Reseña: Absalem «Anima» (Autoproducción 2023)

La buena gente de Absalem sigue buscando su camino y qué mejor para ello que este pequeño Ep de cuatro temas que hoy nos traen. La banda, que forman Víctor Villar a la batería, Carolina García al bajo, Miguel Gómez en guitarras y Gina Barbería en voces presenta un “Anima” que ha venido al mundo en los Breakdown Studios con el Sound Of Silence, Blast Open y Escuela de Odio Nefta Vázquez a los controles y al que adorna el arte de David Fdz (Godlessdesign).

Anima” es la pequeña introducción que habrá de sentar las bases sobre las que se conduce el nuevo material de los salmantinos. Calma sintética en crescendo sinfónico, casi cinemático, que habrá de preceder a una “Obscura (2023 Remaster)” que habrá de recoger el guante con la banda mostrando, de primeras, la faceta más proggie de su amplio abanico de influencias. Aquí me funcionan esas estrofas a voz rota de Gin y la forma en que Miguel Gómez las contrapone con su mejor labor melódica. La pesadez del estribillo contrasta con los dejes más sinfónicos que hayamos oído salir de la factoría Breakdown. Pero si algo aprecio de esta “Obscura” es el trazo nada predecible de su largo epílogo. Voces limpias, devaneos con el metal progresivo, un estupendo solo de guitarra e incluso blast beats. Un corte que crece una barbaridad con las escuchas y en el que el cuarteto, como diría un clásico, parece haber puesto toda la carne en el asador.

Así las cosas, “Lord Of The Flies” tiene carta blanca para resultar un tanto más convencional. Y en cierto modo lo es. Tampoco es que la banda se olvide de esos trazos alternos, contrapuestos a veces, en los que Gin va dibujando sus distintos registros, mientras la fina base rítmica de Carolina y Víctor acoge y soporta toda esa variedad sin grandes alardes pero con toda la naturalidad. Y parece que siempre me estoy quejando de lo mismo pero al solo del puente central le habría otorgado algo más de espacio. En cualquier caso, un corte que en sus planteamientos un tanto más racionales aporta un gancho del que adolecen otros cortes del Ep.

Haunted” funciona en la medida en que lo hacen esos crescendos que suceden al prólogo. Absalem pasan así de la calma inicial a un páramo de voces limpias que más tarde acogerá a la Gin más descarnada, con la producción contraponiendo a su voz rota una suerte de sintes de corte retrofuturista, por otro lado tan habituales en estos tiempos que corren. Su tronco central vuelve a ser un vaivén tanto en lo rítmico como lo tonal, que lo mismo vibra cerca del metal progresivo que se acerca al metalcore de corte más clásico, para dejar negro sobre blanco que desde luego saben cómo armar temas diversos en los que, no obstante, todo fluye de forma natural.

Y es que encuentro francamente disfrutable la forma en que la banda juega a amalgamar esa amplia gama sonora y tonal en unas canciones que en ningún momento suenan impostadas, forzadas o antinaturales. Al contrario. Desde luego ayuda en el empeño una producción tan rica y diversa como el Ep exigía y que no viene sino a redondear el empeño de los salmantinos. Los buenos riffs, la rica paleta de arreglos, la bien empastada base rítmica y el amplio rango de Gin al micro. Estupendo.

Texto: David Naves

Reseña: Burning Witches «The Dark Tower» (Napalm Records 2023)

Quinto trabajo ya para la banda de Brugg, en Suiza, Burning Witches, que forman a día de hoy Jeanine Grob al bajo, Lala Frischknecht en baterías, Courtney Cox y Larissa Ernst en guitarras y Laura Guldemond en voces. Este “The Dark Tower” que hoy nos presentan contó con producción del Destruction Schmier y V.O. Pulver, colaborador habitual del combo centroeuropeo. Adornado por el arte de Gyula Havancsák (Accept, Wintersun, Annihilator, Grave Digger, Stratovarius…) vio la luz el pasado mayo vía Napalm Records.

Rise Of Darkness” es apenas un minuto de introducción al vasto ideario que las suizas han dispuesto a lo largo y ancho de su última obra de estudio. Es un corte casi eclesial por momentos y que vendrá a derivar en una de las varias cartas de presentación, esta “Unleash The Beast” con todos los cilindros en funcionamiento y un pulso, particularmente en estrofas, que bien podría recordar a los Judas Priest más vibrantes. Que sufre de un estribillo un tanto atropellado, si bien acaba por arreglárselas para trazar un más que digno comienzo de tracklist.

Renegade” no se desliga de esa querencia por la banda de Glenn Tipton, si bien las de Brugg aprovechan ahora para descender aquél pulso más vibrante de la apertura y deslizar un hard/heavy ochentero, deslenguado y chulesco. Guldemond está especialmente certera a la hora de trazar las distintas líneas de voz. Todas ellas situadas sobre unos riffs a ratos un tanto planos, que convergerán, ahora sí, en un estribillo sobrado de gancho. Lo particular del solo, con esa sonoridad más oscura a comienzo, desata una pequeña disonancia con el tono general del corte en sí, que desaparecerá más tarde, quedando apenas como curioso guiño a los momentos más oscuros del álbum. Que los habrá.

Evil Witch” recrudece la propuesta de las Witches. Riffs ágiles, Frischknecht firme con el doble bombo y un pulso casi marcial en una de las estrofas más inteligentes y mejor trazadas de todo “The Dark Tower”. Corte que no niego desprecié en las primeras escuchas al disco y que me ha ido ganando desde entonces. En gran medida gracias a las mencionadas estrofas, también a un estribillo puede que simple y lacónico, pero que se las arregla para amarrar en el subconsciente, y terminando por ese solo en crescendo y las guitarras dobladas en que culmina. Mientras escribo esto una de mis favoritas de las trece y más que merecida su traslación al mundo del videoclip.

World On Fire” parece por momentos la hermana suiza de “Judas Rising”, tema apertura de aquél “Angel Of Retribution” de Judas Priest. Su riff, sus estrofas de versos breves y lacónicos. Burning Witches insertan no obstante un estribillo lo suficientemente disociado del mencionado corte del Sacerdote para marcar las debidas distancias. Pero sea como fuere lo cierto es que el parecido resulta más que obvio. Y de todos modos es apreciable el mayor dramatismo que Guldemond implementa a su registro aquí. También su sección solista por cómo funde épica, técnica y elegancia. En resumen me parece un buen corte al que su excesivo parecido le resta algún punto que otro.

Dará un respiro la distinguida “Tomorrow”. Balada en toda regla, elegante y diáfana, apoyada en guitarras cristalinas y con el poderoso registro de Guldemond aportando las debidas notas de color y también de dramatismo a un trazo no por convencional menos disfrutable.

En clave más cinemática, “House Of Blood” resulta en una pequeña introducción que habrá de llevarnos hasta el corte que da nombre al álbum, ésta “The Dark Tower” en cuyos riffs creo divisar una fuerte influencia de la banda del ahora denostado, no sin razón, Jon Schaffer. Es un corte algo a la contra de los grandes pulsos del álbum. Construido a mayor gloria de su faceta más pesada y arrastrada, si funciona es más por el uso de contrapuntos que por su trazo a ratos algo redundante. En cualquier caso ni mucho menos la más redonda de este quinto trabajo.

Heart Of Ice” recupera a las Burning Witches más vibrantes, si bien lo hará a fuerza de traer al frente una serie de riffs un tanto distraída. Tampoco la voluntariosa línea de voz de Guldemond pasa por extraordinaria. Y es una pena porque toda la sección solista es estupenda, fácilmente entre las más redondas de todo el trabajo. Corte tan desigual como el propio álbum que lo aloja.

Arrow Of Time” irrumpe con un tono más comedido. Es un medio tiempo que deja fluir la buena técnica que alberga el dúo Ernst & Frischknecht, si bien y en líneas generales, noto una composición poco cohesiva. Que no acierta con un tono claro e incorpora, con acierto desigual, todo un abanico de influencias que casan solo a ratos. Desde Riot a Queensrÿche pasando por el hard más apaciguado y a término tintes más metálicos y pesados. Buenos destellos aquí y allá pero echo en falta una mayor cohesión entre todas sus partes.

Qué duda cabe que la banda parece más cómoda en cortes como este “Doomed To Die”. Que recupera aquellos pulsos más oscuros apenas intuidos en la anterior “Renegade” y entrega a las Burning Witches más intensas y vigorosas de todo “The Dark Tower”. Armadas con un estribillo que parece tener el directo como fin único, por ahí se dejan oír voces más graves, buenos riffs, mejores melodías y una tan incendiaria como juguetona sección solista.

Into The Unknown” que vuelve a posiciones más tranquilas, albergará el que es fácilmente mi riff favorito de todo el álbum. De nuevo con algo de Iced Earth insertado en su ADN pero lo suficientemente inteligente como para terminar sonando en gran medida a Burning Witches. Seis minutos largos de metal a ratos machacón, que conforme transita hacia su tronco central me evocará a bandas como Sanctuary, Nevermore, Savatage… a la escuela americana en definitiva. Hay cierta épica, drama incluso, en su tronco central, que culmina enfrascado en una oscuridad casi teatral que, a ratos, evoca al bueno de King Diamond. Corren las escuchas y siento que en su amalgama de influencias acierta allí donde falló “Arrow Of Time”.

The Lost Souls” funde a las Burning Witches más vivarachas de comienzos del álbum con las más oscuras de finales del mismo y el resultado es un corte bifocal y nunca sobresaliente. Con buenos contrapuntos en sus distintas líneas de voz pero un estribillo nada brillante. Buenos riffs en estrofas y más acomodados en estribillos. Una más que decente ración de solos en su tronco central pero un trazo, a estas alturas, ya poco sorprendente.

Para el final en ciertas ediciones del álbum quedan un par de versiones. Del “Shot In The Dark” de Ozzy la primera. Del “I Wanna Be Somebody” de W.A.S.P. la segunda. Todo lo leales que cabría esperar de ellas, si bien pienso que la del príncipe de las tinieblas pedía una línea de voz algo más limpia.

Altos y bajos en el nuevo álbum de las suizas. Que me agrada por el buen nivel técnico que despliega y un ramillete de temas verdaderamente logrados, con “Evil Witch” o “Into The Unknown” a la cabeza. Entre medias hay cosas que me descolocan (“World On Fire”), otras con las que directamente no he llegado a congeniar (“Arrow Of Time”) e incluso alguna que me parece muy por debajo del resto en todos los aspectos (“The Lost Souls”). Mis sensaciones, por tanto, no podrían ser más desiguales. Queda ahora asistir al próximo Rock Nalón y ver de qué son capaces sobre las tablas. Os emplazamos a todos allí.

Texto: David Naves

Reseña: D.A.D. «Las Reliquias Del Horror» (Base Record Production 2022)

Corría noviembre de 2022 cuando veía la luz “Las Reliquias Del Horror”, Ep de la banda sevillana D.A.D: Ale en voces, Cami a la batería, J.J. al bajo y Oscar en guitarras. Los cinco temas que componen esta nueva entrega, y que suceden a su vez al largo de 2019 “Mil Rostros”, fueron grabados, mezclados y finalmente masterizados por Sergio Carmona en los White Tower Studios. Editado en colaboración con Base Record Production.

El Orden Del Caos” es apenas una intro de poco más de un minuto que, en su anatomía sinfónica y grandilocuente, sirve para dar pie a “El Principio Del Fin”, adelanto a su vez del Ep y primer corte con verdadera enjundia de este tracklist. Que lejos de encadenar con la desmesura de la primera entrega, se elevará desde las tinieblas mientras desarrolla una calma pausada, casi hipnótica. Calma que se quiebra de modo seco y abrupto para llevar a D.A.D. por unas estrofas algo recurrentes en cuanto a forma pero desde luego bien resueltas. Algún pequeño solo vendrá a aportar algo de brillo y sustancia. Pero si por algo me engancha es por esa escritura nada lineal, en permanente diálogo consigo misma, y la forma en que el epílogo rima con aquél riff que irrumpía en el puente. Un buen comienzo.

Intro al margen corte más rácano del Ep en cuanto a duración, “Las Reliquias Del Horror” destapa de nuevo la cara más groovie de los sevillanos y, por ahí, su línea de voz me recuerda, vagamente, a los barceloneses Ktulu. D.A.D. ofrecen aquí un trazo más evidente, menos retorcido. A cambio, puede que éste sea el corte con más gancho de los cinco.

Breve epílogo de corte electrónico para dar el pistoletazo de salida a una “La Voz Dormida” donde vendrá a manifestarse, a ratos, un poso más melódico en guitarras. Engarzan unas estrofas, por momentos algo atropelladas, mientras el trazo mantiene un buen equilibrio entre cierta linealidad del corte previo y aquella escritura más abierta de “El Principio Del Fin”. Un buen solo coronará su tronco central, si bien el epílogo no deja de resultar algo distraído.

La final “Rompiendo Cadenas” enlaza con esas guitarras más melódicas para cerrar el Ep desvelando la cara más thrash de los andaluces. Subyace de igual modo un aire más marcial, ejemplificado en esa línea de voz tan frontal. Principal baza de un corte que, en cuanto a riffs se refiere, no consigue captar del todo mi atención.

En cierto modo siento que el Ep va un poco de más a menos. Quizá “El Principio Del Fin” haga promesas que el resto del tracklist no llegue a cumplir del todo. Resulta más que correcto en cuanto a producción, si bien de tanto en cuanto las voces de Ale se me antojan un tanto lejanas. Nunca de forma grave pero sí lo suficiente como para que según qué estrofas resulten algo confusas. En definitiva un Ep ideal para conocer de lo que es capaz el combo sevillano y una alerta cara a futuras obras en formato largo. Estaremos a la escucha.

Texto: David Naves

Reseña: Sweet Hole «Ubik» (The Fish Factory 2022)

Rock progresivo con trasfondo literario el que hoy nos proponen los andaluces Sweet Hole. En el álbum encontramos a Francisco Roldán (voces, pandereta, teclados, piano), Javier Martínez (batería), Miguel Durán (guitarra, sintetizador), Charlie Durán (bajo), Antonio Rubio (guitarra rítmica y española) y David Alejo (teclas, flauta travesera y piano) junto con la colaboración de ni más ni menos que Tim Bowness (No-Man). La novela de Philip K. Dick “Ubik” inspira y da nombre a un álbum producido por la propia banda, y grabado, mezclado y masterizado por Jacobo Fernández en Sputnik Records. Con arte de Alejandra Lupión, ha visto la luz a través de The Fish Factory.

Sintes de Miguel Durán para dar la bienvenida a la remansada “Moon” y desplegar ese aire a lo Genesis o Marillion que anticipaba la nota de prensa. Que, dicho sea de paso, también me habrá de recordar al tristemente fallecido compositor Angelo Badalamenti. Sea como fuere, me agrada esta primera composición y la naturalidad, quizá también la parsimonia, con que desarrolla y entrelaza sus buenas estrofas. Hay detalles técnicos relucientes por comedidos. Nada ególatras o redundantes. Quizá la producción peque de cierta ligereza cuando la banda acomete un puente central más enérgico, tampoco al punto de deslucir el resultado global de un estupendo primer corte.

Ubik Beer” es el primero de los tres pequeños interludios que atraviesan el nuevo disco de los sevillanos y que, en la voz de Tim Bowness, habrá de conducirnos hasta una “Secret Hideout” de inicio más oscuro, también más desnudo, que seguramente por una sencilla asociación de ideas y personajes, me lleva a pensar en los primeros discos de Steven Wilson en solitario. “Grace For Drowning” especialmente. Buenos contrapuntos los que la banda superpone aquí y que conducen a uno de los estribillos más cuidados, también más agudos, de todo “Ubik”. Todo el corte está atravesado de un aire más melancólico y tristón pero que la banda resuelve sin alardes ni aspavientos. El solo del puente y la desnudez que plantean aquí parece llevarle la contra a propuestas más impostadas que han acudido a estas líneas en tiempos recientes. Es un solo grácil, de nuevo nada forzado o antinatural, bien ligado al tono imperante. Extenso para el oído poco acostumbrado pero, creo yo, de calidad y gusto innegables.

Con la guitarra española de Antonio Rubio arranca una “Carbon Copy Of The Future”, que no me atrapa en la forma en que lo hacen otros cortes dentro del álbum, si bien sigue siendo ésta una composición mimada con todo detalle. En ella encuentro buenos cambios de ritmo, una estupenda, divertida incluso, línea de bajo y una no menos atractiva melodía vocal.

David Alejo a la flauta travesera introduce esta “Uncertainty”. Instrumental de arranque pausado, tranquilo y remansado, roto más adelante en pos de un crescendo tan poco original como bien tejido. Desarrollos técnicos, de nuevo, desprovistos de todo alarde. Con la naturalidad por bandera, de nuevo nada acentuados ni ególatras. Por ponerle un pero, ese fade out final, pero en líneas generales me funciona.

Ubik Breath” con su repentina carga electrónica vendrá a introducir el corte más extenso del álbum, una “Am I Alive?” de inicio nuevamente liviano, que no desnudo. Muchas capas en este primer tercio aún con la tranquilidad que despliega, con Roldán desplegando ahora una línea vocal algo temblorosa que le sienta como un guante a este transcurrir introspectivo que quebrará de pronto para devolvernos a los Sweet Hole menos contemplativos. Ese giro, bien es cierto, no resultará tan natural como otros que se pueden hallar a lo largo y ancho de este “Ubik”. Detalle que de todas formas no empantana otro corte interesante y atractivo, de buenos desarrollos técnicos y poseedor de un más que interesante manejo de las texturas. Su largo epílogo, más grave y rocoso, contrasta con toda la composición, en lo técnico y también lo tonal, llevando a la banda a sonar algo más contemporánea.

Inertial”, al menos de primeras, resulta mucho más prosaica. Y no es que al riff del comienzo le falten galones. Al contrario. Es ese aire más a lo Deep Purple el que vendrá a alimentar cierta disociación con el disco al que pertenece. Y no pasa nada porque Sweet Hole entregan por contra el que fácilmente sea el corte con más enganche de todos. Dicho de otro modo, el que creo más podría agradar a los lectores habituales de este medio. Con un par de indisimulados guiños a King Crimson durante su tronco central y ese epílogo más enérgico, a buen seguro la oferta más vibrante de todo “Ubik”.

Red Light” vendrá en cierto modo a reconducir hacia territorios más concordantes con los grandes tropos del disco. Si bien no exenta de picante, estribillos mediante, lo cierto es que sus marcados cambios de ritmo y el tono general de la composición vienen a amalgamar la serie de ideas y sensaciones por las cuales aquellos primeros cortes del álbum funcionaban tan bien. La perfecta conjugación de su tranquilo puente central es fácilmente uno de mis momentos favoritos de este nuevo trabajo. Atmosférico a un tiempo y melancólico al otro, de trazo inmaculado y gusto innegable. Antecede, además, a un magnífico solo de guitarra durante el epílogo. De mis favoritas. Cierran con la breve narración “I Am Ubik”.

Un álbum la mar de apañado. Bien es verdad que de poca o ninguna rima con el metal, pequeños guiños en “Am I Alive?” al margen, pero de calidad innegable. En la composición, cuidada hasta el más mínimo detalle, y también en ejecución. Nunca impostada, siempre funcionando a favor de las canciones y nunca al revés. Bien producido en líneas generales y donde, si acaso, se le puede achacar cierta falta de riesgo a la hora de desplegar un ideario progresivo mil y una veces transitado. Sea como fuere y teniendo bien en cuenta el disco de género que es, una adición más que interesante para cualquier buen fan del progresivo que se precie.

Texto: David Naves

Reseña: Death & Legacy «Inf3rno» (Duque Producciones 2020)

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Tercer largo para estos death melódicos zamoranos de Death & Legacy, primero con Hynphernia a las voces. La banda la completan Jesús Cámara y Manu Acilu (guitarras), Hugo Rodriguez (bajo) y finalmente Charli Casas (batería). Los ocho cortes que componen este “Inf3rno” fueron grabados en los V3 de Madrid para ser posteriormente masterizados por los omnipresentes Mikko Karmila y Mika Jusila. El arte del disco corrió a cargo de  GustavoSazes, quien ha trabajado para gente tan dispar dentro del metal como Angelus Apatrida, Epica, Kamelot, Spiritual Beggars, Krisiun o, claro,  Arch Enemy.

Pray” se esfuerza en dejar claras las sendas que habrá de transitar el disco. Huye de introducciones vagas o recargadas y se mete directamente en harina dejando por el camino un corte que sin sorprender por novedoso u original funciona bien como arranque. La producción en general raya a buena altura si bien echo en falta algo más de nitidez en cuanto al sonido de una batería que parece lucir sólo al final. “Salvation” (primer single) se encoge en cuanto a duración a la par que introduce un riff algo más oscuro así como una línea de batería más veloz. Se beneficia de un estribillo donde aparece, tímidamente, el actual vocalista de Avalanch Israel Ramos. “Insane” resulta a un tiempo más pesada, marcial y machacona en las estrofas y a otro, mucho más pomposa en su estribillo. No puedo decir que me sorprenda, tampoco que no me suene fresca en contraste con el par de temas que la preceden.

Hynphernia se desgañita a gusto en la entretenida “Hellfire” (segundo single), un tanto deudora de los primeros Children of Bodom, especialmente en el estribillo. Se maneja bien con un riff martilleando una y otra vez y alguna que otra buena melodía por el camino. “Dead Soul” es uno de mis temas favoritos del disco. Tiene un ligero matiz más melancólico que el resto del tracklist, posee buenas armonías vocales entre  Hynphernia e Israel Ramos y trae de regalo un solo de guitarra destacable. “Carnage” resuena más variopinta tanto en cuanto a ritmos y riffs como en cuanto a arreglos. Inicia dentro del estricto patrón del ‘melodeath‘ para mutar después hacia terrenos más diversos y atonales. La batería de Charli Casas percute con la nitidez y la fuerza que eché en falta en los primeros compases del disco y el tercio final evoca al clasicismo del género para dejar otro de mis cortes predilectos dentro de este “Inf3rno”.

Disfruto con el riff quasi maquinal que aporta la postrera “Pc494”, así como con esos ‘cabalgueos’ del estribillo. Personalmente le habría dado más espacio a ese parón de la parte central para insuflarse algo de aire a un tema que termina por resultarme un tanto plano en su conjunto. La banda se oscurece para la final “In Time”, que sí posee el largo impás de tranquilidad que eché en falta en el corte anterior. De hecho, la construcción de esa parte lenta y su consiguiente eclosión me parece uno de los momentos cumbre de este tercer disco de los zamoranos.

No sé hasta qué punto eran conscientes los hermanos Amott del terremoto que iban a producir en la escena europea al elegir a la alemana Angela Gossow para sustituir a Johan Liiva cara a su disco “Wages Of Sin” pero el caso es que casi veinte años después aún colea la influencia de aquél movimiento en multitud de bandas y proyectos. Considerando que “Inf3rno” constituye la primera entrega con nueva voz al frente, y que a su vez es el primer trabajo de Hynphernia, este tercer disco de Death & Legacy, sin ser para nada un dechado de originalidad, me entrega más síes que noes. Un primer paso que deberá ser consecuentemente corregido y aumentado de cara a futuras entregas so riesgo de enmudecer en medio del inmenso, diverso e inagotable cajón de sastre que es el death melódico a día de hoy. Suerte.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Thy Despair «The Song Of Desolation» (Rockshots Records 2020)

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Metal sinfónico desde Ucrania o dark metal tal y como se autodefinen, Thy Despair nos presentan su primer disco largo tras un par de singles y el Ep de 2018 “Вільний”. Las líricas del disco refieren tanto a la reciente guerra acaecida al este del país como a experiencias personales y leyendas locales. Ellos y ellas son Elin (voz), Nephilim (voz, guitarra), Strike (guitarra), Navka (teclados) y Alex (batería).  El disco fue mezclado y masterizado en QWERTY Records y se espera vea la luz el próximo ocho de mayo vía Rockshots.

Mucho metal para arrancar el disco. “The Free One” sorprende con ese riff de entrada si tenemos en cuenta que Thy Despair empezaron su andadura como buenos soldados del rock gótico. Las voces, con la eterna alternancia femenina / limpia y masculina / rasgada predominan en la mezcla final por encima del resto de instrumentos. Inicio tan diverso en cambios de tono como escueto en duración. “Sabbath” parte de un inicio oscuro, en especial en lo concerniente a los arreglos, para evolucionar en una suerte de power metal generoso en doble bombo y teclas y aunque bordea territorios más extremos en su periplo final, no descarrila del todo. Nephilim deja algunos de sus tonos más agrios para la corta “Fear and Despair” en un tema clásico de metal sinfónico ambivalente y canónico.

Burned By Love” tiene uno de mis riffs favoritos de todo el álbum. Y por encima de él Elin desplegando todo su repertorio de cabriolas y gorgoritos. Tras un ligero receso se hunde en un puente ligeramente más doom y refulge en su tramo final con un notable solo de guitarra. “Last Breath” inicia tranquila, melódica y reposada para virar hacia terrenos más extremos primero y recuperar la calma inicial en su término. Quizá en falta quizá más minutaje para dar cabida a ciertas ideas planteadas y no del todo resueltas aquí. “War” es el último de los temas cortos del disco, que de aquí al final habrán de ganar en duración. Este en particular conjuga ritmos un tanto maquinales con arreglos arábigos que le dan otro aire y lo distinguen del resto. “Army of Dead” descansa sobre la tierna voz de Elin a la que acompañan las guitarras más cristalinas del disco. Tras ese inicio reposado surge el registro más cavernoso de Nephilim en un tema que se mueve dentro del patrón sinfónico en todo momento. Sin sorpresas.

Me gusta mucho el inicio de “Falling Star”. Melódico, tranquilo, elegante, con el punto justo de melancolía en una bonita melodía de guitarra. Tras la irrupción de Nephilim el tema se embarra y gana en agresividad. El propio Nephilim deja un largo solo de guitarra en el tronco central mientras que el último tercio entrega las únicas voces limpias masculinas de todo “The Song Of Desolation”. Si hay un tema ganador en el disco es sin duda este. Después encontramos “Ghost Rider” cuyo primer tercio vuelve a moverse en patrones más cerrados, con mucha alternancia en ritmos, sí, pero siempre dentro del consabido canon sinfónico. Disfruto más con su parte final, con mención especial a ese tímido teclado eclesial primero y a ciertos acelerones de Alex con la batería después. La final “Falcon” resume perfectamente el disco. Posee rabia, solos de guitarra, grandes arreglos, partes más tranquilas y, en general, funciona como broche final al debut de los ucranianos.

Hay buenas ideas dentro de este “The Song Of Desolation”. Es verdad que, como dije a lo largo de la reseña, habría preferido que algunas ideas de la primera parte del disco tuvieran más espacio para desarrollarse, pero es un detalle. El disco puede presumir de una producción que, sin ser espectacular, deja espacio suficiente a todos los integrantes de la banda y eso es decir bastante cuando tienes tantos elementos presentes en la mezcla. Pero por encima de todo, tiene a un dúo vocal cuya química es innegable. Conectan bien, se compensan bien y para mí son el aspecto con mejor nota de estos debutantes. Una buena adición para fans del sinfónico.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Obscure «Darkness Must Prevail» (Xtreem Music 2019)

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Formados originalmente a finales de la década de los ochenta en tierras valencianas, los death metaleros Obscure han estado yendo de la actividad al ostracismo durante su dilatada trayectoria pero no ha sido hasta el presente 2019 que, tras una serie de demos y recopilatorios, han dado a luz a su primer disco largo. Este “Darkness Must Prevail” viene mezclado y masterizado por el omnipresente Dan Swanö, adornado con la portada de Remy Cuveillier (Cryptopsy, Mumakil, Disowning…) y editado por el sello madrileño Xtreem Music.

Curse of My Race” arranca imbuida de guitarras en afinación grave y cabalgando a medio tiempo para hundirse más adelante en pasajes pesados y agobiantes a la Incantation en los que la voz de Xavier Beleth (Noctem) ofrece su registro más bronco. En el cambio de ritmo final aparecen los primeros blast beats a cargo de Enri Sanchis y finaliza para dar paso al tema título, “Darkness Must Prevail”, que transcurre animoso y juguetón rindiendo culto a la primera hornada de bandas suecas con esos tupa-tupa tan recurrentes. En esa misma onda aunque ligeramente más pesada transitan los casi cinco minutos de “After Life”, donde cabe destacar ese puente central pesado y machacón que me trae a la cabeza a bandas como Of Feather And Bone o Funebrarum. Lentitud y pesadez a granel. En “End Destination” las guitarras de Rafa Cortés y Boris Ortiz proyectan un riff con cierto aire marcial que apenas desaparecerá durante sus casi cinco minutos de duración para conformar uno de los temas más lineales de todo el disco.

Sunk into Oblivion” ya aparecía en su demo de 1992 “Non Existendi Cultus”. Cinco minutos de death metal pesado y asfixiante a excepción hecha del puente central, rápido a un tiempo y melódico al otro, es fácilmente mi favorita de todo el álbum. También de la mentada demo del año olímpico español procede el corte más largo del disco “Through Self-Repulsion”. Otra andanada de death metal abotargado, deliciosa y asquerosamente lento, poseedor de algunas de las mejores melodías guitarriles de todo el álbum. “Into Utter Darkness” va saltando entre la pesadez del corte anterior y rápidas andanadas en la más pura onda Grave. Por lo general ofrece pocas sorpresas. “Blessing of Malignancy”, traca final de “Darkness Must Prevail” procede a su vez de la demo del 92 y pasa por ser de lo más rápido y animado de todo el disco. Un cierre en buena lid, con gran variedad de riffs y tempos para mayor gloria del death metal nacional.

Les ha llevado treinta años pero Obscure al fin lo han conseguido. Más vale tarde que nunca, dicen. Con sus altos y sus bajos, “Darkness Must Prevail” redunda en un disco que rinde honores tanto a su propio pasado como banda, con esa triada de temas recuperados de la demo de 1992, como a lo más granado de las escenas nórdica y estadounidense, dejando el pabellón del metal extremo español en una posición más que digna.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: ADE «Rise Of The Empire» (Extreme Metal Music 2019)

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ADE, que por una vez no tiene nada que ver con administración de empresas, Dios me libre, llevan en esto desde 2007 y “Rise of the Empire” es ya su cuarta obra de estudio, a la que acompañan un Ep en 2008 y una promo al año sguiente. Italianos de la ciudad eterna, se presentan con una formación completamente remozada en la que sólo pervive de alineaciones anteriores el guitarra original Fabio Palazzola.

Minuto y medio de intro (“Forge the Myth ”) y aparece “Empire”, que fuera adelanto del disco en forma de vídeo lírico. Cuatro minutos largos de subidas y bajadas, que arrancan épicos, con ligero abuso de arreglos, transcurren por puentes más veloces, pasan por pequeños remansos donde resurge su faceta más folkie y desembocan en un final que nuevamente rezuma épica. “The Gallic Hourglass” confirma esa alianza entre partes velocísimas, donde la voz de Nikolas Bruni (Diocletianvs) explora su registro más bronco, y otras donde reinan los arreglos así como los tempos más lentos y marcados, con unas líneas de batería de Davide Itri (Decivs)  muy presentes. El final no dista mucho de unos Fleshgod Apocalypse menos orquestados.  “Chains of Alesia” rompe la dinámica que llevaba el disco hasta ahora al presentarse más lenta, machacona y cortante que sus predecesoras, con algunas dosis más de groove pero que no llegan en ningún caso al exceso ni la caricatura. Uno de los temas más extensos del álbum, “Once the Die Is Cast”, arranca invocando a los Nile más épicos en esos arreglos profusos en coros y cuerdas del comienzo para acabar revelándose como uno de los cortes si no progresivos, sí más policromos de todo el álbum. Hay partes donde las guitarras se esconden en un segundo o tercer plano bajo todo el armazón de arreglos, otras en las que vuelan comandando furiosas arrancadas de death metal encabronado y feroz.

Los apenas tres minutos y medio de “Gold Roots of War” inciden en la faceta más a medio gas, más épica y más orquestada, del combo romano, que sólo acierta coger velocidad en su parte final. Quizá uno de los cortes más flojos del álbum. Esa simpleza del sexto tema de este “Rise of the Empire” lleva a que el séptimo, “Ptolemy Has to Fall”, sea mucho más disfrutón de tanto en cuanto vuelve a aglutinar buena parte  de todas las aristas que conforman la propuesta de estos ADE en otro de esos cortes que no te suelta en ningún momento. De medios tiempos llenos de pura épica itálica, a otros que rezuman groove por los cuatro costados y, entre medias, partes con el velocímetro en zona roja. Imposible aburrirse. “Suppress the Riot” resulta en un tobogán bicolor en el que constantemente suben y bajan partes a todo gas con otras en las que aparece un breakdown que, de no ser por esos arreglos con aroma a péplum, no desentonarían demasiado en una banda de deathcore. “Veni Vidi Vici” no resulta tan distante con el resto del álbum, pero cuenta con unos arreglos de aire más oriental, evocando de nuevo no sólo a Nile, si no a los álbumes en solitario de Karl Sanders. Resulta menos complejo que otros cortes del álbum, pero se beneficia de algunas de las partes rápidas más logradas del mismo.

The Blithe Ignorance” pasa por ser de lo más conseguido de este cuarto disco de ADE. Por ese largo inicio puramente orquestal en el que repta la voz de Nikolas Bruni, por el crescendo que vendrá después, apoyado en uno de los mejores riffs de todo el disco, y por cómo todo se funde, cuadra y encaja pasajes más adelante con precisión de relojero. Estupendo. El cierre es para  “Imperator”, más centrada en ofrecer death metal clásico y furia desatada a la que sazonan leves toques sinfónicos.

Rise of the Empire” redunda en algo menos de tres cuartos de hora de muchos altos y algún que otro bajo en un disco que no creo decepcione a seguidores de las bandas que aparecen durante la reseña. Death metal épico y sinfónico en definitiva como buena banda transalpina que son.

Texto: David Pérez Naves

Reseña Disowning «Human Cattle» (Xenokorp 2019)

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Buen brutal death metal de nuevo cuño para sobrellevar los rigores estivales. “Human Cattle” es el primer largo de los francocanadienses Disowning, nuevo proyecto del ex Offending ‘Jesus the Butcher’, producido por Sylvain Biguet (Ataraxie, Klone) y con portada del francés Remy Cuveiller, ilustrador de Dawn of Disease, Cryptopsy o Thy Art is Murder entre muchos otros.

Sin introducciones ni preámbulos, “Ghost Area” literalmente estalla desde el primer segundo como el disco de metal extremo que es. Rápido y violento, pero técnico y variado, con un pie en la nueva escuela y otro en la vieja, profusión de melodías y alternancia en los ritmos. Retorcido, enrevesado, visceral. “Battle of Neverness” oscila entre partes lentas y pesadas con otras donde el acelerador literalmente toca fondo con esa batería endiablada al comando, si bien es verdad que estas son las menos. “Another Piece in My Collection”, más allá de ciertos momentos puntuales, es puro Suffocation. Brutal death técnico, rapidísimo, incansable. “Intoxicated by This Illusion” posee en sus partes más rápidas un par o tres de riffs que les acercan a postulados más black. Y confrontadas contra ellas esas partes a medio gas donde vuela el doble bombo que convierten a este cuarto tema en uno de los puntos álgidos del disco.

Situándose por debajo de los cuatro minutos de duración, “Suffocated by My Walls” es pura velocidad en sus dos primeros tercios. Inasequibles esas baterías de Maxime Pironnet aquí hasta llegar a un final más relajado a la par que ligeramente épico. Pasado el ecuador del álbum “The Servants of Chaos” devuelve detalles técnicos del inicio pero lo hace a velocidad terminal en un tema que trae inmediatamente a mi memoria a los másters italianos del brutal death Hour of Penance. Aunque en principio rápida como un demonio,“Inner Emptiness” ofrece rasgos cercanos al thrash en gran medida, colisionando con partes donde el contador de revoluciones por minuto alcanza zona roja. “Alone on this Dark Path” tiene las partes más machaconas del disco y lo más cercano a un breakdown de entre los diez temas y casi cuarenta minutos de este “Human Cattle”. Sorprende el contraste de tanto en cuanto el resto del corte es death metal muy de la vieja escuela norteamericana.

Mientras que el penúltimo y homónimo tema de este debut de Disowning es el más corto, apenas tres minutos, el cierre “The Storm before the Storm” alcanza los cinco minutos condensando buena parte del imaginario de los francocanadienses. La batería de Maxime echa humo mientras que el dúo guitarril Peb & Jérôme deja algunas de las mejores melodías de todo el álbum. Un cierre por todo lo alto, no me cabe duda.

En “Human Cattle”, como decía al principio, convergen las dos escuelas y posee grandes momentos junto a otros en los que uno quizá eche en falta un poco más de originalidad. Con eso y con todo un debut más que notable que debería hacer las delicias de todo fan del género.

Texto: David Pérez Naves