Qué mejor que una buena ración de rock sureño para volver a asomar por la Factoría. Venían por segunda vez los chicos de Mojo Thunder y Heavy Metal Brigade no quiso perderse a la banda radicada en Kentucky. Cartel de todo vendido en la puerta y sensaciones inmejorables. Se presumía noche para el recuerdo.
Pero Mojo Thunder proponen un arranque de set algo atemperado. Chicos listos los estadounidenses, que fraguaron un show que, aún con altibajos, desde luego iría de menos a más. De primeras el sonido era algo embarullado. No al punto de dar al traste con sus evoluciones pero sí capaz de empañar sus primero compases. No es hasta que Sullivan y Willoughby empiezan a doblar solos que el sonido se equilibra y podemos al fin disfrutar de una gran versión de los americanos.
Quiso no obstante el infortunio que Sullivan rompiera una cuerda de su preciosa SG. Percance que solucionó prácticamente de inmediato, aprovechando para cambiar a Les Paul y dejar uno de los mejores solos de esta parte inicial del set. Mostró además una gran voz, que aguantaría toda la noche sin mayores problemas, aún cuando el esfuerzo que realiza a lo largo del mismo no es precisamente pequeño. Lo afronta además con la mayor de las sonrisas, uno de esos frontman que enganchan por ese talante tan risueño.
Para “Coming Back To You” ya estamos viendo una gran versión de los estadounidenses. Bien engrasados y muy precisos pero sin perder nunca ese feeling tan inconfundible de las bandas de rock sureño. Sin embargo a ratos surge una cara más blues, más pesada incluso, lo que confiere un marcado carácter heterogéneo a su directo. “Gettin’ On A Binge”, con el bajista Andrew Brockman sumando en coros, destapa sin embargo la cara más juguetona y rockera de Mojo Thunder. Uno de los temas mejor recibidos a estas alturas de la descarga y un testimonio claro de la propia versatilidad del cuarteto.
“Caroline” nos embriaga de melancolía. En especial cuando la banda destensa en su parte más tranquila y, cual maestro de ceremonias, emerge un gran Bryson Willoughby. La banda abrazando el legado de Gov’t Mule y trasladándolo al siempre distinguido público de la Factoría. De la eficacia y el buen hacer del guitarrista da fe la gran sonrisa que mostraba Sullivan durante el fino desempeño de su compañero. Piel de gallina, francamente. Cargan con la etiqueta de sureño alternativo pero me dio la sensación de que, en su traslación al directo, la primera de estas dos facetas le come casi todo el terreno a la segunda. En cualquier caso una banda que disfruta de lo lindo con lo que hace y se nota.
En “Let It Fall” Mojo Thunder pasarían momentáneamente a quinteto con la adición de una voz invitada. Era su primer sold out como banda, comentaría muy agradecido Sullivan. Visto lo visto, dudamos que vaya a ser el último. El público, además de agotando las entradas, respondió cantando con ellos esa “Holy Ghost” del estupendo “The Infinite Hope” y de nuevo se nos erizaría la piel con la pequeña jam que anticipa “Step By Step”, con un agigantado Zac Shoopman tras baterías. Un corte con un gancho que ríete tú de Mike Tyson. “Greetings From Western Art”, con Mojo Thunder abrazando orgullosos el legado de los mejores Lynyrd Skynyrd, daría la verdadera medida de Willoughby como guitarrista. Su Telecaster humeaba por momentos. El despliegue fue tal aquí que toda la Factoría vitoreó a la banda.
Que no tuvo más remedio que salir y entregar un bis verdaderamente flamígero con “Queen Of The Night (Papa Was A Rolling Stone)”. Total comunión con el público y ambos guitarristas disfrutando de lo lindo. Un final de altura y para el recuerdo, que dejó cierta sensación de que, si se dan ciertos condicionantes, lo tienen todo para subir un par de escalones. Feeling, carisma, buenos temas y un gran directo. Estupendos.
Por nuestra parte nada más que agradecer una vez más a la buena gente de Factoría Sound el trato recibido, a la compañía habitual por no fallar nunca en el recinto avilesino y a ti que estás leyendo esto. Nos vemos en el siguiente.
State Of Crime And Science (S.O.C.S.) presenta la portada de su próximo EP y desvela las primeras fechas de presentación en directo.
Grabado, mezclado y masterizado con Diego Teksuo a los mandos, será editado a través de Tunguska Media Factory. El primer sencillo promocional verá la luz el próximo 25 de octubre en todas las plataformas digitales.
El sábado 12 de octubre arrancará la presentación del nuevo material con el paso de la banda por la Sala Telva de La Felguera (Langreo) en la que compartirán escenario con la formación local Dr. Nekro, inmersos actualmente en la grabación de su próximo disco de estudio.
En la segunda parada del tour promocional que tendrá lugar el sábado 26 de octubre en el gijonés Tizón Sound S.O.C.S. estarán acompañados por The Magus, que retoman los escenarios asturianos tras una larga temporada, para presentar su primer larga duración «Shinin’» (reseña aquí) editado el pasado año.
El viernes 27 de septiembre era una fecha marcada en rojo en mi calendario por varios motivos. Por un lado, Secta se acercaba de nuevo a la Factoría Cultural de Avilés en lo que sería la puesta de largo de su último trabajo, “Panzer”, reseña aquí, que si bien ya habían realizado una premier hace unos meses en el Palacio de Santa Cecilia (crónica), representaban en esta ocasión anunciando que tocarían todos sus temas, además de gran parte de su primer trabajo, el fantástico “Nada Nos Va A Parar” y prometían alguna sorpresa. Motivos no faltaban para asistir a la cita.
Por otra parte, tenía el honor de asistir como representante de esta web, aprovecho estas líneas para agradecer a José Ángel Muñiz la confianza depositada, que si bien suponía una mayor responsabilidad a la hora de captar lo que estaba por llegar, también me llenaba de ilusión, y más tratándose de Secta, a los que sigo desde aquella ya lejana semifinal del FestiAmas celebrada en Luarca allá por 2021, donde salieron victoriosos.
La Factoría Cultural estuvo a la altura, como siempre, del acontecimiento que se celebraba. El apartado técnico se cumplió a la perfección, con un sonido magistral de principio a fin y unos juegos de luces que, aunque suponen todo un reto para los fotógrafos, dotaron junto al humo de un ambiente extraordinario a cada tema. Alabanzas también para ese escenario, con el logo de la banda proyectado sobre el fondo, donde los músicos campan a sus anchas con comodidad.
Juan Pablo Cotera, guitarra rítmica, a la izquierda del escenario proclama “Somos Secta y hacemos rock and roll” y los primeros acordes de la picante “El Herrero” comienzan a sonar. Pelayo Vázquez al bajo y Ger Gilsanz con su GibsonSG situados a la derecha junto a Pablo Pravia marcando los ritmos desde el fondo dan paso tras el riff inicial a la entrada de Michael Arthur Long, que no deja de moverse ni un momento.
Siguen con la adictiva “C’mon” y tras ella Michael se interesa por cuántos de los presentes les estaban viendo por primera vez y al ver que había menores en la sala (una de ellas la pequeña hija de Juan Pablo como él mismo le hizo saber) aseguró que controlaría su vocabulario… No lo cumplió, tarea imposible. ¡Quién se podía controlar ante la fiesta que empezábamos a vivir!
Visita a su primer disco con la dupla “La Sueca” y “Harto De Ti” con Michael haciendo su primera excursión a la torre de PA y, tras amagar en un principio, dar un auténtico salto mortal. !Madre mía, cualquier día se mata!. Vaya entrega, pura actitud.
Regresan al disco que presentaban con la vacilona “Caliente”, en este momento lo que se vivía entre el público era una autentica locura. Tras ello un pequeño respiro para los presentes, que no para la banda, ni mucho menos para Michael, bromeando sobre si queríamos verle caer en uno de sus saltos, con la más ácida de sus composiciones “El Sueño Americano” enlazada con “Todo o Nada” en la que el grito inicial de Michael pone los pelos de punta. A mi parecer la voz en directo suena más rasgada que en el disco lo que aporta una mayor crudeza a los temas y, junto a los coros de Juan Pablo, Pablo y Pelayo, les sienta de maravilla.
Turno el que fuera single de su primer disco “Dame Tu Miel” con Gilsanz desatado y un Michael al que el cable de su micro se le quedaba corto, provocando la caída de unos vasos. “Esto no pasaría si usase un inalámbrico” exclamó.
Siguen las rocanroleras “Fuera De Control” y “La Oveja Negra”, se veían a unos músicos disfrutando, sin parar de moverse, contagiando su energía al respetable que parecía enloquecer con cada acorde. Michael aprovechó el momento de euforia para hacer un guiño al epitafio de “Sea Of Madness”, tema de su otra banda, Drunken Buddha, afirmando “estáis todos locos”.
Pasan a su tema más diferente en cuanto a ritmo se refiere “La Casa Del Blues”, que Ger finaliza, al igual que en el disco, con un solo de puro blues enlazando con el medio tiempo bluesy de “No Quiero Llorar”, que encaja a la perfección con la precedente. Aumentan de nuevo las revoluciones con “Plan B”, en la que Michael hizo otra visita a la torre de PA con salto incluido. Alguien del público comenzó a cantar “Casi Me Mato” de Barón Rojo, a lo que Michael replicó: “¿queréis una de Obús? ¡Pues va a ser Panzer!”. Un guiño a esas míticas bandas, muy bien traído, que sirvió para presentar el tema que da título al disco que allí nos convocaba, sonando en directo mucho más arrollador.
Terminan el repaso a “Panzer” con el que fuera su primer single “Dulce Dinamita” tema de potente riff y pegadizo estribillo, que buena parte del público coreó a todo pulmón de principio a fin. Continuó la fiesta con Michael tirado por el suelo en la electrizante “Electroshock” y una audiencia totalmente desatada.
Tras esto, realizaron una invitación a quienes aún no tuvieran sus discos a pasar por el puesto de merch y bromearon sobre el disco al que pertenecía la siguiente canción, compuesta por Juan Pablo y Pelayo hace unos cuantos años, pero no editada en disco todavía, la divertida “Vaya Güevos”, con la sorpresa de una especial dedicatoria a un servidor.
Llegaron al final del show con “Nada Nos Va A Parar”, y vaya si lo cumplieron. Michael se subió hasta el lugar más alto que la Factoría y el cable de su micro le permitieron (miedo me dio que se le ocurriera saltar desde allí), y después se dio un baño de “multitudes” interpretando parte del tema entre el público para acabar en lo alto de la escalera que llevaba a la zona de proyección, interactuado, al más puro estilo de Freddy Mercury. Primero con el público y repitiendo el juego de espejos con la guitarra de Ger que se adelantaba continuamente al borde del escenario contestando en diálogo cómplice a Michael. Juan Pablo y Pelayo se acercaban el uno al otro corriendo de nuevo a su posición para los coros y la batería de Pablo acababa por los suelos. ¡Menudo fin de fiesta!
Dejaron claro que este “Panzer” arrollador está perfectamente engrasado y que saben ofrecer una gran velada de rock & roll sin aditamentos. Con su actitud y buen hacer son capaces de conseguir que tanto viejos conocidos como neófitos nos uniéramos sin dudar a la “Secta”.
Muchas gracias al grupo por la invitación a esta fiesta, por las facilidades, amabilidad y cercanía mostrada y un saludo a todos los amigos que allí nos reunimos. Espero que podamos disfrutar de muchas más noches así. Larga vida a Secta.
“Providence” es la nueva observación del compositor de origen malagueño Raúl Lupiáñez, aka SomeWhereOut. Siete temas inspirados por relatos que ya sirvieran de inspiración al padre del horror cósmico H. P. Lovecraft así como las composiciones de Maurice Ravel, Erik Satie o Franz Liszt. El álbum vino al mundo a caballo entre The Forest Studio y Big Sound Corp, cuenta con imágenes de Suzy hazelwood y vio la luz el 19 de septiembre de 2024.
“Under The Black Stars” introdujo al álbum hace escasas fechas y se encarga igualmente de dar el pistoletazo de salida a esta nueva obra del proyecto con base en la ciudad de Málaga. Una tímida entrada al piano dónde pronto toman forma las voces de Alba Bermejo (Memorias de Sefarad) y Carlos Strachan (Tale of Wöe) . También el violín de Begoña Ramos. Y que más pronto vira de forma repentina hacia un rock de tintes atmosféricos, con gran protagonismo de los arreglos, donde sobresale el interesante doble juego vocal. También la forma en que las guitarras de Lupiáñez rugen durante las estrofas más pesadas. Me agrada el mayor nervio del tronco central y el par de solos que lo adornan. El riff que Raúl ha dibujado aquí tampoco tiene desperdicio. Las partes más calmas del epílogo, por más vueltas que les dé, no dejan de recordarme a un Steven Wilson del estupendo “The Raven That Refused To Sing (And Other Stories)”, lo cual no deja de ser una buena señal. Un primer corte con el que conecto en gran medida.
“The Sword”, con la cálida voz de Abraham Linares (41 Ravens), resulta mucho más sencilla en su planteamiento, con esa construcción “subibaja” tan clásica. Lupiáñez la sustenta sobre una base rítmica de baterías programadas a la que adorna una lucida línea de bajo. La banda, el proyecto o como cada cual se quiera referir a SomeWhereOut desarrolla aquí tendencias que encuentro más cercanas a unos Leprous, Haken o incluso Pain of Salvation. El tronco central quizá daba para una sección solista más extensa. Por otro lado, la sensación que deja este segundo corte es la de que todo parece dispuesto en favor de la canción misma y no del ego del propio músico malagueño. Algo que agradezco.
“Gone”, con el propio Lupiáñez a cargo de las voces, transita por ambientes tranquilos y reposados, bellamente arreglados y en los que recomiendo encarecidamente el uso de auriculares. Desprovista del nervio de otras entregas, se adentra en la faceta más atmosférica de SomeWhereOut donde la voz de Rubén resulta más que adecuada. El puente central tiene algo de onírico. Sin separarse de las lindes del progresivo y con cierto regusto a los momentos más tranquilos de unos King Crimson, camino del epílogo la mezcla ofrece uno de los mejores ejercicios de equilibrio de todo el largo. Algo acomodaticia, podrían acusar algunos, lo cierto es que la encuentro más que efectiva a la hora de extraer la cara más elegante de su compositor.
Jesús Martínez (The Ivory Hawks) pone voces a esta “The Green Book” donde todo vuelve hacia terrenos más vivarachos, de un prog que, a ratos, bien podría recordar a los primerísimos Dream Theater, contrapuestos a unos riffs de un talante mucho más duro y rocoso. Lupiáñez dibuja un cuidado solo de teclas durante el tronco central, al que responderá Israel Lupi (41 Ravens) desde la guitarra en el casi vertiginoso epílogo. Fácilmente la que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas, testimonio de lo mucho que Raúl ha cuidado estas canciones.
“Buried” sorprende con ese prólogo tan vibrante y más aún con la forma en que todo se detiene ante la pronta llegada de las primeras estrofas. AndrésGabarrón (WETHELAST) pone tonos razonablemente altos en estribillos y Lupiáñez vuelve a construir otra de esas composiciones bifocales, revestidas de riffs más sencillos que otras entregas del álbum pero igualmente efectivos. Del bajo, al que siento ahora más crujiente, se encarga Félix Morales. Me agrada sobremanera el solo de guitarra que irrumpe en el tronco central. Sin más florituras que las necesarias, equilibrado y lejos de cualquier desmesura ególatra. El final vibra para entregar alguno de los momentos más nerviosos de todo “Providence”. Con cada escucha pienso que el final pedía cerrar ahí y no con ese pequeño fade out pero esta ya es más que nada una cuestión de gustos.
John Serrano pondrá su registro más leve al servicio de la muy tranquila “The Willows”, basada en en la obra “Los Sauces” de Algernon Blackwood, apenas una pequeña línea de piano acompañando al vocalista, que aupará su voz al compás de los oscuros arreglos del epílogo. Emerge ahí una faceta más sinfónica, cinemática incluso, para un cierre algo brusco, en consonancia con lo extraño, lo enigmático diría incluso de la propia composición.
Para el cierre queda la desmesura del tema título “Providence”. Nada menos que dieciocho minutos abarca una canción que se abre camino desde el elegante piano del prólogo para trazar una de esas entregas que conviene escuchar (y re-escuchar) con toda la atención posible. Lupiáñez se acompaña aquí de Dante Martín (Neptunia) en voces, Begoña Ramos en cuerdas y David Santana (Sharp Dressed Men), quien dibuja un hábil solo de guitarra. Sus tres primeros minutos ya dan muestras del cariño que unos y otros han puesto aquí. El trazo ofrece un ágil crescendo que desembocará en la más pura calma que acoge a las primeras estrofas. Lupiáñez dobla su solo de guitarra con las cuerdas de Ramos y en el contraste sucede otro de mis momentos favoritos de todo el largo. Después la composición irá adquiriendo una vibración mayor, que vendrá a desembocar en una sección solista, ahora sí, donde parecen mandar la desmesura y el desenfreno. Con “La Caída de la Casa Usher” de E. A. Poe como trasfondo lírico, el corte viene a dar la auténtica medida del proyecto en lo que a ejecución se refiere. Lupiáñez inserta una pequeña isla de tranquilidad desde la sobriedad de su pequeño solo acústico, al tiempo que nos introduce en el tercio final de la propia canción, broche final de un estupendo trabajo.
Lo pienso así y las reiteradas escuchas no vienen más que a refrendar la idea. Reza el tópico que este puede no ser un disco del gusto de una gran mayoría. Por otro lado, quienes disfruten del mejor rock progresivo en la lengua de Shakespeare bien harían en perderse entre los mil y un rincones que Raúl Lupiáñez ha dispuesto a lo largo y ancho de estos cuidados siete cortes. Con una producción a ratos exquisita, una mezcla bien equilibrada y la inestimable colaboración de un puñado de buenos amigos del compositor y músico malagueño, el resultado colma todas las expectativas que servidor tenía antes de darle al play. Estupendo.
El triunvirato formado por Green Desert Water, Big Muff Brigade y Malverde unen fuerzas para ofrecer una velada de hard rock y stoner el el ovetense Gong Galaxy Club. Una cita que tendrá lugar el viernes 11 de octubre a partir de las 21 horas.
Green Desert Water que se encuentran inmersos en la grabación de su tercer álbum de estudio para el sello internacional Small Stone Records retoman las tablas tras compartir escenario hace escasas fechas con Phil Campbell & The Bastard Sons y engrasar la maquinaria con vistas a su próxima participación en el festival Planet Desert Rock que se celebrará en Las Vegas (EEUU).
Desde Bizkaia Big Muff Brigade llegan a Oviedo para presentar su primer disco “π” grabado en Koba (Bilbao) y que verá la luz a través de Argonauta Records. Nacidos en el año 2023 la formación esta compuesta por Aitor Granadero (voz), Joseba Martínez (bajo) y Mikel Becerra (guitarra), David Fernández (guitarra) y Manu Forte (batería).
Malverdepor su parte también se encuentra de presentación, su segundo trabajo discográfico «II» veía la luz en marzo (reseña). Formados por ex componentes de bandas astures como Punishers o Hangin’ Balls desarrollan un stoner rock de corte noventero con guiños a Monster Magnet.
Más de cuarenta años han pasado desde el nacimiento de estos Tokio, fundados allá por 1983 y a la sazón ganadores de del Villa de Madrid y el Villa de Bilbao seis años más tarde. Es en aquél 1989 cuando la banda edita su primero largo “Triangles”, cesando toda actividad un par de años más tarde. Reunidos en 2013 tres de los fundadores, esto es Juan Carlos Martín (guitarra), Alberto Fernández (teclas) y Manu Escudero Cuevas (voz), deciden emprender la composición de nuevos temas. Ya en 2014 auto editan el Ep “Gen Egoísta” y, un par de años más tarde, el largo “Pecados Capitales”, ya con The Fish Factory. Producido por la propia banda junto a Ángel Muñoz, “La Redención Del Caos” fue grabado, mezclado y masterizado a caballo entre AnhellStudios y Estudios Sena. Tanto su diseño gráfico como su maquetación corren a cargo del propio Manuel Escudero.
“Chimaera” es la pequeña intro sintetizada que vendrá a dar pie, no sin asomo de elegancia, al primer tema con verdadera enjundia del álbum, esta “Princesa Del Engaño” que abandona ese aire tan synthwave que la precede para arremeter con un hard rock no exento de chulería, con las teclas de Fernández ejerciendo de modélico colchón a la composición. Funcionan las armonías vocales que dominan sus estribillos. También el bajo de Ricardo Tonett. Cierto que el aspecto lírico no llega nunca a hacerme tilín, también que el solo no podría tener más clase. Rematada por un cuidado epilogo, queda como un arranque con el que conecto sólo a ratos.
El riff y muchas de las melodías que atesora “Realidad Paralela” arrastran un cierto aire de déjà vu, lo que no quiere decir que no funcionen. Al contrario. La mezcla ha otorgado un protagonismo a las líneas vocales que, siento, operan en contra del empaquetado final. Especialmente en estrofas. En estribillos todo transcurre por unos cauces más normales por donde se cuela la mejor versión de la banda. Hard sencillo y amable, que bien podría recordar a los murcianos 91 Suite o bandas como Bonfire o Tyketto. Brilla Juan Carlos Martín en ese solo que habrá de preceder al epílogo. Ni aburrido ni excesivamente virguero. Broche perfecto a un buen tercer corte.
En una onda aún más calma se desarrolla esta “No Hay Mal Que 100 Años Dure” con Tokio en su versión más amable e incluso optimista. Aquí me agrada el crescendo que conduce hacia unos estribillos más vibrantes. Sin excesos de cara a la galería. Rezumando elegancia y con algún que otro detalle de producción jugando a favor. Me agrada el solo que acompaña al epílogo casi en la misma proporción en que me desagrada ese engorroso fade out final. Quien más, quien menos puede echar en falta algo más de mordiente…
… pero sin embargo aquí viene “El Árbol De La Vida” a rebajar aún más los biorritmos del álbum. Balada que le sirve al bueno de Manu Escudero para trazar una de las mejores líneas de voz del LP. Richard Marx resuena en mi subconsciente con cada nueva escucha de este quinto corte. De lo más eficaz el trabajo de Alberto Fernández a las teclas aquí. Sin sorprender, no es esta una composición dada a experimentos, lo cierto es que funciona.
Sin alardes ni estridencias, “La Magia Es Posible” recupera el rock apaciguado y comedido de cortes anteriores. Muy cuidado en cuanto a mezcla y producción, con Fernández aportando la obligada nota de distinción desde las teclas. Me gana por el buen solo que ocupa su tercio central pero, en suma, pasa por ser una de las entregas que más inadvertidas han pasado tras las sucesivas escuchas.
Es el propio Fernández quien introduce una “Ella Es El Poder”, fácilmente el tema más perpendicular de todo el tracklist, un tendido hard rock de aires blueseros, esos certeros guitarrazos de Martín, y un empaquetado final que bien podría recordar a mis paisanos de Mad Rovers. Manu Escudero está más árido ahora, rasgando su registro en la medida justa para amoldarse a esa cadencia tan marcada. Quizá eche en falta una mayor predominancia de ese solo de Ángel Muñoz que irrumpe durante el epílogo. Ya se sabe que ante el vicio de pedir…
“Solo Quiero Olvidar” viene para mandar al cuerno tanta parsimonia. Tokio, sin desasirse de su habitual hard, entregan un corte que rezuma nervio. También elegancia, esas hábiles teclas que acomodan en estrofas, y que confluyen en uno de los estribillos más redondos de todo el largo. Me engancha el riff que Juan Carlos dibuja para esas estrofas y como la voz de Manu se eleva más adelante. Y aunque encuentro algo fuera de lugar esa repentina carga sinfónica que irrumpe a la par que el solo de teclado, tanto éste como el que la guitarra dispone a continuación me funcionan. Una de mis favoritas de entre las diez.
De primeras “Mensajes En El Tiempo” parece un cruce bastardo entre “House Of The Rising Sun” de The Animals y alguna perdida balada de Led Zeppelin. Ahí Manu Escudero entregará su mejor cara al micro. La forma en que todo transige hacia unas estrofas más chulescas y rockeras es agradable. También ese rasposo Hammond que las acompaña y, finalmente, ese estribillo tan redondo. El pequeño guiño entre lo cabaretero y lo circense que introducen en un momento dado pillará a más de un oyente por sorpresa. Estupendo el solo que acompaña al epílogo. A buen seguro mi favorito de entre los temas tranquilos de este “La Redención Del Caos”, la banda echó mano de él para dar a conocer el álbum, pienso que no sin motivos:
En la final “Bullying” vendrán a confrontarse lo terrible del acoso escolar con lo vitalista que, por momentos, llega a ser la lírica que dibuja la canción. Una letra que me atrae más por lo que pretende transmitir que por la forma en que lo hace. Un medio tiempo cuidado y elegante pero algo irregular…
… que podría ser un poco mi resumen del disco en su conjunto. Es verdad que tiene uno el oído acostumbrado a propuestas mucho más becerras. También que una vez dicho eso, temas como mismamente la final “Bullying”, aún con sus buenas intenciones, creo que distan de ser redondos. Otros como “Mensajes En El Tiempo” sí que dan la verdadera medida de los pinteños. Tanto en lo compositivo como en lo ejecutivo, Tokio brillan sobremanera aquí. También en “Realidad Paralela”, “Solo Quiero Olvidar” o “El Árbol De La Vida”. Al resto, ya digo, me cuesta asirme. El público será quien tena la última palabra, lo cierto es que a día de hoy y tras las correspondientes escuchas mis sensaciones no podrían ser más tibias.
El pasado viernes 13 de septiembre tuvo lugar en el Barrio de La Carriona (Avilés) el festival gratuito La Carriona Rock que, como quien no quiere la cosa, ya va por su decimotercera edición. Todo un logro teniendo en cuenta que la organización corre a cargo de la asociación de vecinos la “Xunta De la Carriona” y que su apuesta por el “rap punk rock” (si se me permite la denominación) local y nacional no es, lo que se podría decir a priori, una apuesta ganadora. Todo lo contrario, pues un año más, el festival contó desde el inicio con una gran afluencia de público y con una organización totalmente entregada a la causa. Este año el festival rendía homenaje a Sera JB, vecino del barrio y ex-bajista de Sartenazo Cerebral fallecido hace casi un año lo que lo hacía aún más especial.
El cartel de esta edición lo conformaron los locales Zona Oscura y Sartenazo Cerebral, acompañados por los leoneses Catalina Grande, Piñón Pequeño y como cabezas de cartel los madrileños Def Con Dos. Toda una amalgama de propuestas y sonidos que a la vista del resultado no defraudó al nutrido público que llenó la pista del Parque de la Carriona.
El Ayuntamiento de Avilés apadrina el evento que marca el comienzo de las fiestas del barrio. Es de justicia mencionar la gran labor que realiza este ayuntamiento en la promoción de festivales y actuaciones de grupos y músicos dirigidos a un público más minoritario. Sin ir más lejos, al día siguiente, también colaboraba en la tercera edición del festival Valliniello Sound, del que publicamos la correspondiente crónica.
El festival cuenta con todo lo necesario para que todo se desarrolle al agrado de los presentes, con una amplia barra, un puesto de bocadillos, un punto violeta, el necesario puesto de merchan, en el que poder charlar con las bandas antes y después de sus correspondientes actuaciones y una zona de parrilla en la que preparaban costillas y criollos. Aunque lo más destacable, a mi parecer, en este aspecto organizativo es que el centro municipal anexo al recinto estaba a disposición de músicos y asistentes por lo que las bandas contaban con un backstage amplio y confortable y los asistentes con unos aseos de calidad a años luz de las casetas prefabricadas que se colocan en otros eventos.
Entrando ya en el apartado musical, los primeros en salir a escena fueron los avilesinos Zona Oscura, inmersos en la presentación de su último disco hasta la fecha ”Hacia El Lado Contrario” y la gira denominada “Y Mientras Tanto…” que los ha llevado por gran parte de la geografía nacional. No los había visto en directo desde la entrada de Chris a las guitarras y he de decir que la labor de este joven músico me dejó muy impresionado. Comienzan al igual que el CD que presentan con “Ellos y Nosotros” para seguir, sin apenas respiro, con las también pertenecientes a su último trabajo “Temporal” y “El Día De Mañana” cerrando este primer bloque con la combativa “Contra Un Cristal”. El sonido no pudo ser mejor en estos primeros compases, y así se mantuvo durante todo el festival.
Momento para los primeros agradecimientos, con mención para «Las 6 de la Suiza« y su lucha, para continuar con “Acuto” y “La Xente Necio” cantadas n’ asturianu. Un pequeño respiro para presentar “Silencio En La Cárcel” compuesta a partir de unos versos escritos por el bisabuelo de Uga meses antes de ser fusilado. Precioso tema donde el sentimiento puesto por Uga en las voces y el bajo merecen una mención especial.
Tonay a la guitarra y voz principal no para de moverse por el escenario al igual que Chris mostrándose muy activos sobre las tablas en todo momento. Recuerdo para Sera JB y para Carlos y Maribel del Cafetón fallecidos recientemente, introduciendo la canción “¡Calla, Ho!” con unos acordes de la imprescindible canción de Los Suaves “Mi Casa” adecuadamente adaptados a “Mi Casa Es El Cafetón” acompañados en esta ocasión por Món de Los Berrones.
Siguieron con “No Te Metas”, con recuerdo para Chiri de Madera Rock que participó en su grabación para el disco, finalizando su actuación con “Atascos” dejando un gran sabor de boca por la gran labor realizada en la siempre difícil tarea de abrir un festival.
Llegó el turno para los leoneses de Catalina Grande Piñón Pequeño (CGPP) y su, como ellos mismos denominan, punk fandango, con guitarras a cargo de Richard Majo, tras los parches Adrián Cavero y a la voz el carismático David Verderón dieron un espectáculo cargado de ironía y buen hacer.
Tan importantes como sus rapidísimos temas, algunos no llegan a los 30 segundos, son los «speaches» de su frontman que no dejan títere con cabeza. Comienzan con “Calzoncillo Azucarado”, para seguir con “Menestra Con Ginebra”, ¿os acordáis de cuando se podía conducir con tasas de alcoholemia de 0,8?, preguntaba David. Continúan con “Canción De Odio”, toda una declaración de intenciones y primera de las múltiples intervenciones de David para reivindicar sus orígenes en un pueblo de León, concretamente de Benavides De Órbigo, como se encargó de señalar.
Los golpes de la batería de Adrián son constantes, muy precisos, y junto a la velocidad de sus temas dan ese toque punk que los caracteriza. Comentarios jocosos se suceden uno tras otro, dirigidos a la guardia civil, a las orquestas que suelen inundar las fiestas de nuestros pueblos y ciudades, a Rafa Nadal y su Kia… todo perfectamente encajado para dar un espectáculo difícil de olvidar. Con un brindis bebiendo del que, según sus palabras, era el orinal de su abuelo, finalizan el primer acto de su actuación.
Nuevo «speach» para decir, entre otras cosas, que el show tiene 25 temas y que son los que hay, así que no se pidan más. El “Cartel De Los Helados” y su frenético ritmo, “Perros Con Jersey”, la didáctica “Opel Kadett” y “Yo Soy Rock N’ Roll” dan paso a “Comulgar Condones De Cecina” en la que David se mezcla entre el público ofreciendo ostias de cecina en una muestra más de su irreverencia. Siguen descargando temas como la inicialmente rockera “Ropa De Mercao” para acelerar al límite en su parte final, o el medio tiempo de “Pudrirme En La ITV” intercalando comentarios ácidos para un nuevo brindis, esta vez bebiendo de un elemento de lo más inesperado, tras el que encaran la parte final del concierto con la muy graciosa “Riñones De Leche” y sus enseñanzas que parten de las creencias populares, la más popera en su ejecución y crítica en sus letras de “No soy AmanciOrtega”, “Jabón De Lagarto” o “Los De La Capi” cargando contra la gente de ciudad que recelan de los pueblos y en la que se pudieron ver muchas camisetas que rezaban “Lo mejor de Madrid es cuando vuelvo pa León” dejando constancia de que una gran parte de la audiencia se había desplazado para vez su concierto. Y así llegamos al tema 25, que como habían anunciado sería el último, con la gastronómica “Arroz Con Costilla” dejando tras de sí un gran espectáculo.
Un sonido excelente de principio a fin, una comunión completa con su público, que no dejó de corear y bailar en cada uno de los temas, unas intervenciones bien medidas y derrochando simpatía, hicieron de su actuación una auténtica fiesta.
Tiempo para el punk rock reivindicativo y pegadizo de los locales Sartenazo Cerebral, curiosamente el primer concierto de la formación tuvo lugar en este mismo escenario doce años atrás y se podría decir que son unos habituales a la sazón de las veces, seis ya, que han participado, la última hace cinco años. Presentaban su último EP «10 Años» publicado en 2022 para conmemorar del décimo aniversario del grupo.
Nada que ver su actuación con sus predecesores, poco tiempo aquí para comentarios, ofrecieron una descarga directa y sin concesiones en la que repasaron los temas de toda su discografía. Comenzaron con la ironía de “Tal Vez Asista”, para seguir con la potente batería que da paso a “Viaje Con Nosotros” y “Tecnológicamente Muy Superior” perteneciente a su primer disco, la especialmente combativa y acelerada “Los Punkis Tenían Razón”, y su adictivo riff, “Las Barras De Tolosa”, “Legítima Defensa”, «¿Es esto el Futuro?” … fueron cayendo sin respiro uno tras otro sus temas más emblemáticos. Los pogos y bailes se sucedían en el público, animado por un hiperactivo Nieto. No faltó el recuerdo a su bajista fallecido Sera JB y los agradecimientos a la organización y resto de bandas, en especial para Zona Oscura con los que compartían equipo.
Continuaron con “El Rockanroll Del Señor”, “Barrigas Felices” y así uno tras otro llegamos a la versión que hacen de “Rata De Dos Patas” para terminar con “Seguirán Jodiéndonos Igual” y “De Bar En Bar”.
Una descarga directa, de puro punk rock sin aditamentos, con una actitud sobre las tablas muy activa en todo momento y un sonido contundente, especialmente la batería de Rata, hicieron de su actuación una auténtica celebración.
Llegaba el turno para Def Con Dos, que dentro de su gira “Mutantes Pal Pueblo” vienen celebrando el XXX aniversario del álbum que los consagró en del panorama nacional “Armas Pal Pueblo” por ser la banda sonora del debut en la dirección del gran Alex De La Iglesia con su película “Acción Mutante”. Y, aunque en esta gira acostumbran a tocar el disco en su totalidad y en el orden en el que fuera grabado, lo visto en La Carriona fue una versión reducida en la que no faltaron “Condición De Defensa”, la muy coreada “Acción Mutante”, “Juguemos Con Objetos Punzantes”, “Sigo Siendo Heterosexual”, “Ciudadano Terrorista”, un mix en el que unieron “Duro y A La Encía” y “Magnicidio” para seguir con “Tuno Bueno El Tuno Muerto”.
A estas alturas el púbico estaba desatado y así recibiría a la que cierra el disco “Mineros Locos (Armas Pal pueblo)”. Todos estos temas grabados hacen ya más de treinta años sonaron en La Carriona incluso más contundentes que los originales, dándoles un estupendo lavado de cara para esta ocasión tan especial.
Después de este amplio repaso del “Armas Pal Pueblo”, siguieron descargando grandes himnos del resto de su discografía entre los que no faltaron la divertida “La Culpa De Todo La Tiene Yoko Ono”, “Pánico A Una Muerte Ridícula”, “Agrupación De Mujeres Violentas”, “Ultramemia” o “El Día De La Bestia” perteneciente a la banda sonora de la película homónima de Alex De La Iglesia.
Las voces de Strawberry, Samuel Barranco y Sagan Ummo, que no dejan de moverse por todo el escenario ni un momento, la frenética guitarra de Alberto Marín, con sus afilados solos y el bajo de J Al Andalus que junto a la batería de Kiki Tornado dotan a los temas de una potencia impresionante pusieron a prueba la resistencia del respetable, al que no dieron ni un respiro.
Def Con Dos llegaron a La Carriona combativos en todo momento y vencieron en sus continuos envites; sonaron muy compactos y, a mi entender, dejando a un lado su parte más hip hop para adentrase en ritmos más punks y heavies, especialmente gracias a la guitarra de Alberto y al bajo de Al Andalus. La conexión con el público es total, acercándose continuamente al borde del escenario y con gestos que invitan a no estarse parado ni un instante, todo ello hace de su actuación una experiencia única, que espero poder repetir en la gira de presentación del disco “Gilipollas No Tiene Traducción” que, tal como anunciaron están a punto de sacar al mercado.
Agradecer a la organización del festival la iniciativa y deseando que continúe en la misma línea ascendente durante muchos años más.
El festival Z! Live Rock, que se celebrará del 12 al 14 de junio en Zamora, desvela las primeras bandas que formarán su 10ª edición, la más ambiciosa de su trayectoria.
Los piratas escoceses Alestorm y su folk metal de temática pirata serán uno de los tres cabezas de cartel. Exodus, mítica banda del thrash metal de la Bay Area de San Francisco formará por fin parte del festival tras su caída a última hora en la pasada edición. El regreso a Zamora de los albaceteños Angelus Apatrida, será otro de los platos fuertes de esta entrega junto al hard rock de los suizos Gotthard. Los sonidos extremos estarán representados por el combo blacker sueco Dark Funeral y el death metal de Nile. Los daneses Vola ofrecerán su moderna propuesta de metal progresivo con tintes pop. Otro que regresa al festival será el folk metal de los gaditanos Saurom, el hard rock melódico de los suecos Dynazty y los madrileños Vita Imana, abanderados del groove metal nacional. Con el propósito de alcanzar una afluencia de 30.000 espectadores entre los tres días de festival el precio del abono es de 120€ + gastos. Se puede adquirir a través del siguiente enlace: https://zliverock.com/entradas/