Crónica: Stone Senate + Colmena (Avilés 9/12/2023)

La parada asturiana de los estadounidenses Stone Senate, a quienes acompañarían los locales Colmena, era desde luego motivo suficiente para que Heavy Metal Brigade afrontase su tercera salida de una semana que había comenzado con Azaghal y Empty en Oviedo, seguía con Siena Root en la Factoría Cultural y cerraba en el Paseo Malecón de la también llamada villa del Adelantado.

El nombre de Colmena puede no sonarle a los más despistados, pero si decimos que su seno alberga miembros de bandas como Brecha, Manifiesto, Leather Boys, Drunken Buddha o Marvel, a buen seguro más de uno arquea una ceja. Son una de las bandas de más reciente creación en Asturias y de hecho se presentaban en el Paseo Malecón discurridas ya varias fechas en vivo. Prueba de que el proyecto, al menos en sus albores, parece tirar para adelante.

“Bienvenidos A La Colmena” exclama Luismi Rose y el primer corte que entregan, “Nunca Bajes La Guardia”, suena a verdadera declaración de intenciones. Buen sonido en líneas generales, con Nefta a los mandos de la nave, aunque los músicos se quejaron de algún que otro acople sobre el escenario. Después de todo, “qué es una colmena si no hay zumbido”.

Siguiendo con los fenómenos acústicos, a buen seguro “Qué Asco Das” ha provocado más de un pitar de oídos. Su letra, deslenguada en forma pero teledirigida en fondo, fue nuestra primera toma de contacto con un cuarteto que, recordemos, completan Toni Bustamante en guitarras, Serto Jabrabruhuy al bajo y Josín Martínez en baterías.

Para quien aún no se haya dejado picar por los miembros de esta colmena, decir que la banda se mueve dentro de un hard rock de tintes heavies a un tiempo muy años ochenta, con cierta idiosincrasia muy asturiana impregnando las líricas de Bustamante. Algo que se hará patente en cortes como “Situaciones Críticas”, o con el ex-Marvel dibujando solos de altura en cortes como “Ego”.

Hubo igualmente tiempo para versiones: una muy bien recibida “Born To Be Wild” a la que sigue “Born To Raise Hell”, donde uno echa en falta un bajo con algo más de distorsión, Lemmy nos malacostumbró a todos. Cierre para la desenfadada “Macarra Del Quinto” y despedida de una banda que parece disfrutar con lo que hace. Propuestas que nunca sobran.

Stone Senate son un animal completamente diferente. Tanto por formación, tres guitarras sobre el escenario del Malecón, como por sonido, con ese rock sureño de tintes abiertamente hard. “We Are Stone Senate From Nashville, Tennessee” exclama el espigadísimo Clint Woolsey. “And We Play Rock And Roll”, le faltó decir al norteamericano. Porque lo cierto es que su rock sureño desde luego gana unos cuantos enteros en lo que a potencia se refiere en su traslación al directo.

A Woosley, pegatina de Motörhead en su preciosa guitarra de color azul, le flanquean James Beau Edwards a un lado y el muy risueño Ted Hennington al otro, el casi siempre taciturno Kieran Cronley al bajo y David “DZ” Zettler tras los parches. La banda suena en perfecto estado de revista desde la inicial “Cemetery Song”. Ya desde los primeros compases del show, el sonido no puede ser más redondo. La batería de “DZ” te golpea en el pecho al tiempo que Cronley dibuja líneas de bajo tan discretas como redondas.

El casi infinito Woolsey se destapó como el frontman químicamente ideal para la música de la banda. Despliega un carisma inabordable tras el micro y su voz, a ratos poderosa, jamás pierde el tan buscado feeling. Por ahí deslizarían temas como “Dead And The Dying”, de su álbum “Dawn” de 2022, o una “Martha” que bordea sin traspasar la frontera del funk y resulta casi bailable por momentos. Tendrían tiempo incluso de revisitar a The Band con “The Shape I’m In” y The Allman Brothers Band con “Don’t Keep Me Wonderin‘”. También de armónica mediante sumar un miembro más en escena o de incluso poner a “DZ” en voces.

El tronco final del set sería todo lo que uno espera de una banda de estas características. Con el trío guitarrero brillando a gran altura en “Whiskey Helps” o enfrascándose en duelos por momentos incendiarios, cuando no doblando sus guitarras para regocijo de una audiencia que supo responder al buen hacer de los norteamericanos.

De hecho la banda se iría pero, insistencia de la gente mediante, terminaría por regresar para dejarnos una casi volcánica “Down”. Muchas fueron las muestras de agradecimiento que Woolsey dirigió al público a lo largo de la noche y lo cierto es que a la banda en su conjunto se la veía disfrutar sobre las tablas. Por ahí que el altísimo vocalista no quisiera olvidarse de dar las gracias a la organización del evento e incluso al técnico de sonido de la sala. Detalles que suman y le honran.

En lo personal y desde que escribo para esta página, era mi primer show allí y lo cierto es que no pudo darse mejor. Veníamos con el regusto de la gran actuación de Siena Root apenas veinticuatro horas antes y Stone Senate supieron poner su grano de arena para completar uno de los mejores fines de semana en lo que a rock and roll se refiere en la región. Disfrutemos mientras podamos y agradezcamos nosotros también la labor de organizadores, técnicos, dueños de salas y público en general. Después de todo, esto no sería posible sin todos vosotros. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Siena Root en Avilés (8/12/2023)

Nueva venida a tierras asturianas de los rockeros suecos de culto Siena Root. La banda que forman Sam Riffer al bajo, Love Forsberg en baterías, Johan Borgström a la guitarra y Zubaida Solid en voz y teclas. Cartel de «sold out« en la puerta y la promesa de presenciar uno los grandes shows de final de año en la avilesina Factoría Cultural.

Una noche más, la Factoría despliega una gran calidad de sonido cuando Siena Root arremeten con una pequeña intro primero y “Time Will Tell” después. Pero sería el de los suecos uno de esos shows cuya intensidad iría de menos a más y de manera muy marcada. Zubaida Solid, pies descalzos sobre el coqueto escenario, se destapa como una voceras de carisma arrebatado y registro cálido y clásico a la vez. Y si bien es Borgström quien, desde su dorada Les Paul, acapara focos en este inicio, no es menos cierto que la banda en su conjunto evidenció un gran estado de forma en su vuelta a los escenarios asturianos.

No es hasta que la propia Zubaida ocupa posiciones tras el Korg que el siempre gélido público astur parece abandonar el letargo. Así por fin “Coincidence & Fate” logra conectar con la audiencia a base de cadencia y la pegajosa y muy efectiva línea de bajo de Riffer. Rickenabcker en mano y túnica oscura sobre el cuerpo, presencia llamativa cuanto menos la suya. Cabe decir otro tanto del batería Love Forsberg. También por lo llamativo de su indumentaria pero sobre todo por unas evoluciones sobre su pequeño kit de batería que lo sitúan como uno de los aporreadores más interesantes de todos cuantos he podido ver a lo largo de 2023. Que, os aseguro, no han sido precisamente pocos.

Dusty Roads” resignifica el blues a la manera sueca y propicia a través de su epílogo recargado y enfebrecido uno de mis momentos favoritos de la velada, con Zubaida elevándose al olimpo desde su inconfundible registro. Sería entonces que el set cogería el vuelo y ya no cabría vuelta atrás. e “Tales Of Independence” arranca al público de su aparente sopor con Borgström bailando por el mástil de su áurea Les Paul con infinitas dosis de clase. Más aún si cabe al echar mano del slide para “Keeper Of The Flame”, donde ya queda a las claras que estamos ante uno de los grandes shows no ya del otoño sino del año entero.

Desatendiendo al guión, o no, uno nunca sabe, la banda se enfrasca en pequeños solos e improvisaciones. Sin abusar en ningún caso y lo justo para arrancar las mayores ovaciones al respetable. Love Forsberg marcaba el paso y la pareja Riffer & Borgström brillaba en consecuencia. No es poca la carretera que han recorrido tanto el rubio guitarrista como Zubaida Solid desde su entrada en la banda allá por febrero de 2020 y lo cierto es que se nota.

Setenta minutos de show cuando el cuarteto se va al backstage para regresar poco después y encarar unos bises que terminaron por confirmar la altísima nota general de la noche. Con Forsberg tras su batería agradeciéndonos todo el calor mostrado y su banda poniendo negro sobre blanco lo merecido que tienen su actual estatus de culto. Sin duda alguna de lo mejor que haya pisado tierras asturianas en lo que va de 2023.

Merecido el lleno a tenor de lo visto. Los suecos puede nunca lleguen más allá de su actual repercusión pero se tienen bien ganado el terreno. Sólidos a tenor de lo muy heterogéneo de su propuesta, que vibra entre la psicodelia, el blues, el hard rock o incluso el folk sin perder nunca el foco y entregando unas ejecuciones de auténtico nivel. Que vuelvan pronto.

Por nuestra parte nada más que agradecer a la organización del evento por todas las facilidades, así como mandar un saludo a Sergio Blanco, Fernando Casas, Pau Gallardo, Héctor Lynott y Luismi Rose. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Herra en Gijón

La presentación en directo de «Zazpi«, el nuevo disco de Herra tendrá parada en Asturias. La cita con el quinteto vitoriano tendrá lugar en la Sala Ángeles y Demonios de Gijón el sábado 2 de marzo.

Nacidos en el interior de la sierra alavesa, Herra ofrece una lucha de contrastes. Luz y oscuridad en una propuesta de metal moderno con una fuerte identidad propia. Sonido violento y contundente con letras en euskera. Muy pronto más información sobre la adquisición de entradas y horarios .

Crónica: Azaghal + Empty (Oviedo 7/12/2023)

Dos formas bien diferentes de entender el black metal y la cita, un jueves, congregó a un buen número de fieles en la ovetense sala Gong Galaxy Club, que no quisieron perderse el paso por la región de los fineses Azaghal, a quienes acompañaban en esta ocasión los zaragozanos Empty.

Pasaban apenas segundos de las nueve cuando los maños hicieron acto de presencia. Ocultos tras un casi obligado corpse paint, el cuarteto lanza una intro que parece reproducir en el interior el frío que atenazaba los alrededores de la sala. Con “Inclination Towards Decay” dieron inicio a su particular set, no sin algún que otro fallo de sonido en un arranque algo dubitativo.

Su black metal, que parte de los primeros Burzum para después beber de las fuentes del depresivo, véanse bandas como Austere, Sterbend, Nyktalgia, generó división de opiniones al tiempo que el humo convertía al Gong en tinieblas. Lo cierto es que solventados los problemas iniciales y con Isaac Prieto a los mandos de la nave, todo recondujo hacia terrenos más discernibles.

Ahí fue donde pudimos apreciar buenos cortes de su último trabajo como “The Bleakness Of Elderness” o recuerdos al “Etica Profana Negativa” de 2014 a través de “Terrifying Lucidity Of the Wakefulness”. Especial mención merecen las evoluciones de Khloros tras baterías. Sus líneas rara vez se condujeron por el camino obvio, dibujando detalles a lo largo de la noche que sorprenderían al más pintado. Y puede que Drizzt no sea el frontman de mayor engarce con el público, lo cierto es que dejó destellos de su variado repertorio vocal.

Pequeños percances con un pedal de la batería estuvieron a un tris de aguarles la fiesta. El público, que como digo no era poco para un bolo de estas características, supo ser paciente, negándose a perder ripio del show de una banda que guardó sus cortes más ardientes para la parte final del set. “We All Taste The Same For The Worms”, que conjuga su condición depresiva con decididos blast beats con Drizzt desgañitándose a placer.

El público, o una pequeña porción de él, supo responder con tímidos pogos a este final más candente y acelerado, donde los percances acaecidos a lo largo del set eran solo un mal recuerdo y la banda pareció encontrarse al fin en su elemento. “Arrival Of The Sickening One” mediante se fueron, suponemos que esperando mejor suerte en una próxima visita a la región.

Azaghal, claro, son un animal bien diferente. Su black metal orgullosamente finés y abiertamente primario, vendría a poner a prueba los aparentemente sólidos cimientos del Gong Galaxy Club. Venía el trío finés, mutado ahora en quinteto, presentando nuevo álbum, un “Alttarimme On Luista Tehty” del que diéramos cumplida cuenta por aquí hace escasas fechas.

Y fue precisamente el tema título de su último álbum el elegido para dar inicio a las hostilidades. Cabe decir que literalmente hablando. Y es que desde que su set da inicio, pasaban veinte minutos sobre las diez, apenas habrá descanso hasta el final.

Su orgánico black metal no necesitó más que de un telón de fondo con su logo, corpse paint en los distintos rostros y humo en cantidades malsanas. El enlace con “Myrkkyä” se produce sin solución de continuidad y la banda parece en un estado de forma envidiable. Desde el frontman Thirteen al infatigable batería Lima, el quinteto cuajó un show muy a la altura de lo que muchos esperábamos de una banda de su trayectoria.

“Good evening Oviedo, we are Azaghal and this is black terror metal” brama decidido Thirteen para dar de repente un salto de veintitantos años en el tiempo y recordar aquél viejo Ep de 2001. Sería una de las pocas veces que el inquieto vocalista nórdico se dirigiría a una audiencia que, cabe decirlo, tampoco necesitó de mucho ánimo para pasárselo en grande. El black frenético de los fineses cayó de pie en un público ávido de buen black metal.

El quinteto siguió a la suya, desgranando su último álbum de estudio a través de “Syöpäläinen” o “Kuolemanmarssi” mientras desarrollaban un sonido potente y nítido como pocas bandas del estilo han desarrollado en los últimos tiempos. Al menos en las primeras filas donde nos encontrábamos, las sensaciones no podían ser mejores, con Lima taladrándonos el pecho a cada golpe. Casi literalmente.

Thirteen pareció perder algo de fuelle camino del final del show. Lo cierto es que no abandona su registro rasgado ni siquiera en unas pausas entre temas que se irían espaciando con el correr de los minutos. En cualquier caso, los muchos pogos y algún que otro circle pit que vimos camino del final, vinieron a hablar y no precisamente mal del desempeño de los fineses. Muy celebrada, coreada incluso, “Agios O Baphomet”, seguida por una “Mustamaa” que traería al frente un black que recordó sobremanera a los primeros y admirados Darkthrone.

Un solitario bis, “Kun Aurinko Kuoli”, y se irían tras sesenta y dos minutos de un black tan ardiente y feroz como orgulloso y clásico, cumpliendo expectativas y confirmando la buena salud del género en la capital. Una buena entrada que viene a continuar donde lo dejaran Grima primero y Defacing God después. Que siga la racha.

Por nuestra parte nada más que agradecer todas las facilidades a la organización del evento, en Oviedo representada por Larry y Maitane currando de lo lindo coincidiendo además con el 13ª aniversario de Diario De Un Metalhead, así como mandar saludos a Sergio Blanco, Jorge López Novales, Joel, Alba, Diañu, Andrés y Azu, Pablo, Erundina, Marco, Gonzalo, Jaime, Vázquez y todos aquellos que mi cabeza ahora no acierta a recordar. Ruego sepan perdonarme. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz