Rage: Spain Tour 2026

Apenas 20 días para que la leyenda teutona RAGE, el «Martillo de Herne», recale en nuestros escenarios. Inmersos en la gira «A New World Rising Tour 2026» la apuesta del Lion Rock Fest y Z! On Tour despacha sus himnos atemporales acompañados por la formación hard rock setentera ROOK ROAD y los postapocalípticos WASTELAND CLAN, liderados por la carismática Jessabell Blake.

  • 17 de marzo – Razzmatazz 2 (Barcelona)
    Apertura 18 horas | RAGE 21 horas
  • 18 de marzo – Sala López (Zaragoza)
    Apertura 18 horas | RAGE 20:30 horas
  • 19 de marzo – Andén 56 (Burgos)
    Apertura 19 horas | RAGE 21:30 horas
  • 20 de marzo – ReviLive (Madrid)
    Apertura 19 horas | RAGE 21:30 horas
  • 21 de marzoSantana (Bilbao)
    Apertura 19 horas | RAGE 21:30 horas

Entradas disponibles a través de www.ticketgate.es

Crónica: Unirock Back To The Origins (Puerto De Vega 23/8/2025)

Vuelta a los orígenes, tal cual rezaba el leit motiv de esta nueva edición del festival Unirock. El evento regresaba a su ubicación original, en la explanada del puerto, y recuperaba así parte de su encanto, de su identidad. Amén de una jornada previa copada por actividades para los más pequeños y el habitual programa de radio, el sábado arrancaba con la clásica sesión vermú de Blister y el idiosincrático Tributo Al Rock. El broche de oro lo ponía un cartel que juntaba este 2025 a La Mørgue, Blues & Decker, Rage y Barón Rojo, una vieja aspiración de la organización y que finalmente se materializó el pasado fin de semana.

Con Miguel Rubio como avanzadilla para ser testigo de las evoluciones de esta nueva encarnación de Blister arrancaba la jornada de sábado. Con retraso sobre la hora prevista, en torno a la una menos veinte, comenzaba una actuación que como ya viene siendo habitual, pues no son pocos los Unirock que llevan a sus espaldas, sería la encargada de calentar motores antes de los platos fuertes del festival. No siempre es fácil la tarea de abrir un evento de estas características y más aún tratándose de una sesión vermú pero eso no amilanó en absoluto a la experimentada banda que iba recibiendo con sus clásicos del rock de todos los tiempos el incesante goteo de asistentes que se acercaba al parque del muelle.

Contaban en esta ocasión con el impagable apoyo de Pablo García (Warcry) completamente integrado en la formación y repartiendo solos y carreras por el escenario sin parar. Como me confesaría después del bolo, disfrutó mucho sobre las tablas, al igual que el resto de componentes, y eso se transmitió a la cada vez más nutrida audiencia. Con un repertorio cargado de himnos atemporales de Whitesnake, Deep Purple o Led Zeppelin entre otros, llegaría uno de los momentos más especiales del set. “Crazy Train” del añorado Ozzy Osbourne sería presentado por Pablo agradeciendo y recordando al tristemente fallecido vocalista. “Sin él y Black Sabbath no existiría Warcry”, proclamó antes de arrancar.

El sonido, salvo un pequeño percance que dejo a media banda en silencio durante unos minutos, fue espectacular, como no podía ser de otra manera contando con Dani Dynamita al timón. No faltaron los cabezudos del festival. Janis Joplin, Tina Turner, Lemmy, John Lennon y Freddie Mercury hicieron su aparición al ritmo del “Walking By Myself” que inmortalizara Gary Moore. Encararon la parte final de su extensa actuación, más de dos horas, con “The Final Countdown” y una versión muy especial del “Paradise City” de los angelinos Guns N’ Roses, acompañados para la ocasión por el incombustible Dani Dynamita. Poniendo así el broche a una actuación que hizo disfrutar y sirvió de aperitivo (o vermú) perfecto para lo que estaba por llegar.

Cambio de tercio en la tarde, tributo al rock mediante. Rigurosamente puntuales, La Mørgue hacían suyo el escenario para derrochar tres cuartos de hora de su habitual mezcolanza de punk, psychobilly y hardcore. El quinteto desplegó altas dosis de energía y buen rollo. Y Reichel Machinee no quiso olvidarse de pedir un brindis por el Unirock y su gente. La también voz de Ochobre está dando una gran versión de sí misma durante “Monstruo En Mi Habitación”. La gente respondió en consecuencia. Mucho movimiento en primeras filas y un sonido que resultó todo lo nítido y diáfano que cabía esperar. No fallaron los técnicos a la formación astur.

“Hemos venido a celebrar la vida”, afirmó Reichel. Y qué mejor para ello que otro de sus cortes definitorios, “Nación Swingcore”. En “Barco Fantasma” incluso vimos sendos pogos entre un público con no pocas ganas de fiesta. Cierto es que eran horas aún tempranas como para estar dormidos pero el tipo de música que hacen y la forma en que la despliegan sobre las tablas, de seguro reviven al mas pintado. Y aunque no desarrollen el tipo de música que más acostumbro a escuchar, siempre es un placer encontrárselos.

Pasaban quince de las nueve cuando suena la (muy épica) intro que habría de dar el pistoletazo de salida al show de Barón Rojo. O, al menos, esa era la intención de los legendarios hermanos de Castro. Un inconveniente de última hora con el inalámbrico de Armando, por un momento, amenazó con arruinar el set. Se mascaba la tragedia, diría aquél, y quien más quien menos se temió lo peor. Y, sin embargo, cuando todo reconduce y finalmente atacan “Los Desertores Del Rock”, todo parece estar donde debe. El sonido desde luego está a la altura pero ya desde estos primeros compases llama la atención no tanto el rictus serio como la cierta quietud de Carlos De Castro sobre las tablas, en comparación con un Armando mucho más activo e incluso risueño, aún a pesar del accidentado arranque. Quizá no me esperaba algo como “Fugitivo”, de aquél irregular “Arma Secreta” de 1997, pero le sirvió a Rafa Díaz para desfogarse con el doble bombo. Por su parte, José Luis Morán al bajo, no dejó de moverse y animar a la buena gente del Unirock a lo largo de la noche. Y es que todo suma…

… pero de justos es reconocer que Barón Rojo llevan tiempo adoleciendo la falta de un vocalista de ciertas garantías que defienda este repertorio como se merece. O no. Porque Puerto De Vega gritó y se desgañitó frente a los de Castro hasta sus últimas consecuencias, en un arrebato de pasión y nostalgia de unas solidez y hermandad a prueba de afonías. Es algo que salta ya a la vista (y al oído) en “Hermano Del Rock ‘N’ Roll”, con banda y fans fundidos en un único ser indivisible. Hay un gran solo de Armando en “Incomunicación”. Es él quien carga ahora con buena parte de la faceta solista del Barón, en detrimento de un Carlos más concentrado en tareas vocales y rítmicas. Y puede que “Invulnerable” o “El Baile De Los Malditos” pasaran algo más desapercibidas. Pero cuando Armando enlaza un buen solo de guitarra con el comienzo de “Concierto Para Ellos”, no queda sino poner voz en grito ante tan icónico estribillo. Buen solo de Carlos aquí, por cierto, de los pocos que nos brindó en la jornada del sábado.

De aquí al final y, como suele decirse, todo fue a favor de obra. Un público entregado a la causa y un cancionero inasequible ante el paso del tiempo. En “Botas Sucias” incluso se permiten el lujo de jugar con el “(I Can’t Get No) Satisfaction” de sus satánicas majestades. Un mar de cuernos recibe a “Los Rockeros van Al Infierno”. Armando echó mano aquí del slide para el solo. Tendrían tiempo de insertar un pequeño extracto de “Diosa Razón”, de aquél “Metalmorfosis” de 1983, para volver finalmente al epílogo de “Los Rockeros…”. No fue el único guiño en esta recta final. Por ahí esa pequeña porción del “Another One Bites The Dust” de Queen, que luego redirigen hacia “Cuerdas De Acero”. Carlos, de justos es reconocerlo, llega ya muy justo a una “Hijos De Caín” que recibe, no obstante, una cascada de cariño por parte de la gente. Puede que la garganta del legendario músico madrileño le fallara el pasado sábado, pero desde luego, el público del Unirock no quiso ni por asomo fallarle a él. La ineludible “Resistiré” y el arranque de nostalgia y también de melancolía que supone “Siempre Estás Allí” pusieron el broche final al quien sabe, penúltimo show del cuarteto en nuestra región. Si realmente va a ser así, desde luego no es un mal final, Barón.

Pierde uno la cuenta de las distintas formaciones con las que Peavy Wagner y sus legendarios Rage han pasado por Asturias. La actual, con Vassilios «Lucky» Maniatopoulos en baterías y Jean Bormann en guitarra y coros arribó a Puerto De Vega en perfecto estado de revista. Un power trío que no necesitó más aditamento que un gran telón de fondo para mostrar su mejor versión.

Y es que resulta imposible no dejarse llevar por ellos cuando arremeten con una “Sent By The Devil” en su versión menos sinfónica y más rotunda. Podía ser el primer corte el set, pero Lucky propulsó al trío sin dejarse nada en el tintero. Uno se preguntaba cómo demonios iba el de Bottro a aguantar todo un set a este ritmo. Pero lo hizo. Como no queriendo ser menos que su compañero, Bormann se recorrió de lado a lado el escenario durante la igualmente clásica “Shadow Out Of Time”. Y Wagner, siempre carismático y risueño, mostró un gran estado de voz. Desde hace ya tiempo sin los agudos imposibles de su juventud, pero afianzado en una rango de registros que le sientan como un guante a su particular modo de entender el heavy metal.

Pero no solo de nostalgia vive esta banda. Tiempo hubo de dar a conocer a los más despistados singles de su futuro álbum de estudio. “Solitary Man” pareció aguantar el tipo frente a sus clásicos de siempre. Y “Shadow Out Of Time” mostró en vivo un cariz algo más contemporáneo, con esas voces rasgadas de Bormann y el marcado breakdown final. Era tal el despliegue de fuerza de Lucky tras el kit que su batería acabaría por izar la bandera blanca. Y podría apostar dinero a que no he visto un cambio de bombo más rápido en mis muchos años de ver música en directo. Digno de un pit stop en Fórmula 1. Aplausos desde aquí a quienes lo hicieron posible. Ya con el kit restituido, atacan la reciente revisión de “Straight To Hell”, uno de sus grandes clásicos y que vive ahora una segunda juventud tras su inclusión en la banda sonora del film “Manitou’s Canoe”. Mucha interacción con la gente y Bormann hincando su rodilla en el suelo, en una pose que lleva camino de convertirse en icónica del guitarra alemán.

Otro de los cortes de nuevo cuño, “Freedom”, pareció acogerse a esos infecciosos patrones bombo – caja que tanto y tan buen resultado le han dado a bandas como Battle Beast, mientras que “A New Land”, de aquél “Resurrection Day” de 2021, ya apunta a que podría quedarse en sus sets por largo tiempo. Su estribillo se pega que da gusto y Wagner está fantástico en la traslación al directo de esta línea vocal. Rage en una gran versión, en definitiva. Pero es que luego enlazan dos clásicos irrefutables como “Great Old Ones” (justo cuando cierto guitarrista me comentaba que echaba en falta algún tema del “Soundchaser”) con nada menos que “Black In Mind” y uno cae en la cuenta de la auténtica leyenda del metal que tiene ante sus ojos. Sólidos y carismáticos, nunca fallan.

Jean Bormann probó con el español antes de de “Until I Die”, donde la también voz de Tri State CornerLucky” Maniatopoulos acabaría echando el resto tras baterías. Vítores a término y un Wagner cuya garganta parecía no acusar los esfuerzos. Tampoco un Bormann que corría de lado a lado por el escenario del Unirock. En “Refugee” incluso se atreven con un puente reposado que casi roza con las fronteras del reggae. Quedaban dos. “Don’t You Fear The Winter”, sin la que uno ya no entiende conciertos de esta gente, y “Higher Than The Sky” con el habitual juego con el público y con Wagner juntando sus manos para formar un corazón. Una banda que se ha ganado nuestro cariño y respeto a fuerza de mantenerse orgullosamente fieles a sí mismos y ofrecer grandes shows como el del sábado. Volverán y esperamos poder estar allí.

No me canso de decirlo, muy poco grata la tarea de cerrar un festival. La a veces ignominiosa tarea de echar el cierre correspondió esta vez a los asturianos Blues & Decker. Ellos, desde luego, no se arredraron. Era bueno el sonido que emanaba del escenario y mucha la clase que parecían atesorar. Propuesta diferente y original a lo que eventos de este tipo nos tienen acostumbrados más allá de la medianoche. Pero un triunfo para la organización si uno atiende a la mucha gente que se quedó a verles tras el paso por Puerto De Vega de la apisonadora germana Rage.

En lo personal, los disfruté en mayor medida cuando más arrastrados sonaban. Ahí cuando emergen solos nada fugaces, llenos de feeling, ya fueran con slide o con el pie al wah, mientras demostraban tener más clase que una universidad. Sudaron la camiseta, o en este caso, los trajes, y dejaron cumplido testimonio de cuan vibrante y diverso puede ser el buen blues rock. Tuvieron tiempo incluso de presentar temas nuevos, como “Back To The Roots”, y concitaron la atención, en casi rigurosa primera fila, de algún que otro insigne guitar hero de la región. Incluso tendrían tiempo de aupar al escenario a Ángel Lanza, a la sazón padre del guitarra Guzmán, para con su armónica, sumar esfuerzos al cuarteto. Coronaron con un gran duelo solista final y despidieron una nueva edición del festival tal y como se merecía.

O no, porque al Tributo al Rock aún le quedaba alguna bala en la recámara. Nosotros fuimos recogiendo. Fue una jornada un tanto maratoniana para Heavy Metal Brigade, pero ahí estuvimos un fin de semana más al pie del cañón. Porque nos gusta y porque nos divierte, que cantaban Los Ronaldos. Siempre es un placer viajar hasta Puerto De Vega y disfrutar de un evento en un enclave de esos que llaman idílicos y que concita la atención de tanta y tan buena gente. No nos quedó constancia de ningún incidente reseñable. Sí del mucho esfuerzo que la organización lleva a cabo de mañana a madrugada, que aún les quedaba la novedosa jornada vespertina del domingo. Para ellos tiene que ir nuestro agradecimiento un año más. Por el trabajo, por las facilidades y por como todo son brazos abiertos hacia esta humilde casa. Ya estamos esperando volver.

Por nuestra parte nada más. Mandar un saludo a las muchas caras con las que departimos a lo largo de la jornada y vayan buenos deseos para todos. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves / Miguel Rubio
Fotos: José Ángel Muñiz / Miguel Rubio

Rage: Nuevo Disco En Septiembre

La veterana formación germana Rage, liderada por el carismático Peavy Wagner editará nuevo álbum de estudio el 26 de septiembre bajo el título «A New World Rising» a través del sello internacional SPV/Steamhammer. El trio que completan Jean Bormann a la guitarra y Vassilios «Lucky» Maniatopoulos a la batería que recordamos serán cabeza de cartel de la próxima edición del festival Unirock desvela además portada, tracklist y primer sencillo promocional del lanzamiento.

01 A New World Rising 
02 Innovation 
03 Against The Machine 
04 Freedom 
05 We’ll Find A Way
06 Cross The Line
07 Next Generation 
08 Fire In Your Eyes
09 Leave Behind
10 Paradigm Change 
11 Fear Out Of Time 
12 Behind The Shield Of Misery 
13 Straight To Hell ’25 

Casi 2 años después de su anterior álbum «Afterlifelines» estrenan «Freedom» como primer adelanto de un trabajo que promete canciones directas, pegadizas, divertidas y polifacéticas, siempre manteniendo la esencia de la banda.

Crónica: XVIII Festival Atalaya Rock (12/10/2024)

Décimo octava edición de uno de nuestros festivales más queridos, el Atalaya Rock en Pozal de Gallinas, lugar de encuentro de muchos de esos amigos que uno ha ido haciendo en el camino y una referencia en lo que a hacer las cosas bien se refiere. El evento, gratuito un año más, contó esta vez con la participación de las bandas Valkyria, Toxikull, Rage, Ankor & Iron What? e introdujo una novedad: el pequeño meet and greet por el que se irían dejando caer los distintos integrantes del cartel. Uno de esos pequeños detalles que siempre suman y que formó buenas colas dentro del polideportivo de la localidad vallisoletana.

Faltan dos para las ocho cuando Sonia Moraleja, jefa del festival, toma el escenario para darnos la bienvenida y presentar a la primera banda de la jornada. Unos Valkyria a quienes teníamos aún frescos tras su paso por la primera edición del Luarca Metal Days (crónica) y que, insisto, siguen en progresión ascendente. De primeras me llamó la atención lo de las tres baterías ya montadas sobre el escenario. Algo que entendimos como una forma de ahorrar tiempo y que, vistos los horarios sobre los que se desarrolló la jornada, acabaría dando la razón a la organización.

Volviendo a la banda vasca, bien es verdad que no fue mucho el tiempo del que dispusieron, pero desde luego que supieron aprovecharlo. Yeray Hernández es un frontman con carisma y la banda sabe cómo armar piezas de un power / heavy pegadizo y con gancho. “La Cuna Del Silencio” que abre su último disco de estudio sería la encargada de darnos las primeras alegrías de la jornada, con la banda sonando a buen nivel ya desde el comienzo y la confianza que otorga el saberse ante un público afín. Para “Ave Inmortal” ya vemos a una buena versión del cuarteto. Buenos temas y mejores interpretaciones para una letra con la violencia de género como trasfondo.

El Dünedain Carlos Sanz, que a última ahora afrontaría el reto de emular a un tal Bruce Dickinson, no quiso perder la oportunidad de subirse a escena junto a sus colegas de Valkyria y dejarnos su habitual derroche de voz y energía en una “Cenizas De Sangre” que en nada desmereció a su encarnación de estudio. Brilló de nuevo el duelo solista de Yeray y Borja en “Contracorriente” y, presentaciones mediante, la buena respuesta de la gente en “Abatido”. Su habitual final con “Código De Honor” volvió a demostrar que esta es una de esas bandas a seguir bien de cerca. A ve si con un poco de suerte la próxima vez que crucemos nuestros caminos es con un set completo.

Otros que andan en una onda parecida son los chicos de Toxikull. Los lisboetas, cada vez más habituales en nuestros escenarios, llegaban a Pozal De Gallinas con la intención de seguir confirmándose como uno de los secretos mejor guardados del heavy metal en el sur de la vieja Europa. En el seno del también cuarteto queda no obstante la sensación de que habitan dos almas. Una deriva hacia el speed metal. Ese inicio descosido con “Nightraiser”. La otra, la que entrega temas como “Around The World”, deriva a los del país vecino hacia las lindes del hard rock. Sea como fuere, “nosotros somos Toxikull y tocamos heavy metal” había dejado dicho Lex Thunder. Y tanto que sí.

La más vibrante “Killer Night” vuelve a destapar la marcada dualidad del set. Siempre a caballo entre la potencia del speed y la clase del hard / heavy. Pero la banda entrega buenas ejecuciones en ambos registros. Y aunque Lex Thunder llegara algo justo de voz a alguno de los temas, no creo que nadie pueda dudar hoy del desempeño de Toxikull en Pozal de Gallinas. En “Under The Southern Light” esgrimen de hecho su vertiente más épica En las cercanías del escenario al sonido le sobraban graves. Nada que no arreglasen unos pocos pasos hasta las proximidades de la mesa del sonido donde la mezcla mejoraba de forma considerable.

I Will Rock Again” de nuevo me recordó por momentos a los murcianos Hitten mientras que “Night Shadows” reveló hasta qué punto llegaron de engrasados los del país vecino. Pura zapatilla portuguesa se podría decir aquí. Y me hizo gracia que versionaran “Iron Fist” de Motörhead, de tanto en cuanto fueron Exciter quienes la tocaron a su paso por Oviedo en 2022, con los propios Toxikull como teloneros. Casualidad o consejo por parte de los canadienses, me temo que nunca lo sabremos. En cualquier caso, el final con “Metal Defender” y pese a que como digo Thunder llegase algo justo ya, entregó buena parte de la mucha clase que atesoran. Buenos riffs, mejores solos, una sólida base rítmica y la sensación de que van para arriba.

Con las huestes de Peavy Wagner sobran las presentaciones. Rage, que andan celebrando su cuarenta aniversario (se dice pronto) llegaron al Atalaya con la seguridad que da un setlist confeccionado a la medida de sus fans de toda la vida. No obstante la labor de reunir en un único set tan vasta discografía, treinta álbumes de estudio nada menos, se nos antoja un imposible.

A revientacalderas, “Cold Desire” sube la temperatura del polideportivo Samuel Rodríguez ya desde el primer momento. Tras Peavy (bajo y voz) y Jean Bormann (guitarra y coros) emerge un grandísimo Vassilios “Lucky” Maniatopoulos en baterías. La voz de Tri State Corner confirmó con su pegada estar a la altura de los no pocos ilustres que le han precedido en el puesto. Y mientras que el rubio guitarrista brillaba con luz propia en el solo de “Straight To Hell” (una de esas que no podían faltar), me asaltaba la pregunta de a cuánto cotiza la actual alineación de Rage entre las muchas de las que ha dispuesto a lo largo de cuatro décadas de existencia.

Porque lo cierto es que les vimos muy bien de forma y también de compenetración y ganas a lo largo de todo el set. Un set no exento de inconvenientes. Hubo que reemplazar uno de los pedales de la batería de Maniatopoulos. Peavy aprovechó para charlar con la gente. Para bromear incluso con que el siguiente tema lo compuso el mismo año en que Bormann vino al mundo. Un corte que resultó ser no otro que “Black In Mind”, a buen seguro uno de los más queridos de la camaleónica formación germana. La banda encadena entonces con otro clásico pretérito como es “Refuge” y Rage y Atalaya parecen casi un único ente indivisible. Especialmente cuando la intensidad desciende en la parte final y Rage apostillan un pequeño impasse que coqueta con el reggae. Pequeño guiño cómplice y la sensación de que la banda estaba disfrutando de lo lindo.

Porque vimos muy risueño a Wagner durante toda la noche y bastante bien de voz a pesar de los muchos años y el no poco desgaste que estos aparejan. Una banda que apenas ha parado de girar en todo este tiempo y un tipo carismático y querido donde los haya. El propio Bormann haría sus pinitos en nuestra lengua. Una pequeña muestra más del cariño que la actual alineación de Rage siente por el público de habla hispana. Hay algo en su manera de moverse sobre el escenario, en sus muchas poses y gestos, que me recuerda al bueno de Richie Faulkner (Judas Priest). En cualquier caso y al igual que sucede con el propio “Lucky”, un músico de sobradas garantías. El de Duisburg presentaría así otra de las grandes favoritas, “Back In Time” porque, aunque fuese a pequeños destellos, los Rage más sinfónicos no podían faltar en esta gran celebración de su amplio legado.

Uno vibraba ya con semejante setlist pero es que “Days Of December” sería aún más celebrada si cabe por el público del Atalaya. En lo personal disfruté en mayor medida de “Let Them Rest In Peace”, con Bormann tirando de guturales como si nada y destapando así a los Rage más sucios y abruptos de la jornada. También “Great Old Ones” de un disco, “Soundchaser”, por el que siento un cariño muy especial. Bormann se puso a hacer headbang en “End Of All Days” como si en el empeño le fuera la vida. Tan cómodo en el puesto que parece que llevara toda la vida. “Don’t Fear The Winter”, desde luego, no podía faltar en este amplio repaso. Atalaya la gritó con ganas y a servidor se le pusieron los pelos de punta en varios momentos, testimonio de la gran comunión entre público y banda que vivimos.

Para los bises Wagner tendría tiempo de recordar la génesis de Rage, no otros que Avenger, de los que vino a recuperar una “Prayers Of Steel” que pilló con el pie cambiado a más de uno. El final, como no podía ser de otra forma, entrega una “Higher Than The Sky” en la que Bormann adornaría su pie de micro con una bandera que le habían tirado desde el público serigrafiada con el logo de la banda. Wagner la enfrentó con púa, única de todo el set si mis ojos no me engañan, y quien más quien menos coreó con ellos hasta el último aliento. Un gran final para un gran derroche de cariño y nostalgia. A buen seguro una de las bandas foráneas más queridas por este medio.

Con Ankor llegaba el turno de la apuesta más diferente del cartel. Los tarraconenses llegaban al Atalaya con la intención de confirmar que siguen, como se dice ahora, con la flechita para arriba. La banda que comanda en voces Jessie Williams cuenta ahora con Eleni Nota (ex Nervosa) en baterías y prospera a base de entregar buenos directos tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Apoyados por la puesta en escena más cuidada de la jornada, quedaba la duda de cuanta gente se quedaría a ver una propuesta tan contemporánea e híbrida como la suya. Después de todo, en el cartel primaba cuatro contra uno el metal de corte clásico. Pero resultó que la buena gente del Atalaya Rock aún tenía ganas de fiesta. Y precisamente fiesta es lo que ofrece el quinteto desde que Williams arremete con las cuidadas y a la vez atrevidas líneas de voz de “Darkbeat”. A un tiempo descosida, al otro bailable, la banda ya dio muestras aquí de lo diverso de su propuesta.

El buen sonido del que gozaron les a agiganta. Williams nos dijo que aquél era su último bolo del año, por lo que sin duda venían a dejarse la piel. Y desde luego que lo hicieron. La pareja que forman Fito Martínez y David Romeu en guitarras es tan híbrida como la propia propuesta de Ankor. Inquieto y sonriente el primero, más serio y concentrado el segundo, se compenetraron a la perfección a través de composiciones tan curiosas como “Walking Dead”, con esa pequeña estrofa en nuestro idioma. De “Stereo” emergió la mejor Eleni Nota. Tan impasible en el gesto como segura en su desempeño, la de Serres parece haber caído de pie en el seno de la banda catalana. Que haya pasado del thrash sucio de Nervosa al metal de nuevo cuño de los catalanes sin perder un ápice de eficacia habla y no precisamente mal de su desempeño.

Un poco a pachas entre Romeu y Martínez nos contaron la historia que sirve como trasfondo a “The Legend Of Charles The Giant”, que sería a la larga una de las más celebradas de todo el set. Buen circle pit el que se montó aquí. Se notaba mucha complicidad entre los miembros de la banda. Y, gustos al margen, quiero pensar que se contagió su manera a veces tan bruta, a otras tan incluso bailable de entender el metal moderno. Se puede argüir en su contra la tremenda profusión de pregrabaciones de las que echan mano. Pero cuando Williams pide los coros del público para “Hill Valley” desde luego que los encuentra. “A nosotros nos da igual tocar en Wacken para 80.000 personas que hacerlo aquí” había asegurado Romeu. A juzgar por las ganas que le echaron, no seré yo quien contradiga al de Tarragona.

Buena se montó cuando tiraron un buen saco de globos a la audiencia. Más aún cuando acompañan con alguno de los temas más rotos e intensos del set como es “Prisoner”. Tanto o más con el marcado acento electrónico que porta la final “Embers”. La imagen de tantas melenas al viento bailando al son de la correspondiente pista pregrabada fue algo digno de ver. Muy disfrutones. Por estilo uno entiende que se le puedan atragantar a los fans más clásicos (no quisiera decir puretas) pero están en un momento de forma tal que no cabe sino rendirse. Más de uno bailó con el “Played-A-Live” de Safri Duo que dispararon a modo de despedida. Que salieran victoriosos ante un público (a priori) tan diferente al suyo creo que habla bien a las claras del tinglado que montaron. No quisiera olvidarme del gallo final de Fito Martínez. Estábamos en Pozal de Gallinas después de todo. Para no perdérselos.

Para el final quedaban Iron What? para rendir tributo a Iron Maiden. Una banda ya de larga trayectoria, nada menos que 20 años y que cuenta con los Dünedain Carlos Sanz en voces y Alberto P. Velasco en guitarras. Con la escenografía más trabajada de todas cuantas bandas tributo hemos visto, quizá a excepción hecha de los asturianos Ritual, no fue poca la gente que se quedó a ver a los pucelanos.

El ya mítico speech de Winston Churchill haría arrancar un set que entregaría “Aces High” con Carlos Sanz cantando ya a un nivel altísimo. Y sin dejar de moverse. Enfundado en la clásica imagen de Dickinson durante la gira del “Final Frontier” y aunque fuera con temas ajenos y a favor de obra, volvió a confirmarse como uno de los grandes vocalistas de heavy metal de este país. La banda, tres guitarras en escena donde el propio Velasco no podría parecerse más a Dave Murray, atacó entonces una “2 Minutes To Midnight” que rara vez va a fallar en una cita como esta. “Dieciocho años de Atalaya y veinte de la banda…. aunque yo llegué después” exclamó irónico Sanz. Enfrentaron entonces la más facilona “Wasted Years” y su tan coreable estribillo fue cantado a voz en grito.

En “The Trooper” no faltó la Union Jack en manos de Sanz. Puede que el vocalista no sea tan ducho en el ondeo de enseñas como lo es en el manejo de tonos casi imposibles pero pocas pegas más les podremos poner a los chicos. Nosotros nos íbamos ya. No por gusto, más bien por el cansancio acumulado (el concierto de Leather Boys y Nashville Pussy de la víspera, los desplazamientos, acumulados, los que aún quedaban por delante) pero en estas que la banda acometió “Rime Of The Ancient Mariner” y ni a patadas nos habrían echado de allí. Es por ello que podemos decir que la banda salió más que airosa del temible envite. En especial de la efervescente y difícil sección solista que ocupa buena parte de la composición. Más allá de las reservas que nos puedan provocar los tributos, máxime cuando son a bandas aún en activo, lo cierto es que la gente vibró de lo lindo con ellos.

Heavy metal para luchar contra eso que han venido en llamar “España vaciada” mediante otra gran edición del Atalaya Rock. Sin traicionar a su espíritu, albergando a un buen número de fans que supieron disfrutar en armonía del atractivo cartel. El buen sonido que entregaron los shows, la exquisita puntualidad con la que se desarrolló la jornada y la seguridad de que el año que viene y salvo causa de fuerza mayor, nos volverán a ver por allí. Por nuestra parte nada más. Agradecer de nuevo a la organización la grata acogida que nos brindó así como dar las gracias por las facilidades dispuestas de cara a la confección de esta crónica. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Las bandas tributo destacan en la programación musical de Gijón

La gijonesa Sala Buddha que recientemente ha retomado la programación musical anuncia tres conciertos con el siempre cuestionado denominador común del tributo a bandas reconocibles del acervo popular. En esta ocasión System Of A Down, Iron Maiden y Audioslave pasarán por el tamiz de Armenian, Santuario y Like A Stone.

Sábado 26 de Octubre
Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/armenian-tributo-a-system-of-a-down-en-gijon-gijon/sessions/26-10-2024-20-00-sala-buddha

Viernes 1 de Noviembre
Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/es/events/santuario-tributo-iron-maiden-viernes-1-de-noviembre-sala-buddha-gijon

Sábado 16 de Noviembre
Entrada anticipada 13€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/es/events/like-a-stone-sala-buddha-gijon

Una oferta musical particular que no termina aquí e iremos desgranando en los próximos días.

Crónica: Rage + Dark Embrace + Tri State Corner (Gijón 22/9/2023)

En una semana atareada como pocas en el seno de Heavy Metal Brigade, tocaba recoger los bártulos y dirigirnos a tierras gijonesas con motivo de la enésima venida a Asturias del combo de heavy metal radicado en Herne, Rage, acompañados para la ocasión por la banda de su batería Vassilios “Lucky” Maniatopoulos, Tri State Corner amén de los gallegos Dark Embrace.

Era temprano cuando el curioso combo griego se subía a las tablas de la Sala Acapulco y quizás fruto de ello, la entrada no fuera del todo buena. Con Maniatopoulos en voces y el antiguo batería de Rage Chris Efthimiadis junto al guitarra Christoph Tkocz y el bouzouki Ioannis «Janni« Maniatopoulos, plasmaron su curioso hard rock con un sonido algo enmarañado pero deslizando buenos temas y mejores sensaciones.

Lucky” se nos reveló como un frontman ágil, que no adivinarías antes o después de verle defender los parches de la emblemática y mutante banda alemana. Desde el arranque con “Faster” su sonido resulta novedoso si bien su hard rock no podría por más que resultar eminentemente clásico. Por ahí cabe destacar que el público presente pareció recibir de buen grado la llamativa propuesta. Aún sin un bajista sobre las tablas, caso idéntico se daría después con sus compañeros de cartel, “Nothing At All” o “Free Prison” resultaron un tanto convencionales.

Sería sin embargo “Schemer” la que sacaría verdadero partido a las habilidades de Janni. Con un sonido ya un tanto más limpio, lo cierto es que a lo largo de la noche y donde nos encontrábamos nosotros jamás fue óptimo, el corte realmente supo capturar esa esencia más oriental y disponerla en pos de una de las piezas más importantes de su descarga.

Efthimiadis, de hecho, comentaría que fue esa y no otra la canción que les abrió las puertas, llevándoles hasta día de hoy a dar más de quinientos conciertos a lo largo y ancho del globo. Que se dice pronto. Llegarían los habituales agradecimientos tras “Hypocrisia” y tras “Daydreamer” se irían dejándonos sin uno de los temas que anunciaba el setlist. La tiranía con respecto a los horarios de las salas sigue haciéndo de las suyas.

Los gallegos Dark Embrace, a fuerza de dejarse caer por la comunidad vecina, han ido poco a poco, pico y pala, labrándose un nombre en nuestra región. Da fe de ello la acogida que ya tuvieron la última vez que les vimos, aquella en la que acompañaron a Argion y Battle Beast en la misma Sala Acapulco. Y aunque sigan rodando sin la figura de un bajista, dos de dos en la noche del viernes, siguen a la suya con su particular Dark Heavy Metal.

La banda la conocéis de sobra: Julio G. Valladares en baterías, Markos Villar y Mou Trashno en guitarras y Oscar Rilo al micro. Faltan diez para las nueve cuando atraviesan la puerta que conduce al escenario de la Acapulco, adornado para la ocasión con sendos paneles en los laterales del mismo, con un foso ya más concurrido y que supo brindar su calor y cariño al combo radicado en A Coruña.

Time Will Tell”, “Never Seen The Sun”, no podemos decir que tengan malos temas. De hecho su set pasa de aires más death melódicos a pulsos más góticos con una agilidad que nunca deja de ser llamativa. Lejos de sonar desnortados o incongruentes, lo cierto es que los gallegos demuestran un nivel tanto técnico como compositivo digno de mención.

Ahí es fundamental el carisma como frontman de un Oscar Rilo impecable en cuanto a ímpetu y ganas. No tanto a la voz y no por falta de la misma sino porque, como decía antes, el sonido no llegó a ser redondo a lo largo de la jornada y quiso, en el caso de los gallegos, cebarse con la figura de su enorme vocalista.

El deje más gótico que antes comentaba vendrían a manifestarse a través de la interesante “Life And Legacy”, un pequeño impás antes de que el tramo final del set destape a los Dark Embrace más decididamente metálicos. En lo personal fue la parte que más disfruté de su descarga. También el público presente en la Acapulco toda vez Markos y Mou abandonan el escenario e, inalámbricos mediante, irrumpen entre el público y propician un nutrido circle pit. Lo dicho, cada vez más queridos en esta tierra y bien ganado se lo tienen.

Al igual que sus compañeros de ruta, el cabeza de cartel de la jornada se tiene bien ganado el nombre en esta tierra. No pocas son las veces que las huestes de Peavy Wagner se han dejado caer por la región, así como tampoco es escaso el cariño que siempre se les brinda. Acompañado esta vez como decía de Vassilios “Lucky” Maniatopoulos en baterías y Jean Bormann en guitarra y coros, el trío acometió otra buena ración de ese peculiar heavy / power al que nos tienen acostumbrados.

Resurrection Day” marcaría el inicio de las hostilidades, si es que se puede hablar de hostilidad cuando uno ve aprecia el gesto siempre risueño del esforzado líder de la banda germana. Difícil montar un setlist que agrade a todo el público cuando uno tiene tantísimos discos y por ende, tantísimos temas, con los que jugar. En lo personal aprecié enormemente ese “Great Old Ones” de mi querído “Soundchaser”, del que el mes que viene se cumplen veinte años. Qué son veinte años…

… cuando la siguiente en sonar es “Solitary Man” del maravilloso “Trapped!” de nuestro año olímpico. Ni siquiera los problemas de Bormann con el inalámbrico aguaron la fiesta. Si un poco el sonido, una bola a ratos indescifrable, que acabaría por empañar algunos de los temas. Ya digo, al menos en la parte más próxima al escenario en la que nos encontrábamos tanto nosotros como el resto de fotógrafos y medios.

Son cincuenta y ocho los años de un Peavy Wagner que, problemas de sonido al margen, mostró un gran estado de forma en lo que a voz se refiere. En especial porque el de Renania del Norte-Westfalia parece ser en todo momento consciente tanto de sus fortalezas, ese registro cada vez más bronco, como de sus limitaciones, aquellos tonos más agudos de su juventud. El tiempo pasa para todos y conviene ser consciente de ello.

Y mientras que Maniatopoulos se revela como un batería potente y seguro imaginativo incluso, la juventud de Bormann ha venido a aportar un mayor punto de gravedad al trío. Sus coros rasgados aportan una dimensión diferente a la banda. Algo que quedó patente en cortes ya más graves de por sí como ese “Let Them Rest In Peace” de su último largo de estudio.

Puede que el sonido no mejorase del todo pero el público recibió de buena gana, no era para menos, viejos clásicos del combo alemán como “Refuge”. En mitad del aroma a revival que inundaba esta parte del set, quiso Wagner invitar al antiguo batería de la banda al escenario Chris Efthimiadis, quien no solo se llevaría una calurosa ovación sino que tuvo además la ocasión de ocupar su puesto tras los parches durante un par de cortes. Guiño que, podemos asegurar, la audiencia recibió de buen grado.

Al igual que, ya de nuevo con “Lucky” a los mandos, encararían un final que muchos se saben al dedillo, acorde por acorde, y que conforman clásicos absolutos como “Don’t Fear The Winter” y “Higher Than The Sky”, piezas finales de otra buena noche de heavy metal, emborronada por un sonido que nunca alcanzó las cotas óptimas a las que estamos tan (mal)acostumbrados. Y sin más nos fuimos a casa que había que coger fuerzas para la que se nos venía encima la jornada siguiente. Pero esa es otra historia que será contada a a su debido tiempo.

Como siempre, no queríamos cerrar esta crónica, más de urgencia que nunca, sin mandar saludos a Sara Suárez (Noche De Lobos), Sergio Blanco y Jorge López Novales, así como a la pandilla de habituales que acostumbran a no fallar nunca. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz