Reseña: Ravenword «Trascendence» (Rockshots Records 2020)

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Ravenword son un combo de power metal sinfónico radicado en Milán, Italia, quienes han firmado un contrato de grabación con Rockshots Records con vistas a editar su debut «Transcendence» el próximo 31 de enero. La banda, formada en 2007 por el teclista y compositor Davide Scuteri (Choirs Of Veritas) llegó a editar una demo antes de separarse durante un tiempo. Reagrupados en 2016 ya con la vocalista Chiara Tricarico (Sound Storm, Moonlight Haze), el batería Michele Olmi (Chronosfear, Skeleeton) y el bajista & guitarra Cesare Ferrari (Choirs Of Veritas), entregan esta ópera  prima inspirada en la inmortal obra de Edgar Allan Poe “El Cuervo”.

Con el medio tiempo juguetón de “Blue Roses” da inicio la partida entre melodías preciosistas y estribillos pegajosos. Buen sonido, con una batería bien presente que se entremezcla con los obligados colchones sinfónicos y la dulce voz de Tricarico. “Life Is In Your Hands” arranca más cercana al power, con las guitarras muy arriba en la mezcla hasta la irrupción de las voces. Merodea cierto aire a Stratovarius al tiempo que las teclas de Scuteri dejan pequeños solos en su camino hasta ese estribillo tras el cual el tema muta y se vuelve notablemente más oscuro primero, y más orquestal después. “No More”, intercala rapidísimo power metal con bajadas de tempo en las que la vocalista Chiara Tricarico acomoda su registro más operístico. A destacar el breve pasaje a piano que precede al endiablado duelo entre las teclas y la guitarra del invitado especial Davide Lovecchio (Choirs of Veritas).

En “Lullaby Of The Last Petal”, la voz de Tricarico, el piano de Scuteri y toda la amalgama sinfónica juegan entre sí para dejarnos una balada con cierto aroma a los temas más calmados de los alemanes Blind Guardian. Tema lento que habrá de dar paso a “Purity”, donde Chiara Tricarico introducirá el tema en su italiano materno para volver más tarde al inglés en un medio tiempo de seis minutos cabalgantes y operísticos cerrados con un estupendo solo de guitarra en su parte final. “Rain of Stars” arranca con una bonita línea de piano a la que devorará uno de los riffs más pesados de todo el disco en un tema que  recuerda sin muchos complejos a los Nightwish de principios de siglo. En su parte final hay un solo de teclado en la más pura onda Jens Johansson y otro de guitarra que recuerda horrores a Yngwie Malmsteen para redondear un corte que rezuma clasicisimo por todos sus poros. Chiara Tricarico vuelve a su registro más dulce en la introducción de “The Queen Of Darkness”. En cuanto a estructura es uno de los temas más cambiantes de todo el disco. Ligero primero, luego pesado,  más tarde cinemático y exagerado, después rápido y, al final, vuelta a la calma. Y todo en apenas cuatro minutos y medio. “What I Need” va en una onda más cercana al power, sin tantas complicaciones. Mucho doble bombo bajo unas teclas que rellenan cada hueco existente y breve aparición de voces rasgadas para conferirle cierto aroma a los Epica del “Consign to Oblivion”.

A medida que nos adentramos en la parte final del álbum aparece “The Swansong”, poseedora de otro de esos tranquilos inicios a piano y voz. Pasada la calma inicial va creciendo de forma constante con voces dobladas hasta desembocar en uno de los finales más épicos de todo el álbum. Cesare Ferrari entrega algunos de los riffs más pesados de todo el disco en “Dylan”, una coctelera donde cabe de todo. Tricarico juega con todos sus registros, hay un solo de bajo, otro de teclado, grandes coros y hasta un pasaje a lo Symphony X. Su clímax final es sin duda uno de los puntos álgidos de este “Transcendence”. El recuerdo a la banda de Michael Romeo aparece en el inicio de “Crimson Lake” y desaparece en esas partes desnudas en que va encajada la voz. Nueva irrupción de voces rasgadas y otro largo solo de Cesare Ferrari precediendo al calmado puente central.

Los cuatro minutos y pico de “The Distance” pasan por ser los más planos de todo el disco y desentona sobremanera en este final lleno de desarrollos largos. Siendo como es uno de los temas más accesibles de todo “Transcendence” no me resultaría nada extraño verlo como single de aquí a unos meses. El cierre es para el tema más largo de todo el álbum. “Bleeding Moon” redunda en una larga balada (supera los ocho minutos) donde Chiara Tricarico se explaya a gusto sobre un colchón de piano. Hay una guitarra acústica, coros, voces dobladas y un bonito crescendo de cara al final.

Por supuesto que “Transcendence” es un debut pero tras él hay músicos de sobrada experiencia y se nota. Es un álbum que gana muchos enteros cuando sus canciones se retuercen, huyen de patrones sencillos y picotean de aquí y allá sin complejos. Y aunque hay velocidad en este debut (el single adelanto “No More” sin ir más lejos) está claro que Ravenword no son Dragonforce. Ni falta que les hace.

Texto: David Pérez Naves