tampoco puedo decir que me parezca mal resuelta. Sylvania ofrecen aquí un tono más oscuro. Sin excesos, siempre dentro de las barreras del género, pero que termina por contribuir a dotar de una mayor versatilidad a este cuarto trabajo. Mayor brío el que entregan durante la extensa ración solista, que termina eso sí de manera un tanto naíf. En cualquier caso bien está esa calma antes del llamativo groove que anticipa al estupendo epílogo. Pequeños detalles al margen, uno de los cortes que más ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Mucho es el gancho que posee la no obstante tímida línea de piano que introduce “Tu Calor Será Mi Voz”. Mejor aún el riff que conduce hacia las estrofas y ese trazo ambivalente en el que se desarrollan. El estribillo hace mucho por encontrar un gancho que unifique a banda y público en los directos. Por ahí surge una cierta autoconsciencia con la que conecto solo a ratos. También un bajo, el de Álvaro Chillarón, que dará vistoso apoyo durante las partes más desnudas. Muy Helloween la ración de solos que despachan aquí y juguetona la manera en que la banda transita hasta el epílogo. No caben sorpresas esta vez. Sÿmon parece de hecho más que cómodo en estos tonos medios y el corte, sin alardes gramáticos de ningún tipo, termina por funcionar.

Corría el mes de mayo del año pasado cuando la banda anticipó este nuevo álbum con el single “Aunque Mi Alma Se Desgarre”. Composición riquísima en cuanto a arreglos, trazada a un tiempo con gusto clásico y al otro con la suficiente inteligencia y agilidad para que su escucha enganche al oyente a la primera. Al menos si este es de los que disfrutan del metal más amable y melódico. Valga la redundancia. Su línea de voz, en particular durante las partes más desnudas de las estrofas, trae a mi mente a los Mägo De Oz más “populistas”, mientras que después hay ideas que me recuerdan a Freedom Call, Edguy, Axxis… Sin parecerme el corte más redondo de los diez, sí que posee una de las secciones solistas más llamativas y vibrantes de todo “Purgatorium”.

El disco encuentra ahora una nueva instrumental. En este caso una muy apaciguada “Canto De Luna” donde las guitarras acústicas toman el mando sobre un tímido colchón ornamental. Discreta por duración, aún más por trazo, donde apenas se divisa un pequeño up tempo sinfónico en su recta final, y que introduce una “Hechizo De Invierno” cuyo arranque siempre me transporta a los Avalanch de “El Ángel Caído” o “Llanto De Un Héroe”. En lo que atañe a las estrofas, diría que son estos los Sylvania más guerreros de todo el disco, trayendo de vuelta incluso aquél contrapunto vocal que ya planteaba “El Río De Los Lamentos”. Sorprende por ahí ese estribillo en tonos mucho más amables y cercanos al tono general de este cuarto disco, componiendo así un corte un tanto bipolar, que no fallido.

Mar De Agosto” es una balada de tranquilo inicio al piano donde Sÿmon, claro, ofrecerá la cara más amable de su registro. Pocas sorpresas en cuanto a trazo con ese muy clásico crescendo que conduce hasta el elegante solo de guitarra. No puede decirse que se hayan liado la manta a la cabeza, baladas así hemos escuchado ya unas cuantas, pero los valencianos al menos parecen haberse preocupado de arreglarla en condiciones. Posee además buenas ejecuciones y a un Sÿmon que ofrecerá su mejor cara en el más elevado tramo final. Lo dicho, de las de toda la vida.

El Juicio De Las Almas”, primero del par de cortes con Tete Novoa a bordo, recupera a aquellos Sylvania más oscuros de “El Río De Los Lamentos”, contrapuestos una vez más a un estribillo, con la actual voz de Saratoga tan torrencial como acostumbra. Luminoso y radiante. Sin que su trazo me resulte en exceso brillante, sí que resulta atravesada por algunos de mis riffs favoritos de todo el álbum. También por una a ratos vibrante sección solista. Desde luego parece haber muy buena química entre ambos músicos. También entre ambos vocalistas, si bien no me parece esta la letra más redonda del álbum. Opinión esta profundamente subjetiva, claro.

Hacia La Eternidad” cierra “Purgatorium” yéndose hasta los doce minutos. Y lo hace planteando de inicio un power metal a la alemana, deudor directo de los Gamma Ray más vivarachos. Ahí se produce un descenso hacia una calma que acogerá a las primeras estrofas. Vistosos arreglos de viento aquí y otra buena línea de bajo de Chillarón. Tete Novoa regresa para enfrascarse en un duelo con Sÿmon y, en cierta manera, recuerdo “Las Ruinas Del Edén” de Avalanch, si bien es más una sensación que un parecido empíricamente demostrable. El puente central, que desciende a una calma sinfónica, de nuevo casi cinemática, puede recordar al power metal de principios de este siglo. Y es que mientras que tras él surgen los Sylvania más amables, me agrada lo diverso del trazo en este tercio final aunque quizá no tanto los riffs en que se apoyan. Pero la producción acierta de nuevo a amalgamar las distintas líneas en un perfecto equilibrio entre lo que es heavy / power metal y lo que no deja de ser puro ornamento. Dejes folkies anticiparán uno de los epílogos mejor resueltos del álbum. La banda nunca ha sido ajena a los cortes largos pero este desde luego puede ser el más redondo que hayan trazado nunca. Gran cierre.

Notable trabajo el de los valencianos. Por lo sólido de muchos temas y lo diverso de otros. Al final el disco parece conversar consigo mismo en lugar de agarrarse a una única carta ganadora. Por ahí surgen composiciones con gancho, la propia “Purgatorium”, junto a cortes más extensos e igualmente eficaces como “El Río De Los Lamentos” o en especial la final “Hacia La Eternidad”. Y puede que la aportación de Nacho Sánchez en la primera peque de discreta. Todo lo contrario puede decirse no obstante de Tete Novoa en la segunda. Al final un álbum que, si bien no me resulta del todo perfecto, ha ido ganando lo suyo con el paso de los días y las escuchas. Ya me contaréis si también ha sido vuestro caso.

Texto: David Naves

Crónica: Zålomon Grass (Factoría Cultural Avilés 3/2/2024)

Llegaban los Zålomon Grass a nuestra querida Factoría Cultural avilesina inmersos aún en la presentación de “Space Opera”, del que os dimos cumplida cuenta hace escasas fechas por aquí, y la cita bien valía sobreponerse al pequeño proceso gripal que me lleva acechando desde mediados de semana. «Sold Out» en la puerta, casi una constante ya en los conciertos que plantea el recinto, y la casi total seguridad de tener un bolo de los buenos ante nosotros.

El arranque cuando pasan pocos minutos de las diez no puede ser más eléctrico, en forma y fondo, vemos a un trío (G. Mckenzie en voz y guitarras, David Rodd en bajo y coros y Mauro Comesaña en batería y coros) decidido a divertirse y divertirnos. Responde una Factoría muy por la labor ya desde los primeros instantes. Público siempre fiel y disfrutón y una banda que si bien arrancó con un sonido algo enmarañado, iría ganando enteros con el correr de los temas.

Temas como “Heard It On The News” de ese estupendo primer largo nos dejan bien a las claras el nivel que atesoran como músicos. Es aquí que Rodd luce sobremanera desde su Fender de cuatro cuerdas para regocijo de los más puristas. La banda, con una puesta en escena de lo más básica y elemental, lo fía todo a sus ganas de comerse el mundo y parecen vencer en el cometido. Aquí G. Mckenzie aprovecha para los obligados agradecimientos y Avilés responde con el calor que en él es habitual.

Es precisamente G. Mckenzie quien abusa de sus seis cuerdas primero en “All Hands On Deck” para después terminar por los suelos al tiempo que despliega solos de feeling casi inabordable. El trío vigués parece tener en él a un frontman de altura, pues no fue menor el nivel de entrega que mostró en tareas vocales. Zålomon Grass vinieron a sonar más poderosos y contundentes que en su encarnación de estudio y uno no puede por más que pensar el cabreo que tendrán a día de hoy quienes se quedaron sin entradas para el concierto.

Esa encarnación más nervuda vino a manifestarse a través de una “Cosmic Relief” con G. Mackenzie haciendo uso y abuso de su CryBaby. Enganchó el trío aquí, pues no fue pequeña la ovación que se llevaron al término de la misma. “Vamos a tocar algo más suave”, anuncia el espigado guitarrista, y la banda brinda un tremendo “Private Show”, no exento de percances, pues el parche del bombo poco más y entrega bandera blanca. Al final nada que no arreglase un poco de cinta americana.

Se sucedían los temas y los vigueses no parecían capaces de desfallecer. No fueron pocas las veces que agradecieron el apoyo de la gente. La importancia de mantener viva la llama de la música en directo. Algo que en la Factoría cuidan con sumo cuidado. A la vista están los resultados. “Too Late Now”, una de mis favoritas del “Space Opera”, llena el recinto de ritmos calmos y tranquilos, amplifica el aire más bluesero de su encarnación de estudio y da cumplida muestra de la cintura que poseen los chicos a la hora de ampliar el rango de influencias que manejan.

Groove To Prove”, huelga decir que con la banda sonando redonda pese a los pequeños percances por otro lado habituales del directo, se convierte en un verdadero pildorazo. Uno se pregunta cómo una banda con apenas cuatro años de vida es capaz de mostrar tantas tablas en vivo. Hay formaciones que parecen nacer con estrella y Zålomon Grass desde luego la mostraron el viernes. El final, como no podía ser de otra forma, correspondió a una “The Drill” a la que, parece, será muy difícil destronar de su privilegiada posición como broche final de sus shows. Si pasan por vuestra ciudad ni lo dudéis e id a verles. Ya nos lo agradeceréis después.

Es verdad que fue uno de esos shows que van de menos a más. Especialmente en lo tocante al sonido. Pero en cuanto encarrilaron y el público conectó con ellos, fue otro bolo para el recuerdo. Uno piensa que si en apenas cuatro años han demostrado ya tal nivel de cohesión, feeling e incluso pegada, inasequible al desaliento Comesaña tras baterías, qué no tendrá el futuro reservado para ellos.

Por nuestra parte nada más. Agradecer una vez más a Omar Fernández por todas las facilidades y mandar saludos a Michael Arthur Long (Drunken Buddha), Oscar Osmow, Carlos Suárez y Javier de Coupaud (Mad Rovers), José Antonio Fernández y a quien mi cabeza, embotamiento mediante, no acierta ahora a recordar. Ahora si me disculpan voy a tomarme un «requemao» caliente como la piel del sol. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Reveal «Still Alive» (Art Gates Records 2023)

Nuevo trabajo de la banda capitaneada por Tino Hevia (Darksun, Nörthwind), tercero ya en su trayectoria. Editado el 3 de noviembre por el sello Art Gates Records, donde lo primero y más llamativo que nos encontramos es la épica portada a cargo de Felipe Machado (Blind Guardian, Axel Rudi Pell, Lords Of Black…) que ya nos da una idea de lo que nos vamos a encontrar en los nueve temas que componen esta nueva obra de Reveal. Durante poco más de 45 minutos, la banda astur sueca nos ofrece una continuación y evolución de sus dos anteriores trabajos, «Timeline» del 2017 y «Overlord» editado en el 2019. Manteniendo la base heavy/power que les caracteriza y añadiendo distintas influencias y matices, que claramente se reflejan en el primer corte y primer adelanto, «You’re Still Alive«. Tema directo, enérgico y agresivo en sintonía con los nuevos aires que se respiran dentro del power metal europeo. Algo trabajado a conciencia, tanto en la grabación del disco a cargo del propio Tino Hevia en su My Nightmare Studio, como en la masterización por parte de Mika Jussila (Nightwish, Amorphis, Warcry…) en los Finnvox Studios de Helsinki. En esta ocasión Reveal se han tomado su tiempo en preparar este «Still Alive«, incluso en palabras del propio Hevia, fue grabado dos veces, y eso se hace evidente en los múltiples arreglos y detalles del álbum. Este primer adelanto vino acompañado por un estupendo y épico videoclip, grabado por Titi Muñoz con la colaboración de ilustres de la escena asturiana.

«Page By Page» nos muestra su lado más power metalero con varios cambios de ritmo sobresalientes y una letra que nos transporta al mundo literario fantástico que tantos devotos tiene este genero. Llevamos tan sólo dos temas y no se puede dejar de nombrar la gran labor de Rob Lungdren, adaptando su voz a cada canción con diversos registros y brillando en «Dragon Reborn«, composición con temática basada en la saga literaria “La Rueda Del Tiempo”. Gran tema empujado por una poderosa batería por parte de Dani Cabal, nos deja otro corte power metalero, que aunque sea un topicazo, hará las delicias de los más fieles al genero. Al igual que «The Crow» último adelanto, velocidad, doble bombo, unas notables melodías de guitarra, que junto a un buen estribillo, un buen solo y una exquisita ejecución, nos deja a las claras el gran trabajo de Tino Hevia y los suyos.

Bajamos el ritmo con «World Full Of Wonders«, pero no en intensidad, destacando el bajo de Jorge Ruiz y adornado por unos sobresalientes teclados de Helena Pinto. Nos dejan un medio tiempo lleno de matices en esta ocasión con letra basada en la serie de televisión «Carnival Row«. Digno de mención el solo de guitarra a cargo de David Figuer, en este tema y durante todo el disco, siendo brillante y sin ser cargante, ya que muchos guitarristas pecan con mezclar calidad con cantidad y para nada es el caso, gran labor por su parte.

Sexto corte y sorpresa por partida doble en forma de colaboraciones. «Metal Messiah» nos lleva a los Reveal más “jevis”, acompañados por un Tim «Ripper» Owens (Judas Priest, Iced Earth, KK’s Priest), que nos ofrece parte de su garra, pero sin llegar a sobresalir, consiguiendo por contra ensalzar la figura de Rob, en un más que destacado duelo vocal. Notables teclados de fondo y como guinda del pastel, solazo de Pablo García (Warcry) que nos deja un tema de puro heavy metal. En palabras de Tino, el tema más heavy que ha compuesto en toda su vida. Damos fe de ello.

Llega el turno de «Sea Of Lives«, quizás puede ser ese tema que toda banda que se precie quiere hacer, letra crítica sobre la falsedad de las personas, y en lo musical, riffs, melodías de guitarra y teclado de fondo, buen solo, estribillo, quedando un tema completo donde los haya, personalmente de lo mejor del disco, para escuchar varias veces y disfrutar.

Seguimos con el segundo adelanto «Not Look Back«, canción que tiene todos los elementos que un single o hit debe de tener y que funcionaría a la perfección en un hipotético mundo radiofónico o televisivo justo e imparcial, la canción lo merece.

Y ya para finalizar, caña y doble bombo, «The Man Without Fear«, aderezado con distintos pasajes y detalles, donde cada instrumento tiene su espacio para brillar y que sirve de perfecto resumen de lo que os podéis encontrar en este más que recomendable «Still Alive«, el cual, esperamos poder disfrutar en directo más pronto que tarde.
Texto: José Miguel «Lago»

Agenda: Angra + Opera Magna + Arwen en Gijón

Nueva gira internacional con parada en Asturias, de la mano de Z! Live On Tour y Top Link Music la leyenda brasileña Angra recalará el 15 de marzo del 2024 en la Sala Acapulco de Gijón acompañados por Opera Magna y Arwen, auténticas referencias del power metal estatal. La formación liderada por Rafael Bittencourt y Fabio Lione que ha sabido evolucionar y adaptarse a los cambios presentará su nueva obra de estudio «Cycles Of Pain» recién editada a través de Atomic Fire Records.

13/03/24 Sala Mon (Madrid)
14/03/24 Sala Master Club (Vigo)
15/03/24 Sala Acapulco (Gijón)
16/03/24 Sala Stage Live (Bilbao)
17/03/24 Sala Razzmatazz 2 (Barcelona)

Con apertura de puertas a las 19 horas, la entrada anticipada tiene un coste de 30€ + gastos a través de ticketgate.es

Reseña: Unchosen Ones «Sorrow Turns To Dust» (Blood Fire Death 2023)

Sorrow Turns To Dust” es el debut para Blood Fire Death de los melódicos vigueses Unchosen Ones. La banda, formada por Robert Martínez (bajo y arreglos), Christian Marco (teclados, sintetizadores), José Fernández (batería), Javier Calderón (voz) y Fran Romero (guitarra). Con Koldo Rivas encargándose de la grabación en los SMHQ Studios y José F. Tercero haciendo lo propio con la mezcla y el master, el álbum salió a la luz el pasado veintiuno de abril adornado por el arte de Abigail Fernández.

Far Beyond The Thunderdome” evoca un páramo desolado que bien podría recordar al de la saga Mad Max. Y lo hace desde un metal melódico al que Unchosen Ones revisten con unas guitarras erigidas en émulo del Interceptor de Rockatansky. La línea de voz que traza Calderón aquí, con esa ligera melancolía impresa en estrofas, encaja como un guante. Y el solo, clásico por situación aunque algo justo por extensión, viene a redondear un inicio un tanto breve pero ideal a la hora de introducirnos en el tono de este “Sorrow Turns To Dust”.

Igualmente breve es una “The World Is Ours To Take” donde estallan los Unchosen Ones más decididamente melódicos. Queda claro con esa tenue desnudez de sus estrofas. Calderón está más vigoroso ahora y el estribillo, cuidadosamente armonizado con las guitarras de Romero, le funciona a los gallegos. La escasa duración del corte repercute en un solo un tanto timorato, lo que no quita para que el trabajo de Romero sea más que notable a lo largo y ancho de toda la composición. A buen seguro una fija en sus setlists.

Infinite Gear” sorprende con un prólogo de corte marcial, al que acompañan unas afinaciones con un empaque más metálico, amén de un bajo con más presencia en la mezcla, y que vendrán a mostrar a la banda en su encarnación más endurecida. Muy ochenteros sin embargo los colchones de teclados que acompañan a Calderón, especialmente en estrofas, al tiempo que elegante y señorial el estribillo que la banda dibuja aquí. Destacan de igual forma la gama de arreglos que el quinteto introduce aquí, esos sintes de corte retrofuturista, tan en boga. Y finalmente el estupendo solo, ahora sí, de Romero. Estupenda.

Pese a su remansado prólogo al piano, en esa senda más poderosa una “Sorrow Turns To Dust”.En realidad el corte cabalga entre dos tierras: la más remansada de unas estrofas casi desnudas de guitarras y los estribillos más poderosos y recargados. Y entre medias, arreglos y orquestaciones con un poso más oscuro. Romero amenaza con un solo durante el puente, no obstante es Christian Marco tras el teclado quien acaba por tomar el mando de las operaciones. Breve, sencilla y muy funcional.

The Accursed Moon”, intro de apenas minuto y medio y de corte tan épico como cinemático, nos conduce hasta una “Kill The Night” que pone en liza a los Unchosen Ones más pomposos y recargados. Fuerte carga arreglística la que adorna este sexto corte del álbum, con un riff de los que anidan en el subconsciente durante días. Tras un estribillo con todo el sabor del mejor metal melódico alemán, pienso especialmente en aquellos Edguy previos a que Tobias Sammet descubriera la gallina de los huevos de oro con Avantasia, todo opera a favor de obra para los vigueses. Y es que la banda parece echar el resto aquí. Cierto es que su andamiaje puede no ser para nada revolucionario pero las piezas dispuestas engranan a la perfección.

Sorprende “Too Late” con ese prólogo de pronto tan heavy, por momentos casi marcial, que trae al frente la cara más abiertamente metálica de los gallegos. En afinaciones, en el registro tan agudo de Calderón, en el doble bombo de Fernández en estribillos y con el broche que supone el reducido pero eficaz solo de Romero.

Así las cosas, “Shadow Dancer” habrá de retornar a terrenos más cercanos al hard. Sorprende, por tanto, la fuerte presencia de la que goza ahora el bajo de Robert Martínez. En cualquier caso, estos son los Unchosen Ones más amables. Armados con toda una serie de acomodos en cuanto a arreglos, riffs de sabor inequívocamente clásico y ese marcado aire a Dokken impregnando cada acorde.

Lejos de proseguir esa senda más melódica, “Ashen Wasteland” se acerca irremisiblemente al power a través de un fulgurante prólogo a puro riff cabalgante y doble bombo. Corte adrenalítico en el que no obstante los chicos parecen sentirse igualmente cómodos. De construcción más libre que el resto de entregas, que la hayas escuchado infinidad de veces antes no significa que no les funcione. En especial por la forma en que saca a relucir lo mejor de Unchosen Ones en lo que a ejecución se refiere.

En “The Call Of The Rain” sobreviven esas pulsiones más metálicas, entre medias de su acostumbrado hard/heavy clásico y melódico. Que a estas alturas del álbum quizá no me enganche como lo hacían los primeros cortes del álbum pero que con eso y con todo sigue contando con detalles de interés. En especial por parte de un Fran Romero que sabe extraer lo mejor de sus seis cuerdas. Tanto en solos como en las distintas melodías con las que acompaña la siempre armoniosa voz de Calderón.

La final “True Warrior” abraza una onda cercana a Axel Rudi Pell, navegando entre la balada y el medio tiempo, con un elegante crescendo en su parte central y que desemboca en un epílogo elegante, a ratos casi ceremonioso, que vendrá a ejercer de perfecto broche a este buen “Sorrow Turns To Dust”.

Unchosen Ones tienen motivos más que de sobra para estar contentos. Su primer álbum brilla desde un su indisimulado gusto por el metal de corte más melódico, para después elevarse y picotear de territorios más metálicos. No por nada bandas como Dream Evil o Beast In Black aparecen citadas entre sus influencias. Cierto que hay cortes a los que se les podría haber sacado algo más de jugo. Pienso especialmente en “Far Beyond The Thunderdome” pero en cualquier caso el disco sabe brillar cuando se lo propone. A la hora de escribir buenos temas, ahí están “Infinite Gear” o la estupenda dupla que componen “The Accursed Moon” y “Kill The Night” o el distinguido cierre con “True Warrior”. Tal y como reza cierto meme de internet: “bien trabayao”.

Texto: David Naves