Crónica: Sonny Vincent (A.M.C. Bocanegra 30/5/2026)

El punk no es una cuestión de juventud, sino de pura supervivencia. Ver a Sonny Vincent subirse a un escenario a sus casi 74 años es la prueba viviente de que la energía arrolladora de los pioneros de la escena punk rock neoyorkina de los 70 sigue corriendo por sus venas de forma salvaje y se mantiene intacta al paso del tiempo. Después de varios conciertos en Alemania en febrero, el legendario artista decretó que mayo de 2026 sería el momento del regreso definitivo: dieciocho fechas por toda España bajo un nombre que no dejaba lugar a dudas, The Return of Sonny Vincent – Iberian Tour 2026.

Para comprender el peso emocional de este regreso, es obligatorio mirar hacia atrás, al abismo de una década de silencio absoluto que lo precedió. En 2016, un trágico incendio en su hogar de Carolina del Norte devastó su vida. Su hijo, su nuera y su nieto sufrieron quemaduras de extrema gravedad. Sonny abandonó la música y los escenarios para convertirse en el pilar de su familia. Su nuera no logró sobrevivir a las heridas, pero tras años de una durísima batalla, su hijo y su nieto han conseguido ir recuperándose paulatinamente. En esa lenta y dolorosa reconstrucción familiar, Sonny volvió a encontrar la chispa necesaria para colgarse la guitarra y retomar los escenarios.

El pasado sábado 30 de mayo, esta desgarradora historia de resistencia hizo una parada en Valles, una diminuta aldea de menos de 80 habitantes, escondida entre las imponentes montañas del concejo de Piloña. El milagro de llevar a un mito de la «Gran Manzana» a un paraje de cuento fue obra de la Asociación Bocanegra, un colectivo que celebra ya 18 años de trabajo y aportaciones culturales en esta zona rural asturiana.

Y para acompañar al legendario vocalista, compositor y guitarrista estadounidense, con una carrera musical que abarca más de 3 décadas y 28 discos, se rodeó de los músicos barceloneses Alex “Carmonkey”, batería de Cachemira, Martí “Cleve” Carter a la guitarra y Oscar “Jawa” al bajo, éstos dos últimos miembros de la banda The Capaces, quienes ya habían acompañado al artista neoyorquino en su último tour por la costa este de los EE.UU.

Pasados apenas cinco minutos de las once y cuarto, la hora prevista para el inicio del concierto, Sonny Vincent se subió al escenario vestido completamente de negro y con muy buen aspecto, escoltado por los músicos catalanes. No acusaron ningún signo de cansancio, a pesar de hacer doblete, ya que Sonny y sus músicos venían en furgoneta desde Reinosa, donde por la mañana habían ofrecido un concierto en sesión vermut. Sin discursos ni ceremonias, abrieron fuego con “My Guitar”, un misil de menos de dos minutos extraído de su álbum «The Good, The Bad & The Ugly« (2003) que caldeó el ambiente de forma instantánea.

Durante 45 minutos no hubo tregua. Canciones cortas, frenéticas, muchas por debajo de los dos minutos, como si cada una fuera un puñetazo bien dirigido. Entre las más “largas”, si es que tres minutos pueden considerarse largos en el universo punk de Sonny Vincent, sonaron «Hey You», «Juicy Lucy» y «Jockers And Clowns». La más extensa de la noche fue «Always A Catch«, con sus 4 minutos y 31 segundos que parecieron un pequeño maratón dentro del set.

El bloque más salvaje llegó con una ráfaga de temas velocísimos, cuya energía invadió toda la sala: “Bad Attitude”, “Part 2 Screw You”, “Madras Prison”… apenas tiempo para respirar entre uno y otro. Acto seguido, la banda asaltó “The End Of Light”, corte de su disco en solitario «Snake Pit Therapy« (2021), y que comparte título con su libro autobiográfico, disponible esa noche en el puesto de merchandising.

Uno de los puntos álgidos de la velada llegó con la electrizante “Aw Maw”, clásico editado originalmente como sencillo por su banda Liquid Diamonds, que hizo vibrar los cimientos de la sala. Sin levantar el pie del acelerador, continuaron con la más reciente “Silver”, incluida en la edición estadounidense de «Spiteful«, donde colaboraron figuras como Glen Matlock (Sex Pistols) y Rat Scabies (The Damned), seguido de cerca por la cortísima «Come For You«, de ritmo frenético y el ambiente terminó de incendiarse con “Let’s Get Zooed Out” y “Mk Ultra”, dos misiles de su época en Testors.

El cierre oficial llegó con “Shameless Face”, también de «Spiteful«, tras la cual la banda abandonó el escenario. Pero el público, entregado, no estaba dispuesto a dejar marchar a Sonny Vincent y sus músicos tan fácilmente. Entre gritos de “¡otres tres!”, a los pocos minutos regresaron para un bis improvisado con temas fuera del setlist, pertenecientes a la época de su mítica formación de los setenta, Testors. Sonaron entonces los demoledores «Motor Drive» «I See». Sobre el escenario, el batería Carmonkey y los músicos de The Capaces demostraron una compenetración salvaje, imprimiendo toda la fuerza, rabia y contundencia de la música original de Testors. Un broche de oro de puro punk neoyorquino que dejó la sala vibrando.

Al encenderse las luces, el puesto de merch se convirtió en el punto de encuentro idóneo para asimilar la descarga. Allí tuvimos la oportunidad de adquirir algún recuerdo, hacernos unas fotos y charlar con Alex, Martí y Oscar. Los músicos catalanes, clave indispensable para confeccionar esta crónica, compartieron con nosotros un puñado de impagables anécdotas de carretera y recuerdos vividos junto al propio Sonny Vincent. Algunas de esas historias —las confesables— sirven también para dar color a esta crónica. Porque lo que ocurrió en Valles no fue solo un concierto: fue un acto de resistencia, un recordatorio de que el punk no es una estética ni una pose, sino una forma de seguir adelante cuando todo lo demás se derrumba. Y Sonny Vincent, a sus casi 74 años, lo encarna mejor que nadie.

Por mi parte, solo queda agradecer como siempre a los compañeros y amigos de Heavy Metal Brigade por el apoyo, a las pequeñas asociaciones como la Bocanegra por sus 18 años de supervivencia y enriquecimiento cultural en el entorno de Valles (Piloña), a Carmonkey y a los músicos de The Capaces por su ayuda a la hora de dar forma a esta crónica y a todos los que nos seguís y apoyáis la música en vivo. Nos vemos próximamente…hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!! 

Texto y Fotos: Aurora Menéndez