Agenda: Estramonio en el Kuivi PopUp

Tras más de 7 años alejados de los escenarios el combo doom rock Estramonio volverá a pisar las tablas el viernes 25 de agosto en el ovetense espacio multidisciplinar Kuivi PopUp.

La formación mierense compuesta por viejos conocidos de la escena astur, en su currículum figuran nombres como Atomic Zeros, Leather Boys y O.B.S., tiene en su haber 2 EP’s, “Vol.1” y “Vol.2” editados en el 2012 y 2013 y prepara actualmente su tercer asalto del que presentarán alguna de las nuevas composiciones.

Ripollet Rock 2023: Horarios Oficiales

Apenas unos días para la 30ª entrega del festival gratuito Ripollet Rock y nos desvelan sus horarios oficiales. El próximo viernes 25 de agosto los protagonistas serán los combos internacionales StratovariusCobra Spell que compartirán el escenario situado en el Parc dels Pinetons de la localidad barcelonesa con PersefoneDelalma y Dry River.

Apertura De Puertas 20:30
Dry River 21:00 – 21:50
Persefone 22:10 – 23:00
Cobra Spell 23:20 – 00:10
Stratovarius 00:30 – 02:00
Delalma 02:20 – 03:30

Agenda: The Real Mckenzies en Oviedo

El combo punk rock celta canadiense The Real Mckenzies regresa a los escenarios asturianos tras su paso en el año 2018 por el festival lavianés Migalpiri. Con más de 30 años de trayectoria en el zurrón de la mano de HFMN recalarán el próximo viernes 25 de agosto en el ovetense Gong Galaxy Club para presentar su nuevo disco de estudio «Songs Of The Highlands, Songs Of The Sea«.

Entrada anticipada 15€ disponible a través del siguiente enlace:
https://acortar.link/KkSuyt

Crónica: Festival Unirock (Puerto de Vega 19/8/2023)

Agosto va tocando a su fin y con él, uno de los festivales más y mejor arraigados de todo el panorama asturiano, no otro que el Unirock de Puerto de Vega, que vino a reunir en su edición de 2023 a La Tarrancha, Vhäldemar, Saratoga y Escuela de Odio. Estas dos últimas formaciones, cumpliendo nada menos que treinta años de trayectoria. Que no está mal.

Inclemencias del tiempo dieron al traste esta vez con el habitual recorrido por la localidad del llamado «Tributo Al Rock«. Sea como fuere y para cuando alcanzamos el recinto, la climatología no podía ser más adversa para una tarde de verano. Y dio igual porque la carpa del festival presentaba un aspecto a rebosar. Allí que estaba el mencionado tributo animando a la concurrencia mientras las distintas bandas probaban sonido. Metallica, The Cult, Ghost, Pearl Jam…. de todo y para todos dentro de una de las señas de identidad del evento año tras año.

El reloj apenas marca las 20:30 cuando la agrupación de ska-fusión La Tarrancha toma el escenario principal del Unirock. La banda, esta vez en formato septeto, inunda todos los rincones del pueblo de espíritu reivindicativo y ritmos bailables para conseguir una gran acogida por parte de una audiencia del todo receptiva a su propuesta.

Una propuesta que puede resultar poco afín al tipo de géneros que tratamos en estas páginas. Lo cierto es que pese a lo numeroso de su puesta en escena, el sonido que se puede percibir frente al escenario difícilmente podría ser mejor. “Unirock ye sinónimu de ilusión” proclama su líder Delfo. A tenor de lo bien que se dio la jornada, también de profesionalidad.

Ni siquiera el hecho de acudir a la cita con su “batería suplente” tras los parches aguo el buen hacer del combo asturiano. Alegres pero contestatarios, ahí queda su apoyo a las 6 de la Suiza, tan aguerridos como risueños, armados con su habitual espíritu crítico y propiciando los primeros bailes de la jornada. Con la lluvia, además, dando tregua, lo que al llegar nos pareció apuntaba al desastre, empezó a ser visto con mejores ojos.

Son las diez cuando Pedro J. Monge y su banda salen al escenario grande del Unirock. Esta vez en formato cuarteto y con toda la intención de seguir confirmándose como una de las bandas más atractivas del actual panorama heavy metalero estatal. Siempre con el indomable Carlos Escudero al frente y buenos temas como el inicial “Death To The Wizard!”.

Los de Barakaldo le echaron ganas y arrojo a la cita. Tirando de clásicos y fiando gran parte de su actuación a los siempre flamígeros solos de Monge y al carisma de Escudero, quiso el vocalista no obstante acordarse de Manu Monge, el Oso, hermano de su compañero guitarrista, fallecido hace ahora un año. Fue la nota emotiva dentro de un show que, más allá de eso, se condujo por los cauces habituales en la banda baracaldesa.

Esto es: heavy / power metal ardiente y cortes tan efectivos como “Metalizer” o “Fear”, con el bajista Raúl Serrano acompañando a Escudero en tareas vocales. Viene siendo habitual que al inquieto vocalista se le quede pequeño todo escenario que pisa. No fue menos en su visita al Unirock de este año donde, inalámbrico en mano, no dudó en perderse entre la concurrencia, aprovechando para presentar al resto de la banda.

Siempre ingobernable, ni siquiera dudó en arrebatar la guitarra del propio Monge y amagar nada menos que “Kingdom Come” de Manowar. Echao pa’ lante como pocos frontman de nuestro territorio. De hecho el final, cómo no con la ineludible “Energy”, daría con los huesos de Escudero sobre las barras del festival. Nos supo a poco, apenas sesenta y cinco minutos, pero lo disfrutamos como siempre.

Eran las once y media cuando las huestes de Niko del Hierro irrumpían en escena para con “Tras Las Rejas” confirmar que parecen en mejor forma que nunca. La banda, que como ya sabréis completan Jero Ramiro a la guitarra y Tete Novoa al micro, venía con su nuevo batería Arnau Martí, quien a tenor de lo visto el sábado, parece llevar toda una vida en la agrupación con base en la capital.

Y es que Saratoga arremeten con “No Sufriré Jamás Por Ti” o la más clásica “Maldito Corazón” y todo parece ir sobre ruedas para ellos. Siempre ha sido el tipo de banda que se crece en comparación a sus distintas encarnaciones en estudio y la cita de Puerto de Vega no fue una excepción. Puede llevar dieciséis años en el seno de la banda que aun así siempre algún despistado (por no llamarle otra cosa) que grite el nombre de Leo Jiménez. Lo cierto es que su sucesor en el cargo se vació en el escenario del Unirock mientras lidiaba con líneas de voz, en buena parte de los casos, nada amables. Sirva la poderosa “A Sangre Y Fuego” como ejemplo.

Tras ella, había que coger algo de aire, Saratoga dejan una “Lejos De Ti” que conduce, a su vez, al primero de los solos, en este caso de su batería Arnau, con el Noctem o Rebel Souls destapando el tarro de las esencias que diría un clásico. Aunque para clásico, “Las Puertas Del Cielo”, uno de los cortes con mejor acogida de la noche.

La nota íntima de la noche la pondría el propio Novoa invitando a una pareja a subirse al escenario para una “Si Amaneciera” que vino a poner la segunda nota calma del set. Decisión que, al menos donde servidor se encontraba, generó todo tipo de opiniones.

Imprevistos estuvieron a punto de aguar “Vientos De Guerra”, que la banda detuvo para retomar desde el principio, esta vez sin mayores complicaciones. Lo cierto es que la parte final del show no sería fácil para ellos. Diversos problemas con la guitarra de Jero y también el bajo de Niko estuvieron a punto de dar al traste con el set justo en el punto que se suponía culminante.

Casi es una obviedad decir que esta es una banda sobrada de tablas y que tampoco la cosa fue a mayores. Ese final con “Resurreción” donde Tete se da su particular baño de masas da buena fe de ello. Podrán gustar más, podrán gustar menos pero rara es la vez que fallan.

La banda de hardcore originaria de la cuenca del Nalón vino como viene siendo habitual en el evento a cerrar con la propuesta más extrema del mismo. Al menos en lo que al escenario grande se refiere tras su sorprendente paso a media tarde por el tributo al rock para dejarnos una castellanizada interpretación del «Seek & Destroy» de Metallica que hizo las delicias de la parroquia. Son treinta años los que contemplan a Escuela de Odio pero en Puerto de Vega mostraron una vez más un ímpetu y una intensidad digna de bandas mucho más jóvenes.

Y aunque la guitarra del también Blast Open y Sound Of Silence Nefta amenazó con aguarles la fiesta, apenas fue un percance de unos pocos segundos. Para cuando suena la muy clásica “Diferencia”, todo encauza hacia el curso apropiado de las cosas. Huelga decir que fue con mucho la banda que mayores pogos y bailes generó en la audiencia. Se podría decir que cayeron de pie, con un gran sonido y un público, aún a las altas horas que eran, entregado y muy por la labor.

Cortes más recientes como “Gasolina Al Fuego” o “Hardcore Is My Life” conviven con ofertas ya clásicas del quinteto como “Los Antidisturbios Invaden La Cuenca Minera” o la versión de KortatuZu Atrapatu Arte” sin negociar un solo esfuerzo. Como reza el dicho, siempre certeros.

Y tocó recoger ya con el cansancio haciendo mella de manera notoria en nuestros castigados organismos. Sea como fuere nuestras sensaciones, un año más, no pueden ser mejores. En particular porque la meteorología respetó cuando todo hacía indicar lo contrario, porque pese a lo desapacible de la jornada vimos una buena entrada en el recinto del festival y también por el buen sonido que, en líneas generales, desarrollaron las cuatro bandas grandes del cartel.

Y aunque siempre encontremos aspectos a mejorar, o cosas que uno haría de un modo diferente, el engorro de cada festival con el cambio de moneda, una jornada en total camaradería, un ambiente sano y, como detalle al que la Asociación Unirock cuida como pocos: la nutrida presencia de gente muy joven, encargados como son de recoger el testigo de vejestorios como nosotros.

En definitiva y usando la célebre frase del hijo de Kirk y Luann Van Houten: “todo ha salido a pedir de Milhouse”. El año que viene más y mejor.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Ofensivos «Perdón Por El Retraso» (Autoproducción 2023)

Nuevo disco para los inclasificables asturianos de Ofensivos, financiado a través de una campaña de crowfunding y que reúne en su seno a López (voz y guitarra), Isra (batería), Sebi (bajo) y Emi (voz). El álbum ha sido grabado y producido por Pablo Viña y cuenta con diseño gráfico de Yolanda Martínez.

¿Es un viejo Casiotone lo que suena en “Principiu”? A servidor se lo parece y, por una rápida asociación de ideas, siempre acude a mi mente una banda como Los Petersellers. Y no será la única vez a lo largo de todo el trabajo. El caso es que conduce hasta una “Los Guajes De S. Ildefonso” con Ofensivos mostrando una onda muy Def Con Dos. Algo a lo que contribuye en gran parte el doble juego vocal de López y Emi. En sus estrofas detecto riffs que me llevan a pensar en sus paisanos de Escuela De Odio y el hardcore más casual. Pero lo que subyace bajo esta lírica de apariencia socarrona es una crítica al negocio (al engañabobos) que suponen los distintos concursos y loterías que esquilman a las clases más necesitadas para el beneficio de unos pocos. O tal vez me esté liando la manta a la cabeza más de la cuenta.

Susana Grisú”, en honor de uno de los personajes más abyectos de la TDT, enlaza sus distintas estrofas con uno de los riffs más pegadizos e infecciosos de todo el álbum. Aquí sale a relucir la buena producción de Viña. Particularmente en los coros que alimentan estribillos. Ofensivos vendrán a sacar aquí algo más de músculo en lo que a ejecución se refiere durante un epílogo hasta cierto punto disociado del espíritu irreverente que alimenta a este “Perdón Por El Retraso”.

Cuando Salga El SOE”, versiona y adapta el “Cuando Salga El Sol” de los también astures Desakato para ni siquiera un minuto de otra de las piezas más llamativas del disco. Atención a su arreglo:

Carnicero Vegano” recupera aquél pulso más Def Con Dos de “Los Guajes De S. Ildefonso” al tiempo que añade más dosis de groove aquí y baterías más aceleradas allá. Todo para un corte en el que quizá eche en falta un solo que termine por rematar un puente central un tanto desangelado. César Strawberry lleva largo tiempo proclamando que ellos hacen punkmetalrap y sería esta una etiqueta que encajaría sin problemas aquí. Y sí, según algunos, líricas como esta ya no se pueden hacer. La corrección política, dicen. ¿Cómo es entonces que Ofensivos (y tantos otros) aún las hacen? Misterios del siglo XXI. Llamad a Iker Jiménez (o bueno, no).

Si lo que importa es la broma, puede que sea “Jodida Chancla” la oferta que más me satisface de todo el álbum. Revisita, sí, el “J.F.” de Hamlet, y por aquí y aunque no tenga nada que ver en forma, sí que el fondo me lleva a pensar en las reinterpretaciones casi imposibles a las que nos tenían acostumbrados la buena gente de Petersellers. “Manolo Es Gay” por poner un ejemplo.

Mal, Muy Mal” regresa a la senda del Def para, sobre ella, ofrecernos la particular visión ofensiva de aquellos interminables meses de pandemia y confinamiento de 2020. Que me satisface más por lo socarrón de la lírica…

Fachas facheando en cada momento. No hay papel para tanto excremento.

… que no por una cierta repetición de planteamientos en lo gramático a estas alturas del disco. Que cuenta en cualquier caso con una vistosa batería de Isra, muy firme en el uso del doble pedal, y algún que otro riff de mérito.

El Veganismo” fusila sin contemplaciones el chiringuito de Georgie Dann para la oferta más disociada de todo el disco, mientras que la fulgurante “Abascall Of Duty”, con Charly de The Black Panthys Party colaborando por ahí, trae al frente a los Ofensivos más lindantes con el hardcore. De que a los adláteres del inestable líder del partido verde se les atragantarían los “Gora Abascal” que se dejan oír aquí no me cabe la menor duda.

Y mientras que “Fukugram” es capaz de arremeter contra gran parte de influencers en apenas diecisiete segundos, chúpate esa Pérez-Reverte, “Requiem x Albert” resulta en uno de los cortes mejor construidos de todo el álbum. Con el ex líder de Ciudadanos en el centro de las miras y un estribillo tan sencillo como pegadizo, sí que ofrece por ahí aquél solo que eché en falta en la anterior “Carnicero Vegano”. A buen seguro una de mis favoritas.

Nos Vimos En Serín”, sí, es la reinterpretación ofensiva del “Nos Vimos En Berlín” de Soziedad Alkoholika y confieso que, en una primera escucha del disco, fue la que propició la carcajada más sonora por mi parte. “Qué vueltas da la FEVE”. Serán cabrones.

El disco se cierra con “La The Ramones”, versión a su vez del “I Wanna Be Sedated” de los Ramones y con Tiby de Me Fritos And The Gimme Cheetos en voces, me lleva a pensar en Petersellers por última vez. Un cierre socarrón y eficaz.

Ofensivos han hecho un disco de esos que, según ciertos cerebros encantados de conocerse, “hoy en día no se podría hacer”. Algunos deberían replantearse las bobadas que dicen. O también, perderse entre las muchas mofas, befas, chanzas y ataques de este tan inclasificable como necesario “Perdón Por El Retraso”. De verdad que nos harían un gran favor a todos.

Texto: David Naves

Crónica: Festival Rock Nalón (Agones 12/8/2023)

Casi sin tiempo para recuperarnos de la jornada anterior, en La Mar de Ruido, tocaba hacer de nuevo el petate y encaminar hacia un nuevo destino, Pravia, un nuevo evento, el siempre cercano y familiar Rock Nalón, y dar buena cuenta de las descargas de In-SanityDrunken BuddhaSynlakrossBurning Witches y The Lizards. Respetó la meteorología y fíjate que lluvias poco menos que torrenciales fueron anunciadas durante el trascurso de la semana. Finalmente pudimos disfrutar de una jornada en seco, algo que siempre se agradece y en especial a la hora de realizar crónicas como la que estáis leyendo.

Así pues y justo cuando el reloj marcaba las veinte horas, lo que vienen siendo las ocho de la tarde de toda la vida, los renacidos In-Sanity hacían suyo el amplio escenario del evento. Siempre será ardua la tarea de abrir un festival. Y lo es más si una de tus guitarras tiene el día tonto y sus cuerdas emiten un aullido más cercano al de un mapache degollado que al de una banda de clásico heavy/thrash.

Así pues y cambio de instrumento mediante, todo reconduce hacia cauces normales gracias a una “End Of Way” que demostró la buena técnica y la mejor compenetración con la que el cuarteto acudió al festival. Chus, bajista de la formación, volvió como siempre a dejar destellos del gran músico que es. Conjunta con la siempre firme pegada de Salvador “Pollo” una base rítmica siempre fiable. Y en los ni siquiera cuarenta minutos escasos que dispusieron, trataron de hacernos entrar en calor sin trucos ni florituras. Metal sincero, honesto y real. No abunda.

Son muchas las veces que hemos visto a las huestes del teclas Mario Herrero desde que la banda editara el formidable “II”. La última no hace siquiera un mes. Y sin embargo, qué agradable resulta siempre encontrarse con ellos. “March Of Dementia” suena en Pravia y uno tiene siempre ese cosquilleo sobre qué podrá ofrecer el Buddha en esta ocasión. Algo que no es otra cosa que “Sea Of Madness” con la base rítmica de Kay Fernández y Fran Fidalgo tan bien empastada como siempre.

A quien vimos más mermado que en ocasiones anteriores fue al siempre inquieto y carismático frontman Michael Arthur Long. Algo que se haría patente en la por otro lado vibrante “Hang ‘Em High”. Puede que el vocalista no tuviese su día más holgado. Lo que nunca fallan son sus bromas recurrentes. “Que me tiro, como el Yosi”.

Cierto que para cuando suena la más descarnada “Monster”, el punto focal de los Buddha parece recuperar una mejor versión. Y junto a él y con su Les Paul negra, Diego derrochando una vez más grandes cantidades de la mucha clase que atesora.

No fue un set extenso como en otras ocasiones que hemos tenido la suerte de verles. En sus propias palabras: “pequeño y concentrado, como Ron Jeremy”. Entonces le llegaría el turno la habitualmente catártica “Medicine Man”. Y esta vez, a falta del habitual baño en champán, esta vez inalámbrico en mano, «Aerolíneas» Michael Arthur Long saltó a la hierba de Pravia para perderse entre el público, convertir a los fotógrafos presentes en Usain Bolt e incluso subirse a los contenedores de reciclaje. Todo para después coger algo de aire en “Strangers & Fools” y desembocar, ya sin frenos, en la habitual revisión del “Highway Star” de los Purple. Un show de menos a más que agradó a propios y a buen seguro sorprendió a extraños.

Synlakross, banda valenciana de death melódico y metalcore acudió a tierras pravianas con la certeza de ser la propuesta más perpendicular de todo el cartel. En formato cuarteto tras la ausencia de Iván Muñoz a la guitarra rítmica y con la magnética Patricia Pons al frente, vinieron a pelear por lo que era suyo. Mentiríamos si dijéramos que la respuesta del público fue calurosa. Por momentos, de hecho, resultó casi gélida.

Y dio igual porque temas como “Pitch Black” convencen al más pintado. Bien es cierto que los valencianos no son ajenos al uso, a ratos ingente, de incontables bases pregrabadas. Pero no es menos verdad que arriba del escenario se dejaron la piel como pocas bandas que hayamos podido ver a lo largo de este año. Algo a lo que ayudó en gran medida el buen sonido del que disfrutaron. Me atrevería a decir que el mejor de la jornada junto al trío catalán The Lizards.

Los esfuerzos de Pons por sacar del letargo al público fueron constantes a lo largo del set. También las múltiples bombas de sonido que acentuaron muchos de los breakdowns. Finalmente y gracias a cortes como “Fatal Frame” o “Last [Tour] Requiem”, supieron como ganarse su hueco en el subconsciente del tantas veces impasible y frío público astur.

Comparado con la anterior edición del evento, el aspecto del recinto era algo desolador cuando las cabezas de cartel, las suizas Burning Witches, se subieron al escenario pasadas las once y media de la noche. Acudían a la cita con dos presentaciones bajo el brazo: una la de su nuevo trabajo “The Dark Tower”, del que ya dimos cumplida cuenta hace escasas fechas, y otra su flamante nueva guitarrista, la filadelfiana Courtney Cox (The Iron Maidens).

Así pues y tras casi cuarenta minutos de espera, con la puesta en escena más pintona de la jornada con ese gran telón con la portada del nuevo álbum e intenciones claras de salir victoriosas, intro y “Unleash The Beast” para dar buena cuenta del momento que atraviesan. Laura Guldemond defendió sus líneas de voz con corrección y sin alardes, tratando (a veces en vano) de meterse a la audiencia en el bolsillo. No siempre lo consiguió.

Lo cierto es que la banda al completo se mostró tan conjuntada y firme como se les exigía. Lo que está en cuestión sin embargo es un cancionero que, a ratos, acusó de una marcada linealidad. Por ahí “World On Fire” se elevaría sobremanera con respecto a su versión de estudio, mientras que otras ofertas como “Evil Witch” y pese a su hipotético gancho, pasarían sin pena ni gloria por el festival praviano. Al final del set nos sobrevoló una sensación de fría, mecánica y desangelada corrección. Las comparaciones con otras bandas foráneas de heavy metal que han visitado la región en los últimos meses son ahora odiosas.

En cualquier caso y tras la habitual espantá posterior al show del cabeza de cartel, el trío catalán The Lizards (Edgar Beltri a la batería, Judith Jordan en bajo y coros, Carla Santacreu en voz y guitarras) saldrían a demostrar que nada como una buena ración de rock and roll adrenalítico y punzante para mantener despierto y alerta a todo personal presente.

Y no lo tendrían para nada fácil. Primero porque como comentó la propia Santacreu, venían de tocar ese mismo día en Aranda de Duero. Solo para que conste, más de cuatrocientos kilómetros separan ambas localidades. A veces parece que el rock todo lo puede.

Pero para mayor desgracia, una de las seis cuerdas de la preciosa SG blanca de Carla apenas aguantó el envite unos pocos segundos, aguando en parte el inicio de un show que, entre unas cosas y otras, apuntaba al desastre. Es aquí donde cabe destacar la manera en que ninguno de los inconvenientes arredró al trío. Contra viento, marea e incluso algún que otro improperio, qué sería de un festival sin alguien jodiendo la marrana a altas horas, la banda radicada en Barcelona sacó adelante el show no sin antes dedicar “Dead City”, de su “Fake Reality” de 2022, a esos pequeños locales “que hacen escena” tan necesarios resultan para toda banda que se precie. Hoy más que nunca.

The Lizards serían finalmente, hagan el favor de perdonarme el anglicismo, el verdadero underdog del Rock Nalón en su edición de 2023.

Fiasco es una palabra muy fea. No nos gusta emplearla y menos cuando pudimos ver shows entre buenos y muy buenos. Pero el bajón de público con respecto a la anterior edición del evento fue más que evidente. Una pena porque nos consta lo mucho y bien que la organización trabaja a lo largo del año para sacar adelante el festival. Un trabajo que, por titánico, no podemos alcanzar siquiera a imaginar los quebraderos de cabeza que acarrea. Centrándonos en lo positivo, el buen sonido que desplegaron las cinco bandas participantes. El deje clásico de In-sanity, la pujanza de Drunken Buddha, la potencia de Synlakross, la elegancia de Burning Witches y la adrenalina de The Lizards bien daban para una mayor venta de tickets. Nada más queda desear que éste sea solo un paso atrás para coger impulso y a la edición de 2024 estemos comentando lo mucho que ha crecido el Rock Nalón en doce meses. Sea como sea, tened por seguro que aquí estaremos para contároslo.

Finalmente no queríamos cerrar esta crónica sin mandar un caluroso saludo a todos los fotógrafos, músicos, redactores y buenos amigos con los que nos fuimos cruzando a lo largo de la jornada. Como suele decirse: ya sabéis quienes sois. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves

Fotos: José Ángel Muñiz

Galería Fotográfica: Festival Rock Nalón (Agones 12/8/2023)

Repasamos gráficamente las actuaciones de In-Sanity, Drunken Buddha, Synlakross, Burning Witches y The Lizards en el festival Rock Nalón celebrado en las instalaciones del complejo deportivo de Agones (Pravia) el pasado sábado 12 de agosto.

Si estás interesado en alguna de las fotos en alta resolución ponte en contacto con nosotros a través de hmetalbrigade@gmail.com