A punto de cumplir 20 años de trayectoria el combo ska/punk italiano Talco regresa a los escenarios asturianos inmersos en una extensa gira europea en la que compartirán tablas con NOFX. La cita de carácter gratuito será en la madrugada del sábado 24 de agosto al domingo en Pola de Laviana dentro de los actos complementarios al Descenso Folklórico del Nalón .
A su regreso de México tras ofrecer conciertos multitudinarios como los de la capital del país y Tlaxcala, los transalpinos presentarán en nuestros escenarios su nuevo lanzamiento discográfico «Videogame» editado en el año 2022.
Noche de contrastes la propuesta para la noche del 25 de mayo en Avilés con las descargas de Sküld, Bestia Negra, Soundcrush y Grave Noise. Una de las últimas citas en salas que nos quedan, la temporada de festivales aguarda a la vuelta de la esquina, y la oportunidad de reencontrarnos con algunos de esos buenos amigos que hemos ido haciendo en el camino.
Pero una cita en la que no nos íbamos a librar de los retrasos. Y es que el turno de Sküld estaba anunciado para las ocho y media pero no fue hasta pasadas las nueve que irrumpieron sobre las tablas del Malecón. Y lo hicieron, intro mediante, con “Odin” y ese deje a los viejos Iron Maiden culminando en el primer buen duelo solista de la jornada. El sonido no era el mejor. Cabe decirlo, uno de tantos aspectos a mejorar por el recinto avilesino.
Un Malecón que no presentaba la mejor de las entradas, cabe decirlo. Pero quienes sí acudimos a este particular asalto nos topamos con una Lorena que, a pesar de problemas en su garganta, supo lidiar con los tonos a menudo exigentes que reclama la banda. Alternando idiomas, también temas propios y versiones, deslizaron un más que decente “Flight Of Icarus”. No terminan de ser fáciles las versiones de una banda con la personalidad tan acentuada y sobre todo el bagaje y la importancia de Iron Maiden, por mucho que hayamos escuchado decenas, cientos de ellas.
“Esta es una canción que habla sobre la mierda de mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos” comentan como antesala de “Dear Son”, que a buen seguro extrajo a los Sküld más oscuros de la cita. La banda le ponía empeño y ganas. Tuvieron a bien incluso adelantarnos que participarán en la próxima edición del “Perversiones” ¿Con qué canción? ¿Qué tal si os pasáis el ocho de junio por Puerto Vega y lo comprobáis in situ? Nosotros, salvo causa de fuerza mayor, ya sabéis donde estaremos.
Tras algunos pequeños inconvenientes dando al traste con el buen desarrollo del set, desembocaríamos en “Long Distance Reader”, ofreciendo la cara más power del quinteto. A la chita callando, concierto a concierto, la banda parece ir ganando enteros. Y no le teme a nada. Lorena aprovecha las virtudes del inalámbrico para bajar al foso en “The Rumor” y el público, en especial el más joven, parece agradecer de muy buena gana el gesto. Ya de vuelta sobre las tablas anunciaría “las dos últimas”, no otras que “Blood Eagle” y su particular revisión del “Toxicity” de System Of A Down, especialmente dedicada a Txeffy (Kraken A Feira, Actvs Mortis), quien se encontraba a los mandos de la nave en la jornada del sábado. Lo que hacen podrá gustar más, podrá gustar menos, pero siempre dan la sensación que disfrutan con lo que hacen y se nota.
Otro tanto se podría decir de la buena gente de Bestia Negra. Defensores del metal más clásico, arribaban al Malecón Asssault con un ramillete de canciones que, a estas alturas, conocemos más que de sobra. Por ahí que el objetivo de la velada fuese tratar de captar a quienes aún no hubieran tenido el gusto de encontrárselos.
Son alrededor de las diez y veinticinco cuando suena la introducción previa a la descarga de Bestia Negra y se masca cierta expectación en el Malecón. Banda incansable en los últimos tiempos y a la que ya hemos visto en escenarios de todo pelaje. Por ahí que, al menos en nuestro caso, no disfrutemos de aquello tan agradable que es el factor sorpresa. Pero “Winds Of War” ya pone las cosas claras. Sus riffs marca de la casa, el hosco registro de Gil al frente y un muy seguro Carlos Reboredo en baterías, Bestia Negra resultaron tan divertidos como acostumbran.
Al fin y al cabo, pocos riffs más eficaces que el de “Angel Of Death”, así como el peculiar modo en que Gil encara los distintos versos. Y es que pasa el tiempo y su voz parece no haber perdido ni un ápice de gravedad. Una banda que gusta siempre de recuperar “Faster Than A Bullet”, como ya bien sabréis alguno, el primer tema que parieron en comandita. Algún que otro acople quiso su particular cuota de protagonismo. No al punto de aguar del todo la descarga pero sin duda tan molesto como incómodo.
En cualquier caso, muy fino Román en los solos. Prácticamente escondido en uno de los laterales del escenario, resguardado tras ese rictus casi siempre tan serio, parece ir a más en cada descarga. Gil, siempre maestro de ceremonias que diría un clásico, anuncia “una canción a la que le tengo especial cariño, aunque mi favorita es otra que viene luego”. Era el turno, claro, de la extensa (y de nuevo muy Maiden) “The Harbinger”. Jose antes del puente y Román después dibujaron buenos solos aquí. Bestia Negra en su mejor versión.
“Gift From Gods” sirvió para recordar la figura del legendario Randy Rhoads, también para que Gil cumpliera con las debidas presentaciones y finalmente para que el micro dejara de funcionar, teniendo el frontman que echar mano del ídem del bajista Nacho para los dos temas finales: “Fear”, con el equipo de la sala petardeando cosa mala, y la final “Hate” con Bestia Negra encabronados en consecuencia. Ni hubo versión de Motörhead como tantas otras noches ni fue la cita más fácil, ni tampoco más concurrida para ellos, pero supieron pelear frente a los inconvenientes y salir airosos una noche más con su particular modo de entender el heavy metal. Por muchos años.
La de Soundcrush era, claro, una propuesta casi contrapuesta a la de Bestia Negra. Su thrash bebe de las fuentes del groove, del metal más técnico incluso, hasta de Gojira. Enfermedad de Luis Sánchez mediante, acudían a la cita en formato trío. No iba a ser, por tanto, una noche fácil para ellos. Pero desde luego tienen tablas y buenos temas, como demuestra ese “Primal Flame” con el que dieron inicio al set.
La calidad técnica que atesoran pronto sale a relucir. Es cierto que al sonido le falta algo de punch en los primeros compases. La falta del bajo pero también una batería que atropellaba las guitarras de Ales Sánchez y David Vega. Fino aquí a los mandos Txeffy, reconduciendo la situación y permitiendo al eventual trío ofrecer su mejor cara. “Unleashed” da una versión casi marcial de su habitual thrash metal. Iván García se desvivía tras su kit de batería y desde luego no dejaron a nadie indiferente. Precisión y pegada a partes iguales, su desarrollo propulsó más que nunca a la banda.
“Una más tranquila, que os vemos muy apagaos, para que os apaguéis más todavía” comenta con cierta sorna Ales a modo de introducción a “Manifest”. Y es verdad que estábamos algo parados. Cuesta lanzarse a veces cuando el público escasea. Soundcrush suenan aquí ya realmente potentes y equilibrados, más teniendo en cuenta las circunstancias, con unos David y Ales derrochando clase y rabia por igual. “No vemos a nadie movese, vamos a ver si lo conseguimos” con otro de los recuerdos a aquél “Screams Of The Voiceless” de 2018, del que extrajeron “Sudden Evil” para que, por fin, viéramos algo de agitación en las primeras filas.
“Alpha”, del Ep homónimo del año pasado destapó estupendos solos de Ales y David. Provocó también un acople de lo más molesto. Un zumbido rozando lo incognoscible inundó nuestros oídos, poniendo a prueba los nervios y también la paciencia de más de uno. Solucionado el percance, tercer recuerdo a su largo de seis años atrás gracias a “Among Humans And Their Balance”, con un tímido moshpit del que aún hoy conservo un vívido recuerdo (es lo que tienen los pisotones).
Con “Vacuity” recordarían una noche más a los cada vez más fundamentales Gojira, tremendo Sánchez a los parches aquí, y con “Beyond Olympus Pt. I” terminarían de vaciarse para otro set corto, algo más de cuarenta minutos, pero tan intenso como nos tienen acostumbrados.
Grave Noise son, qué duda cabe, un animal muy diferente. Tal y como sucede con Soundcrush, su punto de partida es el thrash metal. Pero los burgaleses lo entienden de un modo mucho más clásico. A mis oídos, muy en la onda estadounidense de bandas como Exodus o Testament. Una banda a la que, no vamos a negar, tenemos especial cariño y a la que no veíamos desde la pasada edición del Atalaya Rock.
Tal y como entonces, venían presentando aquél meritorio “Roots Of Damnation” de 2022 y sobre las tablas de la Malecón vinieron a demostrar por qué son una de las más firmes promesas del género dentro de nuestro territorio. Fueron, de hecho, los que mejor sonido disfrutaron de todo el Malecón Assault. Algo que se hace patente ya desde la inicial “Rotten System”, cuando apenas faltan diez para la una.
A puras Jackson blancas, Iker y Edu la emprendieron a riffazos «old school» para regocijo de los fans más clásicos que ocupaban el recinto. Vimos y sobre todo oímos muy bien a Iker Sanz, guitarra y sobre todo voz del cuarteto, afianzándose como un líder de garantías para una banda como esta. “Mutant Goat”, perteneciente a aquél “From The Cradle To The Grave” de 2018, extrajo coros verdaderamente graves y rotos del bajista Toño. Y es que ya digo que el sonido, sin ser el de los grandes escenarios, desde luego daba espacio a cada elemento sin por ello escatimar un ápice en pegada. Estaba claro ya para entonces pero vino a reafirmarse con la estupenda turné solista que montaron entre los dos Sanz aquí.
Tras los agradecimientos a Soundcrush por haberles invitado y puesto que, en palabras de Iker “hablar no se nos da muy bien, pues vamos a tocar”. Era el turno de “Disorder”, que en su encarnación en vivo y por el propio registro vocal, me recordó sobremanera a unos Testament de álbumes relativamente recientes como el fenomenal “Dark Roots Of Earth”. Aquí la tuerca de uno de los platos de la batería de Fer Mediavilla se iría de excursión. Era mucha la fuerza que desarrollaba el ex-Sarkástika, sirva la pequeña anécdota como el mejor resumen.
No faltó “The Ghost Plague”, single de ese último largo. Un largo que, por lo que pudimos conocer de primera mano, pronto tendrá sucesor. Aquí, como de costumbre, somos todo orejas. Pero volviendo al set de la banda nacida a caballo entre Soria y Burgos, quienes mejores que ellos para confeccionar y descargar una “No One Higher” sobre eso que han venido en llamar la “España vaciada”. Nos sumamos a las palabras Iker: “nadie es más que nadie”.
El antifascismo de la tan directa como nada metafórica “Fuckcism” destapa a los Grave Noise más agrios. Todo con, ya digo, el mejor sonido de la noche, y la banda sin ahorrar un solo esfuerzo. Qué les depara el futuro, no lo sabemos, pero desde luego así es cómo se cimentan las buenas trayectorias. Ejemplos a pares. Toda vez hechas las debidas presentaciones, llegó el tuno de otro de los grandes hallazgos del álbum de hace un par de años: “Broken Land”. Anunció entonces Iker que quedaban solo tres temas, “habrá que gastar algo de zapatilla”. Y eso hicimos con la pegadiza “In God We Trash”.
Sólidos como cimiento de rascacielos, a buen seguro vimos la mejor versión de Grave Noise. Finos técnicamente hablando, potentes e incluso pasionales. Fue una pena el escaso público que el evento logró convocar pero, desde luego, quienes sí acudimos a la llamada lo disfrutamos en buena medida. Máxime cuando “Terror” entrega de pronto su thrash más vitriólico y nervioso. Penúltima andanada de un set que cerrarían con esos detalles tan Gojira de la estupenda “Perpetual Anxiety”. Un placer tenerles de nuevo por estas latitudes. Si la próxima ya es con nuevo álbum bajo el brazo, mejor que mejor.
Denodada lucha de cuatro bandas contra los elementos. También contra una entrada menor de lo que nos habría gustado. Parecerá que me cebo con una sala que está acogiendo no pocos eventos relacionados con el rock y el metal pero lo cierto es que mientras otros recintos parece han ido aprendiendo de sus errores, el Malecón se está quedando atrás de una manera muy notable. ¿Explica este hecho por sí solo la pobre entrada del pasado sábado? No lo sabemos con total certeza pero a nadie se le escapa que puede ser una de las múltiples aristas del problema.
Sea como fuere, ya dije por ahí atrás que lo disfrutamos. Cuatro bandas con idiosincrasias muy marcadas pero un nexo común con las raíces mismas del mejor heavy metal. Fue un placer disfrutar de ellas, también de la mejor de las compañías así como de las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica. Vaya desde aquí nuestro más sincero agradecimiento y, como siempre, nos vemos en el siguiente.
Apenas 2 meses después de su paso por Gijón (crónica) vuelven a unir fuerzas Azure y Testaferros, dos de los máximos exponentes de la escena instrumental astur, que recalarán en la Sala Telva de La Felguera el próximo viernes 31 de mayo.
Con inicio a partir de las 20:30 horas, la entrada única en taquilla es de 10€
La temporada de conciertos en sala da sus últimos coletazos para dar la bienvenida a la llegada de los festivales. Así pues toca aparcar locales como la renovada Sala Estilo, antigua Sir Laurens, que el próximo 1 de junio albergará el paso por la capital asturiana de los madrileños Ciclón, el combo extremo catalán Ravenblood y los locales Tatami.
Desde Vegadeo llegan buenas noticias. Habrá nueva entrega del festival A Vega Rock que contará en la que será su séptima edición con Aneuma, Zålomon Grass, Materia Muerta y Catalina Grande, Piñón Pequeño como protagonistas. Un cartel variado que ofrece buenas dosis de metal, hard rock, hardcore y punk para disfrute de un amplio espectro de público.
La cita tendrá lugar el sábado 3 de agosto en su clásica ubicación, el recinto ferial de la localidad, manteniendo el carácter gratuito característico de su trayectoria.
Inmersos en plena gira 30º aniversario la formación sueca Diamond Dogs desembarcará en la Factoría Cultural de Avilés el próximo jueves 30 de mayo. Y lo celebrarán interpretando íntegramente su disco más exitoso «Too Much Is Always Better Than Not Enough» editado en el 2002, además de varios de los himnos confeccionados durante su extensa trayectoria.
Cómo es habitual en el ciclo de conciertos dirigido por Factoría Sound la sala presentará de nuevo una gran aspecto, con todas las entradas vendidas desde hace 2 meses. Con apertura de puertas a las 20 horas Sulo Karlsson y los suyos tomarán posesión del escenario a partir de las 21 horas para desgranar ese característico rock n’ roll de fuerte influencia británica setentera.
El festival zamorano Z Live Rock revela los horarios de su nueva edición que arrancará el jueves 13 de junio y echará el telón por todo lo alto el sábado 15.
La jornada inaugural arrancará al medio día en la Plaza Del Maestro de Zamora con los conciertos acústicos de Valkyria y Daeria. Ya en el recinto ferial IfezaDoro y Eluveitie recuperarán sus shows caídos el año pasado por las inclemencias meteorológicas con Europe como cabeza de cartel del día. En el apartado nacional los veteranos Obús cerrarán el día mientras que savia nueva como Jesusick o Mind Driller defenderán su posición como nombres en clara ascensión.
La plaza del Maestro volverá a ser punto de partida de la jornada con los habituales acústicos, en esta ocasión los protagonistas serán Khëlleden y Salduie. Los sonidos más potentes tendrán una gran representación en la oferta musical del viernes con Kreator, Insomnium y The Black Dahlia Murder. No faltarán el heavy metal de corte más clásico con Hammerfall, la apuesta segura de Vhäldemar y los suecos Twilight Force.
El sábado traerá consigo un fin de fiesta por todo lo alto con el paso por el festival de Avantasia, KK’s Priest, Paradise Lost y The Halo Effect. Opera Magna y Leo Jiménez en la parte estatal y los andorranos Perséfone serán otros de los grandes alicientes de esta jornada final en el recinto ferial Ifeza. Antes, al medio día, Zenobia y Bochornorama pondrán la nota acústica al sábado. Recordamos que entradas, abonos, lanzaderas, camping y glamping están aún disponibles en zliverock.com y enterticket.es.
Nace un nuevo sello discográfico en Asturias. Z Music Company se presenta hoy en sociedad a través de un concierto en el ovetense Gong Galaxy Club protagonizado por un buen puñado de bandas underground de la región.
Con apertura de puertas a las 20:30 horas, el acceso es gratuito.
Recuperándonos aún mental y físicamente del viaje relámpago a tierras leonesas de la jornada anterior, tocó echarse de nuevo a la carretera y poner rumbo a Avilés. El motivo era no otro que la nueva venida de los suecos Långfinger a Asturias. El trío que forman el bajo y voz Victor Crusner (Eclipse), Jesper Pihl en batería y Kalle Lilja en guitarra. La gira, en apoyo de su último álbum “Pendulum”, volvió a congregar a un buen número de fieles en nuestra querida Factoría. Por sonido y escenario una de las mejores salas de la región.
Y es que precisamente el sonido que emana del trío no puede ser mejor mientras atacan la inicial “A Day At The Races” parapetados tras el semblante tan concentrado como risueño de Crusner. Mostró el sueco un gran estado de voz. No ya en estos compases iniciales sino durante toda la descarga, algo que vino a dar cumplida cuenta del buen momento de forma que atraviesa el trío. Un trío que suena profundamente orgánico, apoyado en una puesta en escena que no podría ser más básica y elemental.
Un trío bien ensamblado y mejor engrasado que vino a dar un show de menos a más. Ese carácter tan diésel de la velada deslució tal vez algún que otro corte inicial. Así las cosas, el mayor grosor de “Arctic” fue recibida nunca con indiferencia pero sí con un público que parecía aún a la expectativa. Crusner tenía pequeñas anotaciones en nuestro idioma junto al setlist y ciertamente puso todo de su parte cara a que la comunión fuera total. Hasta los más pequeños detalles suman y decantan la balanza. Desde luego el sueco lo sabe y obra en consecuencia.
Diría que no es hasta “Orbiter” que el público sale de su letargo y el trío ofrece su mejor versión. El solo que dibuja Lilja aquí puede ser fácilmente uno de los mejores de la jornada. Él y Crusner acaban de rodillas y en lo personal aprecio en gran medida esa versión más alucinada y lisérgica del combo radicado en Gotemburgo. Le llegó el turno entonces a una “very old song”, que no era otra que “Fantasy Ridge”, de aquél “Skygrounds” de 2010, donde sobresalieron los coros del batería Pihl.
Pero aunque Långfinger hagan gala de un carácter homogéneo donde las influencias se multiplican y divergen de cara a construir un set sumamente atractivo por su propia diversidad, qué duda cabe que es el riff juguetón e incluso bailable de “Dead Cult” el que se lleva el gato al agua. Coreamos, bailamos y sudamos con ellos, a lo que el trío respondió poniendo todo su empeño. El set serpenteaba por alguno de sus temas más accesibles y la concurrencia terminó por entrar en el juego propuesto por el trío nórdico.
Y es que “Skygrounds”, aún cuando pierde el Hammond del original, entrega otro de los riffs con más gancho de la noche. De nuevo excepcional aquí Lilja con su roja SG, qué me gustan estas guitarras, y aún mejor la respuesta de un público ya totalmente entregado. La aparente sencillez de “Fox Confessor” destapó al mejor Crusner como vocalista. Ya digo que su voz aguantó el envite sin mayores inconvenientes. Siempre risueño y poniendo todo de su parte por hacernos partícipes de su característico rock and roll.
Curioso el diálogo entre Pihl y Crusner que propició “Herbs In My Garden”, seguido de otro gran solo de Lilja. El trío en su mejor versión, disfrutando y haciendo disfrutar, encaró los bises con la satisfacción del trabajo bien hecho. Y bendito trabajo. Crusner anuncia “this one is really fast” y el trío se vacía con “Eclectic Boogieland”. Ni una gota en el tintero. Vítores inclusive. “You make me feel like I was at home” (me hacéis sentir como si estuviera en casa). Se le puede acusar de tribunero al sueco pero qué duda cabe que el y su banda brillaron a gran nivel. Quede la final “Ragnar” como sólido testimonio del gran nivel que atesoran.
Factoría Sound y bandas de origen sueco. No recuerdo binomio más sólido desde Clyde Drexler y Hakeem Olajuwon. Siena Root, Greenleaf y ahora Långfinger son solo tres pinceladas del mucho y buen rock and roll que el país nórdico tiene para ofrecer. Afortunados somos de poder ver a bandas de este calibre al lado de casa. Que además vengan y cumplan con las expectativas creadas. Que disfruten y nos hagan disfrutar. De que no todo sea heavy metal en esta vida. Que ya no pique cuando toca aguantar el incesante latiguillo de que “hoy en día todo son bandas de enfadaos y tías con el pelo de colores”. Supongo que todos tenemos derecho a estar equivocados.
En cualquier caso y como siempre, agradecer una vez más a la organización todas las facilidades dispuestas para la realización de esta crónica y mandar un cariñoso saludo a los habituales de siempre. Nos vemos en el siguiente.