Con la máxima de “la unión hace la fuerza” y el apoyo entre músicos y bandas el festival lucense Napalm Fest arranca un periplo de eventos fuera de Galicia con parada en la gijonesa Sala Ángeles y Demonios el sábado 2 de diciembre.
Bajo el epígrafe «Underground Encounters At The 4th Kind» previa parada en Buril – Sarria (Lugo), el segundo episodio del tour arribará a Gijón con las formaciones Elitium desde Portugal, Barbarian Prophecies desde Galicia y World Of Decay que toma el relevo de Brutalfly como protagonistas. Con hora de inicio las 20:45 horas, el precio único en taquilla será de 10€.
Dare y FM, a día de hoy y si gustas del hard melódico, necesitan pocas presentaciones. Estandartes absolutos del género al punto de que su último tour conjunto por la península, en concreto su parada en tierras gasteiztarras, nos pareció una cita poco menos que ineludible. A nosotros y al resto de público que abarrotó la Urban Rock Concept de Vitoria-Gasteiz en una noche donde la melodía, la clase y el buen hacer de dos bandas en estado de gracia nos hicieron disfrutar de uno de los auténticos bolos del año.
Venían ambas formaciones con nuevos álbumes bajo el brazo, ambos editados el pasado 2022. A saber: “Road To Eden” en el caso de Dare, “Thirteen” en el de FM. Dos buenos trabajos que vienen a apuntalar el gran momento que atraviesan tanto unos como otros.
Claro que no fueron Dare y FM las únicas bandas que vimos el pasado sábado. Sucede casi siempre en Heavy Metal Brigade que nos gusta llegar con tiempo a los sitios. Algo que siempre permite tender lazos con músicos, técnicos, fans, etcétera, y volvió a ser el caso. Y es que en el Bar Glorioso de Vitoria nos topamos nada menos que con Crazy Keys, de cuyo álbum “Mystical” dimos buena cuenta allá por 2021. Lo que son las cosas. El mundo es un pañuelo y eso que llaman la escena aún más. Ojalá poder verles por estas tierras algún día.
Faltaban quince para las nueve cuando las huestes del ex-Thin LizzyDarren Wharton tomaron el escenario de la Urban Rock. A muchos nos pilló aún haciendo cola y si bien apenas nos perdimos unos pocos acordes del primer corte del set, ese “Born In The Storm” que abre su último álbum, cabe desde luego preguntarse si tal arranque no podía haberse retrasado al menos un par de minutos.
En cualquier caso y toda vez accedemos a la sala, rápidamente somos conscientes tanto del gran sonido que despliega la banda como del calor de un público que parecía saberse al dedillo cada estribillo, casi cada estrofa, y que disfrutó de lo lindo con Wharton y los suyos. Risueño en todo momento y con una voz en un estado que ya quisieran muchos vocalistas de su quinta, sesenta y un años contemplan al voceras de Failsworth, la descarga de Dare tenía visos de corresponder a un estatus que la banda tiene bien merecido.
Dare insistieron con su nuevo álbum a través de “Cradle To The Grave” y el guitarra de OldhamVinny Burns deja cumplida muestra de su clase. Oculto tras las gafas de sol y sin apenas dejar de sonreír, Wharton pareció pasárselo en grande, procurando en todo momento devolver a la audiencia el calor y el cariño que éste le brindaba. Chocó manos, grabó vídeos con diversos móviles y en definitiva dio unas píldoras del gran frontman que es.
Siguió la noche con un par de cortes de aquél “Sacred Ground” de 2016, “Home” y “Until”, para después regresar una vez más a su último trabajo y dar vida al corte homónimo. Dare parecen tenerle mucha fe a “Road To Eden” y no es para menos. Un set bien construido, a buen seguro más heterogéneo del que después desplegarían FM, pero no adelantemos acontecimientos. Y es que la banda introduce en el corazón mismo del show unas “Wings Of Fire” y “We Don’t Need A Reason” que vienen a poner en valor la cara más endurecida de Dare. Siempre dentro de las lindes del género y con un Greg Morgan intachable tras el kit de batería.
Ya en las postrimerías y como manda el libro de estilo, un buen repaso a sus grandes clásicos como pueden ser “Abandon” & “Into The Fire”, con un Wharton aguantando el tipo pese a la edad y el calor, invitándonos incluso a que siguiéramos a su banda en redes sociales. Es el signo de los tiempos. Quien más, quien menos puede que no se esperase la reciente “Thy Kingdom Come” a estas alturas de la noche. Lo cierto es que “King Of Spades” dedicada a Phil Lynott, y “Black Rose”, original de Thin Lizzy, terminaron por decantar aún más la balanza. Vinieron pero lo más importante: convencieron incluso a un neófito del género como quien escribe. Buena muestra de ello son los vítores futboleros con los que fueron despedidos. Como suele decirse: más clase que una universidad.
Cambio de enseres mediante, son alrededor de las once menos veinte cuando los de Steve Overland aparecen sobre el escenario de la Urban Rock Concept dispuestos a redondear una noche de hard melódico como pocas que recordemos.
Y es que los londinenses parecen en perfecto estado de revista desde que la inicial “Synchronized” ya deja claro que el sonido a disfrutar va a ser tan bueno o más que en el caso de sus compañeros de gira. El set tiró en su largo primer trecho de una homogeneidad que caló y de qué forma en el público vitoriano. De hecho no eran pocas las camisetas de la banda que pudimos ver, tanto del actual tour como de viejos álbumes del pasado. Gran reducto de incondicionales el que la banda tiene en la capital vasca.
Muy expresivo el guitarra Jim Kirkpatrick. El llamado “doble inglés de Joe Bonamassa”, acompañado a las seis cuerdas de manera alterna por el propio Overland, para una noche que siguió con la clásica “Tough It Out” o la más reciente “Killed By Love”, recibidas ambas con igual fervor. Y es que el público pareció recibir en igual grado tanto los cortes más elementales como las producciones más recientes. Algo que, siento insistir, habla mucho y bien del cariño que se le profesa a la banda en aquellas tierras.
La noche siguió con “Someday (You’ll Come Running)” y una banda que daba poco pie al descanso. El set se desarrollaba sin solución de continuidad, con un Overland muy consciente tanto de sus limitaciones como de sus fortalezas, derrochando infinitas cantidades de clase y, si bien un grado más frío que Wharton antes que él, igualmente solvente, carismático y risueño. Va en el libro de estilo y no falló el británico.
“The Dream That Died”, “Face To Face”, el fondo de armario de los londinenses quita el hipo. También la finura e incluso la seguridad con la que la banda interpreta cada acorde, cada melodía, cada estribillo. En “American Girls” Overland recuerda la figura de su hermano Chris, recientemente fallecido. Y mientras que “Turn This Car Around” nos devuelve a su más reciente obra de estudio, el muy estimable “Thirteen”, Overland y el teclista Jem Davis se quedan a solas para una muy sentida “Story Of My Life”, que vino por fin a romper esa homogeneidad del set, conduciéndonos hacia uno de esos momentos de tal unión entre público y músicos donde la tensión por poco se puede tocar.
Pasaban las doce cuando la banda arremete la final “Other Side Of Midnight” y cierra una de las grandes noches del año en lo que a hard melódico se refiere. Un recinto rebosante y total comunión entre bandas y público. Poco más se puede pedir. Merecieron la pena las tres horas largas de carretera hasta tierras vitorianas, desde luego que sí.
Claro que no queríamos cerrar esta crónica, habría sido indigno por nuestra parte, sin agradecer a Txema todas las facilidades para realizar esta crónica, a Nacho (Keep The Flame) y Myriam la compañía, la hospitalidad y el buen rollo en general. Esta crónica no existiría de otro modo y vaya de vuelta el mayor de los agradecimientos, así como un saludo a Jony de Crazy Keys. Nos vemos en el siguiente.
Apenas meses habían transcurrido desde la última visita de la iguana a nuestra región y aquí teníamos de nuevo a las huestes de Niko del Hierro dispuestas a dar otra buena ración de heavy metal a la antigua usanza, en solitario y con la gravedad de un salto al vacío. Saratoga citaban esta vez a los suyos en el Llar de Corvera, residencia de anteriores ediciones de nuestro querido Rockvera Fest y que en una fría y aguada noche de octubre ofreció lo mejor de sí para recibir como se merece al cuarteto nacido y afincado en Madrid.
Apenas un minuto pasaba de las diez cuando suena la introducción que viene a anticipar la descarga. Con un gran telón como fondo y otro par de menores dimensiones como mayores detalles de su puesta en escena, el público asturiano, se hablaba de alrededor de unos doscientos tickets vendidos, recibió a la banda como se merece. “A Morir” sería el primero de los cortes que nos dejarían dentro de un set que, entre semana, Niko del Hierro anunció traería sorpresas.
Pero mientras quien más, quien menos aguardaba dichas gemas escondidas, bien están clásicos como “Mi Ciudad” y ese Tete siempre en forma, siempre sin negociar un esfuerzo, siempre al pie del cañón. El de Pinto, si bien un vocalista cuyas evoluciones sobre el escenario provocan todo tipo de reacciones, volvió a dejarnos toda su gama habitual de agudos, así como sus cada vez más presentes voces guturales. Un vocalista que ha ido ganando peso y tablas con el correr de los años y que encaja como un guante en la actual encarnación de la banda.
Una banda que siguió recorriendo su trayectoria. Porque si bien “El Vuelo Del Halcón”, que Novoa nos dedica a todos los presentes, pasa por ser uno de los cortes más recordados del periplo del vocalista en Saratoga, otro tanto se puede decir de “Maldito Corazón”, verdadero estandarte del que fuera su predecesor en el cargo. Más allá del solo que protagonizaría más adelante, cabe hablar también de un Arnau Martí que parece más en su salsa que nunca. Hay cortes como “Ángel De Barro” que han crecido una barbaridad con él tras la batería. El valenciano parece haber caído de pie en el seno de la formación y se nota. Muy suelto, firme en cuanto a pegada e incluso original a la hora de introducir los muchos cambios de ritmo. El valenciano se dejó la piel y de justos es reconocérselo.
De la entre comillas reciente “No Sufriré Jamás Por Ti” pasan a “Rojo Fuego” y el set parece abrazar principio y final mientras vemos a Niko con la fuerza y la intensidad de toda la vida. Puede sonar a tópico pero lo cierto es que por él parece no correr el tiempo. Siempre original a la hora de dar vida a las distintas líneas de bajo y sin escatimar ni un segundo en la búsqueda de la necesaria conexión con la audiencia. Una noche más podemos decir que el carabanchelero se tiene bien merecida su fama.
Con “Lejos De Ti” llega una calma que Novoa pide se ilumine con las luces de nuestros móviles. Qué habrá sido de nuestro amigo el mechero, piensa alguno. Aquí vimos algo fallón a Jero. Nada catastrófico, vaya por delante, pero desde luego sorprendente en alguien de su dilatada trayectoria. Tampoco seremos nosotros quienes nos cebemos con él, ya ves, si como diría aquél no sabemos tocar ni el triángulo, pero no faltamos a la verdad si decimos que le hemos visto en mejores condiciones.
Llegó entonces el momento de brillar para Arnau tras su kit de batería mientras sus compañeros se tomaban un pequeño descanso. Y a término, también para las sorpresas mediante una “Morir En El Bien · Vivir En El Mal” del disco homónimo de 2016 y que sorprendió al más pintado. La anticipada promesa de Niko, como podréis ver, no caía en saco roto. Tocó el turno entonces para la no tan inesperada “Las Puertas Del Cielo”, auténtica favorita de quien escribe y a tenor de lo visto y oído, también de mucho del público presente en el Llar.
Sería Novoa entonces quien se quedaría solo sobre las tablas, interactuando con la gente y sacando de cierto letargo al siempre diesel, frío e incluso acomodaticio público astur. Como ya dije antes, el frontman de Saratoga podrá generar todo tipo de reacciones encontradas pero en él ganas y profesionalidad nunca escasean. “Heavy Metal” sería otra de las piezas rescatadas del olvido, todo lo contrario que la más habitual y siempre poderosa “Resurrección”, con Arnau desatado tras el kit.
En lo personal, la segunda de las baladas de la jornada, la inevitable “Si Amaneciera”, se me hizo algo cuesta arriba. No así a un público que llevaría en volandas a la banda. Muy querida por su parroquia, es innegable. Sería entonces Niko quien se quedaría a solas en las tablas para un siempre llamativo solo de bajo, que la banda enlazaría después con uno de los cortes con más gancho de la era Novoa, que no es otro que “Como El Viento”, que finiquita el show… a falta de los bises.
Vimos algo justo ya a Tete en “Mi Venganza”, que dado el derroche de energía con el que afrontó el set, viene a ser lo normal, no fuéramos a pensar que el chico no es humano. Y en cualquier caso aún tuvo fuerzas para sacar adelante y con solvencia la irresistible dupla final que conforman “Vientos De Guerra” y “Perro Traidor”, a la que quizá le habría cambiado el orden pero que, de todas formas, ya sabéis que bien está lo que bien acaba.
Saratoga cumplieron en el Llar. Hora y tres cuartos de su acostumbrado heavy metal, salpimentado con varias sorpresas a lo largo del set y en donde no faltaron la debida comunión con su gente, sobre todo con la audiencia más joven y hasta el confeti. Treinta años en la carretera pero aún con ganas de divertir y pasárselo bien. Y aunque aquí y allá hubiera pequeños errores, tampoco podemos decir que fueran a mayores o empañaran la jornada. Nada más lejos.
Como siempre, agradecer a FNR Promotora por todas las facilidades y mandar un afectuoso saludo a Eneko Ramos, Melissa Suárez, Iván Canedo y José Miguel “Lago”. Nos vemos en el siguiente.
Repaso gráfico a la actuación de Crudo en la primera jornada del Pravia Rock Fest celebrada el viernes 13 de octubre en el complejo deportivo situado en Agones (Asturias).
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Totalmente recuperado de sus problemas de salud Blaze Bayley regresará a los escenarios españoles en enero del 2024. La gira contará con parada en Asturias el viernes 26 de enero.
Miércoles 24 enero – Sala Wolf (Barcelona) Jueves 25 enero – Sala Tótem (Villava) Viernes 26 enero – Sala Acapulco (Gijón) Sábado 27 enero – Sala Rouge (Vigo) Domingo 28 enero – Sala Moby Dick (Madrid)
Será un tour muy especial, donde celebrará los 30 años desde su paso por Iron Maiden, repasando temas de los discos «The X-Factor» y «Virtual XI«. Compartirá escenario con Absolva formación capitaneada por los hermanos Appleton que presentarán su último disco «Fire In The Sky» editado el pasado 2022.
Va avanzando el otoño y con él no la bajada de temperaturas pero sí una vuelta a las salas ya sin retorno. Y es que tocaba volver al Gong Galaxy Club, en este caso para dar cumplida cuenta de la descarga de los vigueses No One Alive y los locales Bestia Negra, presentando al fin en casa un “Animal Domination” del que ya os hablamos allá por el mes de junio. Con una entrada más que aceptable, aunque no era el único bolo interesante del día y echamos en falta a más de un habitual, la cosa se dio más o menos como sigue.
Aquellos primeros tiempos en que esta sala era una ruleta de la fortuna en lo que a horarios respecta parecen hoy cosa del pasado. Y es que faltan dos minutos para las nueve cuando No One Alive arriban a escena prestos a presentar su álbum debut “Don’t Leave Your Child Alone”. Otro tanto se podría decir del sonido. Isaac Prieto una noche más llevando a los músicos en volandas.
Los vigueses por lo pronto nos parecieron una más que acertada compañía para Bestia Negra. Su heavy metal, si bien no igual en superficie, sí que guarda muchos paralelismos en fondo con el de los asturianos. Mucha clase en unos riffs de escuela clásica que hicieron todo por calentar al aún menguado público presente. Ayudó como digo el buen sonido del que disfrutaron. También que el chico nuevo en la oficina, Álex Otero (Lethal Vice, Blast Off) en guitarra rítmica, se mostrase tanto y tan bien integrado en la disciplina del quinteto.
Quien acapara focos, como no podía ser de otra forma, es Valentín Fernández. No One Alive tiene en él a un frontman de hechuras clásicas y con carisma suficiente como para sacar adelante un show ante un público tan “diesel” como el asturiano. Entre temas propios como “The Boogeyman” se sacarían de la manga una inesperada versión del “House Of The Rising Sun” de The Animals para sorpresa de todos o casi todos los presentes.
En la figura de Gonzalo CampanellaNo One Alive parecen haber encontrado un solista de garantías. Pudimos verlo a través de una “Till Death Do Us Part” que Fernández dedicaría “a todas las que ya no están” y que supuso uno de los puntos fuertes de su paso por tierras asturianas. Y mientras que tras “A Trip To Your Life” dibujan un pequeño guiño al inmortal “Stairway To Heaven” de Led Zeppelin, la voz de Bestia Negra acompaña a la banda arriba del escenario para una efectiva “Come To My Rise”.
“A Reason Why?” o el recuerdo a su primer Ep que supuso “Devil’s Right Hand” interpretados con fe y ganas, que era lo mínimo que se les pedía, al final todo fue cuadrando para dejarnos con un gran sabor de boca. Sesenta minutos exactos para dejar claro que con ellos el heavy metal sigue a buen recaudo.
Otro tanto se podría decir de Bestia Negra. Son las diez y veintidós minutos cuando Gil y los suyos irrumpen en el escenario. Y al igual que sus compañeros de velada, lo harían con una novedad en la figura de CarlosReboredo (Selfaware), batería que viene así a reemplazar en el puesto a Rafa. Introducción mediante, nos dispusimos a disfrutar de un ramillete de temas que, aun leales con la tradición más clásica, no dejan de tener el toque personal e inconfundible del combo ovetense.
En un repertorio que tanto la banda como quienes nos encontrábamos frente al escenario tenemos más que aprendido, bien está ese arranque con “Winds Of War”. Bestia Negra practican un heavy metal terrenal, muy apegado a las raíces, que busca las esencias elementales con sinceridad y orgullo. Intro al margen, no ha lugar a pregrabaciones, coreografías o improbables juegos de luces. Sí en cambio al humo. Cantidades industriales. Por momentos la Gong parecía la Londres de Charles Dickens.
Humo que, evidentemente, magnificó el impacto de “Fear”, quizá el corte más oscuro del que dispone la banda hasta el día de hoy. Gil como siempre erigido en punta de lanza de un quinteto cada vez más seguro y afianzado. La propuesta que plantean podrá tener dobleces, particularmente en lo que a originalidad se refiere. Pero nadie puede negar tanto que disfrutan con lo que hacen como que hacen disfrutar a quien está abajo. Que desde luego es algo que no pueden decir otros.
Así las cosas, le llegó el turno a “Faster Than A Bullet”, primer corte que alumbraron como banda y en el que Gil exuda carisma y gravedad a partes iguales. “The Harbinger”, que con el correr de los meses se ha ido convirtiendo en favorita de quien escribe, mostró por igual lo llamativo de su trazo así como lo lacónico pero efectivo de su estribillo. Servidor la disfrutó de muy buena gana, si bien fue “Angel Of Death” la que por fin logró hacer clic en el siempre difícil público astur.
“Gift From Gods” sirvió a su vez como recuerdo al gran Randy Rhoads y también cuña para que Gil presentase a la banda, con especial atención a la figura del nuevo rompeparches. Tras ella llegaría la primera de las colaboraciones de la noche, en este caso en la figura de Michael Arthur Long, a la sazón voz de Secta y Drunken Buddha, para la siempre disfrutona “Hell Over Me”. Ni siquiera importó que el clavo que sujetaba la correa de la Les Paul de José Antonio dijera basta. Rápido recambio por una preciosa Flying V y a seguir.
Como siguió el baile de invitados, siendo esta vez Valentín Fernández de No One Alive quien aparece en las tablas para uno de los cortes más rotundos de Bestia Negra, que no es otro que “Hate”, con la banda en general y Román en particular dando el do de pecho que diría un clásico. El solista de Bestia Negra encaja como un guante aquí. Huye de florituras ególatras y/o masturbatorias, opera a favor de obra y siempre cumple. Y es que como siempre digo: no siempre “más” va a ser sinónimo de “mejor”.
Y digo que no siempre porque la banda tuvo entonces a bien rodearse de un trío de voces digno de verse y oírse. A saber: Txeffy (Kraken A Feira, Actvs Mortis), Jorge (Caballo Moldavo) y Didi Stone (Brutalfly), incluso cierta figura mitológica ocuparía su porción de escenario. Todo para interpretar el inmortal “Killed By Death” de Motörhead, cerrar la noche por todo lo alto y dejar la satisfacción del trabajo bien hecho. Si Lemmy no resucita de esta, yo ya no sé.
Mucha cara conocida entre el público y una banda que se tiene bien ganado el cariño de la gente. Como ya digo ni inventan nada ni lo pretenden tampoco. Pero tienen corazón y derrochan carisma, que es algo que se tiene o no se tiene. Y Bestia Negra lo tienen. Si además se rodean de grandes amigos, como fue el caso, la fiesta está más que asegurada. Les deseamos lo mejor.
Vayan desde aquí saludos a ambas bandas al completo, también al grupo de invitados, al equipo de Diario De Un Metalhead, los hermanos Veloz, Santiago Alentorn, Dolfo, Joel Petersen, Susana Crespo, Isaac Prieto (sonidazo una noche más), Diañu y todos aquellos que mi cabeza ahora no recuerda. Sepan disculparme. Nos vemos en el siguiente.