Tuvieron que pasar cuatro ediciones para que los astros se alinearan y el equipo de H.M.B. pudiera acercarse al municipio lucense de Ribadeo para disfrutar de un nuevo éxito de la Asociación Catro Caños, organizadora del Vendaval Fest. Un evento con unas directrices marcadas a fuego, su ambiente colaborativo, los siempre agradecidos precios accesibles, una zona de acampada cercana al festival y un innegociable compromiso con la sostenibilidad en la Mariña Lucense.

La climatología acompañó durante toda la velada por lo que pudimos disfrutar de una más que agradable noche de verano en la pista del Aparcadoiro das Palmeiras. La fiesta arrancaba cuando el reloj se acercaba a las 19:30 horas con la joven formación coruñesa Demenzia Sozial, alguno de sus componentes aún es menor de edad, como protagonistas. Punk rock combativo y directo al mentón para presentar su segundo disco «Viaje Astral» y “No Quiero Escuchar” nuevo sencillo editado hace escasas fechas.

Bajo un incesante goteo de público el trío se entregó con energía arrolladora, gracias a una base rítmica acelerada, guitarras potentes y buenos temas como “Sin Saber Si Estás Vivo”, directos al grano con una actitud casi impropia para su edad y que la audiencia agradeció. Dejaron el ambiente preparado de la mejor manera para dar el relevo a los madrileños Hamlet.

A priori plato fuerte de la jornada Hamlet no defraudaron gracias a un setlist demoledor centrado en repasar sus grandes himnos de los noventa y dos mil. Dejaron pinceladas de nuevo cuño como “Acto De Fe” pero cuando suenan “Antes y Después” o “J.F.”, irremediablemente se desataban los pogos en el recinto.

A lomos de un gran sonido, tras casi cuatro décadas de trayectoria impecable a sus espaldas Molly y los suyos no dieron un segundo de tregua, interactuando con el público, saltando para gozo de los fotógrafos del foso e incitando a la parroquia a dejarse llevar con intensidad y rabia controlada. Ovación unánime la que recibieron tras su paso por el Vendaval Fest, no era para menos.

Con la llegada del ocaso y la entrada de la noche llegaba el turno de Dakidarría. Personalmente creo que los de O Val Miñor eran los “tapados” de la jornada, su buen hacer sobre las tablas y la respuesta del público no dejaron dudas que eran la banda más esperada de la velada. Su propuesta musical punk rock/ska/reggae cayó de pie en Ribadeo, los asistentes cantaron, otros bailaron y la inmensa mayoría lo disfrutamos con una sonrisa en la cara gracias a temas como «Terra«, «Lume» o «Pobo De Artistas«.

Siempre con el gallego como hilo conductor nos dejaron un mensaje de compromiso social, antifascismo y fiesta, más aún en la víspera del Día de Galicia que anticiparon con un pequeño set acústico para gozo de las varias generaciones de seguidores de la banda presentes en el festival. Su sección de vientos no dejó de bailar e interactuar, aportando dinamismo a la actuación mientras Gabri como maestro de ceremonias, reivindica la cultura gallega y la música independiente. Sin duda uno de los grandes triunfadores del viernes.

La veterana formación celtic punk canadiense The Real McKenzies se encontró con una audiencia muy por la labor y la difícil papeleta de igualar el clímax de comunión logrado por sus antecesores. Despacharon un show convincente y ameno a pesar de la merma inicial de su vocalista Paul McKenzie, brazo en cabestrillo, que con el transcurrir de las canciones pareció olvidar por completo.

Como dato curioso comentar el ingreso en la banda durante esta gira del gaitero gallego Luis Cao, anteriormente en el combo punk folk Bastards On Parade, bajo el seudónimo Aspy Luison, y que ha caído como anillo al dedo en el característico sonido tabernario de los de Vancouver. Punto álgido de su paso por el Vendaval sin duda fue la interpretación de “The Tempest” con gran parte de las primeras filas a tierra para remar en el que es uno de los himnos más icónicos y aclamados de su discografía.

Pasadas las 2 de la madrugada llegaba el turno de Ruxe Ruxe. El histórico grupo gallego disfrutó de una buena audiencia a pesar de la inevitable estampida habitual que sufren los encargados de poner el colofón en este tipo de eventos. Los de Aríns demostraron por qué llevan casi 30 años siendo uno de los referentes del rock gallego gracias a la habitual entrega de Viti (voz y guitarra), beso al suelo incluido afortunadamente sin consecuencias, la gaita de Xaco Barona y una sección de vientos infatigable.

No dejaron que el cansancio hiciera mella en el público a la altura de la madrugada en que nos encontrábamos y eso habla maravillas de su desempeño. Rock combativo y festivo, gracias a temas como “Manoiz De Lumes”, “Buratos”, o una muy coreada “A De Moscoso”.

Para los que aún tenían ganas de fiesta, un servidor ya iba camino a la cama, quedaba DJ Tralla, encargado de amenizar los prolegómenos del festival, los cambios de escenario y a estas alturas de la noche el colofón, dispuesto a seguir con un repertorio de clásicos que en otro momento sería sacrilegio perderse.

Primera gran noche en el Vendaval Fest, gracias a un inmejorable sonido, ambiente intergeneracional y una marcada conexión con la identidad gallega. Y lo mejor aún estaba por llegar.
Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: Carmen González


































































































