Blues & Decker despedirán 2025 encima de un escenario. El próximo viernes 26 de diciembre presentarán su nuevo EP «II: Return«, reseña aquí, en las instalaciones del ovetense Kuivi Almacenes.
A partir de las 21 horas con acceso libre hasta completar aforo la formación compuesta por Gustavo Pérez (voz y guitarra), Guzmán Lanza (guitarra), Kike Cuetos (bajo) y Diego Reyes (batería) ofrecerá una nueva demostración de su potente directo y esa inconfundible mezcla de blues, rock y energía, característica de su sólida y dilatada trayectoria.
Blues & Decker nos presentan su faceta más rockera en formato Ep digital. “II: Return” consta de cinco temas que, a su vez, formarán parte de un vinilo con edición a finales de año vista. Recordemos que ellos son Diego Reyes (batería), Kike Cuetos (bajo), Gustavo Pérez (voz y guitarra) y Guzmán Lanza (guitarra). Las canciones vinieron al mundo bajo la atenta mirada de Daniel Sevillano en “el templo del sonido asturiano Ovni estudio”.
“The Omen” ya deja claras las posiciones sobre las que se manejará la banda en este pequeño Ep. Es un blues rock crudo y pesado. A la vez elegante y distinguido. Pergeñado sobre buenos riffs y donde lo orgánico del conjunto supone la base sobre la que se edifica el sonido Blues & Decker. Gustavo está trazando hábiles líneas de voz. Me agradan esos pequeños solos con los que engarzan estrofas. Ovni, desde luego, responde a su bien adquirida fama. El sonido que emana de estas canciones no podría ser más limpio y cristalino. No desentona ni siquiera cuando la voz estalla con esos tonos más agrios del tercio final. Blues desgarrado primero y un cambio de ritmo cosido al fulgurante epílogo. Un gran arranque el de este retorno.
“Never Happened To Me” es vivaracha. La que fuera carta de presentación del Ep da la impresión de haber sido pensada y repensada con el directo como fin último. Los riffs que la construyen tienen gancho. Junto a ellos, Gustavo traza una línea de voz a la vez hábil y pegadiza. Los buenos detalles de Reyes tras baterías, especialmente en estrofas, el solo que antecede al puente o ese final de nuevo más vivaracho. Todo me funciona aquí. Y si bien ahora apenas rozen aquella gravedad tan acusada del primer corte, bien está lo que bien acaba.
Entones “Odyssey” juega a combinar a esos Blues & Decker más vivos con los más sucios. De resultas de ese doble juego emerge un corte entre dos aguas, que me agrada por ese juego entre guitarra y voces. También por la de nuevo hábil labor de Reyes a los parches. Y aunque siento que quizá pueda pesarle esos poco más de tres minutos y medio que marca en el reloj, no deja de ser un corte atravesado por buenos solos de guitarra y que parece dejar su mejor cara en cuanto a unas ejecuciones cuidadas con sumo detalle. El solo final, que me atrae por la mayor suciedad que arrastra, puede ser fácilmente mi favorito de todo el Ep.
Su prólogo deja poco lugar dudas. “Back To The Roots” suena inevitablemente clásica. Carga con la responsabilidad de ser el corte más extenso de los cinco. Y Blues & Decker, valga el tópico, realmente parecen haber echado el resto aquí. Quizá de los cinco, el que mejor lustre saca del magno estudio donde estas canciones vinieron al mundo. Emanan toneladas de clase de este blues desnudo y sureño, inundado de sonidos con olor a carretera y desierto. En su corazón mismo anida un solo, que aún cuando me agrada, no me hubiera importado si tuviera una duración aún mayor. Con eso y con todo, otro corte lleno de personalidad, con un cierre por todo lo alto y que puede ser fácilmente aquél con el que más conecto de este “II: Return”.
“Where We Belong” sorprende entonces con ese tono algo más alucinado. Algo que ejemplifica esa voz con efectos de Gustavo Pérez en las primeras estrofas. Otro corte bisagra, que mantiene un constante doble juego entre los Blues & Decker más (no sé si decir) psicodélicos con los más graves y rotundos. Un cierre que maneja una más que interesante paleta de tonos y colores, y que viene a dar cumplida cuenta del cuidado con el que la banda ha construido este pequeño trabajo. Ojo si no al despliegue solista final.
Derrochan clase a raudales. Evidentemente, sería de necios negar que a servidor le faltan referentes a la hora de juzgar un trabajo de estas características. Ello no quita para que disfrute, ya lo creo que lo hago, con unas canciones bien construidas, unas ejecuciones sin mácula y un discurso sonoro que, sin abandonar las fronteras del blues rock, sabe ser lo suficientemente diverso como para otorgar a cada composición una personalidad y entidad propias. Me agradaron como cierre del último Unirock (crónica) y lo han vuelto a hacer con este más que interesante regreso.
Es el segundo largo para los chicos de Krypticy tras debutar en 2014 con el Ep “Necronomicon” al que siguió un primer álbum de nombre “Hideous Being” en 2020. Thomas Schenk (bajo y coros), Pancho (batería), Sergio Álvarez (guitarra) y Álex Warrior (guitarra y voz) componen una formación que entrega ahora un “The Non-Return” grabado y masterizado por José María Tornay (Metalize, Rebel Souls) en los Wave Nation Studios. Adornado por el arte de Cardaver Art (Ancestral, Intolerance, Slaughtercult, Dismortus…) vio la luz el 22 de julio del pasado 2024 vía Violence In The Veins.
Ni introducciones ni pompas de ningún tipo. “Infected Pharaoh” demuestra pronto las buenas hechuras que posee el disco en cuanto a producción, destilando un sonido claro y equilibrado, con fuerte presencia de un bajo que crepita solidario a las punzantes guitarras de Álex y Sergio. Me gusta el riff que acompaña a las estrofas. También la tensa y cuidada línea de batería de Pancho, velocísima tras los primeros versos, y que marca el ritmo de unas partes rápidas que me recuerdan, a ratos, a mis paisanos de Legacy Of Brutality. Death metal descosido pero no exento de técnica, que conjuga velocidad y pesadez y al que remata un llamativo solo de guitarra en su tramo central para un más que interesante arranque.
“Hypatia’s Heresy” no se desliga en gran medida de las mismas directrices pero vendrá a apoyar su arranque en uno de los riffs más redondos, también más memorables, de todo el largo. Contribuye crear un corte que, aún dentro de lo aguerrido de la propuesta, muestra un gancho innegable. En esa encarnación a medio gas pueden surgir ciertos patrones que me recuerdan a los polacos Vader. Por ahí me gusta el doble juego vocal que proponen aquí los malagueños. Y aunque el solo que irrumpe en su parte central no llame excesivamente mi atención, sí que lo hará esa vertiente más rota y pesada que irrumpe tras él.
Ha querido la casualidad que hace apenas unas semanas saldaba por fin mi cuenta pendiente con uno de los slashers más celebrados, no otro que “Texas Chainsaw Massacre”, que sirve de telón de fondo para que Krypticy entreguen su cara más frenética, adoptando aquí y allá un vértigo casi más propio del death grind al que adornan ciertos audios extraídos directamente del film de Tobe Hooper. Hay otro buen solo camino de un epílogo donde el cuarteto conjuga su metal más veloz con ritmos más marciales. Un corte que acierta a la hora de conjugar sus distintas influencias sin perder el nexo común que la une al resto de “The Non-Return”.
“The Void” puede llevar al engaño con una gama riffera a la que encuentro algo por debajo del resto del álbum. Por contra, ofrece una serie de cambios de ritmo, también de detalles técnicos, que demuestran el buen nivel que poseen los chicos en cuanto a ejecución. Pancho está tremendamente ágil (y hábil) a la hora de amalgamar las muchas capas de las que consta esta cuarta entrega. El contrapunto que precede al solo, que bordea (sin rozar) el slam deja paso a otro buen detalle solista. Al final otro corte con personalidad dentro del disco.
Como personalidad tiene ese arranque al bajo de “The Water Street Butcher”. Schenk se escabulle después bajo la mezcla y junto con Pancho vuelve a trazar otra más que interesante base rítmica. Hay riffs que, en las partes más veloces, me recuerdan a Suffocation, y que la banda conjuga con alguno de los momentos más atmosféricos de todo el disco. Pienso que las partes más pesadas, que irrumpen a cuentagotas en la composición, y que bien me podrían recordar a unos Cannibal Corpse, merecían algo más de espacio. Sorprende finalmente el pequeño solo de bajo que Schenk dibuja durante el epílogo. Un corte que, sin desagradarme, si que tengo la sensación de que merecía una duración algo mayor.
Todo mientras que “UGH!” pasa por ser la entrega más escueta del disco. Tres minutos y medio con la banda mostrando virulencia y agilidad a partes iguales. Vuela Pancho en baterías sobre una gama riffera que me ahora me agrada en gran medida. Y aunque sea un corte descosido, feroz incluso, tampoco se puede decir que la banda lo construya de un modo lineal. Ni mucho menos. De hecho su prólogo podría ser fácilmente uno de los más llamativos de todo el largo. Álex Warrior declama con suma fuerza estas estofas. Sin embargo no resulta en exceso complicado seguir los distintos versos que componen la letra. Tan fugaz como entretenida.
En “Krypticy” la banda resulta todo lo leal al género que corresponde a un tema homónimo. Pero hay algo en la forma de afrontar las distintas estrofas por parte de Álex que acerca esta penúltima entrega a las fronteras del brutal death. Curioso por otra parte, pues no deja esto de ser una propuesta más afín al death más clásico. Salta a la vista en esas partes más atemperadas y oscuras, que tanto me recuerdan a unos Morbid Angel del “Covenant”. Estupendo el solo que colocan a continuación, con la producción de Tornay entendiendo al dedillo el tono buscado por la banda. Estupenda.
El cierre “Virgins Recently Fucked Sacrifice” es puro Krypticy. Parte además de uno de los prólogos más descosidos y violentos de todo el largo para desde ahí transigir hacia un death metal feroz y efervescente, con Pancho dejándose la piel en una línea de batería que apenas dará descanso. Me gustan esas melodías que acompañan a la voz de Álex. También cómo el bajo de Schenk acentúa esos contornos más melódicos. Tan delicada como calmar un fuego con gasolina. Honesto y brutal cierre.
Pocas sorpresas en el segundo largo de los malagueños. También y como dije por ahí atrás, muy pocas dobleces. Los chicos tienen claros sus propósitos y este “The Non-Return” bien debería hacerles subir algún que otro escalón dentro de nuestra cada vez más fértil escena extrema. Un álbum bien producido y que cuando brilla, pienso en cortes como el que da nombre a la banda u otros como “The Void” o la final “Virgins Recently Fucked Sacrifice”, lo hace a muy alto nivel. Mi más sincera enhorabuena.
Las jornadas “Música En Rede, Alcuentru Profesional” organizadas por Asturies Cultura en Rede arrancaban el pasado 8 de abril con Blues & Decker como protagonistas. El epicentro del ciclo tenía lugar en el Teatro de la Universidad Laboral y para allí que nos fuimos para degustar un pequeño anticipo en forma de showcase del que será el próximo disco de la banda gijonesa.
Previa charla pre concierto con Dani Sevillano, encargado del sonido del evento, tomamos posición frente al amplio escenario para catar las canciones que formarán del EP «II:Return«. Cinco temas que ahondan en la versión más rockera del cuarteto y que verá la luz en formato digital este mes de abril. Habrá que esperar a final de año para la llegada del quinto lanzamiento discográfico de la banda. En formato vinilo vía Jaus Records y bajo el título «Decker«, la cara B contendrá las composiciones incluidas en el EP.
Ante un centenar de privilegiados arrancaron la presentación con lo que intuyo «Shame On You«, título que no confirmo totalmente ante la ausencia de setlist ni presentación por parte de Gus Pérez. Tal y como prometían ofrecen una versión más enérgica y agresiva de su primigenia apuesta musical para mostrarse perfectamente empastados, no vamos a presentar a estas alturas a Guzmán Lanza ni la intachable base rítmica que forman Kike Cuetos y Diego Reyes. Nadie diría que su última actuación databa de un lejano 23 de diciembre del 2022.
Gus Pérez, que haría doblete a continuación como guitarra en The Soulers, comentaría socarronamente lo que se suda al retomar el rock y regresar a donde se pertenece. Fueron 35 minutos tan disfrutables como efímeros, abrazando su característica narrativa bluesmen y la potencia guitarrística de la dupla Lanza / Pérez. Cinco temas nuevos con una pinta genial en esta primera escucha más «When You Leave» de su disco «From The Men We Are» de 2016 como colofón a la velada.
En Ovni Estudio con Dani Sevillano al mando de la nave continúa la gestación de una nueva obra que si no hay novedades podremos degustar en el escenario del festival Unirock allá por el mes de agosto. Long live the blues, nos vemos en Puerto de Vega.