Reseña: Incordian «De-Mente» (Autoproducción 2025)

Vuelta al redil para los thrash death metaleros de Pedro Muñoz (Castilla-La Mancha), Incordian: Sergio en baterías, Loren y Jota en guitarras, Paco a la voz y Adri al bajo. El álbum fue grabado entre banda y JFT, con posterior mezcla y master de JFT Producciones. Del arte se encargó Chapu y finalmente el diseño corrió a cargo de Rubén. «De-Mente» vio la luz a comienzos de octubre.

Es apenas inmediato el modo en que “Su ley y Su Dios” me recuerda a unos Soziedad Alkoholika, en especial por el modo en que Paco ataca sus primeras estrofas. Un riff con más miga de la que aprecié en las primeras escuchas. Me gusta la construcción de esas estrofas, también la firmeza de esa base rítmica. El aspecto lírico, como es previsible, borra todo aspecto metafórico y transmite, sin un solo pelo en la lengua, el combativo mensaje. El tronco central deriva hacia un trazo más intrincado. Técnico incluso, donde la letra se vuelve algo más desesperanzada y oscura e irrumpe el primer (y muy llamativo) primer solo del álbum. Un gran arranque.

Es precisamente la base rítmica quien marca da la salida a “Gasolina y Llamas”. Aquí Incordian adoptan un metal más cargado de groove. Sin perder un ápice de acidez ni gravedad en cuanto a líricas, la escritura acierta a la hora de amalgamar riffs de metal pesado con otros donde vuelan a bordo de la batería de Sergio. El Frakture Iván pone la segunda voz y no otro que Jimmy de Soziedad Alkoholika el solo en otro arranque de metal incendiario que no deja títere con cabeza. De hecho me atrevería a decir que el verso “y aunque hoy fracasemos, cada día manteniendo la lucha es una victoria” no les podría definir mejor.

De Una Jodida Vez” propone a unos Incordian más hirientes aún si cabe. Pero lo hace, de nuevo, buscándole las cosquillas al género en lo que a construcción de riffs se refiere. Por ahí, el trabajo de Loren y Jota no podría ser más redondo. Sin florituras, directo, frontal, me funciona. El aspecto lírico es inevitablemente visceral, sin complejos ni metáforas. Directo al grano y con un marcado espíritu punk supurando casi en cada verso. Por ahí habrá quien eche en falta un mensaje algo menos panfletario. Sea como fuere, estupendo duelo solista el que dibujan ambas guitarras aquí. Los Incordian en su versión más cruda y desacomplejada.

“La Bestia Ya Despierta”, con Diva Satanica colaborando en voces, parte de un prólogo que, en cierto modo, me recuerda a los dos, tres primeros álbumes de Machine Head. Luego en las estrofas, y toda vez ambas voces juegan a alternar versos, se produce un contraste de lo más resultón. Me gusta la producción aquí. Tanto en esas partes más violentas como en las más pesadas y groovies. Preludio de ese puente descosido y vibrante, acomodo a su vez de uno de los solos, pienso yo, más inteligentes de todo el largo. Un corte que, finalmente, hará honor a su título.

Entre “Pestes” y “Cerdo”, pareciera que este “De-Mente” se tomase un pequeño respiro. Ni tan siquiera un minuto entre las dos, resultando en un curioso híbrido entre baile y grind la primera, un fugaz trámite a lo Serrabulho la segunda.

Con el tema título “De-Mente”, parece que todo vuelve a su lugar. Un corte que me retrotrae a la inicial “Su ley y Su Dios” gracias a esas estrofas violentas, rapidísimas, con Sergio dando lo mejor de sí tras baterías. Puede que en cuanto a riffs no capte tanto mi atención como otros cortes del álbum. Por contra, esta ofrece un trazo atractivo, diverso, amén del habitual despliegue de mal café tras el micro. Un Paco tan hiriente como acostumbra. Y una sección solista algo más que resultona.

Siniestro Lugar” sí que llama mi atención en lo que a riffs se refiere. Quizá por ese pulso tan death que desarrollan en estrofas, ofreciendo un color casi inédito a lo largo de todo “De-Mente”. Me llama la atención la forma en que Paco ataca sus versos aquí. Una letra que, por algún motivo, me recuerda a los alcalaínos A Palo Seko y donde la banda muestra un trazo retorcido, atrevido incluso, resultando así otro de los cortes más atractivos de este segundo largo de los pedroteños.

Muerte x Churro” son los Incordian más violentos. También los más divertidos. Otra andanada grind con una letra a lo Def Con Dos, desarrollada eso sí, sin perder un ápice de nervio o gravedad. Apenas minuto y medio para que Sergio se desfogue a gusto tras los parches.

Casi como antídoto a esa brevedad, “Abono Infecto” pone en liza a los Incordian más avezados desde el plano puramente técnico. Pesadez y groove en prólogo bien trabajado, ritmos directos (por momentos casi pegadizos) durante estrofas y otra fina sección solista. Sin inventar nada pero acertando a sonar frescos y, a la vez, crudos y potentes. Un corte que parece invitar al agite de cuellos, que me deja la sensación de que funcionará como un tiro en directo.

El cierre es para esta “Destino” y su llamativo prólogo. Una calma que me cogió por sorpresa en la primera pasada al disco, y que viene a contrastar con la pura rabia que desarrollarán más adelante. Instrumental donde vienen a darse cita tanto pasajes retorcidos como violentos arranques de death metal furibundo y vibrante. Llamativo final…

… para un álbum que pasa en un suspiro. Por su corta duración pero también por cómo Incordian han sabido buscarle los resquicios al género a la hora de construir los temas. La sombra de Soziedad Alkoholika es alargada (máxime cuando tienes a Jimmy himself colaborando por ahí) pero no son pocos los momentos en que la banda busca encontrar su propio sonido. Por ahí le encuentro más asideros a este “De-Mente” de los que intuí antes de darle al play por primera vez. Un buen trabajo. Quizá no del todo redondo, esas pequeñas bromas que introducen mediado el álbum, pero que pienso satisfará a cualquier fan del thrash / death escuela S.A..

Texto: David Naves

Reseña: Syberia “Quan Tot S’Apagui” (Silent Pendulum Records / Moment Of Collapse Records 2026)

Oscar (guitarra), JordiOnly (guitarra y sintes), Quim (bajo) y Manel Woodcvtter (batería) integran Syberia. Agrupación instrumental con origen en Barcelona y que nos presenta un “Quan Tot S’Apagui” pensado íntegramente en su catalán natal, y donde se acompañan de la colaboración del actor Lluís Soler , recitando unos versos en el epílogo del álbum. Trabajo que verá la luz el próximo 16 de enero vía Silent Pendulum Records (Estados Unidos) y Moment Of Collapse Records (Alemania).

En La Foscor Una Llum Que Brilla” guarda un cierto misterio en su prólogo. Un arranque roto por unas teclas igualmente tensas, casi minimalistas, que a ratos me recuerdan al bueno de Hans Zimmer. Pero cuando las guitarras toman el mando, estos parecen los Syberia que todos conocemos. Si acaso algo más densos, algo más oscuros, pero con el mismo buen nivel técnico de anteriores entregas. Esa construcción por capas, casi inherente al género, esas estructuras en crescendo, están soportadas por riffs hábiles. Con gancho incluso. Vibra aquí, toda vez la batería de Manel adquiere un mayor brío, un cierto acercamiento a territorios más extremos. Perfectamente integrado en el andamiaje de la composición. A principio y a término. Me agrada el grosor que emana de las partes más pesadas. Ahí la producción, tengo la impresión que algo más “sucia” que en trabajos anteriores, casa a la perfección con los nuevos horizontes que buscan. Estupendo primer corte.

Es precisamente la batería de Manel la que marca el inicio de “Llampecs D’Oblit D’Uns Records En Vida”. A él se suma el crepitante bajo de Quim y, solidarias las guitarras, Syberia traman un prólogo directo y ágil. Quizá el impacto global que me produce esta segunda entrega sea menor que aquella que inauguraba el álbum. Aún así, encuentro una buena creación de atmósferas. Campo este que la banda ha ido macerando con el paso del tiempo, llevando a Syberia a contornos mucho más metálicos, arrastrando consigo una cierta melancolía en las melodías y transmitiendo una mayor desesperación cuando irrumpen, casi cual elefante en cacharrería, las partes más angostas y pesadas. Camino del cierre, la composición adquiere un paso más vivo primero, un mayor nervio después, y los chicos le andan cerca al black metal más leve. Detalle este, de hecho, explicitado en la propia nota de prensa, y que uno intuye del todo premeditado.

Puede ser el de “Naixença D’Una Mort Tranquil·La” el prólogo que más me recuerda a los Syberia de álbumes como (el estupendo) “Resiliency”. De primeras es un corte del que, en comparación con predecesores, emana una mayor cantidad de luz. Hay buenos riffs y melodías de Oscar y JordiOnly. También ciertos arreglos que no vienen sino a acentuar esa mayor luminosidad de la composición. Incluso pequeños remansos de paz donde, de nuevo perfectamente integrados y que fluyen con total naturalidad. Toda vez el corte supera su ecuador y las guitarras se vuelven inevitablemente más graves y crudas, un disco como “Requiem From Hell” de los japoneses Mono acude inmediatamente a mi subconsciente. Lo que me agrada de este caminar hacia el tramo final es la cierta épica que brota de repente, ayudada por las guitarras pero también por los sintes, y que otorgan un marcado poso grandilocuente a su conocido post-metal.

Desde luego que si el prólogo de “Naixença D’Una Mort Tranquil·La” era luz, el de “Dins La Meva Ánima La Sang Em Bull…” destila un carácter mucho más tenue y oscuro. Y sin embargo, de entre esa oscuridad va surgiendo un post-rock entre tenue y sombrío, elevado crescendo mediante, con melodías atravesadas por una cierta tristeza. Una encrucijada rota de pronto por guitarras de una melancolía, también de una fuerza, que por pura colisión construyen alguno de mis momentos favoritos de todo el álbum. Ese momento puede que salte en mil pedazos antes de lo que me gustaría. Sea como fuere, todo va redirigiendo hacia un post-metal que, de nuevo, parece jugar a hibridar a los Syberia pasados con los actuales (quien sabe si futuros) con una buena amalgama de riffs hábiles y base rítmica de precisión casi milimétrica. La composición se arquea y contorsiona sin por ello perder un ápice de gancho. Más bien al contrario. Puede que sean los Syberia más orgánicos, más telúricos, pero el recuerdo a bandas como Isis o Amenra se resuelve como (casi) inevitable. En otras palabras: puede que mi favorita de las cinco.

El arranque de “Quan Me’n Vagi No Em Tanqueu Els Ulls” porta un cierto clasicismo. Un post-rock postrado en las raíces mismas del género. Elegante, tendido, bien dibujado y del que se desprenden una delicadeza y (casi diría) un refinamiento roto, de manera abrupta, por una estupenda línea de batería de Manel y una gama riffera de nuevo igualmente clásica. El trazo dibuja un cierto vértigo. Partes más acomodadas que colisionan con otras más violentas, no lejanas de un post-black que a ratos podría llegar a rimar con el shoegaze de gente como An Autumn. En lo que a mí respecta, ha sido el corte que más escuchas ha requerido de cara a la redacción de esta reseña. No quisiera decir que su escritura resulte laberíntica, pero sí que esta resulta estar llena de virajes y recodos ante los que no cabe pérdida de atención. Con todos los sentidos puestos en este último corte, la recompensa son unos Syberia, aparentemente, en un momento más que dulce. Acompañados de esa mayor oscuridad sin perder conexión con sus propios orígenes. Un ejercicio de funambulismo sonoro a la altura de los compositores más avezados. A tres minutos del final se aviene la calma. El cuarteto rebaja los biorritmos para introducir la comentada narración del actor Lluís Soler y tramar su poético final. Estupendo broche.

La nota de prensa que adjuntan avisa y “Quan Tot S’Apagui” lo confirma: estos son los Syberia de siempre pero el poso más oscuro que se deja sentir a lo largo y ancho de muchos cortes otorga una marcada personalidad a este nuevo trabajo. La jugada, pienso, funciona, aunque como siempre, en esto habrá opiniones para todos los gustos. En cuanto a composición le encuentro pocas pegas. Menos aún en lo relativo a ejecución. La producción, como digo algo más “sucia” ahora, casa con ese espíritu más sombrío y Syberia huyen de su pasado sin olvidarse de él. Habiendo comprobado en el pasado lo mucho que esta banda gana cuando traslada sus obras al directo, solo queda, pues, disfrutar de estas nuevas composiciones en vivo lo antes posible. Guiño, guiño.

Texto: David Naves

Reseña: Easy Rider «Maniphesto» (Autoedición 2025)

Maniphesto” es el séptimo trabajo para los heavies de la capital Easy Rider, que viene a significar el primer largo, propiamente dicho, para su vocalista Dess, quien debutara con ellos en el Ep de 2021 “Metamorphosis”. La banda se completa con José A. Villanueva al bajo, Javier Villanueva y Daniel Castellanos en guitarras y José María Roldán tras baterías. Sería el propio Castellanos el encargado de producir, mezclar y masterizar estos nueve cortes, adornados por el diseño de la propia Dess y estrenados finalmente el pasado mes de septiembre.

Paralysis” se abre desde los mismos pulsos de un corazón aún latente. Concita después un heavy metal de trazo ágil, con estrofas bien dibujadas y un rasgo en estribillos con el que conecto en buena medida. La propia alternancia rítmica que ofrecen aquí, los distintos tonos, alcanzan a la voz de la propia Dess, cuya diversidad en cuanto a registros se adapta como un guante a este primer corte. En lo personal habría otorgado algo más de peso a ese solo que ocupa el puente. En cualquier caso, un opener sencillo, directo y nada desdeñable.

Felurian (spanish version)”, sí, vira al idioma de Cervantes para que Easy Rider adopten ahora una mayor mordiente en riffs. Frente a ese metal algo más agreste surgen contornos más melódicos. Y, por ahí, la banda va construyendo unos contrapuntos ágiles y bien ejecutados. Destacable la buena base rítmica que traman entre Roldán y José A. Villanueva. Y aunque alguno de los versos que Dess dibuja tras el micro me resulten algo atropellados, un corte de esos que va ganando peso con las escuchas. Estupenda sección solista, ahora sí, anticipando un epílogo de mordiente más pronunciada. Me divierte, aún con sus más y sus menos.

Welcome To My Paradise” es heavy / power metal a la europea, bien arreglado y ejecutado, donde José A. Villanueva está dejando una más que interesante y notable línea de bajo. Dess añade ahora unos tintes algo más hard a su registro. Y, de nuevo, de ese contraste surge un corte ágil, quizá algo indolente en lo que a riffs se refiere, pero desde luego nada indigno en su conjunto. Hay buenas melodías soldadas a las estrofas, y de hecho un mayor pulso melódico conforme el corte transcurre hacia el despliegue solista y, ahí, una composición más diversa y atrevida. Un corte que esconde varias capas sobre una misma piel, elegante, puede que no del todo sofisticado pero sí que muy efectivo.

Echo en falta algo más de pegada en el prólogo de esta “Hear My Voice”, donde sin embargo, Javier Villanueva está dejando su mejor cara como solista. Me gusta el pulso más tendido y atmosférico con el que han trazado estas primeras estrofas. También lo amable, casi juguetón, de su cuidado estribillo. Es la Dess más amable, dibujando junto con la banda un corte de fortísima personalidad dentro del álbum, al que enriquece y afianza. Más adelante emerge un cierto pulso prog. Nada acusado ni impostado, equilibrado y sin que desbarre en solos o requiebros ególatras y/o fuera de lugar. Otra de mis favoritas tras el correr de las escuchas.

Prey”, a la larga entrega más extensa de este particular manifiesto, da inicio desde la calma más absoluta, con Dess en tonos amables sobre apenas un delicado colchón acústico. Más tarde se sumarán arreglos de cuerda. También una ¿batería electrónica? que puede haga torcer el rictus a más de uno. En cualquier caso, una power ballad de voces bien afinadas, crescendos síldamente armados y solos a rebosar de feeling. A buen seguro poco sorprendente en lo que a composición se refiere, pero resuelta con la pericia que desde luego da la experiencia.

A esas calma y elegancia contraponen “Breaking The Chains” y el que puede ser el riff más grave de todo “Maniphesto”. Un corte que trae al frente a los Easy Rider más pesados, más groovies, que me recuerda a aquellos Dreamaker que Elisa C. Martín montara tras su tumultuosa salida de Dark Moor. Dess tiene momentos realmente agudos aquí. En realidad está trazando una línea de voz llena de matices, tanto en esos tonos altos como en los más graves. Un corte que, al final, me agrada más por su propio contraste con el resto del álbum que por sí mismo.

El tema título “Maniphesto” recupera a unos Easy Rider más alegóricos. Heavy / power trotón directo, lleno de buenos riffs (estupendos en estrofas) y detalles técnicos llamativos, que no redundantes. Trota José María Roldán tras baterías en apoyo de esos ritmos más vivos. Y a falta de una producción de mayor pegada, bien están esos acerados solos del puente central o la Dess más gritona del epílogo. A la contra de otros cortes dentro del álbum, uno que entra a la primera y arraiga fuerte en el subconsciente entre buenas cabalgadas de la base rítmica y la acertadísima gana riffera de la que hace gala.

Al menos en lo que a intensidad se refiere, por ahí circula también “The Deal”, elevando su habitual heavy de tintes power metal hasta bordear el speed. Por ahí, claro, se suceden riffs hábiles sobre una base rítmica veloz y contundente. Me agrada la clase de riffs sobre los que construyen esta penúltima andanada, también la línea de voz que ha construido Dess, muy especialmente en estribillos, que termina por llevar a buen término la cara más flamígera de los madrileños. Heavy metal directo y sin concesiones.

El cierre, para el que considero un buen disco de metal, corresponde a la versión en el idioma de Dickens de “Felurian”. Easy Rider, un poco como Azrael (sobre cuyo “Aquelarre” escribía hace escasas fechas) nunca llegaron a romper en popularidad como lo hicieron muchos homólogos suyos. Con el agravante, además, de que ellos lo hacían cantando en inglés, con todo lo que ello implica. No obstante ese estatus de culto les ha permitido, baile de voces mediante, la libertad de labrarse un sonido al que poder llamar propio. “Maniphesto” vuelve a incidir en su receta: metal a la europea con tintes de power aquí, algún groove allá, incluso algún (pequeño) escarceo con el progresivo. Esa mezcolanza, gracias al buen equilibrio que muestran en cuanto a composición, se me hace de lo más amena y disfrutable. Un disco que puede no ser sobresaliente, puede que no les granjee una nueva legión de seguidores, pero sin embargo logra aquello que pretende: mostrar a una banda ya veterana y fiel tanto a su propio legado como a quienes lo han seguido desde finales del pasado siglo. Que no es poco.

Texto: David Naves

Crónica: Medina Azahara + Be For You (León 12/12/2025)

Fue una semana aciaga, realmente terrible, para nuestro rock and roll. Jorge Ilegal y Robe Iniesta nos dejaban huérfanos de sus personalidades volcánicas y necesitábamos un acicate. Un chute de moral que regara con buenas vibraciones nuestra amargura. Y qué mejor que dejarnos caer por la comunidad vecina y dar buena cuenta de la gira despedida de los legendarios Medina Azahara. Acompañados de Be For You y con epicentro en un recinto, el Palacio de Exposiciones y Congresos de la ciudad de León, que lleva camino de convertirse en nuestra segunda casa, la excursión se dio más o menos como sigue.

De entrada se hizo raro asistir a un concierto aquí sin que el bueno de Jason Cenador introdujese a las bandas. Manías de Lionrocker. En cualquier caso, desde luego que “Nothing Lasts Forever” no fue el inicio que Be For You hubieran deseado. En particular la siempre distinguida voz de Ángel A. Díez, cuyo micro le dio algún que otro problema de inicio. Percance que, toda vez solucionan, permite un desarrollo de set en donde caben los inevitables juegos con su gente. Jugaban en casa, claro, y cuando vienen torcidas se nota. Ahí “The Lesson”, pese a transitar hacia un hard mas rotundo y pesado, no obvia la bien conocida elegancia del quinteto. Era nuestro tercer encuentro con ellos en lo que va de año y ellos, percances al margen, parecen más que asentados. David Aira, preciosa Ibanez blanca mediante, dibujó un estupendo solo aquí.

Ángel no se quiso olvidar de recordar los cuarenta (y tantos) años de Medina Azahara. A su lado Alfredo Arold, que volvió a alternar entre guitarra y teclas, introdujo la más tendida “Those Sundays Are Gone”, quizá una de las más y mejor adornadas de su setlist. Imprescindible labor de Aira aquí y un público que supo responder a las palmas requeridas por la voz de Be For You. Su relectura del “Heart Turns To Stone” de Foreigner no faltó a la cita. Es justo cuando creía estar viendo su mejor versión que otro percance vino a chafar el correcto desarrollo de la descarga. La PA se cogió unas inesperadas vacaciones, dejándonos huérfanos del bien conocido hard melódico de los leoneses. Deslució sobremanera “Light”, pero creo que al mismo tiempo les ofreció la motivación suficiente para dejarse la piel en el tramo final.

Un tramo final que recorre, del tirón, tres cortes que integrarán su futuro álbum de estudio “Waking The Fire”, siendo “This Distance Between Us” el primero de ellos, del que me agrada especialmente la escritura de su prólogo. Ángel, que se había deshecho ya de la chaqueta (bonita camiseta de Karma To Burn, por cierto), de nuevo tuvo problemas con el micrófono. La noche, desde luego, no estaba saliendo nada redonda para ellos. Pero como dije antes, espoleados por los inconvenientes, ofrecen su mejor cara aquí. A ratos el sonido iba y venía, en una sensación que me recordó a la terrible conjunción entre festival veraniego al aire libre y viento racheado. Curioso pues estábamos en un recinto cerrado a mediados de diciembre. El caso es que, sea como fuere, “Shadow Of Me” ofrece unas preciosas guitarras dobladas en el prólogo. Es un corte, oscilante entre la balada y el medio tiempo, que representa un registro en el que parecen particularmente cómodos. Cincuenta minutos exactos de una banda, nuevo disco en ciernes, que luchó de manera denodada contra los distintos problemas.

Corría el año 1979, algunos no habíamos nacido siquiera, cuando veía la luz el primer álbum de la banda, “Medina Azahara”. Y como suele decirse, el resto es historia. Obra fundacional de una formación que, con el correr de los años, acabaría por consolidarse como uno de los grandes nombres del hard / heavy de nuestro país. La buena entrada que registró el Palacio de Exposiciones y Congresos en la noche del viernes así lo atestigua.

Todo tiene su fin, pero también su comienzo. Y el de Medina Azahara resulta en una cuenta atrás que repasa la vasta discografía de los cordobeses. Se extingue esa intro y la banda aparece en escena, Paco Ventura empieza soleando con los dientes y Manuel Martínez ofrece el micrófono a la gente para que ésta introduzca “Paseando Por La Mezquita”. Porque qué mejor que empezar el show de una gira despedida por el mismísimo comienzo. A esos Medina todavía iniciáticos, que bordeaban el progresivo setentero, confrontaron “Algo Nuevo”, dando un giro de casi 180 grados para ofrecer su cara más rotunda y vibrante. Manuel Ibáñez, teclista de la banda, parecía pasarlo en grande en la parte de atrás del escenario. Y justo delante de él, Paco Ventura dibujaba, tapping mediante, un solo lleno de clase. El siempre carismático Manuel Martínez, toda vez superados los percances de salud, ofreció una más que digna versión de sí mismo considerando la edad (74 años) y los mencionados problemas de salud.

Así fue como encararon “Palabras De Libertad”, del estupendo “Dónde Está La Luz” de 1993, con todo el recinto a coro. Manuel Ibáñez se reveló fundamental aquí. En teclas pero también sumando coros. Ya para “El Vaivén Del Aire” me dio la sensación de que todo se estaba desarrollando de la manera más académica posible. Todo muy por el libro de estilo del género. Lo que no tiene por qué ser necesariamente algo malo. Paco Ventura, no perdía ocasión de acercarse a la parte delantera del escenario y ofrecernos desde allí todos y cada uno de sus solos. A su lado, el eterno Manuel Martínez, hacía suya la parte central de las tablas. Su voz, todo un emblema del rock andaluz, mostró un brillo sin excesos. Sabiendo de sus fortalezas y sus debilidades, no pienso su desempeño generase ningún comentario negativo en la noche del viernes.

Fue el propio vocalista de Posadas quien preguntó si había alguna Lucía entre el público. Era la introducción, claro, a “Junto A Lucía”, quizá uno de los estribillos más coreados de este primer tercio de set. Pero es en “Sólo Un Camino” que vemos un estupendo duelo solista entre Ibáñez y Ventura. Ambos sonrientes y risueños mientras dejaban muchos destellos de la mucha técnica que atesoran. A término, Manuel Martínez iba a tener unas palabras de agradecimiento para con la ciudad. También para preguntar si alguna fémina se animaba a bailar la danza del vientre en las tablas con ellos. Era el momento, claro, de “Danza Al Viento”, con el videoclip proyectado en el videowall y un escenario de lo más concurrido. “Al-Hakim… Otro Lugar”, que Paco Ventura y el bajista Carlos Deko reciben a saltos, puede que no enganchara tanto a estas alturas de la descarga, pero en cualquier caso dibuja otro fino duelo entre guitarra y teclas. Desde luego, y gustos al margen, nadie en su sano juicio va a negar el brillo técnico que poseen. Aunque de todo hay. A este corte enlazaron “Soldado”, que despiden pirotecnia mediante.

Ventura abandonó entonces su Les Paul para calzarse una llamativa Flying V blanquinegra con la que enfrentaría (casi) todo el tramo final. En un pequeño speech Manuel Martínez recordó cuando la banda recogió sendos premios de la música por el álbum “Aixa” y uno de sus cortes, no otro que el dedicado a su ciudad natal, “Córdoba”. Ni que decir tiene que uno de los momentos más sentidos del set. Una balada / medio tiempo que desde luego les funciona. Revelador el beso de Paco Ventura a la mencionada guitarra al final del corte. Otro momento cargado de significado iba a llegar con el recuerdo al gran Manuel Mart, hijo de Manuel Martínez, voz de Estirpe y que el maldito cáncer nos arrebató hace ahora cuatro años. Su padre, visiblemente emocionado, pidió que ilumináramos con nuestros móviles. Y entre todos, también el propio Mart, cantamos “Sólo y Sin Ti” con un nudo en la garganta. Pelos de punta, emoción desbordada y atronadora ovación final. Puro desgarro. Te recordaremos siempre, titán, no te atrevas a dudar.

Pero había que seguir. Secar las lágrimas, recomponerse y continuar. Que lo hicieron recordando, por partida doble, a unos tales Triana, casi con total seguridad el nombre más importante en la historia del rock andaluz, y al que rinden cumplido homenaje con la briosa interpretación de “El Lago” primero, la más reposada “Tu Frialdad” después. Con “Velocidad” volvían al repertorio propio, tremendo solo de Ventura aquí y firme la pegada de Fernando Prats tras baterías. En este tramo final me sorprende la buena acogida que recibe “Al Padre Santo De Roma”, que en su día grabara Camarón de la Isla, y no tanto, claro, el clamor que sucede toda vez encaran “Necesito Respirar”, la que es un gusto escuchar de mano de sus creadores originales, y no transmutada por orquestas de (a veces) muy dudoso pelaje. Manuel Ibáñez, teclado de mano mediante, se arrimó a la parte delantera del escenario y el público, huelga decir, no se dejó nada en el tintero. Ahí ya habría sido un buen final, considerando los aún recientes problemas de salud de Manuel Martínez, si bien éste había aguantado con entereza más de sesenta minutos de show.

De los bises me llama la atención la guitarra de círculos concéntricos, inevitable pensar en Zakk Wylde, que porta Paco Ventura. “A Toda Esa Gente” iban unos bises que se alargarían hasta la inevitable, y en éste contexto más aún, “Todo Tiene Su Fin”. Ventura introduce con un pequeño solo y acto seguido Manuel Martínez dirige el inevitable coro de voces. De nuevo piel de gallina. Para el final mismo quedan los agradecimientos, también las presentaciones (al completo, técnicos y roadies inclusive ) amén de un pequeño guiño a “The Final Countdown”. Un broche final, desde luego, de lo más curioso…

… para una noche que, si no fue redonda, tuvo que ver más con pequeños problemas técnicos y no con el desempeño de ambas formaciones. Be For You siguen quemando etapas de cara a su nuevo álbum, si bien quizá me esperaba alguna que otra novedad con respecto a su paso por el Lion Rock Fest, y Medina Azahara trazan los últimos coletazos de una trayectoria trufada de éxitos. Emborrachados pues de nostalgia, buenos sentimientos y mejor música, fue un gusto cruzar el Negrón y pisar de nuevo una tierra que siempre nos acoge con los brazos abiertos. Por ahí no queda otra que agradecer a Mar Fuertes y José Triskel por la acogida, a Artistik Producciones por las facilidades y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Ritual «We Are Legion Join Us» (Oviedo 28/11/2025)

El pasado 28 de noviembre, la lluvia nos dio una tregua, aunque no el frío, y nos acercamos hasta la ciudad de Oviedo. Al llegar no recordaba que era el día en que oficialmente se encendían las luces de Navidad y me encontré con una luminosa ciudad abarrotada de gente y con bastantes cortes de tráfico en la zona centro, así como con cambios en las paradas de transporte público, que me hicieron temer lo peor. Que no llegaría a tiempo a mi destino esa noche para ver en el Gong Galaxy Club a Ritual, banda tributo a Ghost. Afortunadamente erré en mis cálculos y llegué con tiempo suficiente para ver desde el comienzo la actuación que empezó puntualmente, a las 21 horas.

Nada más entrar en la sala, compruebo que está bastante concurrida, pese a la coincidencia con otros eventos musicales en la capital y el encendido de las luces navideñas. Me sorprende y a la vez me admira la juventud del público asistente y también el hecho de que gran parte de ellos van con la cara maquillada y vestimenta al estilo de la banda, con lentillas blancas, portando máscaras como las de The Nameless Ghouls… Y en ese momento me doy cuenta de que es cierto lo que alguna vez había escuchado, que Ghost ha sabido conectar perfectamente con el público más joven y que también es quien les ha iniciado en el metal.

En el interior del Gong nos amenizan la espera, por otra parte mínima, con música de rock y metal para hacerla más llevadera y a las nueve en punto salen al escenario los músicos de Ritual, con un cálido recibimiento. Ritual, es una banda de músicos españoles con identidades que permanecen en el anonimato, al igual que fue la intención de Ghost en sus inicios, aunque desde 2017 y debido a acciones legales emprendidas por varios músicos que habían trabajado en este proyecto se reveló públicamente la identidad de su líder, el sueco Tobias Forge.

Me sorprende muy gratamente el parecido físico y lo bien caracterizado que está el cantante, con idéntica vestimenta a la del conocido Papa Emeritus II, así como los cuatro músicos: dos guitarras, un bajo y un batería. Todos ellos con máscaras y ataviados con túnicas iguales a las de los originales The Nameless Ghouls, portando su símbolo alquímico correspondiente en el traje.

Este tributo se centra en la primera época de la banda y tanto los personajes como su caracterización son un fiel reflejo de ello, con una imitación muy lograda además incluso de los movimientos de los personajes en escena. Comienzan con una “intro” en la que los músicos van saliendo uno a uno al escenario y saludando al respetable para seguidamente dar paso a “Per Aspera Ad Inferi”, tema bastante cañero y con potentes ritmos de batería del segundo disco de Ghost, “Infestissumam”.

A continuación interpretarían “Prime Mover” de su primer álbum de 2010, “Opus Eponymous”, canción de las más metaleras y con un estribillo muy oscuro. En “Secular Haze”, el cantante se presenta y se dirige al joven público hablándoles en una mezcla de italiano y español con la siguiente frase: “il mio fraterno me habló muy bien de ustedes”, lo cual provoca sonrisas y una respuesta positiva entre los espectadores de la sala. Esta canción fue primer single del álbum “Infestissumam” y sus melodías generan una atmósfera propia de una película de terror.

Continúan con el primer tema del primer álbum de Ghost, “Opus Eponymous”, se trata de “Con Clavi Con Dio”, de atmósfera inquietante y una de las más coreadas por el respetable. Después nos deleitarían con tres canciones seguidas de su tercer disco de estudio “Meliora” de 2015: “From The Pinnacle To The Pit”, que abre con un potente riff de bajo; “Cirice”, la que fuera el primer single, tema lento y potente, de ambientación gótica y “Absolution”, canción rítmica y con sonido oscuro y melódico.

Del cuarto álbum de estudio de Ghost, “Prequelle” de 2018, nos interpretarían seguidamente “Ashes”, introducción de ambiente siniestro que evoca un cuento de terror, cuya atmósfera se rompe con “Rats” de sonidos mucho más “festivos” y estribillo pegadizo, con tintes del hard-rock ochentero e incluso del disco-rock de los 70 y principios de los 80.

Posteriormente Ritual regresaría al álbum debut de Ghost, “Opus Eponymus” con: “Elizabeth”, la que fue el sencillo principal de este disco, con estribillo épico y sonido doom metal, en la que al inicio el cantante, con gesto teatral, bebe de un cáliz que lanza por los aires y “Death Knell”, uno de los temas más oscuros y con influencias de Black Sabbath.

A continuación Emeritus II se dirige a todos los asistentes para preguntar: “¿Qué tal Oviedo?” y “¿qué nos está pareciendo el Ritual?” y da paso a “Witch Image”, corte más reciente del álbum “Prequelle” de 2018, con sonido de guitarras más limpias e influencias del hard-rock ochentero. Después le tocaría el turno a “Zenith”, tema de la edición deluxe del álbum “Meliora” de 2015, lanzada inicialmente como un bonus track para ser incluida en reediciones y compilaciones posteriores, como “13 Commandments”.

Seguidamente Ritual nos interpretaría una de las canciones más coreadas en la sala, que no es otra que “Dance Macabre”, segundo sencillo promocional del tercer álbum de estudio de GhostMeliora”, con estribillo pegadizo e influencias del pop ochentero y de grupos de AOR. Posteriormente llegaría también otro de los temas que más hizo vibrar y cantar a todos los presentes, “Mary On A Cross”, de ritmos melódicos y marcado estribillo, que fue lanzado por Ghost como parte del EP “Seven Inches Of Satanic Panic” en 2019.

Acercándonos a la recta final del concierto, Emeritus II se dirige a toda la sala para decirnos que tenemos que cantar con él para invocar al “Zombie Queen” y a continuación comienzan a sonar las primeras notas de “Ghuleh / Zombie Queen”, este corte empieza como una balada minimalista para terminar con un cambio de enfoque menos dramático y más alegre y con unos marcados ritmos de batería. Esta canción, al igual que la siguiente que interpretaría Ritual, pertenece al álbum “Infestissumam”, se trata de “Year Zero”, su segundo sencillo.

En la recta final Ritual nos deleitaría con uno de mis temas favoritos de Ghost, “Square Hammer” , y a juzgar por la cálida acogida de esta canción diría que también una de las preferidas del respetable. Con una magnífica interpretación de la banda, combina a la perfección lo siniestro con lo accesible, de riffs pegadizos. Con este tema a las 22:27 horas Ritual apagarían las luces del escenario para dejarlo vacío. Pero tras los gritos de “otres tres” del público regresarían interpretando en primer lugar “Lachryma”, segundo sencillo del último álbum de GhostSkeletá”, lanzado el 25 de abril de 2025. A continuación, “If You Have Ghosts”, de su primer EP homónimo de 2013, producido por Dave Grohl. Seguirían con “Ritual” de su primer disco “Opus Eponymous”, canción con contraste de solos siniestros y estribillos melódicos. Para finalizar en torno a las 22:48 horas con “Monstrance Clock”, corte con marcadas influencias de King Diamond que nos evoca pasajes góticos y tenebrosos, perteneciente al segundo álbum de Ghost, “Infestissimum”.

Al apagarse los focos y echar un vistazo alrededor, contemplo las caras de satisfacción generalizada de todos los espectadores y pese a las reticencias que a veces generan los tributos, se nota que el público disfrutó plenamente del show, más cuando a los pocos minutos los músicos se mezclan entre la gente repartiendo setlists y haciéndose fotos con todos aquellos que quisieran, entre los que me incluyo. Es de agradecer la cercanía y amabilidad en el trato de los artistas y os animo a que si tenéis oportunidad os acerquéis a experimentar el “Ritual” de devoción al sonido de Ghost.

Por último, sólo me queda agradecer al equipo de Heavy Metal Brigade por el apoyo, al Gong Galaxy Club por las facilidades y a los amigos y todos los que os acercáis a las salas a disfrutar de la música en vivo. Nos vemos próximamente… hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!

Texto y Fotos: Aurora Menéndez

Crónica: José Rubio + Diego Sanjorge (León 29/11/2025)

El pasado sábado 29 de noviembre fui al acogedor pub Black Bourbon de León a ver el concierto de los virtuosos guitarristas Diego Sanjorge y José Rubio. Siendo sincera, esta crónica la escribo yo, que no soy precisamente una experta en técnicas, tácticas y tecnicismos de guitarras eléctricas, más allá de valorar si lo que escucho me gusta más o menos… Y me gustó, mucho, más de lo que podía imaginar. Claro, que los dos únicos participantes en el evento me lo pusieron muy fácil. Cada uno llevaba su portátil con sus bases pregrabadas, y tocaba en directo su guitarra en variados temas instrumentales. Pero lo hicieron con mucha intensidad, mucha pasión y toda su entrega.

Empezó el joven DIEGO SANJORGE, desconocido para mi hasta ese momento. Después, charlando con él amistosamente en el puesto de merchandising, e investigando un poco, supe que había sido alumno precoz del mismo José Rubio (y visto lo visto, alumno aplicado), y miembro de la banda de PACHO BREA, y después de IRON HUNTER y AD LIBITUM. En esta noche lluviosa, este gallego, treintañero pero ya veterano, venía con su proyecto en solitario, y por eso tocó temas de sus discos “Myth” (2017) y “Oneiromancy” (2022). Después de escuchar sus arpegios rapidísimos y sus variaciones melódicas, me cuesta creer que, como dijo, llevaba tres años sin tocar esos temas. Se notó enseguida su virtuosismo, su amplia formación musical, y su extensa experiencia en los escenarios.

En éste de León, él solo con su guitarra Schecter Hellraiser C7 de 7 cuerdas (no soy experta en guitarras, pero investigo) no dudó en saludarnos, presentar sus temas explicando interesantes detalles de cada uno, y se mostró empático y simpático, muy de agradecer. Supo alternar ritmos muy diferentes en cada canción, mezclando escalas más melódicas y alegres con solos más tenebrosos y oscuros, y, para rematar, nos deleitó con alguna balada de aires celtas, con violines y pianos sonando en la base pregrabada que le acompañaba.

Solo estuvo en las tablas una media hora, pero fue suficiente para convencernos de ir al puesto de merchan a comprar sus discos, y de seguirle a partir de ahora mucho más. Nos gustó y nos convenció.

Y sin mucha pausa le tocó al maestro del primero. Ya conocíamos a JOSÉ RUBIO, que a estas alturas ya no necesita presentación (WARCRY, JOSÉ ANDRËA, URÓBOROS, RONNIE ROMERO, NOVA ERA, etc.), y al que ya hemos visto por León en varias ocasiones, incluso en este mismo formato íntimo y en este mismo Black Bourbon. Esta noche nos daba el último concierto en su gira, en la que presenta su último disco instrumental, “Black Rose” (2023). Y de hecho, era su último concierto del año. Y, como es de esos músicos imparables, ya está pensando en entrar a grabar otra vez, lo cual nos alegra.

De nuevo un solo músico en el escenario, en este caso con dos guitarras: su habitual ESP blanca, con la que hizo casi todo el concierto, y una flamante guitarra naranja, según dijo, recién comprada ese mismo día (aquí me falla la investigación, lo siento). Comenzó con aires celtas, con temas de su disco «Celtic Lands» de 2019 (del que, por cierto, una servidora se llevó la última copia disponible en el merchan), llevándonos a Irlanda con «Shamain» y a Escocia con «The Rampages Of Robin Redcap«. Fue muy de agradecer que el cordobés residente en Galicia nos presentara cada tema detalladamente, diciendo de qué disco salía y qué contaba o representaba cada corte. Eso hizo al ofrecernos más adelante sus «Kelpie’s Song» y «Craigh Na Dum«, del ya mencionado disco, los cortes «Lionheart» o la trepidantemente rítmica «Land Of Terror» (la única en la que usó su guitarra recién comprada), ambas del LP «Forbidden Dreams» (2019), y «Releasing The Beast» (de su disco «Sensations» de 2016), a menudo con arranques suaves que remataban en sonidos más rápidos e intensos.

Además de tocar temas propios, nos deleitó con algunas versiones, perfectamente ejecutadas, de grandes guitarristas de fama mundial, como Michael SchenkerInto The Arena«), Joe Satriani Satch Boogie«) y el que, sin duda, es uno de sus guitarristas favoritos (y mío también), Gary Moore, de quien no solo tocó «The Loner«, sino que introdujo su tema propio «The Jacket Over The Grave» (precisamente de su último disco, «Black Rose«, el que motivaba esta interesante gira), contándonos la popular leyenda del hombre que conoce a una joven, la lleva a su casa, después la busca y solo encuentra su vieja tumba, y afirmando que el maestro norirlandés había sido su gran inspiración en este tema. Y sin duda, fue su gran maestro, porque Rubio literalmente la interpretó sin fallar una nota ni perder una pizca de pasión, una maravilla.

Hablando de maestría, nos dejó impresionados con el tremendo solo, ¿a modo de improvisación?, cargado de rapidísimas escalas, vibratos, tappings y demás técnicas de guitarra, casi imposibles de escuchar en directo, salvo que te encuentres con un artista de este calibre. Nos contó otra de sus debilidades, la novela oscura, especialmente la de Edgar Allan Poe, para introducir su tema «The Crow» (también del «Black Rose«). Supuestamente el concierto acababa ahí, pero no íbamos a dejar que se fuera tan rápido. Tras responder a la petición de un fan tarareando el estribillo de «Siempre Estás Allí» de Barón Rojo (el único momento vocal de la noche, sin micrófono), nos deleitó con todo un popurrí de solos de canciones mundialmente conocidas, repasando lo más importante de la historia del rock internacional (perdonadme que no recuerde todos, pero sonaron desde AC/DC hasta el ya inevitable final con el «Parisienne Walkways» de Gary Moore y el «Coast To Coast» de Scorpions, pasando por Iron Maiden, Judas Priest, Deep Purple y varios más). Parecía no tener fin, y nosotros estábamos disfrutando al máximo.

Pero llegó a su fin, y saludar después a ambos maestros virtuosos y compartir unos minutos de camaradería con ellos fue la guinda de este pastel que tanto nos gustó. Por eso, agradezco a ambos artistas que vinieran a León y se entregaran de esa manera, y les pido que vuelvan pronto. Y por supuesto, agradezco al pub Black Bourbon, especialmente a nuestra querida Patry, su acogedor recibimiento y todas las facilidades. Así da gusto.

Texto y Fotos: Mar Fuertes

Reseña: The Ominous Circle “Cloven Tongues Of Fire” (Osmose Productions 2025)

Cloven Tongues Of Fire” es el segundo largo de los death black metaleros de origen portugués The Ominous Circle, continuación del debut de 2017 “Appalling Ascension”. Ellos son Z.P. en bajo, M.A. en baterías, A.C. y M.S. en guitarras más S.L. en voces. Siete cortes producidos por João Ribeiro, masterizados por el Cruciamentum Dan Lowndes (Caustic Wound, Blood Incantation, Imprecation, Pallbearer…) en el True Resonance Studio y finalmente adornados por el arte de Ars Alchymiae. El álbum vio la luz vía Osmose Productions a finales del pasado mes de noviembre.

No se me ocurre mejor título que “Thus Beckons The Abyss” (“así llama el abismo”) para esta intro de apenas un minuto. No sienta las bases pero sí el tono, oscuro y verdaderamente ominoso, que domina al álbum en su totalidad. Produce una opresión que culmina en el cierto caos controlado de “Lowest Immanations”, con la banda entregando unos primeros instantes de una tensión casi inusitada. Se dibujan algunos pequeños solos. Caóticos y asfixiantes. Y cuando irrumpe la voz de S.L., en alguno de los tonos más cavernosos que le recuerdo al también frontman de Legacy Of Brutality, el quinteto apuesta por un acercamiento a ratos hiriente en su propia pesadez. Monolíticos, ciertamente disonantes, me agrada la forma en que ese registro tan hosco se enfrenta al negruzco caos de las guitarras. Pero cuando las baterías de M.A. adquieren un mayor peso y velocidad y la escritura se vuelve más intrincada y retorcida, surge un cierto acomodo. Un puente que transmite, dadas las circunstancias, una cierta calma. Un pequeño respiro al oyente antes del despiadado epílogo. Al alimón con la introducción del álbum, una dupla inicial profunda, angustiosa y vibrante.

Through Tunnels Ablaze”, que M.A. introduce desde baterías, parece continuar ahí donde lo dejara su predecesora. Pero aún en su brutal interpretación del black death, deja algún detalle melódico digno de mención. Después, y en una onda que bien me podría recordar a los pujantes Teitanblood, serán la velocidad y la intensidad quienes tomen la iniciativa. Hay riffs matadores aquí, a caballo siempre de la firme base rítmica de Z.P. y M.A.. Desnudos algunos de ellos, nota curiosa dentro de lo agrio, lo oscuro, lo negruzco de la composición. Los solos, que no llegan al rango de concesiones, sí pienso que revisten a este segundo corte de un aura muy especial. En su desmesura, parecen sin embargo muy pensados con respecto al tema que los aloja. En el puente surgen un paso más lento y desesperado, coronado con voces verdaderamente agónicas, donde no parece haber lugar alguno a la esperanza. A la luz. Introdujo al álbum en formato vídeo y puedo entender los motivos que determinaron tal decisión.

In Ira Flammae Devoratur Qui Salvatur”, algo así como “el que se salva se consume en la ira de la llama”, es poco más de minuto y medio de pasajes desolados y malsanas emanaciones procedentes de unas guitarras por las que supura toda la iniquidad de nuestra decadente civilización. Enlaza con una “Black Flesh, Sulfur, And All In Between” que abrirá de forma abrupta para luego dirigirse hacia unas primeras estrofas de poso lento y casi monolítico, de nuevo con S.L. en su registro más deliberadamente sombrío y oscuro. Un corte que parece consagrar la cara más disonante de estos The Ominous Circle, sentando las bases sobre otra más que interesante línea de batería del ex Bloodhunter M.A.. De nuevo, me agrada la manera en que esas voces cavernosas se contraponen a un cierto brillo, tenue, controlado, que fluye desde de las guitarras. El grosor de las mismas conforme el corte alcanza su ecuador. O ese metal descosido, vibrante y para nada misericorde con el que se conjuga. Un juego de intensidades muy bien resuelto desde el papel, que alcanza su cenit en uno de los solos más vitriólicos y enfermizos de todo el disco.

Writhing, Upturning, Succumbing” arranca tras el prólogo más llamativo, por diferente, de todo “Cloven Tongues Of Fire”. Y aunque quizá no sorprenda por la forma en que luego deriva en la cara más despiadada, por veloz, de la banda, sí creo que lo hace por la firmeza con la que parecen encarar ese black death metal implacable y furibundo. Aquí llama la atención además la alternancia que se produce en cuanto a voces. Dos registros, uno más profundo, otro más rasgado, confrontándose sin ningún tipo de concesión. Eficaz y muy servicial gama riffera, en especial esa con la que la composición transita hacia su tronco central, y que concita la cara más retorcida, enrevesada y casi me atrevería a decir que atrevida del quinteto. La producción, deliberadamente fría y sucia, cumple con creces su papel. Si bien pienso que el solo que anticipa al epílogo merecía un desarrollo algo mayor, bien está ese metal pesado y cabrón con el que cierran esta penúltima y nada benévola entrega.

No estamos precisamente ante un disco amable, pero la final “Utterance Of The Formless” aún se atreve a llevar un paso más allá el crudo imaginario del quinteto. Y lo hace desde un largo tercio inicial, agrio y pesado, al que rematan voces agónicas, nada sutiles, en compañía de riffs pétreos, baterías pesadas, retorcidas y una producción al servicio de ese viraje hacia territorios más doom. Lo que me agrada es la naturalidad con la que implementan los cambios de ritmo. El marcado groove de baterías primero, lo frontal que resulta el riff después. Ahí vuelven a emerger esos The Ominous Circle más disonantes. Es en gran tramo central donde descubren su cara más violenta y despiadada. Un black metal veloz, cortado de raíz con inusitada violencia. Es en ese puente que surge un metal alucinado y oscuro primero, un largo y casi demente solo de guitarra después, para de nuevo recuperar esa velocidad y finiquitar el álbum, de nuevo, entre lo pesado y lo alucinatorio. Perfecto broche.

Si queda alguna esperanza a esta decrépita humanidad nuestra, desde luego ésta no se encuentra en el segundo largo de The Ominous Circle. Densos, furibundos y sí, ominosos, concitan las fuerzas del más feroz black / death para grosar cuarenta y pocos minutos de puro metal insondable, desesperado y agónico. Una luz negra que invade y contamina todo aquello que baña, dejando tras de sí un rastro de inequívoca destrucción.

Texto: David Naves

Crónica: 1945 + Jolly Joker (Lion Rock Fest 7/11/2025)

La capital leonesa se consolida como referente, al menos nacional, del hard rock y AOR con la tercera edición del Lion Rock Fest. Si bien el día grande del festival sería el sábado ocho de noviembre, presentaba actividades de lo más atractivo desde el día previo hasta el domingo, ofreciendo una nutrida carta que a buen seguro no dejó a nadie insatisfecho, ni mucho menos indiferente.

Sirvan de prueba los comentarios que me transmitieron algunos turistas sobre la anormalidad de ver tantos heavies por la antigua capital del reino, sorprendidos y desconcertados ante tanta chupa y camiseta negra que llenaban cada plaza y calle de la ciudad. Pese a lo extenso del programa, y tras la crónica de la jornada principal, toca, en esta ocasión, hacer un repaso de lo que dieron de sí las actividades de “calentamiento” y bienvenida ofrecidas en el Espacio Vías, lugar adecuado como pocos para la música en directo, el viernes siete de noviembre.

Ya desde tiempo antes de la hora prevista para la apertura de puertas se veía bastante ambiente por las inmediaciones del recinto y a partir de las 19:30 horas ya se podía acceder, habilitada una zona para canjear la entrada por la pulsera del festival y para adquirir la moneda oficial, los “Lions”, lo que provocó una larga cola en la fría tarde leonesa. El cartel preparado se alejaba sensiblemente de la esencia más pura del evento con los grupos 1945 y Jolly Joker, que ofrecieron actuaciones de gran nivel.

Comenzaría, con puntualidad británica, a las 21 horas, a sonar la intro que abría la actuación de los salmantinos 1945. Con una propuesta que rezuma heavy metal clásico, con un ligero barniz que les da un toque de actualidad, ofreciendo, según palabras del grupo, una mezcla de heavy metal/power/thrash ecléctico, vigoroso, lleno de fuerza y velocidad. Sin duda fue la banda más alejada de los derroteros del hard rock más melódico seña de identidad del festival.

El grupo lo forman la carismática Sheyla Sergio a la voz, Javier Rubio a las cuatro cuerdas, Gorka RC y Diego González en las guitarras y José Ángel Koko tras los parches, quienes se encuentran presentando su primer larga duración del 2022 de sugerente título “Heavy Metal Is Not For Sale”, del que darían un buen repaso.

The Last Battle”, de riff pegajoso que engancha desde el principio y donde ya dan indicios de los derroteros que tomará su actuación, con una Sheyla de voz desgarrada buscando la complicidad del público desde esos primeros compases. Prosiguen con “Horses Of Apocalypse”, publicado en su primer EP “Act I” de 2018, que han recuperado para este primer larga duración. Al igual que el anterior, su adictivo riff y pegadizo estribillo provocaron los primeros cánticos por parte del respetable. Brillante labor de los guitarras en el interludio.

Bajan las revoluciones, que no la intensidad sobre el escenario, con el medio tiempo inicial de “No Love”, que culmina con un desgarrador grito de Sheyla para volver a las cabalgadas guitarreras de sus predecesores con un endiablado ritmo de batería. Para “Perfect Final” ya se habían ganado el favor del público, que no dejaba de mover sus cabezas. Ayudaba, sin duda, la brillante labor de su forntwoman, quien con sus provocativos comentarios, sus carreras de un lado al otro del escenario y sus poses junto a los compañeros de batalla, hacía imposible no comulgar con su propuesta.

Llegaría a continuación el turno del tema que da título a su disco de debut “Heavy Metal Is Not For Sale”, invitándonos (y consiguiendo) a que todos participásemos, separando a la audiencia en dos sectores para recitar por separado las estrofas de su estribillo. Siguen con “Our Home” y “Lost Dream”. A estas alturas el combo ya atesoraba unos cuantos prisioneros a su propuesta, pero fue con la versión de “Aces Of Spades” cuando la locura se desató por completo. Para disfrutar de esa euforia compartida aún les quedaba una última bala en el cargador en forma de la speedica “From Hell”, que pondría punto final a su brillante actuación.

Una hora de actuación que a un neófito de la banda como era yo se le hizo escasa, y seguro que dejaron al respetable con ganas de más. Espero que nuestros caminos se vuelvan a cruzar en el futuro y ser testigo de la evolución de esta prometedora formación.

Respetando la puntualidad de sus predecesores a las 22:15 horas salieron como una locomotora y dispuestos a disfrutar y hacernos disfrutar los valencianos Jolly Joker. Su propuesta, tanto estética como musical, nos transporta a los años dorados del sleazy y el glam en Los Ángeles. Con una trayectoria de lo más interesante y cinco discos a sus espaldas llegaban a León dando un golpe encima de la mesa con esa actitud arrebatadora que arrastran por toda España, quizás no con todo el reconocimiento que merecen. Se encuentran inmersos en la presentación de su más reciente larga duración, el homónimo “Jolly Joker”, de este mismo año.

La formación que salió al Espacio Vías estaba compuesta por Lazy Lane en la voz, Yannick a la guitarra, acompañados por Joan Chilet, sustituyendo a Dani, en la batería y Andi al bajo. Ya desde los primeros compases quisieron poner toda la carne en el asador arrancando con “Sky Is So High” de su anterior trabajo, el maravilloso “Loud & Proud”, con el que los descubrí y me cautivaron.

Continúan con “Shotgun”, corte del disco que presentan, adictivo a más no poder y un estribillo que invita a corear. Viajan al pasado con “Perfect Life” de su disco de 2015, “Here Come The Jokers”. Un triplete ganador para empezar el concierto de la mejor de las maneras, con Andi y Yannick sin dejar de correr y cruzarse por detrás de Lazy, que dominaba los espacios a la perfección ofreciendo una escenografía que invitaba a no dejar de moverse. Pero tan solo estábamos calentando porque llegaría otra de las nuevas composiciones que tiene todas las papeletas para permanecer mucho tiempo en su repertorio, la rockera “World Collapse”, precedida por Lane cogiendo su Les Paul por primera vez en la noche y provocando a la audiencia al grito de “¿Queréis rock ’n’ roll, sí o no?”. La respuesta fue afirmativa y atronadora.

Siguen recuperando clásicos con “D.A.M.A.G.E”, de su primer disco, potente y directo tema que recuerda a los grandes del género, desde Guns N’ Roses” a L.A. Guns. Impresionante solo de Yanick aquí. Continúan con la agresiva “Fuck It All” del “Sex, Booze & Tattoos”. La actitud no disminuye ni un ápice, con Lazy arrodillado en parte del tema o regalándonos provocativas poses mientras Andi y Yannick no dejan de correr e intercambiar posiciones ofreciendo unas guitarras afiladas y unas líneas de bajo que te sacuden desde dentro.

Tocaba bajar un poco las revoluciones y volver a la senda más rockera e incluso bluesy con “My Little Cadillac” y “Motor”, en la que Andy destaca especialmente, con Lazy por el suelo gateando de forma provocativa hasta el borde del escenario para revolcarse desatado ante nuestros ojos. Sin dejar “Loud & Proud” continúan con “Blood Velvet”, con Lazy cogiendo de nuevo la guitarra dándole espacio a Yanick para otro brillante solo, siendo en esta ocasión el propio Yanick quien acabó por los suelos. Retoman su último trabajo con la más “romántica” y calmada “I Just Wanna (Kiss You)”, con Lane manteniendo su guitarra para ofrecer una dupla ganadora. Vuelven a sus raíces más sleazy con la adictiva “I Don’t Care”, en la que los coros de Andy y Yanick, siempre precisos, resultan especialmente brillantes. El público tampoco se quedaba atrás en los coros, acompañando a la banda que, a buen seguro, notaba el calor de los presentes.

Encaramos la recta final del concierto con “Hey You” y un Lane desgañitándose acompañado por una desatada audiencia empapada en sudor. De esa guisa recibimos el temazo “Rockin’ In Stereo”, con Yannick subido sobre su amplificador mientras el vocalista se bajaba al foso para repartir unos tragos de su Jack Daniels entre las primeras filas. Un fin de fiesta a la altura de la tremenda actuación que ofrecieron los valencianos, que no dejan de sorprenderme y a buen seguro de cosechar adeptos tras cada una de sus potentísimas presentaciones en directo.

Por mi parte con ganas de repetir la experiencia más pronto que tarde. Hasta entonces, salud y rocanroll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Crudo Presenta «mEtAnOIA» (Oviedo 29/11/2025)

«mEtAnOIA», la nueva obra de estudio de Crudo veía la luz allá por el mes de junio en plataformas digitales. No sería hasta el pasado sábado 29 de noviembre que llegaría su presentación en vivo en nuestro querido Gong Galaxy Club y el estreno del álbum en formato físico. Una fecha en casa que H.M.B. no se iba a perder contando además que el cuarteto llegaba a Oviedo con Abraham Díaz como nuevo guitarra.

Para la ocasión prepararon un repertorio especial, 24 temas repartidos en la interpretación integra de «mEtAnOIA» intercalando temas destacados de sus 16 años de trayectoria. Dos horas de show que no defraudaron a los incondicionales congregados para la ocasión. Rostros tan reconocibles de nuestra escena como son Víctor García, Alberto Ardines, Fernando Mon, Jorge Moldavo o Isaac Prieto no quisieron perderse las evoluciones de un cuarteto que se mostró enérgico y fiable toda la velada.

El sonido de las grandes citas no dejó de acompañar las evoluciones del combo sobre el escenario. Sin apenas pausas, una escueta bienvenida tras los primeros 4 temas, marcaron el primer tercio de concierto. No había tiempo que perder ni tregua que dar al personal. «Movidas«, uno de los primeros adelantos de la nueva obra daba el pistoletazo de salida a la noche para repasar a continuación sus inicios con temas tan reconocibles como «Leyendas Urbanas«, «Héroes» o «Bocazas«. Se hizo de rogar el siguiente tema de «mEtAnOIA» pero la espera mereció la pena, vaya que si. El alegato contra la inmediatez de los tiempos actuales en la música y las redes sociales de «Zapatillas de Cuadros» pone la alfombra roja a la colaboración de los Mala Reputación Daviz Rodríguez y Juan Santamaría en «Escenario de Guerra» y la Gong se aproxima a la ebullición con el momento.

No podía faltar una noche como esta la ganadora del Premio AMAS a mejor canción rock en el 2022, “Otro Ladrillo En La Pared”. Y es que hay temas que son santo y seña del cuarteto. La dupla Vivar/Melero se va repartiendo la faceta vocal mientras van cayendo composiciones tan reconocibles como «Mirando Hacia Arriba» o «Miedo A Caer«. La formación parece cómoda en el escenario en todo momento, Abraham Díaz se muestra totalmente integrado en la dinámica de la banda y Adrián «Petu» Simón sigue azotando la batería como si la vida le fuera en el empeño. Nada nuevo bajo el sol, Crudo siempre fiables en cualquier circunstancia.

Si hubo un momento de respiro llego bien avanzada la noche y es que Crudo no dio pie a tomar aliento hasta «Tiempo Perdido«, reminiscencia del paso de Luis Melero por Los Débiles hace la friolera de 25 años. No esconden sus influencias, las amplifican de manera que «Tras Tus Pasos«, su homenaje al tristemente desaparecido Boni y de cuyo estreno en vivo fuimos testigos en el Pravia Rock Fest celebrado allá por octubre de 2023, tiene pinta que será una de las canciones fijas en su repertorio en directo.

El ya habitual cierre con “El Avestruz” selló una presentación donde no escatimaron esfuerzos, Melero incluso se pegó una excursión entre el público. La propuesta es innegociable para ellos, se dejaron todo sobre las tablas (también debajo) como es habitual y el público lo agradeció efusivamente. Quizás se echó de menos algún tema, a estas alturas es imposible acertar pero lo importante es que no sobró ninguno. Presentación cumplida, colaboración de amigos y una sala que si bien merecía mejor aspecto aportó el calor y el empuje necesario para que la velada dejara sonrisas en los rostros y la satisfacción del deber cumplido en el zurrón.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz