Agenda: Black Pyramid en Oviedo

El trio doom Black Pyramid con base en Massachussetts recalará en la ovetense Lata De Zinc el próximo domingo 27 de abril. Andy Beresky a la voz y guitarra, Eric Beaudry al bajo y Andy Kivela a la batería presentarán su último álbum «The Paths  Of Time Are Vast» publicado el pasado 2024 tras casi 10 años sin editar disco.

Enfrascados en una gira de 6 fechas por el territorio estatal con paradas en Portugalete, Madrid, A Coruña, Santander y Zaragoza, su propuesta sonora se caracteriza por riffs pesados y una palpable influencia del rock psicodélico setentero y el doom más tradicional. Apuesta segura para paladares afines a bandas como Mastodon, Elder o High On Fire.

Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/es/events/black-pyramyd-en-lata-de-zinc

Agenda: Against The Waves + Where The Waves Are Born + Maverick en Oviedo

Triple oferta musical la que ofrece el ovetense Gong Galaxy Club el próximo sábado 26 de abril. Parada en nuestros escenarios para los madrileños Against The Waves que para la ocasión se hacen acompañar por Where The Waves Are Born y Maverick.

Los de la capital del estado presentarán sus nuevos temas a través de su apuesta por el metalcore de tintes electrónicos. Desde su formación, Against The Waves ha dejado huella en algunos de los festivales más importantes, como el Download Festival, Rock Al Parque en Colombia o el Resurrection Fest.

Por su parte Where The Waves Are Born retoman la actividad en vivo tras su paso por la EmptyCore Party. Muy activos también en directo los mierenses Maverick que presentarán los temas que formarán parte de su segunda obra de estudio de próxima publicación. Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/against-the-waves-where-the-waves-are-born-maverik/

Crónica: Aneuma + Death & Legacy (Gijón 19/4/2025)

Uno supone que éste es un premio a la constancia. Aneuma debutaron en 2022 con un “Climax” que presentarían en la pequeña Ángeles y Demonios. Y en cuestión de tres años, con apenas tres discos, han sido capaces de convocar a más de cien almas en la mucho más generosa sala Acapulco de Gijón. Y es que el quinteto no ha parado desde aquél nuestro primer encuentro con ellos, con Abel haciendo las veces de bajista, en el Perversiones de 2022. La presentación era doble en este caso, de tanto en cuanto suponía la puesta de largo de Jane Bass con la formación asturiana.

Siempre es una gran responsabilidad ofrecer al público una nueva obra. Máxime cuando esta es la primera bajo el abrigo de un sello discográfico, en este caso Art Gates Records. La buena noticia para ellos es que no estaban solos ante tal envite. Desde Zamora arribaron Death&Legacy prestos a caldear el ambiente con su conocido melodeath. La banda, que ya pasara por Asturias en la primera edición del Luarca Metal Days (crónica), arrancaba el pasado sábado con verdadera puntualidad británica. Con una puesta en escena con un telón de fondo como mayor reclamo, pronto Hynphernia tomó el mando de las operaciones. Tan inquieta en lo gestual como firme a la hora de desarrollar sus habituales tonos rasgados.

La banda enlaza temas y pronto da señales de estar bien ensamblada. “Dying Life / Dying Lie” de hecho da muestras de su cara más melódica aka melancólica primero para después reunir buenos solos de Manu y un infeccioso doble bombo. Tras los agradecimientos y el saludo a Aneuma por parte de Jesús Cámara, llega la hora de destapar a los Death&Legacy más machacones y groovies. Por ahí fue quedando patente la versatilidad que atesoran. También que Carla Fabregas, al cargo de su sonido en la Acapulco, había hecho sus deberes ya que, aún en las siempre comprometidas primeras filas, era estupendo. Los coros a voz limpia del bajista Hugo Rodríguez aquí. Sus guturales después, a trío con Hynphernia y Cámara. Todos on point que diría aquél.

Una buena versión de la banda, que se magnifica a través de “The Unnamed Shadow”. Que no echáramos en falta la aportación de Tom S. Englund (Evergrey) para el original a buen seguro fue buena señal. Tendrían tiempo aún de presentar un corte que ocupará su próximo álbum de estudio. Un “The Devourer Of Light” que conjugó una mayor oscuridad en estrofas con el poso más melódico de sus estribillos. Incluso se permitieron el detalle de buscar la interacción con la gente en, ya digo, una descarga más que digna de los zamoranos. Para el cierre quedó una “Hellfire” que, amén de tener un gancho de mil demonios, dejó el breakdown más marcado del set. Eficaces, me agradaron.

No diremos que se “trascaba la magedia” con el set de Aneuma pero sí que al bajo de Jane Bass le dio por ponerse pijotero, retrasando el comienzo del show y, supongo, añadiendo una pizca más de nervios al debut de la nueva bajista. Dani G. y Sergio Saavedra mediante, la cosa tampoco fue a mayores. Porque termina la intro, irrumpe “Your Doom” con su fuerza habitual y estos nuevos Aneuma parecen tener la firmeza de siempre. Sin más detalle en puesta en escena que el telón de fondo, el quinteto con base en Puerto de Vega vino a sonar tan orgánico como de costumbre. Y si bien aquello era la presentación de un nuevo álbum, ellos pisan sobre seguro al continuar con “Fall Apart”, de siempre uno de sus cortes con más gancho. A estas alturas dupla inicial de eficacia más que probada. Nos fuimos al suelo a pedido de Abel. El quinteto arremetió con otra de las que apuntan a clásico: “Break Out From Hell”, conjugando una vez más groove, técnica y pesadez.

Laura nos pidió aplausos para su nueva compañera en Aneuma. Una Jane Bass a la que ni siquiera el pequeño incidente previo arredró lo más mínimo. Aquí llegó por fin la primera de las novedades, no otra que la que da título al nuevo disco, esa “Flesh & Bone” que en su traslación al vivo parece sonar más heavy, menos marcial, y que ya demuestra ser puro gancho. “Guide Them To The Light” les procuró entonces un cierto descanso. No a Laura, inquieta como siempre aunque visiblemente incómoda con su corsé. Borja remató con otro buen solo aquí. El pequeño descanso que se tomaron sirve para después encarar con todo el nervio posible “Never Again”, con el infatigable Jorge Rodríguez volando con el doble bombo. Preciosa batería blanca a franjas rojas, por cierto.

Hubo mucho movimiento tanto arriba como abajo del escenario en “Creatures”, máxime cuando el cambio de ritmo del puente detona un circle pit en el mismo corazón de la sala. Los buenos coros de Abel, la pesadez que la banda desarrolla al final. A la larga otra de mis favoritas del set. Hasta aquí había sido una muy buena versión de la banda. Pero cuando Laura se va a camerinos, obvia el dichoso corsé y emerge en esa camiseta con mensaje (“Hating Me Won’t Make You Pretty”), es cuando de verdad dan la medida del pedazo de banda que son. Porque la luarquina, mucho más cómoda y suelta ahora, lo iba a dejar todo en un espectacular tramo final. Así en “Yell To The Sky” y cualquiera de los cortes que descerrajaron en este último tramo.

Abel no quiso olvidarse de los habituales agradecimientos. Y los duendes del directo, siempre tan puñeteros, dejaron a oscuras a la banda durante “Tear Down The Walls”. Otros quizá hubieran parado. Axl Rose habría sido capaz de cancelar todo un tour mundial. Ellos no. Siguieron adelante mientras pedían que ilumináramos con nuestros móviles. Y lo que en principio pareció un problema, en sus manos se convirtió en uno de los momentos más especiales del set. En “FrozenLaura bajó a la valla buscando la interacción con las primeras filas. El cambio de ritmo aquí fue uno de los más acentuados y a la vez efectivos de toda la noche. Finalmente para “Chain Reaction” se hizo de nuevo la luz, con ambos Suárez dejando buenos coros, mejores riffs y Borja dibujando un solo hábil y a rebosar de clase.

Fue precisamente la guitarra de Borja la que se quedó sin distorsión al comienzo de “Circles Of Fire”. Percance solucionado a la mayor brevedad y uno de esos cortes que rara vez fallan a los de Puerto de Vega. Al menos en nuestra presencia, y mira que desde el estreno de “Venom” en marzo del año pasado no han sido pocas las veces que les hemos visto. Sería entonces Jorge Rodríguez quien llamara nuestra atención, amenazando con no seguir hasta que no hubiese absoluto silencio en la Acapulco. La sala tornó en poco menos que biblioteca y el también batería de Sound Of Silence arremetió así con la final “Light The Torch Of Strength”, fácilmente el corte más veloz jamás grabado por los asturianos. Dice mucho de ellos que dejaran semejante pildorazo para el final. O para lo que ellos y ellas creían que sería el final.

Porque lo cierto es que la gente se puso tan pesada, en el buen sentido entiéndase, que no les quedó más remedio que volver del backstage. Como quiera que no tenían más repertorio del ya dispuesto, optaron por repetir alguno de los temas. Que uno de ellos fuera el siempre intenso “Your Doom” creo que habla bien del buen momento de forma en que llegaron a Gijón. Laura, aún en esta bola extra, estuvo tan generosa en lo gestual como eficaz en su registro roto y abrupto. En la reinterpretación de “Fall ApartPelayo, heredero de Kabbrath, subió a escena a hacerle los coros. El propio Borja invitaría a todo el mundo a subirse a las tablas y, así, entregar la definitiva “Break Out From Hell”. Gran final de fiesta, desde luego.

Se puede argüir en contra de la banda la escasa presencia de temas nuevos en lo que no dejaba de ser la presentación de un nuevo álbum. Algo que, intuye uno, obedece a la aún breve estadía de Jane en el seno del quinteto. Conforme se sucedan los ensayos amén de los respectivos directos, el próximo en el Vidiago Rock intentaremos no perdérnoslo, imaginamos que más novedades irán poblando los setlists. En lo personal agradecería “Overcome”, por motivos que ya expliqué en la respectiva reseña del álbum. En cualquier caso una banda que ha dado un pasito más en una trayectoria poco menos que meteórica. Su límite, como suele decirse, solo ellos saben dónde está.

Por nuestra parte nada más. Agradecer una vez más al personal de Acapulco por su trato exquisito, a Aneuma la invitación y a los muchos y buenos amigos la compañía. Es un gusto y lo sabéis. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Breakdown Metal Fest (Oviedo 17/4/2025)

Primera edición del Breakdown Metal Fest y allí que procesionó el equipo de Heavy Metal Brigade presto a dar cumplida cuenta de las descargas de Chamako Wey!, Nuestroctubre, Absalem y Serrabulho. Cuatro propuestas bien diferenciadas para un menú más que óptimo, amén de un perfecto antídoto a la beatería reinante.

Siempre es un gusto encontrarse con la buena gente de Chamako Wey!. La formación sigue inalterada desde anteriores descargas, lo mismo que ese metal, en efecto fronterizo, y que tanto gusta de confrontar intensidad y groove. Muy firme al doble bombo Mike Jiménez, y fíjate que una vez más enfrentaba los pedales en calcetines. En líneas generales, el sonido en la Lata de Zinc parece mejorar a cada semana que pasamos por allí. Gran labor de Ovana una noche más.

Daniel Larriet no se quiso olvidar de los debidos agradecimientos. Encaró después “Fariseos” con su hosco registro habitual. Inquieto en la medida que lo permitía el coqueto escenario de la Lata de Zinc, haciendo buen uso de esa tarima y animándonos a que fuéramos entrando en calor. Fue un set algo más corto que otras veces pero en el que aún tuvieron tiempo de presentar un corte de nuevo cuño, “La Tempestad”, que desató a los Chamako Wey! más violentos de la jornada. Larriet, de hecho, lo encaró desde alguno de los registros más agrios que le recordamos.

Adri “Mostro” dejaría un buen solo en “Zombie Caníbal”. Fue precisamente su guitarra la que después vino a dar problemas, amenazando con echar por tierra el set de los asturianos. Solventados los problemas, el público respondió con calor a las embestidas del quinteto y, por ahí, supo dar inicio con buen pie al Breakdown Metal Fest. Y es que “Pendejos Fronterizos” rara vez falla en su propósito. Seguimos atentos a sus evoluciones.

Desde Zaragoza nos llegaba el cuarteto de metalcore Nuestroctubre. Su arranque de set posee una violencia tal que casi suena a llamada de atención sobre las posibilidades de la banda. “Muerte Por Defunción” puede dar pinceladas de su sonido pero en ningún caso resumir toda su propuesta. Porque sin salirse de las lindes del género saben construir temas que resultan atractivos por diversos. Su frontman Víctor Iglesias no dudaría en mezclarse entre la gente ya desde los primeros compases de “Irrompible”. Que si había que bailar, preguntó. Aún con eso, lo mejor por su parte fue el amplio abanico de registros que manejó. Yendo desde agudas voces limpias a gritos desgarrados o directamente guturales con toda naturalidad.

La fiesta montada abajo del escenario no distrae de las tremendas líneas de batería que está dejando Axell Valladares. Velocidad y grooves endemoniados casando a la perfección. Hubo un wall of death en la medida en que lo permite una sala como la Lata de Zinc y, por lo general, su propuesta pareció caer de pie en la tarde noche ovetense. Tras los agradecimientos de Víctor Iglesias, la banda desató su cara más melódica a través de “Monedas Sin Cruz”. A pinceladas, fueron dando muestras de ese amplio rango de influencias y sonidos que manejan. Xexu Jerez dejó buenas melodías con su Gibson aquí. Tras el pequeño escarceo con esa cierta calma, llegó el turno de apretar el acelerador y entregar una violentísima “El Camino Del Oriente”. Intensos y descosidos ahora, Iglesias contaría aquí con un buen apoyo en coros del bajista Zankare para un epílogo que de nuevo regresa a contornos más amables.

Al grito de “fuera fascistas de nuestra escena” arremeten con “Entre Los Escombros De Mi Mente”, de nuevo con el frontman perdiéndose entre la gente, lo que vino a multiplicar la algarabía general. Xexu Jerez amagó en un momento dado con redirigir hacia “Killing In The Name Of”, que al final quedó apenas en un fugaz guiño a los angelinos. Sea como fuere, alguno de los breakdowns que trazaron aquí desde luego hicieron honor al nombre del festival. Para el cierre quedó “El Cálculo Exacto”, donde Xexu dibujó alguno de los riffs con más gancho de todo el set. Puede que ciertos speechs de Víctor Iglesias se alargaran un tanto más de la cuenta. Sea como fuere damos fe de que más de uno se quedó con su nombre. Banda a tener muy en cuenta.

De lo bueno por conocer a una banda para la que Asturias es ya una segunda casa. Volvían Absalem a la Lata de Zinc en defensa de “Mortem”, su último Ep, y la gente en la Lata pareció muy por la labor. Porque se prodigan bastante por estas tierras y en este tiempo se han ido ganando su pequeña legión de seguidores. Pero, claro, porque (intro mediante) arrancan con “Charcoal Heart” y pocas veces habrán sonado más compactos. Es esta su cara más desgarrada, ejemplificada en el ambivalente registro de Gin. También la más hábil toda vez uno ve la seguridad con que Mike Gómez encara el solo. Es un tópico decir que toda banda es una familia pero en Absalem uno realmente respira la sensación de verdadera hermandad entre sus miembros. Algo que termina por transmitirse a quienes tienen en frente.

Ellos vuelven a “The Forest”, primera composición de su trayectoria y, como grupo en plena evolución que son, pronto queda clara la distancia entre aquellos iniciáticos Absalem y los actuales. Víctor Villar la remata con un firme blast beat, sonando muy enteros en sus muchos registros. Gin nos dio las gracias por asistir. Y aprovechó para dedicar “Sad Since 1995” a quienes hubieran tenido “una infancia complicada” teniendo que lidiar con “una madre tóxica, un padre ausente, ahora sois más fuertes”. Absalem se adentraron así en una encarnación más sentida y melancólica, con la bajista Carolina García en coros saliendo en apoyo de su compañera. Gin, por su parte, se arrodilló sobre la tarima, miró al frente y terminó alzada en pie uno de los cortes, pienso, capitales para el cuarteto.

La propia Gin tiene razón cuando dice que, al final, la familia de verdad es la que uno elige. Ella está fantástica en los tonos más cristalinos de “Loyal To The Bone”, aún cuando nos había comentado a la tarde que no se veía al cien por cien. A decir verdad todos brillan aquí. Víctor tras baterías y Carolina desde el bajo, Mike con otro buen solo de guitarra y la propia Gin manejándose entre registros sin mayores problemas. Durante el breakdown de “Lord Of The Flies” sucede un animoso circle pit que en cualquier caso no (me) distrajo de la buena labor de Mike con su impecable Solar blanca. “Obscura” siempre me ha dado la sensación de ser una de sus composiciones más redondas. Víctor la enfrenta primero de pie sobre su kit de batería y más adelante firme desde el doble bombo. Cómo conjugaron melodía e intensidad aquí da un poco la medida de la banda que pueden llegar a ser.

Tras los agradecimientos por parte de Gin, llega el turno de “Heads Will Roll”, donde su mayor dependencia de las pregrabaciones se puede excusar en el mayor gancho que despliegan. Al final todo es una cuestión de equilibrio. La gente se arrancó por palmas. Y, a pedido de la también vocalista de Gemtonics, recibió con las linternas de sus móviles la final “Haunted”. Un buen cierre que viene a confirmar que siguen por el camino correcto.

Al primer Breakdown Metal Fest le quedaba una última bala. Los grinders portugueses Serrabulho resultaron algo así como la decantación de los aspectos más escatológicos de Gutalax y su posterior reemplazo por una cierta fascinación por el eurobeat de finales de los los noventa, principios de los dos mil. En lo personal y desde que vi allí mismo a los japoneses Acid Mothers Temple & The Melting Paraiso U.F.O. que no recordaba fiesta semejante. Y de todas maneras lo de aquella noche ni se le acerca a lo acontecido el pasado jueves santo.

De primeras ya llama la atención cómo van vestidos cuando vuelven al escenario tras la prueba de sonido. El bajo con pelusilla de Guilhermino Martins. El recogedor encintado al micrófono de Carlos Guerra. Todo casa con esa visión abierta y desvergonzadamente lúdica del grind en particular y del metal extremo en general. Algo que llega hasta sus líricas, esa inicial “Rest In Piss”, pero que no logra esconder que, en el fondo, son una banda tan sólida como cualquier otra. Comprometida incluso. Porque Guerra no tarda ni cinco segundos en bajar al público e inaugurar el primero de los muchos circle pits que desataron. Apenas destellos de la que se nos venía encima.

Durante las partes más bailongas, esas en las que el clásico “tupa tupa” irrumpe para desatar esa faceta más lúdica, dudaba sobre si estábamos en la Lata de Zinc o en mitad del algún Obscene Extreme. La banda parecía disfrutar de lo lindo y el público del B.M.F. respondió hasta las últimas consecuencias. Pero sería de necios negar que, cuando apretaron el acelerador y buscaron una cierta (mínima) gravedad, sonaron realmente contundentes y sólidos. Lo dije más arriba pero quiero insistir: gran labor de Ovana a los mandos de la Lata. Diría que fue en “B.O.O.B.S.” cuando Guerra pidió a las féminas del público que se animaran a subir al escenario. Ante tal congestión de seres humanos arriba de las tablas, los chicos se las arreglaron como pudieron. Si sus interpretaciones no fueron aquí todo lo precisas que cabía esperar, a quién le importa.

Guilhermino Martins anunció entonces que el próximo tema estaba cantado (que en el caso de Serrabulho viene a ser un decir) en mirandés, un “Grind e Grossa” que a la sazón representaría otro de los momentos de cierto impasse en el set. Por entre el público circularon balones de playa, globos y hasta Krusty el Payaso. A Axl Rose se le saltarían todos los empastes si escuchase la que Serrabulho tenían preparada para “Sweet Grind O’Mine”, revisión claro del “Sweet Child O’ Mine” de Slash y compañía. Guerra acomete la primera estrofa con cierta gravedad, después la segunda a puro gorrineo. Las caras de algunos. Las sonrisas de otros. No creo que nadie quedara indiferente. Ni con esa particular revisión ni tampoco cuando Guerra anuncia que van a hacer el “circle pit romántico”. Dispuso al público por parejas y este respondió en gran número al pedido del cantante. Per se uno de los puntos álgidos del set.

Pero es que no contento con ello, el propio Guerra nos invitó a seguir sus pasos fuera de la sala mientras sus tres compañeros se quedaban sobre el escenario. Quien más quien menos dudó en un primer instante. Justo lo que tardó el frontman en cruzar la puerta y salir por las escaleras hasta el primer piso de la Lata de Zinc, atravesar el parque y llegar hasta el Café Bar Saona para pasmo e incredulidad pura de sus parroquianos. Pensábamos que nos iríamos de vuelta a la sala. Pero no. Vio Guerra a los chicos de Chamako Wey! sentados en una terraza adyacente y allí que nos fuimos a hacerles compañía. Parte de esta excursión fue grabada por el propio Nefta (vídeo) y quedará ya para la posterioridad como uno de los momentos más locos vividos desde que arranqué a escribir para este medio.

A la vuelta a la sala, porque lo mejor es que el show aún no había terminado, a Serrabulho aún les quedaban algunos trucos en el zurrón. El primero ese “quiero cagar y no puedo” (“Quero Cagar e Não Posso”) que repetían insistentemente, con Pelayo, hijo de Kabbrath, emitiendo diversos gruñidos desde el escenario. Aquí Guerra propuso un wall of death pero de culos contra culos. El wall of death a la inversa, podríamos decir. La cosa terminó con una nueva invasión de escenario. Y con la dedicatoria a Krusty, claro, del “Don’t Fuck With Krusty”. Pasaban quince de las doce cuando cesó la fiesta pero, mientras recogían bártulos y demás, nos dejaron con una impagable selección de clásicos: Ace Of Base, Vengaboys y demás gemas del eurobeat más memorable. Un show que, nunca mejor dicho, quedará para los anales (sic) de nuestra vasta mitología conciertil.

Gran primera edición del Breakdown Metal Fest. La fiesta que montaron los portugueses de Serrabulho acapara gran parte de esta crónica, pero sería de necios negar los buenos shows que tanto Chamako Wey! como Nuestroctubre y Absalem habían dejado antes que ellos. Un jueves santo en comandita con unos cuantos correligionarios, metal en cuatro formas bien distintas y el firme deseo de que el festival tire para adelante en el futuro. En jueves santo o cuando sea. Si los idus nos son propicios, allí estaremos.

Por nuestra parte nada más. Agradecer a Breakdown Productions las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, mandar saludos a la mucha buena gente con la que departimos en algún momento dado de la noche y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Exhorder + Mortal Maze (Valladolid 12/4/2025)

Había ganas de visitar de nuevo la pequeña y coqueta sala Porta Caeli de Valladolid, un lugar donde, desde hace unos años, suelen recalar numerosas bandas dentro de sus giras por la península y, sobre todo, bandas de la escena thrash. Así pudimos disfrutar allí de unas Nervosa cuando eran un trío comandado por Fernanda Lira o unos clásicos como Flotsam & Jetsam, entre otros. En esta ocasión, hicieron su parada en la sala vallisoletana los llamados precursores del groove metal, Exhorder, que venían presentando su último disco y para los que abriría una banda de la escena castellano-leonesa, Mortal Maze, y tuvimos la oportunidad de acercarnos a Valladolid para vivir otra gran noche de thrash metal.

En Porta Caeli cuentan con la ventaja de tener un escenario muy bajito, donde podemos casi fundirnos con las bandas que allí tocan, y eso es un plus que nos retrotrae a otras épocas de mayor cercanía entre público y bandas. De modo que los conciertos se hacen muchísimo más disfrutables, y más, si se cuenta con una parroquia respetuosa, como ha sido esta vez.

Eran las ocho en punto, cuando suenan los primeros acordes de Mortal Maze abrían la noche. En el escenario, guitarra, bajo y voz, todos juntos de cara al batería, de espaldas al público, para dar la vuelta de golpe y mostrar, ya en las primeras notas, que aquello iba a ser energía pura y dura, y así fue. La banda, formada en 2016, cuenta en su haber con una demo y un LP homónimos Mortal Maze (reseña), del que desgranaron un puñado de temas, a toda velocidad, lo que fue una hora escasa de auténtica intensidad. La formación la componen Héctor Velasco, voz y guitarra, Iván Velasco a la batería, Fernando López, bajo y coros, y Diego de la Viuda, guitarra y coros.

Los segovianos eran muy conscientes del papel que les había tocado y no desaprovecharon ni un segundo. Se metieron en un bolsillo, desde el inicio, a la aún exigua audiencia que ya pisaba la sala con temas como “Mortal Maze” y “Ghost” Aunque el sonido de las guitarras no estuvo del todo fino, Héctor fue uno de los responsables de esa conexión con el público. Nada desdeñable su chorro de voz, con cortes rasgados, además de los buenos acompañamientos de Diego y Fernando a los coros, mostrándose toda la banda muy activa y resolutiva para conferir esa velocidad y entusiasmo contagioso.

En “The Eyes Are Cut” se presentan y señalan a la gente conocida que les había acompañado. Acabado este tema, sacan al escenario una caja de botellas de cerveza que van regalando a los asistentes, a modo de introducción de “One More Beer” (ya sabemos que la cerveza forma parte de la identidad de algunas bandas thrashers), y mostrar así también que traían un imán-abridor de botellas con el logo de la banda como parte de sus objetos de venta. Añade Héctor que el primero que se acabe su birra, tendrá detalle en el merch, saltando, a continuación, para tocar entre el, ya más que entregado, público. De vuelta al escenario, continúan con “From Here To The Nothingness” , “Kalypso” y “Social Zombie”, donde el cantante vuelve a tocar y cantar entre el público.

Agradecen los Mortal Maze la invitación a participar en el evento, a los Exhorder, a quienes se dirigen en inglés, aprovechando la presencia de Kyle Thomas en el puesto de merchandising, a los técnicos de sonido y a todos los presentes, que ya coreaban “Mortal” a pleno pulmón. La actuación no acaba aquí. Se despiden los de Segovia con un popurrí de temas de rock & roll clásicos llevados al thrash: Johnny B. Good, Jailhouse Rock, Rock Around The Clock…, colofón que, a posteriori, se comentaba que pudieron haber evitado, dado el buen sabor de boca que habían dejado sus temas propios.

Cambio de logo en la pantalla que sirve de telón de fondo de la sala. Es turno para la banda americana. Exhorder llegaba a Valladolid en la gira de presentación del que es su cuarto LP: Defectum Omnium, editado en 2024, bajo el sello Nuclear Blast. Un álbum un tanto ecléctico, experimental, en el que encontramos no sólo thrash, sino otra amalgama de sonidos desde el sludge, el groove que les caracteriza y hasta hardcore. En la formación actual nos encontramos a Kyle Thomas, voz y guitarra, como único miembro que permanece de la formación original, Sasha Horn, a la batería, Jason Viebrooks, al bajo y Pat O’Brien (ex Cannibal Corpse, entre otros) a la guitarra.

Eran las 21:17 horas cuando la banda de New Orleans ocupa el pequeño escenario de la sala ante la expectación de un público ya un poco más numeroso y heterogéneo en edad, algo que nos sorprendió para bien, teniendo en cuenta que Exhorder no es una banda actual ni mucho menos mainstream. Arrancan con uno de sus temas míticos, el que da título a su álbum más conocido: “Slaughter In The Vatican”. A continuación, viene “Unforgiven”, único tema que rescataron de su álbum “The Law”, mientras Sasha, el inquieto batería, demanda con su baqueta que empiecen los circle pits.

Year Of The Goat” fue el primero de los cuatro temas elegidos de este “Defectum Omnium” que venían a presentar pero que mezclaron, muy acertadamente, con los más emblemáticos de la banda desde sus inicios. Aprovecha aquí Kyle para presentarse y el mosh ya era patente, después tiene unas palabras de agradecimiento para los Mortal Maze, para los que pide “algo de ruido” y presenta el siguiente tema del álbum reciente, recordando la época de pandemia por el COVID y el confinamiento, dedicando el tema a los que nos dejaron. Esto es “The Tale Of Unsound Minds”.

Death in Vain”, otro clásico del «Slaughter«, genera otra oleada de pogos energéticos y frenéticos, al ritmo de los impíos riffs del señor O’Brien. Un nuevo paréntesis de Kyle Thomas recordando que era sábado y preguntando si alguien tenía que trabajar al día siguiente. Nos habla de la rutina: levantarse, ir al colegio o ir a trabajar, volver a casa, levantarse al día siguiente y así una y otra vez, pero “hoy el tiempo es nuestro”, “My Time”, único tema que tocan delMourn The Southern Skies”, donde Jason Viebrooks cambia su bajo y donde Pat O’Brien vuelve a mostrarse impertérrito, sin dar pie a concesiones.

Esta vez sin perder un segundo, suena “Forever And Beyond Despair”. A partir de aquí, la noche ya estaba más que caldeada y las caras de satisfacción y entrega eran notorias. Cae la versión de los Black Sabbath, que suelen incluir en sus directos: “Into The Void”. Como comentaba antes, daba gusto ver a un buen puñado de jovencitos, totalmente entregados, como si hubiésemos vuelto a finales de los 80. Suena “Divide And Conquer”, último tema que presentan de su reciente disco, con amago de wall of death.

No eran aún las diez y veinte de la noche y Kyle Thomas comienza a despedirse, no sin antes recordar que la banda ya tiene su trayectoria y que todo comenzó allá por 1986, suena “Exhorder”, la gente corea el nombre de tema y banda y los músicos aceleran. El espectáculo se cierra definitivamente con “Desecrator”, un tema más que significativo del sonido groove metal (a los presentes nos vino, de inmediato, Pantera a la cabeza) y con un “Valladolid, We F*** Love You. We Are Exhorder” se despiden, siendo las 22:32 horas.

El concierto se nos antojó un poco escaso pero con una intensidad que no veíamos desde hacía tiempo. Exhorder son maquinaria pesada, gozaron de un sonido muy bueno desde el principio hasta el final de su actuación, dejando bien patente su calidad técnica. Agradecer, una vez más a Heavy Metal Brigade por dejarme firmar esta crónica, a los colegas asturianos, cántabros y pucelanos que allí nos encontramos. Muchas gracias M.A.M. por la cesión de las fotos y nos vemos en el siguiente.

Texto: Erundina Artidiello
Fotos Móvil: M.A.M.

Crónica: Last Days Of Eden + Elisa C. Martin (Gijón 12/4/2025)

Otra cita de estas ineludibles, esta vez en una Sala Acapulco que ha vuelto a tomar forma de sala de conciertos otra vez, algo que nos congratula de verdad y por lo que felicitamos a todo el equipo que trabaja allí al pie del cañón. La ocasión lo merecía, volver a ver a Last Days Of Eden con su última y renovada formación y que mejor manera que acompañados de la guerrera Elisa C. Martin presentando su último disco en solitario «Nothing Without Pain«.

Un cable dando por saco nos ponía en aviso del comienzo de la velada, pero fue solo eso, un aviso, desde el primer momento que Elisa y sus guerreros tomaron contacto con el escenario de la Acapulco el sonido estuvo a la altura, así nos lo demostraron con «No Fear» y «Chosen One«, las elegidas para abrir la descarga de la siempre sonriente y comunicativa Elisa. No podemos dejar de destacar a sus guerreros, Xabi a cargo de la guitarra solista, a un más que conocido José Rubio en labores más discretas a la otra guitarra y custodiados por lo que seguro es la base rítmica más joven de una banda de metal dentro de nuestra escena estatal, los hijos de Rubio, Galilea al bajo con 16 años y Junior atizando de una manera espectacular la batería con tan solo 12 añitos. ¿Quién dice que no hay futuro?

Con todo esto fueron repasando los temas de «Nothing Without Pain«, a la vez de repasar vivencias de la propia Elisa como bien nos introducía en cada canción. Destaca «Dear Daddy«, dedicada a su padre, uno de los cortes más destacables del disco, tanto por la rabia y emotividad de la letra, como por su música, un metal fresco con tintes actuales. Al igual que «The Winner«. Momento de Junior para deleitarnos con su solo de batería, y de seguido dejar a Elisa micro en mano junto a Galilea a los teclados.

Ellas dos solas, nos ofrecieron una emotiva «Songfory«, dedicada a la mujer de Elisa. En los 80/90 sería el momento mechero, hoy en día las linternas de los móviles suplen y dan más luminosidad a momentos como este. «Carry On» y «No More» pusieron el final a una más que digna actuación de una de las mejores voces de nuestro panorama metalero, que nos deja con las ganas de repetir más pronto que tarde.

Llega el turno de nuestros Last Days Of Eden, que si tuviera que resumir su actuación en una sola palabra, seria, exultantes. Desde el principio con «Abracadabra» y «The Garden«, dan fe de ello, con una Lady Ani radiante, custodiada, como no, por un Dani G., cerebro de todas estas melodías que nos entran en la cabeza en forma de flechas auditivas. Repasan «Queen Of The North» y «Bring Me The Night» de su primer disco «Ride The World» del 2015. Y si todavía fuera poco, siempre bien acompañados, esta vez por Fran Álvarez a la flauta y gaitas, que se le vio mucho más cómodo que en el pasado Unirock, brillando por momentos, como en «The Piper´s Call«.

David Castro empujando desde la batería, dando sobriedad al excelente sonido que estábamos disfrutando con temas como «The Roots Of Life» o «Forevermore» de su segundo álbum «Chrysalis» del 2018. Y como no, un ilustre de la música asturiana, Javi De Coupaud a las múltiples cuerdas de su bajo, todos ellos en conjunto nos hicieron pasar una noche fantástica. Ellos mismos pasaron una gran noche encima del escenario de la Acapulco, se pudo palpar, la sonrisa de todos los delataban y supieron transmitirlo a los que allí estábamos, además, incluso de forma lúdica, con cartel incluido, para memorizar el “complicadísimo” estribillo de «The Journey«.

Pequeño parón para encarar el final del show con «The Secret«, la indispensable «Silence» y «Abandon«, como broche de oro a una esplendida actuación de unos pletóricos Last Days Of Eden, que a día de hoy siguen demostrando que son el mejor exponente de metal sinfónico que tenemos a nivel estatal.

El 16 de mayo repiten fórmula. Elisa C.Martin y Last Days of Eden vuelven a unir fuerzas en Vigo. Más que recomendable. Saludos a los compañeros de Heavy Metal Brigade por permitirme juntar estas letras. Aprovecho estas líneas para mandar un abrazo muy fuerte a Julia y Novales.

Texto: José Miguel «Lago«
Fotos: José Ángel Muñiz

Concurso de Pop-Rock Villa de Gijón «Rock Gijón»

Últimos días para participar en la primera edición del Concurso de Pop- Rock Villa de Gijón «Rock Gijón«. Hasta el lunes 21 el plazo está abierto para bandas y solistas de pop y rock en todas sus variantes.

Los principales requisitos son los siguientes:
Ser mayor de 18 años en la fecha de apertura del plazo de inscripción, o en su defecto, los menores de edad deberán tener cumplimentado el documento de autorización solicitándolo a la organización. Grupos con un máximo de seis miembros por banda, músicos que no podrán participar en más de dos proyectos presentados. Las personas que compongan los grupos que actúen en directo deberán ser las mismas que consten en la inscripción. La sustitución de alguna de ellas deberá estar justificada por causas de fuerza mayor y deberá autorizarse por la organización. En todo caso, la persona sustituida debe cumplir los requisitos recogidos las bases de convocatoria. Al menos, uno de los integrantes, deberá estar empadronado en el municipio de Gijón. Bases completas aquí.

El premio para el ganador consistirá en una actuación dentro de la programación de conciertos de verano en Gijón. En un escenario y localización relevante, más la grabación de un E.P. de cuatro canciones en un estudio profesional. El caché de la actuación será de 2.000€ + I.V.A. Enlace al formulario de inscripción aquí.