Con la fecha apuntada a fuego desde que se anunció el evento, «sold out» anunciado con bastante antelación, las expectativas sobre el concierto de las huestes del señor Kai Hansen eran muy altas. Pero como no podía ser de otra manera, las expectativas se cumplieron y con creces.
Por si hay algún despistado, el señor Kai Hansen, es el papá de un estilo, el power metal, que ha sido influencia para numerosas bandas, amén de ser pieza más que fundamental de los líderes del genero, unos tal Helloween. Pero Gamma Ray es su proyecto personal desde su salida de su banda madre, 11 discos de estudio, 7 en directo y decenas de giras mundiales así lo testifican. Todo esto como recordatorio por si algún supremacista de las redes sociales se le ocurre tachar 40 años de trayectoria como banda tributo a la calabaza, que los habrá.
Dicho esto, y para refrendar aún más si cabe, mis palabras, el concierto de Gamma Ray en la Sala Santana fue de cátedra, un exquisito repaso a una longeva trayectoria que empezó de manera puntual a las 21:00 con «Land Of The Free«, quizás de su obra culmen y «Last Before The Storm» rememorando los tiempos con Ralf Scheepers, para regocijo de los allí presentes.
Sonaron muy compactos y perfectos a lo largo de toda la noche, con un espectacular Michael Ehré (Metalium) a la batería, el eterno socio de Kai, Dirk Schlächter al bajo, Kasperi Heikkinen (Beast In Black) como sustituto del accidentado Henjo Richter y como segunda voz ya desde 2015, Frank Beck, que se ganó aún más al publico con sus primeras palabras, “eskerrik asko”.
Fueron tocando temas emblemáticos de su discografía como «Master Of Confussion» o «Man On A Mission» intercalando breves espacios para conectar con el público, que no paró de corear cada canción y ovacionar en cada parada. La épica intro de «Dethrone Tyranny» o la colosal «Rebellion In Dreamland» hicieron deleitar a una sala repleta y entregada a los alemanes, con un Kai Hansen ocupando la parte central del escenario, alegre y protagonista como nos tiene acostumbrados.
No faltaron la festiva «Heaven Can Wait» y «Lust For Live» de su primer disco y una extensísima «Somewhere Out In Space«, algo muy similar a lo que hacen los Helloween con su «Keeper Of The Seven Keys» en directo pero no por ello menos emotivo. Dieron paso a los bises y a uno de los momentos gloriosos del show, con «Heading For Tomorrow«, temazo donde los haya, baluarte de una trayectoria y quizás, la más coreada a lo largo de la noche.
Se despidieron con «Send Me A Sign«, single resultón para cerrar casi dos horas de espectáculo y constatar que sigue existiendo más vida fuera del entorno de la calabaza, para disfrute de una legión que añoramos los grandes momentos de un emblema de la escena metalera mundial y su rayo gamma.
Apenas diez días para las dos paradas en nuestros escenarios de Gamma Ray de la mano de Z! Live On Tour. La leyenda germana del power metal liderada por Kai Hasen agotaba hace un mes las entradas para los conciertos de Madridy Bilbao, que tendrán lugar el 4 y 5 de diciembre respectivamente.
La icónica banda apenas se prodiga en vivo desde el año 2018, fecha del retorno a Helloween de Hansen, por lo cual las citas en la madrileña Sala But y la bilbaína Santana 27 se han convertido en obligada peregrinación para los innumerables seguidores del combo teutón. Repasamos a continuación el probable repertorio de himnos que ofrecerá en este periplo estatal:
Land Of The Free
Last Before The Storm
Rebellion In Dreamland
Master Of Confusion
Dethrone Tyranny
Man On A Mission
The Silence
Empathy
Avalon
One With The World
No World Order
Somewhere Out In Space
Heading For Tomorow
Send Me A Sign
Heaven Can Wait
Una selección de clásicos que sin duda contentará a los paladares más exigentes y promete una noche para el recuerdo gracias al formato poco habitual en los últimos tiempos para la formación alemana como son las salas de conciertos.
Se hacen llamar Fan Ray, vienen de Zaragoza y la suya es una andadura que se inició allá por el año 2013 aunque no sería hasta dos años más tarde que debutaran con un Ep homónimo. A aquél primer conjunto de temas le siguió su primer largo “Metalzetamol” en 2018 y finalmente este “Cuento Del Mar” que nos han hecho llegar desde The Fish Factory. Ellos son Andrés Fandos y Santi Suárez en guitarras, Álvaro Molinero en baterías, Jorge Apesteguía al bajo y Toño Monzón en voces. Producido, compuesto y grabado en Estudios Producciones Sin/Con Pasiones con MarcPascual como técnico de sonido y Michel a cargo del diseño gráfico, el álbum vio la luz a finales de septiembre del pasado año.
“Preludio En El Mar”, introducción del trabajo que, particularmente en sus primeros instantes y acordes me recuerda, y no poco, al tema principal de la saga “Piratas Del Caribe”, Dios te salve Klaus Badelt, sirve en definitiva de perfecto preludio para “Libérame”, fresca andanada entre el hard y el heavy que, hablando de recuerdos, siempre trae a mi mente a aquellos Mägo de Oz de buenos álbumes como “La Leyenda De La Mancha” o “Jesús De Chamberí”, si bien aquí no hay flautas ni violines que valgan. Solo rock orgánico y pegadizo. Un estribillo que acude pronto en la composición, esa ligera despreocupación en los riffs y una línea de voz que, ya digo, va bien cargada de gancho. Bien desarrollado el solo que sitúan como anticipo del epílogo. Rara avis en estos tiempos que corren. Una buena dupla para abrir este cuento si sabes perdonar sus más que evidentes influencias.
El riff que dibujan en “Área 333” bien podría pertenecer igualmente a unos Judas Priest de discos como “Point Of Entry” o “Killing Machine”. Sin embargo, si hay un nombre que acude a mi subconsciente con cada escucha es el de los vallecanos Obús. De nuevo a caballo entre el hard y el heavy, trufado ahora de unos dejes más chulescos, quizá me resulte algo mecánica en estrofas. Ahí viene al rescate, en todo caso, un estribillo de esos que siempre funcionan. El solo vuelve a disponer de espacio y, en su clasicismo, el corte termina por funcionar mientras abraza las costuras más ochenteras del género.
“Almas libres” y por seguir con las influencias, suele evocarme a los ahora desaparecidos hard/heavies madrileños Beethoven R. mientras dibuja una de las ejecuciones más lúcidas por parte del frontman Toño Monzón. Me agradan, ahora sí, sus estrofas, si bien encuentro los riffs que las apoyan un tanto desangeladas. Por ahí se cuelan no obstante buenos detalles por parte de Apesteguía. Un pequeño solo inclusive. Fan Ray siguen sin salirse del libro de estilo pero al menos se permiten pequeños guiños aquí y allá a fin de que el corte adquiera un grado más de personalidad. De ahí que con el correr de las escuchas haya terminado por entrar en mi nómina de favoritas.
Lo mismo podría decir de la más tranquila “¿Dónde estás?”. Medio tiempo elegante, donde es cierto que llega a chirriarme el sonido de la caja durante las partes más desnudas. Entiendo la intención, llenar el hueco que dejan las guitarras en esas estrofas. Pero su sonido llega a parecerme feo incluso. Aún con eso, la forma en que Fan Ray han sabido jugar con las distintas capas, lo bien trazados (y ejecutados) que están sus distintos crescendos, la delicada labor de Monzón y el acelerón final a lo Maiden terminan por inclinar la balanza a su favor.
“Allí Estaré”, que me conquista a base de recuperar el brío que mostraba el álbum en su arranque, sorprende con una letra capaz de poner en riesgo a más de un diabético. También con un tratamiento de la voz de Monzón que, particularmente en estrofas, me hace pensar en una banda tan a priori ajena a su manera de entender el hard rock como es Volbeat. Puedo no llegar a conectar con su aspecto lírico. Sí en cambio con sus diferentes ejecuciones. Siempre a favor del corte que las contiene y no de egos individuales. Bien medidas y equilibradas.
No diré que “I.A.” vira ahora hacia el groove, no es el caso, pero sí que el riff que la sostiene pasa por ser el más retorcido, también el más pesado, de todo este “Cuento Del Mar”. Sorprenden estos Fan Ray en una onda no tan lejana, por ejemplo, de aquellos Fight de Rob Halford, si bien sus estribillos resultan del todo solidarios al disco que los alberga. El solo, un tanto plano con respecto a otros dentro de este tracklist, no ayuda a mejorar la nota media. Al final un corte que luce más por cuan diferente resulta al resto que por lo certero de su planteamiento.
Buenos solos sin embargo los que alumbran el inicio de una “Todo Lo Bueno Termina” que vuelve a tesituras, creo, más convenientes para ellos. Aquél aire más hard que tan buenos resultados les dio a comienzos del álbum, mientras Monzón lidia sin mayores problemas con los tonos más altos de los estribillos. Y aunque en términos puramente gramáticos no resulte el corte más original del largo, bien está ese deje algo más melancólico que la atraviesa. A la cola del grupo de mis favoritas.
“Cuento Del Mar”, donde cuentan con la colaboración de Mireia Bernal en coros, bien podría recordar a The Cult en su prólogo. Héroes Del Silencio incluso. Todo vira, no obstante hacia territorios más metálicos donde, tanto por riffs como por melodías, la sombra de Iron Maiden resulta más que alargada. Álvaro Molinero traza aquí una más interesante línea de batería. Y mientras que la banda parece más cómoda en esta encarnación más poderosa, si algo me agrada es la forma en que insertan, previo al solo, aquél deje más foráneo del prólogo. El hábil trazo del epílogo y el mayor nervio que posee terminan por darle la razón a quien fuera que tomara la decisión de convertirla en el tema título del álbum e incluso en videoclip:
Para el cierre queda el medio tiempo “Recuerdo Soy”, donde en los momentos más calmos siempre acude a mí el nombre de Guns N’ Roses. El corte no obstante se distancia de la banda angelina gracias a un casi torrencial Monzón y una enjundia, qué duda cabe, más cercana al metal. Agrada por trazo y también por ejecuciones, un cierre de buen gusto y clase.
No es un álbum que me enganche en su totalidad pero sí que hay ofertas aquí dentro capaces de alegrar el día más gris. Monzón ha trazado aquí y allá voces más que dignas. Poderosas incluso. Otro tanto podría decirse de la dupla guitarrera de Fandos y Suárez. Aprecia uno el riesgo de cortes como la noventera “I.A.”, si bien pienso que cuando juegan la carta del clasicismo más académico es cuando de verdad brillan los maños. Véase sin ir más lejos “Almas Libres”. Por contra y cuando la banda arriesga y busca nuevos horizontes, siento que la jugada termina por salir del todo redonda solo en la final “Recuerdo Soy”. Agradece uno la asunción de riesgos en todo caso. Intentarlo y fallar siempre me resultará mucho más respetable que conformarse. Bordeando el notable. Texto: David Naves
Bajo ese título se esconde el documental realizado por la moscona Irene García Cañedo sobre la historia del rock en Asturias, desde los años sesenta hasta la actualidad. Repaso, de la mano de sus protagonistas, artistas y grupos que marcaron la escena asturiana y nacional, con especial hincapié en las bandas pioneras, aquellas que alcanzaron éxito nacional e internacional, los pertenecientes al Xixón Sound y las bandas de rock con raíces del patrimonio asturiano.
Por el documento audiovisual pasarán Los Archiduques de Tino Casal, Los Berrones, Ochobre, Ilegales, Darna, Stukas, Manta Ray o Undershakers entre otras muchas bandas. Setenta minutos de duración para poner en valor el legado de la música rock en Asturias. No se trata solamente de recuerdos, sino de movimientos que aún continúan, leyendas que todavía se suben a los escenarios y discos que aún giran en tantos y tantos hogares. Recuerdo de una adolescencia rebelde, una juventud reivindicativa y luchadora, una madurez inconformista.
Con entrada gratuita el documental se proyectará el jueves 7 de septiembre en la Escuela de Comercio de Gijón a partir de las 19:30 horas.