Previa parada con todo el papel vendido en las instalaciones de la piloñesa Asociación Cultural Bocanegra el músico norteamericano, referente del rock independiente, repite fecha en Asturias el próximo lunes 16 de marzo de la mano de NorteSur Producciones. La cita con el vocalista y guitarra nacido en Buffalo (New York) hace 77 años tendrá lugar en el Palacio de Santa Cecilia avilesino para conmemorar el 20º aniversario de su emblemático álbum «Streets Of New York«.
Acompañado por músicos de la formación asturianaStormy Mondays presentará además su nuevo disco, el 21º de su dilatada trayectoria, bajo el título «The Great Yellow Light«.
Sesión doble en el Palacio de Santa Cecilia a cargo de los locales Leather Boysy los valencianos Pölvora. Los primeros venían para presentar el flamante “Lysergic Motel” y los de la capital del Turia harían lo propio con un “Volumen 11” que viera la luz en septiembre del pasado año. Todo en un horario algo inusual y enmarcado en un sábado sobrecargado de conciertos por toda la región. No obstante, el que hoy nos ocupa, rozó el sold out. La gente tenía ganas de rock and roll…
… y Pölvora de demostrar que atraviesan un momento más que dulce. Desde que sale el sol al comienzo del set ya queda claro que están en su salsa. Aún se colaba algo de claridad en el Santa Cecilia cuando suenan sus primeros acordes, pero las ganas de divertir estaban intactas. Sobre el escenario tres ex Uzzhuaïa (Alex, Israel y Jose), Lazy Lane (Jolly Joker) y Rubén Lozano (13 Millas) y la certeza de que, pese a la paliza por carretera que se metieron entre pecho y espalda, no se iban a dejar nada en el tintero.
El suyo es un hard elegante y de gancho innegable. Tienen feeling pero también saben sonar potentes y rotundos. “Decídete”, que colocan muy pronto en el set, puede ser una de mis composiciones favoritas del quinteto. Al frente, Lazy Lane comanda con los ojos ocultos tras las gafas de sol. Lo mejor es que su voz parecía en perfecto estado ya desde el comienzo. Sus juegos con el cable del micrófono recordaban (y no poco) a otro grande como es Michael Arthur Long (Drunken Buddha). “Una Vida Sin Más”, sensacional labor de Israel y Alex a las guitarras, dejó un regusto que me hizo pensar en los mejores The Cult.
Lo que me agradó fue el modo en que, sin salirse de las lindes del hard más académico, construyeron un set diverso y atractivo. Estuvimos “En La Guerra” y nos gustó el modo en que Lazy Lane jugó con la gente al final. “Qué jodidas son las tardes ¿Eh Avilés?” exclamaría a término. “Sicarios” destapó la cara más rotunda a la que antes aludí. También un gran solo por parte de Alex Simón. La banda estaba dando un nivel más que óptimo y la gente fue despertando de su aparente apatía vespertina. Lazy Lane bromearía al presentar a Israel como “el nombre peor visto del rock and roll”. Pobre chaval. “Carretera” y manta, que no había un solo segundo que perder. Con “Polvo” vuelven a derrochar feeling, rematando además con una de las mejores secciones solista de toda la jornada.
A pachas entre “La Rueda” y “Mirar Atrás” vimos a unos Pölvora muy animados, entregando altas dosis de hard rock potente y disfrutón, con un Lazy Lane que aparentaba estar pasándoselo en grande. Risueño y sabiendo llevarse a la gente a su terreno. Es lo que llaman un animal de directo y el pasado sábado lo demostró una vez más. Luego Israel tomaría el micro para decir que sí, que Valencia quedaba muy lejos, pero que cantáramos y bailáramos con él, porque “No Hay Tiempo”. Tiempo puede que no, pero otro gran solo de Alex Simón ya lo creo que sí. No hay “Nada Que Hacer” a tenor de lo visto con ese paso en falso al comienzo. Israel cargó con el solo esta vez y Lazy Lane se encaramó a la barra del Santa Cecilia y le puso el micro a una sagrada virgen, quien no pareció muy por la labor. La apuesta por “Todo Al Rojo” y el broche en “La Ciudad De Lobos” darían por cerrado el que, creemos, fue un gran set para ellos.
Diversión a raudales y clase para aburrir. Muy sólidos y compactos, dejaron un gran detalle con la pequeña que disfrutó de su descarga a pie de escenario. Una púa de Isra acabó en su zurrón, nada mejor para crear escuela y relevo. Así da gusto.
Y aunque el buen tiempo invitó (erróneamente) a dejar la cazadora de cuero en casa, qué ganas había de catar los nuevos temas de Leather Boys en vivo. “Lysergic Motel” (reseña) tendría su bien merecida presentación en casa y rodeados de músicos amigos abajo del escenario. Así da gusto.
De entrada me llama la atención no tanto el pequeño telón de fondo con el logo del grupo sino las letras que adornan los distintos pies de micro. “B.D.S.M.”, claro. Sería precisamente ese pequeño pildorazo que abre su nuevo álbum el encargado de iniciar una descarga más de los chicos de cuero. Ya de primeras la banda está sonando más sucia que de costumbre. Un arranque a pijo sacao que decía aquél. “Midlife Crisis”, que había estrenado videoclip apenas horas antes, arrancó buenos coros de los Leather Sex (guitarra), Latin Lover (bajo) y Dirty Duke (guitarra), amén todo el feeling posible. A término Leather Rose mandaría un agradecimiento al personal de la Residencia de Ancianos Verdeja (Trasona, Asturias) primero, nos instruiría sobre el sencillo coro de “Crush On You” después. Huelga decir que la gente se lo aprendió enseguida.
Con “Leather Gunner” dimos un salto hasta aquél “Back In The Streets” de 2014 para uno de los pocos arranques de nostalgia que se permitieron. Lo cierto es que sí dio la sensación de que los temas viejos sonaban más enteros. Algo que parece lógico y que el tiempo se encargará de subsanar. Es el ciclo natural. Leather Rose abandonaría su (ya icónica) cazadora de cuero blanca para “Electrify”, canción de Leather Dirty Duke para su hija. Una de mis favoritas del nuevo álbum y creo que de las que en mejor forma llegó al show del sábado. No faltaron, no podían hacerlo, las ya clásicas introducciones de Leather Sex, siempre con ese gracejo tan particular. Esta vez fue para presentar “Red Flag”, dedicada a Jorge Martínez. Su sonido, que si bien nunca fue malo, sí es verdad que mejoró en cuanto a equilibrio a estas alturas del set. El público sumó palmas y entre uno y otro creo que estábamos viendo una buena versión del quinteto.
Leather (once a Leather, always a Leather) Pig Rocket acompañaría a los chicos en “St. Mary’s Dance”, con la banda mutando en sexteto, Leather Sex enviando su ya habitual agradecimiento a su compañera de vida y Leather Rose mandando a la gente al suelo, gimmick de categoría ya ineludible. En contraste con citas anteriores, diría que nunca este corte había sonado así de sucio. Más de veinte años en esto pero la vitalidad intacta. Algo que confirma la furibunda “Backdoor Lady” con el Leather Skelter más esforzado y enérgico de toda la tarde / noche. Desparramaba la fiesta en el Santa Cecilia pero “Sonic Love” puso la nota discordante. Unos Leather Boys en un registro algo diferente. Ese tono más apaciguado vino a contrastar con el rock incendiario, descosido y plenamente auto referencial de “Hedonismo Ilustrado”. Su única concesión a nuestro idioma de la jornada.
Tras los obligados agradecimientos a la buena gente del Santa Cecilia, turno para que desbordase la nostalgia. Con arranque en falso, sí, pero “Fading Star” puede que dejara la mejor versión de Leather Rose tras el micrófono. Leather Sex recordó aquellos años en que iban a hacer surf a “la playa de Salinas” y cómo aquellos tiempos habían inspirado “Aussie Girl”. De este tramo final me gustó otro de los cortes nuevos en que se atreven a caminar por entornos algo diferentes. “Acid Riders” puede que pierda ciertos detalles en su traslación al vivo. Sea como fuere me gustó la dimensión que le otorgó al setlist. Leather Latin Lover huiría al excusado, si es que ya tenemos una edad, y la banda afrontó el renacimiento final. “Rebirth” es una de esas que siempre parece caer de pie en sus directos, al igual que el canto “Leather Boys, qué hijo puta sois” que se ha convertido ya en clásico en sus directos, a la altura de aquél “Amon Ra, grandes cojones” que, a buen seguro, más de un lector recordará. Invasión de escenario en “Born In The 70’s” y el cierre “Rock And Roll Blowjob” con media banda entre el público. Un gran final.
Avilés Rock City un fin de semana más. Qué pocas veces decepciona aquella a la que llaman “Villa del Adelantado”. Un par de buenos bolos, grandes momentos ya para siempre en nuestras retinas y un “Lysergic Motel” presentado por todo lo alto. Una entrada que rozó el no hay billetes y una más que notable venta de todo tipo de merch en el puesto comandado por nuestra compañera Carmen González que no dudó en multiplicar esfuerzos para captar sus habituales instantáneas en los pocos momentos que la ávida respuesta consumista de la armada leather le permitió. En un día muy complicado insisto, y agradables pre y post concierto. No creo que podamos pedir más. Mandar sincero agradecimiento a ambas bandas, saludos a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Con epicentro en el Palacio de Santa Cecilia de Avilés el próximo sábado 21 de febrero tendrá lugar la doble presentación de los nuevos lanzamientos discográficos de Leather Boys y los valencianos Pölvora.
La formación local presentará su nuevo álbum, «Lysergic Motel» grabado en Tutu Estudios y que constará de 12 temas, de los que ya han presentado 2 adelantos, «Haircut & Attitude» y «Sonic Love«. Al igual que su anterior obra de estudio será editado a través del sello The Fish Factory.
Pölvora, banda compuesta por Isra, José y Alex de UZZHUAÏA , Rubén de 13 MILLAS y Lazy Lane de JOLLY JOKER, llegará a la cita con nuevo álbum en el zurrón. «Volumen 11» veía la luz en septiembre del pasado año y que lleva su sonido al límite para convertirlos en una de las bandas imprescindibles del hard rock en castellano.
Entrada online anticipada 10€ disponible a través de notikumi.com. Venta física en el BarRoute 66 de Avilés. Taquilla 15€.
El pasado 26 de octubre, The Darkness finalizó en Bilbao la gira nacional de presentación de su octavo disco de estudio “Dreams On Toast”, tras su paso por Barcelona y Madrid. No quise desaprovechar la ocasión y me dirigí hacia tierras vascas para ver en vivo a esta gran banda, de la que soy admiradora desde sus inicios en 2003, con su disco debut “Permission To Land”, liderada por los hermanos Justin (guitarra solista y voz) y Dan Hawkins (guitarra melódica), junto con Frankie Poullain (bajo) y Rufus Tiger Taylor (batería).
Pocos minutos después de la hora de apertura accedemos a la salaSantana 27, en la que empezamos a encontrar numerosos rostros conocidos de la escena asturiana y me sorprendió gratamente comprobar que estaba bastante concurrida, para tratarse de un domingo. Como banda invitada pudimos disfrutar de Dea Matrona, formación integrada por Orláith Forsythe (voz y guitarra) y Mollie McGinn (voz y bajo), acompañadas por un guitarrista y un batería.
Con “puntualidad británica” la banda irlandesa arranca a las ocho en punto con sus temas: “Hate That I Care” y “Stuck On You”, siguen con “Magic Spell”, su versión de la canción de Fleetwood Mac “Oh Well”, la más conocida y coreada por el público presente, “Black Rain” y “So Damn Dangerous”, cerrando su corta actuación de apenas media hora con “Glory, Glory (I Am Free)”, interpretada en acústico por Orláith Forsythe y Mollie McGinn solas en el escenario. El broche final lo pondrían con “Red Button”. Las de Belfast nos sorprendieron con su elegante rock melódico con tintes folk. Aunque personalmente opino que eran una propuesta demasiado diferente al sonido de The Darkness.
Tras una breve pero ansiosa espera sobre las nueve hace su aparición en el escenario la banda británica The Darkness. Arrancan con “Rock&Roll Party Cowboy”, y con su frontman Justin Hawkins ataviado con un sombrero de cowboy muy apropiado para la ocasión. Siguen con “Growing On Me”, y a pesar de un inicio de pequeñas incidencias técnicas, rápidamente solventadas, pudimos disfrutar de su habitual fuerza en el escenario, de un sonido impecable y un show muy divertido, lleno de anécdotas y acrobacias.
En el tercer tema “Get Your Hands Off My Woman”, Justin Hawkins empezó a mostrarnos su faceta más atlética y humorística al hacer el pino a los pies de la batería. Algo que si bien vienen haciendo en muchos de sus conciertos, no dejó de sorprender a gran parte del público presente. Siguen con “Motor Dread”, tema de su último álbum “Dreams On Toast” y con “Motorheart”, canción de su álbum homónimo “Motorheart” de 2021. A partir de ésta última, Justin Hawkins empieza con una serie de improvisaciones y monólogos muy divertidos, rompiendo así el ritmo y guion habitual del show y sorprendiendo a todos los asistentes con versiones y cortes de temas como “I Should Have Known Better”, original de Jim Diamond, o “Summer Of 69” de Bryan Adams.
Con “Walking Through Fire» nos muestran el sonido contundente de sus nuevas canciones, para finalmente dejar paso a otros dos clásicos de su álbum debut “Permission To Land”, como son la emotiva balada “Love Is Only A Feeling” y la enérgica “Barbarian”. A continuación ocurriría uno de los momentos más inesperados de la noche, cuando el batería, Rufus Tiger Taylor (hijo de Roger Taylor de Queen), abandona su puesto y se planta delante del micrófono para interpretar con gran solvencia “My Only”; su lugar en la batería lo ocuparía Dan Hawkins, dejando así constancia de su maestría y dominio musical. Luego interpretarían “Heart Explodes” del álbum “Easter Is Cancelled” de 2019 y seguidamente Justin Hawkins volvería a sorprendernos con su teatral versión de “The Power Of Love” de Jennifer Rush.
Continúan el show con “The Longest Kiss”, otra más de su último álbum, en la que queda patente la influencia ejercida por Queen en The Darkness y en la que Justin se marcaría un solo a lo Brian May. Con “Friday Night” retoman otro corte de los más alegres y fiesteros de su primer álbum y con “Japanese Prisoner Of Love” nos muestran su sonido más contundente.
Finalmente, llega la hora de la canción que les catapultó al estrellato “I Believe In A Thing Called Love”, con la que la sala vibra y todo el público empieza a saltar, aplaudir y corear. En este momento, somos testigos de una curiosa anécdota, ya que Justin coge el móvil de uno de sus fans de las primeras filas, lo pega con cinta americana a su guitarra, y graba al público saltando y emocionado durante la interpretación de este tema, para posteriormente devolvérselo a su dueño.
Al término la banda se despide y retira del escenario dejándonos unos minutos a la espera, para finalmente regresar y terminar el espectáculo con “One Way Ticket” y “I Hate Myself”, en la que incorporan el riff de “Heartbreaker” de Led Zeppelin.
Al encenderse las luces, a nuestro alrededor contemplamos las caras de euforia y satisfacción de los asistentes, aunque también es cierto que la sala se despejó muy rápido, porque el show duró una hora y casi cincuenta minutos y el último metro, medio de transporte escogido por la mayoría, estaba a punto de partir.
En resumen, la impresión que me ha dejado The Darkness es de que son una banda con mucha fuerza, un directo sorprendente y con la que es imposible aburrirse.
Por último, agradecer a Heavy Metal Brigade por todo el apoyo que brindan a la música y músicos, tanto regionales como de fuera, y por supuesto por confiar en mí para esta crónica. También a todas las personas que apoyan a la escena en sus múltiples vertientes y a los compañeros de viaje a Bilbao. Nos vemos próximamente, hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!
El viernes 31 de enero estaba marcado en rojo en el calendario de los amantes del heavy metal en castellano, pues el “Viaje Épico” (reseña) de los riojanos Tierra Santa recalaba en la gijonesa Sala Acapulco.
Y no fuimos pocos los allí congregados pues, pese a la coincidencia de conciertos interesantes en la misma jornada, un buen puñado de metaleros esperábamos en los aledaños de la sala desde una hora antes a la fijada para que diera comienzo la descarga. Momento para ponerse al día y departir sobre las futuras e interesantes citas que están programadas para los próximos meses compartiendo cervezas y risas para entrar en calor.
Sobre las 21 horas accedí a la renovada sala y la sensación no pudo ser mejor. La noté con mayor amplitud, con una iluminación que prometía dar alegrías a los que, como yo, disfrutamos de inmortalizar momentos con nuestras cámaras y al público en general que disfrutaría de una mejor visión de lo que aconteciera en el escenario que, por su parte, lucía estupendo y más espacioso, sin más escenografía que una negra tela de fondo. Se nota que la gente de FranelRock quieren que esta sala sea por derecho propio referente en la escena asturiana y desde luego que no pueden ir mejor encaminados.
Si en el exterior el ambiente ya prometía una buena entrada, en el interior se confirmaba, pues para las 21:30 la sala rozaba el lleno total. Aún nos tocaría esperar 30 minutos antes de que el épico viaje diera comienzo.
Con el sonido de la preciosa y melódica introducción de teclado con la que empieza “Un Viaje Épico”, tema que bautiza el disco que presentan y da nombre a la gira. A las 22 horas salen a escena Ángel San Juan a la voz y guitarras, Dan Díez a la guitarra, Roberto Gonzalo al bajo, Juan San Martín a los teclados y Alain Diez a la batería sustituyendo a Alex Alonso.
Nos remontamos al 2005 para emprender un viaje “Rumbo A Las Estrellas” dejando patente el viaje épico que nos iba a transportar por toda su discografía, siendo la siguiente parada un caminar “Por El Valle De Las Sombras” de su anterior trabajo “Destino”. Roberto se encargaba de animar al respetable a cantar y doy fe de que lo consiguió, pues ya desde esos primeros temas la respuesta de la audiencia fue atronadora.
Como no serlo con el póker de temas que enlazaron a continuación, ni más ni menos que “Indomable”, “Ícaro”, “La Sombra de la Bestia”, con tremendos solos por parte de Ángel y un Dan que no deja de moverse, y “Pegaso” demostrando lo bien que conjugan las nuevas composiciones con sus himnos atemporales.
En “Apocalipsis” la potencia de la pegada de Alain hizo que se cayera uno de los platos de la batería, que fue rápidamente colocado por su staff y no causó ningún contratiempo. Nos transportarían a continuación a esas “Tierras de Leyenda” por las que tanto gozan de transitar y que, si para ese momento ya nos tenían a su merced, con este tema que tan bien combina su endiablado ritmo con unos solos desbocados nos pusieron a sus pies.
Un pequeño descenso en las revoluciones para entonar “El Canto de las Sirenas” y seguir con otra clásica, “Drácula”, también muy bien recibida. Momento para que Ángel, quien a mi parecer interaccionó más con la audiencia que en anteriores ocasiones, nos dijera que la sangre que corre por nuestras venas era “Sangre de Reyes” antes de empezar con su potente riff y agradecer, una vez más, la respuesta del respetable.
Las interacciones entre los músicos se repetían por todo el escenario, las guitarras dobladas de Ángel y Dan eran un regalo para nuestros ojos y oídos, todo ello aderezado por un sonido impecable que llevaba el fervor de la audiencia a elevadas cotas.
Tras comentar que el siguiente tema habla de esas cosas que jamás deben suceder, encaran “El Bastón del Diablo” con el público gritando a todo pulmón su “donde están”, para pasar a narrar la historia de un marinero que fue condenado a vagar por toda la eternidad, como Ángel se encargó de recordar, dando paso a la leyenda de “El Holandés Errante”, que supuso otro punto álgido de la velada. El respetable acompañaba cada estrofa para desgañitarse gritando “por toda la eternidad”. Sin abandonar esos primeros trabajos la banda puso fin a esa primera parte de la actuación con “El Laberinto del Minotauro”.
Poco tardarían en volver al escenario y nuevas palabras de agradecimiento por parte de Ángel recordando que la última vez que habían pisado tierras astures el público había estado bien, pero que en esta ocasión nos habíamos salido y a buen seguro que lo decía desde el corazón porque su rostro reflejaba la felicidad del momento.
La traca final del concierto comenzó con las imprescindibles “Alas de Fuego” y “La Momia” para, a continuación, Juan San Martín regalarnos un precioso solo de teclado que serviría de introducción a “Nerón”.
Con la audiencia totalmente desatada profiriendo gritos de “grandes”, “máquinas” o “sois los mejores” iniciarían su “Legendario”, que fue coreada a todo pulmón para finalizar con la clásica “La Canción del Pirata”, en la que también fueron acompañados por el respetable en cada estrofa, poniendo un broche de oro a una actuación impecable que da muestra del estupendo estado de forma en que se encuentra la banda para acometer su viaje épico.
Muchas gracias al grupo por la cercanía mostrada, a la organización por las facilidades y un saludo a los amigos y conocidos que allí nos encontramos. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
Nuevos rumbos para la gente de Tierra Santa apenas un par de años después de su anterior “Destino” de 2022. Aquí siguen Roberto Gonzalo (bajo y voz), Francisco Gonzalo (batería), Juan Antonio San Martín (teclados), Dan Díez (guitarra) y Ángel San Juan (guitarra y voz). Este “Un Viaje Épico” que hoy nos traen, estrenado el pasado mes de noviembre vía Maldito Records, cuenta una vez más con Javi San Martín para las distintas labores de grabación, mezcla y masterización, llevadas a cabo en los Estudios Sonido XXI de Esparza de Galar (Navarra).
“Un Viaje Épico” que comienza con un prólogo de corte sinfónico que subvierte el habitual arranque vibrante y nervioso por una primera estrofa calmada y elegante. Muy a medida del registro de Ángel, cada vez más consciente de sus debilidades, también de sus fortalezas. Toda vez la composición supera su larga introducción, tenemos ante nosotros a los Tierra Santa de siempre. Esto es, heavy metal sencillo, con gancho, de cuidadas estrofas y ritmo ágil. Buenas melodías de guitarra bajo estribillos y mejores solos después. La formación riojana rimando aquí con sus primeros discos en contraposición al rumbo más cercano al hard que venían desarrollando en sus anteriores trabajos. Como nota al pie, estupendos esos dibujos del vídeoclip a lo “Take On Me” de A-Ha:
Los riffs en que apoyan “Mañana” pronto remiten a la conocida querencia de la banda por los Iron Maiden de primera mitad de los ochenta. La sensación que queda es la de que será una fija en sus directos. Despreocupada pero con gancho, de nuevo tiende buenos dibujos de guitarra como fiel acompañamiento a Ángel durante estribillos. Pero es que el solo que trazan aquí puede ser fácilmente el más ágil de todo el disco. Sin salirse un centímetro de su libro de estilo pero nuevamente remitiendo a sus primeros trabajos. Por poner una pega, el final bien merecía algo más de desarrollo y no ese entristecido fade out.
Tierra Santa añaden una pizca más de picante en una “Inmortal”, que se beneficia de la buena labor de Francisco Gonzalo a los parches. También de ese bajo tan Harris de Roberto. Y no, Ángel no es Bruce Dickinson. De hecho parece algo exigido en según qué momentos del estribillo. Sea como fuere, brilla la banda aquí en los aspectos técnicos como (quizá) no lo hacía en un par o tres de discos. Funcional.
Tiene nervio ese arranque de “Excalibur”, esas guitarras más broncas y esa batería ágil y sin complicaciones. Pero si algo me agrada aquí es la forma en que han construido las distintas estrofas. También el apoyo que brinda San Martín desde los teclados. Quizá el corte con más gancho de los diez, lastrado si acaso por lo rácano de su duración. La producción de “Un Viaje Épico” no podría ser más natural. Casi invisible de hecho, en el sentido de que no trata de desvirtuar a esta banda ni transformarla en aquello que no es y, por ahí, siento que no podría ser más acertada. Desde luego técnico y músicos se conocen de sobra.
“Ícaro” parece nacer con la intención de ser el gran emblema del álbum, con permiso de la propia “Un Viaje Épico”. Al igual que aquella parte desde un arranque tranquilo y calmado, con un esforzado Ángel dejando una buena primera estrofa. El riff y las melodías que surgen después no van faltas de gancho. Tierra Santa trazan de nuevo un heavy metal que viene a recuperar aquél mayor nervio de sus primeros días. Y lo hacen, de nuevo, a través de cuidadas melodías y medidas estrofas. En lo personal puede que le hubiera otorgado algo más de peso a las teclas de San Martín. Por contra, conecto en gran medida con ese pequeño puente previo al epílogo. Desde luego una de las que más han crecido tras las sucesivas escuchas del disco.
Siempre que arranca esta “El Regreso De Un Héroe” no puedo evitar pensar en un pequeño abanico de nombres: Medina Azahara por este colchón de teclas. Judas Priest, particularmente la era Faulkner, por el riff que acompaña a esas primeras estrofas. Y quizá también Freedom Call por ese tono algo más alegre que arrastra la composición. Un tema construido muy a favor del siempre peculiar a la par que reconocible registro de Ángel. La segunda de las estrofas viene acompañada por buenos dibujos de guitarra, también por un (discreto) juego entre canales. Retrotrae a los mejores tiempos de los riojanos con un estribillo marca de la casa. Sin inventar nada, seguramente nunca lo hayan pretendido, puede ser este otro de los cortes donde más alto brilla el quinteto dentro de este épico viaje.
“Solo Hay Un Camino” persiste en esa búsqueda de la cara más heavy de la banda. Lindante con el power incluso, aunque sea de forma tímida. De entre todos los riffs que adornan las estrofas de este nuevo trabajo, pueden ser éstas mis favoritas. El disco, ya en su tramo final, va confirmando cierto abandono de aquél hard rock que alimentó trabajos anteriores, echando mano de su bien conocido libro de estilo y dejando, aquí al menos, una interesante sección solista. Composición lastrada, si acaso, por lo rácano de su duración.
“Renacer” parte de un riff algo más sucio, lo que termina de dar otro aire a esta octava entrega. Sencilla, directa, se eleva camino de estribillos gracias a esos buenos detalles de guitarras tras las voces de Ángel. Apenas tres minutos y es una pena, pues anidan algunas buenas ideas aquí dentro. De hecho diría que éste es el Ángel más poderoso en tareas vocales de todo el trabajo. Pero ese metraje algo pírrico viene a jugar en contra del solo de guitarra, fugaz y algo encorsetado.
Será finalmente “Abre Tu Corazón” la que venga a entroncar con aquellos aires más hard de discos anteriores. La rima con Van Halen, teclados mediante, resulta casi evidente aquí. Fue uno de los adelantos y, por ahí, uno entiende esa propuesta más amable y optimista, si bien está muy lejos de representar al disco que la contiene. De hecho y junto a la final “Gracias” diría que son las dos grandes excepciones.
Porque si “Abre Tu Corazón” representaba el salto al hard rock, “Gracias” resulta en una balada de trazo clásico y cuidados arreglos donde vuelven a brillar las teclas de San Martín. Muy ochentera, no cabía esperar otra cosa de una banda como esta, para un final cuidado y elegante.
Entiendo “Un Viaje Épico” como una vuelta a sus raíces. Sin lugar excesos ni grandes complicaciones, más heavy en la hipotética cara A y dejando los cortes más diversos para el final, intuyo que tratando por ahí que la escucha resulte lo más agradable posible. “Ícaro” o muy especialmente “El Regreso De Un Héroe” me parecen buenos temas. “Inmortal” tiene detalles interesantes y “Abre Tu Corazón” demuestra una vez más su añoranza por el hard de finales de los ochenta. En definitiva y es de lo que se trata, sus fans estarán más que contentos de que esta banda vaya a seguir unos cuantos más en la carretera.
Los fuckin´Leather Boys siguen inmersos en la presentación del libro “Fairy Tales From The Underground” donde narran sus experiencias en sus casi 20 años de carrera y les está llevando por gran parte de la geografía española. En esta ocasión, dentro de la gira de verano que han denominado “Vermú Summer Tour”, se acercaron al paseo marítimo de Santa María Del Mar en el concejo de Castrillón (Asturias) para ofrecer sus altas dosis de rock and roll.
A pesar de la hora, poco habitual para para estos eventos, había un buen número de personas que llenaban las mesas y gran parte del espacio acondicionado junto del chiringuito de la playa de Santa María del Mar, incluso desde tiempo antes de la hora prevista. A buen seguro animó al personal a acudir a la cita el video que los avilesinos publicaban en sus redes a las 12 del mediodía para informar que, a pesar de la inestabilidad climatológica, el concierto seguía adelante. Por suerte, el tiempo fue favorable y acompaño durante toda la actuación.
Lo primero que me llamo la atención es que aparecieron en el escenario en formato cuarteto, cuando tan solo una semana antes contaron con tres guitarras en su show, y es que su recién recuperado guitarrista DeeDee Allin se encontraba en viaje de negocios lo que obligaba a Leather Sex a hacerse cargo las guitarras tanto rítmicas como solistas, tarea que resolvió con solvencia a base de exprimir al máximo su pedalera.
Los músicos, ataviados para la ocasión con camisas floreadas, playeras e incluso chanclas llegaron a bromear calificándose para la ocasión como los Leather “Beach” Boys. Eso si, según Leather Rose mucho más cómodos y seguros los playeros para los diversos saltos que ejecutó a lo largo de toda la actuación que las camperas con las que suele actuar.
Comenzaron con “Decade Of Decadence” del EP homónimo que publicaron con motivo de su décimo aniversario, la enlazaron con el boogie rock “Don’t Cheat On Me” para pasar a presentar el tema que pone titulo a su “Fairy Tales From The Underground”, contando divertidas anécdotas de como se vieron envueltos en la escritura de sus memorias y recordando que aún tenían disponibles unas pocas unidades de la primera edición. Si alguno de los lectores está interesado en adquirirlo, la segunda edición está prevista para el mes de septiembre.
Continuaron con “Rebirth” y “Pandemic Messiah” para pasar a presentar su oda al vino en “Aphrodisiac Grape”, pidiendo a su recién “despedido” guitarrista Chema“Mr. Pig Rocket” Bretón presente entre el público, que subiera al escenario como artista invitado para tocar juntos una vez. La noticia fue recibida de muy buen grado por el publico presente que con aplausos y vítores contribuyeron a que “Mr. Pig” dejara de lado sus reticencias iniciales y agarrase la guitarra para acompañarlos en gran parte del espectáculo.
En los comentarios entre canciones, repartidos entre Rose y Sex, no dejan de tirar de fina ironía y critica a los poderes fácticos que potencian en temas como “Underground” a la que sigue “Stranded” de corte mas noventero y en la que Leather Sex se reivindica como músico de garaje alejándose del sleazy que en una primera escucha pueden transmitir.
Nueva pausa para presentar el que para mi es el temazo de estos veinte años de carrera. La power ballad “Fly Free (Blacksmith)«. Sex explica que compusieron esta canción para honrar a su padre fallecido y, como es habitual, extendieron la dedicatoria del tema a todos los que hubieran sufrido alguna perdida. Preciosa y sentida interpretación.
Continuaron con “Flower Power”, “St. Mary’s Dance” en la que pidieron colaboración del publico; «venga que solo es una nota» nos increpaba Rose. El respetable respondió de buena gana, dejando sus asientos y acercándose al escenario a arropar a una banda que en todo momento busca la comunión con su audiencia.
Con el siguiente tema “To The Curb” intercambiando rock sureño con un corte que roza el punk, dando muestra de la versatilidad musical que presentan estos boys. El sonido, que sin duda era algo que preocupaba a los músicos, he de decir que me pareció extraordinario, distinguiéndose perfectamente las líneas de bajo de Leather Latin Lover, la potencia de la batería de Leather Buddy y las guitarras de Leather Sex y de Mr. Pig Rocket en su puntual colaboración. Quizás el punto más flojo fue la voz de Rose sonando algo baja en ciertas ocasiones, aunque perfectamente arropado en los coros por los mencionados Sex y Latin Lover.
En este momento amagaron con finalizar la actuación y, como en cada intervención, entre bromas, pidieron aplausos para los asistente y para si mismos en una muestra del “Hedonismo Ilustrado” que practican. Tras pedir más aplausos, e incluso felicitar a los padres de un niño que paso varias veces por delante del escenario para llevar residuos a los contenedores de reciclaje, encararon la recta final del concierto con “Leather Gunner” de su ya lejano segundo larga duración.
En “Born In The Seventies” dedicada a todos los que nacimos en esa década, realizaron una pequeña guerra de coros con el público que debíamos gritar su estribillo, primero chicas, luego chicos siendo estos ampliamente superados por las chicas presentes que demostraron tener mucha más energía, para, a continuación, unir a todo el respetable coreando al unísono el estribillo durante todo el tema.
Continuaron con su homenaje a Lemmy y sus Mötorhead a través de un “Ace Of Spades” en la que estuvieron acompañados por la también cantante de Rock&RocketsVavaki Rus y un publico que es esos momentos ya estaba en total comunión con la banda.
Para finalizar la reivindicativa “Rock And Roll Blowjob”, que, como es habitual dedicaron a los chupópteros de la industria musical que tantas trabas les pusieron en sus comienzos y en la que nuevamente estuvieron acompañados por un entregado público al que Leather Rose acercaba el micrófono en los coros.
Gran concierto en el que el grupo hizo reír y disfrutar de sus canciones, con un sonido impecable, que supo imponerse a las dificultades técnicas de un recinto abierto y en el que el aire soplaba con fuerza en determinados momentos. Muy de agradecer al Ayuntamiento de Castrillón, como también hiciera la propia banda, esta iniciativa que nos permiten disfrutar de la música en directo, y si además es con grupos con la cercanía que muestran la buena gente de Leather Boys la experiencia está garantizada. ¡Stay Leather!