November, superbanda nacida en Asturias

Auténtica sorpresa la presentación en sociedad de November, una formación que abraza el hard rock como estilo musical y que está compuesta por rostros super reconocibles de la escena asturiana. Con la calidad por bandera, solo hay que repasar su alineación, en sus filas tenemos a Dani Dynamita ( Nörthwind, Eden, Darksun, Last Days Of Eden) a la voz, Fer Espina (The Riders, Fran Juesas, Blister) al bajo, Diego Riesgo (Drunken Buddha, Nymerians) y Alex Tilles (Soundwave, El Hombre Más Tonto Del Mundo) a las guitarras además de Adri Cheriff (Versión Original, Belo y Los Susodichos) a la batería.

Posiblemente tras el efímero proyecto Lazarus, aquel que allá por el 2019 aglutinaba a Pablo García (Warcry), Luis Melero (Crudo), Dani Sevillano (Darna), Rafa Suárez (Atlas, Kuarentena), Alejandro Blanco (The Riders, Real Straits) y Luis Fer Chacón (Real Straits), la de November sea una de las alineaciones que más expectación puede generar en la actualidad. Estaremos muy atentos a sus evoluciones, mientras tanto les damos la bienvenida, deseando que muy pronto nuestros caminos se crucen con algún escenario por medio.

Argion Estrena «El Juicio Final» Como Inicio De Una Nueva Etapa

Argion estrena la regrabación de «El Juicio Final«, tema incluido originalmente en su última obra de estudio «Lux Umbra» para dar la bienvenida y presentar oficialmente a su nueva voz, Richard De La Uz (Exkalibur, Jívaro, Eden).

La canción muestra las facetas en las que se desenvuelve la banda, con la epicidad y lo coral, como grandes protagonistas. Richard de la Uz, se estrena aportando no solo su voz, sino toda una serie de matices para evolucionar la canción y ser carta de presentación de esta nueva etapa. Acompaña al estreno la confirmación de las próximas fechas en vivo del combo asturiano.

Last Archangel: Nueva banda en el metal astur

La escena metalera asturiana no para de crecer. El próximo sábado tendrá lugar la puesta de largo de Last Archangel, trio de metal alternativo, en el Gong Galaxy Club donde compartirán escenario con Bouquet y Honara, bandas también de reciente creación.

La formación gijonesa compuesta por Pol como voz y guitarra, Kotard (Nazgash, Burnt To Death) al bajo y José Menéndez a la batería presentarán su ópera prima «Lost Memories» disponible de momento a través de plataformas digitales (Spotify, Apple Music, YouTube Music). Tres temas inspirados en el metal de principios de siglo personificado en grupos como Deftones o System Of A Down.

Bouquet por su parte retoman la actividad en vivo tras su paso por Xagó Surf Co. en el mes de septiembre. Con el stoner rock por bandera el también trio gijonés formado por Álvaro (guitarra), Guillermo (batería) y Carlos (guitarra/bajo y voz) presentará los sencillos publicados hasta el momento y que formarán parte de su disco debut aún sin fecha de publicación. Cierran el cartel Honara, sexteto post rock que vuelve a la Gong casi 2 años después de su debut en la sala ovetense. Con apertura de puertas a las 20:30 horas, la entrada anticipada tiene un precio de 8€ a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/honara-last-archangel-bouquet/

Premios Amas 2025: Abierto el plazo de inscripción

El viernes 7 de marzo del próximo año 2025 tendrá lugar en el Teatro Filarmónica de Oviedo la XX edición de los Premios AMAS, los galardones de la música asturiana.

La recepción de candidaturas se encuentra abierta a través de amas@premiosamas.com para todos los trabajos editados entre el 1 de enero y 31 de diciembre del 2024 ya sean discos, videoclips, diseños y toda referencia a cualquiera de las categorías que conforman los premios.

Agenda: The Electric Buffalo en Oviedo

El jueves 21 de noviembre la asociación estatal de salas de conciertos (ACCES) conmemora el día de la música con 12 conciertos por la geografía estatal. En Asturias la ovetense Sala Tribeca Live acogerá el protagonizado por The Electric Buffalo.

A partir de las 21 horas con acceso libre hasta completar el aforo tendrá lugar una nueva oportunidad para disfrutar de la presentación en vivo de «Patrolman» el último trabajo discográfico de los ovetenses, editado en abril del pasado 2023 a través de  Boomerang Discos.

Agenda: Eden + El Plan en Oviedo

Primera parada de la gira promocional de «Alma De Libertad» el nuevo disco de estudio de Eden y del que dimos cumplida reseña hace escasas fechas. La presentación en casa tendrá lugar el próximo sábado 23 de noviembre en la Sala Estilo de Oviedo.

El 13 de noviembre la formación con base en Mieres estrenaba la regrabación de «Junto A Ti«, tema incluido originalmente en el disco «Caminante del Tiempo» editado en el año 2011 y que cuenta con el siguiente vídeo lírico obra de Nacho GS, autor también del artwork del álbum y los videoclips promocionales «Nunca Más» , «Puede Ser» y «Ella«.

La velada contará con la participación de la banda avilesina El Plan, formación de rock en castellano que aporta a su sonido retazos de blues y funky. Cuentan en sus filas con componentes de bandas como Marvel o Omenomejodas.

Entrada anticipada 12€ en los siguientes puntos de venta física:
Cervecería Lúpulo Feroz (Oviedo)
Librería Paradiso (Gijón)
Cervecería Cabanón (Avilés)

Crónica: El Castru Gargantá Vol. 15

No pasa nada por empezar diciendo la verdad: no era nuestro plan inicial. La cancelación, la misma mañana del sábado, del bolo de Celtian provocó que moviéramos ficha y optáramos por una segunda opción que, además, nos permitiría desbloquear un escenario más. El Castru Gargantá juntaba a los locales Green Desert Water con los chipriotas Stonus y los cántabros Wet Cactus para un verdadero atracón de stoner rock.

Abrían Green Desert Water cuando aún buscábamos un sitio dónde dejar el coche. El local no podría ser más apañao. Una primera sala que hace las veces de bar y acoge el puesto de merchan. Otra, donde se desarrollan los conciertos propiamente dichos, más cuidada de lo que cabría esperar. Ni mucho menos el peor local que hemos visitado en estos años. El caso es que, sí, sin que sirva de precedente llegamos con el tiempo justo. Para cuando nos encontramos con el trío, andan enfrascados nada menos que en “Black Harvest”, el temazo que da nombre a su último disco.

A ratos costaba escuchar la voz de Kike. Que dio igual porque “Too Many Wizards” nos la sabemos de memoria. Riffazo aquí y gente muy por la labor. La cercanía, la sala recuerda por momentos a un local de ensayo, agiganta la propuesta de los asturianos. En “Sacred Tree”, justo cuando la banda desarrollaba su mejor versión, Kike vino a tener algún problema durante el solo. Percance del que sale airoso porque, como ya bien sabréis, tablas le sobran.

Elegante la sempiterna base rítmica, Dani Bárcena en baterías y Juan Arias al bajo, durante las partes más tranquilas y rotunda cuando suben las revoluciones, la banda acierta a equilibrar un set que extrae su mejor cara cuando atacan la fenomenal “Shelter Of Guru”. Que Bárcena por petición popular terminase el bolo sin camiseta, puede ser un detalle que ponga de relieve el buen ambiente que se vivió en El Castru. Tan hábiles y carismáticos como nos tienen acostumbrados, cerrarían con “Solar Plexus”, el tema que daba título a aquél debut de 2018. Pronto emprenderán una nueva aventura por los States y desde esta casa solo cabe desearles lo mejor.

Desde Nicosia, turno entonces para los también hard rock / stoner Stonus. La formación, un quinteto se amoldó como buenamente pudo a la sala del Castru y por lo general nos dejó muy buenas sensaciones. Kyriacos Frangoulis comanda en voces a los chipriotas. Era su primera visita a estas tierras pero nos animó con un “vamos amigos” al que no llegan otras bandas que llevan cuarenta años girando por la península y no alcanzan a un triste gracias.

En lo musical había concomitancias con los propios Green Desert Water, si bien tuve la sensación de que, a ratos, lindaban en mayor medida con el metal de afinación gruesa y riff crudo y cortado. Entre esas partes más iracundas y en la más pura tradición del género, sobresalen pequeños escorzos de rock psicodélico y alucinado. Finalmente, en el equilibrio entre esas dos variantes fueron tejiendo buenos temas. La banda contrarresta el inicio tranquilo y calmado de “Aphasia” con un epílogo en el que incluso se deja notar el doble bombo del batería Kotsios Demetriades.

No obstante una del par de guitarras se había quedado muda. Revivida para “Mania”, que dibuja uno de sus riffs más interesantes. Se desvivía por agradar el cuatro cuerdas Andreas Aristides, con mucho el integrante más efervescente (en lo gestual) de la agrupación mediterránea. Porque la dupla de guitarras Pavlos Demetriou y Nicky Ray tienen un comportamiento algo más frío. Sin menoscabo eso sí, de los buenos riffs y solos que dibujan. El propio Demetriou deja de hecho uno estupendo en “Hope Dose”, que ayuda a mantener unas pulsaciones altas que ya no abandonarían hasta el final del show, con un cierre que ya abraza el metal sin ningún tipo de cortapisa. Desde luego nos agradaron.

Si Stonus habían abrazado una mayor rotundidad camino del final del set, Wet Cactus y decibelios mediante, recogieron el guante de sus compañeros y pusieron a prueba los (por lo visto) sólidos cimientos del Castru. Desde Suances y con el propósito de peinar a todos los presentes, el cuarto descerrajó sus temas sin piedad alguna por propios y extraños.

Y el público respondió en consecuencia. La buena gente del Castru nos comentó de hecho que pocas o ninguna han sido las citas con afluencia semejante. La banda, si bien costaba oír al bueno de Daniel Pascual, enfrentó solos alucinados mientras un enérgico Jaime Pérez a los parches percutía líneas de batería de las que taladran el pecho a cada patada al pedal del bombo. Por lo poco que nos llegaba de la voz de Pascual pero un poco también por no haber tenido tiempo material de hacer los deberes, lo cierto es que me costó identificar los temas. No así las muchas ganas con las que afrontaron la cita.

En una de las instrumentales que deslizaron emergió la cara más lisérgica de los suancinos, el nombre de mis paisanos Acid Mess sobrevoló tímidamente, Justo lo que tardaron en pisar el acelerador y encarar su versión más corajuda. Los propios Demetriou y Ray de Stonus no quisieron perder ripio de las evoluciones del cuarteto, contemplando a sus colegas desde primera fila. La intensidad iría subiendo de cara al final del set. Se desató incluso algún pequeño pogo. El más grande que permite un recinto de estas características, a buen seguro. Y aunque es cierto que la voz fue ganando presencia de cara al final, qué duda cabe que nos queda pendiente el verles con unas condiciones de sonido más óptimas.

Como dije arriba, a priori no entraba en nuestros planes. Pero Asturias siempre da segundas opciones (a veces incluso terceras y hasta cuartas) y como bien sabréis no somos del todo amigos de pasarnos un sábado durmiendo la mona. Así pues y tras tres buenos shows, cada uno con su propia personalidad pero unidos por una raíz común, tocó recoger y encarar esta crónica que tenéis ante vuestros ojos. No queríamos eso sí despedir sin mandar afectuosos saludos a la buena gente de El Castru Gargantá, que nos acogió como si de fieles correligionarios se tratase. Otro tanto a los músicos implicados (muchas gracias Kike por el detalle) y ya sabéis: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Vargas Blues Band (Corvera 8/11/2024)

Tras su paso por la Semana Negra gijonesa el pasado año el bluesman Javier Vargas regresaba a los escenarios asturianos. La excusa, la presentación de «Blues Magic Live» su nuevo lanzamiento discográfico grabado en vivo el 9 de diciembre del pasado 2023 en la Sala ReviRock de Madrid y que veía la luz en el mes de mayo. La cita, en el Teatro El Llar de Corvera, habitual sede del festival Rockvera y el los últimos tiempos del Monorock. Un lujo de escenario para el que desde este medio reivindicamos una programación más extensa.

La enésima reencarnación de la Vargas Blues Band, recordemos que por sus filas han pasado apellidos del calibre de Allman, Jagger, Bogert, Appice o Shortino, llegaba a Corvera en formato trío con Peter Kunst a la batería y Luis Mayol al bajo, que se repartirían la labor vocal durante el concierto. Casi 2 horas para repasar una trayectoria tan excepcional como dilatada bajo el término acuñado a la figura de Javier Vargas, el blues latino. Arrancaron su tiempo con «Rumble«, tema instrumental original del guitarrista estadounidense Link Wray y «Same Old Thing«, dupla inicial de sus directos desde hace años.

Alternando piezas más blueseras con ramalazos más cercanos al hard rock iban cayendo temas como «Mojo Hand«, «Sin City» o «Texas Tango«. Agradecimientos a los presentes, confirmar que un próximo álbum está en camino y el recuerdo a las victimas de la dana en el levante estatal arrancan una sentida ovación del buen número de asistentes al Llar. El combo se mostró como una máquina de precisión, tanto Peter como Luis bordaron sus temas a la voz y Javier una vez más su maestría a la guitarra y el slide.

Presentaron uno de los temas que formará parte del próximo álbum y entre las escasas pausas que tuvo el show, hacer partícipe a la audiencia del buen momento que vive la formación al anunciar el extenso tour promocional que les llevará a tierras australianas entre los meses de marzo y abril del 2025. Avanzado el concierto el carácter latino se vio acrecentado con la interpretación de temas en castellano como «Chill Out – Sácalo«, genial aquí Mayoll a la voz, y «Blues Local«, reivindicando la siempre denostada escena musical casera. Durante este impás Mayoll cambiaría de instrumento por un precioso diseño que me recordó al Chapman Stick que ha popularizado el virtuoso bajista Tony Levin.

Apuntar el gran trabajo desde la mesa de control de Nefta Vázquez que hizo cabalgar al trio a lomos de un sonido superlativo durante la velada. No hubo matiz que se escapara al oído como reflejaban las caras de satisfacción de los espectadores al termino del show. Tras 18 temas remataron la faena con «Blues Pilgrimage«, que curiosamente no ocupaba dicho lugar en el setlist del show, y que sirvió igualmente para dejar la impronta de calidad, destreza y oficio de unos artistas tan gigantes como currantes de la música.

Y es que eso es el blues, la banda sonora del planeta Tierra, como bien apostillaba en uno de sus escasos soliloquios el bueno de Javier Vargas. Habría tiempo después para fotos, hacer acopio de material en el merch y charlar con los protagonistas, tan amables en las distancias cortas como profesionales encima de las tablas. Agradecer a Etin Produccions y Toni Ramone las facilidades para realizar esta crónica y como siempre, nos vemos en el próximo sarao.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Lion Rock Fest II (León 9/11/2024)

Segunda, exitosa y multitudinaria edición del Lion Rock Fest. El llamado paraíso del hard rock melódico en nuestro país volvió a congregar a una nutrida representación de fans llegados desde los más diversos puntos de nuestra geografía, certificando por segundo año su buena salud. Las buenas sensaciones que había dejado la edición de 2023 sumadas a un cartel de lo más atractivo, Hardline, Jaded Heart, Treat, Hackers, Tyketto, Perfect Plan y The Night Flight Orchestra nos convencieron también a nosotros de echarnos a la carretera. Repetía además el recinto del año pasado, el inmenso Palacio de Exposiciones de León, con sus dos escenarios, León y Mahou, y a todo buen seguidor del género se le agotaban las excusas para faltar a la cita.

Aunque para nosotros, y al igual que sucediera en la edición de 2023, el festival empezaba mucho antes. Y lo hacía con unos viejos conocidos de esta casa como son Leather Boys, que volvían a su enésima sesión vermú, uno pierde la cuenta ya, para regocijo de los más madrugadores. Una cita que daría inicio aún con la batería a medio montar, añadiendo una anécdota más al inagotable caudal de entresijos y percances que rodean al quinteto. Fue poco el rato que les vimos, apenas tres temas, siendo “Rebirth” una vez más el encargado de abrir fuego. Un fugaz calentamiento para una jornada que se preveía tan larga como intensa.

Es algo que salta a la vista nada más Hardline hacen suyo el Escenario Mahou justo cuando faltan quince para las siete. Tras la presentación de rigor por parte de la organización, eso sí. “Fuel To The Fire” ya da muestras de que la emblemática banda americana ha venido a poner León patas arriba. Comandados por un efervescente Johnny Gioeli, los angelinos aparecieron por tierras leonesas en perfecto estado de revista.

A destacar también la gran labor de Alessandro Del Vecchio tras las teclas. También tras el micro. Sus alardes rara vez exceden lo necesario. Pone su saber hacer a favor de la banda y no al revés. El conjunto eleva así sus prestaciones y buenos cortes como “Everything” difícilmente podrían sonar mejor. “Takin’ Me Down” extrajo la vena más macarra de los estadounidenses. También un gran solo de un seguro Luca Princiotta. Mucha gente ya desde primera hora. Acertó la organización al colocar como primera banda a uno de los platos fuertes, si bien nos consta que hubo más de uno que, desplazamientos mediante, llegó con el tiempo muy pelado al recinto.

Pero volviendo a lo que nos ocupa, muy risueña una Anna Portalupi al bajo. En general la química y el buen rollo que parece haber en el actual line up de la banda norteamericana termina por contagiar al la audiencia. Algo que salta a la vista en “Dr. Love”, con todo el Lion Rock a coro con ellos. Gioeli incluso no perdería la ocasión de darse su particular baño de masas bajando a las vallas y afrontando desde ahí un pequeño guiño a “Who Wants To Live Forever” (Queen) que arranca una pequeña isla de calma en mitad del set. Con el único apoyo de Del Vecchio, “my italian brother”, el dúo puso de relieve su cara más amable.

In The Hands of Time” sería el último apunte de ese tercio más reposado. Pronto “Life’s A Bitch” nos devuelve a Hardline en su máxima expresión. Puede que el frontman de Brooklyn sea el último remanente de la formación original de la banda, pero el americano se desvivió en todo momento por agradar. En un estado de voz formidable, no cejó en darse sus buenas carreras sobre el escenario. Así las cosas, “I’ll Be There” de nuevo nos pone a coro con la banda. No obstante me sorprendió que, en esta recta final de su descarga, Gioeli reservara un pequeño espacio para dejarnos unas pocas estrofas del clásico “In The Air Tonight” de Phil Collins.

Qué duda cabe que era otra versión la que esperábamos de ellos. Esto es, claro, “Hot Cherie”, que la banda interpreta con grandes dosis de energía pero también de finura. Para cuando cierran con “Rhythm From A Red Car”, estupendo Princiotta aquí, y el infatigable Johnny Gioeli hace las debidas presentaciones, la sensación que queda es la de haber visto una gran versión de la banda. Pura nostalgia en forma de hard rock.

La elección de unos clásicos como Jaded Heart parecía a priori de lo más acertada dentro de un cartel como este. Eran, qué duda cabe, la opción más rayana en el heavy metal de toda la noche. Salta a la vista desde ese arranque encorajinado que proponen en “Stand Your Ground”. Johan Fahlberg, que celebra este 2024 veinte años al frente de la banda germana, apareció por León en óptimo estado de forma. Tras baterías se encontraba Johnny Dee, batería de Doro y que repetiría después con Tyketto, pero la banda dio síntomas de estar no del todo engrasada.

A conectar con la audiencia pueden ayudar los pinitos de Fahlberg en nuestro idioma. También los cortes más próximos al hard que deslizaron. Pero la sensación que iba quedando, alguna entrada en falso incluida, es la de que estábamos ante unos Jaded Heart algo desdibujados. “Tomorrow Comes” mejoró algo sus prestaciones, se afanaba Peter Östros en dibujar buenos solos e incluso contaron con voz invitada sobre las tablas para su reconocida revisión del “Paid My Dues” de Anastacia, pero en líneas generales quedó una sensación de lo más fría.

Y dio igual porque si algo tiene el Lion Rock Fest es que apenas da descanso. Tocaba recibir a los suecos Treat en el escenario Mahou y dejarse llevar por la que sería, a la postre, una de las grandes bazas de esta edición. Salta a la vista desde la inicial “Skies Of Mongolia”, con un Robert Ernlund por cuya voz parece no pasar el tiempo. Vimos muy animoso al frontman nórdico. Para cuando suena “Ready For The Taking”, a buen seguro tenemos ante nosotros la mejor versión del combo. El propio Ernlund comentaba que llevaban sin dejarse caer por nuestro país desde 2018. Presentó entonces “Papertiger” y con ella uno de mis riffs favoritos de todo el set. Casi me atrevería a decir que de toda la jornada.

Home Of The Brave” pondría la calma y la clase (a raudales) primero, y el brío y la conexión con la gente después. De hecho uno de los cortes mejor recibidos de esta parte del set. Con un Anders “Gary” Wikström opositando a mejor seis cuerdas del día, todo parecía de cara cuando la banda afronta uno de sus grandes clásicos, “Sole Survivor” y el león ruge en consecuencia. Se puede argüir en contra de la banda nórdica el uso (y abuso) de coros pregrabados. Pero más allá de ese detalle, lo cierto es que la banda vino a sonar más orgánica que en anteriores visitas. Y de hecho la más reciente “Freudian Slip” extrae su cara más contundente.

Que contrasta con la más clásica y algo acomodada “We Own The Night”, con un fantástico Ernlund. No negaré que en lo personal agradecí la mayor pegada de “Roar”. Al fin y al cabo, qué mejor lugar para rugir que un festival como el Lion Rock Fest. No faltó algo de peloteo por parte de un algo tribunero Ernlund previo a despachar un “Get You On The Run” donde público y banda fuimos casi un ente indivisible. En especial cuando dejan un espacio en blanco para sumarnos a su cuidado y bien moldeado estribillo. Tras las casi obligadas presentaciones llegaría el turno de “World Of Promises”, con el Lion Rock superponiéndose a las dichosas pregrabaciones. Aún con sus pequeñas aristas, una encarnación muy gozosa y disfrutable de la leyenda sueca.

Hackers, únicos representantes estatales de esta edición, no lo iban a tener tan fácil. Y fíjate que el arranque con “El Poder De Una Canción” no podría ser más elegante. Su estilo, que profundiza en el hard melódico más cuidado y elegante, parecía confeccionado a la medida de un festival como este. En este punto cabe defender la decisión de la organización de no relegar a la gente de casa a un mero papel de comparsas. Su situación en el epicentro mismo del cartel les granjeó una audiencia más que respetable a aquellas horas de la noche.

Y ellos respondieron sin alardes innecesarios ni florituras cara a la galería. Con clase y buenas melodías. Por ahí es una lástima los problemas de sonido que sufrieron. En un momento dado del set, dejaron de sonar por PA. El público del Lion Rock Fest, lejos de tomarla con ellos, supo estar a la altura animando y vitoreando a la banda. Gran gesto por parte del público. Ya podían aprender otros. El caso es que para cuando todo vuelve a unos cauces más normales, es el micro de Víctor Guardia quien no deja oír al frontman.

En el momento en que todo vuelve a su lugar y atacan “Respirar Rock & Roll”, vislumbramos a una banda que disfruta con lo que hace. Hay química arriba del escenario y también buenas ejecuciones. Algo que salta a la vista cuando recuperan “Historias Que Contar” de su debut de 2019. Sin embargo y ya en la recta final el escenario León vuelve a dejar colgados a los canarios. Difícil gozar de mayor infortunio. Una despedida al set que, desde luego, no merecían. Queda por ahí la deuda de verles en unas condiciones más favorables. Quién sabe si en la edición de 2025.

No cabe duda de que la devoción que generan Tyketto en un festival como este roza lo inmensurable. La banda de Danny Vaughn, con el batería Johnny Dee haciendo doblete, apareció por el Lion Rock en un grandísimo estado de forma. Da fe de ello lo magnético del arranque con una fenomenal “Nothing But Love”, con el propio Vaughn tirando de armónica. Puños y cuernos al aire ya desde los primeros cortes, con ese infalible “Reach” que pinta gestos risueños en cada uno de los músicos.

Gracias en buena medida al calor del público,“Wings” se agiganta con respecto a su versión de estudio. Pero el calor que recibe el combo norteamericano aún es mayor cuando el vocalista dedica “Tearing Down The Sky”, en un más que aceptable castellano, a las víctimas de la terrible Dana. Gesto que le honra, en especial además porque la banda sonó de lo más rotunda aquí. Para cuando el vocalista se calza la acústica en “Letting Go” por momentos me recuerdan a los Queen más primigenios. Los molinillos de Chris Green anticiparon un gran solo como colofón a uno de los momentos más distinguidos del set.

Tras pedir el aplauso de rigor a la organización, deslizaron una “Rescue Me” donde brillan los coros del teclista Ged Rylands. A gran nivel en cuanto a sonido se refiere, fácilmente el mejor de todas las bandas que pasaron por el escenario principal, la rendición que entregan de “Burning Down Inside” sería a la postre uno de los puntos álgidos de la presente edición del Lion Rock Fest. Con un Vaughn excelso a la voz, su presencia resultó todo lo magnética que de él se esperaba. No sorprende la interacción con la gente en “Lay Your Body Down” pero quizá sí el pequeño solo de bajo que insertó aquí Chris Childs.

Visto lo visto, la final “Forever Young” tiene algo de profecía autocumplida. Tyketto se irían del segundo Lion Rock Fest con la satisfacción del deber cumplido. A buen seguro uno de los grandes triunfadores de la jornada y una banda que parece tener cuerda para rato. Nos alegramos de que así sea.

Turno entonces para disfrutar de los suecos Perfect Plan, a quienes solo cabía desear mejor suerte que a los anteriores huéspedes del escenario Mahou. Los de Örnsköldsvik llegaban a León con los deberes hechos y la confianza de saberse en un entorno más que propicio para su hard melódico.

Pero como quiera que no es una banda a la que tenga muy controlada, que el cansancio de toda la jornada ya hacía mella para entonces y que el inicio del set fue tan tendido, calmado incluso, opté por tomar un pequeño descanso y disfrutar de su desempeño con una cierta distancia. Su propuesta casó en gran medida con la línea editorial del festival. A ratos quizá demasiado. Son una banda muy segura en lo que hacen. Aparentan además disfrutar de su labor arriba de las tablas….

… pero no caben sorpresas. Finos y elegantes, como buena banda sueca que son, pero a ratos algo fríos. En cualquier caso, sería la banda que mejor sonido desplegaría en el escenario “pequeño” y aunque fuera a paso tímido, fui conectando con su propuesta. Ayudaron temas como “Living On The Run”, muy fino y hábil Rolf Nordström aquí, o “Better Walk Alone”.

Entre el público había gente que, al contrario del abajo firmante, parecía haber hecho bien los deberes. Algo que salta a la vista en “Nobody’s Fool”, uno de los puntos cumbres de un set que despiden con mucho buen hacer en “Heaven In Your Eyes”. Finalmente el set resultó más ágil y diverso de lo que intuí en un primer momento, si bien por otro lado me dio la sensación de que muchos se quedaron guardando sitio para no perder ripio de la última banda del cartel.

El show, la tremenda fiesta que se preveía como colofón a esta gran jornada, vino precedida además de la confirmación de que el festival vivirá una tercera edición. Quien más, quien menos ya hacía sus quinielas al respecto de los elegidos. Pero antes cabía disfrutar de la “otra” banda del Soilwork Björn Strid, The Night Flight Orchestra, con las expectativas por las nubes.

Y fíjate que, al menos en mi caso, seis meses atrás ni siquiera les conocía. No alcanza uno a todas las cosas. Pero en lo que al show concierne y nada más ver aparecer al propio Strid envuelto en su habitual capa brilli brilli, la algarabía no puede ser mayor. Y con cierto aire a pura auto reivindicación entregan “Midnight Flyer”, uno de sus cortes más generosos en lo que a desempeño solista se refiere. La sensación que pretenden imbuirnos ya desde el principio es la de que, más que un proyecto paralelo, son una banda de pleno derecho…

… que puede no se tome muy en serio a sí misma, algo a lo que contribuyen esas melodías tan ochenteras que dibujan cortes como “Sometimes The World Ain’t Enough”, con la pareja de coristas (o de azafatas) llevando sus registros allí donde aún no alcanzaba el bueno de Strid. A buen seguro muchos no se esperaban “Divinyls” tan pronto en el set. Uno de sus cortes más efectivos y pegadizos, que pondría a bailar a una inmensa mayoría. Y no, no estaba Sharlee D’Angelo al bajo, pero su relevo, el Avatarium Mats Rydström, se mimetizó con la peculiar propuesta de sus paisanos y desde luego pocas dudas caben de su desempeño.

Al igual que el del propio Strid, que de su comienzo algo tímido desembocó en un derroche de fuerza y carisma que le confirman como el gran frontman que es. “Living for The Nighttime”, “Burn For Me”… pero es finalmente la estupenda “Gemini” la que pone a todo el recinto a dar palmas primero, a bailar después. Como diría cierta criatura amarilla: todo estaba saliendo a pedir de Milhouse. Y mientras que en “Something Mysterious” sobrevuela el nombre de Survivor, Strid abandona su capa para “Paralyzed” pero desde luego no las ganas de agradar y divertir. Que si estábamos vivos, preguntó, como anticipo a los T.N.F.O. más funkies de la noche. Y es que me atrevería a decir que “White Jeans” fue uno de los puntos álgidos no ya de la banda sino del evento en general. Desencadenó una conga entre el público. Detalle este que, pensamos, puede por sí mismo resumir el buen rollo que se respiraba en el recinto. Lo bien que lo estábamos pasando.

Era su último show del año y a buen seguro que la banda lo dio todo para cerrar este Lion Rock Fest por todo lo alto. Alegres y divertidos, habrá a quien se le indigeste tanto azúcar. Ello no quita para que, como demuestran en muchos momentos del set, esta sea una banda con todas las de la ley.

Como nota al pie, nada más despedirse los suecos comenzó a sonar el “Mary On A Cross” de sus paisanos Ghost. ¿Guiño de cara a la edición del año que viene o simple forma de hacer más llevadero el desalojo? Queda algo menos de un año para salir de dudas.

Problemas de sonido del escenario Mahou al margen, fue otra gran edición del Lion Rock Fest. Horarios cumplidos a rajatabla, muy buenos shows, gran ambiente, una organización prácticamente intachable y, ya lo dijimos el año pasado, un recinto de ensueño. Desde luego todos los mimbres necesarios para erigirse en una de esas citas obligadas dentro de nuestra geografía.

Muy mal se nos tiene que dar en Heavy Metal Brigade para que de aquí en doce meses no estemos dando cuenta de la futura tercera edición. Mientras llega no cabe más que agradecer a la organización el trato y todas las facilidades dispuestas de cara a la confección de esta crónica, así como mandar también un saludo a los habituales de siempre, ni siquiera fuera del Principado faltáis a la cita, y ya sabéis: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz