Repaso gráfico a la actuación de The Wizards en la Sala Babylon de León.









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Repaso gráfico a la actuación de The Wizards en la Sala Babylon de León.









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Si la montaña no va a Mahoma, Heavy Metal Brigade cruza el Negrón. Había muchas ganas de conocer de primera mano las evoluciones en vivo del quinteto The Wizards. Su más reciente “The Exit Garden” pasó con nota por nuestras reseñas y la cita, un viernes en la leonesa Babylon, era la más cercana a nuestra base de operaciones en el corazón de Asturias. Así pues y como tantas otras veces, carretera y manta que diría aquél.

Conocíamos a la Babylon de nuestro anterior paso por la ciudad con motivo del flamante Lion Rock Fest (crónica) y lo cierto es que registraba un buen aspecto pasadas ya las diez. Su pequeño escenario no iba a dar para muchas alegrías pero el sonido que despliegan The Wizards tras superar la intro no podría ser mejor dadas las circunstancias.
La banda se muestra segura sobre el escenario. Sin grandes alardes, serios y focalizados en cada riff de ese estupendo “The Exit Garden” con el que arrancan la velada. Su frontman Ian Mason carga con buena parte del peso escénico del grupo. Anima, se encara a la audiencia, grita, salta, baila, pasea el pie de micro sobre nuestras cabezas, nos empapa en agua y todo sin dejarse apenas un verso por el camino.

El sonido que desplegaron a pura Gibson SG, roja una, blanca otra, ya digo que no pudo ser mejor. Con un siempre poderoso Rickenbacker en manos de Baraka Boy completando el trío de cuerdas, “Full Moon In Scorpio” volvió a evocarme al mejor Danzig como ya ocurriera con las distintas escuchas a la versión de estudio. “Vuelta a los días de gloria”, anunció Mason, momento en el cual la banda recuperó la más heavy “Odinist” de su álbum de 2017. Destacó Dave O. Spare aquí, atacando con firmeza pero también con pasión su pequeño kit de batería.
“… en mi caso es un placer volver a tocar en casa” proclamaba Mason antes de una de mis favoritas de la velada, no otra que “Oniros”, del álbum que venían presentando, y que la gente recibió de muy buena gana. “Deal With The Witch” entrega quizá a los Wizards más alucinados de la jornada mientras el pie de micro sufría para aguantar los envites del inquieto Mason. Y aunque en el fondo sean animales muy distintos, las comparaciones con “nuestro” Michael Arthur Long (Drunken Buddha, Secta) fueron una de nuestras comidillas del pasado viernes. Desde luego que sus evoluciones al frente de The Wizards no pasaron desapercibidas. Y es que había allí mucho amigo de la banda y desde luego se notó.

Para cuando le llega el turno a “Holy Mountain Mind”, los chicos son todo sudor e intensidad. Vibra la Babylon al unísono con ese estribillo redondo como pocos. Fundamentales esos coros de Jorge, así como los buenos solos que dibujó ya no aquí sino durante toda la noche. Desde luego venían con los deberes hechos y se notó. “Crawling Knights” dio por fin un descanso a los chicos cuando llevábamos ya unos cuarenta minutos de show. No está mal. Entregó además la mejor cara de The Wizards como intérpretes mientras el calor en aumento nos avisaba de cómo la temporada de salas va poco a poco dejando su paso a los grandes festivales veraniegos que están por venir. Pero aquí quedaba aún mucha leña que cortar. Y es que al fin y al cabo “si ni la Audiencia Nacional ni las drogas han podido con nosotros…”.
“Halftones To Eternity” descamisa a Mason y nos ofrece esta vez la cara más chulesca y vacilona del combo radicado en Bilbao. Y mientras que la efervescente “Equinox Of Fire” ya pinta a que se va a quedar en el setlist en futuras giras, “V.O.I.D. (Visions Of Inner Death)” muestra verdaderas hechuras de clásico consolidado para ellos. El final con “Stardust”, con público y banda al unísono, dibujó amplias sonrisas en nuestros rostros. Con todo el cariño hacia la Babylon, desde luego una banda llamada a ocupar recintos de mayor tamaño.

Al fin y al cabo comentaba algo parecido en la crónica de Grima. Los rusos apuntan a que en próximas giras coparán recintos de mayor tamaño y será gracias a sus buen hacer sobre el escenario pero también debajo de él. A pico y pala, los rusos se van ganado su espacio. The Wizards tienen las canciones y, visto lo visto, también el directo. ¿Falla algo entonces o se conforman con citas como las del viernes? Quizá y como dijera el propio Mason en un momento del set: “sois todos una panda de capitalistas”.
En cualquier caso y como cierre a esta crónica agradecer a Susana por la compañía y enviar un abrazo al bueno de José Triskel. Y como siempre: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
Primero de los eventos autogestionados que tendrán lugar en las próximas semanas en la avilesina Sala Malecón. Con el metal y la camaradería entre bandas por bandera el cartel del pasado sábado 27 de abril unía de nuevo a Barbarian Prophecies y Brutalfly tras su paso por Sarria (Lugo) allá por el mes de diciembre, más los locales In-Sanity en esta nueva andadura tras décadas en barbecho.

Con el omnipresente Txeffy al mando del sonido la sala presentaba un buen aspecto al inicio de las hostilidades. Una afluencia que sobrepasaba el medio centenar, muy por la labor de pasarlo bien, recibía a los thrashers Brutalfly. Parece mentira pero su último trabajo de estudio ya cuenta con más de 2 años en sus espaldas y hábilmente el trio ha incorporando temas nuevos al set como “Train To Hell” para allanar el terreno a su próximo álbum de estudio. No habría que esperar mucho para la habitual colaboración de Txeffy con la banda, «Thrashtorm» es de nuevo el tema elegido, aunque esta vez sin su presencia en el escenario. Debido a la particular sonoridad de la sala la voz llegaría en vivo pero desde la mesa de sonido.
Pudimos comprobar como Alicia y Óscar Besteiro de Barbarian Prohecies se lo pasaban en grande en las primeras filas. Óscar celebraba su cumpleaños y tenía el gran detalle de invitar a la audiencia con 2 botellas de licor de café llegadas directamente desde Galicia, curiosamente habría que insistir varias veces para darlas un merecido final. Ver para creer jajaja. El show continuaba por los derroteros habituales de las «moscas brutales», intensidad, contundencia y apenas pausas salvo para arengar a la parroquia a aproximarse más al escenario. La traca final conformada por “What Time Is It? It’s Time To Die” y “Zerdatillium” deja patente que la actual formación de la banda es la más sólida, activa y como sus gestos y sonrisas demuestran bolo tras bolo, la más «familiar» de su trayectoria.

Inevitable cambio de enseres en el escenario para recoger el testigo, los locales In-Sanity. La veterana formación cuenta con rostros muy reconocibles de la escena asturiana con miembros que en su trayectoria han formado parte de bandas como Lycosa Tarántula, Westhia o Beast Inside, lo que habla y muy bien de su desempeño sobre las tablas. Lograron dar un punto más de intensidad al ambiente arrancando los primeros «circle pit» de la velada. Atmósfera que tuvo su respuesta sobre el escenario, ya que posiblemente haya sido el show en que hemos visto a la banda interactuar más con el público.
A la espera de la publicación de un trabajo de estudio que retrate todo lo bueno que ofrece su habitual repertorio, dieron inicio a su tiempo con la dupla «Icaros’s New Flight» y «Suffocation» para dar las primeras muestras de la calidad que atesora la formación. Muy bien recibida la versión de todo un clásico como es el «Killers» de Iron Maiden cerraron su tiempo con «Searching And Victimized» para dejar manifiesto que están de vuelta y tras lo visto el sábado, hacernos dudar que han pasado veinte años en la sombra. Minutos de mucha clase y contentos de tenerlos de nuevo entre nosotros.

Unos agradecidos Barbarian Prophecies serían los encargados de poner el colofón a la velada en la Malecón. Una autentica apisonadora sónica que devoró los apenas 45 minutos que estuvo sobre el escenario. Siguen inmersos en la presentación en vivo de su último trabajo discográfico «Horizon«, del que dimos puntual cuenta en su momento por estos lares (reseña), con unas ganas y empuje dignas de mentar. Para los despistados, regresarán a los escenarios asturianos en septiembre como parte del festival lavianés Karma Fest y no deberían dejarlos escapar.
Punto focal del combo lucense es sin duda la menuda figura de su vocalista y bajo Alicia, contraposición a su fuerza y agresividad en las tablas, navegando como pez en el agua cuando la banda recorre en su set efluvios del black melódico sueco y pasajes potentes y agresivos rozando el death metal más extremo. Perfectamente respaldada por el trabajo a las guitarras del mentado anteriormente Óscar Besteiro y Arnt Bünz, al igual que Brutalfly contaron con la colaboración en un tema de Txeffy, aportando su garganta de nuevo desde la mesa de sonido.

Todo es mejorable que duda cabe pero el primero de la serie de conciertos en la Malecón bajo el paraguas de la autogestión dejó sin duda más luces que sombras. Próxima parada el sábado 15 de mayo con Grave Noise, Soundcrush, Bestia Negra y Sküld como protagonistas y el firme deseo de ver crecer la propuesta. Mimbres y ganas no faltan.
Texto y fotos: José Ángel Muñiz
Repaso gráfico a la actuación de Barbarian Prophecies en la Sala Malecón de Avilés.









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Resumen gráfico del paso por la Sala Malecón de Avilés del combo thrasher Brutalfly.









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Los langreanos Kinkis Gruñones arrancan este fin de semana la presentación en vivo de su segunda obra de estudio «Gruñe O Muere» con sendos conciertos en Oviedo y La Felguera.

La parada en la capital del Principado tendrá lugar en el Gong Galaxy Club el viernes 26 de abril compartiendo cartel con Querida Margot, ganadores de la pasada edición del concurso Al. Entrada anticipada 10€ disponible a través del siguiente enlace:
https://www.musikaze.net/web/?menu=138&pagina=entradas&item=49244&siteID=zlaudio
Al día siguiente tendrá lugar la parada en casa. Para la ocasión compartirán tablas con Vøid, trio doom formado por rostros reconocibles de nuestra escena como Nacho y Chou de Totengott que retoman los escenarios tras una larga temporada.

Entrada anticipada 10€ disponible a través del siguiente enlace:
https://www.musikaze.net/zlaudio
Repaso gráfico a la presentación de Aneuma en el Gong Galaxy Club.










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Sorprendieron a propios y extraños a su paso por el Kuivi PopUp allá por el verano de 2022 (crónica) y vuelven ahora con nuevo trabajo bajo el brazo. Vienen del País Vasco, se hacen llamar Elizabeltz y en su seno encontramos a “Anarkangela y los señores de la plaga roja”. Ekaitz Garmendia se encargó de grabar este “Alabaren” en los Blackstormstudios, que contó con Jon Fonda para el apartado fotográfico y ha visto la luz vía On Fire Records.
“Levitico 15” emerge desde las profundidades cual criatura abisal mientras recubre su enrevesada estructura de una potente carga sinfónica y atmosférica. Hay riffs muy simples aquí, colisionando con secciones más retorcidas y casi dementes. La peculiaridad que les otorga el cantar en euskera, la colisión entre géneros de la que hacen gala y una serie casi inacabable de influencias se dan cita en un primer corte que he aprendido a apreciar sólo con el correr de las distintas escuchas. Los más clásicos apreciarán la mayor elegancia que dibujan en su tronco central, así como el cuidado solo que lo remata. Un arranque que ya deja pistas de la propia y peculiar idiosincrasia del álbum.
Ghost aparecen citados de manera explícita en el kit de prensa que nos ha hecho llegar la buena gente de On Fire Records y ciertamente “Amaon” carga con influencias fácilmente asimilables a discos como “Opus Eponymous” o “Infestissumam”. Hay una cierta oscuridad, compensada no obstante por una escritura más directa, huérfana de aquél mayor retorcimiento del que hiciera gala el tema apertura, hábil a la hora de descubrir el lado más clásico de Elizabeltz. Blue Öyster Cult podría ser una rima recurrente en ciertos momentos. También Coven, toda vez el corte transita hacia una mayor intensidad en su tronco central. Estupendo el solo que colocan aquí y la forma en que termina imbuido del propio espíritu de la composición y sale, finalmente, victorioso ante la adversidad. Menor riesgo, mayor solidez. Un temazo si me preguntan.
Me gusta “Mantra Berri” con ese avanzar casi marcial que propone y los ágiles dibujos melódicos de su prólogo. Elizabeltz discurren después hacia un metal más nervudo, coronado por alguna de las voces más graves de todo “Alabaren”. Surge ahí un interesante contrapunto con unos estribillos más ligeros, aunque igualmente dramáticos. Pegadizos, no os extrañe que os asalten al subconsciente a lo largo del día. A servidor le ha pasado. En su segunda mitad, Elizabeltz acometen un rock más alucinado, no quisiera decir que rozan la psicodelia, pero que desde luego descubre su cara más lisérgica:
Por eso quizá que sorprenda tanto algo como “Gabriel Ala Deabru”, con la banda derivando sin complejo alguno hacia el hard rock más acomodaticio. Al menos en lo que a su prólogo se refiere. Tras ese arranque que, sin ir más lejos, podría haber firmado un joven y lozano Bon Jovi, surge otro corte marca de la casa: tozudamente diverso, que vuelve a recordar en cierto modo a la banda de Tobias Forge y que guarda en su seno no pocos destellos de calidad. El principal, al menos en lo que a servidor respecta, es el gran trabajo llevado a cabo en lo que a voces se refiere. Tanto en las líneas principales, duales y a la vez solidarias, como en los coros que las acompañan.
“Kurtzio Udazkenean” quiebra ahora hacia tesituras más arcanas y misteriosas. Monacales incluso. Baste oír las llamativas estrofas y la levedad en que se apoyan. La mayor tensión de su tronco central, así como el alucinado arreglo de viento, siempre traen a King Crimson a mi subconsciente. Es un corte que se atreve a romper con la tónica del álbum. Si es que en “Alabaren” cabe cosa tal. La manera en que vuelve aquella primera línea de voz, apoyada ahora por tenues líneas de guitarra eléctrica, es magnífica. Un corte alejado de casi cualquier cosa que tenga que ver con el heavy metal pero que confirma a Elizabeltz como un ente despreocupado ante las barreras del género. Diferente, enfadará a unos en la misma medida en que fascine a otros tantos.
Así las cosas, “Zin” nos devuelve a la banda en su encarnación más vibrante y directa. Es el corte más rácano del tracklist, poco más de tres minutos y medio. Un híbrido entre ciertos ambientes que bien podrían recordar a Urge Overkill y el nervio proto-metálico de unos Blue Cheer. Construida, quiero pensar, con el directo en mente, deja entrever una estructura más clásica y acomodada, rota únicamente por lo alucinado, y nuevamente lisérgico, de su tronco central. El solo que disponen en el epílogo, resulta tan sorprendente y llamativo como otros tantos dentro del tracklist.
Algo más contemporánea resulta “Ergastula”, que aún sin abandonar el fuerte influjo clásico que rodea al disco, ofrece ahora un metal nervudo aunque igualmente dramático, donde oigo ecos que me recuerdan a los rockeros de Bergen Major Parkinson. Sin embargo resulta una composición más fácilmente digerible por audiencias como puedan ser la de esta misma página. Hay riffs e incluso estrofas que me recuerdan a los Borknagar más recientes. Pero si por algo destaca esta penúltima entrega es por la ardua labor en cuanto a solos y melodías de guitarra se refiere. Omnipresentes, dotan de un aura extraña tanto a estrofas como a estribillos. Una coctelera donde la banda exuda personalidad, por contradictorio que esto pueda parecer. Incluso cuando el corte supera su tronco central y acometen un mayor dramatismo, personificado en la prominente carga atmosférica, Elizabeltz siguen sonando orgullosos y personales.
“Hellend” pega el último giro de timón de “Alabaren” apostando por un prólogo cristalino y tranquilo, en cierta aunque lejana rima con unos Ulver del “Shadows Of The Sun”, para después moverse por unos territorios tenues y misteriosos, en cierto modo solidarios aunque nunca iguales a los que ya dibujaran en la anterior “Kurtzio Udazkenean”. Se produce no obstante aquí un último volantazo. Un último truco, al convertir la curiosa calma inicial en un hard rock acompasado, bellamente arreglado, que vuelve a apostar por un sonido clásico mientras las guitarras dibujan una melodía redonda por pegadiza. La buena dupla vocal del puente pero, sobre todo, la mayor grandiosidad que ofrece el epílogo, termina por rematar un desbordante broche final.
Un álbum muy agradecido de reseñar. Por la diversidad de sus composiciones pero sobre todo por su deslenguada variedad, los muchos nombres que irrumpen como influencia más o menos directa y también el buen sonido que entrega la producción de Ekaitz Garmendia. Justo cuando teníamos a Elizabeltz por una banda de directo, los vascos se destapan con un disco sugerente, ambicioso incluso, que pasa en un suspiro y presenta las huestes de Anarkangela rebosantes de atrevimiento y buenas ideas. Bienvenidos sean.
Texto: David Naves
Punto y aparte tras la reciente última entrega del avilesino Rock In Ría, da un paso al costado FNR, personificado en la figura de Fon Fernández y el tiempo dirá como se presentarán venideras ediciones. Metidos en harina, la celebrada el pasado sábado congregaba a más de medio centenar de almas en la Sala Malecón, habitual sede del festival, que acudían a la llamada de Polémika, Strikeback, Budasam y Evil Impulse, quienes ofrecían una variada paleta de colores en la oferta musical del evento.

A eso de las 21 horas arrancaban las hostilidades con la propuesta más periférica al metal del Rock In Ría y es que Polémika defienden un punk rock con varias pinceladas de carácter diferencial. Pueden navegar con soltura por un rock más clásico, compartir varios componentes con Chabacanos sin duda lo hace más fácil, el punk ácido y reivindicativo, incluso el reggae. Animaron sin desfallecer la siempre ingrata labor de abrir un evento de estas características, demostrando que en los 12 años de trayectoria que les contemplan se han labrado un buen puñado de acólitos que no dudaron el tomarse una buena ración de pacharán cortesía de la propia banda durante «Silencio (A Esta Ronda Invito Yo)«.

Ghe al micro sacó el concierto adelante tirando de tablas y amor propio para superar una reciente perdida familiar. Una lloradita y a seguir, sentenció como mantra para defender una «Fuerzas De Flaqueza» que puso sin duda el punto más emotivo de su actuación. Aprovecharon para mostrar sus credenciales en los apenas 40 minutos de dispusieron llevando acertadamente a su terreno el clásico de Neil Young «Rockin’ In The Free World» y poner un gran cierre a su paso por el Rock In Ría.

Los gallegos Strikeback retornaban a los escenarios asturianos apenas 3 meses después de asaltar Gijón junto a Opposer y Tyrant (crónica aquí). Volvieron a interpretar íntegramente su nuevo EP «World In Decay» del que el compañero David Naves, ausente en esta ocasión por enfermedad, ha dado buena cuenta hace escasas fechas (reseña). Saltaron a escena con su habitual premisa de no hacer concesiones ni tomar prisioneros ante un público muy dispuesto y que no necesitó mucha ayuda para entrar en calor. «B.S.F.» encendió la mecha que hizo entrar en ebullición la Malecón con unas buenas dosis de thrash metal. Nefta Vázquez a los mandos del sonido exprimía cada decibelio que la sala ofrecía para envolvernos en un sonido potente y nítido que no nos abandonaría en toda la velada.

Su voceras Liber recordaba su primer paso por la sala hace ya la friolera de 9 años antes de bajar del escenario y formar parte de los primeros pogos de la noche. No falto la habitual invasión de escenario por su familia «postiza» asturiana con la que incluso Liber compartiría varias estrofas al micro y es que la cercanía de los gallegos, energía y actitud siempre es bien recibida por estos lares. El buen puñado de fotos y visitas a su «merchan» creemos que dan buena prueba de ello.

Tocaba bajar las revoluciones que no la intensidad. Sorprendieron a la parroquia unos Budasam, que con el hard rock en español por bandera demostraron tablas y clase en cantidades más que considerables. Se presentaban con novedades en la formación. Tras la salida del guitarra Carlos Mercury de la formación afincada en Bilbao tomaba el relevo a las 6 cuerdas Yñigo Diaz de la Campa de los también hard rockeros Ready Aim Fire. Parco en palabras Iván González a la voz, dejó que la música hablara, apoyado por una base rítmica impecable. Destacando la gran pegada de Ander Mendoza, 17 añitos le contemplan y Jabi Vilumbrales al bajo y coros.

Mediado su set, tras «Nada Es Para Siempre» nos vimos sorprendidos por un nuevo relevo a la guitarra, en esta ocasión sería Aritz Yarza quien formaría dupla con un superlativo Kike Buda. Lejos de samples y artificios, Budasam sortearon con maestría la posible huida de público tras Strikeback haciendo que los apenas 45 minutos que dispusieron se diluyeran sin darnos cuenta para dejarnos con ganas de más. Sin duda un gran punto a su favor.

Enfilamos la recta final con unos Evil Impulse que llegados de Ciudad Real no mostraron flaquezas a pesar del largo trayecto recorrido. Su thrash / groove encendió de nuevo a los amantes de los sonidos más potentes con Antonio Ramírez como punto focal gracias a su gran despliegue a la voz e interacción con el público. En constante evolución desde sus inicios allá por el 2012 tras resurgir como el ave fénix de las cenizas de Kondena presentaron un nuevo tema «The Culture Of The Ephemeral» que formará parte de su próximo disco cuya edición física corre a cargo de los avilesinos Factoría Del Ruiu y que contará de nuevo con el diseño y artwork de Yayo Alonso.

Se presentaban también con novedades en la formación ya que Dani Márquez de los madrileños Barbara Black ha tomado el relevo de Pedro Torres al bajo. Disfrutamos del cover de Mastodon «Blood And Thunder» mientras enfilamos el tramo final del show más extenso del Rock In Ria. Digno de mención un Rodrigo De Lucas, infatigable todo el set. El también batería de Tete Novoa y We All Fall hizo exhibición de pegada a los parches para dejar a la audiencia con los oídos picuetos. Se fueron como llegaron, arengando al personal y con el deber cumplido. Deseando que la conexión de la banda con Asturias les traiga de nuevo a estas tierras y escenarios.

Se cerraba así una 17ª edición que marcará un antes y después en la historia del festival. FNR se va dejando el listón alto en una última entrega compartida con Izkar Producciones a los que deseamos la mejor de las suertes en la apuesta por la continuidad del Rock In Ría.
Texto y Fotos: José Ángel Muñiz