
Segundo disco largo para esta joven formación ciudarrealeña tras su Ep de dos temas “Two Stories from Hell” (2017) y el debut en largo “No More Redemption” (2018). Ellos son Chema Fernández y Dani “Zapa” a las guitarras, Dani Ruiz al bajo, Sergio Jiménez tras la batería y David López al micro. “Remains of a New Life” fue grabado en los estudios JFT Producciones de Ciudad Real y concebido durante una gira que les llevó por más de 60 escenarios diferentes.
Hay una introducción, de cuervos graznantes como no podía ser de otra forma, tras la cual arremete directa y pesada “Little Bastard”, adelanto del disco y que camina a pachas entre el groove y de las estrofas y los aires sureños del estribillo. Sonido equilibrado en general, con unas guitarras muy al frente pero dejando hueco a que base rítmica y voces se explayen a gusto. “Hell Down” va del doble bombo y la velocidad iniciales a un puente tranquilo, con el bajo de Dani dejando bonitos destellos, y de ahí se encarama a un final que cimbrea entre voces limpias y cazalleras. “Isolation” arranca melódica para hundirse después en profundidades abisales, beneficiada por esos riffs machachones que abrazan sin pudor al groove metal más descarnado.
“Breaking Cowards” se maneja por debajo de los cuatro minutos y resulta directa, pesada y gozosa, con esa batería de Jiménez marcando siempre el paso en el que es uno de mis temas favoritos del disco. A destacar el solo de guitarra que corona su parte final. Tras él van de la mano los dos temas más cortos del álbum (a excepción hecha de la intro, claro). El primero es “Inside Me”, que te engaña con ese inicio tranquilo, explota súbitamente en una andanada deudora de High on Fire y de ahí se conduce a un estribillo de aires alternativos. La instrumental “The Fall” procede con un largo pasaje calmado que irá adquiriendo pesadez con el transcurrir de los segundos. Sus dos minutos largos dejan con ganas de más.
“Madness and Road” inicia comandada por la base rítmica y estalla en un riff maquinal donde la voz de López entrega tanto su registro más pedregoso como el más melódico. Tiene otro largo solo de guitarra y en general la disfruto con gusto. Cierra con aires groovies para dar paso a la penúltima “City and Sorrow”, que es lo más cercano a una balada que contiene este “Remains of a New Life”. De inicio nuevamente calmado, va ganando enteros a medida que avanza con ese ligero aroma al grunge de Seattle al tiempo que deja por el camino una buena colección de riffs y, probablemente, la mejor interpretación vocal de David López en todo el disco. La final “Fly Away” es otro compendio de metal alternativo, voces grungeras y buenos coros que cumple con creces la misión de poner broche final al álbum.
Finalmente esta segundo largo de los castellanomanchegos son treinta y seis minutos de metal aguerrido y cambiante, preñado de múltiples influencias y muy directo. Muchas ideas, casi todas bien dispuestas y una buena producción. Aunque quizá eche en falta algún corte más, o un par de minutos más en la instrumental “The Fall”, puedo decir que “Remains of a New Life” ha resultado una notable sorpresa.
Texto: David Pérez Naves


