Reseña: Thy Despair «The Song Of Desolation» (Rockshots Records 2020)

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Metal sinfónico desde Ucrania o dark metal tal y como se autodefinen, Thy Despair nos presentan su primer disco largo tras un par de singles y el Ep de 2018 “Вільний”. Las líricas del disco refieren tanto a la reciente guerra acaecida al este del país como a experiencias personales y leyendas locales. Ellos y ellas son Elin (voz), Nephilim (voz, guitarra), Strike (guitarra), Navka (teclados) y Alex (batería).  El disco fue mezclado y masterizado en QWERTY Records y se espera vea la luz el próximo ocho de mayo vía Rockshots.

Mucho metal para arrancar el disco. “The Free One” sorprende con ese riff de entrada si tenemos en cuenta que Thy Despair empezaron su andadura como buenos soldados del rock gótico. Las voces, con la eterna alternancia femenina / limpia y masculina / rasgada predominan en la mezcla final por encima del resto de instrumentos. Inicio tan diverso en cambios de tono como escueto en duración. “Sabbath” parte de un inicio oscuro, en especial en lo concerniente a los arreglos, para evolucionar en una suerte de power metal generoso en doble bombo y teclas y aunque bordea territorios más extremos en su periplo final, no descarrila del todo. Nephilim deja algunos de sus tonos más agrios para la corta “Fear and Despair” en un tema clásico de metal sinfónico ambivalente y canónico.

Burned By Love” tiene uno de mis riffs favoritos de todo el álbum. Y por encima de él Elin desplegando todo su repertorio de cabriolas y gorgoritos. Tras un ligero receso se hunde en un puente ligeramente más doom y refulge en su tramo final con un notable solo de guitarra. “Last Breath” inicia tranquila, melódica y reposada para virar hacia terrenos más extremos primero y recuperar la calma inicial en su término. Quizá en falta quizá más minutaje para dar cabida a ciertas ideas planteadas y no del todo resueltas aquí. “War” es el último de los temas cortos del disco, que de aquí al final habrán de ganar en duración. Este en particular conjuga ritmos un tanto maquinales con arreglos arábigos que le dan otro aire y lo distinguen del resto. “Army of Dead” descansa sobre la tierna voz de Elin a la que acompañan las guitarras más cristalinas del disco. Tras ese inicio reposado surge el registro más cavernoso de Nephilim en un tema que se mueve dentro del patrón sinfónico en todo momento. Sin sorpresas.

Me gusta mucho el inicio de “Falling Star”. Melódico, tranquilo, elegante, con el punto justo de melancolía en una bonita melodía de guitarra. Tras la irrupción de Nephilim el tema se embarra y gana en agresividad. El propio Nephilim deja un largo solo de guitarra en el tronco central mientras que el último tercio entrega las únicas voces limpias masculinas de todo “The Song Of Desolation”. Si hay un tema ganador en el disco es sin duda este. Después encontramos “Ghost Rider” cuyo primer tercio vuelve a moverse en patrones más cerrados, con mucha alternancia en ritmos, sí, pero siempre dentro del consabido canon sinfónico. Disfruto más con su parte final, con mención especial a ese tímido teclado eclesial primero y a ciertos acelerones de Alex con la batería después. La final “Falcon” resume perfectamente el disco. Posee rabia, solos de guitarra, grandes arreglos, partes más tranquilas y, en general, funciona como broche final al debut de los ucranianos.

Hay buenas ideas dentro de este “The Song Of Desolation”. Es verdad que, como dije a lo largo de la reseña, habría preferido que algunas ideas de la primera parte del disco tuvieran más espacio para desarrollarse, pero es un detalle. El disco puede presumir de una producción que, sin ser espectacular, deja espacio suficiente a todos los integrantes de la banda y eso es decir bastante cuando tienes tantos elementos presentes en la mezcla. Pero por encima de todo, tiene a un dúo vocal cuya química es innegable. Conectan bien, se compensan bien y para mí son el aspecto con mejor nota de estos debutantes. Una buena adición para fans del sinfónico.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Obscure «Darkness Must Prevail» (Xtreem Music 2019)

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Formados originalmente a finales de la década de los ochenta en tierras valencianas, los death metaleros Obscure han estado yendo de la actividad al ostracismo durante su dilatada trayectoria pero no ha sido hasta el presente 2019 que, tras una serie de demos y recopilatorios, han dado a luz a su primer disco largo. Este “Darkness Must Prevail” viene mezclado y masterizado por el omnipresente Dan Swanö, adornado con la portada de Remy Cuveillier (Cryptopsy, Mumakil, Disowning…) y editado por el sello madrileño Xtreem Music.

Curse of My Race” arranca imbuida de guitarras en afinación grave y cabalgando a medio tiempo para hundirse más adelante en pasajes pesados y agobiantes a la Incantation en los que la voz de Xavier Beleth (Noctem) ofrece su registro más bronco. En el cambio de ritmo final aparecen los primeros blast beats a cargo de Enri Sanchis y finaliza para dar paso al tema título, “Darkness Must Prevail”, que transcurre animoso y juguetón rindiendo culto a la primera hornada de bandas suecas con esos tupa-tupa tan recurrentes. En esa misma onda aunque ligeramente más pesada transitan los casi cinco minutos de “After Life”, donde cabe destacar ese puente central pesado y machacón que me trae a la cabeza a bandas como Of Feather And Bone o Funebrarum. Lentitud y pesadez a granel. En “End Destination” las guitarras de Rafa Cortés y Boris Ortiz proyectan un riff con cierto aire marcial que apenas desaparecerá durante sus casi cinco minutos de duración para conformar uno de los temas más lineales de todo el disco.

Sunk into Oblivion” ya aparecía en su demo de 1992 “Non Existendi Cultus”. Cinco minutos de death metal pesado y asfixiante a excepción hecha del puente central, rápido a un tiempo y melódico al otro, es fácilmente mi favorita de todo el álbum. También de la mentada demo del año olímpico español procede el corte más largo del disco “Through Self-Repulsion”. Otra andanada de death metal abotargado, deliciosa y asquerosamente lento, poseedor de algunas de las mejores melodías guitarriles de todo el álbum. “Into Utter Darkness” va saltando entre la pesadez del corte anterior y rápidas andanadas en la más pura onda Grave. Por lo general ofrece pocas sorpresas. “Blessing of Malignancy”, traca final de “Darkness Must Prevail” procede a su vez de la demo del 92 y pasa por ser de lo más rápido y animado de todo el disco. Un cierre en buena lid, con gran variedad de riffs y tempos para mayor gloria del death metal nacional.

Les ha llevado treinta años pero Obscure al fin lo han conseguido. Más vale tarde que nunca, dicen. Con sus altos y sus bajos, “Darkness Must Prevail” redunda en un disco que rinde honores tanto a su propio pasado como banda, con esa triada de temas recuperados de la demo de 1992, como a lo más granado de las escenas nórdica y estadounidense, dejando el pabellón del metal extremo español en una posición más que digna.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: ADE «Rise Of The Empire» (Extreme Metal Music 2019)

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ADE, que por una vez no tiene nada que ver con administración de empresas, Dios me libre, llevan en esto desde 2007 y “Rise of the Empire” es ya su cuarta obra de estudio, a la que acompañan un Ep en 2008 y una promo al año sguiente. Italianos de la ciudad eterna, se presentan con una formación completamente remozada en la que sólo pervive de alineaciones anteriores el guitarra original Fabio Palazzola.

Minuto y medio de intro (“Forge the Myth ”) y aparece “Empire”, que fuera adelanto del disco en forma de vídeo lírico. Cuatro minutos largos de subidas y bajadas, que arrancan épicos, con ligero abuso de arreglos, transcurren por puentes más veloces, pasan por pequeños remansos donde resurge su faceta más folkie y desembocan en un final que nuevamente rezuma épica. “The Gallic Hourglass” confirma esa alianza entre partes velocísimas, donde la voz de Nikolas Bruni (Diocletianvs) explora su registro más bronco, y otras donde reinan los arreglos así como los tempos más lentos y marcados, con unas líneas de batería de Davide Itri (Decivs)  muy presentes. El final no dista mucho de unos Fleshgod Apocalypse menos orquestados.  “Chains of Alesia” rompe la dinámica que llevaba el disco hasta ahora al presentarse más lenta, machacona y cortante que sus predecesoras, con algunas dosis más de groove pero que no llegan en ningún caso al exceso ni la caricatura. Uno de los temas más extensos del álbum, “Once the Die Is Cast”, arranca invocando a los Nile más épicos en esos arreglos profusos en coros y cuerdas del comienzo para acabar revelándose como uno de los cortes si no progresivos, sí más policromos de todo el álbum. Hay partes donde las guitarras se esconden en un segundo o tercer plano bajo todo el armazón de arreglos, otras en las que vuelan comandando furiosas arrancadas de death metal encabronado y feroz.

Los apenas tres minutos y medio de “Gold Roots of War” inciden en la faceta más a medio gas, más épica y más orquestada, del combo romano, que sólo acierta coger velocidad en su parte final. Quizá uno de los cortes más flojos del álbum. Esa simpleza del sexto tema de este “Rise of the Empire” lleva a que el séptimo, “Ptolemy Has to Fall”, sea mucho más disfrutón de tanto en cuanto vuelve a aglutinar buena parte  de todas las aristas que conforman la propuesta de estos ADE en otro de esos cortes que no te suelta en ningún momento. De medios tiempos llenos de pura épica itálica, a otros que rezuman groove por los cuatro costados y, entre medias, partes con el velocímetro en zona roja. Imposible aburrirse. “Suppress the Riot” resulta en un tobogán bicolor en el que constantemente suben y bajan partes a todo gas con otras en las que aparece un breakdown que, de no ser por esos arreglos con aroma a péplum, no desentonarían demasiado en una banda de deathcore. “Veni Vidi Vici” no resulta tan distante con el resto del álbum, pero cuenta con unos arreglos de aire más oriental, evocando de nuevo no sólo a Nile, si no a los álbumes en solitario de Karl Sanders. Resulta menos complejo que otros cortes del álbum, pero se beneficia de algunas de las partes rápidas más logradas del mismo.

The Blithe Ignorance” pasa por ser de lo más conseguido de este cuarto disco de ADE. Por ese largo inicio puramente orquestal en el que repta la voz de Nikolas Bruni, por el crescendo que vendrá después, apoyado en uno de los mejores riffs de todo el disco, y por cómo todo se funde, cuadra y encaja pasajes más adelante con precisión de relojero. Estupendo. El cierre es para  “Imperator”, más centrada en ofrecer death metal clásico y furia desatada a la que sazonan leves toques sinfónicos.

Rise of the Empire” redunda en algo menos de tres cuartos de hora de muchos altos y algún que otro bajo en un disco que no creo decepcione a seguidores de las bandas que aparecen durante la reseña. Death metal épico y sinfónico en definitiva como buena banda transalpina que son.

Texto: David Pérez Naves

Reseña Disowning «Human Cattle» (Xenokorp 2019)

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Buen brutal death metal de nuevo cuño para sobrellevar los rigores estivales. “Human Cattle” es el primer largo de los francocanadienses Disowning, nuevo proyecto del ex Offending ‘Jesus the Butcher’, producido por Sylvain Biguet (Ataraxie, Klone) y con portada del francés Remy Cuveiller, ilustrador de Dawn of Disease, Cryptopsy o Thy Art is Murder entre muchos otros.

Sin introducciones ni preámbulos, “Ghost Area” literalmente estalla desde el primer segundo como el disco de metal extremo que es. Rápido y violento, pero técnico y variado, con un pie en la nueva escuela y otro en la vieja, profusión de melodías y alternancia en los ritmos. Retorcido, enrevesado, visceral. “Battle of Neverness” oscila entre partes lentas y pesadas con otras donde el acelerador literalmente toca fondo con esa batería endiablada al comando, si bien es verdad que estas son las menos. “Another Piece in My Collection”, más allá de ciertos momentos puntuales, es puro Suffocation. Brutal death técnico, rapidísimo, incansable. “Intoxicated by This Illusion” posee en sus partes más rápidas un par o tres de riffs que les acercan a postulados más black. Y confrontadas contra ellas esas partes a medio gas donde vuela el doble bombo que convierten a este cuarto tema en uno de los puntos álgidos del disco.

Situándose por debajo de los cuatro minutos de duración, “Suffocated by My Walls” es pura velocidad en sus dos primeros tercios. Inasequibles esas baterías de Maxime Pironnet aquí hasta llegar a un final más relajado a la par que ligeramente épico. Pasado el ecuador del álbum “The Servants of Chaos” devuelve detalles técnicos del inicio pero lo hace a velocidad terminal en un tema que trae inmediatamente a mi memoria a los másters italianos del brutal death Hour of Penance. Aunque en principio rápida como un demonio,“Inner Emptiness” ofrece rasgos cercanos al thrash en gran medida, colisionando con partes donde el contador de revoluciones por minuto alcanza zona roja. “Alone on this Dark Path” tiene las partes más machaconas del disco y lo más cercano a un breakdown de entre los diez temas y casi cuarenta minutos de este “Human Cattle”. Sorprende el contraste de tanto en cuanto el resto del corte es death metal muy de la vieja escuela norteamericana.

Mientras que el penúltimo y homónimo tema de este debut de Disowning es el más corto, apenas tres minutos, el cierre “The Storm before the Storm” alcanza los cinco minutos condensando buena parte del imaginario de los francocanadienses. La batería de Maxime echa humo mientras que el dúo guitarril Peb & Jérôme deja algunas de las mejores melodías de todo el álbum. Un cierre por todo lo alto, no me cabe duda.

En “Human Cattle”, como decía al principio, convergen las dos escuelas y posee grandes momentos junto a otros en los que uno quizá eche en falta un poco más de originalidad. Con eso y con todo un debut más que notable que debería hacer las delicias de todo fan del género.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: The Lumberjack Feedback «Mere Mortals» (Deadlight Records)

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El que hagan sludge de aires doomies (o viceversa) ya me parece un hecho diferencial. No es precisamente la rama del metal extremo más exitosa (aunque puede que me equivoque), pero es que encima son instrumentales. Cuentan con dos baterías, lo cual es bastante llamativa salvo que el líder de tu banda se llame Robert Fripp. Para terminar de rendondearlo todo, Sébastien (bajo) y Nicolas (batería) son hermanos. Con  todos estos ingredientes no quedaba sino echarles un par de oídas o tres. Tras varios Ep’s y un largo en 2016 se presentan The Lumberjack Feedback ante nuestras narices con “Mere Mortals”, segundo disco largo en su trayectoria.

Ellos muestran sus cartas desde el primer segundo, poniendo ambas cajas rítmicas al comando de las operaciones. Pero es la repetición machacona de riffs la que marca la pauta una vez superado el inicio. El trabajo en este aspecto es riquísimo en matices desde el primer momento, así como los solos doblados de guitarra … y a veces también de batería.  Suenan a la par o una en cada oreja, lo que le confiere un aura muy especial al conjunto. Su música puede no ser de lo más original, puedes haber oído antes alguno de los riffs, pero esta forma de ofrecérsela al oyente sí merece reconocimiento. El puzzle sónico que conforman ambas baterías así como ambas guitarras. Todo eso está en “Therapy” y es apenas el comienzo. “Kill! Kill! Kill! Die! Die! Die!” contiene algo más mala baba. O tal vez el título de este segundo corte del disco esté jugando con mi inconsciente. Baterías juguetonas y mucho (y muchas veces) riff a cañón. Uno hasta agradece las pausas. Unas pausas en que las baterías juegan a veces a vez, otras se devuelven golpes la una a la otra, otras siguen el ritmo sin más.

“New Order (Of the Ages) – Part I” arranca, al fin, con cierta calma. En base rítmica y en cuerdas, sacando del baúl la vertiente más atmosférica de los franceses. Me resulta muy atrayente cómo una batería comienza un ritmo, la otra la sigue y así repetidamente. Ya digo que hacen de la repetición su fuerte, pero logrando que no te aburra un instante, creando constantemente matices y detalles con los que quedarte. La segunda parte de este “New Order (Of the Ages)” es más agreste y machacona, pero posee ciertos aires de psicodelia doomie que, para gozo de quien escribe, les colocan a pocas millas de bandas como Ufomammut y similares. Sludge/doom marciano y machacón. Pocas cosas hay mejores en este mundo, os lo digo yo.

Uno pensaría que tratándose del tema más corto del disco, The Lumberjack Feedback podrían aprovechar para soltar toda su mala bana en “Wind Last Blow”. En realidad tiene alguno de los solos de guitarra más afilados de todo el álbum. Es verdad que quizá no los más memorables. El riff final me resulta extrañamente familiar, por cierto. “A White Horse Called Death” arranca con calmo solo de guitarra sobre una nota que se repite una y otra vez hasta que todo rompe y, a medio ritmo, va llegando el cuerpo central de este penúltimo corte del disco. Muy prolijo en solos, lleno de cambios de ritmo, colores y matices. Es reseñable cómo consiguen que no echemos en falta una voz sobre su música de tanto en cuanto, insisto, su música está llena de detalles y matices. La suya es una propuesta que podrá gustar más o menos, pero que está estudiada y trabajada a conciencia.

“Kobe (Doors Of Spirit)”, ¿referida a la ciudad? ¿al retirado escolta de los Lakers? ¿al buey homónimo?, es el cierre y, de paso, el corte más extenso. Doce minutos (y esto es un topicazo) en los que concentran todo su arsenal. De inicio calmo, donde en principio oímos solamente a una de las baterías, tiene un estallido alrededor del minuto tres y medio que pasa por ser uno de los puntos álgidos de todo el álbum. Y eso que a estas alturas ha habido unos cuantos. Un disco como este merecía un final como este. Un disco de esos que da gusto oír. Y reseñar.

Texto:David Pérez Naves