Crónica: Salduie (Gijón 27/9/2025)

Teníamos relativamente recientes a los chicos de Salduie, aquella soleada tarde del mes de junio en el zamorano Z! Live Rock Fest (crónica), pero su venida en solitario a Gijón y la promesa de un set completo de parte de los maños, bien merecían la pena. La gijonesa sala Acapulco iba a ser la encargada de acogerles en la jornada del sábado, con Heavy Metal Brigade al quite de sus evoluciones.

Dos telones a ambos lados del escenario nos dan la bienvenida. Un mar de leds toman la parte trasera del mismo junto con un par de podios. Delante, una llamativa osamenta adorna el pie (en este caso) de gaita de David Serrano. Todo dispuesto pero la nutrida formación folk se hizo de rogar. Y es que no es hasta apenas pasadas las diez que atruena la intro y emergen desde el backstage, afrontando “Dvatir”, corte que da nombre a su más reciente Ep (reseña). Lo que me llama la atención desde este comienzo es el buen sonido que despliegan. Algo nada fácil, intuye uno, dados los diversos elementos que nutren sus composiciones: gaitas, flautas, guitarra, base rítmica y las voces de Nehemías Sebastián (limpio) y Diego Bernia (rasgado). Otro hecho que vino a marcar la descarga serían los pocos descansos que se permitieron. Apenas unas pequeñas proclamas precedían a cada corte, que sí teníamos “sed de sangre romana” preguntó Sebastián, y ellos se fueron raudos a ofrecer su cara más potente con “Tvrma Sallvitana”, retrotrayendo a aquél “Belos” de 2016.

Ya habían pasado por Asturias anteriormente, aquél Karma Fest de 2023 (crónica), pero era esta la primera vez que pisaban Gijón, como bien se encargó Sebastián de recordarnos. Les iba a llegar el turno entonces para demostrar su lado más versátil en “Caraunios”, del álbum “Ambaxtos” de 2021 (reseña). Sebastián con la flauta, Víctor Felipe con el bouzouki irlandés, David Serrano con las gaitas y esa particular conjunción que nace del choque entre los registros del propio Sebastián y Diego Bernia. Quizá uno esperase una mejor entrada. Cierto no obstante que la propia fisionomía de la sala engaña a veces. En cualquier caso los chicos no se amilanaron, dando lo mejor de sí y sonando de manera más que aceptable pese a lo complicado, por diverso, de la propuesta.

La Profecía De Clunia” nos devolvía entonces a “Dvatir”. Con Sebastián echando mano de la gaita primero y cantando en tonos altísimos después. El frontman de la voz limpia de Salduie no cejó de animar ni moverse de un lado del escenario a lo largo de todo el set. Aguantando el envite con una suficiencia que habla muy bien del estado de forma con el que se presentó en Gijón. Un corte que, en esta traslación al directo, amplificó en gran medida la cara más épica del sexteto. Así las cosas, como todo buen concierto de folk metal que se precie, no iba a faltar la alusión a las bebidas espirituosas (que diría un clásico) que iba a proponer Bernia. “A Brindar” pues, aunque fuese de manera simbólica en el mayor de los casos. Se podría decir que eran los Salduie más desenfadados, también los que buscaron un mayor contacto con la gente.

Acapulco se iría animando, bien con gritos, bien con bailes, mientras se sucedían los temas. En cualquier caso, y contra lo que pueda pensarse de una banda como esta, lo cierto es que su sonido fue bastante orgánico. En “Carus De Sekaiza” dividieron al público en dos facciones, consiguiendo con ello un wall of death al modo Salduie. Tras la pequeña batalla, iba a llegar una cierta calma al set. Felipe cambiaría su preciosa guitarra blanquinegra por el bouzouki y entre “Caelia” y “Ambaxtos”, iluminada esta última por los flashes de nuestros móviles, aprovecharían para ganar un cierto y merecido respiro. La labor de Sergio Serrano (batería) y Daniel Galbán (bajo) puede pasar algo desapercibida. Lo cierto es que suyo fue el pegamento que unió al set en todo momento, seguros y, sobre todo, versátiles. Tras el pequeño impasse regresó la electricidad en una “El Canto De Las Madres” donde Sebastián dejó una de las mejores líneas de voz de la noche.

Diego Bernia, que se había ido a camerinos antes de que sus compañeros arremetieran con “Imbolc”, emergió después con un llamativo atuendo, máscara inclusive, poniendo la nota de color a estas alturas del set. Aún cuando lo suyo es folk metal directo y vibrante, a ratos sorprenden los breakdowns que introducen. Y aunque no sean Lorna Shore (ni falta que hace), el de “Netón” pudo ser fácilmente el más agrio y marcado de la jornada. Pero si hay un corte que quizá destaque de todo el set, ese es “El Agua Del Tejo”. Puede ser una apreciación puramente subjetiva, pero en su versión en vivo sentí que, con él, Salduie han encontrado uno de esos temas destinados a permanecer en sus setlists durante años. Tremenda respuesta de la gente aquí. No faltan una pequeña performance, Sebastián dándole de beber a Bernia, ni siquiera el cuerno de David Serrano. Fácilmente mi momento favorito de la noche.

Para el cierre quedaban tres que nunca fallan: “Descarnatio”, con Felipe llamando al moshpit y Galbán bajando a perderse entre la gente. Sebastián no se quiso olvidar de los habituales agradecimientos y la banda enfrentó otro de sus grandes himnos, “Numancia”, pura idiosincrasia Salduie, para después cerrar con la siempre festiva “Hidromiel”, con Acapulco a sus pies (literalmente hablando) y Bernia dándose su particular baño de masas. Vinieron y convencieron.

Y es que a todos nos gustan los festivales pero la temporada de salas sirve para ver de verdad el estado de forma de una banda. Y Salduie se fueron de Gijón con nota. Un gran sonido, aún en las siempre problemáticas primeras filas, unos cuantos buenos temas, mucha conexión con la gente y hora y media (minuto arriba, minuto abajo) en la que dieron su mejor versión. Ahora mismo, lo sentimos así, una banda que parece llamada a hacer grandes cosas.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Salduie «Dvatir» (Theocide Records 2025)

Dvatir” de los zaragozanos Salduie recopila en formato Ep varios singles que la banda ha venido editando desde su último largo “Ambaxtos”, editado allá por 2021 y que ya pasara por esta página. Ellos son David Serrano (gaitas, flauta, dulzaina…), Daniel Galbán (bajo), Diego Bernia y Nehemías Sebastián (voces), Sergio Serrano (batería) y Victor Felipe (guitarras, bouzouki irlandés, mandolina). Los temas fueron producidos, grabados, mezclados y masterizados en los Theocide Studios de su ciudad natal con Teocida a los mandos. En la calle vía Theocide Records desde el 3 de abril.

Desde un prólogo muy apegado a la tierra, al bosque, a la naturaleza, en “Una Plegaria A Trebaruna” construyen una intro que transita hacia lo cinemático entre cierto regusto épico y coros elegantes. “Dvatir” donde los chicos cuentan con la colaboración de Xana Lavey (Celtian), acrecienta ese nervio épico de la intro, se arma de guitarras potentes y construye estrofas marca de la casa: alternas en voces, pródigas en arreglos y de lo más efectivas. Aquí y allá hay alguna rima que quizá me chirríe más de la cuenta. Pero disquisiciones personales al margen, esto es Salduie mostrando (a ratos) su vertiente más heavy, alternada con el registro más leve de Nehemías Sebastián. Diversa, agradable, junto con la intro una más que interesante puerta de entrada al Ep en particular y al peculiar universo de la banda en general.

El Canto De Las Madres”, con la Against Myself Elizabeth Amoedo ayudando en voces, reincide en la gravedad de esas guitarras, construyendo de nuevo unas estrofas llenas de contrapuntos en lo lírico. Voces rasgadas, agudos y dejes más folkies colisionan aquí. Y lo hacen sin que la producción se resienta lo más mínimo. Teocida, varios trabajos ya registrando a los maños, sabe muy bien de las fortalezas de los chicos. Por ahí me agrada el modo en que power metal, folk e influencias más oscuras se conjugan en completo equilibrio. Ahí cobra especial importancia la labor de Sergio Serrano, tejiendo una línea de batería a la vez firme y diversa, perfecto cimiento del corte al que da sustento. Los juegos entre voces e instrumentos de viento, los arreglos orquestales, incluso esa mayor crudeza previa al puente… todo parece estar donde debe. Una de esas composiciones que bien merece más de una escucha (y de dos y tres) para vislumbrar cada pequeño detalle como se merece. De lo mejor de este pequeño Ep.

Lugnasad” donde encontramos a Estefanía Aledo (Mind Driller), plantea unas primeras estrofas donde las distintas voces limpias se van contraponiendo a la pesadez, la gravedad incluso, que emana de la guitarra de Víctor Felipe. Éstas se enfangarán más adelante mientras acogen un juego de voces aún más amplio si cabe. De nuevo un folk metal que atrae por la libertad que la banda se ha dado a la hora de componer los temas. Hay detalles más contemporáneos, ese breakdown tan marcado, que quizá repelan a los más puristas. Salduie se ponen pocos límites y, por ahí, emergen con una propuesta que acaba por resultar cada vez más personal. El puente previo al epílogo, consagrado a su vertiente más folkie, es estupendo.

El Agua Del Tejo” parte de un prólogo elegante, de una cierta melancolía incluso, para que luego Diego Bernia deje alguna de las voces más graves de todo el Ep. Aquí irrumpe un estribillo, a coro, de esos que amarran a la primera. Los Salduie más rotundos acompañando a los más épicos en un corte profuso tanto en doble bombo, como en voces y arreglos. Verdaderas señas de identidad de los zaragozanos, para una canción de esas que invitan al movimiento cervical, sin que falten pequeños puentes (de nuevo) con un cierto toque cinemático, otro afilado breakdown y un epílogo que vuelve sobre estribillos. Quizá la más memorable, literalmente hablando, de entre las seis.

La Profecía De Clunia”, con la mexicana Anna Fiori poniendo de su parte con un registro ciertamente torrencial, reincide en esos Salduie compactos y aguerridos, mostrando su cara más metálica y contundente. Pero aún así, ellos no olvidan otro de esos trazos atractivos por diversos. Sin alcanzar el caos de propuestas más oscuras, pero sin tampoco caer en escrituras predecibles y/o evidentes. A ello suman arreglos sinfónicos que vienen a aportar una mayor grandilocuencia, amén de gaitas, un amplisimo rango vocal y el que puede ser el breakdown más marcado de todo el trabajo. Estupendo cierre.

Dvatir” viene a dar razones a quienes argumentan que Salduie son, a día de hoy, una de las formaciones más sólidas dentro de nuestro folk metal. Tanto el equilibrio como la contundencia de la mezcla deja entrever la buena conexión que hay entre banda y productor. Y los temas respiran no solo gracias a ese equilibrio sino también a unos trazos atrevidos, muy poco lineales, que ponen en ristre su mejor cara como compositores. Sin olvidar estribillos con gancho, con especial atención a los de “El Agua Del Tejo”, conforman un pequeño trabajo en cuanto a duración pero que, sin embargo, tiene muchas cosas que decir. El próximo 27 de septiembre estarán descargando en la Sala Acapulco de Gijón. Avisados quedáis.

Texto: David Naves

Agenda: Salduie en Gijón

Desde Sedetania la formación folk metal Salduie regresa a los escenarios astures inmersa en la gira de presentación de su última obra de estudio, el EP «Dvatir» publicado en el mes de abril vía Theocide Records. Tomarán posesión del escenario de la gijonesa Sala Acapulco el sábado 27 de septiembre.

Desde el mes de abril enfrascados en el «Dvatour» que les ha llevado a plazas como Barcelona, Sevilla y festivales como el Z! Live y el Algorrock llegarán a Gijón previo paso por Vitoria- Gasteiz para ofrecer su personal apuesta musical que une historia, instrumentos tradicionales, la contundencia del metal moderno y ramalazos melodeath incluso djent.

Con apertura de puertas a las 21 horas, la entrada anticipada tiene un coste de 15€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/salduie-en-gijon

Crónica: Z! Live Rock Fest (Viernes 13/6/2025)

Segunda jornada del Z! Live Rock Fest donde nos las prometíamos muy felices gracias a un cartel con Salduie, Morphium, Noctem, Angelus Apatrida, Alestorm, Accept, Saurom y Lujuria. De nuevo con una meteorología que respetó a los zlivers y muchas ganas de pasar un gran día.

Pero empecemos por el principio. La jornada arrancaba al mediodía con los acústicos Kinnia Débler Eternia, en la Plaza de Viriato a los que lamentablemente no pudimos acudir, cosas de tener nuestra base de operaciones a casi 100 kilómetros del festival. La velada anterior había sido larga con el desplazamiento desde Asturias y tocaba cargar baterías para lo que se avecinaba.

Ya en la tarde azotaba el sol en Zamora cuando los maños Salduie irrumpen en el Silver Stage y la gente tarda nada y menos en subirse a su particular folk metal. Muchos y variados los instrumentos que desplegaron sobre las tablas pero potente y nítido el sonido que emanaba del escenario. Las performances, arriba y abajo del mismo, sumaron a su propuesta. Y entre cortes bien construidos y altas dosis de diversión, resultaron el mejor antídoto al calor reinante.

Del folk metal de Salduie saltaríamos al thrash fulgurante de los cartageneros Injector. Y podríamos decir que el cuarteto fue una de las grandes sorpresas del viernes. No porque inventaran nada sino por la firmeza y a ratos también el feeling que entregó su propuesta. Con el guitarra Dani MVN llevando la voz cantante y Mafy ayudando en coros, enfrentaron a la audiencia del Z! Live sin ningún tipo de miramientos y, a fe mía, sumaron un puñado de nuevos afines a su causa.

Desataron incluso algún circle pit y en general hubo bastante movimiento durante el set. Ellos no se olvidaron de derrochar buenos detalles técnicos, siempre encapsulados en cortes rápidos, a veces violentos, pero siempre con un toque de cierta clase. Puro thrash old school para el día más estatal del Z! Live.

Con Morphium llegaría el tercer giro de tuerca de la jornada. Metal contemporáneo con elementos que iban desde el groove hasta el gothic, todo embalado en composiciones hábiles con Alex Bace al micro como inquieto maestro de ceremonias. Aunque contundentes, curiosamente, me agradaron en sus momentos más melancólicos. El público del Z! Live pareció disfrutar de sus breakdowns más marcados y violentos. Que me agradaran aún practicando un tipo de metal que no acostumbro a consumir, me parece el mejor de los halagos.

Hubo como digo bastante movimiento al frente del Silver Stage. El propio Bace no quiso perder la oportunidad de mezclarse con los suyos y bajó varias veces hasta las vallas, para ya casi al final, ser llevado en volandas por decenas de zlivers. Venían de girar por medio mundo y desde luego se les notaron las tablas y el rodaje. Una banda con un sonido propio y que, a buen seguro, no dejó a nadie indiferente a su paso por Zamora.

Siempre se hace raro un concierto de black metal a pleno sol. De ahí que los valencianos Noctem no lo fueran a tener nada fácil. Apretaba el astro rey cuando la banda, la imagen es lo primero, tomó el Copper Stage. Violentos y rabiosos, como mandan los cánones. Dispuestos a dar una buena ración de metal extremo a los más valientes. Servidor aprovechó entonces para echar un vistazo en los puestos de merchandising. También para estrechar lazos, que es algo para lo que también sirven eventos como este. Para cuando volví frente al escenario, la banda se deshacía en agradecimientos a quienes aún apoyan la escena extrema en nuestro país. Prometo mayor atención la próxima ocasión.

Y de Valencia a Albacete. El cuarteto thrash Angelus Apatrida no necesita de muchas presentaciones. La banda llegaba a Zamora en un gran momento de forma, empañado si acaso por la polémica surgida hace escasas fechas en torno al fondo de inversión KKR. En lo musical se mostraron tan sólidos como siempre. Si, además, el sonido acompaña, como fue el caso, la banda da con la tecla y bien pronto confirma su estatus. Para cuando suena “Indoctrinate”, hay liada una tremenda en Zamora. Guillermo derrochó voz y carisma, como en él viene siendo habitual, y Angelus Apatrida rubricaron otro gran set.

Cold” nos recordó al mencionado “Aftermath”. El sonido era realmente atronador. Me atrevería a decir que uno de los mejores de la jornada. Ellos sin embargo no perdieron la ocasión de revisitar cortes más antiguos, como ese ya lejano “Give ‘Em War” o la más reciente “Sharpen The Guillotine”, con el mejor Guillermo de la jornada. En mi sincera opinión uno de los mejores estribillos de todo su repertorio y un cuarteto que sonaba todo lo sólido y potente que de él se esperaba. Como diría un clásico, no han inventado el pan pero saben hacer buenas tostadas. Ajenos a polémicas, reivindicaron su posición como punta de lanza del thrash estatal. Atravesando su mejor momento.

Del thrash punzante de Angelus Apatrida al metal pirata y fiestero de Alestorm. La banda llegaba a Zamora a escasas fechas de la edición de “The Thunderfist Chronicles”, su nueva obra de estudio. Y ya de entrada llama la atención su puesta en escena. El fondo verdinegro y los enormes patos inflabes. En definitiva se preveía fiesta y fiesta fue lo que ofrecieron.

No fue poca la gente que se acercó a verles. Pero me sorprendió la buena acogida que tuvo un corte de reciente creación como “Killed To Death By Piracy”. Pegadizos y disfuncionales, todo sea por la fiesta, se percibió tanto movimiento arriba como abajo del escenario. Ellos siguieron desgranando temas sin un segundo que perder. El set, de hecho, había comenzado con cinco minutos de adelanto con respecto al horario marcado. No serían ellos quienes se ahogaran justo en la orilla. “The Sunk’n Norwegian” fue quizá mi favorita de esta primera parte del set…

… pero es verdad que su propuesta corre a veces el riesgo de volverse un tanto repetitiva. No pareció ser el caso de una audiencia, muy joven por cierto, que disfrutó a lo grande de cortes como “Mexico” o “Zombies Ate My Pirate Ship”. Yo por mi parte agradecí alguno de los temas más lentos, por aquello del cambio de dinámica, pero en líneas generales diría que me agradaron. Son la cara más lúdica del género y como tal hay que entenderles.

El choque generacional entre el público de Alestorm y el de Accept fue, de largo, una de las notas más curiosas del viernes. Los más talluditos se plantaron frente al Silver Stage prestos a recibir a la legendaria formación alemana, ya con el espigado Wolf Hoffmann como único superviviente de sus años de gloria. ¿Pero qué importa cuando la banda, Mark Tornillo mediante, parece estar en mejor forma que nunca?

Al show de Accept se le puede achacar lo estudiado / premeditado que resulta todo. Dispusieron una cuidada puesta en escena, correspondiente a la gira de su último álbum “Humanoid”, pero el suyo sin embargo sería un set con la nostalgia como bandera. Con tres guitarras arriba del escenario, son “The Reckoning” y la propia “Humanoid” las que inauguran el set. Tornillo se mostró tan seguro, tan potente, como de él se esperaba. Parco en movimientos, es verdad, pero sin mácula en cuanto a despliegue vocal. Siempre en ese tono raspado que le caracteriza, comandando con mano firme a la bien engrasada maquinaria teutona.

Pero es cuando suenan “Restless And Wild” y “London Leatherboys” que el Z! Live es uno con la banda de Hoffmann. Reconozco que no me esperaba algo como “Straight Up Jack”, corte de su último álbum, pero dueño de un riff de los de toda la vida. La audiencia, claro, recibió de mucha mejor gana el pequeño medley (“Demon’s Night”, “Starlight”, “Losers And Winners” y “Flash Rockin’ Man”) que introdujeron. Mucha clase en riffs, un sonido nítido y potente, quizá eché en falta el sacar un mayor jugo al electrónico de fondo. Pero ya digo que en lo musical apenas cupieron pegas.

Porque eran el cabeza de cartel del viernes y ejercieron como tal. En particular cuando encararon la recta final desgranando un clásico detrás de otro. Todo sin que Tornillo perdiera la voz ni Hoffmann la sonrisa. “Princess Of The Dawn” sería de hecho uno de los cortes más coreados no ya de la jornada en concreto sino que del festival en general. Otro tanto se podría decir de “Metal Heart”. Estribillos que son verdadera historia de esto. La tripleta final, no por esperada, resultó menos gozosa: “Fast As A Shark” representó la nota más trotona del set, mientras que “Balls To The Wall” puso a prueba nuestras gargantas y ya finalmente “I’m A Rebel” cerró con su cara más lúdica y festiva. Un set ágil y diverso, desarrollado apenas sin mácula y en el que Accept, sobre todo, dejaron la sensación de tener cuerda para rato. Pocas bandas de su quinta estarán, a día de hoy a nivel semejante.

Pero al cartel del viernes aún le quedaba mucha guerra que dar. Y es que todos unos Saurom vendrían entonces a tomar posiciones en el Cooper Stage. Acudían los de San Fernando en defensa del aún caliente “El Principito” y no fueron pocos los que se posicionaron prestos a disfrutar de su conocido folk metal.

Y la cosa empieza siguiendo los mandatos del libro de estilo. Esto es, recurriendo al comienzo de su último álbum de estudio. Miguel A. Franco pareció mostrar un buen estado de voz y la banda sonó todo lo redonda que los suyos esperaban. Al menos en las inmediaciones de la mesa de sonido donde me encontraba. Lúdicos sin llegar al desparrame de Alestorm. Heavies sin llegar a la hondura (y en cierto modo) la crudeza de Accept, pero una banda que ha ido forjando su leyenda a base de esfuerzo y buenas canciones.

Y aunque reconozco que nunca me han llegado a enganchar, es encomiable el modo en que conectan con la gente. Una banda con el directo como fin, y no al revés, como tantas veces ocurre con formaciones del género. Sonaron muy redondos y es de agradecer. En el camino de ser verdaderos referentes toda vez los grandes nombres vayan cayendo en el inevitable retiro.

Para el cierre quedaba el particular heavy metal de los segovianos Lujuria. Óscar Sancho, luciendo un abrigo de cuero y tachas que ni Rob Halford, fue una vez más maestro de ceremonias. Nosotros, como quiera que les veremos en la próxima edición del Luarca Metal Days, y teníamos no menos de cincuenta minutos de coche hasta nuestro centro de operaciones, optamos por una pronta retirada. Somos fuego por dentro, corazón de heavy metal, sí, pero de vez en cuando también nos merecemos un descanso. Quedaba aún la jornada del sábado y había que reponer fuerzas. Nos vemos sin falta en Luarca.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz