Galería fotográfica dedicada al público asistente a la 19ª edición del festival Atalaya Rock celebrado en Pozal de Gallinas (Valladolid) el pasado sábado 12 de octubre.








































Fotos: Miguel Rubio
Galería fotográfica dedicada al público asistente a la 19ª edición del festival Atalaya Rock celebrado en Pozal de Gallinas (Valladolid) el pasado sábado 12 de octubre.








































Fotos: Miguel Rubio
Nueva actuación tras su paso en agosto por el festival avilesino “La Mar De Ruido” de los locales El Plan. En esta ocasión lo hacían dentro de los actos organizados por la Asociación Art Street, que trata de acercar la música en directo a los vecinos de Avilés. El evento no podía tener mejor ubicación, a las puertas del Teatro Palacio Valdés, en una calle repleta de terrazas donde disfrutar del espectáculo tomando una cerveza bien fría.

La cita ya contaba con buena afluencia de público desde muchos minutos antes de las 20:30, hora marcada como inicio, lo que auguraba una buena acogida de los avilesinos, aunque las circunstancias hicieron que no lo tuvieran nada fácil.
Ya antes de empezar sufrieron un retraso debido a un evento que estaba teniendo lugar en el interior del Teatro Palacio Valdés, el cual no permitió a los músicos probar sonido hasta su finalización. La profesionalidad de Juan Carayol (Marvel, Omenomejodas) en guitarra y voces y Toño García al bajo y voces, con Charly (Madera Rock) tras los parches, quedó demostrada ya en estos primeros contratiempos que, teniendo que decidir entre no probar o recortar el show, optaron por la primera opción, intentando complacer lo máximo posible al nutrido público que allí nos congregábamos.
Aun así, serían las 20:50 horas cuando arrancaron con su actuación, y lo harían con su grito de guerra, la casi instrumental “Hey”, buen tema para caldear el ambiente y que a buen seguro han convertido ya en su clásica apertura. El sonido, como era de temer, no era del todo fino en esos primeros compases, con un bajo que predominaba sobre el resto de instrumentos, algo que fue solventado para su siguiente tema, no otro que “Mentirosa Compulsiva”, con el eficaz Chiri Peláez (Madera Rock) a cargo de la mezcla.

Para “Lo Importante” el sonido era todo lo bueno que se podía esperar, y la simpatía de Juan nos metió de lleno en la actuación. Siguieron con “Amy Jade”, cantada por Toño (y con un aire que por momentos me recordaba a Barón Rojo, una novedad para el que escribe), de precioso y pegadizo riff. Me llamó la atención lo prolíficos que son en la labor compositiva, pues ya cuentan con un abundante número de temas en su repertorio y siempre me sorprenden, como en esta ocasión, con nuevo material.
Continúan con “Inalcanzable”, donde Juan acaba mezclándose entre el público durante el brillante solo. A diferencia de otras ocasiones, el grupo se centró en ir descargando temas sin pausa ni presentación, a buen seguro que el retraso inicial tuvo parte de culpa, así que, sin apenas descanso continuaron con “No Es Normal”, que versa sobre la gente que disfruta sin importarle demasiado lo que piensen los demás. Gran lección que todos deberíamos aplicar.
La siguiente sería la rocanrolera “Si No Te Puedo Tener”, que enlazarían con una de mis favoritas, no otra que “Un Buen Plan”, tema que da título a su primer disco, no editado en formato físico, pero ya disponible en plataformas digitales como ellos mismos se encargaron de recordar y desde aquí os invito a escuchar.

Para su particular oda a la cerveza, “Doble Rubia”, el ambiente era inmejorable y nadie podía parar de moverse con ese riff que recuerda a AC/DC. La combinación de las voces de Juan y Toño con los aportes de Charly en los coros son una apuesta ganadora. Vi a Toño más activo que en anteriores ocasiones, se nota que va ganando confianza sobre las tablas y el conjunto sale beneficiado de ello. Incluso fue el encargado de agradecer la labor de Art Street por su apoyo a la difusión de la música en vivo e indicarnos que podíamos contribuir con nuestra aportación en la caja dispuesta a tal efecto.
Para presentar la siguiente Juan sí que se tomó algo de tiempo, asegurando que la tocarían siempre que actuaran en la villa, para deleitarnos con la más que animada “Hoy Es Fiesta En Avilés”, con nueva visita de Juan al abundante público. A destacar la labor de Charly, infalible durante todo el concierto.
Continuaron con “La Primera Vez”, única balada de la banda hasta la fecha, dedicada a todas las parejas presentes y, cómo no, a la cerveza. El sonido comenzó de nuevo a hacer de las suyas con un molesto ruido antes de presentar “Todos Los Gatos Son Negros”, y por si eso no fuera suficiente, como dice el tema, la mala suerte se cebó con la banda, manifestándose en forma de transeúnte conflictivo que comenzó a increpar a parte del público, lo que derivó en empujones, caídas, vasos rotos y comentarios sobre lo oportuno de recurrir a la presencia policial, obligando a los buenos de El Plan, bastante desconcertados, a detener la actuación durante unos minutos. Decidieron continuar retomando el tema con la tensión reflejada en sus rostros.

Toño se hace con el micro para presentarnos un tema, nada menos que en alemán (dejando patente la versatilidad del conjunto), la rockera “Noch Ein Bier”, nuevamente de temática cervecera. Aún algo descompuestos por la trifulca presentan “Inquieto”, que pese a las circunstancias recondujo la actuación a las lindes del buen rock.
En ese punto y tras los retrasos acumulados, comentaron que solo podrían tocar un tema más y, ante la insistencia de los presentes, decidieron arrancarse con su más que conocida (a tenor de los gritos del respetable) “Un Buen Cachopín”, muy coreada. Tras pedir permiso a los organizadores y ante la solicitud de la audiencia de “otres tres”, pusieron fin a su actuación, ya más calmados, con el grito de guerra “Yo Lo Que Quiero Es”, animando a los presentes a cantar su estribillo, lo que hicimos sin dudar.
Un placer disfrutar de nuevo de El Plan, estupenda banda que va ganando adeptos tras cada actuación. Una pena que los contratiempos que se presentaron les obligaran a dejar fuera una buena parte del set list, en particular su revisita a un antiguo tema de los míticos Marvel. Dejaron claro que son un grupo que se crece ante las dificultades, ofreciendo un gran concierto y consiguiendo el respaldo de los presentes.

Muchas gracias al grupo y a la organización por las facilidades, espero tener ocasión más pronto que tarde de volver a verlos sobre un escenario. Hasta entonces, salud y rock n’ roll.
Texto y Fotos: Miguel Rubio
Tercer episodio de nuestro repaso gráfico a público y ambiente en el Festival Unirock celebrado el pasado sábado 23 de agosto en Puerto de Vega.


























Fotos: Miguel Rubio
El sábado pasado nuestra querida Gong Galaxy Club acogió una nueva edición del Festival Diario De Un Metalhead con la participación de los leoneses Corvus V y la leyenda germana Scanner. Noche pues de contrastes, el metal moderno de los primeros junto al power/speed metal de lo segundos y una sala presentó sus mejores galas.

Y es que no fue poca la expectación creada ante la nueva llegada de los alemanes a nuestra región. Pero antes cabía presenciar las evoluciones de los chicos de Corvus V. La banda leonesa se subió al escenario, convenientemente decorado, oculta tras llamativas máscaras. Llamó igualmente la atención el tipo de metal que entregaron. Muy contemporáneo, con fuertes ramalazos a los madrileños Sôber y poseedor de una amplia paleta de influencias.

De primeras llama la atención la presencia y los varios registros que maneja Rub Serra tras el micro. Punto focal de un quinteto que, frente a la tiranía de las pregrabaciones, acudía a la cita con teclista de carne y hueso. En líneas generales el sonido que desarrollaron fue más que óptimo. Mucho ha crecido y mejorado la sala en este aspecto en los últimos años. Queda claro ya en cortes como “Si Vis Pacem”, tras la cual y a excepción hecha de su batería Diego Duro, abandonarían las curiosas máscaras. Y Sahe, pie al wah, brillaría en el solo de “Una y Otra Vez”. Buenos riffs los que tejió a lo largo del set, a los que hay que sumar los buenos coros que entregó. Baza fundamental de los leoneses.

Y mientras que en “El Sacrificio” aciertan a sonar más gruesos y rotundos, la gente pareció agradecer de mejor grado el mayor brío de “Mr Hyde”. Otro buen solo de Sahe aquí precedió a un Serra obcecado en buscar la conexión con la gente. En “El Miedo y Yo” quien se multiplica es Duro tras los parches. O por ser más preciso, tras el doble pedal, anticipo en cierto modo de lo que se nos vendría encima con el cabeza de cartel. Me engancharon en “Vudú”, quizá por ese aire más juguetón que desprendió. El riff es pegadizo y el buen rollo que se vislumbra en el seno de la formación acaba transmitido al público, que pareció conectar con ellos en este tramo final.

Sensación que iría a más cuando se atrevieron no solo a atacar “Children Of The Grave” (Black Sabbath) sino a ser lo suficientemente inteligentes como para llevársela a su propio terreno. Puede que el wall of death que propuso Serra para “Viento Austral” no concitase a tanta gente como al vocalista le hubiera gustado, lo que no quita para que ofreciera aquí uno de los estribillos más redondos del set. Sorprendieron en “Inferno” por la forma en que se arrimaron, sin ningún tipo de complejos, al industrial más maquinal para finalmente despedirse en la vertiente más atmosférica de “Desde Las Sombras”. Buenos detalles de teclas aquí y una banda que derrochó carisma y buen hacer.

Llegaba el turno de Scanner, que se presentaban en la Gong sin más detalles escénicos que un gran telón de fondo. Puesta en escena elemental para su power/speed metal orgánico y potente hasta las últimas consecuencias. Allí estaba Axel Julius, único superviviente de la formación que diera a luz a “Hypertrace” allá por 1988. Una banda que nació al albor de la primera ola del power alemán pero que nunca alcanzó el éxito de primeros espadas como Helloween primero y consecuentemente Gamma Ray después.
Y da igual porque desde que arrancan con “The Earth Song” y muestran un grandísimo estado de forma, poco importa si tienen cien o cien mil seguidores. Sascha Kurpanek se mostró incansable con el doble bombo y dio toda una lección de finura en la pegada. Julius de hecho dejaría un gran solo ya en este primer corte y Efthimios Ioannidis, oculto tras unas llamativas gafas de sol, dejó claro que su garganta no acusaba los rigores de las muchas fechas que acumula. Si a alguien aún no le quedaba claro que este era un show de auténtico power metal old school, “Not Alone” ejerció entonces de perfecto ancla con su pasado más glorioso. La banda sería lo suficientemente inteligente para circular por casi toda su discografía en lugar de agarrarse sólo a la nostalgia de los buenos tiempos. Porque “The Judgement”, del disco del mismo nombre, parece ofrecer la mejor versión de los alemanes. Brilló aquí un siempre risueño Ioannidis, que demostró el sábado ser uno de esos vocalistas que se crecen en el directo en relación al estudio.

Aunque si hay alguien que parece disfrutar de lo lindo ese es el bajista Jörn Bettentrup. Inquieto, sonriente y buscando conectar con la gente en todo momento. Alternó dedos y púa conforme la ocasión lo requería y se dejó la piel como perfecto escudero de las potentes arremetidas de Kurpanek. “R.M.U.” nos devolvió entonces al debut de la banda, otro corte de ritmos vivos y baterías fulgurantes en los que tanto y tan bien se manejaron. Ni que decir tiene que la gente en la Gong recibió de muy buena gana un clásico como este. En especial cuando Rybarski & Julius dibujan un solo hábil, eléctrico (valga la redundancia) y rebosante de clase. La compenetración entre ambos era tal que cuesta creer el poco tiempo que llevan tocando juntos. Desde luego llegaron a Asturias habiendo hecho los deberes. Vítores al término y una banda que no dudó entonces en visitar su último álbum de estudio para rescatar una “Warriors Of The Light” que aguantó el tipo frente a sus cortes más clásicos a fuerza de amalgamar clase, técnica y tablas.

Ioannidis comentó entonces que “sometimes in your life you need a little… Wonder!” y procedió con uno de los emblemas de la banda. Inteligente situación en el set, además, de tanto en cuanto procuró algo de resuello a la formación con base en Gelsenkirchen. La Gong respondió en estribillos y Julius devolvió todo ese cariño en forma de solo de guitarra. Rictus serio a lo largo del set pero un guitarrista que brilló con luz propia. Sin gestos de cara a la galería ni imposturas de cualquier tipo. Sobrio y elegante. Toda vez la banda se había tomado su pequeño descanso, tocó atacar entonces la furibunda “F.T.B.”, de nuevo soportada por un infatigable Kurpanek. Fue tal la pegada del batería aquí que Ioannidis no dudó en dedicarle el siguiente corte del set, un “Rubberman” en el que la Gong Galaxy Club se desgañitó de lo lindo. No así un Ioannidis que pareció ser consciente en todo momento tanto de sus fortalezas como sus debilidades, de ahí que llegara tan entero al tramo final. Su registro y el color que éste da a los temas podrán gustar más o menos. Yo mismo no soy el mayor fan de su particular timbre. Pero consideraciones subjetivas al margen, lo cierto es que defendió los temas con el mayor aplomo posible. Bien por él.

“Eutopia” volvió a otorgar un cierto descanso a los chicos. Amplificó las miras del setlist, dejó estupendas melodías dobladas de Rybarski & Julius y regaló finalmente otro gran solo de éste último, de nuevo tan impertérrito como seguro y fiable. Y tal y como ocurriera anteriormente, tras el pequeño receso llegó el momento de volver a cabalgar a lomos del mejor power/speed teutón. “Terrion” miró al pasado para traer al presente lo mejor de la escuela alemana. Ni que decir tiene que la Gong respondió en consecuencia. Aún más cuando Ioannidis dejó que fuéramos nosotros quienes cantáramos tan icónico estribillo. Julius una vez más devolvió todo ese calor con un solo, repleto de tapping, que puede contarse entre los más vistosos de la jornada. Ironizó el frontman griego con que no le importaría volver a tocar allí al día siguiente. Tal era el calor que recibían y lo mucho que estaban disfrutando arriba de las tablas. Algo que atestigua cómo la más reciente “Scanner’s Law” aguantó el tipo sin problemas insertada entre los grandes clásicos de la banda. Testimonio además de la mucha fe que los de Julius tienen en ese “The Cosmic Race” de 2024.

Pero una cosa es que “Scanner’s Law” aguante el tipo y otra muy distinta es la que se forma en la Gong conforme la banda ataca “Warp 7” y encara así los bises finales. Kurpanek se mostraba aún infatigable tras baterías y no era poca la tarea acumulada que llevaba hasta ese momento. Otro tanto un Axel Julius algo más atrevido ahora en lo gestual. Quedaban dos cortes. Uno fue “Buy Or Die”, que Ioannidis quiso dedicar a la gente del merchandising. Y otro, el final a medio gas de “Across The Universe”, no sin que antes el vocalista introdujera una pequeña estrofa de “Heaven and Hell” (Black Sabbath). No llegó a hora y media pero me atrevería a decir que fue uno de los mejores shows de power/speed metal que he presenciado recientemente. Además aún tuvieron el detalle de subir a Larry Runner al escenario para felicitarle por su 56 cumpleaños. Vayan igualmente desde aquí nuestras felicitaciones.

Ya sabéis lo que dicen de que no hay quinto malo. Eran dos propuestas bien diferentes y por ahí temí cierta frialdad para con la buena gente de Corvus V. Que me pareció que no fue tal, si bien ya digo que estaban un poco fuera de su elemento. En cualquier caso y en lo que a mí respecta ya digo que me agradaron. Otro tanto unos Scanner que hicieron honor a su leyenda. Julius tiene desde luego motivos para estar más que satisfecho. Por nuestra parte nada más. Agradecer a la gente de Kivents todas las facilidades, a la concurrencia por la agradable compañía y ya saben: si nada lo impide nos veremos el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio
Velada con reminiscencias a los sonidos metaleros que se forjaron en los años noventa y a los estilos musicales que de ellos nacieron es lo que nos esperaba el pasado 15 de febrero en la Sala Malecón de Avilés con la actuación de tres bandas que tienen el stoner, el grunge, el metal alternativo e incluso el nu metal por bandera. Estilos alejados de mis gustos personales, a los que quise darles la oportunidad sorprenderme. Desde Bermeo llegaban Kruddö, desde Portugalete Ms. Misery, y ambos eran bien acogidos por los locales Nicotine Bubblegum.

El evento no parecía haber suscitado mucha expectación y a la hora prevista para la apertura de la sala pocos éramos los allí congregados. No hubo impedimento para que accediéramos al local en torno a las 20:05 horas y poder contemplar las tribulaciones de los músicos preparando el show, además de tener la oportunidad de disfrutar de precios especiales en cerveza en lo que vinieron a denominar «happy hour«, propuesta que, en cualquier caso, me parece una gran iniciativa.
Con algo de retraso sobre el programa previsto debido a las dificultades técnicas inherentes a la propia sala para lograr un buen sonido, difícil tarea incluso para Nefta Vázquez que estaba a los mandos, pasando veinte de las 21 horas salen al escenario de la Malecón el dúo Kruddö, formado por Jon Ander Santamaria tras los parches y Txaber Miravalles a cargo de guitarra y voces.

Tenía gran curiosidad por ver cómo se defendían en directo con tan solo dos instrumentos y ciertamente me pareció que la potencia que Ander imprime a su batería, la afilada guitarra, a la que doblaba el sonido en tonos más graves mediante su pedalera consiguiendo ofrecer líneas de bajo cuando eran necesarias, y la potente voz de Txaber llenaron el escenario sin mayor complicación para presentar se segundo EP “Nintzen” del 2023.
Empezaron con “Kill Bill /Kill Me” siendo el sonido general poco más que mediocre. Tras saludar a los presentes encaran “Artax” con una guitarra abrasiva, de sonido grueso, como si de un bajo se tratara, en una demostración de la versatilidad de Txaber para exprimir al máximo su instrumento.
Para el tercer tema de la noche, “Lorraine”, el sonido presenta, además, unos molestos acoples que resuelven desconectando uno de los monitores. Con todo y con eso la pegada de Ander hace retumbar la sala. Por algo son Kruddö.

Con un sonido algo mejorado presentan “Deadpool”, (“hablamos de pelis pero dándoles un punto social”, asevera Txaber). La canción fue muy disfrutada por el escaso público presente. Siguen desgranado los temas que componen sus dos EP intercalados con speeches reivindicativos incluso en defensa de la lengua asturiana y su oficialidad que, como mencionó, se consigue con su uso. Y lo dicen unos abanderados del euskera, pues todas sus composiciones versan en ese idioma.
Piden apoyo en redes para que los presentes suban sus fotos y les mencionen en sus publicaciones, desde aquí nuestro granito de arena, con el objeto de poder llegar a más oyentes en este complicado mundo musical, y pasan a presentar “Hammer Boy”. Incluso se atreven con un concurso ofreciendo un disco y una camiseta al que sepa la película en la que aparece el personaje de su siguiente tema, “Dr Shultz”, con un riff de guitarra en solitario antes de explosionar y conseguir uno de los temas más pesados del repertorio. Por cierto, el concurso quedo desierto pues ninguno de los presentes sabia o quiso decir la película en cuestión, no otra que la obra de Tarantino “Django Desencadenado”.
Aunque su carta de presentación afirma que practican stoner rock, lo de Kruddö es mucho más, se mueven con facilidad desde metal potente y con gran pegada al stoner con riffs machacones o al grunge en momentos más ásperos. Una lástima que su actuación se viera empañada por un sonido que no estuvo a la altura.

A las 22:25 horas suben al escenario los avilesinos Nicotine Bubblegum, cuarteto que forman Marco Valera en baterías, Pablo Fernández al bajo, Noé Grigera en guitarras y el hiperactivo Luismi Rose (Colmena y Leather Boys) en voces. Lo hacen para presentar «Twlight Sleep«, su propuesta de rock alternativo con corte grunge. Para su actuación la sala presentaba un mejor aspecto en cuanto a público, haciendo palpable el tirón que suscita incluir una banda local en el cartel.
Empiezan con “Fire In The Hole”, mi curiosidad por ver esa nueva faceta de Luismi quedó satisfecha tras las primeras estrofas en las que Mr. Rose ensucia su registro para ofrecer una voz más rasgada y grave de la que nos tiene acostumbrados en sus otras formaciones.

La calidad del sonido siguió sin permitirnos apreciar con claridad el potencial de la banda en “Space Eyes”, única visita a su EP de debut, o en “Youth Leisure”, con Valera ofreciendo una de las mejores líneas de batería de todo el set.
Con un riff inicial de pulsos cercanos al groove metal comienzan “M.U.I.L.”, que evoluciona a sonidos más grunge en los que la voz de Rose parece recordar al desaparecido Kurt Cobain. Continúan con el tema “123”, uno de los favoritos de este «Twlight Sleep«. En el tiempo necesario para el cambio de afinación, Luismi aprovechó para invitarnos a acompañarle en las labores vocales cantando el estribillo y agradecer la labor de Nefta, que se esforzaba por conseguir sacar lo mejor de los parcos medios con los que cuenta la sala.

Finalizan la descarga con la reivindicativa “War”, recordando la necesidad de paralizar todas las guerras tanto personales, familiares o globales y criticando a esos tecnócratas que quieren acabar con el mundo.
Una actuación que no dejó a nadie indiferente en la que eché en falta algo más de interacción entre los músicos que, sin abandonar su función principal, parecieron descargar todo el peso del espectáculo sobre su frontman.

Tras el oportuno cambio de escenario a las 23:35 horas salen a escena Ms. Misery presentando su último trabajo, «The Suicide Of Butterflies«, un EP, segundo en su discografía, en el que se mueven por los terrenos del grunge aderezado con metal alternativo e incluso nu metal, al que añaden una ambientación en la que los samplers y la electrónica juegan un papel muy importante.
El grupo que se subió a las tablas de la Malecón lo formaron Jon Ander Nane López (guitarra y programación), Jonatan “Toci” Rodríguez Pérez (guitarra), José Antonio “Mogo” Mogollón (batería), Asier Castro (bajo) e Ibon Saez (voz). La formación está en un momento dulce de su breve trayectoria pues recientemente formarán parte de la semifinal norte de la W.O.A. Metal Battle España, que les traerá de nuevo a los escenarios asturianos. Desde aquí les deseamos la mejor de las suertes.
Comienzan con su single “Hey Men, Amen”, tema tranquilo cuyas líneas vocales recuerdan a Pearl Jam, sensación esta que se repetiría durante gran parte de su repertorio. Visitan a continuación su primer EP con el tema “The Life You Live”, pasando a “The Navel Of The World”. El grupo no gozó de mejor sonido que los precedentes. Las limitaciones de la sala son evidentes y no consiguen mostrar todo el potencial de esta banda que suena, en general, algo embarullada, con predominancia del bajo y la batería eclipsando, en parte, la labor de las guitarras.

Retoman, a continuación, su «The Suicide of Butterflies» con los cortes “Get Out Alive” y “Vain Praid”. Esa voz con tintes grunge procesada por diferentes efectos y artilugios como megáfono, teléfono, trémolo, entre otros, consiguen que la banda no deje de sorprender. Todos sus temas cuentan con una introducción de samplers pregrabados que aportan seña de identidad a cada uno de ellos.
Pequeño contratiempo en el escenario donde una bebida derramada obligó a Ibon a parar un momento y limpiar el néctar que se acumulaba bajo los cables de su equipo, “más que nada por no electrocutarme”, aseveró, sirvió de interludio para seguir intercalando temas nuevos ”Do Extintion” con otros registrados en su reciente EP como “Alley-Cop”, corte que va ganando en intensidad con el transcurrir de los acordes. Intensidad que aportan sobre manera “Mogo”, que hace temblar los cimientos de la sala en cada pegada y Asier, que no deja de moverse aportando unas contundentes líneas de bajo.
Retornan a su primer trabajo con “The Urge”, de contundente riff inicial, para pasar, en mi opinión, a una de las mejores composiciones de su último trabajo, “Things That Worth The Pain”, tema de grandes arreglos a mayor gloria de Ibon que impregna toda la melodía de puro sentimiento, recordando, como en otras composiciones del set, a la voz de Eddie Vedder con ese toque melancólico.

Encaran la recta final del concierto con “Never Be Wrong”, “Holy Sinners, Wicked Saints” con voces nuevamente filtradas y estribillos con gancho para cerrar con “My Own Private Hell”, de su primer EP, agradeciendo a los presentes la respuesta recibida.
En su actuación Ms. Misery deja presente que creen firmemente en lo que hacen, y logran, mediante esa amalgama de estilos tan elegantemente combinados, que su propuesta tenga una identidad propia. Desde mi particular perspectiva echo en falta algún solo para mayor lucimiento de los guitarras y alguna pincelada de metal más tradicional, pero no cabe duda que ofrecen un buen espectáculo para los amantes de experiencias alternativas. Tendremos ocasión de verlos de nuevo el próximo 15 de marzo en el Teatro El Llar de Corvera dentro de la semifinal norte de la W.O.A. Metal Battle.

Me gustaría agradecer desde aquí a los grupos por la cercanía mostrada, y en especial a Kruddö por el detalle en forma de EP que nos entregaron, a la organización y a Luismi por acercarnos estas propuestas y por las facilidades para cubrir este evento y saludar a los colegas que nunca fallan. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
Texto y Fotos: Miguel Rubio
El Reno Renardo le tiene cogida la medida al público asturiano y es una de esas bandas que con frecuencia se deja ver por este paraíso natural. Tras su paso por Gijón en su anterior visita, recalaban en Oviedo por primera vez el pasado sábado 1 de febrero. La cita tendría lugar en la Sala Tribeca dentro de la gira “ReTOURno al Metalverso 2k25” en la que presentan su último trabajo de estudio “Regreso Al Metalverso”, publicado hace poco más de un año.

La expectación era máxima. Ya desde bastante tiempo antes de la apertura de puertas había una considerable cola de fanáticos esperando para acceder a la sala. No faltaban los atuendos habituales en un evento de tal magnitud, que en forma de gorros de reno coronaban las cabezas de gran parte de la variopinta fauna presente. Para la hora de comienzo la sala presentaba un lleno casi completo, todo un éxito dado el número de eventos programados para ese fin de semana en la región.
Una enorme pantalla combinada con dos grandes lonas con la imagen de las cabezas de los músicos recreando la portada del disco que presentan decoraba el amplio escenario de la sala. A las 20 horas aparecen en la gran pantalla Jevo Jevardo (guitarra y voz), Mikel Torralba (guitarra), Ander “The Thunder” (Bajo) e Iván Cormen (Batería), haciendo ver que aún estaban en el local de ensayo, un contratiempo que solventaron tras la sugerencia de Mikel de tomar el atajo del metalverso, entregándoles los trajes y gafas adecuadas para tan magno viaje. En la travesía se fueron cruzando con diferentes y variopintos personajes, desde Chiquito de la Calzada hasta El Fary, para acabar cayendo en un agujero negro y conseguir salir al escenario con sus atuendos metalversales, dispuestos a empezar su descarga.

Así vestidos comienzan con la clásica “Ancho Cipote” y los primeros coros por parte de la nutrida audiencia no se hicieron esperar. Primera visita al metalverso con la irónica y ácida “I.A. En Un Planeta Subnormal”, un tema de candente actualidad que bajo la socarrona mirada del Reno transmite más que muchos sesudos discursos. Tras ella, los músicos (excepto Ander) se retiran al camerino para quitarse sus plateados trajes. El primero en salir fue Iván, al que el público animó a disfrutar de su cerveza, acabándola tras su batería prácticamente de un trago. Jevo y Mikel retrasaron su salida por un pequeño contratiempo con la petaca del primero, no quedando claro si se trataba de su inalámbrico o de su licorera metálica.
Retrocedemos en el tiempo para asistir a una “Meriendacena Medieval”, una fiesta para horror de veganos y puritanos que aumentó los decibelios de la sala. Con “Esfinternet” retoman el disco que presentan haciendo una crítica feroz a esos frikis venidos a más en las redes sociales, y en “La Navaja Del Trueno Inmortal” muestran su vena más power metalera dando buen ejemplo de la versatilidad de estos músicos, que combinan el dominio de sus instrumentos con letras que invitan a la reflexión desde el humor y la ironía.

Momento a continuación para recordar a esa gente que tiene por costumbre destripar el argumento de series y películas con la cañera “Spoilerman”, para posteriormente dar una demostración de su cultura ovetense (extraída de la Wikipedia, según confesaron) explicando los orígenes del Carbayón de la calle Uría como introducción al primer medley de la noche, en el que recuerdan, e incluso mejoran, a los alemanes Rammsteim, llevándolos a su terreno con “Madre” y “Tu Hámster”.
Antes de su escatológica “Fiesta Palangana”, fueron ellos mismos spoileados al gritar el público el titulo desde antes de ser presentada, bromeando Jevo sobre si alguien había visto ya el setlist. Por sorpresa, uno de los asistentes le entregó a Jevo una bandera de Mongolia que exhibió, sin saber muy bien por qué se la daban ni qué hacer con ella, pero tomándoselo con mucho humor, para pasar a meter caña con su revisión del clásico “Ace Of Spaces” que ellos reconvierten en “As De Oros”, aderezado con un gran solo de Mikel que no dejó de doblar guitarras junto a Jevo siempre que había ocasión, una autentica gozada.
Del hard rock pasamos al punk con la rápida “Miniserie 1×02 Punky Y Hardcoreta”, de su último trabajo, con solo tres acordes, y en su corta duración animó a que un punky presente entre el público hiciera amago de subirse al escenario… (Spoiler: más adelante lo conseguiría).

Dedicarían su siguiente tema al respetable, el muy esperado “Orcos De Mordor”, desatando una auténtica locura con cada “¡Eh!”. Jevo aprovechó para presentar a sus compañeros de banda y pedirnos un gran grito de orco para cada uno de ellos.
Un pequeño problema técnico con el sonido en sus in-ears, resuelto con su gracia habitual y con el apoyo del público que les animaba a beber, retrasó el comienzo del medley en el que recuperan los temas de su primer disco “El Reno Renardo”, “Yonkis Sobre Ruedas” y “Doctor Luis”, con visita de la mascota del grupo en forma de Reno al escenario, por el que se paseó a placer abrazando e increpando a cada uno de los músicos que, como no podía ser de otra manera, se lo tomaron con mucho humor.
Antes de interpretar la muy bien recibida “No Hay Huevos”, Jevo comentó la necesidad de actualizar la letra haciendo una versión 2.0. Quizás lo hagan en el futuro, aunque de momento mantuvieron las estrofas originales que fueron coreadas a todo pulmón. En los coros Jevo organizo una “batalla” al grito de “güe, güe, güevos” con el objetivo de reventar el medidor de decibelios de la sala, primero todos al unísono y luego propiciando un derbi Oviedo-Gijón que se saldó con un resultado a favor de los visitantes por la mínima: 116 – 118 dB.

Llegaría el turno para el último medley de la noche, bautizado para la ocasión como “Veranito Mix”, el compuesto por las más fiesteras, e incluso reguetoneras (a la manera en que El Reno entiende el Reguetón) “El Bogavante”, “La Solitaria” y “El Megalodón”. Todas ellas dignas candidatas a ser canción del verano, que en su versión recortada y metalera se hicieron muy disfrutables. Más aún cuando la segunda mascota de la banda, el bogavante, se unió a la fiesta intentando fecundar, por detrás y por delante, a los propios músicos, sin conseguirlo.
Siguen con “Camino Moria”, versión renarda del famoso tema de Gabinete Caligari que puso patas arriba la Tribeca. Sin duda uno de los temas mejor recibidos, sin desmerecer a ninguno de los anteriores, que fue coreado desde la primera estrofa por el respetable recorriendo ese camino sin parar de cantar su estribillo y disfrutando sobremanera del último punteo que emula la banda sonora de “El Señor De Los Anillos”.

Tras este épico final se despiden de nosotros saliendo de nuevo al escenario, no sin antes escuchar el imprescindible cántico astur de «otres tres», con su tradicional cambio de instrumentos. Jevo se ocupó del bajo, Ander de una de las guitarras, Iván de la otra y Mikel tras los parches para interpretar, al ritmo del clásico “Seek And Destroy” de Metallica, “Chicken Es Pollo”, dándonos su particular lección de inglés y demostrando la gran calidad musical que poseen, en particular reseñable el solo de Ander que no tiene nada que envidiar al original.
De nuevo con sus instrumentos habituales encararon el fin de fiesta con el himno generacional que supone “Crecí En Los Ochenta”. En esta ocasión, el fan punky, tras obtener el pertinente permiso, consiguió subirse al escenario para ejecutar un baile que recordaba al break dance tan de moda en esa época. Retomaron de nuevo el tema lanzando confeti en forma de corazón, dando un especial y colorido fin de fiesta.

Sé que su propuesta no es del agrado de todo el mundo, pero no me canso de repetir la gran calidad de estos músicos, patente desde que empiezan a sonar los primeros acordes, que unida a su habilidad para hacer composiciones tan disfrutables, garantizan que cada una de sus actuaciones sea una auténtica fiesta de principio a fin. Ayudó que gozaran de un sonido excepcional incluso en las primeras filas durante todo el espectáculo, salvo pequeños contratiempos. Espero que no demoren su próxima visita a estas latitudes.
En las últimas líneas quiero agradecer al grupo la cercanía mostrada, a la organización y la sala por las facilidades y saludar a la abigarrada fauna que allí nos congregamos. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
Texto y Fotos: Miguel Rubio
Fin de semana de intensa actividad que tras la actuación de Aeternal Queen en la Sala Acapulco de Gijón el viernes 14 de diciembre (crónica) me llevó hasta tierras mierenses el sábado para acudir a la descarga del power trío Sacavera. La cita tuvo lugar en la Cervecería La Fontana, es todo un lujo que cada vez más locales apuesten por la música en directo. La experiencia no pudo ser más gratificante. El local se encontraba a rebosar, con gente fuera que no pudo entrar ya desde minutos antes de que los músicos comenzaran su actuación. Espero que este éxito anime a los responsables de La Fontana a repetir la experiencia en el futuro.
Pasando unos minutos de las ocho y tras las pertinentes pruebas de sonido que, a mis oídos fue impecable durante el resto de su actuación, salieron al improvisado escenario Michell Ardura (guitarra y voz), Arturo «Will» (batería) y Javier González (bajo). Este power trío de reciente formación me había dejado muy buena impresión en su paso por la pasada edición del Valliniello Sound Fest (crónica) y tenía ganas de ver cómo defendían sus temas en un set completo.
Arrancaron con “Todo Va Bien”, como comentaba con muy buen sonido desde estos primeros compases, más valorable aun teniendo en cuenta lo parco de la instalación. Siguieron con la presentación de “Invisible”, tema que dedican a los afectados de Alzhéimer con un sonido envolvente gracias a la eficaz labor de Will a la batería.

A continuación, tocarían “Decepción” con un claro aire a Motörhead, sin duda una de sus influencias que se deja sentir en gran parte de los temas, aunque Sacavera sabe darle su toque personal, causando a la vez esa sensación familiar e innovadora que pocos grupos consiguen transmitir. Siguen con una especial dedicatoria al infame Netanyahu para presentar “El Hombre del Saco” para después, regalarnos una potente línea de bajo, claramente influenciada por el maestro Steve Harris y realizada con maestría por Javi, que serviría de introducción a “Mentiras”.

Presentan a continuación “La Chica de la Curva” como una canción inspirada en Ilegales y es notorio que tiene un cierto regusto a los asturianos, aunque como decía, sin perder la personalidad que los de las cuencas le otorgan. Con la siguiente “Guaje” pasan a la interpretación en asturiano en una letra divertida, comicidad que se vio reforzada por la caída de un vaso mientras la letra decía “Quién Va a Limpiar Esti Estropiciu”. Tras “Ignorantes” tocan la primera versión del set el “Helter Skelter” de The Beatles, al que también dan un toque muy personal pero familiar. Vuelta a sus composiciones con “Te toca a ti” para seguir con una versión de, la que a buen seguro es otra de sus influencias, la banda australiana Wolfmother y su “Woman”.

Con “La Pieza del Puzzle” podrían fin a la primera parte del show pasando a agradecer a los asistentes su presencia, a los responsables de La Fontana las facilidades y presentar a los miembros del grupo. Pero no sería el final pues, las atronadoras peticiones de “otres tres” por parte de la nutrida audiencia, coreadas desde incluso antes de que hicieran la parada, obligaría a los músicos a coger de nuevo sus instrumentos para interpretar las, quizás, más extrañas versiones del set, por lo dispar con la propuesta que ofrecen “Higher Ground” de Stevie Wonder y “Fortunate Son” de Creedence Clearwater Revival. El reloj mandaba y no quedaba otra que poner fin a la actuación a pesar de las continuas peticiones de más por parte del respetable y de lo bien que parecía estar pasándolo el grupo con continuas interacciones entre ellos, chupitos de whisky incluidos, y con los presentes.

Pese a ser una de sus primeras actuaciones los Sacavera sonaron muy compenetrados, es patente la amplia experiencia que atesoran cada uno de los músicos. Disfrutamos de muy buen sonido y un ambiente impresionante, así que solo queda esperar que podamos repetir la experiencia en el futuro. Muchas gracias al grupo por la cercanía mostrada y un saludo a los no pocos amigos y conocidos que allí nos congregamos. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
Texto y Fotos: Miguel Rubio
Aeternal Queen es el nombre de la potente agrupación que congregó a un nutrido público de todas las edades el pasado 13 de diciembre en la Sala Acapulco de Gijón tras su exitoso paso por Oviedo el pasado mes de mayo.

La componen cinco músicos de reconocido talento y trayectoria como son los “The Travellers” Alejandro Blanco (batería), Antón F. Ceballos (bajo y coros), Sam Rodríguez (teclados, coros y efectos) y Ángel Miguel (guitarra y voces) liderados por un pletórico Richard de la Uz (voz principal) y que han unido fuerzas en un proyecto, tan apasionante como arriesgado, en el que rinden un sentido homenaje a una de las bandas más grandes, si no la más, de la historia del rock, los añorados Queen, más concretamente, centrado en la etapa en que la banda británica afrontaba la que a la postre sería su última gira mundial, “The Magic Tour” de 1986.
El repertorio, plagado de clásicos, se centró, con alguna sorpresa, en el mismo que Queen realizaba en el mencionado “The Magic Tour”, aunque con los temas algo recortados respecto a aquel. La puesta en escena, sobre todo por los frecuentes cambios de vestuario de Richard, también tenía claras influencias de esa gira. Todo ello hizo que los asistentes conectáramos con la banda desde que la introducción de “One Vision” comenzó a sonar.

Richard apareció corriendo desde el backstage ataviado con una casaca blanca, muy del estilo del tristemente fallecido Freddie Mercury, provocando la primera gran ovación de la noche. Siguieron con “Tie Your Mother Down” dando las gracias a los asistentes y preguntar si estábamos preparados para viajar hasta 1986. Ante la respuesta atronadora y afirmativa continuaron con “In The Lap Of The Gods” y “Seven Seas Of Rhye”.
El aporte en los coros de Sam Rodríguez fue notable en estos primeros temas y se mantuvo durante toda la actuación, también disparando las partes pregrabadas, siempre oportunas y llenando de colores y matices el repertorio. Llegaría a continuación uno de mis temas favoritos y, a tenor de la respuesta, también de gran parte de la audiencia, no otra que “A Kind Of Magic”. Tras mencionar que el siguiente tema sería un homenaje al grandioso David Bowie comienza a sonar la icónica línea de bajo de “Under Pressure” , que Ceballos realizó de forma magistral.

Acto seguido una nueva interacción con el público del hiperactivo Richard para dar paso a “Another One Bites The Dust”, con el bajo nuevamente destacando por encima del resto, una tarea complicada pero bien solventada, pues la labor de todos los músicos fue impecable. Llega el turno para el tema que popularizara la película “Los Inmortales”, la emotiva “Who Wants To Live Forever”, con una maravillosa y muy sentida labor de Ángel Miguel.
Cambio de vestuario por parte del frontman, que apareció ataviado con la mítica casaca amarilla, como si fuera poca la fidelidad con la que entona los temas, realiza movimientos al más puro estilo Mercury, para interpretar la grandiosa “I Want To Break Free”, muy coreada por todos los asistentes. Llegó a continuación un momento de lucimiento especial de Ángel, tras la retirada del resto de músicos del escenario, interpretando un solo magistral. Un auténtico placer para los sentidos disfrutar de la calidad de sonido que tuvimos tanto en este tema como en toda la actuación.

Vuelta de todo el grupo al escenario para interpretar “Now I’m Here” y ponerse románticos con la emotiva “Love Of My Life” que Richard dedicaría a uno de los presentes como favor personal a la esposa del anónimo protagonista y que interpretaron De La Uz y Miguel, guitarra acústica en mano sobre el escenario. Antes el propio Ángel Miguel ofrecía un emotivo speech en el que agradeció a sus compañeros la implicación con el proyecto, diciéndoles que gracias a ellos era el tipo que siempre había querido ser. Es patente la pasión y alegría que todos han puesto y su habilidad para transmitirlas al público, que no dudamos en unirnos a ellos en esta celebración.
En este momento Richard, visiblemente conmovido, mostró su lado más humano y solidario pidiendo la paralización de todas las guerras que nos inundan, en especial esas en las que matan niños como el genocidio que se está produciendo en Gaza y, alzando la mirada, empezar a interpretar, también acompañado de Ángel con su acústica «¿Is This The World We Created…?”

Con la banda al completo y tras una breve presentación comienzan con el que quizás sea su tema más icónico, el impresionante “Bohemian Rhapsody”, en el que todos, músicos y público, cantábamos al unísono los inmortales estribillos hasta llegar a la parte operística del tema, que resolvieron mediante pistas pregrabadas con el grupo en pie en el centro del escenario y mirada al cielo. No pude evitar que imágenes de Freddie, Brian y compañía inundaran mi mente y llegaran incluso a emocionarme. La parte final del tema recobró la fuerza inicial con todos los presentes coreando a todo pulmón.
Le seguirían “Hammer To Fall”, “Crazy Little Thing Called Love” y “Radio Ga Ga”, con el respetable pletórico, lo que animó a Richard a implicarnos en los clásicos “Eooo” que servirían de introducción a “We Will Rock You” incitándonos a seguir con las palmas su inolvidable ritmo, que Alejandro vestía de manera impecable, mientras De La Uz presentaba a los músicos que le acompañaban.

Primera salida del guion, con respecto al setlist que Queen realizaba en 1986, con la imprescindible “I Want It All”, tras la cual los músicos se despidieron abandonando el escenario para volver poco después, no sin antes ser ovacionados y animados por el respetable, para interpretar la emotiva “The Show Must Go On”. La recta final del concierto no tuvo sorpresas y enlazaron “Friends Will Be Friends” y “We Are The Champions” para terminar con Richard ataviado con corona y capa al igual que Freddie hacía al final de sus shows.
Un tributo, o mejor un homenaje, al legado de una banda imprescindible, realizado con respeto y maestría (cerrando los ojos era fácil transportarse a 1986 y estar viviendo un concierto de los mismísimos Queen), en el que músicos y público disfrutamos de una experiencia inolvidable. Es la segunda vez que veo el espectáculo y por lo leído en sus redes parece que el proyecto tiene continuidad. Espero que así sea.

Muchas gracias al grupo y la organización por las facilidades y un saludo a los amigos y conocidos que allí nos congregamos, en especial a los miembros de Argion que quisieron apoyar a su frontman en esta aventura. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
Texto y Fotos: Miguel Rubio
La apertura de un nuevo local orientado al rock y el heavy metal es siempre motivo de celebración, este es el caso del recientemente inaugurado La Clave Rock Bar, que como dicen en su publicidad es un espacio libre de reguetón. Se encuentra situado en la Calle Cataluña, en el gijonés barrio de Pumarín. Nada más entrar te encuentras con detalles que lo hacen acogedor para cualquier amante del género. Piedras grabadas con las palabras “Heavy Metal”, guitarras eléctricas, portadas de discos (desde Iron Maiden a Los Suaves), incluso el Funko Pop de Lemmy, abanicos de Judas Priest y un sinfín de detalles que requerirán varias visitas para fijarse en todos ellos. Esto, junto a un ambiente acogedor, con buena música sonando de forma continua, la simpatía de Eva y una buena atención donde no faltan variados pinchos de cortesía y buena elaboración, son motivos más que suficientes para que merezca una primera visita. Las siguientes te las pedirá el cuerpo si llevas el rock en las venas.
Por si todo lo anterior no fuera suficiente, el local también programa actuaciones en directo, hecho este cada vez más valorado dada la escasez de lugares donde esto es posible. La ocasión que allí nos congregó el pasado día 7 de diciembre fue la actuación del carismático Rafa Kas (Ilegales, Fe de Ratas), acompañado por Andrés González a la batería y Roberto Castro (Mbolados, La Destilería) al bajo. Antes del comienzo de su descarga la espera fue amenizada por temas de Judas Priest, Iron Maiden, Accept pasando por Europe o Bon Jovi. Tras unos breves ajustes en el sonido del micro, a las 21 horas el trío empezaba a ejecutar su repertorio.

El setlist estuvo basado en clásicos atemporales, empezando por el “Hard To Handle” que popularizaran The Black Crowes, “Starman” de David Bowie, “Gerdundula” de Status Quo, sin olvidar el rock patrio representado por “La Fina” de Rosendo, para volver al rock internacional de la mano del “Highway To Hell” de AC/DC. Intercalando ácidos e irreverentes comentarios entre los temas, Rafa consiguió en poco tiempo hacernos disfrutar y meternos de lleno en la actuación. Ayudaba la cercanía con el público que permitía a Rafa moverse entre nosotros y realizar sus solos arropado por la energía de los asistentes, que no dejamos de corear y animar en todo momento.

Las cuerdas se tomaron un pequeño descanso en el que dejaron a Andrés solo en el escenario para realizar un magistral solo de batería, con el que consiguió que la exaltación del público no decreciera, difícil tarea que logró con mucha solvencia. Al regresar Rafa y Rober hubo un cambio de instrumentos quedando Rafa en la batería y Andrés a la guitarra para interpretar la mítica “Thunderstruck”, con una notable interpretación de Andrés a la voz.

Vuelta otra vez a sus posiciones habituales, encararon la parte final de la actuación con temas de Muse, The Rolling Stones y una sorprendente versión del tema que popularizó la serie Narcos “Rata De Dos Patas” de Paquita la del Barrio que, a pesar de lo dispar de la propuesta, fue muy coreada. Para los amantes de los datos la dupla Rafa/Drest la grabaron en una colaboración de sus otros proyectos, Indocentes y el combo punk avilesino Fe De Ratas (vídeo).

Pese a unos mínimos contratiempos iniciales resueltos con rapidez, en los que la guitarra parecía sonar un poco baja con respecto al bajo, generando bromas entre los músicos sobre si la conveniencia de bajar el bajo o subir la guitarra, el sonido en general fue aceptable teniendo en cuenta que sonorizaban mediante un equipo portátil.

Los músicos transmitían estar divirtiéndose, con continuas bromas entre ellos y muestras de cariño con el público que hacían que todos lo pasáramos genial en lo que fue una buena tarde de rocanrol. Sólo esperar que se mantenga la iniciativa y podamos disfrutar de más tardes como esta, así que no dejéis de pasar a conocer La Clave, seguro que no os defraudará. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock n’ roll.
Texto y Fotos: Miguel Rubio