Reseña: Discerptus «Rebirth» (Abstract Emotions 2026)

Tras su salida de Avulsed, solo era cuestión de tiempo que los guitarras Cabra y Juancar y el bajista Tana encontraran acomodo en un nuevo proyecto. Discerptus, que así han dado en llamar a esta nueva banda, se completa con otro ex, el batería Jorge Utrera, amén del Kaothic Zyrus a la voz. Tiempo después, con Dani Blanco (Depopulation Department, Holycide, Nightfear…) a los mandos, comienza la grabación de un “Rebirth” al que adorna el arte de Juanjo Castellano (Æolian, Vomitory, Nasty Surgeons, The Black Dahlia Murder…) y que distribuye Abstract Emotions.

De entrada me gusta lo orgánica que resulta “Path Of Isolation”, introducción de fuerte poso melódico a este debut. Marca el tono sin necesidad de arreglos pomposos y artificiales. Clásica y funcional, con un buen cambio de ritmo en su tramo final, conduce hasta el corte que titula al álbum. Una “Rebirth” que pronto pone todos los cilindros a funcionar. Con un Zyrus más gritón que gutural y un aire muy sueco soldado a sus riffs, todo es frontal y directo, que no caótico. Prestos a ese death metal de poso clásico, la producción resulta a la altura de cuanto se esperaba. Utrera deja buenos blast beats en un tronco central que, más tarde, vira hacia entornos más crudos y pesados. Por ahí se cuela un mayor groove, que en la distancia, parece buscar las fuentes del doom más fumeta. Es apenas un guiño, pero confiere un aura muy especial a esta, por otro lado, buena dupla inicial.

El disco coloca entonces sus dos cortes de mayor duración. El primero es este “Morbid Desire”, que ya de entrada me agrada por la retorcida escritura de su prólogo. Discerptus se mueven ahora por un metal pesado, con Zyrus ofreciendo una más que diversa línea de voz, aún dentro de su gravedad habitual. Hay arrancadas violentas en confrontación a ese metal más pantanoso. De resultas de ello surge un corte al que quizá le pese lo lacónico de su estribillo. Con eso y con todo, hay un buen trabajo de guitarras, en particular en lo referente a sus riffs, durante esas partes más graves, para un corte del que disfruto en gran medida.

Night” se va más allá de los cinco minutos y medio, entroncando con aquél espíritu más directo y clásico del tema título, pero llevando la escritura ahora hacia una amalgama de finos cambios de ritmo. Buenos detalles melódicos cuando las revoluciones suben, soportados por el incesante doble bombo de Jorge Utrera. Hay momentos, los más retorcidos, que bien podrían recordar a unos Death de sus últimos álbumes. Lo que, no obstante llama poderosamente mi atención, es ese apaciguado tronco central. El deje más melancólico que entrega y el buen solo que lo acompaña. Es un corte de esos que, reza el tópico, gana especial peso con el paso de las escuchas y donde la banda parece haber echado el resto. Ni que decir tiene que una de mis favoritas.

Silence Of My Darkness”, en cambio, parece llevar una onda más death n’ roll. A ratos casi parece el resultado de emparentar a los Avulsed más primigenios con un deje a Motörhead primero y a Black Sabbath después. Es justo ahí que Zyrus introduce unas curiosas voces limpias en una onda un tanto más alternativa. Casi bordeando el grunge. Otro corte lleno de contrastes, que va dejando negro sobre blanco que este “Rebirth” es algo más que un simple álbum de death metal.

Sunrise” abre de modo casi marcial, con el Zyrus quizá más grave de todo el álbum. Ahí me gusta el modo en que esas partes más directas contrastan con las más arrastradas, y sin embargo melódicas, contra las que colisionan. En una onda que, a ratos, me podría recordar a la de sus paisanos de Caedis, puede ser esta otra de las entregas de mayor personalidad dentro de este “Rebirth”. Atención a la buena ensalada solista de su tronco central.

Time” abraza un tono mas melancólico en un prólogo curioso aunque bien arreglado. Después arremeterá con otra dosis de metal directo, casi marcial, con una ágil alternancia rítmica y un Zyrus bailando entre registros. Otro corte de contrastes, que me agrada más en las partes más pesadas y no tanto en las más furibundas por culpa de un riff un tanto desangelado. De resultas de ello, un corte que me deja cierta sensación de déjà vu y con el que me cuesta llegar a conectar del todo.

Sí que captura mi atención, en lo tocante a riffs, una interesante y a ratos grave “I Feel”. Discerptus disponen aquí una de las escrituras más interesantes de todo el álbum. Otro juego de espejos en donde el groove más marcado alterna con andanadas más briosas y directas. Zyrus está enfrascado en voces igualmente graves, y todo cierra con un despliegue solista un tanto discreto. Como digo no es un corte con el que no conecte, pero sí creo que se le podría haber sacado un poco más de jugo.

Bad Blood” tiene un riff de apertura de lo más grandilocuente. Camino de las primeras estrofas adoptará un metal más directo, no muy lejano de un thrash groove muy de los noventa, para después confrontarlo a su faceta más melódica. Una montaña rusa bien apoyada en los finos riffs de Cabra y Juancar, que me agrada tanto por construcción primero y ejecución después.

Black Lake” despide este “Rebirth” desde una de las mejores colecciones de riffs de todo el tracklist. Tanto los que ocupan su vertiginoso prólogo como las partes más rocosas, me agradan. También el modo en que Zyrus está enfrentando sus líneas de voz aquí. Es un corte que solidifica la propia naturaleza híbrida de este debut pero al que lastra una duración algo contenida.

Es un debut con trampa. Y es que aquí detrás hay gente que lleva treinta años en este mundillo, algo que al final se acaba notando. Me agrada lo que el disco tiene de impredecible. “Rebirth” plantea un viaje desde el death metal más clásico hasta posiciones más groovies que, puede, vaya a pillar con el pie cambiado a más de uno. Es un trabajo bien planteado, si bien encuentro más asideros en su (hipotética) cara A y no tantos en su segunda mitad. Con eso y con todo aprecio los buenos riffs que han dibujado. El eficaz trabajo de Zyrus tras el micro y la discreta aunque sólida base rítmica. La amplia gama de influencias que manejan ayuda a aportar un grado de frescura a las canciones. En definitiva una banda y un álbum a descubrir.

Texto: David Naves